Sampedro supera una ‘eliminatoria’ trascendental

Tras la derrota (2-1) sufrida en Albacete, Luis César Sampedro se la jugaba en los dos siguientes partidos. El poco espacio entre la visita del Lorca FC y del Real Zaragoza al Estadio José Zorrilla hacía que el entrenador gallego sufriera un doble examen en los dos últimos partidos del Real Valladolid en 2017. El experimentado entrenador se la jugaba en un formato que podía ser como una eliminatoria para él. Dos encuentros en su estadio que debía afrontar con la exigencia de ganar. No tenía otra opción. Ganarlos y salir victorioso de una eliminatoria de 180 minutos que, indudablemente, iba a marcar su futuro.

Pese a que muy pronto quedaba marcada la eliminatoria por la goleada (3-0) ante el equipo murciano, el encuentro ante el Real Zaragoza no iba a ser un paseo. Ni por la entidad del rival ni porque la exigencia disminuyera un ápice. El Real Valladolid debía ganar al equipo maño. Daba igual lo conseguido ante el equipo de Curro Torres. Si en el fútbol, por normal general, lo bueno no siempre suma pero lo malo siempre resta, en esta ocasión todo se multiplicaba. La primera victoria le daba aire pero no en exceso.

Una derrota ante el Real Zaragoza le volvería a debilitar pero, por suerte, el equipo vallisoletano ganó. Se impuso en los dos partidos y sumó dos victorias importantes para su clasificación. Seis puntos para el zurrón tras una ‘eliminatoria’ que sonríe a Luis César Sampedro. Por un tiempo el entrenador puede sentirse tranquilo en el día a día. La exigencia disminuye pero sólo por un tiempo.

Problemas similares
Tras la victoria ante el Lorca FC, el duelo ante el Real Zaragoza era una importante prueba. Si era verdad que el Pucela «sólo» necesitaba una victoria, como así aseguró Luis César en Albacete, el duelo ante los aragoneses obligaría a ver una mejor versión de los vallisoletanos. Desgraciadamente, no fue así y el equipo blanquivioleta solamente mostró una pequeña evolución sobre sus errores. Supieron qué hacer ante la ventaja en el marcador, como no mostraron ante el Club Deportivo Numancia, pero la evolución no se dio. Por ello, el Pucela puede respirar pero no confiarse. Aún debe mejorar mucho.

Quizás el Pucela necesita «ganar sólo un partido»

Luis César Sampedro sorprendía en su análisis tras la derrota (2-1) en Albacete al asegurar que su Real Valladolid sólo necesita gana «un partido». Para él, los pucelanos deben ganar tres puntos para cambiar toda su versión, su mentalidad y su confianza. Sorprendente al saber que hace sólo tres semanas los pucelanos ganaban (3-1) al Real Oviedo en un encuentro determinante para el futuro blanquivioleta. Ahora, el equipo necesita otra. Posiblemente ésta sea una victoria que se necesita conseguir al más puro estilo del entrenador. Superar al equipo de Juan Antonio Anquela no tuvo los condicionantes que el preparador quiere y, sin ellos, el gallego no se ve reforzado, como debería sentir y como necesita.

Necesitamos ganar un partido. Uno. Cuando lo ganemos, cambiaremos la perspectiva y ganaremos en confianza y sensación de fortaleza

¿Honestamente alguien cree que Luis César Sampedro se fue contento tras la victoria ante el Real Oviedo? Su rostro, su mensaje y sus gestos en la sala de prensa del Estadio José Zorrilla mostraron una alegría muy disimulada de un entrenador que había visto que su equipo ganaba de una forma que a él no le gustaba. Pese a la necesidad por sumar tres puntos, el cómo no convencía al entrenador y así lo hacía ‘ver’. Ahora, exigiendo una victoria para que su equipo pueda volver al nivel competitivo mínimo, ésta parece estar soñada bajo los parámetros del entrenador gallego y no desde aquella ‘versión B’ del equipo.

Las dudas del equipo
La sensación ahora mismo es que el equipo tiene muchas dudas. No confía al 100% en el estilo de juego ni en el entrenador. Desde fuera y desde lejos, este Real Valladolid deja la muestra de que no termina de confiar en cómo se juega y no, por el contrario, en la calidad del equipo. Luis César, experimentado en el fútbol y en la categoría, lo sabe. Lo ve y lo nota. Ve que a ciertos jugadores les cuesta confiar en el estilo que él promulga y, por ello, pide una victoria a ‘su’ estilo. El Pucela la necesita. A él le urge para poder respirar.

Dejando claro, en hechos y palabras, que su estilo es innegociable y que antes prefiere ‘morir’ que cambiarlo, el entrenador pucelano va a seguir marcando su estilo y buscando que éste dé una victoria. Si ésta se consigue, el Real Valladolid verá el horizonte de otra forma, rs cierto. Con esa supuestavictoria, el Pucela podrá empezar a ser otro. Volviendo a ganar bajos los parámetros del entrenador, éste verá reforzadas sus ideas, aquéllas que no están aprobadas muy posiblemente desde el 30 de septiembre, cuando se ganó (4-1) al Córdoba CF.

Luis César multiplica las dudas con sus discursos

Puede ser por el árbitro, por el rival, por un aspecto psicológico o físico. Son muchos los factores del juego que pueden provocar una derrota pero, sin duda, todas vienen por problemas o limitaciones futbolísticas. Actualmente el Real Valladolid tiene muchos problemas de fútbol. El equipo no lee bien los encuentros, no supera los errores y no tiene esa personalidad o «competitividad» que necesita. Son errores provocados por temas físicos o psicológicos pero, sobre todo, futbolísticos. Negarlos o no verlos, que viene a ser lo mismo en el mundo del fútbol profesional, es lo que está matando muchos de los posibles análisis de Luis César Sampedro en las últimas semanas. Esquivándolos y analizando sólo los problemas psicológicos y de «tristeza» del equipo, el míster gallego multiplica las dudas que se puedan tener sobre él tras las últimas derrotas.

Avisos desde Lugo
Este pasado verano, dentro de todo el análisis a la llegada de Luis César Sampedro, me sorprendieron las palabras que Borja García, de ‘Lugoslavia’, me decía sobre el ex entrenador del Club Deportivo Lugo. Me dejó temblando parte de la visión que tenía del gallego. ¿Por qué dejó un sabor “agridulce” si firmó la mejor temporada de la historia del Club?, era mi pregunta. “Se le criticaba por tener el mismo discurso en las ruedas de prensa y por la falta de reacción en los partidos debido, en gran parte, a que los cambios eran siempre los mismos”, aseguró. Esta última situación llamaba mucho la atención del espectador gallego “sabiendo que es un estudioso del fútbol”, como le denominó Borja en verano y como, posiblemente, se denomine el propio Luis César.

En aquel momento me llamó la atención. Ahora, la entiendo a la perfección. Es gran parte del camino que está teniendo Luis César esta temporada y, sobre todo, en las últimas semanas; su peor momento. Sus análisis de las derrotas no suelen llevar un contenido futbolístico. No existe esa dosis necesaria de autocrítica. “Tenemos que salir de esta espiral negativa”, aseguraba el propio míster en Albacete tras perder (2-1) ante el equipo manchego. El cómo no aparecía. “Ganando un partido” parece ser la receta, pero nada más. No hay un contenido, más allá del psicológico, que pueda explicar cómo se puede llegar a ella.

Sólo buenas palabras
“Necesitamos un partido para convertirnos en mejores y para que todos creamos en nuestro equipo”. Así resumía Luis César el último partido y el futuro a corto plazo del equipo. La necesidad es imperiosa, nadie lo duda, pero la necesidad de mejoras parece inexistente. ¿Por qué el equipo no supo encerrar al rival en su área en los últimos minutos? ¿Cómo es posible que el Albacete Balompié supiera llevar sus ideas mejor en el segundo tiempo que el Real Valladolid? ¿Por qué la mejora fue tan pequeña con los cambios?

La lectura no fue buena. Fue simple. Algo mejor fue la de la derrota (2-3) ante el Club Deportivo Numancia. En esa ocasión, Luis César señaló un problema. “Hemos estado mal en los saques de esquina”, aseguró. Detectó un mal y se centró en él para justificar la derrota. Hubo muchos más pero, al menos, en esta ocasión, sí se supo detectar una de las debilidades del equipo. El discurso no fue incorrecto, aunque sí incompleto.

Hubo “una serie de acontecimientos que equilibraron el partido” aseguró Luis César. Nada más. “A seguir”, afirmó. Quedaba trabajar para eliminarlos errores pero esa mejora y evolución no llegó. Ahora, la situación es diferente. “Sólo pienso en entrenar bien esta semana”. Ésta fue su petición tras la última derrota. Una justificación vacía, una exigencia que parece insuficiente y que, honestamente, no se entiende.

No se comprende la falta de autocrítica a lo vivido. Tanto que, contestando a aquella respuesta tan gallega del entrenador de “¿entiendes qué es lo que te quiero decir?”, la respuesta es no. No entiendo un análisis tan vacío. No comprendo que quiera decir tan poco para justificar su mal momento. El discurso de su presentación no es el correcto ahora. Ya sabe dónde está y qué tiene que dar. No hacerlo multiplica las dudas sobre él.

¿Por qué era «inteligente» la idea de Sampedro?

Después de perder ningún argumento vale. Da igual todo. Prima el resultado y, en esta ocasión, el análisis del Real Valladolid es malo. Los de Luis César Sampedro caían (2-1) ante el Albacete Balompié y lo hacían con mérito. El conjunto blanquivioleta no conseguía adecuarse al partido después de que la propuesta del entrenador fuera, sobre el papel y en el inicio, muy inteligente. La idea, el boceto y la propuesta invitaban a pensar que el conjunto blanquivioleta se adaptaba a determinados aspectos de su juego que, en su momento, ejecutó bien y a los principales rasgos del rival. La teoría (y lo supuesto) fue una; la práctica (y lo intangible) bien distinta y, obviamente, manda el resultado. Por lo tanto, Sampedro se equivocó aunque la idea era buena.

Variantes en una base
Al conocer el once titular del Real Valladolid en Albacete, saltaba la sorpresa. Al ver tantos cambios en el once titular estaba claro que Luis César buscaba algo. Era un partido determinante. Uno de esos en los que debían jugar ‘los mejores”. Parecía que no era el momento de romper con nadie ni castigar a ningún jugador. No llegaba a ser una final pero sí un encuentro determinante. ¿Por qué entonces ese once titular, ese sistema mínimamente novedoso, la salida, por ejemplo, de Toni Villa y la apuesta de Javi Moyano en el lateral zurdo?

Partiendo de la base de que cualquier planteamiento es bueno porque creo en la honestidad y en la ambición de cada entrenador, sigo pensando que la idea de Sampedro era buena. Obviamente está mal ejecutada, muy mal, pero un aspecto no quita al otro. Ni mucho menos.

Ante un rival con un sistema muy definido y con los problemas defensivos del Pucela, partía de la idea de que la entrada de Javi Moyano era una maniobra ‘defensiva’ del Pucela. Con el jienense en el carril zurdo su tendencia empujaría al equipo hacía la espalda de Antoñito Regal. Con el movimiento interior de Moyano, el Pucela solventaría parte de la igualdad numérica que Roman Zozulia y Fabián Espíndola generarían con Fernando Calero y Deivid Rodríguez. Entendía que Sampedro quería generar cierta superioridad defensiva.

Por otra parte, y en la misma línea, entendía que se reforzaba al centro del campo con tres jugadores para cubrir dos aspectos fundamentales del equipo rival. Que Borja Fernández y Luismi Sánchez sustituyeran a Antonio Cotán y Alberto Guitián generaba más centímetros y kilos en la zona central. Eran dos cambios lógicos. Buscando, inicialmente, tapar a Néstor Susaeta, el jugador más determinante del rival, la entrada de ambos favorecía a que el equipo pudiera ganar el juego aéreo que imponía la doble presencia ofensiva del rival y el juego directo de los de Enrique Martín.

Desastrosa ejecución
La idea era una y, por ahora, me sigue pareciendo correcta. La ejecución fue otra. Javi Moyano no ejerció un trabajo defensivo. Intentó los mismos movimientos que Ángel García o Nacho Martínez en el lateral pero sin el golpeo zurdo. Su participación no mejoró el rendimiento de la zona en semanas atrás. Ni ofensiva ni defensivamente. Podía dar algo diferente y no lo buscó. Propuso lo mismo. Igual que en el centro del campo.

Pasados 58 minutos, momento en el que se cambió el sistema, nadie sabía qué centrocampista intentaba ayudar a los centrales ante el juego directo. Roman Zozulia y su acompañante ganaron todos los balones divididos y todas las jugadas directas. Nadie ayudo y, en la práctica, nadie se adaptó al rival. Todo ello, sumado al mal momento pucelano dio lugar al más duro final, un nuevo ridículo.

¿Debería ser destituido Luis César Sampedro ya?

En muchas ocasiones es peor el remedio que la enfermedad. Por ello el debate sobre si debe ser destituido Luis César Sampedro se centra, también, en quién podía ser su sustituto. Independientemente de un punto capital a la hora de valorar un cambio de entrenador, la situación del Real Valladolid no deja detalles irrefutables. El mejor ejemplo es que Javier Barrocal y Víctor Jimeno tiene pareceres muy diferentes de cuál es el problema blanquivioleta y sus soluciones. Sin tener claro qué hacer con el entrenador gallego, lo que sí es unánime es la sensación de que el Pucela está en un mal momento. ¿Por qué? Tampoco parece estar claro.

♦ Javier Barrocal | NO a Luis César. SÍ a su destitución | ‘Un relevo, por favor’ ♦
«No es tan complicado entender la situación del Real Valladolid ya que en el banquillo hay un técnico se centra en exponer todos los defectos del su equipo». «¿Un nombre para sustituirle? ¡Lo tengo!«

♦ Victor Jimeno | SÍ a Luis César. NO a su destitución | ‘Traumas psicológicos’ ♦
«El Pucela ha empezado a pensar solo, y también por el ruido del exterior, en sus problemas y ha olvidado todos sus puntos fuertes creando un problema psicológico». «¿Cuáles son las soluciones a estos problemas?«

Sampedro es el único que puede solucionar esto

El entorno del Estadio José Zorrilla ya se debate entre la salida o no de Luis César Sampedro. Cierto sector cree que el gallego se merece una oportunidad más, posiblemente la última, mientras que otro porcentaje asegura que el entrenador ha cubierto el cupo de los errores y los fracasos con la remontada y derrota (2-3) del Club Deportivo Numancia. A nivel personal no resulta una opinión fácil. De la misma forma que creo que hay suficientes argumentos para creer que el estilo del entrenador, la poca adaptabilidad que éste ha mostrado a la exigencias del equipo y de la temporada y la poca evolución del juego son problemas muy concretos sobre el propio Luis César, considero que el Pucela ya no tiene tiempo para formar un nuevo estilo y que, por lo tanto, el futuro pasa por el entrenador gallego y porque éste subsane todos esos ‘problemas’.

La poca adaptación al Pucela
Tristemente el fútbol son resultados, y más cuando se habla de fútbol profesional. Ahora todo lo que engloba al Real Valladolid es negativo. Es normal. El equipo no está confeccionado para dar por buena la racha de una victoria en diez partidos oficiales ni firmar siete puntos de 24 posibles. Al Real Valladolid se le debe exigir más y, por consiguiente, a Luis César Sampedro se le pide más. Es justo hacerlo.

El Real Valladolid no está bien y debe cambiar detalles de su juego. La mala racha lleva a dudar del estilo y, posiblemente, un poco al revés. Las formas llevan a los resultados. Por ello el señalado es Luis César Sampedro. El entrenador blanquivioleta está siendo muy cuestionado en el entorno del Real Valladolid y el debate sobre si debe ser destituido está instalado en el ambiente. Ya son una realidad las dudas sobre el experimentado preparador. En mi caso, la confianza en él se ha visto mermada, pero no tras la última derrota sino hace semanas tras ver que el equipo no evolucionaba como la competición y el propio equipo exigía.

Lo sucedido desde entonces son consecuencias de la poca adaptabilidad que el propio entrenador gallego está teniendo sobre su equipo, las condiciones de éste y las exigencias que está mostrando la competición. Toda idea de juego en la pretemporada es buena. No tiene errores. En una pizarra todo los sistemas están muy bien adaptados y compenetrados pero, después, a la hora de la verdad, muestran detalles que se deben mejorar. El Real Valladolid no lo ha hecho para seguir perfeccionando la teoría de su estilo. Ahí está el problema de Luis César Sampedro y la muestra de por qué el equipo no evoluciona como debe.

Una idea que necesita retoques
Con todo creo que la idea de este Real Valladolid es buena. Está bien adaptada a la gran mayoría de jugadores que tiene el entrenador y que, con determinados retoques, podría exponer todo el potencial que tiene este vestuario. La plantilla tiene calidad y variantes. Falta potenciarlos para el momento actual que tiene el equipo. Teniendo claro que no apostaría todo a la continuidad de Luis César pero, ni mucho menos, a su salida, considero que la decisión más sencilla y posible actualmente pasa por ver que al gallego en el banquillo pucelano pero adaptándose al equipo que tiene y a las circunstancias que se han generado en él.

La idea blanquivioleta no es mala pero se le debe dar una forma diferente. Debe actualizarse a las exigencias y no a la base. Por ello y al considerar que el Real Valladolid ya no tiene tiempo para dar un giro de timón y crear un nuevo estilo y simplemente esperar que los parches tengan resultado, Luis César Sampedro debe permanecer en el banquillo pucelano, siempre y cuando sepa ver los errores del equipo y entender que en su eliminación  está la solución de todos los problemas y no la traición a sus principios.

Luis César Sampedro, NO | ‘Un relevo, por favor’

Parece complicado explicar que después de 17 jornadas y teniendo a Jaime Mata, el máximo goleador de la categoría, y a Jordi Masip, uno de los mejores porteros de la categoría, el Real Valladolid vaya undécimo y con unas sensaciones de caída libre y desconfianza total. Bueno, quizás no es tan complicado ya que en el banquillo hay un técnico que se centra en exponer todos los defectos que tiene el equipo.

El ‘cromo por cromo’ no funciona, la línea defensiva, tan criticada, ha cambiado una y mil veces para terminar obteniendo el mismo resultado. Primero Javi Moyano arrancó como lateral derecho titular, poco duró y Antoñito Regal se ha adueñado del puesto. Nacho Martínez pasó de titularísimo, a la grada, y de la grada a titularísimo. Ángel García, de la grada a ser alabado y defendido en rueda de prensa para, posteriormente, ni ser citado aún sin disponer el equipo de ningún jugador en su posición. Todos los centrales han rotado e incluso Alberto Guitián ha sido adelantado en el centro del campo.

Con todo es imposible defender que el sistema y la idea sea la correcta y que el equipo pierde, falla y se cae por errores individuales puntales. Estoy totalmente convencido que hay futbolistas que no están disfrutando de jugar al fútbol en este Real Valladolid teniendo siempre que vivir en el alambre y sin ningún compañero en 20 metros que le ayude si le superan. Los centrales no pueden vivir en esa tesitura. En ese duelo único con su marca, cual púgil de boxeo, siempre recibes. Los laterales no pueden seguir recorriendo la banda sin mirar atrás y sin tener responsabilidades por lo que dejan detrás.

Por favor…
Dicho esto, los jugadores son más victimas que victimarios. Están encorsetados en una tozuda idea que se derrumba. Luis Cesar Sampedro  ha tenido tiempo para rectificar y todo ha quedado en tiempo perdido. El cambio parece inevitable. ¡Un relevo por favor! ¿Quieren nombres? Le tomo la mano a la propuesta que me comentaba un amigo tras esta última jornada. Tiremos de mística con Jorge da Silva, técnico con un currículum aseado y con mucho recuerdo blanquivioleta como exjugador.

Luis César Sampedro, SÍ | ‘Traumas psicológicos’

Ésta es una situación difícil. No se debe señalar sólo a Luis César Sampedro. Son muchos los detalles que marcan la situación blanquivioleta. Comenzando por el principio, creo que los problemas defensivos no vienen provocados ni por el entrenador ni por el sistema. El equipo sufre atrás pero en jugadas de muy diferente tipo y la mayoría de las veces no son en contragolpe. Aunque es cierto que pueda tener parte de culpa el entrenador por no poner en un primer momento más el foco en la defensa y provocar así que el equipo no estuviese tan condicionado. En ese momento empezaran los problemas que, ahora, parece comerse al equipo.

Con la perspectiva del tiempo, el Real Valladolid deja claro que primeros goles encajados, ya fueran por fallos individuales, el acierto del rival  o sumado a que el equipo, en un estado de confianza brutal, no sacara adelante partidos que mereció ganar con creces, fue provocando un problema psicólogico. Se fue minando la moral del equipo y se creó el mayor de los problemas posibles, y más para un equipo en construcción como éste.

Con todo, el Real Valladolid empezó a pensar solo, provocado también por el ruido del exterior, en sus problemas. Olvidó sus puntos fuertes y lo que en principio eran detalles se convirtieron en un problema enorme. Todo generó un desastre defensivo global de difícil solución. ¿Por dónde pasa esa solución? El estilo de Luis César Sampedro y el juego de ataque necesitan de confianza y seguridad y momentos así suelen solucionarse de la manera inversa. El míster no ha sido el problema.

¿Y si es cierto que sólo le falta puntería al Pucela?

«Nos ha faltado claridad. La puntería que tuvo el Cádiz en la primera nos faltó a nosotros», así resumía Luis César Sampedro la derrota (1-0) en el Estadio Ramón de Carranza. De igual forma, afirmaba que la unión con el gol «son fases» y que «hemos generado para marcar un gol» en Leganés. Con todo, el míster blanquivioleta no se mostraba enfadado tras las dos últimas derrotas del Real Valladolid. Estaba resignado a la falta de puntería que vive su equipo. Las dos últimas comparecencias postpartido del míster blanquivioleta se centraban en la falta de gol. Tras escucharle queda la duda de saber si es sólo por la puntería por lo que el Real Valladolid vive este momento. «Nada está de nuestra parte», como aseguraba el gallego y todo puede estar relacionado con el gol. ¿Por qué no? Quizás no todo ha cambiado tanto pero el gol, como siempre, marca todo.

Vivir del gol. Sufrir sin él
El eslogan de publicidad más realista que ha existido fue aquel de un canal de televisión que aseguraba que “sin gol no hay fútbol”. Es más, un gol lo cambia todo. Si todo análisis está marcado por el resultado, y más a estas alturas de la temporada, los resultados y los análisis llegan por los goles. El Real Valladolid no los tiene y, obviamente, no llegan los resultados. Sin ellos, aparecen los miedos y con las incertidumbres, las crisis. El Pucela no está en una crisis de resultados pero, posiblemente, sí en una de confianza en su estilo.

No se cree en el fútbol de este Real Valladolid. No tanto como hace unas semanas. ¡Yo el primero! Es cierto que el equipo no evoluciona como debería pero la duda es saber si el equipo ha cambiado tanto como dicen los últimos resultados. Crecer no ha crecido, está claro, pero intentando analizar toda la temporada, parece que el Pucela no ha cambiado tanto como parece. Sigue siendo el mismo pero sin el gol del inicio de temporada.

“Últimamente nos cuesta marcar”, aseguraba Sampedro en la sala de prensa del Estadio de Butarque. Pese a que “hemos generado para marcar un gol, no estamos convirtiendo lo de antes”. Falta puntería al Real Valladolid y es, quizás, por ello que el equipo no crece. Le falta su sustento y, posiblemente, su único argumento. Este Real Valladolid en el inicio de la temporada vivía del gol. ¿Fue mejor que el Sevilla Atlético? Dudo. ¿Generó más? Posiblemente, no. Marcó un tanto más, tuvo un acierto destacado y sumó tres puntos.

De igual forma en la última gran tarde. La goleada (4-0) ante la Agrupación Deportiva Alcorcón hizo mucho daño al entorno. El partido no fue bueno. El equipo tuvo puntería, y ya. Aprovechó los errores del rival y tapó todas sus carencias con los goles, sobre todo en la segunda parte. Este Real Valladolid vive del gol y de las transiciones. Sin goles y con el marcador en contra, no puede correr y Sampedro sufre. “Me preocupa empezar perdiendo”, afirmaba el míster en Leganés, y es normal. Sin espacios desaparecen las oportunidades. El Real Valladolid no contragolpea y pierde su gran oportunidad, su punto más fiable en la actualidad.

¿Y si estábamos engañados?
Analizando uno por uno todos los partidos ligueros del Real Valladolid esta temporada son muy pocos aquéllos que dejan un regusto de dominio total del Pucela. Sí, es difícil poder dominar un partido un alto porcentaje e imposible hacerlo en 90 minutos. Partiendo de esa base, y con la perspectiva del tiempo, considero que los de Luis César Sampedro sólo fueron muy superiores a los rivales en fútbol en dos partidos.

Las victorias en el Estadio José Zorrilla (2-0) ante el Club Deportivo Tenerife y (2-1) ante el Granada CF mostraron un Real Valladolid serio. Aquel era un equipo que dominaba desde la creación de ocasiones pero, también, desde un fútbol de Segunda división. Proponía y contrarrestaba. Dejando esos dos encuentros a un lado, el Pucela sólo ha sabido hacerse fuerte desde las ocasiones, los goles y la fuerza ofensiva.

Al estar en campo rival no tenía que defender, al encerrar al rival en su área no tenían que preocuparse de su campo y así parece que nos engañamos ante un Pucela que se sustentaba sólo desde el gol. Es cierto que todos los equipos necesitan de un gol al menos para ganar los partidos. Es una obviedad absurda pero, de igual forma, muchos conjuntos tienen una doble vertiente y una propuesta alternativa para conseguir ganar los partidos.

Este Real Valladolid, no. Tapado el contragolpe y cerradas las vías de balón parado, que no son pocos registros, los de Luis César Sampedro pierden fuerza. Mucha fuerza. Hasta tal extremo de dejarse puntos a la vez que la puntería. Cuestiones que van muy unidas. Demasiado unidas. Sin evolución no hay futuro y sin gol, no hay Real Valladolid posible y viable para esta temporada.