El Real Valladolid lleva «cojeando» varias temporadas

Hace poco más de dos semanas, Gabi Fernández fue presentado como nuevo entrenador del Real Zaragoza. El madrileño se hacía cargo del equipo aragonés en una situación límite y su presentación fue muy elocuente de la realidad a la que se va a enfrentar el exfutbolista. El que fuera jugador maño durante cuatro temporadas sabe muy bien a dónde llega. Sabe cuál es el entorno, el club, sus limitaciones y sus problemas.

En la mencionada presentación, el ex entrenador del filial del Getafe CF resumió la realidad del Real Zaragoza y lo hizo más allá de los resultados. Asegurando que cuerpo técnico, Club, afición y jugadores son las cuatro patas que hay en una entidad, afirmó con rotundidad, seguridad y cierta arrogancia que el Real Zaragoza lleva «cojeando 12 o 13 años». Señalando a la etapa de la entidad blanquilla en LaLiga Hypermotion, el actual preparador fue rotundo en señalar los muchos errores que se han cometido y que han derivado en la realidad que está viviendo la entidad.

«El Real Valladolid está firmando la temporada más ridícula de su historia y el problema no es de los actuales protagonistas»

El Real Zaragoza esta cerca de la zona de descenso a Primera RFEF. La angustia de una salida del llamado «fútbol profesional» es real y no se va a frenar hasta el final de la temporada. El análisis se centra sobre los jugadores actuales, pero en el Estadio de La Romareda existen problemas mayores que los actuales y herencias mucho más elevadas que las inmediatas. El Real Zaragoza arrastra problemas grandes desde hace temporadas. EL Club comienza cada campaña con lastres, aquéllos que se tapan, pero que no se quieren analizar ni eliminar.

Actualmente, el mayor de los problemas fue apostar por un entrenador como Miguel Ángel Ramírez. Él y el director deportivo son los últimos señalados de un Club del que hace pocos meses dimite uno de los entrenadores más importantes de su historia, sino el que más. El Real Zaragoza devora profesionales y bajo este contexto se mueve, casi a la perfección, el Real Valladolid. El Pucela está firmando la temporada más ridícula de su historia y el problema no es de los actuales protagonistas.

El (no) gol de Gonzalo Plata
El Real Valladolid lleva cojeando varios años. El Club está pagando ahora la inmediatez de los análisis y de los objetivos. Las miradas pucelanas no han tenido perspectiva. Se han centrado sólo en los resultados más inmediatos. Desde que Ronaldo comenzó a gestionar el Club a su gusto, el Pucela ha caído en picado. Sus movimientos se han podido solventar por los ascensos conseguidos, pero las penurias no han desaparecido. El Club está parcheado en gestión deportiva y el Club dejó de demandar para solicitar a gritos un reinicio.

«Desde que Ronaldo Nazarío comenzó a gestionar el Club a su gusto, en 2021, el Real Valladolid ha caído en picado»

Un descenso siempre es un lastre, pero el que va a firmar el club de Ronaldo Nazário no es uno más. En esta ocasión no se trata de un resultado deportivo sino, más bien, una sucesión de acontecimientos y una consecución de gestiones y decisiones. «No todo lo que haces bien suma para ganar. En cambio, todo lo que haces mal, sí resta para ganar». Ésta es una frase muy futbolística que tiene un peso importante en el Real Valladolid, salvo por hablar de aciertos. El club blanquivioleta lleva un lustro mal gestionado.

El Real Valladolid no ha mirado cómo conseguir los objetivos sino, simplemente, los objetivos. El fin siempre ha justificado los medios, la implicación, el proceso… ¡Cuánto hubiera cambiado todo si Gonzalo Plata hubiera conseguido marcar en el disparo aquel que tuvo en el descenso de 2023 contra el Getafe CF! Si aquel golpeo cruzado del ecuatoriano hubiera entrado todo hubiera sido diferente para Ronaldo, pero no para la sostenibilidad de la entidad, aquélla que lleva cojeando tanto tiempo. «De aquellos barros, estos lodos», que dice el refranero español y que sentencia a Ronaldo, a su Club y a su planificación.

Ronaldo Nazário ha creado un nuevo Real Valladolid

El Real Valladolid va a consumar más pronto que tarde el descenso a LaLiga Hypermotion. «Desde ese momento o, quizás, desde ya, el Club se debe forjar para conseguir el ascenso la próxima temporada». Ésta es la reflexión habitual y, posiblemente, la más exigente, pero ésta está muy lejos de ser la mirada que deba tener el Club y el aficionado. La entidad blanquivioleta debe cambiar su visión y el aficionado, a su vez, tiene que variar la mirada hacia los objetivos y las obligaciones deportivas.

«Ronaldo Nazário ha cambiado al Real Valladolid y su impacto va a ser palpable en la próxima década»

Con tres descensos en cinco años, el mundo blanquivioleta debe cambiar la forma en la que mira, analiza y exige al Club y a sus jugadores. Los objetivos pucelanos deben ser los mismos, sí, pero de forma más pausada. Tristemente, Ronaldo Nazário ha cambiado al Real Valladolid. Su paso o estancia va a cambiar el tiempo de las exigencias en el Estadio José Zorrilla. Considero que la mirada pucelana debe variar y se debe ampliar para las próximas temporadas. El impacto del brasileño va a ser duro en la próxima década.

Ha cambiado el Club y va a obligar a una regeneración absoluta. Con ello, la próxima temporada marca un nuevo estilo y desde él se podrá ver si el Club puede conseguir unos mínimos. Sin tener una certeza absoluta de la realidad económica y deportiva del Real Valladolid, éste no puede tener el objetivo de ascender la próxima temporada. Es más, creo que éste no debe ser un férreo objetivo para la temporada 2026/2027. No es una cuestión de falta de ambición y sí de dura realidad.

Creo que el Real Valladolid está más cerca de ser un equipo que pase penurias en la categoría de plata a que pueda ser visto como una entidad con potencial, agresividad y ambición. Bajo esta dura sensación, el Real Valladolid no debe planificar a corto plazo y sí a medio. El Pucela pide seguridad y fortaleza para tener estabilidad ante un posible ascenso. La realidad actual está definida por las carencias que se taparon por volver a la élite.

En el Estadio José Zorrilla se creyó que llegando a LaLiga EA Sports todo estaba conseguido, y nada más lejos de la realidad. El último regreso blanquivioleta a Primera ha sido el palo más duro que ha podido tener la entidad. El Real Valladolid no estaba preparado ni formado para poder obtener beneficio de la categoría. La realidad es que la élite ha superado al Club en todas sus facetas. El proyecto deportivo no tenía ningún tipo de sustento y, por ello, el golpe futbolístico va a ser de grandes dimensiones.

Seguridad
Ahora no es cuestión de hablar de proyecto y sí de ganar seguridad y respeto. Para ello se debe mirar a medio plazo. A un recorrido de dos temporadas. ¿Dónde puede estar el Real Valladolid dentro de un año? Actualmente, la sensación lleva a pensar más en una décima posición que en un rotundo segundo puesto. Utilizando un símil de boxeo, el Real Valladolid está en la lona. Se debe levantar y, para ello, debe tener plazos. Los tiempos de recuperación son costosos y el Pucela los debe afrontar con serenidad y seguridad.

«El gran objetivo deportivo del Real Valladolid debe estar centrado para la temporada 2026/2027»

El Club no debe tener prisas. Con ellas, el objetivo devorará aún más a la entidad. La grieta creada esta temporada es amplia y va a tener un peaje muy alto. El Club no estaba preparado para la realidad que se ha encontrado y éste es un error que debe hacer pensar, recapacitar y entender que la actualidad, ahora, pasa por variar la forma en la que se analiza al Real Valladolid.

El Club no puede mirar temporada a temporada. Tristemente no tiene ni va a tener esa capacidad. Debe acoplarse una visión más real de su realidad y ésta dice que el objetivo, que no la obligación, está en poder luchar por volver a Primera en la campaña 2026/2027. No antes. Sin prisas ni exigencias.

El Club se debe reconstruir y formar para tener una base y una estructura. La necesidad pucelana no es ascender, es conseguir una permanencia en Primera y para ello hay que crear una idea y fortalecerse sobre ella. Por desgracia y por Ronaldo, ambas demandas están muy lejanas a la realidad de un Club a la deriva. Ahora y en la próxima temporada en Segunda. Por ello, la temporada 2025/2026 es aquella en la que la entidad debe reducir el impacto de su nula planificación y no aquella que deba devolver al Club a la élite.

Lo último que necesita el Real Valladolid es un guión

Anuar Tuhami y Álvaro Rubio, antes del partido ante la Unión Deportiva Las Palmas, y Luis García Bravo, nuevo CEO del Club, este martes. El aficionado del Real Valladolid ha leído y escuchado diferentes voces en las últimas horas para analizar la situación de un club a la deriva y de un equipo que es colista pero que parece que no ha tocado fondo. La situación blanquivioleta es tan dramática como artificial y en ambos aspectos hay un responsable: la entidad.

Desde hace bastantes meses o, incluso, un par de temporadas, el Real Valladolid vive alejado de su realidad. Los aires de grandeza y la soberbia que instauró Ronaldo Nazário y los trabajadores que incorporó desde miles de kilómetros han dotado al Estadio de José Zorrilla de un aura de irrealidad que está haciendo un flaco favor a la imagen y al producto. El Real Valladolid está desvirtualizado y el ejemplo es cómo se han vivido los mensajes de perdón tras la derrota (7-1) en el Estadio de San Mamés.

«Los discursos de Anuar y Álvaro Rubio carecieron de la frescura y la cercanía que demanda la situación y, sobre todo, el entorno blanquivioleta»

Tras lo sufrido en Bilbao, Anuar ejerció de capitán y Álvaro Rubio de líder. Ambos lo hicieron desde un discurso guionizado en las redes sociales. Ambos, de la casa, perdieron frescura y cercanía. Los dos se alejaron de la realidad que necesita el entorno actualmente. Como ellos, Luis García Bravo este martes. El nuevo CEO se ha presentado con una carta artificial y vacía a los socios. Sin fondo, sin fundamento y sin empatía, el Club ha perdido contacto con su entorno. El brasileño quiso ser ambicioso y perdió el control. Nunca supo dónde llegaba y creyó que podía cambiarlo todo.

Un guion ridículo
Sin un clima de admiración constante del entorno hacia él por ser quien fue, Ronaldo ha dejado la institución a la deriva y ésta se ha defendido con el oscurantismo y, desde ella, se ha protegido perdiendo la naturalidad. Tras lo vivido en Bilbao, la situación no pedía una declaración guionizada de un jugador de la casa asentado en el primer equipo o del entrenador al que el Club, oficialmente, no ha eliminado la etiqueta de interino. El entorno, en este momento, pide naturalidad, toda aquella que ha evitado Luis García con su presentación este martes.

«Luis García Bravo se ha presentado con el guion artificial y nocivo que está guiando al Real Valladolid en los últimos meses»

La carta enviada a los socios en las últimas horas es un insulto casi a la inteligencia, pero, sobre todo, a las necesidades del entorno. En una decadencia tal como la que se vive en la actualidad, el máximo responsable no puede hablar de lo vivido en Bilbao 10 días después y por una carta vacía de empatía. El problema de la carta es grave porque en ella se muestra el guion artificial y nocivo que está guiando al Real Valladolid en los últimos meses y que deportivamente le tiene colista e institucionalmente, muerto.

Una protesta más importante que un penalti en el 94

El sábado, por la mañana, mi mujer me mandó un audio. No me sorprendió. Es su forma de comunicarse conmigo cuando está fuera de casa. Lo que si me llamó la atención fue el contenido de ese mensaje. «Ángel, han protestado en Valladolid contra Ronaldo», me dijo. Su sorpresa no llegaba por la manifestación sino por haberse enterado fuera de lo que escribo en el blog. Mi mujer no es ni futbolera ni del Real Valladolid y, por ello, la actualidad pucelana la sigue desde lo que publico en estas líneas.

«Alguien que no vive en Valladolid y que no es socio del Real Valladolid tiene una opinión que, bajo mi criterio, es irrelevante, pero…»

Después de ese primer mensaje, me preguntó por qué no había escrito sobre ello. «Si me ha llegado a mí es que es importante y tú no has escrito nada», me recriminó. Y lo cierto es que lleva razón. Lo vivido el viernes antes del partido y durante la primera parte es más importante que el juego. La protesta es mucho más relevante y destacable que el empate (1-1) ante la Unión Deportiva Las Palmas o que las múltiples ocasiones generadas por el equipo de Álvaro Rubio.

En este tema hay un detalle que, para mí, es espinoso y que evita que me atreva a opinar y a profundizar en que aquí lo importante no es el equipo ni el fútbol. Lo reseñable es el Club y la institución. Hablar de este tema es peliagudo porque toda opinión, que debe ser respetable, es propia y, por lo tanto, definitiva. Por ello, alguien que no vive en Valladolid y que no es socio del Real Valladolid tiene una opinión que, bajo mi criterio, es irrelevante. Yo no puede decir a nadie qué debe hacer ni, por supuesto, si lo que ha hecho está bien o mal. La protesta tiene todo el sentido y el hecho de que no fuera secundada con mayor fuerza es lícito.

Inacción blanquivioleta
Sin sentir yo la necesidad de opinar ni de potenciar los bandos que se generan en esta situación, sí entiendo que actualmente hay que diferenciar entre el equipo y el Club. Es vital saber dividir entre las necesidades futbolísticas y deportivas. Ambos son parámetros diferentes pero, también, situaciones que tiran una de otra. Para que un equipo funcione debe estar bien gestionada la institución. De la misma forma, para que un Club tenga fuerza, el equipo debe tener solvencia deportiva. Las sinergias entre uno y otro son importantes pero, con todo, ahora hay que priorizar.

«El foco de las protestas hay que centrarlo en las penurias pucelanas y estás, principalmente, están en las oficinas»

Hacer cálculos es importante. Ayuda a mantener ciertas ilusiones. Ganar en el Estadio de Mestalla, por ejemplo, dejaría al equipo ché a cinco puntos. La ilusión se potenciaría, pero por poco tiempo. Las ilusiones del Real Valladolid tienen las patas muy cortas. No tienen recorrido porque la institución está mucho más debilitada que el equipo. El colista de LaLiga EASports está mal, pero no por una mala gestión deportiva puntual sino por el declive institucional. Es por este último aspecto por el que hay que apoyar a todo aquel que señale al problema de la institución.

La temporada está finiquitada y el objetivo está en que ésta afecte lo menos posible al futuro. Éste ya está muy debilitado y el ruido que se puede y debe hacer sobre los problemas de gestión son los que más repercusión deben tener actualmente. Hay que centrar el foco en las penurias pucelanas y estas, principalmente, están en las oficinas. Son estas las que generan las carencias deportivas y no al revés, como sí ha ocurrido en otros momentos. Actualmente el Real Valladolid no está mal porque no se haya acertado en decisiones sino porque no se han tomado decisiones. Esa inacción es la que hay que señalar. Por encima de cualquier otro aspecto, incluso de un penalti en el minuto 94.

«Ronaldo Názario ya no juega. Él no ataca ni defiende»

Cuando se quiere defender, bajo cualquier circunstancia, a un entrenador, se dice mucho que «él no juega». Los errores individuales en el terreno de juego son supuestamente responsabilidad de los jugadores. Los preparadores son ajenos a ellos. Es una forma de centrar el análisis y la responsabilidad, quitando lastre al banquillo. Creyendo, pese a lo que decía Paco Herrera, que en el fútbol todo se puede trabajar, cada uno tiene su peso en los errores, pero sabiendo quién tiene un protagonismo principal y quién no.

Hay muy pocas voces actualmente que puedan defender a Ronaldo Nazário en el Real Valladolid. Es imposible. Al brasileño ya no le vale ninguno de los argumentos que él mismo ha querido estirar. Las reformas del Estadio José Zorrilla o la mejora de los Campos Anexos son argumentos vacíos para justificar una realidad pobre y llena de oscurantismo. Ronaldo está matando al Club, pero no por ello él es el responsable de todo lo que ocurra en el terreno de juego.

«La gestión de Ronaldo es vergonzosa, pero él no tiene culpa del rendimiento de Luis Pérez, Javi Sánchez o Marcos André»

Él, obviamente, es el culpable de la mala planificación deportiva, pero no lo es del lamentable rendimiento de muchos de sus jugadores. Apostar por jutbolidtas que no han pisado la élite sería una culpa del Club. Hacerlo por otros que ya han vivido LaLiga EASports, no y es ahí donde está fallando el equipo que ahora entrena Álvaro Rubio. Aseguré hace semanas que la situación no iba a cambiar por lo que el Pucela firmase en invierno. Las cinco incorporaciones de enero no iban a cambiar la situación. Ésta debía variar desde el crecimiento de los jugadores que comenzaron la temporada e, incluso, los que tiene un arraigo con el Club.

La gestión de Ronaldo es impropia de alguien vinculado al fútbol. Pese a ello, él no tiene culpa del mal rendimiento de Luis Pérez, Javi Sánchez o Marcos André o, incluso, Stanko Juric, Sellim Amallah o Iván Sánchez. Sí que es cierto que el trato e ínfulas de soberbia que el brasileño inyectó a los jugadores en momentos concretos del pasado pueden haber generado un aura que se está cobrando víctimas ahora, pero la realidad sufrida este domingo en San Mamés es única y exclusivamente de los jugadores.

Parcelas individuales
Son ellos los que, supuestamente, abogaron por la presencia de Álvaro Rubio en el banquillo blanquivioleta y son ellos, ahora, los que quedan retratados y expuestos. El Real Valladolid está descendido y el daño que va a hacer esta temporada es irreparable. Lo es para el Club pero, de momento, no para los futbolistas. Estos pueden decorar o maquillar su realidad y lo deben hacer desde una exigencia que no han encontrado ni conocido hasta el momento.

«Para cambiar la situación se necesita liderazgo y Zorrilla carece de él desde hace meses o, incluso, temporadas»

Recuerdo una frase de Jagoba Arrasate en su etapa en el Club Deportivo Numancia en la que decía que un campo de fútbol «son pequeñas parcelas». Cada uno defiende la suya y tiene que tenerla «limpia». Hasta que la propia no es la más limpia del terreno de juego no se puede mirar a la del resto de compañeros. En este Real Valladolid nadie mira la suya. Todos miran las ajenas y todos quieren desviar el foco de la suya para que las miradas se centren en la de Ronaldo Nazário.

La parcela del brasileño está enmierdada hasta el techo. No está nada limpia ni lo va a estar. A él ya no le interesa limpiar y, ni mucho menos, remangarse para intentarlo. Sabiendo cómo está la zona y la responsabilidad del máximo accionista, la situación obliga a amor propio, a responsabilidad y a profesionalidad. La visita a San Mamés debe cambiar la mentalidad. Por la propia imagen de los jugadores y por el futuro de la entidad. El problema es que para ello se necesita liderazgo y Zorrilla carece de él desde hace meses o, incluso, temporadas.

Resulta imposible poder defender al Real Valladolid

Recuerdo que en la Facultad tenía un profesor que decía que no era malo ir contracorriente, que no «a contracorriente». «No siempre hay que pensar como todos. Es, en muchas ocasiones, bueno analizar por qué una opinión es común. En múltiples ocasiones es porque esa es la opinión fácil, pero no la elaborada», venía a decir. Muchas veces pienso en ello como en aquel fotógrafo que busca otro lugar al habitual porque quiere un enfoque diferente. Intento ser profundo en el análisis sobre el Real Valladolid, pero no es fácil. Creo que todo es más fácil y todo parte del abandono y la dejadez.

«El último esperpento del Real Valladolid es que Álvaro Rubio se ha confirmado a él como entrenador hasta final de temporada»

Analizar la situación actual del Club sin parecer un aficionado ultra es difícil. Es tremendamente complicado poder defender al Real Valladolid. Es imposible poder entender esta situación. Lo es porque es insostenible y esperpéntica. El último capítulo ha llegado este viernes cuando Álvaro Rubio ha confirmado que va a ser el entrenador del primer equipo hasta el final de temporada. Ya no es que no tengo una rueda de prensa oficial sino que el Club, a estas alturas, no haya sabido comunicarlo.

Ya no hablo de las formas, que también, sino del contenido. El Club no tiene ni un líder ni un guion. El Real Valladolid está muy tocado. ¡Está abandonado! Y lo está en todos los ámbitos. Lo fácil es mirar el deportivo, pero el Club está debilitado en todas sus líneas. Hay tantos frentes ilógicos e irresponsables que no sé por dónde empezar. Intento mirar el detalle, que habitualmente es el que te da la respuesta que te falta, pero tampoco es posible.

Responsabilidad
No sé cuándo se ha perdido la noción de la realidad en el Estadio José Zorrilla ni, ante todo, por qué, pero la realidad es que desde el Club se muestra una situación extremadamente compleja. En febrero, por ejemplo, el entrenador ha asegurado que el Club le insta a no utilizar a dos jugadores con contrato hasta 2027. Lo anuncia él y lo hace sin poder explicar por qué. El oscurantismo llega a ser uno de los grandes problemas de la entidad. Es una carencia importante, pero no la única.

La apuesta por Álvaro Rubio no tiene fundamentos deportivos. No los tiene, pero, tampoco, se han querido ofrecer. No se quiere dar la cara, algo tan impensable como irresponsable. La entidad está desestructurada. No es cuestión de señalar a las personas, pero sí a los cargos y a las responsabilidades. Este miércoles fue oficial la salida de Matthieu Fenaert, CEO del Club, y con ella los comentarios fueron los esperados. Se le criticaba por «no hacer nada» y por «no dar la cara». Su cargo está para, obviamente, ser productivo pero él, quizás, no.

«No se ve capacitado para su cargo», leía. Para ostentar ese cargo sí estaba capacitado y preparado, pero para las responsabilidades que conlleva, no. De la misma forma, el portavoz oficial del Club. No es lógico que éste no haya hablado más que para (intentar) salvar la imagen del Club tras la salida de Juma Bah. Desde entonces, nada. Ni él ni nadie, pero él es responsable en este momento. Él es el que debe dar la cara. El portavoz oficial del Real Valladolid no habla en un momento en el que debe dar muchas respuestas. ¡Incomprensible!

No es cuestión de proyecto
Inesperadamente, el Estadio José Zorrilla ha señalado a un entrenador ‘interino’ como el portavoz oficial. Desde este viernes, la imagen del Real Valladolid es Álvaro Rubio. ¡Para todo! El movimiento es fácil o, mejor dicho, facilón. Colocar a un exjugador de su peso en el Club y en la ciudad es fácil. Es tan cómodo como irresponsable. Que él haya hecho oficial su evolución al primer equipo es ridículo. Que él haya confirmado los problemas con Amath Ndiaye y Robert Kenedy ya no es fácil. Es ridículo.

Ridículo, patético, incomprensible, vergonzoso, ilógico… Los términos con los que se puede definir los movimientos del Real Valladolid llevan un camino en el que un descenso no es un final, sino un principio. El Real Valladolid está muerto. En todo. Hace tiempo el plano deportivo podía ser un excepción, pero las carencias, la degradación y la mediocridad se han contagiado. La historia del ‘manzana podrida’ se ha cumplido en el Estadio José Zorrilla y la dejadez se ha apoderado de toda la entidad.

«Escudándose en quién fue como jugador y en el cariño que se le tiene por aquella etapa, el descabezado Real Valladolid se aferra a Álvaro Rubio»

De esta forma, en las próximas semanas la imagen y la responsabilidad va a ser Álvaro Rubio. Escudándose en quién fue como jugador y en el cariño que se le tiene por aquella etapa, el descabezado Real Valladolid se aferra a él. Se agarra a él para que desde él se frene la crispación. No se va a reducir pero, al menos, no debe crecer. El Club quiere que no vaya a más. Este enfoque no es cuestión de tener o no  proyecto. El momento habla de una cuestión de tener o no vergüenza y dignidad porque la realidad va a quemar al Álvaro Rubio entrenador y no es propia para el Álvaro Rubio leyenda del Club.

Diego Cocca se ha ido sin conocer a Ronaldo Nazário

Hay situaciones que demuestran el declive de la realidad del Real Valladolid y Diego Cocca lo ha vivido en persona. Hace unas pocas temporadas, un jugador o un entrenador no se sentía blanquivioleta hasta que no se hacía (y publicaba) una foto con Ronaldo Nazário. El brasileño era la imagen y, desde él, se generaba una tendencia y una comunicación medianamente abierta.

Esta claridad se ha ido perdiendo hasta llegar a la dura y triste realidad actual. En estos momentos, nada sucede desde el brasileño. Su intención es no firmar ningún movimiento ni actividad para evitar comentarios y, así, poder dañar su imagen. Ronaldo se ha convertido en una figura al más puro estilo de Peter Lim. Vive alejado, física y figuradamente, del Club pero exige reuniones presenciales. Las decisiones relevantes del Valencia CF se toman en Singapur, pero no porque las tome el propio Lim, que también, sino porque exige la presencia de sus trabajadores.

Grandes heridas
En las últimas semanas ha ocurrido lo mismo con el exdelantero. Él ha requerido la presencia de Matthieu Fenaert en Brasil. Lo ha hecho en un momento crítico , pero en el que el Club tenía un entrenador ‘nuevo’. Diego Cocca apenas ha sumado 60 días como blanquivioleta y en ese tiempo no ha conocido al máximo accionista o, al menos, no ha trascendido nada. Ese detalle es elocuente del momento que vive el Club.

La imagen de Ronaldo no se quiere vincular con el colista de LaLiga EASports, de la misma forma que el Club no ha tenido confianza sobre Diego Cocca. La credibilidad con el argentino ha sido limitada y, por ello, no se le ha tratado como sí se hizo con los antecesores. No ha sido por él, que también, sino por el declive de una entidad herida de muerte.

Juma Bah, el Real Madrid y la sentencia de Ronaldo

Este martes, en Directo Marca Valladolid, Chus Rodríguez aseguraba que es probable que Ronaldo Nazário esté presente este sábado, desde las 21.00 horas, en el duelo entre el Real Valladolid y el Real Madrid. El máximo accionista blanquivioleta volverá al Estadio José Zorrilla en la visita del que fue su equipo y acompañará, así, a Florentino Pérez en el palco presidencial. Todo corresponde a una acción para salvaguardar la imagen que el brasileño quiere mantener a nivel mundial pero que, muy posiblemente, le vaya a dar una dosis de realidad.

«Ronaldo Nazário está muy alejado de los focos del Real Valladolid y puede llegar a desconocer el nivel de crispación que existe con su gestión y con él»

Uno no sabe realmente qué se opina de él hasta que se lo dicen en persona. Muy posiblemente sea por ello por lo que Ronaldo Nazário está alejado de los focos del Real Valladolid en las últimas semanas y meses. Su presencia en tierras vallisoletanas se hace cada vez más reducida y puntual. Él sabe que su imagen está muy tocada en y para el seno pucelano en los últimos meses pero, seguro, desconoce el nivel de crispación que existe con su gestión y con él. Es más, éste está creciendo en las últimas semanas e, incluso, en las últimas horas.

Las dificultades para reforzar al equipo en este mercado de invierno y, sobre todo, las fuertes intenciones del Club de dar salida a sus mejores jugadores este enero destrozan la imagen de Ronaldo. Los últimos acontecimientos hablan de una gestión deportiva que no llega al profesionalismo. De la mano de Ronaldo, el Real Valladolid ha dado grandes pasos en las instalaciones pero, por lo visto en las últimas horas, no en cuestión de gestión. El Club ha vuelto a niveles amateur en conceptos relevantes. Lo vivido con Juma Bah este martes potencia la crispación y sentencia la imagen de Ronaldo y de su grupo de trabajo, por ejemplo.

Desde Zorrilla
Vender al jugador de Sierra Leona por seis millones de euros es una mala gestión, pero, sobre todo, la situación destaca por la poca capacidad de decisión que ha tenido la entidad pucelana en esta situación. El liderazgo que ha demostrado el Real Valladolid con y sobre el joven defensa central va a ser la sentencia definitiva a Ronaldo Nazário. Obviamente, el final de su estancia en Zorrilla está cerca, pero lo estaba por iniciativa propia.

Tras acciones y gestiones como ésta, la intención ya no será sólo del propio presidente sino será una acción obligatoria por y para salvaguardar su imagen. Pese a ello, Ronaldo parece ajeno a todo. Pese a tener al equipo colista, estar encaminado a su tercer descenso en cinco años, acumular más de 20 días del mercado de invierno sin incorporaciones y vivir esta ventana de incorporaciones más centrado en salidas que en entradas, entre otros grandes rasgos deportivos, Ronaldo puede volver al Estadio José Zorrilla este fin de semana para ver al Real Madrid.

Todo define la extrema lejanía que tiene con esa realidad que va a conocer el sábado. Ajeno posiblemente a la gestión que puede haber hecho perder a su club más de seis millones de euros, el máximo accionista blanquivioleta será sentenciado este fin de semana en aquello que más le duele (la imagen) y ante quien más respeta (el Real Madrid). Quedar señalado lejos de Zorrilla le importa y mucho, pero será el propio Zorrilla el que se lo muestre a él, a su entorno y al mundo del fútbol.

La «luz corta» con la que se ha analizado a Ronaldo

Hace unos pocos días, no muchos, escuchaba unas declaraciones de Santiago Cañizares sobre la actualidad del Valencia CF que bien valen para la del Real Valladolid. El exportero detallaba la actualidad valencianista desde la crítica a la «luz corta» con la que se analiza al Club y creo que él, sin mencionarlo en exceso, da con la clave del problema del equipo ché, que es, a la vez, el del blanquivioleta. Por un lado está el problema del Club y por el otro el del primer equipo. Parecen sinónimos, pero no lo son porque con uno se analiza la actualidad social y con otro, la deportiva. Ambas son muy diferentes, pero sobre las dos reina el corto plazo o lo que Cañizares define como «luz corta».

«El verdadero proyecto y gestión de Ronaldo Nazário se comenzó a ver en 2021 tras el descenso y sin protagonistas del pasado»

Creo que en el seno del Real Valladolid se ha analizado de una forma muy similar a Valencia. Ronaldo Nazário está actuando de una forma en la actualidad que no es muy diferente a la de otras temporadas o, incluso, que no se distancia mucho de cómo se ha movido desde su llegada al Estadio José Zorrilla. El problema principal está en cómo de mal está el equipo. Obviamente, ésta es una gestión obligada o aprobada por el brasileño pero que se ha gestionado bajos unos patrones muy similares en toda esta etapa. El problema principal ha sido el tiempo que lo deportivo ha eclipsado lo social. Ronaldo ha utilizado diferentes escudos que, ahora, se han agotado.

Siempre he pensado que el verdadero proyecto de Ronaldo se empezó a ver tras el descenso de 2021. Sin Sergio González ni Miguel Ángel Gómez, contratos del pasado, el brasileño comenzó a trabajar en la improvisación y el oscurantismo, pero el equipo, poco a poco o de forma muy tímida, iba sacando resultados. Todo se tapaba desde el corto plazo deportivo. Llegó José Rojo, Pacheta, e inyectó optimismo, por ejemplo. El equipo ascendió y, ahí, se olvidaron muchos de los problemas. Al año siguiente se descendió, pero esa fue una batalla de la que el brasileño salió casi de puntilla. El culpable, el responsable y el señalado era Paulo Pezzolano. El análisis era única y exclusivamente sobre el apartado deportivo, pero no sobre el declive institucional que se estaba viviendo.

Larga mira y largo plazo
En un momento social inmejorable, Ronaldo comenzó a romper su proyecto. En los primeros años, gustara más o menos, había un portavoz que se acercaba a la realidad de un club humilde. David Espinar comenzó siendo un buen reflejo de lo que necesita en Club pero, poco a poco y coincidiendo con las primeras críticas, el Estadio José Zorrilla se le hizo pequeño. En exigencia, en miras o en ambición. De la forma que fuera, la «mano derecha» del Ronaldo se fue esfumando y, sin él llegó la opacidad total al Club. Aquel que tiene mucho que explicar, se esconde y, por momentos, hasta se marcha. Eso ha ocurrido con el grupo de trabajo de Ronaldo.

«Son muchos los argumentos para ver y entender que el Pucela estaba siendo abandonado e ignorado por su máximo accionista desde hace meses»

La web oficial del Real Valladolid sigue señalando a David Espinar o Matthieu Fenaert como integrantes del Consejo de Administración pero hace tiempo que no se sabe nada de forma oficial de ellos en clave blanquivioleta. Ésta no es una apreciación de la actualidad sino de hace bastantes meses. El Club se ha ido diluyendo o desintegrando, según se quiera ver, de forma progresiva en las últimas temporadas pero, ahora, el análisis se multiplica porque toda esa dejadez, abandono o indiferencia se nota de forma clara en el equipo. Diego Cocca ha recibido en diciembre una plantilla inacabada. El vestuario es un plantel con deficiencias importantes en determinadas posiciones.

El talento se puede cuestionar, pero el número y las demarcaciones, no. El Real Valladolid tiene un vestuario por terminar, como lo es, desde hace más de diez meses, el Club. Una ampliación de capital cuestionable y demandada, un presidente desaparecido, proyectos paralizados… Son muchos los argumentos para ver y entender que el Pucela estaba siendo abandonado e ignorado por su máximo accionista, pero el foco sólo estaba en el apartado deportivo. Cuando éste tiene un color tremendamente negativo, como es actualmente, el resto destaca más, pero no debe ser así. El Club no está en declive porque el equipo esté mal. Es al revés. El proyecto deportivo es nulo porque el Club está desangelado y, quizás, para entender este matiz la luz no debe ser «corta», como decía Cañizares y sí larga. De mira y de plazo.