El ‘fichaje’ de Iván Sánchez llega en el momento justo

Iván Sánchez llegó al Real Valladolid el pasado 31 de enero. Su fichaje por la entidad blanquivioleta se cerró en el último día de la ventana de invierno. La llegada del jienense fue una oportunidad de mercado que el club blanquivioleta aprovechó por el conocimiento que José Rojo, Pacheta, tenía de él. Sin el burgalés, el actual ’21’ nunca se hubiera comprometido por el Estadio José Zorrilla. La oportunidad de mercado llegó por la relación entre jugador y entrenador y por el condicionante físico del propio futbolista.

El ex del Elche CF o Albacete Balompié, entre otros, había sufrido una compleja operación de pubis hace unos pocos meses y el suyo era un rendimiento que estaba en el aire. Saber qué iba a poder sumar el atacante era una incógnita que, poco a poco, se está resolviendo. Tras sumar su primera convocatoria con la visita de la Sociedad Deportiva Amorebieta a Zorrilla, la contundente victoria (1-4) en Tenerife ofreció los primeros minutos del jugador.

Si bien su aportación fue testimonial, el tiempo en el que llega es capital. Los 16 minutos sumados en el Heliodoro Rodríguez López no ofrecieron un poso futbolístico de nivel pero sí que han creado una inercia y posibilidad que el Real Valladolid debe explotar. Pacheta sabe qué jugador tiene entre manos pero, también, en qué condiciones está. La aportación del futbolista esta temporada está totalmente condicionada pero, con todo, puede ser determinante dentro de su papel y exigencia. Iván no está para ser capital a nivel global, pero sí para ser diferencial en fracciones concretas y en momentos muy puntuales.

Acorde a las necesidades
El papel que debe asumir el jienense no será determinante, pero puede ser capital. Sus aportaciones está temporada van a ser concretas pero él, desde su experiencia y calidad, debe dar un poso nuevo al equipo. La suya no va a ser una temporada de largo recorrido y sí de chispazos. En su claridad, y no tanto en su estado físico, estará que estos detalles sean importantes y determinantes, como se espera de él. El poso que le debe dar él al equipo se entiende desde la determinación. El juego que posee de pase final y finalización rápida es la aportación que debe sumar en las próximas semanas.

En momentos puntuales en los que el Pucela pueda estar atascado y sin ideas, Iván Sánchez debe ser ese jugador que sume un punto tan diferencial como novedoso. Ahora, por momento del equipo, el Real Valladolid demanda del ’21’ una aportación concreta y que no es exigente. El Estadio José Zorrilla sabe cómo está y que por mucho que mejore siempre habrá una diferencia con sus rivales por el puesto. Ese desnivel será un obstáculo para ver al mejor Iván Sánchez pero no al más diferencial en este Pucela, ese equipo que está en ‘su’ momento y que en él adquiere a un jugador de calidad y diferencial en el momento preciso para su versión más acorde a las necesidades blanquivioleta.

Raúl Carnero cumple con la última demanda de Pacheta

Analizado las bajas del Real Valladolid antes de enfrentarse al Club Deportivo Tenerife la que más preocupaba era la de Nacho Martínez. No por él y sí por el sustituto. Si bien la baja de Shon Weissman tenía claro el reemplazo, la sustitución de Roque Mesa era obvia. Cristo González por el ‘9’ y Monchu Rodríguez por el ’17’. Esos cambios eran seguros y directos. En cambio, el del ’22’ ofrecía dudas. ¿Apostaría José Rojo, Pacheta, por Josema Sánchez o por Raúl García Carnero? Siendo un encuentro relevante e importante, la lesión del ‘3’ parecía protagonista y todo hacía indicar que el ex del Elche CF disfrutaría de su primera titularidad.

Personalmente, creí que el Real Valladolid apostaría por un jugador con cierto rodaje mayor, pero Pacheta dio naturalidad a la situación y confió en Raúl García Carnero, una de los nombres más positivos del encuentro en Tenerife. En un duelo en el que el Pucela superó a un rival directo, ganó el golaverage, disputó un encuentro maduro y seguro, la mejor noticia la ofrece un futbolista secundario que tendrá pocos minutos de aquí al final de temporada. Su partido, su rendimiento, su protagonismo, su personalidad y su carisma durante el encuentro hacen que los 90 minutos disputados sean una inmejorable noticia para el equipo.

Como ha dicho Pacheta en muchas ocasiones, ver  el partido del ‘3’ es confirmar que el Pucela ficha a otro jugador «para la causa». Sin Lucas Olaza, el miedo a dejar inestable el puesto del lateral izquierdo era real. Solamente con Nacho y con la incógnita que ofrecía Josema Sánchez como lateral generaba unas dudas que Carnero solventó con sólo un encuentro. Lo hizo por su gran partido pero, sobre todo, lo consiguió gracias a la naturalidad de Pacheta en la propuesta. El burgalés confió en el gallego después de que éste no sumara un partido liguero desde diciembre de 2020. El tiempo transcurrido era elevado pero la gestión del cuerpo técnico potenció la recuperación de un jugador que ofreció muchos registros en el partido.

Una variante necesaria
Sufriendo, como todo el equipo, en los primeros 20 minutos del duelo en el Heliodoro Rodríguez López, el avance del juego sentó bien al jugador. Poco a poco fue creciendo y se fue sintiendo mejor. Llegando a tener protagonismo en acciones a balón parado, Carnero firmó una notable noticia en Tenerife. Pacheta necesitaba determinar quién va a ser el sustituto de Nacho Martínez en la temporada y no hubo un mejor entorno que el que generó el Club Deportivo Tenerife. La exigencia a la que fue sometido el jugador en la primera parte define, también, su momento y sus posibilidades. 

Con ello y por la naturalidad con la que Pacheta apostó por él, el partido del jugador deja una doble noticia en el entorno pucelano y ambas son positivas. A la gestión del burgalés, que potencia el rendimiento del equipo, se suma el regreso confirmado de un jugador que necesita el Real Valladolid al dudar de cuál era la variante que cubría las espaldas de Nacho Martínez.

¿Por qué Sergio León es el mejor socio de Weissman?

Sergio León ha superado a Shon Weissman. Lo ha hecho durante unos días y unas horas pero, actualmente, es el motor de la confianza y la ilusión del Real Valladolid. Lo es en la previa a un partido tan importante como el que se disputará este sábado en el Heliodoro Rodríguez López y lo es, ante todo, por los tres goles anotados en la victoria (5-1) ante la Sociedad Deportiva Amorebieta. La muestra de potencial y gol del andaluz ha hecho que se ponga un paso por delante del ‘9’. Es el momento del ‘7’ y lo es, obviamente, con el israelí como compañero.

Tras una reciente fase en la que Sergio León era suplente de Cristo González, José Rojo, Pacheta, volvió a apostar por el ex del Real Betis, entre otros, para una etapa que va a resultar capital de cara al tramo final y a la consecución, o no, del objetivo. El Real Valladolid quiere y necesita la mejor versión de sus jugadores y el cuerpo técnico se centra mucho en cómo explotar la mejor versión de Shon Weissman. El ‘9’ es el «goleador» del equipo y, por ello, se apostó en su momento por Cristo González. El tinerfeño es un segundo punta que libera de espacio y marcas a Weissman y en ese momento, el ‘9’ necesita eso. Liberarse para sumar y liderar.

Pasada esa etapa, Sergio León volvía a la titularidad y lo hizo con una buena aportación en la victoria (2-3) en Cartagena y con un triplete en la goleada ante el equipo vasco. Después de los tres goles anotados a Roberto Santamaría parece imposible dudar de que Sergio León es el mejor acompañante y socio posible para Weissman. Lo es por criterios de juego, resultado y confianza. Ambos se encuentran cómodos en esta unión y es ella la que va a definir al ataque del Real Valladolid hasta el final de temporada.

Quedan 13 jornadas y parece muy difícil que Pacheta no vaya a formar por decisión propia con una pareja que define a la perfección lo que es una doble referencia de ataque. Con ambos, el Pucela juega con dos delanteros centros. Sin matices. No hay detalles que necesiten explicar lo que propone el Real Valladolid cuando juega con el israelí y el cordobés. Con uno y con otro, Pacheta consigue que su equipo viva en campo contrario. No tiene que buscar con necesidad sacar al equipo de su campo porque éste siempre tiene un movimiento o una ruptura que invita al equipo a estar en las inmediaciones del campo rival.

Un gol cada 22 minutos
La doble referencia que tan bien definen ambos jugadores confirma que Sergio León se entiende con Shon Weissman y que entre ambos definen una unión, que no sinergia, en la que el Real Valladolid gana. Gana en presencia ofensiva, capacidad de remate, salida de balón vertical, presión alta, creación de desmarques y en variantes ofensivas, entre otros aspectos Para una versión dominadora y con clara vocación ofensiva, el Pucela se va a definir de aquí al final de temporada por una pareja de ataque que tiene todo lo que quiere Pacheta y que, además, se entiende bien.

Desde esa unión, confianza, progresión, mejora y potencial, nada resta para ver a un Pucela con dos delanteros puros en ataque. Si bien es cierto que ambos se mueven bien en espacios y que dominan diferentes zonas cercanas al área ya que Weissman es una gran referencia y pasador en la frontal y Sergio León en los perfiles exteriores, ambos se definen como ‘9’ y, por lo tanto, como jugadores vinculados al gol. Juntarlos potencia los registros ofensivos del equipo, tal y como ha quedado confirmado en los tres últimos partidos. Ocho goles en 177 minutos dicen mucho de esta pareja y de por qué Weissman disfruta tanto con Sergio León como socio.

«Si corres por tu entrenador salen cosas inimaginables»

Yo era como Álvaro Aguado, aquél que aseguró hace unos días que escuchaba a José Rojo, Pacheta, antes de que llegara al Real Valladolid. Me gusta el fútbol y todas las herramientas que éste ofrece y las declaraciones de los entrenadores son una parte determinante para entender el fútbol actual. Desde ellas se aprende y con ellas se puede crear una identidad y un poso que, actualmente, tiene el Real Valladolid. El equipo que dirige el entrenador burgalés está en un buen momento. A nivel de números, el Pucela está bien, pero no es sólo una cuestión de resultados. El famoso «proceso» se está consiguiendo porque los blanquivioleta están cumpliendo con las afirmaciones y expectativas que su entrenador creó en verano.

Desde el primer día, Pacheta puso un nivel de exigencia alto. Aseguraba que se iba a poder exigir mucho al equipo porque éste estaría el nivel que demandaría la situación. Iba a ser un caminar y un proceso costoso pero Pacheta sabía que sus objetivos se iban a cumplir y que el Real Valladolid conseguiría «metas inimaginables». Éste fue un término que el burgalés utilizó en su rueda de prensa de presentación y que en las últimas semanas ha recuperado. En su puesta de largo en Zorrilla aseguró que si «corres por el compañero» llegas a «metas importantes», algo que parece que está consiguiendo el equipo en las últimas semanas.

Tras la victoria (5-1) ante la Sociedad Deportiva Amorebieta, Pacheta se mostró contento por el duelo pero, ante todo, por detalles que no son tangibles pero que tienen una importancia crucial. Para él, el equipo deja detalles de gestión y convivencia que son determinantes. Ahora, el equipo corre por el compañero y, por qué no pensarlo, por el entrenador. El Real Valladolid está compactado. Sabe sufrir y sabe hacer sufrir. El crecimiento del equipo, como grupo y en el aspecto futbolístico, es innegable en las últimas semanas y meses. El vestuario blanquivioleta no ha dejado de crecer y suma detalles que hacen ver que el camino es el correcto.

«Las dificultades nos harán muy fuertes. Ese es el objetivo. Generar que el jugador de mi lado corra por mis hijos. Cuando se consigue eso se consiguen metas inimaginables», José Rojo, Pacheta, en su presentación en Zorrilla

El enfoque que se puede hacer de cada situación es personal y, por lo tanto, subjetivo, pero siempre debe ser honesto y, bajo es punto, no se puede negar la realidad de un equipo que deja una sensación muy alta de fortaleza en las últimas semanas y jornadas. El Real Valladolid está en un buen momento y lo está por la fuerza que tiene el equipo en el convencimiento de la idea y de los roles. Rozando ya las 30 jornadas, los pucelanos se mueven con una gestión de papeles y roles importante. Cada jugador sabe cuál es su función en la actualidad y lo sabe de la misma forma que entiende que su situación va a cambiar poco.

El momento crucial
El que tiene etiqueta de suplente, la tendrá hasta el final de temporada, y el que es titular, sabe que lo será hasta la jornada 42. En un importante porcentaje, los papeles ya están repartidos. Pacheta ya ha elegido a sus protagonistas principales y a sus secundarios. Todos van a tener un peso en la temporada, pero una relevancia diferente. Por ello, el Pucela se mueve ahora desde aquella frase que su entrenador aseguró en la rueda de prensa de presentación.

«Cuando corres por el compañero se consiguen metas inimaginables», aseguró Pacheta el 17 de junio. Ahora, ocho meses después, dichas palabras comienzan a ver luz y a tener sentido porque sus jugadores están convencidos de que deben correr por el compañero, por el entrenador, por el vestuario… ¡Por todos! Suena a demagogia pero es la realidad de un equipo de fútbol que, actualmente, no está dentro de su objetivo pero que deja grandes sensaciones de poder conseguirlo en el momento crucial y definitivo de la temporada.

Javi Sánchez y la enorme diferencia entre ser y parecer

La lesión de Kiko Olivas en Éibar queda lejana pero no por ello varía la sensación de que en aquel momento todo cambió para el Real Valladolid. Desde entonces, el centro de la zaga se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Estadio José Zorrilla. Llegadas, salidas, cambios de papeles, sucesión de roles, variación de perfiles… Nada es parecido a lo anterior y ya no a lo de hace dos o tres años sino a lo de hace sólo unos pocos meses. Los cambios son constantes y Javi Sánchez lo puede confirmar.

El central madrileño es, actualmente, una parte básica del engranaje de José Rojo, Pacheta. Lo es tras un duro camino y unos desniveles que le han mostrado las exigencias de un equipo sin regularidad en defensa. Javi Sánchez es el central con más minutos del equipo y desde ellos y por ellos está demostrando la enorme diferencia entre ser y parecer. Él siempre ha sido un gran central. Las condiciones con las que llegó al Estadio José Zorrilla no han cambiado, pero ahora se está viendo y se ha confirmado el jugador que es.

Si bien es cierto que por contextos físicos y técnicos, él no tiene problema en jugar en bloque alto o bajo, la propuesta actual del Real Valladolid le favorece y ha hecho que se confirme el tipo de jugador que es porque está en su mejor momento como blanquivioleta y, posiblemente, de su carrera. Así, nada parece y todo es. Las actuales sensaciones son exigentes y estaban muy lejos del jugador madrileño, pero el descenso del Pucela, su cambio de papel y la apuesta convencida por él han descubierto un nuevo jugador. Javi Sánchez es, ahora, el jugador por el apostó el Real Valladolid y no el que se veía de blanquivioleta.

Reducción del problema
Estando en forma y con confianza, es lo que se esperaba de él y parece, además, que puede llegar a más. A mucho más. Solvente con balón, el ‘5’ es un seguro en espacios abiertos. La lectura de transiciones es capital para entenderle. Con grandes atributos para la salida de balón, el piedel madrileño es destacable. Su pase corto y pase medio son perfectos. Su seguridad para el primer pase tras el robo o en la salida son muy seguros. No ofrece dudas. Ahora, carece de miedos y es esa confianza la que le está llevando a otra dimensión.

Hasta hace unos meses, Javi Sánchez era un jugador que parecía que tenía calidad y que parecía que podía ser diferencial. Había más supuestos que realidades, pero el tiempo ha jugado a su favor y el futbolista ya es una realidad importante para el Club. La principal diferencia entre ser y parecer son los supuestos y, ahora, la actualidad individual del jugador sólo tiene realidades. El supuesto que define ahora al ‘5’ es saber hasta dónde puede llegar. Que tiene atributos, calidad y posibilidades es una afirmación tan innegable como con Jawad El Yamiq y esto demuestra que el poso de la pasada temporada, por fin, se va reduciendo.

Monchu, mucho más que una simple variante al juego

Dos ratos, y pese a un contagio de coronavirus como lastre y protagonista, han valido para saber la calidad y potencial que ha adquirido el Real Valladolid en el mercado de enero con la llegada de Monchu Rodríguez. Rozando la media hora de juego con la camiseta blanquivioleta, el centrocampista balear ha confirmado que José Rojo, Pacheta, ha reforzado con extrema calidad la demarcación. Pese a las bajas en el centro del campo durante el pasado mercado invernal, el ‘8’ ha dado un salto de calidad a la plantilla y, ante todo, a los registros del actual Pucela.

Es cierto que son sólo dos ratos pero, en ambos, Monchu ha confirmado su enorme calidad y las innumerables posibilidades en el estilo de juego blanquivioleta. Vertical, agresivo, dominador del esférico, cómodo en las transiciones… Los 29 minutos oficiales sumados como pucelano le han dejado en un gran lugar. Por sus cualidades pero, ante todo, por lo unido que está su juego con las posibilidades y necesidades del equipo.

Sabiendo que el actual Pucela se define por la unión entre Álvaro Aguado y Roque Mesa, el Real Valladolid ha visto en dos partidos y en un puñado de entrenamientos que lo que ha firmado desde el Granada CF no es un complemento. Es mucho más. Monchu llegaba a Zorrilla arriesgando a nivel personal pero multiplicando las posibilidades pucelanas en el juego, tal y como ha quedado claro en pocos días. Válido para acompañar a Roque Mesa o a Álvaro Aguado, la llegada de un jugador como él abre las posibilidades de un centro del campo reforzar e, incluso, de un nuevo esquema de juego.

Opciones multiplicadas
Formar un centro del campo con los tres no restaría la intención blanquivioleta de vivir en campo contrario y ser ofensivo. Al revés. Con Monchu, el Real Valladolid se asegura ser vertical, profundo, incisivo y constante con balón y, a su vez, exigente en la presión. Las posibilidades que ha ofrecido Monchu en el Estadio José Zorrilla son innegables. Dos pequeños ratos de juego y una baja por coronavirus no han lastrado la confirmación del jugador con el que se hacía el Real Valladolid en enero. Con él se han multiplicado las posibilidades pucelanas en el intento de ser protagonista desde una idea de juego. Con Monchu, la propuesta que tan bien define Aguado y Roque Mesa está más que confirmada y Pacheta lo celebra con fuerza. ¡Normal!

Toni Villa siempre es el reflejo del juego blanquivioleta

Este fin de semana, tras la importante victoria (2-3) ante el Fútbol Club Cartagena, Víctor Jimeno, desde Twitter, aseguraba que nada tiene que ver el buen rendimiento actual de Toni Villa con la llegada de Jon Morcillo. «Veo cero relación entre el rendimiento de Toni y la llegada de Morcillo», aseguraba. Todo llegaba porque en las últimas semanas se viene leyendo sobre el buen momento del ’19’ y la presencia en el equipo de una competencia directa para el murciano. Morcillo llegó al Estadio José Zorrilla para ser un jugador específico en el perfil izquierdo y la realidad es que tras su primera titularidad, el más beneficiado ha sido Toni Villa.

Casualidad o no, la realidad dice que el ’19’ blanquivioleta lleva semanas siendo el mejor jugador del equipo de José Rojo, Pacheta. Desde Zaragoza, concretamente. En aquella visita al Estadio de La Romareda, Morcillo fue titular pero en el descanso fue sustituido por Toni. El murciano disputaba los segundos 45 minutos y lo hacía con una claridad y determinación sorprendentes. En ese momento llamaron la atención. Ahora, no, porque es el nivel de un futbolista que está aportando luz al juego del Real Valladolid.

Desde aquella visita al Estadio de La Romareda, Toni es el jugador más importante del Real Valladolid en contexto ofensivo. Desde esa jornada 24, el atacante suma cuatro titularidades consecutivas y, ante todo, un peso capital en la propuesta blanquivioleta. Toni es la referencia creativa del equipo de Pacheta. Tras robo, el Pucela le busca porque le necesita. A la hora de un pase filtrado, los compañeros saben el acierto con el que cuenta el jugador en las últimas semanas. Está en un buen momento de confianza. Le sale todo.

Para generar, para crear e, incluso, para anotar. Es el momento de Toni Villa. Sabiendo que su principal déficit ha estado siempre en las estadísticas, el jugador firma ya sus mejores cifras ligueras. Cuatro goles y dos asistencias confirman el buen hacer de un jugador beneficiado, como tantos, por el cuerpo técnico y su propuesta de juego y, en tiempos, por qué no, por la llegada de Morcillo, sea o no casual.

Por y para el juego
Enfocando al jugador y preguntándose el porqué de este rendimiento, todo se resume, nuevamente, en el tema principal de la temporada: el modelo de juego. Toni está bien, está creciendo y se está haciendo importante porque la propuesta del equipo le beneficia. Él es uno de los activos que más y mejor se sienten con la propuesta de Pacheta. Por ello, encuentros como el del viernes le sientan bien y hacen que el estilo, por arriesgado que sea, deba ser el de este equipo.

La visita al Estadio de Cartagonova dejó la propuesta más arriesgada del equipo. El Pucela asumió riesgos y lo hizo para firmar un duelo poco controlado pero, a su vez, un encuentro en el que el equipo y el entrenador estaban cómodos. Lo estaban porque saben que desde él se pueden conseguir grande éxitos. Es una pequeña ruleta rusa en la que el vestuario se sabe manejar y desde la que se expone el enorme potencial de un vestuario de talento, descaro y mejora, como demuestra Toni. Él siempre es el reflejo del Pucela. Para lo bueno, como ahora, y para lo negativo, como no hace tanto tiempo.

En momentos de zozobra futbolística en el Estadio José Zorrilla, Toni Villa era criticado con argumentos. Su nivel estaba lejos de lo que podía ofrecer porque, en gran parte, nada invitaba a que rindiera. Ahora, todo ha cambiado y el jugador, con un estilo acorde a su juego y sus necesidades, es determinante como viene quedando claro en las últimas semanas. Siendo la recuperación del ’19’ el último gran éxito de Pacheta, el Real Valladolid está de enhorabuena.

Pacheta detectó cuál era la forma de recuperar a Cristo

Cristo González ha sumado, por sorpresa, tres titularidades consecutivas en las últimas jornadas. Adelantando a Sergio León, el ’23’ ha sido el gran nombre propio de las últimas alineaciones del Real Valladolid. Después de ser capital en la victoria (1-0) ante el Burgos CF, Cristo sumó una aportación muy cuestionable en Zaragoza. La mala elección en momentos puntuales de partido le dejó más en duda que nunca, pero Pacheta respondió como entendió que necesita un jugador como él. El perfil del jugador es muy concreto y necesita de una gestión determinada.

Creyendo que ningún jugador debe ser tratado de la misma forma en el mundo del fútbol, Cristo tiene un perfil concreto y, por lo tanto, necesita una gestión determinada, tal y como ha mostrado Pacheta en las últimas semanas. El tinerfeño es un delantero talentoso. No se puede negar su calidad ni su determinación para actuar lejos de la tensión o exigencia y todo ello debe tener un trato, aquél que muy posiblemente le haya dado el cuerpo técnico en las últimas semanas. Hay perfiles y perfiles y el de Cristo no es el de un jugador que pueda estar toda la temporada en un rol secundario y saliendo desde el banquillo. El ’23’ necesita protagonismo. Vive de él.

Analizando el factor humano a la par que el futbolístico, Pacheta detectó que tras el gol el Burgos CF y la participación en Zaragoza, Cristo demandaba minutos y confianza. Pedía otro papel. De ahí las tres titularidades y la apuesta por una segunda punta con Shon Weissman que no ha dejado un gran poso de goles y rendimiento pero sí de inercia y variantes. Tener claro qué puede sumar Cristo es algo que ha quedado claro tras los tres últimos duelos. Esa vertiente interior y vertical es innegable en las posibilidades del equipo y, ahora, debe confirmarlo en el rol que deba sumar.

Más que dos empates
El empate (2-2) ante el Girona FC le dejó en una mala situación de cara a puerta. Pese a esas tres titularidades, el canario no ha tenido acierto, todo lo contrario que Sergio León. El andaluz sí ha tenido éxito goleador, como se pudo ver en ese último duelo. Pese a ello, las tres titularidades de Cristo han cumplido casi al 100% con los objetivos con los que Pacheta afrontó esta apuesta por él. Esta etapa a nivel de números globales ha ofrecido una victoria y dos empates pero, a su vez, ha valido para saber qué ofrece él realmente, en qué se diferencia con otras variantes del juego y, por supuesto, ha potenciado la mejor versión del jugador.

Un perfil como el del ex del Real Madrid Castilla o Club Deportivo Mirandés, entro otros, necesita de etapas como ésta. Le muestra el apoyo del cuerpo técnico y del Club, le invita a sumar rodaje y posibilidades y le exige en el día a día. Sin entenderlo como una rotación más, Pacheta sabía que Cristo necesitaba minutos y protagonismo y se lo dio cuando la naturalidad le hubiera llevado a una suplencia aún mayor. Esa gestión ha hecho que el Pucela gane a un jugador y Pacheta a un adepto. Dos éxitos que, sin duda, superan los empates en Fuenlabrada y ante el Girona FC.

La apuesta por Fresneda va más allá de la renovación

Iván Fresneda ya no es el gran protagonista de la actualidad del Real Valladolid como lo era hace sólo unas semanas. El joven lateral madrileño ya no es el nombre propio de la actualidad blanquivioleta, pero la suya sigue siendo una situación capital en el seno del Estadio José Zorrilla. Tras debutar en el primer equipo y ser designado por José Rojo, Pacheta, como jugador del primer equipo, la realidad del futbolista ha variado como debe hacerlo. Con acierto, Fresneda ha salido del primer equipo y ha llegado al Promesas. Desde el filial blanquivioleta debe llegar la gran apuesta del Real Valladolid en el jugador.

Apostar, creer y confiar en Iván Fresneda no está sólo en una renovación. Evidentemente es un gran paso pero hay más y debe haber más. La tozudez que Pacheta mostró hace una semanas al asegurar que el jugador «es mío» es contraproducente. El jugador debe estar y debe ‘ser’ de quien más minutos le pueda ofrecer y, ahora, el filial es el que más oportunidades le puede ofrecer y asegurar. Siendo un proyecto interesante para el Club, las intenciones deportivas de la entidad se deben imponer sobre los resultados. 

El Real Valladolid necesita formar a Iván Fresneda desde la competición y desde aquel ritmo de juego en el que más posibilidades tenga ahora. El primer equipo, por el momento, no le puede ofrecer lo que demanda y el filial, en principio, tampoco. Julio Baptista no ha apostado por el jugador durante la temporada. Apenas ha formado en dos convocatorias durante la temporada. La suya es una posición completada en el equipo y sus posibilidades son reducidas, pero en ese punto es donde debe entrar el Club y la verdadera apuesta que el Real Valladolid haga en el jugador.

Prioridad absoluta
Iván Fresneda debe jugar y el Real Valladolid debe buscarlo en cualquier circunstancia. Por ello, su llegada al Promesas debe ser la medida que haga que el jugador acumule minutos y sume todas las participaciones que no ha tenido hasta la fecha. Si bien este pasado fin de semana no pudo debutar en Primera Federación por una inoportuna lesión, las próximas semanas son y debe ser capitales. La apuesta por el joven jugador está en adelantar procesos y asegurar minutos en la formación de un joven que necesita crecer, mejorar y renovar pero, ante todo, jugar, algo que no hace desde hace más de un mes.