Cuando Rubi ‘presentó’ a Luis César Sampedro

Una de las características que nunca se comprendió en Valladolid sobre Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, fue su estudio del rival. El entrenador catalán detallaba, quizás en exceso, a su Real Valladolid en base a lo que era el rival. Así, en la previa de la derrota (0-1) ante el Albacete Balompié, el catalán elogiaba mucho a Luis César Sampedro y el fútbol que el equipo manchego hacía. No era cuestión de un día. Ésta fue su filosofía durante toda aquella temporada. El ex del Sporting de Gijón o Levante UD confiaba ciegamente en las posibilidades de un equipo que juagaba «bien » y que «dominaba» el juego desde el balón. Aquella previa definía al entorno blanquivioleta cómo era el que ya es nuevo preparador del Real Valladolid.

Una valoración muy diferente
El Real Valladolid 2014/2015 estaba en un momento importante. Uno de los tramos más decisivos de aquella temporada. Tras consumar tres derrotas consecutivas fuera del Estadio José Zorrilla, el equipo de Rubi recibía al Albacete Balompié. En aquel momento, y bajo los análisis del entrenador catalán, el espectador blanquivioleta escuchaba la comparecencia del entrenador sabiendo que el encuentro no sería nada sencillo. Llegaba a Valladolid un buen equipo. Un conjunto que, como ya había asegurado en la primera vuelta, “juega mejor de lo que dice su puesto”. En esta ocasión, Rubí afirmaba que el equipo de Luis César Sampedro era uno de los conjuntos que mejor dominaba el balón y que «mejor» fútbol hacía.

Pese a estar en la zona baja, los manchegos sabían qué querían hacer con el esférico y entendían a la perfección cómo debía usarlo. Era un equipo con personalidad. Aquel Albacete Balompié tenía identidad propia. “Nos viene un equipo que, de verdad, es uno de los dos o tres equipos que mejor trata el balón desde atrás”. Pese a que en aquel momento aún les quedaba mucho para conseguir la salvación, la victoria en Valladolid le dio un empujón y confirmó todo lo afirmado por el entrenador catalán.

Así, y tras el gran partido manchego en la que es su penúltima visita al Estadio José Zorrilla, Rubi conseguía que el nombre de Luis César Sampedro no fuera para mí uno más. Su estilo, su forma de expresarse, la tensión con la que vive los partidos, las correcciones que transmite en él y el estilo de juego de sus equipos, que desde entonces he analizado más, me hicieron verle como un entrenador diferente. Una opción. ¿Por qué no? Todo desde aquella presentación del predecesor de Paco Herrera en el banquillo del Sporting de Gijón.

Un perfil necesario
Cuando el Real Valladolid ficha a un entrenador siempre pienso y analizo todo lo positivo que tiene su perfil para el equipo blanquivioleta y en el caso de Luis César Sampedro son muchos los condicionantes que me llevan a pensar que es el perfil apropiado para lo que necesita, actualmente, el Real Valladolid. Su experiencia es elevada y me gusta. En ese sentido cumple el perfil de Paco Herrera. Nada de lo que le ocurra en el Estadio José Zorrilla le podrá sorprender. Por el contario, en diferencia al pacense, la llegada de Sampedro a Valladolid supone el salto más importante de su carrera y el reto más ambicioso en ella.

Llega con la ambición necesaria a un equipo que debe crecer junto a él. El Real Valladolid deposita en él su trabajo y él lo acepta como una oportunidad ambiciosa de crecer junto a un equipo histórico al que debe sacar de su peor racha desde la década de 1970. Tiene el carácter y la personalidad para que nadie le saque del camino que él quiera marcar y que le haga ser honesto pero, sobre todo, ganador.

Ese fútbol de combinación y elaboración que tan bien descubrió Rubi durante su temporada en Valladolid debe hacer presencia en el Estadio José Zorrilla. Se deberán cumplir las fases de creación y asentamiento de cada equipo pero en ellas, y cuando lleguen los malos resultados y las malas sensaciones, Luis César no perderá el norte. Sabrá mantenerse con la cabeza fría. Sin olvidar de dónde viene, hasta dónde va y qué busca en todo ese camino, el Real Valladolid acierta en el fichaje de un entrenador conocido y reputado pero que Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, me descubrió y sobre el que me puso el foco.

Lo «jodido» que es remontar en Segunda división

El Real Valladolid firma dos años sin remontar un partido en una categoría que promedia más de una por jornada. Mientras, el Pucela lleva 91 partidos sin hacerlo

[quote style=»3″] Ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada. Es muy jodido remontar en Segunda división
Pau Torres, portero del Real Valladolid, tras la derrota (1-0) ante el Real Oviedo en el Estadio Carlos Tartiere[/quote]

El Real Valladolid tiene un problema grave. Una situación que lejos de ser un análisis curioso deja al club blanquivioleta con la duda de saber qué ocurre en una entidad que acumula más de dos años sin remontar un encuentro. El equipo, ahora entrenado por Paco Herrera, no da con la tecla para afrontar unas dificultades que siempre se superan en Segunda. En esta temporada son ya 23 remontadas las que se han producido mientras que en el Real Valladolid no lo ha hecho en los últimos 91 partidos, en los cuales ha tenido la oportunidad en 42. Por el contrario, en esta campaña los pucelanos han sido remontado en dos ocasiones. 

Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

¿Qué es una remontada?
Hace varios años debatía con un amigo qué es remontar en el fútbol. Él, tras ver cómo el Real Valladolid pasaba de una abultada derrota (3-0) en El Sadar a un valioso empate (3-3), me aseguraba que eso no era una “remontada”. Para ser tal debían conseguirse los tres puntos. Siguiendo el criterio de la RAE, ‘remontada’ es una “superación de un resultado” y hacer de una dolorosa derrota un valioso empate, sí lo considero una remontada. Por ello, en el fútbol, en mi fútbol, entiendo entre remontada y ‘remontada total’. Como dicen que “sumar siempre es bueno” en el fútbol, un empate es positivo y, por lo tanto, sí lo considero como remontada.

Con todos estos ingredientes, el Real Valladolid lleva sin hacer una ‘remontada completa’ dos años. Lleva consiguiendo pequeñas y contadas remontadas con los últimos cinco entrenadores pero sin conseguir esa gran satisfacción que es ganar tras ver que el rival se pone por delante en el marcador. Esa muestra de potencial, hechura de gran equipo y ráfaga de madurez no existe en el equipo de Paco Herrera, como tampoco ocurrió en la parte final de Rubi ni con Miguel Ángel Portugal, Gaizka Garitano o Alberto López.

En el seno pucelano no ocurre y no porque no exista en la categoría ni contra los pucelanos. En la actual edición de ‘LaLiga 1|2|3’ se han vivido, en las 22 jornadas disputadas, 23 remontadas totales. Más de una por jornada. De igual forma, el equipo blanquivioleta se ha visto superado tras adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Tanto en la derrota (1-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca como en la jornada siguiente, perdiendo (3-2) ante el Levante UD en el Ciutat de Valencia, el Pucela ha visto cómo ocurrió todo aquello de lo que él adolece. Esa seguridad, confianza y potencial desde el banquillo del equipo de Juan Antonio Anquela y de Juan Ramón López Muñiz no existe en el seno blanquivioleta. El Pucela no tiene la fuerza de superar los obstáculos que aparecen en sus partidos.

23 ‘jodidas’ remontadas
Decía Pau Torres, tras perder (1-0) ante el Real Oviedo, que remontar en Segunda es muy “jodido”. Que ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada cuando estaba en el Deportivo Alavés con él. Hacer dos goles a un equipo que está con el marcador no es tarea fácil pero este año lo han conseguido ya 14 de los 22 conjuntos de la categoría. Salvo el Real Valladolid y siete conjuntos más, todos han mostrado fuerza para superar un gol en contra.

Listado de las 23 remontadas que se ha producido esta temporada en LaLiga 1|2|3

Desde la primera jornada, se han dado remontadas y en la última, también se produjo. No es fácil. De los 242 partidos disputados hasta la fecha en Segunda, sólo se ha producido en 23 de ellos. Es decir, sólo en un 9,5%. Parafraseando al portero pucelano, sí que es “jodido” remontar pero no tanto como para ponerse la venda por no haberlo conseguido desde hace 91 partidos y después de tener la oportunidad en 42 de ellos.

Los datos de la vergüenza
Desde aquella victoria en Mallorca, el Real Valladolid ha disputado casi 100 partidos. Tras Rubi, autor desde el banquillo de aquella victoria en Son Moix, el Pucela ha tenido cuatro entrenadores más y ninguno ha conseguido materializar una remontada. Han podido estar más cerca o más lejos pero tras ponerse con el marcador en contra, el Real Valladolid sólo ha obtenido siete puntos. Siete de 114 puntos puestos en juego ya que de esos 42 partidos con opciones de remontada hay tres de Copa del Rey y uno del play-off de ascenso del año 2015.

Datos de las ‘no remontadas’ del Real Valladolid en las tres últimas temporadas. 91 partidos sin remontar

Los datos son de vergüenza. No hay otro término que lo pueda explicar. El Real Valladolid no tiene fuerza mental para superar un bache. Se ampara en lo “jodido” que es remontar en Segunda, que lo es, pero esta temporada es junto a Agrupación Deportiva Alcorcón, Reus Deportiu, Real Zaragoza, Córdoba CF, Real Club Deportivo Mallorca, Real Oviedo y Rayo Vallecano el único equipo que aún lo ha hecho. Otros 14 equipos de la categoría lo han conseguido. Por qué ellos sí y el Pucela no es un tema para un nuevo artículo.

El 2015 del Real Valladolid en 15 nombres propios

2015, un año intrascendente para el Real Valladolid resumido en 15 nombres

El 2015 ha sido un año intrascendente para el Real Valladolid. Sin ascenso al caer eliminados ante Las Palmas en el play-off y con un inicio de temporada muy duro, viviendo incluso una jornada en zona de descenso a Segunda división B, 15 han sido los nombres que han marcado al club blanquivioleta sus últimos 365 días. Con ellos, con sus alegrías y sus tristezas, con su buen rendimiento o con su mal momento, con sus llegadas o con sus marchas el 2015 ya es historia. Con estos 15 nombres propios se marca y se define cómo ha sido el año 2015, un tiempo para la reflexión ya que nada ha mejorado en el Real Valladolid. Nada.

Los 15 personajes más destacados para el Real Valladolid en el año 215 que llega a su fin en los próximos días

Un ilusionante final
El Real Valladolid cerraba el 2015 hace casi dos semanas con una importante victoria (4-1) ante el Tenerife. Con los seis puntos consecutivos que firmó el equipo de Miguel Ángel Portugal ante los canarios y en Albacete, el proyecto blanquivioleta cierra un duro año dejando un resquicio a la ilusión. El segundo proyecto de Braulio Vázquez en el estadio José Zorrilla y que tuvo, como es habitual, el sustento de Carlos Suárez, no ha vivido buenos momentos. La inversión veraniega no tuvo premio. El equipo no arrancó y la gran apuesta del club solamente duró tres meses.

Gaizka Garitano, piedra angular del proyecto de la temporada 2015/2016, abandonaba el estadio José Zorrilla tras diez partidos en el club. Dos victorias y una eliminación copera eran un bagaje difícilmente soportable. Su proyecto caducó cuando el equipo aún no había arrancado. Los fichajes estelares como fue el de Pedro Tiba no tenían el peso esperado y otros, llegados de Segunda división B, como Juan Villar, o de filiales, como Kepa Arrizabalaga, tenían que tomar las riendas y adoptar un status elevado para su experiencia. Ellos mantuvieron vivo al equipo en los peores momentos. En ellos, pese a la dureza, se dio una buena noticia. Julio Iricibar, producto íntegramente de la cantera blanquivioleta, asumía la portería del primer equipo blanquivioleta en dos partidos. Dos premios a su trabajo y su alma y sangre blanquivioleta.

El sustento de la aventura del entrenador de Derio en Valladolid nunca existió. Nunca hubo atisbos de creer en su buen trabajo. El vasco trabajaba, era intenso y vivía en constante precaución por el Real Valladolid pero como pasó meses antes, el entrenador fue devorado por el club. La situación del Real Valladolid no es la más propicia para un entrenador joven y sin experiencia en entornos como el blanquivioleta. Garitano vivió lo que ya conocía Rubi.

Demoledor inicio
Hace doce meses el entrenador blanquivioleta era Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’. El catalán comenzaba fuerte el último tramo de la temporada pero no conseguiría mantener ese nivel. Pese a refuerzos de calidad y rendimiento como Hernán Pérez, llegadas ilusionantes como la de Jonathan Pereira que no terminaron como se deseaba y recuperaciones motivadoras como fue el regreso de Roger Martí, el Real Valladolid acabó claudicando. En junio, el proyecto murió. El Pucela cayó en el play-off y el club tuvo que comenzar un nuevo caminar.

Para el actual Pucela, se produjeron muchos cambios. Llegadas y salidas que cambiaron el vestuario. Marcha importantes de jugadores ilustres como Jesús Rueda que dejaban atrás el estadio José Zorrilla. Comenzaba un nuevo proyecto. Un Real Valladolid que no ha conseguido arrancar en los últimos meses del 2015. Pese a seguir capitaneados, en espíritu y juego, por Álvaro Rubio y Óscar González el Pucela no ha conseguido eliminar el cartel de intrascendente que se marcó el 13 de junio, cuando el equipo fue eliminado del play-off 2015.

La reconversión blanquivioleta de Johan Mojica

El último cuerpo técnico confió en Johan Mojica y trabajó en él para obtener el rendimiento que consiguió. Gracias a Rubi, Braulio vuelve a confiar en él

Johan Mojica de blanquivioleta (RV.es)
Johan Mojica de blanquivioleta

Cuando el 28 de julio del pasado año Braulio Vázquez confirmaba la llegada de Johan Mojica, el Real Valladolid se hacía con un lateral izquierdo, capaz de jugar y extremo o “incuso de mediapunta”, como él mismo afirmó en su rueda de prensa de presentación. Leonel Álvarez en Colombia le usó en esa posición interior pero al estadio José Zorrilla llegaba como defensa. Tal fue la idea de competir con Carlos Peña en el carril que adoptó el dorsal número ‘3’. Su formación era como lateral pero en dicha posición no se desenvolvería casi en competición oficial con los colores blanco y violeta.

En su debut como en el Real Valladolid, ante el Mallorca en la primera jornada, ya partió en una zona más ofensiva. Entrando al terreno de juego en el minuto 71 por Jeffren Suárez, su posición sería por delante del Carlos Peña. Tras ese debut, dicho lugar estaba predestinado para él. Salvo en los dos siguientes partidos tras el debut, en casa ante el Racing de Santander y en El Molinón en el duelo copero, en los que si compitió como lateral zurdo, la posición de Mojica sería defensiva en muy pocas ocasiones. El duelo de Butarque y algún planteamiento de Rubi con el encuentro ya iniciado fueron las únicas apuestas del anterior cuerpo técnico por Mojica como ‘3’. Tras conocerlo en profundidad y verlo desempeñarse en competición oficial, Rubi y los suyos apuntaron por explotar la velocidad del colombiano en zonas ofensivas. Con la idea clara, comenzaba una reconversión que daría muchos frutos al Pucela pero en la que se escondía mucho trabajo específico.

Liderazgo hasta la lesión
Con siete goles anotados y siete asistencias, Johan Mojica firmó grandes partidos la temporada pasada. Pese a estas buenas cifras su mejor partido no fue ninguno en los que tomó riendas de cara a puerta. Su participación en La Romareda, en la victoria pucelana (0-2) ante el Real Zaragoza, el equipo de Rubi demostró cómo de trabajado estaba el futbolista. Adquiriendo protagonismo en desmarques y en inclinar el terreno de juego hacia su zona, la victoria llegó de una forma solvente.

«Una montaña rusa que Braulio ve muy necesaria», el perfil de su llegada •

Durante los 90 minutos de aquel partido pero, sobre todo, durante los primeros 45 minutos, el Real Valladolid buscó potenciar la aclimatación del jugador en esta nueva posición. Álvaro Rubio, David Timor y André Leão buscaban constantemente las rupturas de un futbolista capaz de asumir responsabilidad y desarbolar el partido y romper el planteamiento rival.

Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)
Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)

En aquel momento, el avance táctico de Mojica era vital. Había adquirido todos los automatismos necesarios. Durante casi tres meses de competición, los rivales planteaban en relación al potencial del jugador. Dos jugadores con él, dejarle espacio para controlar pero controlarle tras la ruptura… Infinidad de ideas para parar a un jugador que, durante muchos meses, fue determinante en el Pucela y en la categoría. Desgraciadamente, en febrero llegó una lesión de tobillo que, junto al sueño de competir con su país, dejó la reconversión del jugador en algo constante pero con un resultado productivo sólo en un meses pero… ¡Qué meses! Inolvidables.

La oportunidad que destrozó su moral goleadora

La lesión de Roger Martí en Gijón supuso una oportunidad única para Óscar Díaz. Tristemente, esta gran opción supuso el peor momento del nuevo jugador numantino

• El nuevo jugador del Numancia de Jagoba Arrasate ha firmado de blanquivioleta dos goles en 1.564 minutos.
• Tras la lesión de Roger Martí, cuando adquirió la responsabilidad de ‘9’, le costó 547 minutos anotar un tanto.
• La llegada de Pereria y Túlio, más la recuperación de Roger, le dejaron en un papel secundario al final de año.

Hablar de lo que supuso para el Real Valladolid de Rubi el 28 de septiembre o, lo que es lo mismo, la visita pucelana a El Molinón es fácil. En el minuto 31 de aquel encuentro ante los asturianos, Roger Martí caía lesionado de gravedad. Un choque fortuito con Lora dejaba al ariete valenciano fuera de los terrenos de juego durante más de seis meses. La rotura del ligamento cruzado anterior lastraba el proyecto pucelano que, desde entonces, se basaría en Óscar Díaz como único delantero centro el equipo. En aquel instante, Rubi buscaba encontrar en el nuevo jugador el Numancia aquel gran goleador del Club Deportivo Lugo que dos años antes de llegar al estadio José Zorrilla había anotado 15 goles. Tristemente, ese potencial no apareció y el futbolista vivió un tormento en lo que parecía su gran oportunidad en el Real Valladolid.

Los datos de juego y goleadores de Óscar Díaz tras la lesión de Roger Martí en el pasado mes de septiembre

De suplente a titularísimo
Hasta la lesión de Roger en Gijón, Óscar Díaz era el suplente del ex ‘9’ pucelano. El futbolista madrileño vivía a la sombre del delantero o como alternativa en los costados del equipo. El nuevo jugador del Numancia no tenía un puesto fijo como si obtendría tras dicha lesión. Pasando a esa posición de máxima referencia ofensiva en el preciso instante de la lesión, Óscar Díaz vivió unas semanas como un futbolista vital para Rubi. “Óscar Díaz y diez más”, se imaginaba cuando se hacían las quinielas de los onces. Durante ocho semanas, el cuerpo técnico cuidaba y mimaba al futbolista. Lo querían en las mejores condiciones.

«Un goleador polivalente que no encontró su hueco», su perfil de despedida •

Por desgracia y pese a que Rubi durante ese tiempo miraba mucho por el jugador madrileño, el éxito del gol no llegó. Ni en liga ni en Copa. El bagaje del futbolista fue de un solo gol en todo ese tiempo. El tanto anotado a la Unión Deportiva Las Palmas en la jornada 14 fue el bagaje en el tiempo en el que el nuevo numantino era el ‘9’ titular del Real Valladolid. El rendimiento fue tan pobre que Braulio rastreó más aún el mercado de fichajes de lo que ya lo estaba haciendo desde la lesión de Roger Martí.

La llegada de Jonathan Pereira
En banda, con un rol secundario o como único delantero del equipo, la realidad es que Óscar Díaz llegó al pasado mes de enero con solamente dos goles en su zurrón. La cifra, muy pobre, obligó a la rápida incorporación de Jonathan Pereira y, después, de Túlio de Melo. Con estos dos delanteros en el equipo, el ‘7’ blanquivioleta era una opción muy secundaria.

Con el gallego y el brasileño en el vestuario, la sensación era que la oportunidad de Óscar Díaz había pasado. En ese tiempo en el que Roger Martí se lesionó, Braulio Vázquez buscó un sustituto, Guyon Fernández estuvo a prueba, Jeffren Suárez trabajaba como el llamado falso delantero centro, Óscar Díaz tuvo la opción de demostrar ese alma goleador que posee. Ese instinto anotador que se vio en Lugo tuvo la oportunidad de explotar en el Real Valladolid pero, por diferentes motivos no saltó. Ahora, Óscar Díaz y esa cualidad no mostrada en Pucela se marchan hasta Soria. Allí, con un cóctel más propicio, el canterano del Alcorcón demostrará que es mucho más jugador de lo que lo ha podido demostrar en Valladolid.

Cuando el fútbol no es sólo un buen trabajo diario

El cuerpo técnico que conformó Rubi se ha definido por el gran número de horas de trabajo y dedicación. Tristemente, el éxito no llega sólo por una buena preparación

• Rubi abandona su proyecto vallisoletano con 23 victorias en los 48 partidos que ha dirigido al Real Valladolid.
• El catalán ha pagado no firmar la mitad de las victorias (47,9%) y hacerlo con una débil media de goles (1,48).
• Nuevamente, el Real Valladolid ha vivido como visitante su punto más débil. Sólo 10 victorias en 24 partidos.

Los datos de Rubi en el banquillo del Real Valladolid

Si gracias a un buen trabajo, una buena metodología y una dedicación exclusiva el éxito llegara siempre en el mundo del fútbol, nadie descendería y cientos de equipos conseguirían ascender. Todos cumplirían sus objetivos porque el camino estaría marcado. Supuestamente, sería muy fácil hacerlo bien. La teoría parece sencilla pero la realidad es tan diferente como dura. Pese al buen trabajo, el buen juego, el bonito fútbol, este deporte no evoluciona en un aspecto. Los resultados siguen mandando y para triunfar hay que ganar. Rubi lo ha vivido en sus carnes esta temporada. Ha trabajado mucho pero la pelota no ha entrado todas las veces que a él le hubiera gustado. Sin goles y sin victorias, el éxito no llega. En este caso, el ascenso no se ha producido y Rubi abandona Valladolid con unas cifras malas. 

Los primeros datos que refleja la carta de presentación blanquivioleta de Rubi es que no ha ganado ni el 50% de los partidos. De las 42 jornadas ligueras, los dos encuentros de play-off y los cuatro partidos de Copa del Rey, su Pucela ha obtenido 23 victorias. Los restantes duelos se dividen entre 12 empates y 13 derrotas. Los datos no son muy buenos y tienden a empeorar. Analizando e indagando en las profundidades de las estadísticas se ven las muchas carencias que ha mostrado el equipo durante esos 48 partidos disputados. Tal son las miserias de los datos que de los pocos números positivos que se aprecian está el hecho de haber anotado más goles (71) que los recibidos (43).

Un equipo débil como visitante
Durante la pasada campaña, Juan Ignacio Martínez sólo consiguió una victoria como visitante. Se trata de una cifra muy pobre que este año Rubi ha mejorado pero con matices. El catalán ha obtenido 10 victorias de los 24 partidos disputados como foráneo. Obviamente, la cifra se multiplica pero las condiciones y los rivales dejan ese crecimiento en sólo una mejora. Es un crecimiento con matices porque tampoco se llega al 50% de victorias fuera del Pisuerga. La barrera de la mitad sí se ha superado en los encuentros como local. En el estadio José Zorrilla el Real Valladolid ha obtenido el 57% de las victorias porque de los 23 partidos disputados, Rubi ha firmado 13 victorias. Realmente son cifras débiles que, en el ámbito de jugar fuera de casa, crecen al ver que el equipo ha cosechado nueve derrotas, ocho de ellas ligueras.

«Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Este Real Valladolid no ha convencido en el juego y éste se ha demostrado en los números. El Real Valladolid no ha sido un equipo ni regular ni constante y como sus datos no han sido buenos, Rubi es el primer culpable de tal desastre en salir. El técnico catalán abandona su proyecto pucelano con datos generales muy pobres. La temporada 2014/2015 del Pucela se define con el 47,9% de victorias, el 25% de empates y el 27,1% de derrotas. Todos estos resultados se han firmado con una media de 1,47 goles anotados por partido y 0,89 encajados. De esta forma, todo ha sumado para que la decisión de prescindir de Rubi se haya formalizado tras el varapalo de Las Palmas y que tal medida tenga fundamento y una explicación lógica.

Rubi y una plantilla con calidad y sin personalidad

Rubi ha manejado una plantilla de 32 jugadores. El catatán ha apostado por el núcleo más veterano del plantel para añadirle gotas del filial con ocho debutantes

• Con las dos salidas invernales y las cuatro incorporaciones, el Pucela de Rubi ha utilizado a 24 profesionales.
• Su anunciada apuesta por el Promesas se confirmó con el debut de ocho futbolistas del filial blanquivioleta.
• La nota curiosa de esta plantilla pucelana está en el uso en Liga de cuatro porteros: Dani, Varas, Julio y Raúl.

Los datos de Rubi en el vestuario del Real Valladolid

“Queremos una plantilla de 20 jugadores profesionales”. Rubi fue contundente en su presentación como entrenador del Real Valladolid. Quería una plantilla corta que no le cerrara muchas opciones y que dejara oportunidades a los jugadores del filial. Finalmente, su propuesta parece haberse cumplido durante la temporada. Tras las bajas del mercado invernal y la llegada de las incorporaciones, el Real Valladolid 2014/2015 ha utilizado 24 jugadores profesionales. A ellos hay que sumar los ocho jugadores del filial que ha utilizado el preparador catalán durante la temporada. En total, 32 jugadores utilizados en los 48 encuentros oficiales de la temporada.

De las cifras que ha manejado el entrenador en su vestuario destaca la presencia de cuatro porteros. Tras la baja de Dani Hernández y la llegada de Raúl Fernández, unido al debut de Julio Iricibar en septiembre, Javi Varas, verdadero líder de la portería, ha estado muy acompañado durante el año. Junto a ellos, ocho defensas, nueve centrocampistas y cuatro delanteros. Cifras elevadas que hablan de un equipo con variantes, de una plantilla de calidad y de un plantel en el que todos han tenido oportunidades. En este Real Valladolid nadie ha sido menos que nadie porque de los 24 jugadores profesionales sólo cuatro, Túlio de Melo, Alejandro Alfaro, Dani Hernández y Raúl Fernández, no han superado los 1.000 minutos de juego. El resto, lo han superado y con creces. De los jugadores que han pertenecido toda la temporada al Pucela, Lluís Sastre es el que menos minutos ha participado. Su cifra de 1.309 minutos resulta la media más baja para un jugador de la plantilla que Rubi ha manejado durante su estancia en el estadio José Zorrilla.

Sus grandes apuestas
Si 20 de los 24 jugadores profesionales de la plantilla han superado los 1.000 minutos de juego, 15 han sobrepasado los 1.500, nueve los 2.000 y sólo cuatro los 3.000. En ese cuarteto formado por Javi Varas, Javi Chica, Óscar González y Carlos Peña está el núcleo fuerte de la temporada. Junto a ellos, Jesús Rueda que se ha quedado en 2.953 y David Timor con 2.919. Ambos quedan en el grupo importante de Rubi junto a otros nombres como Marc Valiente o Johan Mojica. Estos ocho futbolistas conforman el número de jugadores con más de 2.500 minutos durante la temporada. Entre Liga,Copa del Rey y la fase d promoción.

Las estadísticas de juego de toda la plantilla del Real Valladolid en la temporada 2014/2015

Pese a que todos los futbolistas han tenido sus oportunidades y sus opciones durante los 48 encuentros disputados, finalmente todos han tenido su rol. Rubi señalaba quién era titular y quién tenía un rol secundario y para jugar en determinados momentos del encuentro. En este segundo grupo han estado futbolistas como Omar Ramos o Jeffren Suárez. Estos dos jugadores de ataque no han sido importantes para el preparador ya que han disputado 1.613 y 1.703 minutos respectivamente. Estas cifras, no muy elevadas, difieren con los encuentros disputados. El canario ha jugado un total de 38 partidos mientras que el venezolano ha cerrado su segundo año en Valladolid con 36.

«Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

De esta forma se pueden localizar cómo ha dirigido Rubi su potente plantel. Lo ha movido mucho. Quizás excesivamente hasta el punto de convertirlo en un grupo sin personalidad. En sólo una ocasión, el Real Valladolid 2014/2015 ha repetido su once. Ésta es la demostración más clara y palpable de que el ex entrenador pucelano no ha encontrado su camino en una plantilla de calidad, bien trabajada pero como todo, mal ejecutada.

17 goleadores
Si Rubi ha utilizado un total de 32 jugadores, 17 de esos jugadores han visto puerta durante la campaña. 14 goleadores en competición liguera más la incorporación de Samuel Llorca, Guille Andrés y Alejandro Alfaro en competición copera. Así, el Real Valladolid de Rubi se despide como un conjunto goleador pero si grandes anotadores. El siempre criticado, exigido y maltratado Óscar González ha vuelto, dos temporadas después, al escalafón de máximo goleador del equipo. Sus 16 goles le dejan en el puesto más alto de una plantilla sin éxito final pero con muchos goleadores y de diferentes posiciones. El buen trabajo de Rubi sí dio un buen rendimiento en este sentido aunque no para conseguir aquello que soñaba el preparado catalán.

La necesidad prioritaria de enganchar y convencer

Rubi, ya ex entrenador del Real Valladolid no ha sido capaz en toda la temporada de convencer al entorno blanquivioleta. No se supo ganar a la afición blanquivioleta

Rubi, entrenador blanquivioleta (RV.es)
Rubi durante una rueda de prensa en Zorrilla

Rubi ha sido analizado minuciosamente en todas sus conferencias de prensa, en todos sus movimientos y en todos los gestos que ha realizado como entrenador del Real Valladolid. Ha sido un año muy duro y exigente para él. El ya ex técnico blanquivioleta ha sido analizado con lupa y no ha aprobado. Palpando el ambiente, parece que ni tan siquiera se ha acercado al ridículo “apto” por parte del mundo pucelano. Desde que llegó a Valladolid, el catalán ha querido llegar a muchos lugares y convencer a todos pero no ha conseguido llegar ni convencer al sector pucelano más importante: la afición. Pese al buen agrado con el que fue recibido, el paso de las jornadas le ha pesado mucho. Si hay que dar un titular sobre el preparador y su paso por Pucela es que “no ha enganchado”. Rubi no ha calado en la afición. El ex del Girona e integrante del cuerpo técnico del primer equipo del Fútbol Club Barcelona no ha convencido al entorno del Real Valladolid. No ha transmitido objetivos ni la ilusión para que la ciudad se hubiera enganchado como en otras ocasiones en las que ha remado como el que más.

A Rubi le ha faltado trabajo de cara al exterior. Por falta de experiencia en proyectos de este nivel o por su propia personalidad, el catalán no ha sabido utilizar sus muchas comparecencias de prensa para que se conociera su trabajo y se pudiera conocer qué buscaba su Real Valladolid. La temporada ha terminado y pese a que Rubi ha sido un entrenador de ese pequeño grupo que habla de fútbol es sus ruedas de prensa, no ha sabido mostrar cuál eran sus intenciones. Ante los micrófonos, aquellos que llegan al sector más amplio del Real Valladolid, se ha visto un Rubi dubitativo, un preparador con lagunas en los momentos duros y que sólo veía como salvación el “trabajo diario”, aquel que desde el inicio le costaba compartir.

Convencido sin motivos
“Estoy convencido que vamos sacar esto”. “No tengo ninguna duda de que vamos a darle la vuelta a esta situación”. Estas afirmaciones, cambiando algún mínimo término, han sido repetidas en varias ocasiones por Rubi durante sus ruedas de prensa. Con ellas el preparador demostraba que se veía capacitado para darle la vuelta a la mala dinámica que creaba el equipo con el paso de las jornadas. Él, estaba seguro en darle la vuelta. Más tarde, cómo no lo explicaba, se iniciaba una grieta entre él y el exterior. En esos momentos de dudas y nervios, Rubi se hubiera ganado adeptos dejando que el entorno ‘entrara’ en el vestuario. Ese blindaje al que ha sometido al equipo desde su llegada ha sido excesivo y, a la vez, contraproducente. Las consecuencias se han visto a largo plazo, cuando el equipo se ha dado cuenta de que entre ellos y el exterior del vestuario había una barrera. En ese momento, ya era tarde para que vestuario y exterior se unieran.

«Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Ante cualquier problema, Rubi demostraba estar convencido de que era un mal momento o una mala racha. Su problema llegaba cuando el resto del entorno no veía los motivos que él veía para confiar. En ese instante, todo aficionado necesita ver un líder, alguien capaz de dar un golpe sobre la mesa. Quizás, por historia, el aficionado blanquivioleta ha echado de menos un grito, un titular o una pequeña rajada sobre sus jugadores. Momentos así despiertan al entorno blanquivioleta y le activan para ver que hay alguien que responde por ellos, que busca su felicidad y que trabaja por conseguirla. No hay dudas de que Rubi ha buscado todos estos puntos pero el cómo no ha sido el mejor. Tenía potencial y mimbres para hacerlo de una forma diferente pero ni lo ha conseguido cambiar durante la temporada ni nadie, lo que es peor, se lo ha hecho saber ver. Se marcha Rubi, un tipo trabajador, humilde y sabio en el fútbol pero un tipo al que, posiblemente, le ha faltado conocimiento de dónde estaba para lidiar un toro de las dimensiones del Real Valladolid en Segunda división

Fracaso en fútbol. Decepción por la ilusión creada

El Real Valladolid cierra la temporada tras no superar la semifinal de la promoción de ascenso. La campaña se cierra con un fracaso de fútbol y una enorme decepción

La temporada 2014/2015 ya es historia para el Real Valladolid. Tras el empate en el estadio de Grancanaria, el equipo de Rubi confirmaba que todo el trabajo realizado desde el pasado 10 de julio ha sido inservible e insuficiente para conseguir el objetivo marcado por el club: ascender a Primera división. En total han sido 44 partidos ligueros que no han valido para llegar a esa pequeña obligación de regresar a la élite. El por qué no se ha conseguido es el objetivo actual. El Real Valladolid entra en una profunda reflexión para analizar el fracaso de fútbol que ha significado la temporada y la decepción de convencimiento que ha supuesto para todo el entorno el devenir del año y su final. La caída ha sido dura. El cómo se ha caído, aún más. Ahí debe comenzar el análisis.

Roger tras la eliminación (El Norte de Castilla)
Roger Martí tras la eliminación en Las Palmas

Análisis en frío
Pasados los días desde ese varapalo que significó no conseguir anotar un gol en el estadio de Las Palmas, ha llegado el momento del análisis. Ese examen exhaustivo y frío que debe encontrar algunas de las claves de por qué este equipo, con una de las supuestas mejores plantillas de la categoría, no ha competido en los momentos importantes. Un vestuario con nombres como Óscar González, Marc Valiente, Hernán Pérez o Roger Martí no peleó de una forma real por el acenso directo de la misma forma que no lo ha conseguido hacer por el play-off. Rubi no ha conseguido convencer durante la temporada a su equipo para dar un golpe definitivo. Cuando el proyecto estaba ante una oportunidad de oro, temblaban las piernas y se visualizaba la peor versión blanquivioleta.

Pese a esa mala versión que se ha visto durante algunas fases de la temporada y en los momentos más cruciales, el éxito de llegar a la final de la promoción estuvo en un gol. Sólo uno. Es decir, tan cerca pero, a la vez, tan lejos, analizando el juego del encuentro de vuelta en Canarias. Esto ha sido lo que ha separado a los pucelanos de esa segunda oportunidad para ascender. La realidad habla de que el equipo no estuvo a la altura. Es cierto que en una minúscula parte no se le dejó que llegar a ese mínimo pero antes, tampoco consiguió hacerlo. La decepción por lo visto en la primera final definitiva de la temporada ha sido alta. Las decisiones tras ver cómo se cerraba la temporada podrían haber sido excesivas. Braulio Vázquez y Carlos Suárez necesitan un tiempo de reflexión aunque parece que la lógica se impondrá y los cambios llegarán como deben darse.

Fracaso de fútbol
Esto es un deporte llamado fútbol y un juego en el que el Real Valladolid no ha cumplido el mínimo exigible por diferentes circunstancias. Un club de la entidad del blanquivioleta debe ser un líder sobre el campo y sólo lo ha sido en algunas fases de la temporada. Para poder competir por un objetivo ambicioso, el Pucela debe ser constante y no lo ha sido. Ni mucho menos. El equipo de Rubi ha alternado grandes partidos con tremendas decepciones. Sin una personalidad de líder y un juego regular, los méritos para ascender son mínimos.

En esos vaivenes de juego, el Real Valladolid mostraba sus debilidades. Los rivales las detectaban y las aprovechaban. Aquellas deficiencias se vieron en duelos vitales para terminar costando puntos transcendentales. Perder en Tenerife, en Ponferrada o no ganar tres duelos casi consecutivos en Zorrilla ante Sabadell, Osasuna y Real Zaragoza dejaron a los pucelanos fuera de la pelea del ascenso directo y, lo que es peor, con sus carencias al aire. Así, el Pucela estaba tocado y Rubi cuestionado. El buen entrenador que había adquirido Braulio Vázquez durante el verano veía cómo se derrumbaba su proyecto. Poco a poco, entre partido y partido, el ex del Girona o Fútbol Club Barcelona perdía enteros al no saber sacar el jugo de éxito a una plantilla de grandes recursos.

Decepción de convencimiento
Con la llegada de Rubi y la marcha de Juan Ignacio Martínez, injustamente tratado durante su andadura de la pasada campaña, el entorno del Real Valladolid parecía ilusionarse. Tras un año que terminaba con el descenso, el Pucela vivía una ilusionante preparación. Un preparador del estilo culé y que procedía del primer equipo barcelonista parecía una apuesta segura. Él, junto a jugadores de la talla de los que se firmaban en verano, los que se mantenían pese al descenso y aquellos que se adquirían en invierno, el proyecto convencía como pocos. Así, el ascenso directo parecía una obligación.

Esa obligación se tornaba poco a poco en decepción con el paso de las jornadas. El fracaso de fútbol y seguridad depositada en el equipo ha costado más de un disgusto durante la temporada. Esas penas y malos tragos durante la campaña tendrán consecuencias graves. El Real Valladolid debe preparar una remodelación del proyecto. Desde el banquillo hasta el terreno de juego, Braulio deberá solventar este primer fracaso de fútbol que ha vivido en Valladolid. El gallego firmó un proyecto interesante. Reclutó grandes nombres y convenció al entorno de que lo que había configurado era un éxito. Tristemente, nada ha servido y los resultados hablan de que el Real Valladolid deberá seguir un año más en la categoría de plata del fútbol español. Un palo pero, a la vez, una experiencia que para empezar en el Pucela no está nada mal. Una dosis de la actual realidad pucelana.