La profesionalidad y el coraje también suman

Patrick Ebert, junto a Rukavina y Valdet Rama, celebra el tanto que valía el empate (Marca)

El Pucela rescata un punto (2-2) por empuje y tesón • Con un fútbol cuestionable JIM y los suyos ofrecen conceptos que suman • Manucho y Ebert, goleadores

Patrick Ebert, junto a Rukavina y Valdet Rama, celebra el tanto que valía el empate (Marca)
Patrick Ebert, junto a Rukavina y Valdet Rama, celebra el tanto que valía el empate (Marca)

El fútbol en Primera división es complicado y la victoria está muy poco valorada. Como decía Juan Carlos Garrido, ex entrenador del Villarreal, tras conseguir su primer triunfo en la élite, “ganar en Primera cuesta mucho y no se valora lo suficiente” y es verdad. Conseguir tres puntos es un botín muy alto pero tan complicado como poco apreciado. Los condicionantes con los que un equipo como el Real Valladolid debe luchar son altos y muy difíciles de superar. Diferencias presupuestarias, técnicas, infraestructurales y de plantilla afectan. Lo hacen a niveles que muy pocas veces se conocen y que en contadas ocasiones saltan a la luz pública.

Pese a todo ello, la ilusión debe mantenerse viva. Las ganas por disfrutar de este deporte y de hacer sentirse orgulloso al aficionado son una obligación a la que se llega con trabajo, tesón y profesionalidad. Éste es el único camino para que la calidad existente y el trabajo semanal salgan a la luz. Durante un encuentro el rival tiene momentos mejores y tramos en los que va a ser superior a ti, pero siempre llega tu oportunidad. Los que quieren, la aprovechan. Los que son profesionales la amarran y la pelean. Aquellos que no son dignos de luchar por unos aficionados y un club no aceptan esas oportunidades y su camino se tiñe de negro.

El Real Valladolid ante el Sevilla decidió coger la opción a la que lleva el trabajo de este grupo. Pese a un mal inicio y empezar perdiendo el partido por el temporáneo gol hispalense, los de Juan Ignacio sacaron casta, orgullo, tesón y profesionalidad. Hay momentos en que un gesto técnico no sale como uno quiere pero no puede existir un solo segundo en el que la profesionalidad no sea palpable y este Real Valladolid no es de esos. Tendrá problemas, adolecerá de un margen de mejora demasiado amplio para estas fechas y cometerá errores garrafales pero intención tiene como el que más y eso es básico para salir de una situación complicada.

Perdiendo en vestuarios
En la semana en la que se conocía, de forma casi oficiosa, que Joseba Llorente dejaba el fútbol el Real Valladolid sufría en sus carnes uno de aquellos goles por lo que el delantero vasco se consagró en la élite. El de Hondarribia y Víctor fabricaron ante el Espanyol un tanto a los seis segundos de juego. Así hacían que el rival empezara el partido perdiendo de igual manera que el Pucela empezaba el encuentro por debajo en el marcador. Sin asentarse en el terreno de juego y sin la totalidad de aficionados en las gradas, Bacca hacía el 0-1. Con un potente zarpazo adelantaba a su equipo sin casi llegar a sudar.

El tanto del colombiano se convertía en un mazazo importante para el Real Valladolid. Minutos de zozobra que darían paso a unos instantes de posesiones largas y transiciones pucelanas sin llegar a crear peligro. Pese a tener el balón la inquietud sobre la portería de Beto era mínima. El Pucela estaba en el partido pero sin llevar peligro, algo que el rival tampoco llegaba a tener al nivel de su pegada.

A los 30 minutos el segundo mazado era incalculable para la masa blanquivioleta. El golazo de Alberto Moreno desde la frontal, y rozando la zona del disparo que generó el 0-1, dejaba al Pucela muerto. Físicamente el equipo no podía porque la cabeza no estaba en el partido. JIM y los suyos estaban desconcertados y el descanso parecía la única forma de poder solventar unos primeros 45 minutos que terminaban con un Pucela roto.

Fuerza con control
El partido parecía perdido y Juan Ignacio debía arriesgar. El todo por el todo. Manucho entraba en el terreno de juego y variaba el sistema. La entrada del angoleño marcaba dos referencias pero no era la única permuta. Carlos Peña pasaba a carrilero y casi se le borraban las funciones defensivas. Así, el Pucela diseñaba una opción fija para llegar a las dos torres que se colocaban en el área sevillista y que partían el equipo.

La idea era ir a buscar el mayor botín posible pero con control, sobre todo, después de perder el factor sorpresa que da un cambio. Con el rival ya asentado y acoplado a la permuta era momento de dar una vuelta más al equipo. Ahí entraban Álvaro Rubio y Valdet Rama, dos jugadores vitales para el devenir final del partido. Con el albanés el Pucela seguía mostrando pegaba y fuerza. Con el riojano aparecía la templanza y el control que se necesita para no romper el equipo. JIM dibujaba un esquema que en tres minutos rescataría un punto gracias al coraje y profesionalidad de un grupo de trabajo que cree en él como pocos.

Coraje ante el fútbol
Este Pucela cree. Puede que no esté, como no lo estaba en el partido, pero no quería dar su brazo a torcer sin intentar un último arreón. En ese último ataque, Carlos Peña buscó suerte colgando un balón al área. Una pelota complicada a la que Manucho incrementó la fuerza y coló en la portería de Beto. El mazazo cambiaba la dirección y el Real Valladolid la quería aprovechar como, realmente, lo hizo.

En tres minutos de zozobra hispalense Ebert devolvía la igualada que tan pronto se había perdido. Un gesto técnico del alemán hacía el 2-2 y cobraba realismo el trabajo del Pucela de la segunda parte. Repito, el trabajo, la intención, el coraje. Obviamente ninguno de los blanquivioletas espera tener que defender los puntos y buscar la salvación como se ha hecho ante el Sevilla. Juan Ignacio será el primero descontento con el fútbol pero emocionado con el carácter del equipo.

Ya se dice, cada partido es un mundo y cada análisis, un partido. Así, el camino del Real Valladolid en lo que se debe obligar día tras día ha sido innegable en el segundo periodo. La calidad y la técnica que este equipo posee, porque tiene mucha, saldrá más pronto que tarde. Aparecerá cuando el equipo esté al completo y con la menta fresca. Hasta ese día, el coraje, la profesionalidad y la lucha son un camino secundario pero un sendero que suma y que otras ediciones del Real Valladolid no conocían y sino que pregunten al mundialista Haris Medunjanin o al desaparecido Vítor Hugo Gomes Passos. Manucho tendrá sus números de teléfono.

Álvaro Rubio, un engranaje para dar estabilidad

La entrada de Álvaro Rubio al terreno de juego dio al Pucela ese punto de tranquilidad y estabilidad que necesitaba. Su vuelta, vital para el equipo

Álvaro Rubio, 'el personaje' ante el Sevilla F.C.
Álvaro Rubio, ‘el personaje’ ante el Sevilla F.C.

Entre tantos lesionados como tiene la enfermería del Real Valladolid en estos momentos había uno que destacaba sobre el resto. La recuperación de Álvaro Rubio resultaba vital para que Juan Ignacio y los suyos recuperaran el orden y la seguridad defensiva a la que el técnico alicantino tanto hace mención en las previas  de los partidos. Tras varias semanas, el riojano regresaba a una convocatoria. En un inicio no era titular pero pronto saldría al terreno de juego. JIM, nervioso al ver a su equipo partido en el centro del campo, no se la quiso jugar más y arriesgó con el ’18’.

Sin conocer con exactitud el verdadero nivel físico del futbolista, su entrada produjo un cambio muy positivo para el Real Valladolid. El equipo, el cuerpo técnico y los aficionados afrontaron otro partido al ver al futbolista en el terreno de juego. Su presencia calmaba los ánimos nerviosos que se veían en el estadio José Zorrilla. El problema estaba en el resultado. Rubio contagiaba tranquilidad pero el 0-2 seguía en el marcador. Finalmente, y tras 26 minutos con él sobre el verde, el Pucela recuperó un punto. Un empate importante casi tanto como el regreso de un futbolista que demuestra en todos los partidos que su juego se resume en ser un engranaje perfecto.

Parte vital del juego
El Real Valladolid quería ir a buscar algo positivo del partido. Necesitaba, al menos, obtener un punto de un encuentro que se le había puesto en contra casi desde antes de empezar. En la segunda parte la entrada de Manucho partía el equipo. Las funciones por enlazar de Rossi dejaban a Javier Baraja muy solo en la zona de creación y en el trabajo por unir ataque y defensa. El capitán blanquivioleta se veía desbordado por el trabajo y agotado ante las transiciones veloces de futbolistas como Vitolo o Bacca.

El esfuerzo de las últimas semanas pasaba factura a un Baraja que no encontraba el nivel de partidos pasados cuando rindió a un gran nivel. Así, era el momento del cambio. Con un marcador adverso y la necesidad de puntuar, la tranquilidad y templanza de Rubio parecían vitales. Líneas de pase por detrás del juego, salidas de balón seguras y sin riesgos y conducciones de más de 20 metros. El Real Valladolid ganaba en profundidad y en seguridad. Rubio otorgaba otro perfil al equipo y mayor libertad a sus compañeros. Por detrás del balón siempre estaba el ’18’ y antes de ir a por el primer tanto, él se encargaba de evitar el tercero. Si el objetivo del punto ya estaba difícil, con un tercer gol sería imposible.

Juan Ignacio sabía que un tercer tanto sería desastroso para sus intereses y lo evitó con Álvaro Rubio. Con el riojano el trabajo de contención y seguridad crecían para que la parte ofensiva del equipo buscara dos tantos que finalmente llegaron y que dan al equipo una alegría casi tan alta como la recuperación de sus efectivos.

Los premios LAV al empate ante el Sevilla F.C.

El psicológico gol de Manucho | La nueva revolución de Valdet Rama | La calidad individual de Patrick Ebert | El condicionante de Rossi con su temprana amarilla

Los cuatro blanquivioletas destacados en los ‘Premios LAV’ al eempate (2-2) ante el Sevilla en Zorrilla
Los cuatro blanquivioletas destacados en los ‘Premios LAV’ al empate (2-2) ante el Sevilla en Zorrilla

El Peternac del partido ante el Sevilla – La situación de Manucho le regalaba ante el Sevilla una oportunidad muy importante. El resultado y el mal partido pucelano le dejaban 45 minutos de juego por delante. El angoleño debía entrar en el descanso para dar otro aire al Real Valladolid. El Pucela necesitaba de sus condiciones para empezar a intimidar a la portería de Beto y, desde el primer momento, se consiguió.

Desde su entrada el Real Valladolid volcó el partido y su juego en las condiciones angoleñas. Balones largos y muchos centros al área. Ésta era la única opción de poder obtener algo provechoso del partido. En el reflejo de esa idea de juego, llegaba el tanto del angoleño. Centro al área de Carlos Peña y tanto del ‘23’. 1-2 y el empate más cerca como lo está ahora Manucho del equipo. El delantero africano supera malos momentos como los que Alen Peternac también tuvo que superar en su época blanquivioleta. Tan importante es hacer goles como superar malos momentos deportivos.

El Chema del partido ante el Sevilla – Valdet Rama es, técnicamente, un futbolista más débil  que Omar Ramos. Con el balón en los pies es más fácil que el futbolista canario consiga generar peligro sobre la meta rival. El porcentaje de éxito es más alto en el ex del Huesca o Tenerife pero no siempre es así. Las ganas y los cambios de ritmo de Valdet Rama dejan por el suelo la depurada técnica del ‘14’.

Como en su momento lo hiciera Chema Jiménez, el extremo albanés se está empezando a ganar el respeto del aficionado pucelano por su entrega, su lucha y su ímpetu. Además, esta entrega se está convirtiendo en fútbol y en ocasiones para el Real Valladolid, algo que engrandece más aún su juego y sus posibilidades.

El Caminero del partido ante el Sevilla – Puede que no esté psicológicamente en el equipo, puede ser, también, que Patrick Ebert no esté al 100% en sus condiciones físicas pero siempre aparece para dejar su detalle de calidad. Si ante el Málaga, pese a no hacer un gran partido, asiste en los dos goles pucelanos, ante el Sevilla rescata un punto gracias a un soberbio lanzamiento de falta.

Ebert es un futbolista con un golpeo de balón único. Es capaz de imprimirle potencia casi tanto como calidad. Él decide en qué momento toca hacer el tipo de golpeo y casi siempre suele elegir bien. A eso lleva la calidad y por eso Caminero está obsesionado con él.

El Peña del partido ante el Sevilla – El partido no tuvo grandes acciones sancionadas por el reglamento. Pese a su desafortunado arbitraje, Prieto Iglesias sólo tuvo que mostrar dos cartulinas al Real Valladolid. Dos acciones fuertes de Fausto Rossi y Patrick Ebert les costaron las amonestaciones en las que destaca la del futbolista italiano por el minuto en el que se produce (20’) y porque condicionaba el juego del italiano para el resto del partido.