Una grata sorpresa de Paulo Pezzolano en el debut

Pese a que la temporada pasada, en el tiempo en el que Paulo Pezzolano estuvo al mando del Real Valladolid, mi contenido sobre el equipo era muy reducido mostré mi opinión sobre el uruguayo. No me gustaba su perfil y éste es un estilo que no me casa con las necesidades y exigencias de un equipo como el blanquivioleta en una competición como LaLiga Hypermotion. En los 11 partidos en los que estuvo al frente de los vallisoletanos la pasada campaña vi un entrenador con muchos argumentos dialécticos pero muy pocos en contexto futbolístico. El empate (0-0) ante el Getafe CF fue la demostración de las que, para mí, son carencias de propuesta y lectura.

Ese recuerdo prevalece sobre mí pero, pese a ello, el duelo inaugural ante el Sporting de Gijón me deja la sensación de un Real Valladolid con ideas y argumentos. Por lo visto en los primeros 90 minutos y con las exigentes necesidades de cautela, la versión blanquivioleta en el duelo ante los asturianos es la de un equipo con una idea clara y con detalles tan interesantes como bien trabajados. Con una estructura bien armada para la presión y con variantes para ofrecer superioridad numérica en la salida de balón, Pezzolano me ha dejado un regusto muy dulce tras su primer partido ‘real’ como entrenador pucelano.

En su décimosegundo duelo como blanquivioleta, Pezzolano pudo demostrar qué quiere y cómo lo va a buscar. Con un vestuario muy limitado en efectivos y, por consiguiente, en variantes, el Real Valladolid no fue previsible tácticamente. Esto no quiere decir que los pucelanos hayan sido perfectos ni que haya mostrado un estilo engrasado. Ni mucho menos. Con las posibilidades actuales, el Pucela pudo llevar el partido a su terreno. Paramí, más que suficiente. Con metros para atacar y superioridades numéricas en el centro del campo, Iván Sánchez movía muy cómodo y Monchu Rodríguez tenía mucha llegada.

Inteligente
El plan de partido del Real Valladolid para la primera jornada de competición ha sido inteligente. Paulo Pezzolano no se complicó en la preparación del duelo y buscó crear un clima en el que el ‘8’ y el ’10’ estuvieran cómodos. Éste es un movimiento astuto que le salió bien por el resultado pero, sobre todo, por el rendimiento los jugadores mencionados. En un clima marcado por el posicionamieto y despliegue silencioso de César de la Hoz, el Real Valladolid vivía muy cómodo por delante del cántabro. Desde él, los pucelanos eran superiores por el inteligente planteamiento del uruguayo.

No se trata de un movimiento brillante, pero sí de una idea muy lógica y muy madura. En la situación en la que está el Real Valladolid, Pezzolano se podía haber desgastado en otros frentes, pero él fue simple y sencillo para buscar ser eficaz, tal y como ha conseguido en un debut que le deja en una gran posición. Para mí, un estatus inesperado, aunque sea sólo por un partido.

Una solvencia de juego tan inesperada como innegable

Las formas. Lo que dan de comer en el fútbol son las formas. Ellas ofrecen fundamento y razones a medio y largo plazo. Tener herramientas y ofrecer seguridad de cara al futuro es la razón que busca cualquier equipo y entrenador, y el Real Valladolid ha sembrado una semilla en el duelo inaugural de la temporada 2023/2024. Dicha semilla ha sido muy pequeña, pero la realidad es que ha existido. En la previa, aseguraba que el Real Valladolid no podía vivir el partido con grande exigencias y obligaciones porque estas no serían reales. Con unas expectativas medianamente bajas, los de Paulo Pezzolano han cumplido con más de lo que se podía esperar de ellos.

Si bien es cierto que en los primeros partidos de una competición, y más en una tan adulterada como ésta por todo lo que queda por vivir en el mercado, uno se centra en sus posibilidades y no en el rival, las hechuras del Real Sporting de Gijón han facilitado que los pucelanos mostraran una buena versión en el juego. Las dimensiones en las que ha defendido el equipo rojiblanco durante todo el partido y las dificultades en las transiciones defensivas han hecho que el Real Valladolid se moviera bien en situaciones con espacios.

En esos metros que atacar, jugadores como Iván Sánchez se mueven muy cómodos. El jienense ha sido el nombre propio del estreno liguero del Real Valladolid. Se le ha visto cómodo, fresco y muy dinámico. Ha ofrecido muchas respuestas al juego blanquivioleta, más allá de ser el protagonista secundario de los dos goles. Asistiendo a Cédric y a Monchu Rodríguez, el nuevo ’10’ pucelano ha sido determinante. Desde él se han creado unas nuevas expectativas para el equipo y con él, el Real Valladolid ha sido superior al rival.

Más y mejor
Analizando los méritos de unos y de otros en el duelo, los locales han sido merecedores de la victoria. Sustentados por la estabilidad de César de la Hoz, Iván Sánchez y Monchu Rodríguez han liderado a un Real Valladolid que se ha mostrado mucho más liberado y fresco de lo esperado. Bien con balón, vertical en su propuesta, protagonista en el juego exterior, agresivo en la presión y en las transiciones, atacando bien los espacios… El Real Valladolid ha mostrado más y mejor de lo que se le presuponía y se le podía exigir en la previa. Bajo ese rendimiento global, el equipo ha conseguido ser merecedor de la victoria. Por méritos propios, por ejecución del plan establecido y por una solvencia tan innegable como inesperada.

¿Qué se le puede exigir al Real Valladolid en el debut?

La pretemporada del Real Valladolid ha sido «muda». Los partidos disputados han sido pocos y de un nivel y lógica cuestionable. Lo mostrado de forma visual dice muy poco de qué va a conseguir el equipo de Paulo Pezzolano en sus primeros partidos. Con una plantilla por cerrar, con unos automatismos por generar y unos puntos fuertes que crear, LaLiga Hypermotion regresa al Estadio José Zorrilla con la visita del Real Sporting de Gijón en un debut con muchas incógnitas, pero pocas realidades a medio plazo.

Preguntando por el plan de partido del Real Valladolid y qué se puede esperar y exigir a los blanquivioleta, nada queda realmente claro. El momento de la temporada en la que se encuentra el equipo y las formas en las que se ha vivido la pretemporada obligan al Pucela a vivir dentro de objetivos y no de obligaciones. Sin creer nunca en un término tan manido y vacio como el ‘competir’, creo que los de Pezzolano están obligados a muy poco en este partido y, obviamente, no están exigidos a conseguir un resultado favorable.

Limar la exigencias y las obligaciones no resta la ambición y el carisma para buscar la victoria. El Real Valladolid debe preparaR y afrontar el duelo en la búsqueda de la victoria. Éste es un matiz que no se debe ni realizar, pero las formas, sí. ¿Está este equipo capacitado para dominar el encuentro? Creo que no. ¿Debe el Real Valladolid debilitar las armas fuertes del rival? Sí. ¿Puede con todas? Obviamente, no. El margen de crecimiento de un equipo en la primera jornada es muy alto. De un equipo sin formarse como éste, más. El Pucela de Paulo Pezzolano tiene un margen infinito. Lo tiene dentro de una idea de juego y de identidad que debe mostrar desde este viernes.

Sin balón
El estreno liguero ante el Real Sporting de Gijón debe confirmar qué quiere el Real Valladolid y lo debe mostrar en acciones y mentalidad sin balón. Con mucho por mejorar en acciones ofensivas y en la adaptación del modelo a las acciones de juego de sus nuevos jugadores, Pezzolano debe salir del primer partido con la seguridad de que su equipo ha demostrado qué se busca en cuestión de presión, agresividad y ambición. Siempre he creído que el deseo y el hambre futbolístico se demuestra en situaciones sin balón. Jornadas y situaciones como éstas lo corroboran.

Saber dónde quieres robar, cómo quieres ser de agresivo tras la pérdida, cuánto estás dispuesto a dar por robar… Estas son preguntas diferenciales que el Real Valladolid debe demostrar y confirmar en el duelo inaugural. Pese a que falten jugadores e, incluso, pese a la indefendible ausencia de su entrenador en el banquillo, los blanquivioleta deben dejar escrito en la hoja de ruta de la temporada cuáles son muchas de sus señas de identidad en el duelo inaugural. Un estreno, y más éste, no debe tener grandes exigencias ni obligaciones de resultado, pero sí la muestra de una identidad grupal. La idea de un entrenador que ha calado en el grupo, básicamente. Hasta eso se puede captar en el primer día.

El descaro de Toni Villa es el último éxito de Pacheta

Toni Villa es uno de esos jugadores que son atractivos de ver. Siempre gusta tener un futbolista descarado en el terreno de juego. Pese a que el atrevimiento sea casi un sinónimo de individualista, el ’19’ del Real Valladolid suma y mucho para los intereses pucelanos. El mejor ejemplo de la importancia del murciano está en los dos últimos partidos. Pese a que no ha completado ninguno de los dos últimos encuentros, Toni ha sido capital para el equipo de José Rojo, Pacheta, en el empate (0-0) ante el Real Zaragoza y en la victoria (1-0) ante el Real Sporting de Gijón.

En ambos duelos, Toni ha sabido dar una salida constante y fluida al juego del Real Valladolid. Ya en el Estadio de La Romareda, el atacante generó varias acciones de calidad. Supo combinar y dar una fluidez importante al equipo. Supo generar tras el robo del equipo. Si bien los pucelanos no estuvieron acertados en Zaragoza, él fue el que le dio un punto de claridad a los blanquivioleta. Ante el Sporting, más de lo mismo. Con descaro, atrevimiento y cierto individualismo, Toni sumó puntos determinantes al juego del Real Valladolid y, como en muchas ocasiones, lo más destacado no es lo más importante.

Toni fue objeto de falta en el penalti que Roque Mesa marró pero, antes de ello, la importancia del ’19’ ya era palpable e importante. Lo era por el estilo y porque la propuesta de juego es la que él y otros muchos necesitan. Toni no es la excepción, pero sí el mejor ejemplo. Este Real Valladolid se siente cómodo jugando y proponiendo así y, por ello, Pacheta la propuso, la adaptó y, ahora, la detalla. Desde la búsqueda de los mejores estados de forma de sus jugadores, el Real Valladolid se centra en estas jornadas en Toni Villa. Ahora, el murciano define el momento blanquivioleta y las necesidades del juego en el Real Valladolid.

Punto de inflexión individual
Ahora, Toni es capital para el Real Valladolid. Él define al equipo de Pacheta porque la propuesta pucelana está asentada y es, sin duda, la que mejor define al jugador. Él es el ejemplo más claro de las necesidades vallisoletanas, pero no es el único. El Estadio José Zorrilla ha encontrado su camino y lo ha localizado porque Pacheta, líder del vestuario, ha sabido dar con la tecla. Le costó y lo hizo de una forma más lenta y progresiva de la esperada pero, finalmente, el Real Valladolid tiene un camino y Toni Villa es capital en él, como ha demostrado de forma contundente en los últimos 132 minutos disputados. Son pocos, pero, a su vez, un buen punto de inflexión.

Cuánto necesitaba Valladolid a un equipo como éste

José Rojo, Pacheta, tenía razón. ¡Y tanto que la tenía! Nunca mintió en sus afirmaciones. Pudo parecer exagerado e, incluso, populista, pero el entrenador burgalés ha dicho y ha hecho lo que el Real Valladolid necesitaba. Siempre tuve claro que él era el perfil que demandaba el vestuario al que llegaba y, ahora y no sólo por el liderato, queda confirmado. El Real Valladolid que se quedó tras el descenso era un grupo de dudas. Todos se querían marchar del Estadio José Zorrilla. Visualmente era una cuestión económica y deportiva pero, en realidad, era por un tema de confortabilidad.

Los jugadores pucelanos no estaban cómodos en Zorrilla. No lo estaban por una cuestión de juego pero, también, de dinámica. Desde el aspecto individual, la temporada 2020/2021 había hecho mucho daño al vestuario. Ninguno había estado a su mejor nivel y todos querían romper con lo vivido y empezar de cero. Para evitar la pérdida de talento, el Real Valladolid apostó por Pacheta, un tipo insistente y meticuloso. En otro vestuario, su estilo no hubiera cuadrado pero en éste, sí. Él era lo que el vestuario necesitaba porque su discurso era lo que este Real Valladolid y esta afición demandaban.

Convenciendo al grupo, el Estadio José Zorrilla volvería a disfrutar porque había jugadores para ello. El potencial de este equipo es muy alto. Existen muchas posibilidades ofensivas y muchos atributos de ataque. No es una cuestión de categoría y sí de buscar los mejores contextos para activos que se devaluaron como Shon Weissman, Toni Villa, Roque Mesa, Jawad El Yamiq… Buscando lo mejor para ellos, el Real Valladolid demostraría y Zorrilla se «enamoraría», tal y como aseguró Pacheta tras la última victoria. 

45 minutos superiores
En la visita del Real Sporting de Gijón a la ciudad del Pisuerga, el Pucela convenció. Lo hizo por juego, respuestas, posibilidades y evolución. No fue sólo una cuestión de ganar y de ponerse líder. Todo se debe a los registros que llevaron al Real Valladolid a la victoria. Partidos como éste confirman que el camino importa y que las formas son determinantes para convencer, divertir y enamorar. En un encuentro exigente y ante un rival con ideas claras y bien ejecutadas, el Pucela firmó una segunda parte de mucho mérito. En los segundos 45 minutos, los blanquivioleta fueron superiores y merecedores de la victoria porque fueron fieles a su estilo y a su propuesta.

Buscando el campo rival, generando superioridades numéricas, siendo ofensivos y ambiciosos con balón, agresivos para robar la posesión e insistentes a la hora de finalizar, el partido tuvo todo aquello que el Real Valladolid tiene, Pacheta busca y el aficionado necesita para ser feliz. Las formas siempre son importantes y las que tenía este mismo equipo en las últimas temporadas eran cuestionables. Pese a conseguir objetivos, la tendencia del juego y del vestuario era a la baja. Ahora, todo lo contrario. El cambio de categoría suma, sí, pero la ambición del grupo es la protagonista y es aquella que enamora y que confirma que el mundo blanquivioleta necesitaba mucho a este entrenador y al cambio que él ha dado.

Pacheta, líder de LaLiga SmartBank y del José Zorrilla

Aunque sea por unas horas, el Real Valladolid es líder de LaLiga SmartBank. El equipo de José Rojo, Pacheta, es el mejor conjunto de la categoría es este momento. Antes de que la Sociedad Deportiva Éibar y la Unión Deportiva Almería disputen sus partidos, el Pucela ha cumplido con su objetivos y ha superado al Real Sporting de Gijón en el Estadio José Zorrilla. Lo ha hecho en un partido que ha tenido todo aquello que quería Pacheta y que prometía el entrenador blanquivioleta desde el mes de agosto.

Desde el primer día de pretemporada, el Real Valladolid tenía claro qué quería. El cuerpo técnico entendía qué debía buscar y cómo lo iba a pelear. En el terreno de juego, el Pucela debía ser un equipo protagonista y vertical pero a Pacheta le costaba ejecutarlo. Las dudas y las irregularidades en el juego blanquivioleta no estaban en el discurso. En las formas y los mensajes, el burgalés siempre ha sabido liderar al equipo y, gracias a ello, el Pucela es ahora el líder de la categoría. Puede que lo sea sólo por unad horas pero lo que no es efímero es el proceso del equipo, la evolución del vestuario y la credibilidad del entrenador.

Acotando al máximo la temporada del Real Valladolid, el elogio a Pacheta llega por la rueda de prensa de Huesca. El 3 de diciembre, el Pucela perdía (3-2) ante el equipo oscense pero el burgalés aseguraba que el éxito no estaba tan lejos. Él veía una evolución, un caminar y un proceso. Era cuestión de detalles y de saber dar al equipo los ajustes que necesitaba. El equipo no necesitaba ideas; sólo detalles. Con ellos, el equipo sería fiable y, ahora, menos de dos meses después, el Real Valladolid es todo lo que aseguraba su entrenador que iba a ser.

Doble líder
Desde aquella visita a Huesca, lo único que ha cambiado Pacheta ha sido al portero. El resto es igual. Con el mismo camino, la misma idea y un proceder similar, el equipo ha conseguido cinco victorias y un empate. Ha anotado siete goles y ha encajado sólo uno para obtener 16 puntos de 18 posibles. Los resultados son favorables porque el equipo no perdió nunca su identidad. Ha creído en ella y no ha roto con lo establecido. El Real Valladolid ha sabido leer su situación y crecer desde ella. Por ello y con ello, Pacheta es líder de LaLiga SmartBank y lo es por merecimiento. Él más que nadie se merece este pequeño premio.

Ser líder a finales de mes de enero no quiere decir nada. No es definitivo, pero el proceso que ha llevado a él, sí. Conseguir ser el mejor equipo de la categoría, por pocas horas que pueda ser, genera seguridad e ilusión en el vestuario y lo hace porque el cuerpo técnico no quiso cambiar nada. Sabía cuál era el camino que demandaba la situación y lo potenció en los peores momentos. Ahí se convirtió en el líder del Real Valladolid y siéndolo, el liderato de la categoría era más sencillo.

Tras salir del Estadio de El Alcoraz, el Real Valladolid generaba dudas, pero Pacheta no las tenía y, ahora, comienza a recoger los primeros frutos. Quizás por ser el primer pequeño gran éxito de la temporada sabe tan bien y por ello  Pacheta se lo merece tanto. Él nunca dudó y jamás dejó de hacer creer a sus jugadores. Esa fortaleza mental y esa seguridad en el discurso le hicieron líder del Zorrilla, primero, y de LaLiga SmarBank después.

Con 12 jornadas se pueden tener ya ideas concluyentes

En 12 jornadas disputadas se superan los 1.000 minutos de juego. Ésta es una cifra importante y un dígito que conlleva a ideas, sensaciones y decisiones. Con esos partidos en la mano ya se pueden sacar conclusiones y ya se pueden crear ideas concluyentes de lo que va a ser la competición y, obviamente, de cómo va a responder el equipo en cuestión. En lo que respecta al Real Valladolid de la  temporada 2021/2022, la visita a Estadio de El Molinón conlleva que ya se pueda examinar de forma minuciosa a los de José Rojo, Pacheta, tras superar esos 1.000 minutos de juego.

Con ellos se ve un equipo que no está asentado pero que lo está haciendo. El Real Valladolid, tras las primeras doce jornadas, es, ante todo, un equipo que ha dejado atrás su primera crisis. Los pucelanos han dado carpetazo a la racha de tres derrotas consecutivas y lo han hecho con la consistencia de un equipo que ha crecido poco a poco tras ellas. De forma progresiva, Pacheta ha hecho crecer a los suyos, tal y como se demostró en Gijón. Lo visto en el Estadio de El Molinón vale para entender en qué circunstancias está el Pucela y qué peso tiene Pacheta de ello.

El entrenador burgalés quiere un equipo con personalidad. Con un juego más o menos vistoso, el actual Real Valladolid debe tener protagonismo y ser reconocible. Desde esas credenciales, el Pucela crecerá y superará momentos complicados y difíciles. En esta ocasión, el equipo creció mucho desde el pitido inicial. Lo hizo sin ser vistoso pero sí siendo seguro y fiable.

Tras lo vivido en el empate (1-1) ante la Unión Deportiva Ibiza, los pucelanos necesitaban un partido como el firmado en El Molinón. Con él, confirman muchas de las demandas que tiene el equipo y aseguran, no su margen de mejora, pero sí muchos detalles que les van a llevar a llegar a esos retos que el equipo quiere.

Una victoria de renombre
El Pucela sigue necesitando tener mayor poso en determinados momentos del juego, debe realizar mejores y más sosegadas lecturas y, ante todo, debe decidir mejor en las transiciones defensivas. Necesitando todas esas mejoras, el equipo se mostró seguro, fiable y asentando en los 90 minutos en Gijón. Sufrió, lógicamente, pero supo hacerlo. En cualquier categoría no importan tanto los momentos de superioridad como sí la respuesta en los de inferioridad.

Pacheta y los suyos sabían que iban a tener momentos de inferioridad en el encuentro y que en su respuesta estaba parte del éxito pero, sobre todo, de su evolución. Con los 90 minutos del partido ante el Sporting de Gijón ya disputados y enfriados, la sensación del Real Valladolid es muy buena. No lo es por los tres puntos sino por cómo se consiguieron y por lo ofrecido para obtenerlos y para saber, ante todo, que fue justo que la victoria volara a Valladolid.

Los pucelanos se mostraron maduros en el encuentro y creíbles en su evolución. El empate ante la UD Ibiza ha sentado bien a un equipo que ha crecido con él y desde él, pero porque ya venía evolucionado en semanas pasadas. Hasta superar los 1.000 minutos de juego, el Real Valladolid ha crecido mucho, tanto como para conseguir una victoria de enorme renombre de forma justa y merecida y no ante la peor versión del rival.

Gijón confirma la importancia del «proceso» de Pacheta

Siempre he creído que el que más y mejor conoce a un equipo es su entrenador y, por lo tanto, José Rojo, Pacheta, es el que más y mejor puede hablar del actual Real Valladolid. El burgalés en las últimas semanas elogiaba el gran «proceso» de trabajo y evolución que está ofreciendo el equipo en las últimas jornadas y que, por ejemplo, tuvieron en el injusto e insuficiente empate (1-1) ante la Unión Deportiva Ibiza. Ante los de Juan Carlos Carcedo se perdieron dos puntos pero se consagró una idea y un modelo que llevará a más victorias y más puntos que los perdidos el pasado miércoles.

En esa undécima jornada se consiguió confirmar el proceso y hacer ver al equipo y a los jugadores que el modelo es el que mejor les viene a ellos y desde el que el equipo va a conseguir mejores y grandes resultados. De puertas hacia dentro, esos son los duelos que más fuerza hacen y que más confianza generan, tal y como se ha demostrado en el encuentro en el Estadio de El Molinón. En varias fases del duelo ante el Sporting de Gijón, el Pucela fue inferior al rival, pero supo responder a esa superioridad del rival.

El inicio del duelo fue de color rojiblanco. Los de David Gallego entraron mucho mejor al encuentro. Tuvieron más sensación de peligro y consiguieron generar peligro sobre la meta de Roberto Jiménez. Fueron superiores, sí, pero no hicieron daño a los pucelanos ni, tampoco, hicieron que estos perdieran fuerza ni consistencia. El Real Valladolid estuvo serio a la hora de aguantar y responder a los envites del rival. Resistían, soportaban y supieron responder. Aprovecharon sus opciones y crecieron tras ellas. No dominaron el encuentro, es cierto, pero supieron estar en él y hacerse merecedor de las ocasiones y, con estas, de los goles.

Objetivos conseguidos
El resultado confirma que el Real Valladolid creció, mejoró y utilizó el encuentro ante la UD Ibiza pero, antes, el proceso confirmó que los de Pacheta se han hecho maduros y serios tras ese partido. Ese empate fue útil y se ha demostrado en un exigente encuentro, ante un poderoso rival y en un lugar de alto nivel. La previa del encuentro colocaba muchos frentes en el equipo pucelano y éste supo responder con creces a todas aquellas exigencias y necesidades en un duelo que era crucial y que deja al equipo con una buena imagen y una ilusionante sensación.

Muchas veces en el fútbol se habla de que un empate se hace bueno con la victoria en el siguiente encuentro y, en esta ocasión, además de efectuarse dicha sensación se cumple, también, la obligatoriedad de hacer buena una sensación, un juego, una idea y un proceso. La victoria en el Estadio de El Molinón es tan necesaria como positiva. Por todo y para todos pero, ante todo, para ese «proceso» del que habla Pacheta y que él considera tan importante para una temporada de 42 jornadas en la que se han cumplido sólo 12. 

El Pucela no genera debates, solamente ilusiones

El Real Valladolid, tras eliminar al Sporting, está a 180 minutos de Primera

Una de las grandes dudas del mundo del fútbol es saber qué importante más: las sensaciones o los resultados. Siempre he pensado que la importancia depende de la etapa de la temporada en la que se vea, aunque el Real Valladolid me ha hecho dudar en la semifinal del play-off de ascenso a Primera división. Tras la victoria (3-1) del partido de ida, las sensaciones era muy superiores a un resultado que ya era muy positivo. El gol de Jony Rodríguez minimizaba la ventaja numérica del equipo blanquivioleta pero no la futbolística. En ese momento, el resultado era peor que la sensación pero el Pucela lo confirmó en El Molinón. Una nueva muestra de superioridad de los pucelanos conlleva el pase a la final y, a su vez, confirma las mejores sensaciones.

El Real Valladolid celebra junto a su afición, la clasificación en el Estadio de El Molinón | <em><strong>Foto: LaLiga</strong></em>
El Real Valladolid celebra junto a su afición, la clasificación en el Estadio de El Molinón | Foto: LaLiga

El gol de Jony
Siempre se dicen que las eliminatorias son ‘partidos’ de 180 minutos. Siguiendo ese análisis, la clasificación del Real Valladolid para el play-off de ascenso a Primera división se debe leer en lo que ocurrió en la victoria (3-1) en el Estadio José Zorrilla y lo trascendido en la vuelta (1-2) en el Estadio de El Molinón. Lo vivido en esos dos tiempos de 90 minutos confirma la clasificación de Real Valladolid. Por goles, victorias, rendimiento, fútbol y sentimiento. El equipo de Sergio González ratifica en esta eliminatoria todo lo que se lleva barruntando en el ambiente pucelano desde la llegada del barcelonés al club blanquivioleta.

El cambio de entrenador gestó confianza en el entorno y el mejor ejemplo es la rueda de prensa de Sergio tras la victoria del jueves. El gol de Jony Rodríguez hizo dudar a parte del entorno. El asturiano reducía la renta blanquivioleta pero, realmente, las sensaciones era magníficas. Nadie podía dudar del equipo tras el magnífico duelo firmado en el Estadio José Zorrilla. Algunos lo hicieron y el equipo les convenció en 45 minutos.

Si había ya pocas dudas de la candidatura pucelana para conseguir el ascenso a Primera división, el primero tiempo disputado en Gijón lo consiguió. Si bien Sergio González aseguró en la previa que el equipo no iba a “especular”, el Real Valladolid salió al estadio asturiano convencido de cerrar la eliminatoria. Leyendo a la perfección lo que el partido exigía, la eliminatoria estaba cerrada antes de disputar los últimos 45 minutos. Jaime Mata y Óscar Plano, con dos golazos, cerraron el pase para la final ante el Club Deportivo Numancia.

Que el ritmo no pare
Mucho he leído que los sorianos son el equipo que “menos tiene que perder” de todos los congregados en el play-off, pero no creo que sea así. Es cierto que los rojillos fueron los últimos en entrar y los que lo hacen desde el puesto más abajo pero viven esta situación por perder aquello que tenían ‘ganado’. Después de la victoria (0-1) del Real Valladolid en Soria, la sensación era de que los numantinos, ganando los duelos ante el Lorca FC y el Sevilla Atlético, serían equipo de play-off.

Era cuestión de lógica pero los de Jagoba Arrasate perdieron ambos partidos. Sin sumar nada ante dos equipos descendidos, la exigencia pasó a ser parte del próximo rival del Real Valladolid. Un derbi de Castilla y León marcará qué equipo estará en Primera división la próxima temporada. Lo hará en un duelo en el que ninguno puede tener nada que perder y sí mucho que ganar. Ambos vivieron momentos complicados en la temporada pero, ahora, el ritmo parece ser blanquivioleta. Los de Sergio han impuesto una velocidad de crucero en su juego y, sobre todo, en su rendimiento en la que nadie le para. Al menos, hasta la final del play-off.