Cuando Rubi ‘presentó’ a Luis César Sampedro

Una de las características que nunca se comprendió en Valladolid sobre Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, fue su estudio del rival. El entrenador catalán detallaba, quizás en exceso, a su Real Valladolid en base a lo que era el rival. Así, en la previa de la derrota (0-1) ante el Albacete Balompié, el catalán elogiaba mucho a Luis César Sampedro y el fútbol que el equipo manchego hacía. No era cuestión de un día. Ésta fue su filosofía durante toda aquella temporada. El ex del Sporting de Gijón o Levante UD confiaba ciegamente en las posibilidades de un equipo que juagaba «bien » y que «dominaba» el juego desde el balón. Aquella previa definía al entorno blanquivioleta cómo era el que ya es nuevo preparador del Real Valladolid.

Una valoración muy diferente
El Real Valladolid 2014/2015 estaba en un momento importante. Uno de los tramos más decisivos de aquella temporada. Tras consumar tres derrotas consecutivas fuera del Estadio José Zorrilla, el equipo de Rubi recibía al Albacete Balompié. En aquel momento, y bajo los análisis del entrenador catalán, el espectador blanquivioleta escuchaba la comparecencia del entrenador sabiendo que el encuentro no sería nada sencillo. Llegaba a Valladolid un buen equipo. Un conjunto que, como ya había asegurado en la primera vuelta, “juega mejor de lo que dice su puesto”. En esta ocasión, Rubí afirmaba que el equipo de Luis César Sampedro era uno de los conjuntos que mejor dominaba el balón y que «mejor» fútbol hacía.

Pese a estar en la zona baja, los manchegos sabían qué querían hacer con el esférico y entendían a la perfección cómo debía usarlo. Era un equipo con personalidad. Aquel Albacete Balompié tenía identidad propia. “Nos viene un equipo que, de verdad, es uno de los dos o tres equipos que mejor trata el balón desde atrás”. Pese a que en aquel momento aún les quedaba mucho para conseguir la salvación, la victoria en Valladolid le dio un empujón y confirmó todo lo afirmado por el entrenador catalán.

Así, y tras el gran partido manchego en la que es su penúltima visita al Estadio José Zorrilla, Rubi conseguía que el nombre de Luis César Sampedro no fuera para mí uno más. Su estilo, su forma de expresarse, la tensión con la que vive los partidos, las correcciones que transmite en él y el estilo de juego de sus equipos, que desde entonces he analizado más, me hicieron verle como un entrenador diferente. Una opción. ¿Por qué no? Todo desde aquella presentación del predecesor de Paco Herrera en el banquillo del Sporting de Gijón.

Un perfil necesario
Cuando el Real Valladolid ficha a un entrenador siempre pienso y analizo todo lo positivo que tiene su perfil para el equipo blanquivioleta y en el caso de Luis César Sampedro son muchos los condicionantes que me llevan a pensar que es el perfil apropiado para lo que necesita, actualmente, el Real Valladolid. Su experiencia es elevada y me gusta. En ese sentido cumple el perfil de Paco Herrera. Nada de lo que le ocurra en el Estadio José Zorrilla le podrá sorprender. Por el contario, en diferencia al pacense, la llegada de Sampedro a Valladolid supone el salto más importante de su carrera y el reto más ambicioso en ella.

Llega con la ambición necesaria a un equipo que debe crecer junto a él. El Real Valladolid deposita en él su trabajo y él lo acepta como una oportunidad ambiciosa de crecer junto a un equipo histórico al que debe sacar de su peor racha desde la década de 1970. Tiene el carácter y la personalidad para que nadie le saque del camino que él quiera marcar y que le haga ser honesto pero, sobre todo, ganador.

Ese fútbol de combinación y elaboración que tan bien descubrió Rubi durante su temporada en Valladolid debe hacer presencia en el Estadio José Zorrilla. Se deberán cumplir las fases de creación y asentamiento de cada equipo pero en ellas, y cuando lleguen los malos resultados y las malas sensaciones, Luis César no perderá el norte. Sabrá mantenerse con la cabeza fría. Sin olvidar de dónde viene, hasta dónde va y qué busca en todo ese camino, el Real Valladolid acierta en el fichaje de un entrenador conocido y reputado pero que Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, me descubrió y sobre el que me puso el foco.

Paco Herrera se la jugará como ya lo hiciera Rubi

Paco Herrera, cuestionado como nunca en el Real Valladolid, parece regatear la posible renovación cuando él es la parte más determinante del supuesto proyecto 

Tras el descenso de 2013 y con la llegada de Braulio Vázquez al Real Valladolid, el club blanquivioleta dio una vuelta a su diseño. Quería un proyecto para volver a Primera división y buscaba hacerlo con entrenador que siempre había gustado y que firmaba por dos años. La llegada de Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, al Pucela marcaba la línea de un nuevo Pucela. El catalán, que convenció en los primeros meses, fue sentenciado tras una mala segunda vuelta y la pérdida de las señas de identidad que tenía su Pucela. Hablando de proyecto y «largo plazo», Paco Herrera sigue sin renovar y mientras el pacense deja la puerta abierta, la sensación general es que Herrera está tocado y que el entrenador lo sabe. Su experiencia le invita a esperar para superar la fase que hace dos años mató a un entrenador que, ahora, es de Primera.

Paco Herrera y Rubi se saludan antes de la vuelta del play-off de ascenso de 2014 <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Paco Herrera y Rubi se saludan antes de la vuelta del play-off de ascenso de 2014 (RealValladolid.es)

La experiencia de los recuerdos
Dice que “la experiencia es un grado” y Paco Herrera tiene mucha. Más de 400 partidos en Segunda división, repartidos en 13 temporadas, hacen que valore todo de una forma especial. Aunque es cierto que no descarta renovar y que, como dijo en la previa a visitar Huesca, se “ve” en el Estadio José Zorrilla la próxima temporada, la experiencia del pacense le obliga a esperar. Le está haciendo dudar y, por lo tanto, posponer la respuesta a esa oferta de renovación que tiene del Real Valladolid.

Los regates a la propuesta vienen por su experiencia reciente en la Unión Deportiva Las Palmas y que, a su vez, tiene muchas similitudes con la que Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, tuvo en Valladolid hace dos temporadas. Comenzando por el recuerdo del míster pucelano en las islas es importante recordar que aquella temporada fue muy larga. La exigencia por el objetivo y el recuerdo de la temporada anterior desgastó mucho al Club y al propio entrenador. Se consiguió ascender pero a un precio muy caro.

La temporada se hizo larga, el play-off fue muy duro y todos dudaron en renovar. Tras saber el final y con el equipo de vuelta a la élite 13 años después, la directiva tuvo dudas en ofrecerle la renovación. De igual forma, Paco Herrera las tuvo para aceptarla. Sin olvidar que el entorno, afición y prensa, dejaban incógnitas sobre las opciones del éxito en esa segunda temporada de Herrera. Nadie ofrecía una seguridad total y así, el míster abandonaba el equipo tras ocho partidos en la élite. Cinco puntos en ocho partidos eran insuficientes hasta para aquel que había devuelto al equipo a Primera división tras más de una década.

El recuerdo de Rubi
No se tuvo paciencia en ese “largo plazo”, igual que no se tuvo en Valladolid unos pocos meses antes. Es curioso que desde el mundo blanquivioleta se pida paciencia, tiempo y la renovación para un entrenador mientras que no se quiso dar la continuidad a un entrenador que sí tenía contrato. Rubi no siguió de blanquivioleta en ese segundo año de contrato no porque Braulio Vázquez no quisiera. El catalán salió de Zorrilla por la ‘presión popular’, por llamarlo de alguna forma. El Club no se imaginaba otro año en un nivel de crispación como el que se vivió en las últimas semanas de aquella 2014/2015.

Las jornadas antes a la promoción de ascenso fueron muy duras. Incluso el Estadio José Zorrilla pedía la cabeza del entrenador. Se exclamó por su marcha en la jornada previa a recibir, curiosamente, a Paco Herrera en la lucha por ascender. A estas alturas, hace dos años Rubi ya estaba muy tocado. Tras perder (4-0) ante el Real Betis, el proyecto del catalán comenzaba a generar muchas dudas.

Joan Francesc Ferrer, 'Rubi', en una rueda de prensa en su etapa blanquivioleta <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, en una rueda de prensa en su etapa blanquivioleta (RealValladolid.es)

Ya no todos seguían su camino. El vestuario comenzaba a dividirse y determinados jugadores comenzar a abandonar el camino del entrenador. Nada volvería a ser ‘fácil’. Pese a que el Pucela era cuarto y a dos puntos del ascenso directo, las sensaciones no fueron buenas. El equipo. con la opción de ser líder en Ponferrada, comenzó su fin y, Rubi, de paso, el suyo. Tres derrotas como local y una racha de tres derrotas seguidas marcaron y sentenciaron el proyecto en el momento justo. El equipo claudicó en el momento decisivo. Aquél al que llega Paco Herrera en la actualidad.

Este Real Valladolid entra en la recta decisiva y lo hace con dudas de juego, incluso, para muchos, físicas, pero no institucionales sobre el puesto de Herrera. Carlos Suárez y, sobre todo, Braulio Vázquez siguen convencidos con la renovación de Paco Herrera. El míster no lo tiene tan claro. Sabe que llega el momento en que se la juega como lo hizo Rubi y no quiere pasar ese bache y volver a vivir lo de hace poco más de un año soportó y sufrió en Las Palmas. No quiere. Por él. Por el Club.

Lo «jodido» que es remontar en Segunda división

El Real Valladolid firma dos años sin remontar un partido en una categoría que promedia más de una por jornada. Mientras, el Pucela lleva 91 partidos sin hacerlo

[quote style=»3″] Ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada. Es muy jodido remontar en Segunda división
Pau Torres, portero del Real Valladolid, tras la derrota (1-0) ante el Real Oviedo en el Estadio Carlos Tartiere[/quote]

El Real Valladolid tiene un problema grave. Una situación que lejos de ser un análisis curioso deja al club blanquivioleta con la duda de saber qué ocurre en una entidad que acumula más de dos años sin remontar un encuentro. El equipo, ahora entrenado por Paco Herrera, no da con la tecla para afrontar unas dificultades que siempre se superan en Segunda. En esta temporada son ya 23 remontadas las que se han producido mientras que en el Real Valladolid no lo ha hecho en los últimos 91 partidos, en los cuales ha tenido la oportunidad en 42. Por el contrario, en esta campaña los pucelanos han sido remontado en dos ocasiones. 

Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

¿Qué es una remontada?
Hace varios años debatía con un amigo qué es remontar en el fútbol. Él, tras ver cómo el Real Valladolid pasaba de una abultada derrota (3-0) en El Sadar a un valioso empate (3-3), me aseguraba que eso no era una “remontada”. Para ser tal debían conseguirse los tres puntos. Siguiendo el criterio de la RAE, ‘remontada’ es una “superación de un resultado” y hacer de una dolorosa derrota un valioso empate, sí lo considero una remontada. Por ello, en el fútbol, en mi fútbol, entiendo entre remontada y ‘remontada total’. Como dicen que “sumar siempre es bueno” en el fútbol, un empate es positivo y, por lo tanto, sí lo considero como remontada.

Con todos estos ingredientes, el Real Valladolid lleva sin hacer una ‘remontada completa’ dos años. Lleva consiguiendo pequeñas y contadas remontadas con los últimos cinco entrenadores pero sin conseguir esa gran satisfacción que es ganar tras ver que el rival se pone por delante en el marcador. Esa muestra de potencial, hechura de gran equipo y ráfaga de madurez no existe en el equipo de Paco Herrera, como tampoco ocurrió en la parte final de Rubi ni con Miguel Ángel Portugal, Gaizka Garitano o Alberto López.

En el seno pucelano no ocurre y no porque no exista en la categoría ni contra los pucelanos. En la actual edición de ‘LaLiga 1|2|3’ se han vivido, en las 22 jornadas disputadas, 23 remontadas totales. Más de una por jornada. De igual forma, el equipo blanquivioleta se ha visto superado tras adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Tanto en la derrota (1-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca como en la jornada siguiente, perdiendo (3-2) ante el Levante UD en el Ciutat de Valencia, el Pucela ha visto cómo ocurrió todo aquello de lo que él adolece. Esa seguridad, confianza y potencial desde el banquillo del equipo de Juan Antonio Anquela y de Juan Ramón López Muñiz no existe en el seno blanquivioleta. El Pucela no tiene la fuerza de superar los obstáculos que aparecen en sus partidos.

23 ‘jodidas’ remontadas
Decía Pau Torres, tras perder (1-0) ante el Real Oviedo, que remontar en Segunda es muy “jodido”. Que ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada cuando estaba en el Deportivo Alavés con él. Hacer dos goles a un equipo que está con el marcador no es tarea fácil pero este año lo han conseguido ya 14 de los 22 conjuntos de la categoría. Salvo el Real Valladolid y siete conjuntos más, todos han mostrado fuerza para superar un gol en contra.

Listado de las 23 remontadas que se ha producido esta temporada en LaLiga 1|2|3

Desde la primera jornada, se han dado remontadas y en la última, también se produjo. No es fácil. De los 242 partidos disputados hasta la fecha en Segunda, sólo se ha producido en 23 de ellos. Es decir, sólo en un 9,5%. Parafraseando al portero pucelano, sí que es “jodido” remontar pero no tanto como para ponerse la venda por no haberlo conseguido desde hace 91 partidos y después de tener la oportunidad en 42 de ellos.

Los datos de la vergüenza
Desde aquella victoria en Mallorca, el Real Valladolid ha disputado casi 100 partidos. Tras Rubi, autor desde el banquillo de aquella victoria en Son Moix, el Pucela ha tenido cuatro entrenadores más y ninguno ha conseguido materializar una remontada. Han podido estar más cerca o más lejos pero tras ponerse con el marcador en contra, el Real Valladolid sólo ha obtenido siete puntos. Siete de 114 puntos puestos en juego ya que de esos 42 partidos con opciones de remontada hay tres de Copa del Rey y uno del play-off de ascenso del año 2015.

Datos de las ‘no remontadas’ del Real Valladolid en las tres últimas temporadas. 91 partidos sin remontar

Los datos son de vergüenza. No hay otro término que lo pueda explicar. El Real Valladolid no tiene fuerza mental para superar un bache. Se ampara en lo “jodido” que es remontar en Segunda, que lo es, pero esta temporada es junto a Agrupación Deportiva Alcorcón, Reus Deportiu, Real Zaragoza, Córdoba CF, Real Club Deportivo Mallorca, Real Oviedo y Rayo Vallecano el único equipo que aún lo ha hecho. Otros 14 equipos de la categoría lo han conseguido. Por qué ellos sí y el Pucela no es un tema para un nuevo artículo.

Nosotros estamos destruyendo al Real Valladolid

El actual Real Valladolid mantiene el declive vivido en las últimas temporadas. No encuentra el lugar para el que es diseñado durante todos los veranos. ¿Por qué?

• Las elevadas exigencias que se viven  desde el entorno: «¿Por qué tenemos que sacar tantas conclusiones?»
• Protagonista principal en la actualidad blanquivioleta: «Una renovación sobre la que aún cuelga un lastre»
• La mucha tranquilidad que otorga el actual míster: «Si Paco Herrera no fuese el entrenador pucelano…»

La situación del Real Valladolid es preocupante. Que éste no haya encontrado su lugar en la categoría y que viva en tierra de nadie por segunda temporada consecutiva obliga a depurar responsabilidades entre todos los que ‘forman’ el club blanquivioleta. Señalando a Carlos Suárez, al recién renovado Braulio Vázquez, al nuevo vestuario, radicalmente opuesto al de hace un año, o, quién sabe, si a Paco Herrera, eximido de responsabilidades hasta la fecha, la sensación es que entre todos estamos haciendo del Real Valladolid un muñeco de frustraciones, una liberación semanal que aumenta nuestra penas y disminuye las alegrías.

Los jugadores pucelanos celebran el tanto de Raúl de Tomás en Soria el pasado sábado (RealValladolid.es)
Los jugadores pucelanos celebran el tanto de Raúl de Tomás en Soria el pasado sábado (RealValladolid.es)

“He venido a ganar”
El pasado sábado, tras el nuevo varapalo de la derrota (2-1) del Real Valladolid en Soria, me puse a ver el partido del West Ham United con mi hermano, del que él es gran seguidor. Una forma de ahogar las penas, supongo. Después de ver como el equipo de Slaven Bilic se adelantaba, por dos veces, en el marcador, terminó perdiendo el partido ante el Tottenham Hotspur. Inmediatamente después de que el equipo de Mauricio Pochettino hiciera el tercer y definitivo tanto, mi hermano, preso de la rabia, me dijo que “no se puede ser de ningún equipo”. “Vaya asco de deporte”, aseguraba tras la séptima victoria hammer de la presente temporada.

Y es cierto. El fútbol es un deporte ingrato. Pierden todos. Es un juego en el que se pierde mucho más de lo que se gana y en el que el inconformismo vive constantemente instalado. Nada es suficiente, el rival es mejor, falta ambición, no tenemos carácter… Son muchos y diferentes argumentos que se escuchan fin de semana tras fin de semana cuando el equipo del que uno es aficionado no cumple las expectativas. “Yo he venido a ganar” parecen decir todos y cada uno de aquellos entornos. El fútbol no se hizo para sufrir pero se ha convertido en una tortura que nos destruye y con la que nosotros destruimos lo que más queremos de aquello que «no se quiere».

Siguiendo por la frase que asegura que el “el fútbol es lo más importante de todos aquellos temas que no son importantes”, el fútbol es vital para la vida de un alto porcentaje de la sociedad. Nos da y en lo que respecta al Real Valladolid, los de Paco Herrera nos deben dar mucho más. Si no es así, yo tampoco le doy. El fútbol es recíproco. Si el equipo me da, yo le doy. Si él no gana, yo le doy la espalda. Un ejemplo sencillo, un equipo con derrotas no tiene una gran masa social. Un equipo de éxito, sí. Hay pequeñas y contadas excepciones porque las derrotas no alimentan a nadie. No gustan. No interesan. No tienen una lectura positiva.

El caso blanquivioleta
Actualmente, tras una temporada para olvidar, el entorno blanquivioleta mira al pasado con pena y, posiblemente, cargo de conciencia. Ya no por lo conseguido hace décadas, que también, sino con lo que ruborizan las críticas y el estado de nervios que se vivió en la temporada 2014/2015 con Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, como entrenador. Ahora, tras un coqueteo más que interesante con el descenso hace unos meses y una actualidad llena de penumbras, el Real Valladolid entiende que aquella campaña no fue tan mala como se hizo ver en ese momento.

El tiempo ha hecho madurar. Ha enseñado que aquello no fue tan malo y que todo puede empeorar, como la relación vallisoletana con el gol. Antes de hablar de miedo ante los ex y la repercusión que estos tienen en sus primeros duelos ante el Real Valladolid, es vital analizar si a éstos se les trató con justicia y sensatez en su momento blanquivioleta. No es lógico el éxito total de todo aquel que sale, como tampoco es normal que los últimos tres entrenadores que han empezado la temporada en Valladolid, su siguiente parada estuviera en la élite. Con mayor o menor éxito los tres pisaron Primera cuando en Valladolid fueron desprestigiados por su trabajo.

Firmarlos, mantenerlos o no destituirlos fueron medidas que, supuestamente, destrozaron al Real Valladolid. Por suerte Paco Herrera no está en esa terna. Se ha ganado al entorno desde el primer minuto tras su llegada. Está exento de muchas de las críticas que sí vivieron sus antecesores. Los que no están libres son los jugadores, los periodistas y los trabajadores de un club que parece no tener freno en su caída libre pero sobre el que todos eximen su culpa en lo que se puede denominar como una soberbia irresponsable.

Manu del Moral celebra el tanto anotado al Real Valladolid este pasado sábado <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Manu del Moral celebra el tanto anotado al Real Valladolid este pasado sábado (RealValladolid.es)

Soberbia irresponsable
¿Por qué Manu del Moral triplica en Soria sus goles de la temporada pasada?
 ¡Suerte!, dirán ¿Por qué Omar Ramos, Lluís Sastre y David Timor están en Primera si en Valladolid no valían? ¡Casualidad!, gritarán ¿Por qué Gaizka Garitano está en Primera si en Pucela sólo duro diez partidos? ¡Ayuda de su representante!, asegurarán. Quizás muchos pucelanos no lo vean, seguro que otros tantos no lo entiendan y, muy posiblemente, otros no lo quieran ver pero el Real Valladolid no quiere saber bien de su realidad. No la quiere conocer.

Las casualidades no existen y en el mundo del fútbol ya se sabe que el Real Valladolid es una trituradora por su conocimiento irreal de la realidad. Nadie destruye al Pucela pero es cierto que, de igual forma, ninguno fortalece las uniones que podían hacer crecer al Real Valladolid. Así todos debemos mejorar. ¡Todos! El club blanquivioleta no está siendo derruido pero no está siendo fortalecido por nadie y está pagando todos los egoísmos y aumentando su debilidad porque sin realidad no hay futuro.

La reconversión blanquivioleta de Johan Mojica

El último cuerpo técnico confió en Johan Mojica y trabajó en él para obtener el rendimiento que consiguió. Gracias a Rubi, Braulio vuelve a confiar en él

Johan Mojica de blanquivioleta (RV.es)
Johan Mojica de blanquivioleta

Cuando el 28 de julio del pasado año Braulio Vázquez confirmaba la llegada de Johan Mojica, el Real Valladolid se hacía con un lateral izquierdo, capaz de jugar y extremo o “incuso de mediapunta”, como él mismo afirmó en su rueda de prensa de presentación. Leonel Álvarez en Colombia le usó en esa posición interior pero al estadio José Zorrilla llegaba como defensa. Tal fue la idea de competir con Carlos Peña en el carril que adoptó el dorsal número ‘3’. Su formación era como lateral pero en dicha posición no se desenvolvería casi en competición oficial con los colores blanco y violeta.

En su debut como en el Real Valladolid, ante el Mallorca en la primera jornada, ya partió en una zona más ofensiva. Entrando al terreno de juego en el minuto 71 por Jeffren Suárez, su posición sería por delante del Carlos Peña. Tras ese debut, dicho lugar estaba predestinado para él. Salvo en los dos siguientes partidos tras el debut, en casa ante el Racing de Santander y en El Molinón en el duelo copero, en los que si compitió como lateral zurdo, la posición de Mojica sería defensiva en muy pocas ocasiones. El duelo de Butarque y algún planteamiento de Rubi con el encuentro ya iniciado fueron las únicas apuestas del anterior cuerpo técnico por Mojica como ‘3’. Tras conocerlo en profundidad y verlo desempeñarse en competición oficial, Rubi y los suyos apuntaron por explotar la velocidad del colombiano en zonas ofensivas. Con la idea clara, comenzaba una reconversión que daría muchos frutos al Pucela pero en la que se escondía mucho trabajo específico.

Liderazgo hasta la lesión
Con siete goles anotados y siete asistencias, Johan Mojica firmó grandes partidos la temporada pasada. Pese a estas buenas cifras su mejor partido no fue ninguno en los que tomó riendas de cara a puerta. Su participación en La Romareda, en la victoria pucelana (0-2) ante el Real Zaragoza, el equipo de Rubi demostró cómo de trabajado estaba el futbolista. Adquiriendo protagonismo en desmarques y en inclinar el terreno de juego hacia su zona, la victoria llegó de una forma solvente.

• «Una montaña rusa que Braulio ve muy necesaria», el perfil de su llegada •

Durante los 90 minutos de aquel partido pero, sobre todo, durante los primeros 45 minutos, el Real Valladolid buscó potenciar la aclimatación del jugador en esta nueva posición. Álvaro Rubio, David Timor y André Leão buscaban constantemente las rupturas de un futbolista capaz de asumir responsabilidad y desarbolar el partido y romper el planteamiento rival.

Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)
Johan Mojica en el encuentro ante el Mirandés en el estadio José Zorrilla durante el mes de noviembre (RV.es)

En aquel momento, el avance táctico de Mojica era vital. Había adquirido todos los automatismos necesarios. Durante casi tres meses de competición, los rivales planteaban en relación al potencial del jugador. Dos jugadores con él, dejarle espacio para controlar pero controlarle tras la ruptura… Infinidad de ideas para parar a un jugador que, durante muchos meses, fue determinante en el Pucela y en la categoría. Desgraciadamente, en febrero llegó una lesión de tobillo que, junto al sueño de competir con su país, dejó la reconversión del jugador en algo constante pero con un resultado productivo sólo en un meses pero… ¡Qué meses! Inolvidables.

Una metodología perfecta sin una buena ejecución

Rubi abandona Valladolid tras una temporada en la que no se ha luchado realmente por el ascenso. El buen entrenador catalán no supo aprovechar sus oportunidades

• Rubi se marcha de Valladolid sin convencer al entorno: «La necesidad prioritaria de enganchar y convencer»
• El preparador lo ha dado todo por el Real Valladolid: «Cuando el fútbol no es sólo un buen trabajo diario»
• El catalán se marcha sin aprovechar un gran plantel: «Rubi y una plantilla con calidad y sin personalidad»

Joan Francesc Ferrer, 'Rubi' tras uno de sus últimos partidos en Valladolid (DiadeValladolid)
Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’ tras uno de sus últimos partidos en Valladolid (DiadeValladolid)

Oficialmente, Rubi ya no es entrenador del Real Valladolid. Hace varios días se aseguraba en diferentes medios de comunicación que el preparador catalán ya era ex entrenador del Real Valladolid pero faltaba añadirle el carácter oficial a la noticia. Ahora tras el comunicado del club blanquivioleta, se cierra la corta etapa del ex entrenador del Girona y del Fútbol Club Barcelona en el estadio José Zorrilla. Con mucha más pena que gloria, Joan Francesc Ferrer abandona el proyecto más ilusiónate al que había hecho frente. Se marcha un entrenador con dedicación total, muy minucioso en su trabajo pero al que le han faltado muchos detalles. Rubi hace las maletas con la sensación de que en algunas facetas se ha visto superado por la entidad del club y el calado del proyecto.

Pese a manejar una metodología perfecta y una dinámica de trabajo encomiable, los resultados no han sido los esperados. La realidad palpable del Real Valladolid es que el equipo no llegó a competir por el ascenso directo y que a la mínima opción fue eliminado de la promoción de ascenso. Así, se puede ver de una forma clara que el Real Valladolid ha tenido este año una buena preparación, un trabajo bárbaro a sus espaldas pero una ejecución débil. De esta forma todo aquello creado en el día a día perdía fundamento a la hora de competir y aquí ha estado el mayor problema de Joan Francesc Ferrer Sicilia, ex entrenador del Real Valladolid.

Dedicación completa
“En este trabajo, uno no sabe cuándo termina su jornada laboral porque nunca se sabe bien cuándo conoces bien al rival al que te enfrentas y cuándo tienes todo los entrenamientos y los partidos bien preparados”. Estas palabras corresponden a Rubi tras ser presentado en el Real Valladolid. Tras esa comparecencia, Valladolid quería conocer más al técnico catalán y se le pudo oír y leer en diferentes entrevistas. A una de las primeras corresponden estas palabras pronunciadas en la Cadena SER. En aquel momento, el entorno blanquivioleta estaba conociendo al sustituto de Juan Ignacio Martínez pero no sabía cuál iba a ser su resultado.

Tristemente, éste no ha sido el esperado y no lo ha sido por la gestión del vestuario y de las situaciones que crea. Durante la temporada, Rubi se ha mostrado como un gran preparador pero quizás no como un buen entrenador. Ha planificado de una forma minuciosa, ha sabido diseñar tareas y ha tenido contento al vestuario por la metodología. En definitiva, sabe de fútbol y sabe qué busca y cómo lo quiere. El problema parece, al menos desde el exterior del José Zorrilla, que todas esas buenas vibraciones en la idea, han carecido de una continuidad en la gestión del grupo. Por los motivos que sean, el entrenador catalán no ha dirigido al equipo en todas las circunstancias. De cara al exterior le ha costado vender ese gran trabajo. No ha convencido al entorno de lo que hacía y de tal forma, también le habrá costado al grupo. Ese buen trabajo debe verse reflejado. De no ser así, nada parece lo que es.

Un golpe de efecto
Hablar del trabajo y del día a día de un vestuario es difícil. Las sensaciones que recibe cada uno son las que llevan a las opiniones que vertimos aunque no siempre se tenga ni un mínimo porcentaje de la realidad. Pese a no saber con exactitud lo que ocurre de puertas hacia dentro, la realidad es que el equipo ha sido el reflejo del entrenador. De forma interior puede que no se diera ese golpe en la mesa que todo equipo necesita. Interiormente pudo no darse, como tampoco se dio en el terreno de juego.

En los momentos en los que el Real Valladolid pudo y debió dar un golpe definitivo a sus objetivos, éste no llegó y Rubi comenzó a ser el foco de crítica. Desde la visita a Ponferrada, cuando el Real Valladolid podía llegar al liderato, el equipo decayó. Los pucelanos perdieron su fiabilidad y Rubi ya estaba enfilado. Desde ese momento, altibajos en el juego como en la confianza de Rubi pero con una unión ya rota. El Pucela no era el mismo y el entrenador no tenía el mismo respaldo. Su supuesta mala gestión de entrenador se notaba en el terreno de juego. Todo porque más allá de un buen entrenamiento y una buena preparación tiene que darse una buena ejecución y aquí, el Real Valladolid 2014/2015 ha fallado y el resultado es éste, la salida de Rubi.

Cuando el fútbol no es sólo un buen trabajo diario

El cuerpo técnico que conformó Rubi se ha definido por el gran número de horas de trabajo y dedicación. Tristemente, el éxito no llega sólo por una buena preparación

• Rubi abandona su proyecto vallisoletano con 23 victorias en los 48 partidos que ha dirigido al Real Valladolid.
• El catalán ha pagado no firmar la mitad de las victorias (47,9%) y hacerlo con una débil media de goles (1,48).
• Nuevamente, el Real Valladolid ha vivido como visitante su punto más débil. Sólo 10 victorias en 24 partidos.

Los datos de Rubi en el banquillo del Real Valladolid

Si gracias a un buen trabajo, una buena metodología y una dedicación exclusiva el éxito llegara siempre en el mundo del fútbol, nadie descendería y cientos de equipos conseguirían ascender. Todos cumplirían sus objetivos porque el camino estaría marcado. Supuestamente, sería muy fácil hacerlo bien. La teoría parece sencilla pero la realidad es tan diferente como dura. Pese al buen trabajo, el buen juego, el bonito fútbol, este deporte no evoluciona en un aspecto. Los resultados siguen mandando y para triunfar hay que ganar. Rubi lo ha vivido en sus carnes esta temporada. Ha trabajado mucho pero la pelota no ha entrado todas las veces que a él le hubiera gustado. Sin goles y sin victorias, el éxito no llega. En este caso, el ascenso no se ha producido y Rubi abandona Valladolid con unas cifras malas. 

Los primeros datos que refleja la carta de presentación blanquivioleta de Rubi es que no ha ganado ni el 50% de los partidos. De las 42 jornadas ligueras, los dos encuentros de play-off y los cuatro partidos de Copa del Rey, su Pucela ha obtenido 23 victorias. Los restantes duelos se dividen entre 12 empates y 13 derrotas. Los datos no son muy buenos y tienden a empeorar. Analizando e indagando en las profundidades de las estadísticas se ven las muchas carencias que ha mostrado el equipo durante esos 48 partidos disputados. Tal son las miserias de los datos que de los pocos números positivos que se aprecian está el hecho de haber anotado más goles (71) que los recibidos (43).

Un equipo débil como visitante
Durante la pasada campaña, Juan Ignacio Martínez sólo consiguió una victoria como visitante. Se trata de una cifra muy pobre que este año Rubi ha mejorado pero con matices. El catalán ha obtenido 10 victorias de los 24 partidos disputados como foráneo. Obviamente, la cifra se multiplica pero las condiciones y los rivales dejan ese crecimiento en sólo una mejora. Es un crecimiento con matices porque tampoco se llega al 50% de victorias fuera del Pisuerga. La barrera de la mitad sí se ha superado en los encuentros como local. En el estadio José Zorrilla el Real Valladolid ha obtenido el 57% de las victorias porque de los 23 partidos disputados, Rubi ha firmado 13 victorias. Realmente son cifras débiles que, en el ámbito de jugar fuera de casa, crecen al ver que el equipo ha cosechado nueve derrotas, ocho de ellas ligueras.

• «Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Este Real Valladolid no ha convencido en el juego y éste se ha demostrado en los números. El Real Valladolid no ha sido un equipo ni regular ni constante y como sus datos no han sido buenos, Rubi es el primer culpable de tal desastre en salir. El técnico catalán abandona su proyecto pucelano con datos generales muy pobres. La temporada 2014/2015 del Pucela se define con el 47,9% de victorias, el 25% de empates y el 27,1% de derrotas. Todos estos resultados se han firmado con una media de 1,47 goles anotados por partido y 0,89 encajados. De esta forma, todo ha sumado para que la decisión de prescindir de Rubi se haya formalizado tras el varapalo de Las Palmas y que tal medida tenga fundamento y una explicación lógica.

Rubi y una plantilla con calidad y sin personalidad

Rubi ha manejado una plantilla de 32 jugadores. El catatán ha apostado por el núcleo más veterano del plantel para añadirle gotas del filial con ocho debutantes

• Con las dos salidas invernales y las cuatro incorporaciones, el Pucela de Rubi ha utilizado a 24 profesionales.
• Su anunciada apuesta por el Promesas se confirmó con el debut de ocho futbolistas del filial blanquivioleta.
• La nota curiosa de esta plantilla pucelana está en el uso en Liga de cuatro porteros: Dani, Varas, Julio y Raúl.

Los datos de Rubi en el vestuario del Real Valladolid

“Queremos una plantilla de 20 jugadores profesionales”. Rubi fue contundente en su presentación como entrenador del Real Valladolid. Quería una plantilla corta que no le cerrara muchas opciones y que dejara oportunidades a los jugadores del filial. Finalmente, su propuesta parece haberse cumplido durante la temporada. Tras las bajas del mercado invernal y la llegada de las incorporaciones, el Real Valladolid 2014/2015 ha utilizado 24 jugadores profesionales. A ellos hay que sumar los ocho jugadores del filial que ha utilizado el preparador catalán durante la temporada. En total, 32 jugadores utilizados en los 48 encuentros oficiales de la temporada.

De las cifras que ha manejado el entrenador en su vestuario destaca la presencia de cuatro porteros. Tras la baja de Dani Hernández y la llegada de Raúl Fernández, unido al debut de Julio Iricibar en septiembre, Javi Varas, verdadero líder de la portería, ha estado muy acompañado durante el año. Junto a ellos, ocho defensas, nueve centrocampistas y cuatro delanteros. Cifras elevadas que hablan de un equipo con variantes, de una plantilla de calidad y de un plantel en el que todos han tenido oportunidades. En este Real Valladolid nadie ha sido menos que nadie porque de los 24 jugadores profesionales sólo cuatro, Túlio de Melo, Alejandro Alfaro, Dani Hernández y Raúl Fernández, no han superado los 1.000 minutos de juego. El resto, lo han superado y con creces. De los jugadores que han pertenecido toda la temporada al Pucela, Lluís Sastre es el que menos minutos ha participado. Su cifra de 1.309 minutos resulta la media más baja para un jugador de la plantilla que Rubi ha manejado durante su estancia en el estadio José Zorrilla.

Sus grandes apuestas
Si 20 de los 24 jugadores profesionales de la plantilla han superado los 1.000 minutos de juego, 15 han sobrepasado los 1.500, nueve los 2.000 y sólo cuatro los 3.000. En ese cuarteto formado por Javi Varas, Javi Chica, Óscar González y Carlos Peña está el núcleo fuerte de la temporada. Junto a ellos, Jesús Rueda que se ha quedado en 2.953 y David Timor con 2.919. Ambos quedan en el grupo importante de Rubi junto a otros nombres como Marc Valiente o Johan Mojica. Estos ocho futbolistas conforman el número de jugadores con más de 2.500 minutos durante la temporada. Entre Liga,Copa del Rey y la fase d promoción.

Las estadísticas de juego de toda la plantilla del Real Valladolid en la temporada 2014/2015

Pese a que todos los futbolistas han tenido sus oportunidades y sus opciones durante los 48 encuentros disputados, finalmente todos han tenido su rol. Rubi señalaba quién era titular y quién tenía un rol secundario y para jugar en determinados momentos del encuentro. En este segundo grupo han estado futbolistas como Omar Ramos o Jeffren Suárez. Estos dos jugadores de ataque no han sido importantes para el preparador ya que han disputado 1.613 y 1.703 minutos respectivamente. Estas cifras, no muy elevadas, difieren con los encuentros disputados. El canario ha jugado un total de 38 partidos mientras que el venezolano ha cerrado su segundo año en Valladolid con 36.

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De esta forma se pueden localizar cómo ha dirigido Rubi su potente plantel. Lo ha movido mucho. Quizás excesivamente hasta el punto de convertirlo en un grupo sin personalidad. En sólo una ocasión, el Real Valladolid 2014/2015 ha repetido su once. Ésta es la demostración más clara y palpable de que el ex entrenador pucelano no ha encontrado su camino en una plantilla de calidad, bien trabajada pero como todo, mal ejecutada.

17 goleadores
Si Rubi ha utilizado un total de 32 jugadores, 17 de esos jugadores han visto puerta durante la campaña. 14 goleadores en competición liguera más la incorporación de Samuel Llorca, Guille Andrés y Alejandro Alfaro en competición copera. Así, el Real Valladolid de Rubi se despide como un conjunto goleador pero si grandes anotadores. El siempre criticado, exigido y maltratado Óscar González ha vuelto, dos temporadas después, al escalafón de máximo goleador del equipo. Sus 16 goles le dejan en el puesto más alto de una plantilla sin éxito final pero con muchos goleadores y de diferentes posiciones. El buen trabajo de Rubi sí dio un buen rendimiento en este sentido aunque no para conseguir aquello que soñaba el preparado catalán.

La necesidad prioritaria de enganchar y convencer

Rubi, ya ex entrenador del Real Valladolid no ha sido capaz en toda la temporada de convencer al entorno blanquivioleta. No se supo ganar a la afición blanquivioleta

Rubi, entrenador blanquivioleta (RV.es)
Rubi durante una rueda de prensa en Zorrilla

Rubi ha sido analizado minuciosamente en todas sus conferencias de prensa, en todos sus movimientos y en todos los gestos que ha realizado como entrenador del Real Valladolid. Ha sido un año muy duro y exigente para él. El ya ex técnico blanquivioleta ha sido analizado con lupa y no ha aprobado. Palpando el ambiente, parece que ni tan siquiera se ha acercado al ridículo “apto” por parte del mundo pucelano. Desde que llegó a Valladolid, el catalán ha querido llegar a muchos lugares y convencer a todos pero no ha conseguido llegar ni convencer al sector pucelano más importante: la afición. Pese al buen agrado con el que fue recibido, el paso de las jornadas le ha pesado mucho. Si hay que dar un titular sobre el preparador y su paso por Pucela es que “no ha enganchado”. Rubi no ha calado en la afición. El ex del Girona e integrante del cuerpo técnico del primer equipo del Fútbol Club Barcelona no ha convencido al entorno del Real Valladolid. No ha transmitido objetivos ni la ilusión para que la ciudad se hubiera enganchado como en otras ocasiones en las que ha remado como el que más.

A Rubi le ha faltado trabajo de cara al exterior. Por falta de experiencia en proyectos de este nivel o por su propia personalidad, el catalán no ha sabido utilizar sus muchas comparecencias de prensa para que se conociera su trabajo y se pudiera conocer qué buscaba su Real Valladolid. La temporada ha terminado y pese a que Rubi ha sido un entrenador de ese pequeño grupo que habla de fútbol es sus ruedas de prensa, no ha sabido mostrar cuál eran sus intenciones. Ante los micrófonos, aquellos que llegan al sector más amplio del Real Valladolid, se ha visto un Rubi dubitativo, un preparador con lagunas en los momentos duros y que sólo veía como salvación el “trabajo diario”, aquel que desde el inicio le costaba compartir.

Convencido sin motivos
“Estoy convencido que vamos sacar esto”. “No tengo ninguna duda de que vamos a darle la vuelta a esta situación”. Estas afirmaciones, cambiando algún mínimo término, han sido repetidas en varias ocasiones por Rubi durante sus ruedas de prensa. Con ellas el preparador demostraba que se veía capacitado para darle la vuelta a la mala dinámica que creaba el equipo con el paso de las jornadas. Él, estaba seguro en darle la vuelta. Más tarde, cómo no lo explicaba, se iniciaba una grieta entre él y el exterior. En esos momentos de dudas y nervios, Rubi se hubiera ganado adeptos dejando que el entorno ‘entrara’ en el vestuario. Ese blindaje al que ha sometido al equipo desde su llegada ha sido excesivo y, a la vez, contraproducente. Las consecuencias se han visto a largo plazo, cuando el equipo se ha dado cuenta de que entre ellos y el exterior del vestuario había una barrera. En ese momento, ya era tarde para que vestuario y exterior se unieran.

• «Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Ante cualquier problema, Rubi demostraba estar convencido de que era un mal momento o una mala racha. Su problema llegaba cuando el resto del entorno no veía los motivos que él veía para confiar. En ese instante, todo aficionado necesita ver un líder, alguien capaz de dar un golpe sobre la mesa. Quizás, por historia, el aficionado blanquivioleta ha echado de menos un grito, un titular o una pequeña rajada sobre sus jugadores. Momentos así despiertan al entorno blanquivioleta y le activan para ver que hay alguien que responde por ellos, que busca su felicidad y que trabaja por conseguirla. No hay dudas de que Rubi ha buscado todos estos puntos pero el cómo no ha sido el mejor. Tenía potencial y mimbres para hacerlo de una forma diferente pero ni lo ha conseguido cambiar durante la temporada ni nadie, lo que es peor, se lo ha hecho saber ver. Se marcha Rubi, un tipo trabajador, humilde y sabio en el fútbol pero un tipo al que, posiblemente, le ha faltado conocimiento de dónde estaba para lidiar un toro de las dimensiones del Real Valladolid en Segunda división.