Lo «jodido» que es remontar en Segunda división

El Real Valladolid firma dos años sin remontar un partido en una categoría que promedia más de una por jornada. Mientras, el Pucela lleva 91 partidos sin hacerlo

[quote style=»3″] Ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada. Es muy jodido remontar en Segunda división
Pau Torres, portero del Real Valladolid, tras la derrota (1-0) ante el Real Oviedo en el Estadio Carlos Tartiere[/quote]

El Real Valladolid tiene un problema grave. Una situación que lejos de ser un análisis curioso deja al club blanquivioleta con la duda de saber qué ocurre en una entidad que acumula más de dos años sin remontar un encuentro. El equipo, ahora entrenado por Paco Herrera, no da con la tecla para afrontar unas dificultades que siempre se superan en Segunda. En esta temporada son ya 23 remontadas las que se han producido mientras que en el Real Valladolid no lo ha hecho en los últimos 91 partidos, en los cuales ha tenido la oportunidad en 42. Por el contrario, en esta campaña los pucelanos han sido remontado en dos ocasiones. 

Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

¿Qué es una remontada?
Hace varios años debatía con un amigo qué es remontar en el fútbol. Él, tras ver cómo el Real Valladolid pasaba de una abultada derrota (3-0) en El Sadar a un valioso empate (3-3), me aseguraba que eso no era una “remontada”. Para ser tal debían conseguirse los tres puntos. Siguiendo el criterio de la RAE, ‘remontada’ es una “superación de un resultado” y hacer de una dolorosa derrota un valioso empate, sí lo considero una remontada. Por ello, en el fútbol, en mi fútbol, entiendo entre remontada y ‘remontada total’. Como dicen que “sumar siempre es bueno” en el fútbol, un empate es positivo y, por lo tanto, sí lo considero como remontada.

Con todos estos ingredientes, el Real Valladolid lleva sin hacer una ‘remontada completa’ dos años. Lleva consiguiendo pequeñas y contadas remontadas con los últimos cinco entrenadores pero sin conseguir esa gran satisfacción que es ganar tras ver que el rival se pone por delante en el marcador. Esa muestra de potencial, hechura de gran equipo y ráfaga de madurez no existe en el equipo de Paco Herrera, como tampoco ocurrió en la parte final de Rubi ni con Miguel Ángel Portugal, Gaizka Garitano o Alberto López.

En el seno pucelano no ocurre y no porque no exista en la categoría ni contra los pucelanos. En la actual edición de ‘LaLiga 1|2|3’ se han vivido, en las 22 jornadas disputadas, 23 remontadas totales. Más de una por jornada. De igual forma, el equipo blanquivioleta se ha visto superado tras adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Tanto en la derrota (1-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca como en la jornada siguiente, perdiendo (3-2) ante el Levante UD en el Ciutat de Valencia, el Pucela ha visto cómo ocurrió todo aquello de lo que él adolece. Esa seguridad, confianza y potencial desde el banquillo del equipo de Juan Antonio Anquela y de Juan Ramón López Muñiz no existe en el seno blanquivioleta. El Pucela no tiene la fuerza de superar los obstáculos que aparecen en sus partidos.

23 ‘jodidas’ remontadas
Decía Pau Torres, tras perder (1-0) ante el Real Oviedo, que remontar en Segunda es muy “jodido”. Que ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada cuando estaba en el Deportivo Alavés con él. Hacer dos goles a un equipo que está con el marcador no es tarea fácil pero este año lo han conseguido ya 14 de los 22 conjuntos de la categoría. Salvo el Real Valladolid y siete conjuntos más, todos han mostrado fuerza para superar un gol en contra.

Listado de las 23 remontadas que se ha producido esta temporada en LaLiga 1|2|3

Desde la primera jornada, se han dado remontadas y en la última, también se produjo. No es fácil. De los 242 partidos disputados hasta la fecha en Segunda, sólo se ha producido en 23 de ellos. Es decir, sólo en un 9,5%. Parafraseando al portero pucelano, sí que es “jodido” remontar pero no tanto como para ponerse la venda por no haberlo conseguido desde hace 91 partidos y después de tener la oportunidad en 42 de ellos.

Los datos de la vergüenza
Desde aquella victoria en Mallorca, el Real Valladolid ha disputado casi 100 partidos. Tras Rubi, autor desde el banquillo de aquella victoria en Son Moix, el Pucela ha tenido cuatro entrenadores más y ninguno ha conseguido materializar una remontada. Han podido estar más cerca o más lejos pero tras ponerse con el marcador en contra, el Real Valladolid sólo ha obtenido siete puntos. Siete de 114 puntos puestos en juego ya que de esos 42 partidos con opciones de remontada hay tres de Copa del Rey y uno del play-off de ascenso del año 2015.

Datos de las ‘no remontadas’ del Real Valladolid en las tres últimas temporadas. 91 partidos sin remontar

Los datos son de vergüenza. No hay otro término que lo pueda explicar. El Real Valladolid no tiene fuerza mental para superar un bache. Se ampara en lo “jodido” que es remontar en Segunda, que lo es, pero esta temporada es junto a Agrupación Deportiva Alcorcón, Reus Deportiu, Real Zaragoza, Córdoba CF, Real Club Deportivo Mallorca, Real Oviedo y Rayo Vallecano el único equipo que aún lo ha hecho. Otros 14 equipos de la categoría lo han conseguido. Por qué ellos sí y el Pucela no es un tema para un nuevo artículo.

La salida de Portugal, su ambición y la justicia

Miguel Ángel Portugal ya es pasado del Real Valladolid y Javier Barrocal, Enrique Álvarez y Víctor Jimeno debaten sobre la destitución del entrenador burgalés

• Las preguntas para ‘El senado blanquivioleta’ tras la destitución de Miguel Ángel Portugal •

1 | ¿Qué opinas de la salida de Miguel Ángel Portugal del Real Valladolid? ¿Te parece justa esta destitución?
2 | ¿Cómo definirías la etapa  del entrenador burgalés en el estadio José Zorrilla con estos 25 partidos?
3 | ¿Qué porcentaje de responsabilidad le das en esta situación? ¿Es el máximo culpable de la dinámica actual?

La salida de Miguel Ángel Portugal del Real Valladolid era una opción que se venía barajando desde hace semanas. Por tal posibilidad fue cuestionado ‘El senado blanquivioleta’. Ahora, ya sin el entrenador burgalés en el estadio José Zorrilla, es momento de analizar esta aventura del preparador. Tras 25 partidos y 36 puntos, los datos quedan a un lado para vivir el debate entre Javier Barrocal, Enrique Álvarez y Víctor Jimeno. Reconociendo todo aquello que el ex del Racing de Santander ha hecho bien, nadie esconde el término «justa» sobre su destitución.

Miguel Ángel Portugal impasible durante un partido en el estadio José Zorrilla (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal impasible durante un partido en el estadio José Zorrilla (RealValladolid.es)

Justa y necesaria
Dada la situación, la primera pregunta es obligada. Sin Miguel Ángel Portugal ya en el equipo saber la opinión de su salida es obvio y es una respuesta que no tiene matices. “Es necesaria”, dice Enrique, definición que copia Javier Barrocal. Mientras tanto, Víctor Jimeno define la destitución como “justa y tardía”.

[quote style=»3″]Un entrenador más que no será añorado por nada y al que la gente olvidará rápido.
Enrique Álvarez (@EnriqueAH10) define el paso de Miguel Ángel Portugal por Valladolid [/quote]

Los tres coinciden en que el Real Valladolid necesitaba la salida del entrenador burgalés aunque no tiene tan claro el resultado que ésta pueda dar. “Pensándolo fríamente creo que no soluciona nada. A estas alturas de la película no resuelve nada”, asegura Enrique. Mientras él piensa en el futuro, Javier y Víctor analizan por qué se destituía el domingo al entrenador. “A estas alturas un empate en cinco partidos son números que no sostienen a nadie”, afirma Javier en una línea que continúa Víctor. “Miranda supuso para Portugal un palo que no supo superar”, afirma con rotundidad. Tras él, “en ningún momento dio la impresión de que el burgalés tuviera fuerzas para levantar al equipo y desde entonces no aportó ninguna solución y no intentó nada”. Esta reflexión se suma a la realidad y es confirmada y asentida por todo aquel que haya seguido la actualidad del equipo en el último mes. Anduva fue el comienzo del fin para la era de Portugal en Pucela.

Ilusionante inicio
Pese a que el final haya sido triste y su destitución una liberación para el club y el proyecto, no se puede esconder que Miguel Ángel Portugal aportó mucho al Real Valladolid es su llegada. Fue lo que necesitaba el equipo en ese momento. El declive de su buena idea es analizada con detalles muy interesantes que ‘El senado blanquivioleta’ descubre. “Trajo la calma necesaria y levantó una situación muy peligrosa” asegura Víctor en un movimiento con “más mérito del que parece”. “Esa aparente facilidad al remontar nos llevó a pensar que el equipo daba para más pero esto es el Valladolid y lo de estas últimas jornadas es intolerable” porque se ha notado que “todo el mundo había bajado los brazos”.

En definitiva, “la calma de Portugal acabó durmiendo al personal”, sentencia Jimeno. Esa caída también la vislumbra Javier Barrocal en una definición sincera y directa. “Aportó serenidad cuando más falta hacía, pero no supo inculcar ambición ni alternativas cuando la serenidad sobraba.” Así era imposible continuar.

[quote style=»3″] Aportó serenidad cuando hacía falta pero no supo inculcar ambición cuando se necesitaba.
Javier Barrocal (@JavierBarrocal) analiza la situación del Pucela tras la destitución de Portugal[/quote]

Compartiendo estas percepciones, Enrique prefiere hablar del legado que deja Miguel Ángel Portugal. Como muchos otros entrenadores en el último tiempo, éste es corto y pobre. “Ha sido una etapa corta que no dejará huella en la ciudad”, asegura. Es “un entrenador más que no será añorado por nada y al que la gente olvidará rápido”. Esta intrascendencia de la que habla Enrique ha podido con el entrenador y ha obligado a su salida.

Eslabón fácil. Eslabón justo
Siempre se dice que cuando se destituye a un entrenador es porque éste es la parte más débil de la cuerda. El llamado eslabón más fácil. “Lo más justo era su salida porque no ha conseguido trasmitir nada”; afirma un Enrique Álvarez que le da “un trascendental porcentaje de la situación del Pucela aunque la última palabra siempre la tienen los jugadores”. Señalando también a los jugadores, Barrocal asegura que el entrenador “no es único culpable” aunque no esconde que “desde hace semanas no ha sido capaz de cuanto menos intentar algún volantazo”. Para él, “navegaba a la deriva y siempre hacía los mismos cambios, las mismas alineaciones y los mismos dibujos tácticos”. Así era imposible cambiar la situación.

[quote style=»3″] Equipos más muertos que éste he visto muy pocos. Y eso es reflejo del entrenador.
Víctor Jimeno (@VictorJime) describe sus sensaciones tras la salia de Miguel Ángel Portugal [/quote]

Víctor Jimeno era uno de los que ya abogaba desde hace semanas por la salida de Portugal. Ahora sin el entrenador en el estadio José Zorrilla reconoce que se ha sido “justo” con él pero también depura responsabilidades. “Nos queda claro que la responsabilidad máxima la tiene Carlos Suarez que es el mandamás y no es capaz de construir un modelo. En segundo lugar Braulio Vázquez porque es un fichador de nombres pero no de jugadores y equipo”. En definitiva, lo que Víctor quiere exponer, como Javier y Enrique, es que Portugal tiene culpa en la situación pero no en su totalidad. En la parcela técnica el que más posee pero que no es el único. Aunque sabiendo que éste es un tema para el final de temporada, el guante ya está lanzado.

Miguel Ángel Portugal se perdió en los micrófonos

Con un discurso muy cuidado desde su llegada, Portugal se perdió en el último mes

Lo que más gustó de Miguel Ángel Portugal en sus primeros días con el Real Valladolid fue el dominio que tenía de la situación. Podría no saber qué hacer o encontrarse perdido pero siempre sabía qué decir. Tenía muy controlado su discurso hasta el pasado 27 de marzo. Su famoso “no lo sé” en la rueda de prensa de Miranda de Ebro le sacó del equipo. Perdió su personalidad y se perdió ante los medios de comunicación. En lugar de decir aquello que necesita el equipo y el entorno, dejó de ser él y comenzó a decir todo aquello que parecía que quería escuchar el vestuario. Olvidada la autocrítica, su compostura fue irreal y contraproducente. Fue el comienzo del fin.

[quote style=»2″] Nos ha superado el Mirandés. No hay que darle más vueltas. Podía ocurrir. [/quote]

Miguel Ángel Portugal en la rueda de prensa en el José Zorrilla tras la derrota ante el Real Zaragoza (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal en la rueda de prensa en el José Zorrilla tras la derrota ante el Real Zaragoza (RealValladolid.es)

Una obsesión que le cegó
“Estaremos arriba”, decía constantemente Portugal en sus primeros días en Valladolid. “Nos costará pero llegaremos arriba” afirmaba una y otra vez. Ese discurso caló. Entró en el pensamiento del club pero, a la vez, se convirtió en una exigencia de doble filo. Siempre se le recordaba al entrenador. Ante cualquier mal resultado, las dudas se agolpaban y la pregunta era obligada: “¿Sigue pensando que el equipo terminará arriba?”. Portugal nunca se bajó de esa idea. Se veía muy fuerte y confiado. Por muy mal que fuera el equipo, siempre existía rotundidad en su idea de llegar a los puestos más altos de la clasificación.

Este objetivo que se marcó y que, obviamente, también se le definió desde el club, cegó a Portugal y comenzó a crear su fin. En Miranda habló de él y en Leganés, también. Tras encajar cuatro goles en dos partidos consecutivos, nadie necesitaba escuchar el objetivo del Pucela. Querían conocer cuáles eran los problemas y cómo se podía solucionar o si, por el contraro, éstos seria el comienzo del fin.

Tristemente, el avance de la temporada hizo que discurso ya no fuera constructivo. Portugal sólo quería mantener viva la llama de la ilusión. Sin atajar los problemas, el técnico no quería mirar atrás. Sólo hacia adelante. La idea podía parecer buena pero todo tiene que tener una base y una mejora pero él no la analizaba. “Ya no me interesa el partido con el Mirandés”, dijo a los pocos días de pasar por Anduva. No quería analizar el partido en frío pero, posiblemente, tampoco en caliente. “Nos han podido. No hay que darle más vueltas”, llegó a decir en el propio estadio de Miranda de Ebro. Portugal no supo afrontar los problemas. Superó los ajenos pero no supo asumir ni eliminar los propios. Quiso cegarse en su ilusión del play-off pero sin pensar con exactitud cómo hacerlo.

Una medalla
Superado, Miguel Ángel Portugal cambió el discurso. Hablando de los puestos altos y de las opciones de llegar, no olvidó cómo cogió el equipo. “Yo devolví parte de la ilusión” o “yo recibí el equipo en puestos de descenso” fueron frases muy utilizadas por el entrenador en el último mes en Valladolid. Incluso en su despedida sacó a relucir las estadísticas de su llegada y las firmadas con él.

[quote style=»3″]Vine con nueve puntos en nueve partidos del anterior entrenador y en puestos de descenso.
Miguel Ángel Portugal en su despedida como entrenador del Real Valladolid tras dirigir al club en 25 partidos[/quote]

No era su estilo pero a él se ha agarrado en las últimas semanas. Se ha puesto medallas. Quizás excesivas pero seguro que innecesarias para la situación. Sin afrontar los problemas y sin fuerza para dar un golpe sobre la mesa, Portugal quiso sacar pecho. Quería proteger su legado y su hoja de presentación. De un gesto impropio ha pasado a una prioridad y con tal cambio se terminó de perder. Las necesidades del entrenador variaron en exceso y no fue él. El mayor problema que ha tenido Portugal en las últimas semanas no han sido los resultados. El ex preparador del Real Valladolid perdió su esencia. Se dejó arrastrar por mantener el puesto y con un discurso débil, se perdió ante los medios de comunicación. En un deporte en el que se analiza todo, su muerte llegó desde los micrófonos, aquello que no perdonan y que poseen demasiada memoria.

Este Pucela no se podía permitir más autogestión

Miguel Ángel Portugal había perdido la dirección del vestuario blanquivioleta. Los jugadores caminaban solos y el club ha tenido que cambiar nuevamente su rumbo

• El míster burgalés ya no era el referente que necesitaba el equipo para la temporada. Dejando su parcela a los jugadores, finalmente había perdido su lugar y deambulaba en sus funciones y en su discurso •

Miguel Ángel Portugal ya es historia blanquivioleta. El entrenador burgalés ha dejado de ser el preparador del Real Valladolid tras la derrota (1-0) en El Sadar ante Club Atlético Osasuna. La mala racha del equipo y la pérdida que había demostrado de sus señas de identidad y su personalidad, además de la pérdida del control del vestuario han valido para dar por cerrada su etapa blanquivioleta tras 25 jornadas. Con 36 puntos en el bolsillo pero con el equipo en una tendencia muy delicada, Braulio Vázquez y Carlos Suárez agitan al equipo en la búsqueda de una reacción. Sin Portugal, los jugadores son los máximos responsables. El técnico les dejó un espacio, más tarde perdió el resto y por ello ahora deben responder ante la total exigencia que van a vivir en las próximas siete jornadas.

Miguel Ángel Portugal, cariacontecido, durante el partido ante el Real Zaragoza en el José Zorrilla (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal, cariacontecido, durante el partido ante el Real Zaragoza en el José Zorrilla (RealValladolid.es)

Identidad y juego
La llegada de Portugal ayudó mucho al Real Valladolid y al entorno. El discurso del burgalés calmó los ánimos y sosegó el ambiente. Detalles que se necesitaban tras el varapalo del fracaso de Gaizka Garitano. Al empezar, la dinámica fue buena. Mostraba liderazgo y confianza en su estilo. Ilusionado por su regreso a España, el burgalés aportó muchos detalles al avance y mejora del equipo. Con esa pequeña inercia inicial, Portugal fue la identidad blanquivioleta en el inicio de su etapa. El Pucela era el reflejo del entrenador y todo parecía fluir con normalidad. El equipo creció y lo hacía con tranquilidad. Sin querer comerse fases.

Con altibajos en el juego e irregularidad en los resultados, es verdad, pero su Pucela generaba algo de confianza e ilusión. En el juego podía dar mucho más pero lo hacía con una sensación de que tenía margen de mejora y que éste se podía cumplir. Todo hasta Miranda de Ebro. La derrota (4-0) ante el Club Deportivo Mirandés enterró al entrenador. En Anduva perdió la perspectiva, arrinconó su personalidad y se aferró a pequeños resquicios.

Desde entonces todo ha ido de la mano. El equipo no ha jugado bien y, por lo tanto, no ha sumado lo que se esperaba y necesitaba. El entrenador no ha mostrado fuerza ni coraje. Ha intentado disimular los errores y las limitaciones del equipo y se ha topado con un estancamiento muy peligroso del Pucela. El propio Portugal se ha ido encerrando en su defensa del vestuario. Preso de las nuevas metodologías de entrenamiento ha querido dejar mucho espacio al equipo y al despertar ya había perdido su lugar. Confiando en exceso en los jugadores y en la autogestión del vestuario en muchas facetas, el burgalés se quedó sin espacio. Su propuesta, presa de los resultados como todas, quedó eliminada y su hueco ya no estaba en el estadio José Zorrilla.

Confianza en sus jugadores
Hace unos días Cesc Fábregas analizaba la salida de José Mourinho del Chelsea. Uno de los iconos más importantes de la historia del equipo inglés salía por la puerta de atrás del club de Londres por un exceso de confianza en sus jugadores. El centrocampista español aseguraba que el portugués “confió en nosotros y nosotros le decepcionamos”. El ex entrenador del Real Madrid dejó espacio a los jugadores y éstos no dieron el nivel. Es verdad que en el fútbol son los jugadores los que mandan pero siempre deben tener a alguien que les diga por dónde ir y cómo hacerlo. Los puedes perder un segundo y ya nunca más recuperarlos.

Las funciones del entrenador son de gestión y de liderazgo, principalmente. Cada día pasan menos por el entrenamiento, por ejemplo. “Un entrenador no entrena. Para eso está el preparador físico”, asegura David Vidal. “Lo que un buen entrenador tiene que hacer es decirle qué necesita del jugador y tenerlo motivado y feliz”, defiende el gallego. Usando, con muchísimos matices, las palabras el actual entrenador del Deportivo Guadalajara, el Real Valladolid debe cambiar su momento y lo debe hacer por este punto.Debe olvidar la autogestión y tener un líder.

Este Real Valladolid necesita un entrenador capaz de gestionar un grupo. Exigiéndose cada uno en sus funciones y respondiendo en las necesidades del equipo, el Real Valladolid terminará la temporada de manera mediocre pero lógica. Defendiendo lo indefendible e intentando tapar todas las carencias existentes, no. Buscando excusas el equipo ha perdido la lógica para trabajar. El ímpetu propio de un grupo profesional no ha sido suficiente. Sin un referente ni una gestión lógica, el corazón ha empujado pero no ha sabido cómo hacerlo.

Miguel Ángel Portugal, su destitución y la crisis

El Real Valladolid tiembla con su última racha y con él, Miguel Ángel Portugal. Javier Barrocal, Enrique Álvarez y Víctor Jimeno asumen la crisis pero dudan del burgalés

• Las preguntas para ‘El senado blanquivioleta’ sobre Miguel Ángel Portugal ante la crisis •

1 | ¿Crees que es éste el peor momento que está viviendo el Real Valladolid en esta dolorosa temporada?
2 | ¿Ves solución al momento del Real Valladolid o la temporada y está cerrada? ¿Es aún posible el play-off?
3 | ¿Crees que Miguel Ángel Portugal debe salir del Real Valladolid? ¿Es un problema o una solución? ¿Por qué?

Con un punto de los últimos nueve que se  han puesto en juego y, sobre todo, con la imagen ofrecida en Miranda y Leganés, el Real Valladolid está en una crisis importante. Posiblemente, la peor de la temporada. Dadas las fechas que son y el poco margen para el error que tiene el equipo, la situación pucelana es más complicada que nunca. Con ella está, también, Miguel Ángel Portugal. El entrenador burgalés está más cuestionado que nunca. Su estilo conciliador se puede haber terminado y puede estar más fuera que dentro del club. Éste tema, capital actualmente, y otros más de la delicada actualidad blanquivioleta son repasados en un interesante debate por ‘El senado blanquivioleta’.

Miguel Ángel Portugal en el banquillo de Leganés antes del comienzo del partido del pasado sábado (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal en el banquillo de Leganés antes del comienzo del partido del pasado sábado (RealValladolid.es)

Sin alegría
Con la última imagen mostrada, la sensación de que el Real Valladolid está en el peor momento de la temporada, crece. Las goleadas recibidas en las dos últimas salidas y, sobre todo, el momento en el que se producen escandalizan. ‘El senado blanquivioleta’ no es diferente. Es crítico dentro del dolor que le cubre. “Es difícil calificar el peor momento de una temporada gris y sin alegría”, como define Enrique Álvarez porque “son muchos los momentos aciagos en este curso”. Sin ser, quizás, el peor momento, Enrique encuentra un punto importante. Para él “se ha producido un punto de inflexión de dejar de creer en el play-off después del ridículo de Leganés”.

[quote style=»3″] Igual desde el presidente hasta el último abonado deben reflexionar de la situación del club.
Javier Barrocal (@JavierBarrocal) analiza la situación del Pucela y pide reflexionar a todos [/quote]

De ese hilo se agarra Javier Barrocal para su primera intervención. El entorno está triste y desmotivado. Para él no es el peor momento de la temporada pero “lo que sucede es que ahora el margen de mejora parece nulo y el ánimo de toda la afición está por los suelos”. La moral de la afición está rota y la del equipo, también. O al menos eso reflejan los jugadores en la opinión de Víctor Jimeno. “El momento es igual de malo que el que provocó la salida de Garitano” aunque detalla que en este caso se agrava por «la impresión de que el equipo ha bajado los brazos”.

La sensación de tristeza que transmite el equipo es tal que Víctor expone una posibilidad ventajosa para el equipo. “Teniendo en cuenta la fragilidad del equipo, menos mal que no tenemos que luchar por mantenernos”, afirma con ironía ante una situación peliaguda del equipo, un proyecto venido a menos en el momento decisivo.

Ni merecerlo
Pese a todo, el Real Valladolid está vivo en su lucha por el play-off. Matemáticamente aún lo puede conseguir aunque, según Enrique no sería merecido. “Matemáticamente es posible pero siendo realistas y sinceros no creo que lo juguemos ni que lo merezcamos por supuesto”, afirma con tristeza Enrique.

[quote style=»3″] En mi vida había visto un equipo tan poco equilibrado, frágil, poco trabajado e intenso.
Víctor Jimeno (@VictorJime) analizando la situación del actual Real Valladolid de Portugal [/quote]

Si él tiene claros los pocos merecimientos del Pucela, a Javier no le valen las matemáticas. Confesando que “el único argumento que queda es la aritmética” reflexiona asegurando que “se necesitan más argumentos que ahora mismo no se encuentran por más que uno busque”. Sin méritos cosechados ni opciones posibles se encuentra el discurso de Víctor. Para él no hay remedio. “No veo ninguna solución al equipo” y no la ve porque “en mi vida he visto un equipo tan poco equilibrado, frágil, poco trabajado e intenso”. El equipo parece muerto y los espasmos de ilusión y resurrección no aparecen.

¿Y Portugal?
El equipo no responde y el entrenador, tampoco. Miguel Ángel Portugal está mostrando un perfil que deja en el aire el reflejo de que está superado. Tal es esa sensación que Víctor Jimeno es contundente. “Miguel Ángel Portugal no debe ser cesado, debía haber dimitido” asegura con rotundidad. Esa seguridad de su discurso no es compartida. Enrique, sosegado por la tristeza, asegura que “es difícil que cambiando de preparador se mejore la competitividad del equipo” porque “son los jugadores los que tienen la mayor parte de culpa”. Pese a ello, no duda en asegurar que “le ha superado la situación”.

Señalados los jugadores y salvando, mínimamente, a Miguel Ángel Portugal, Javier Barrocal señala “el problema estructural” del club y reflexiona a que “igual desde el presidente hasta el último abonado deben reflexionar la situación del club y replantearse un tipo de metas diferentes”. Para él el análisis debe ser largo porque no es “problema de una pieza”. Ni mucho menos.

[quote style=»3″] Se ha producido el punto de inflexión en todos para dejar de creer en el play-off.
Enrique Álvarez (@EnriqueAH10) explica por qué ve tan derrumbado al Pucela y a su entorno [/quote]

El más crítico con el burgalés, Víctor Jimeno, proseguía con su exposición de la situación de Miguel Ángel Portugal. Sigue fiel a que se debería haber marchado “porque no cree en el equipo, no sabe lo que le pasa a la plantilla y no es un hombre de revoluciones” y es esto “lo que se necesita ahora mismo”. “Ha intentado agitar al vestuario pero no sabe”, asegura. Víctor cree que “con el descenso lejos es el momento de poner patas arriba al equipo y descubrir que hay dentro” pero “Portugal no es capaz” porque “es el primero en perder el control en esas circunstancias”. En definitiva, el Real Valladolid no invita a que Miguel Ángel Portugal siga en el institución. Éste no es el perfil que necesita el equipo. Víctor lo tiene claro y Javier y Enrique sin darle la razón, tampoco dicen que no. El Pucela necesita soluciones y las necesita ya. Aunque quizás ya es tarde.

El Real Valladolid ha perdido el motor de la ilusión

Sin ganar en las últimas tres semanas y con las nefastas sensaciones dejadas, el Real Valladolid ha perdido uno de los motores, contagiando tristeza y pena al entorno

• Miguel Ángel Portugal se ha perdido. No sabe dar con la tecla que necesita el Real Valladolid y éste ha perdido un motor imprescindible para intentar llegar al play-off de ascenso a Primera división •

No es una canción de Alex Ubago. Es una realidad. Este Real Valladolid ha perdido el motor de la ilusión. La realidad es que el entorno no tiene ilusión por el equipo y el vestuario ha perdido el sueño por el objetivo. El Pucela se pierde entre sus propios problemas, con la nula capacidad de superación demostrada una vez más y firmándolo con un entrenador superado. Con Miguel Ángel Portugal como el reflejo del equipo y de su juego, este Pucela ha perdido un motor trascendental para seguir creyendo en su objetivo.

Rodri Ríos visualiza la celebración de los jugadores del Leganés tras la victoria del pasado sábado (RealValladolid.es)
Rodri Ríos visualiza la celebración de los jugadores del Leganés tras la victoria del pasado sábado (RealValladolid.es)

Responsable
Decía Miguel Ángel Portugal en su rueda de prensa del pasado jueves que “el entrenador es el responsable de todo lo que pase en un equipo”. Bien, ahora él lo es de la imagen de Miranda, del ridículo ante el Almería y del nefasto encuentro ante el Leganés. Si él se considera, como vende últimamente, el principal actor de sacar al equipo de la zona de descenso y de devolver la ilusión al entorno, también se debe sentir culpable de la mala gestión realizada en las últimas semanas y del pobre bagaje de un equipo sin señas de identidad.

Sin alma. Sin ilusión
Siempre he pensado que Diego Pablo Simeone no ha aportado grandes mejores al fútbol. Tácticamente no es un gran entrenador. En esa faceta se recrea y se gusta su segundo: Germán Burgos. Eso sí, el argentino ha inculcado al fútbol español muchos conceptos psicológicos y de intensidad, aquellos que no se vieron en Leganés con el Real Valladolid.

En el estadio de Butarque el equipo blanquivioleta no tuvo alma ni coraje. Tal fue la decepción que al final del encuentro no todos los jugadores fueron capaces de pedir disculpas. Hasta en esa función al equipo le vino grande la situación. Sin ilusión no hay alma y sin alma, no hay arrepentimiento. Una triste evolución. Portugal habló en la rueda de prensa de términos que nunca había usado e, incluso, llegó a pedir perdón a la afición pero todo lo hizo sin ilusión. Ésta se demuestra en el entrenador y él ya no la tiene. Respeto y valoro mucho su trabajo y la mejora que hizo en su momento del Real Valladolid pero hoy por hoy no es el entrenador idóneo del Pucela porque él no ha querido adaptarse a lo que pide la situación pucelana.

Portugal no sabe transmitir a su vestuario que la ilusión moviliza, que la ilusión emociona y que la ilusión hace creer. En 2010, un Xerez sin nivel técnico ni físico ni táctico ni de entorno para competir en Primera casi firma la salvación. Estuvo cerca de firmarla porque Néstor Gorosito inculcó en su equipo motivación, emoción y creencia. Convencido el equipo, el entorno creyó. Lo hizo hasta tener en la palma de la mano la hombrada. Tristemente, ninguno de estos tres términos aparecieron el pasado sábado en Leganés y el resultado fue el que fue. El Pucela tocó fondo y, de paso, perdió, la ilusión por convencerse y para creer. Este Pucela murió en Butarque y con él, lo hará más de uno y más de diez en pocas semanas.

Portugal, perdido
Por todo ello, no lo escondo. Miguel Ángel Portugal no puede seguir siendo el entrenador del Real Valladolid. No lo puede ser porque convencer de que el equipo debe pelear por el ascenso y que lo puede hacer con el entrenador burgalés no es real. Lo comentaba esta semana en ElDesmarque Valladolid, Portugal ya no es él. Se ha perdido en el camino. No está siendo fiel a su discurso en las últimas semanas perdiendo su horizonte.

Sin dudar ni un solo segundo de su profesionalidad, parece que el técnico está más preocupado en las últimas fechas, por lo que desprende su discurso, de convencer al entorno de su trabajo que de encontrar justificaciones al mal juego del equipo, a lo perdido que está el equipo sobre el terreno de juego y a lo lejos que está el objetivo. Sin necesidad de hablar de la nula capacidad de reacción del Pucela, Miguel Ángel Portugal se ha perdido. Se perdió en Anduva y en la posterior rueda de prensa y, ahora, va en barrena con un equipo sin fuerza, sin coraje y sin personalidad. En definitiva, un equipo sin ilusión que puede dar una estocada, quién sabe si definitiva, a un club de casi 90 años de historia.

Otro sistema perfecto para este Real Valladolid

Asentado el nueva sistema, Miguel Ángel Portugal puede dar un giro más para dar entrada a los jugadores que tiene y minimizar la plaga de lesiones que está sufriendo

• El Real Valladolid ha encontrado un estilo, un sistema de juego muy definido que puede tener lagunas ante rivales que sepan cómo defenderlo. El Pucela debe ir a más utilizando las armas que tiene con un equipo plagado de bajas •

Parece que Miguel Ángel Portugal ha dado con el estilo que necesita este Real Valladolid. Tras el mercado de fichajes y las llegadas de Vincenzo Rennella y Roger Martí, el Pucela ha adoptado un sistema con dos delanteros y dos extremos muy fuertes e incisivos por banda. El Real Valladolid necesita metros, espacios y velocidad. Sin estos tres condicionantes, la propuesta se rompe. El equipo blanquivioleta no llegará con fuerza y los rivales le tendrán tomada la medida. Actualmente, con la plaga de bajas que sufre el equipo, Portugal tiene que buscar cómo adoptar a su equipo a otro sistema de juego perfecto. Dominar el centro del campo debe ser una obligación para un Real Valladolid que no se puede basar sólo en una idea. Ha llegado el momento decisivo de la temporada y tiene que confirmarlo con la velocidad de los últimos partidos pero, también, con el dominio del balón.

Miguel Ángel Portugal da instrucciones a sus jugadores en la victoria cosechada en San Mamés (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal da instrucciones a sus jugadores en la victoria cosechada en San Mamés (RealValladolid.es)

Dos opciones obligatorias
Ayer martes, cuando entraba en la tertulia de ‘Directo Marca Valladolid’ comentaba que el Real Valladolid, además de ganar, debe saber cómo hacerlo. Decía Paco Jémez que un equipo tiene la obligación de “saber cuánto quiere dar para ganar y qué necesita para ganar”. Es cierto que el Real Valladolid necesita imperiosamente sumar victorias. pero, también, debe saber cómo hacerlo. No hablo de ganar haciendo un juego muy estético y ‘moderno’ ni buscando una elaboración excesiva. Este Pucela tiene que ganar pero para ello no sólo vale con la intención. La táctica, el rival y las circunstancias del propio Pucela mandan.

Con Roger, un tirano de los espacios, como referencia y con Johan Mojica y Juan Villar en los costados, el Real Valladolid tiene que buscar huecos y la espalda de los rivales. Con ellos, el Pucela es feliz pero hay que pensar qué pasa si esos espacios y rupturas no llegan. El equipo tiene que estar preparado ante un estilo encerrado del rival. Contra una propuesta cerrada, el Pucela sufrirá y en Anduva, Carlos Terrazas espera con ganas.

La temporada pasada el Mirandés fue, sin duda, uno de los conjuntos que mejor supo contrarrestar la velocidad de Johan Mojica. Los jugadores salieron al terreno de juego con la lección aprendida. Sabían cómo defender al colombiano de igual forma que actuarán el domingo conociendo que no deben dejar espacios al Pucela. Encerrados, ordenados y seguros, los de Terrazas no dejaran cabos sueltos a su plan. Para evitar un fallo que suponga ver al equipo blanquivioleta bloqueado, el Pucela tiene que diseñar un sistema perfecto para sus jugadores y sus bajas. Otro esquema. Una nueva variante.

El llamado 1433
No me gustan mucho los números para definir un sistema de juego. Considero que es una forma de engañar y vender aspectos pocos realistas. ¿Qué diferencias existen entre el llamado 1523 y un 1343? Futbolísticamente, puede que ninguna. Exteriormente y de cara al entorno, muchas. Esos números te llevan a ser “amante del fútbol de ataque” o “un entrenador defensivo”. Cuestión de fútbol, amores y fobias. Las mismas que llevan a ver que si Jose Mourinho se queja de los horarios es un “llorón” pero que si lo hace Simeone es un “genio”. Lo dicho, cuestión de gustos, amores y fobias. O no.

Por todo ello, el Real Valladolid debe trabajar la opción de jugar con tres jugadores en el centro del campo. Ahora mismo, Portugal tiene dos centrocampistas puros sanos: Pedro Tiba y Borja Fernández. Viendo que Anuar Tuhami no cuenta en exceso, es un peligro que el Pucela dependa de sus únicos activos en esa zona. Por ello, reforzar a un jugador anclado por delante de la línea de cuatro defensas puede generar estabilidad y dominio del balón.

Este equipo quiere transiciones ofensivas. Las necesita para potenciar la velocidad de sus jugadores más ofensivos pero no quiere correr hacia su portería. En un supuesto repliegue, el equipo tiene mucho que perder. Reforzando el centro del campo, no tanto. Retrasar unos metros la posición de Rennella y dejarlo como segundo punta para que ayude a la salida de balón, potenciará este otro “sistema perfecto”. El Real Valladolid reforzaría así la fuerza de su juego y la parcela más importante del campo.

El equipo puede salir agresivo al partido. Debe entrar en el juego con intención de conseguir ocasiones pero el devenir del encuentro, puede jugar en su contra. La búsqueda de espacios también crea la pérdida de la espalda y el Real Valladolid no tiene mucho margen de error. Pese a que en Anduva tiene mucho más que ganar que perder, Miguel Ángel Portugal debe engrasar a su equipo para las siguientes 12 jornadas. El final se acerca y el Real Valladolid no puede ser previsible. Con esta plantilla y esta inercia, el Pucela debe apostar todo por ganar. Éste es el objetivo principal pero en él hay que dar alternativas al equipo y problemas al rival.

El partido de Anduva marca el futuro vallisoletano

Tras dos victorias consecutivas, el Real Valladolid debe confirmarse en Anduva. Ante el equipo de Carlos Terrazas el Pucela marcará que caminó adopta su temporada

Las victorias ante Real Oviedo y Llagostera han cambiado al Real Valladolid. Le han dado un aire diferente. Los de Miguel Ángel Portugal están en su momento soñado. La dinámica parece ser la mejor y debe confirmarse este próximo fin de semana ante el Mirandés de Carlos Terrazas. En el estadio de Anduva, los pucelanos tendrán que demostrar que su cambio es fiable y seguro y que los últimos grandes encuentros no serán un simple recuerdo en unos meses. Esta situación ya se ha repetido en varias ocasiones durante la temporada y la tercera victoria nunca llegó. En Miranda llega una nueva oportunidad y el Pucela no debe desaprovecharla. Su futuro va en ella.

Los jugadores del Real Valladolid celebran el primer gol anotado al Llagostera el pasado domingo (RealValladolid.es)
Los jugadores del Real Valladolid celebran el primer gol anotado al Llagostera el pasado domingo (RealValladolid.es)

¡Me suena!
El momento que vive actualmente el Pucela no es nuevo. Es la tercera vez que lo vive en la temporada. Ha encadenado dos victorias consecutivas en dos buenas rachas pero de las que no ha conseguido hacerse fuerte. Firmar tres victorias consecutivas es una obligación para un equipo que quiere ser aspirante al ascenso. El Real Valladolid busca serlo y tiene que confirmarlo en Anduva. Ante el Mirandés se puede sumar nueve puntos de nueve posibles y, a su vez, se puede confirmar que el momento que el Real Valladolid estaba esperando, ha llegado.

Esta situación se repite después de perderla ante el Huesca. Cuando los de Portugal recibieron la visita de los de Anquela, el Pucela era denominado como “uno de los equipos más en forma del campeonato”. Tal adjetivo se perdió ante los oscenses. Se ha recuperado ahora pero el equipo debe querer más. Tiene que aspirar a más.

El Real Valladolid no necesita ser señalado como un equipo en forma y con buenos jugadores. Tiene que confirmarlo. Debe demostrar que es un equipo aspirante a todo y que puede ser el conjunto con el que sueña Braulio Vázquez desde verano y Miguel ángel Portugal desde enero. El técnico burgalés siempre ha afirmado que su Real Valladolid “va a estar arriba” pero, por el momento, no lo ha conseguido. Su Pucela, que ya cumple una vuelta entera de liga, no ha pasado del noveno puesto. Nunca ha sido regular y jamás ha encadenado tres victorias consecutivas. Todo puede cambiar el domingo en Anduva. En Miranda de Ebro el Real Valladolid podrá demostrar sus cualidades, sus ilusiones, su mejor, y sobre todo, sus opciones de ser referencia en la categoría y un claro aspirante al play-off pero sin la presión desmedida que otorga una «final», de las que tanto se ha hablado.

Importante
Hoy, en su presentación como nuevo entrenador del Deportivo Guadalajara, David Vidal desmontaba el término “final” para un encuentro que se disputa en estos meses. “Cuando viajo y veo un cementerio le digo a mis jugadores que eso es un final”. A su manera y con la peculiaridad que tiene el entrenador gallego, Vidal explicaba que los partidos son importantes o trascendentes pero nunca «finales».

Usando la teoría del experimentado entrenador, el Real Valladolid verá marcado su futuro en Anduva. O no. Ganando a los de Carlos Terrazas, los pucelanos confirmarán todo. Perdiendo, verán frenada la racha y su inercia positiva pero, por suerte, no dirán adiós a nada. “Si ganamos el resto de partidos, conseguiremos el objetivo”, diría el ex entrenador del Cádiz, Elche o Albacete, entre otros. De esta forma, utilizando la teoría de un hombre con experiencia de “47 años” en el fútbol, se confirma que el Real Valladolid tiene mucho más que ganar en Anduva que perder. Tras la temporada vivida, todo lo que se consiga es positivo y tristemente, todo lo que se pierda, realidad. Por ello, el partido en Miranda marca el futuro. Lo puede señalar de una forma positiva. Nada más.

«Somos un equipo que tiene que empatar menos»

Con empates no puede vivir este Real Valladolid. Portugal necesita arriesgar

El Rayo Vallecano de Paco Jémez lleva siete partidos consecutivos sin perder. Uno menos que el Real Valladolid de Miguel Ángel Portugal. Sobre tal hecho era preguntado el preparador rayista tras el último encuentro de su equipo en el Benito Villamarín, en el que empató. El mediático entrenador aseguraba, dentro de su filosofía, que el equipo debe ir a más. Debe buscar más victorias. Los vallecanos tienen que arriesgar para buscar la victoria y Jémez no esconde que sin ese crecimiento, se pierden los partidos, no hay ningún problema. Él asume ese riesgo como una necesidad del equipo para mejorar su momento y crecer en la temporada. Los objetivos se consiguen con victorias, no con empates y el Rayo Vallecano va a ir a por ellas, de igual forma que debe hacerlo el Real Valladolid de Portugal.

Miguel Ángel Portugal y Paco Jémez, en una foto junto a Rafael Berges, ex entrenador de Córdoba (MiguelAngelPortugal.com)
Miguel Ángel Portugal y Paco Jémez, en una foto junto a Rafael Berges, ex entrenador de Córdoba (MiguelAngelPortugal.com)

Amigos y conocidos
Paco Jémez y Miguel Ángel Portugal guardan una muy buena relación. No hace falta más que entrar en la web personal del entrenador del Real Valladolid para ver varias imágenes de la unión entre ambos. Coincidieron como jugadores en el Córdoba en la temporada 1988/1989 y, desde entonces, mantienen el contacto. Seguramente, uno felicita a otros por sus constantes éxitos en Primera división mientras que Jémez se alegró del regreso de Portugal a España y le deseó mucha suerte cuando llegó al estadio José Zorrilla el pasado mes de noviembre.

Curiosidades del fútbol, ambos están en la actualidad en una encrucijada tan importante como similar. Llevan una buena racha de partidos sin perder pero de pocas victorias. Mientras el Real Valladolid suma ocho partidos sin conocer la derrota, el Rayo Vallecano suma siete. La tristeza de este éxito está en que sólo han conseguido tres y dos victorias, respectivamente. Sumando punto a punto, sus respectivos éxitos se escapan. El Real Valladolid se encuentra lejos de la zona de play-off de igual forma que el Rayo Vallecano aún tiene el miedo del descenso en el cuerpo. Ante esta circunstancia, Paco Jémez lo tiene claro. En lo que a él respecta, va a arriesgar a sus jugadores para que busquen la victoria. Si en ese intento pierden empates, él asume el riesgo porque “una victoria, son tres empates”, como él mismo afirmaba en la sala de prensa del Benito Villamarín.

Para estar tranquilos
Partiendo de que el objetivo del Rayo Vallecano exige menos victorias que el del Real Valladolid y que, posiblemente, los madrileños sí estén en condiciones de arriesgar esos puntos, la exposición del entrenador grancanario en el estadio de Real Betis fue brillante y puede marcar un camino que, sin duda, ya habrá barajado Miguel Ángel Portugal en las últimas semanas.

[quote style=»3″] El estar tranquilos en el objetivo está en ganar más ya que una victoria son tres empates.
Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano, en su rueda de prensa tras empatar ante el Real Betis [/quote]

“Los empates no me gustan”, aseguraba Jémez en Sevilla. Sin esconder que “antes que perder”, obviamente, prefiere empatar, Jémez aseveraba que “mi equipo tiene que ganar más” y que si “en ese ganar más, perdemos más, no me importa”. “Lo aceptaré”, aseguraba porque “el estar tranquilos está en ganar más”.

En definitiva, para Paco Jémez “en ese ir a por más partidos, ganaremos más” ya que “una victoria son tres empates”. La teoría del preparador rayista lleva afrontar este tramo de la temporada con iniciativa, personalidad y liderazgo. Su Rayo va a arriesgar. Quiere esas “dos victorias” que, según él, llevan a cualquier equipo de Primera salir de la quema. En el ámbito del Real Valladolid esas victorias tienen que ser tres. Una exigencia alta sobre las victorias hará crecer al equipo y lo asentará en esas posiciones que se llevan buscando desde hace semanas pero que a base de empates no llegan y que no llegarán si no cambia la dinámica.

[quote style=»1″] Nosotros somos un equipo que tiene que empatar menos y si en ese objetivo perdemos algún partido, no me importa. Lo aceptaré porque mi equipo tiene que ganar más. [/quote]

Esa racha de victorias no se produce en el estadio José Zorrilla y no por falta de intención de los pucelanos. Quizás sí por la interpretación de los jugadores. Para Paco Jémez son éstos los intérpretes del fútbol y de las consignas de sus entrenadores. Ahí entra la posibilidad de que estas directrices pasen por un ámbito poco ambicioso y en el que todos los puntos sean bienvenidos, aunque sean empates. Esta lectura no es la correcta en este momento de la temporada. En cambio, si los jugadores son exigidos para una victoria, el resultado estará más cerca de lo que quiere y, sobre todo, de lo que necesita este Real Valladolid. «Tres victorias», decía Manu del Moral en su última rueda de prensa, pero que lleguen ya, se puede añadir.