Era el momento de confiar en este Real Valladolid

Rayo Vallecano 1 – 2 Real Valladolid | Una victoria para confirmar la salvación

Después de la importante victoria (1-0) ante el Girona FC, de la injusta y polémica derrota (1-0) ante el Atlético de Madrid y la necesaria victoria (1-0) ante el Athletic Club, el Real Valladolid afrontaba la penúltima jornada liguera con la posibilidad de asegurar la salvación y, a la vez, la confirmación de que el equipo estaba en un buen momento. Esa cuestión futbolística era la mejor baza del equipo de Sergio González para creer en la consecución del objetivo. El equipo estaba bien y podía consumar toda su ambición por méritos propios, como confirmó con la merecida victoria al Rayo Vallecano en el Estadio de Vallecas.

Los jugadores del Real Valladolid, tras el gol de Sergi Guardiola al Rayo Vallecano | Foto: LaLiga

Gestión del partido
Era una cuestión individual y propia sólo del Real Valladolid. Los de Sergio González acumulaban grandes semanas de juego y resultados y era por ello que la preocupación debía ser mínima en lo que al futuro del equipo se refería. Pese a afrontar el partido con el nervio puro y realista de un encuentro determinante, el poso que acompañaba al equipo era el de un conjunto en buen estado, buena dinámica y alta concentración. En el fondo, la credibilidad del Pucela era total y así se entendió y justificó la victoria.

Ya no era sólo una cuestión de quién necesitaba más los puntos o quién tenía un objetivo deportivo en juego, era un tema de rendimientos, situaciones y estados de forma. En estos condicionantes, el Real Valladolid era superior al Rayo Vallecano en la previa y lo demostró en el partido. Pese a la diferencia de sólo un gol en el marcador y al tiempo que el equipo local tuvo el partido en empate, la sensación fue clara y favorable al Pucela.

Lo de Sergio, ayudados por el tempranero gol de Enes Ünal, se vieron cómodos en el partido. Dominaron el juego, las transiciones y los altibajos. “Sin hacer gran cosa”, como aseguró Paco Jémez, los pucelanos no necesitaron un gran despliegue futbolístico ni físico para dominar el encuentro y ser merecedores de la victoria. Con el gol de Enes Ünal y la gran respuesta del equipo tras el empate local, la victoria de la salvación llegó.

Capacidad de respuesta
Lo más importante no fue la solvencia con la que los blanquivioleta dominaron las rentas y con la tranquilidad con la que afrontaron los últimos minutos. Lo más elogiable del partido de la salvación estuvo en la capacidad de respuesta del conjunto blanquivioleta tras el gol del empate vallecano. Saber asumirlo, digerirlo y responder a él como se hizo habla de un equipo maduro, creíble, consecuente y en buen estado de forma. En definitiva, un equipo de Primera división por méritos futbolísticos propios.

A nivel de juego, el Real Valladolid está muy bien

Real Valladolid 1 – 0 Athletic Club | Los blanquivioleta vuelven a respirar

La polémica derrota (1-0) del Real Valladolid en el Wanda Metropolitano tapó la realidad del equipo blanquivioleta. En el encuentro ante el Atlético de Madrid, los de Sergio González fueron muy superiores a los colchoneros. Tuvieron fuerza, convencimiento y claridad. A nivel sólo de fútbol el encuentro fu positivo y la dinámica, ilusionante. Los blanquivioleta debían tirar de esa inercia de juego para conseguir, como hicieron, la victoria ante el Athletic Club. Era un encuentro determinante y los pucelanos consiguieron una nueva victoria en el Estadio José Zorrilla en un duelo marcado por un golazo de Waldo Rubio pero, también, por la confirmación de que el equipo está bien. Se encuentra cómodo y en un buen estado de forma.

Los jugadores del Real Valladolid, tras el final del partido ante el Athletic Club | Foto: LaLiga

Estado de forma
A estas alturas de la temporada todo lo marcan las victorias. Si en el fútbol se divide todo entre el qué y el cómo, a tres jornadas del final, ese qué, las victorias, se imponen al cómo. Casi da igual cómo lo hagas mientras las consigas. La realidad es la necesidad de puntos pero también hay un camino y una forma que lleva a ser más cómplice y estar más ilusionado con el futuro. Pese a la necesidad de resultados, hay que mirar más allá.

Por ello, y queriendo tener más puntos de vista sobre la actualidad que el mero resultadismo, el Real Valladolid ha dejado grandes sensaciones en los dos últimos partidos. Ya fuera ganando (1-0) al Girona FC o perdiendo (1-0) ante el Atlético de Madrid, Sergio González y los suyos fueron superiores a dos equipos con un gran objetivo en el aire. Con el recuerdo de esos dos partidos, el Pucela afrontaba una nuevo partido determinante y, como en ocasiones atrás, supo responder ante la exigencia.

Con un gran inicio, minutos dominando el juego y el peso del partido y sabiendo sufrir en los momentos en los que el Athletic Club supo llegar al área de Jordi Masip, el Real Valladolid sumó una victoria trascendental. Desde sus condiciones de juego y su buena lectura, el Pucela llega a las dos últimas jornadas con el objetivo en la mano y, además, con la sensación de que está en uno de los mejores momentos de juego de la temporada.

Creencia y confianza
Encontrado, nuevamente, una base de jugadores estructurada y con sinergias determinante entre ellos, el Real Valladolid consigue estar en situación de ganar todos los partidos. Sabe leer las exigencias del duelo y lee las necesidades con cierta facilidad. El equipo está bien. Ya se sabía, ya se había demostrado pero la victoria ante el Athletic Club, en la antepenúltima jornada liguera, confirma la creencia y la confianza en el conjunto de Sergio.

No sólo queda rabia; hay un gran partido de fútbol

Atlético de Madrid 1 – 0 Real Valladolid | Un partido que no se ‘ve’ sin el VAR

La primera visita del Real Valladolid al imponente Wanda Metropolitano siempre va a quedar marcada por el VAR. EL uso que Melero López hizo del monitor para la acción de Santiago Arias desprestigia el videoarbitraje y un deporte en el que el equipo de Sergio González firmó un meritorio y elogiable partido. Sabiendo sufrir y concediendo solamente metros y no grandes ocasiones, los pucelanos se toparon con Jan Oblak para no conseguir una victoria merecida en juego que el colegiado del partido no quiso dejar ni en una opción de más que merecido empate con un claro penalti no concedido.

· La CRÓNICA de la derrota (1-0) ante el Atlético de Madrid, para ElDesmarque Valladolid ·

Los jugadores del Real Valladolid saludan a la afición blanquivioleta tras el partido | Foto: LaLiga

Análisis condicionados
Pese a querer hacer un análisis puramente futbolístico de la visita del Real Valladolid al Wanda Metropolitano es imposible no condicionar en todo su esplendor lo que ocurrido en el minuto 87. Es imposible no analizar la estrambótica situación vivida con Melero López y el claro penalti de Santiago Arias. La no concesión del penalti es sinónimo de rabia pero, tras ello, queda la sensación de un gran partido del equipo de Sergio González, un Pucela que fue muy superior al equipo colchonero en todas las circunstancias del juego.

Por difícil que sea de asimilar, lo vivido en el Wanda ya no tiene solución y el Real Valladolid, pese a no ser una etapa para ello ni tener gran margen, debe obtener conclusiones más positivas que negativas. El partido fue muy bueno y el juego estuvo más en lo que quiso el Real Valladolid que en lo que propuso un rival como el Atlético.

El primer detalle que marca la superioridad blanquivioleta es el peso de ambos porteros en el partido. Jan Oblak fue el mejor del partido y, por el contrario, Jordi Masip fue casi un espectador más. Simplemente tuvo que espantar cierta sensación de peligro que hubo en el área por los constantes centros laterales rivales. Las intervenciones del esloveno fueron constantes pero las del catalán, nulas. El bagaje ofensivo blanquivioleta fue mejor y más alto pero, nuevamente, insuficiente.

Una de las mejores versiones
En uno de los mejores partidos del equipo en toda la temporada, los de Sergio González ofrecieron credenciales ofensivas y contundencia defensiva. No tuvo problemas para defender el área ni, tampoco, para conseguir tener a los colchoneros fuera de las cercanías de Jordi Masip. El Real Valladolid fue mejor pero, tristemente, no obtuvo rédito deportivo de un partido que, además, de la lógica rabia y enfado por el penalti no concedido, deja la realidad del gran partido de un equipo que vuelve a entrar en descenso.

Querer muchas veces es sinónimo de saber hacer

Real Valladolid 1 – 0 Girona FC | Victoria blanquivioleta de gran trascendencia

Ésta sí que era una final. Uno de esos partidos determinantes en los que no se puede fallar. La necesidad de puntos era determinante pero, en esta ocasión, todo quedaba ampliado por la situación del rival. Los de Eusebio Sacristán llegaron al Estadio José Zorrilla jugándose la situación algo menos que el Real Valladolid pero en una situación similar. Por ello no se entiende menos la ‘facilidad’ y la poca muestra de querer de los catalanes. En esta ocasión, los de Sergio González pusieron todo en el asador. Quisieron y, en muchas ocasiones, querer es sinónimo de saber hacer y el Real Valladolid lo confirmó para una victoria de renombre.

· La CRÓNICA de la victoria (1-0) ante el Girona FC, para ElDesmarque Valladolid ·

Los jugadores del Real Valladolid celebran la victoria ante el Girona FC | Foto: LaLiga

Doble propuesta
Dice que querer es poder pero no siempre, querer es saber ni saber, hacer. El ciclo parece simple desde el exterior pero complejo desde el interior del fútbol. Todo equipo profesional de fútbol quiere ganar un partido de fútbol siempre. Por norma general puede y sabe hacerlo, para ello entrenan, pero no siempre lo hacen. El saber y el poder, generalmente, es cuestión propia. El hacer que, en este caso, es ganar, no. El árbitro, las condiciones del partido, el acierto, el rival… Mucho influye en el resultado final.

El Real Valladolid, como pocos equipos, sabe esta temporada la capacidad de influencia de un arbitraje. Éste influye. Puede ser y ha sido determinante pero en la visita del Girona FC, el partido más importante de la temporada para los de Sergio, el factor diferencial estuvo en la propuesta y en la intención blanquivioleta. El Real Valladolid quiso, propuso y mandó en el juego. El Girona FC, no.

Con una propuesta insistente, de presión alta y combinativa y, posteriormente, con un juego más directo, vertical y contragolpeador, el Real Valladolid intentó hacerse dueño y señor del partido. Quiso, supo y lo consiguió. Tuvo el éxito pero, obviamente, destacando la triste propuesta del equipo de Eusebio Sacristán. El Pucela fue mejor que un equipo que no supo, no consiguió y que, posiblemente, no quiso atacar ni ser superior al rival. No buscó ser mejor que el Real Valladolid en ataque porque no entraba en sus planes.

Sufrimiento controlado
Pese a la pobre intención del equipo catalán, las victorias en el fútbol profesional y más en Primera división son muy caras. Aunque seas muy superior al rival, como fue este caso, la victoria se vende cara y el Real Valladolid tuvo que sufrir para amarrar los tres puntos. Pese a que Jordi Masip no fue muy exigido ni el Pucela encerrado en su área, el tramo final del partido se vivió más en el campo local que en el visitante y fue más por una cuestión de nervio y resultado que de propuesta y convencimiento, donde el Pucela fue superior los 90 minutos.

Punto de maquillaje para otra oportunidad perdida

Deportivo Alavés 2 – 2 Real Valladolid | Insuficiente empate sumado en Vitoria

Insuficiente. Así se define el empate del Real Valladolid en Vitoria. Dada la situación, el equipo estaba exigido en ganar el partido ante el Deportivo Alavés y, con ello, la primera media hora de juego es impropia e imperdonable. Pese a la buena reacción firmada, el empate no es un premio. En realidad se trata un mínimo maquillaje para otra oportunidad perdida por un equipo al que sólo le vale ganar. Ni la imagen ni los empates. Este Real Valladolid necesita ganar y en Vitoria no lo hizo por lo que el punto no es positivo. En absoluto.

Jugadores del Deportivo Alavés y el Real Valladolid en el duelo vivido y jugado en el Estadio de Mendizorroza | Foto: LaLiga

Necesidad de victorias
Cuando un equipo está luchando por ascender, lo determinante es no perder. Cuando evita el descenso, la necesidad es ganar. Es preferible conseguir una victoria y perder dos partidos que firmar dos empates. Parece una cuestión lógica pero muchas veces no se considera así. Se cree que una derrota es un golpe duro cuando, en realidad, el problema no está en sumar y la derrota no son partidos sino puntos.

En el Real Valladolid ya ocurrió hace unos años cuando el equipo de Juan Ignacio Martínez perdió la categoría en la temporada 2013/2014. A nivel de derrotas, aquel Pucela no mereció el descenso. Es más, hubo nueve equipos que perdieron más que él aquella temporada. Por el contrario, sólo uno ganó menos. Así, los blanquivioleta fueron el equipo que más empataron o, lo que es lo mismo, el que más veces dejó de ganar dos puntos. Con todo, el proyecto estuvo ‘vivo’ por los empates peo terminó ‘muerto’ por las victorias.

Así, y como ocurriese con el (2-2) el Getafe CF, el Real Valladolid perdió en Vitoria dos puntos. Lo hizo para dar un paso atrás en su ambición, en sus objetivos y en sus necesidades. El punto conseguido ante el Deportivo Alavés no es más que puro maquillaje en una nueva oportunidad perdida por salir de la zona baja. El empate es insuficiente por la exigencia de un equipo que debe dar más y conceder menos. Todo lo contrario de lo que ocurrió en el Estadio de Mendizorroza y, sobre todo, en el inicio del partido.

Imperdonable
Tras el partido, Sergio González confesó que el punto era “triste” por cómo había comenzado el duelo el equipo pero que se mostraba “orgulloso” por la respuesta que había tenido el Pucela tras la primera media hora de juego. Realmente, esa alegría no debería haber existido porque la primera media hora del Real Valladolid es impropia de un equipo que busca la salvación. En ella se perdieron dos puntos pero, sobre todo, la imagen, la confianza y la credibilidad. Nada de lo que sobra que se la jugará ante el Girona FC.

Y Sergio decidió agitar el vestuario blanquivioleta

Real Valladolid 2 – 2 Getafe CF | Injusto empate que lleva al descenso

Hasta el tanto de Jorge Molina, la noticia en la visita del Getafe CF al Estadio José Zorrilla estuvo en la motivación y activación que Sergio González hizo. La entrada de Yoel Rodríguez, la suplencia de Míchel Herrero y la titularidad de Enes Ünal supusieron la maniobra más destacada del entrenador catalán en la temporada. Necesitando tomar él el mando del «reseteo» que él mismo pedía, el Real Valladolid firmó un encuentro destacado, en sus necesidades y exigencias. Sólo ese gol final rompió el merecimiento de los pucelanos por conseguir una victoria en el partido en el que Sergio se hizo con el control del vestuario y de la situación.

Los jugadores del Real Valladolid celebran el gol de Enes Ünal ante el Getafe CF | Foto: LaLiga

Una frialdad necesaria y positiva
Analizar un partido en frío lleva a ver positivo lo que, horas antes, era duro, cruel y totalmente negativo. Por ello, el injusto empate ante el Getafe CF no debe resultar tan negativo como parece. Es lógico y normal el enfado, el berrinche y el dolor tras perder dos puntos en el tiempo de añadido pero la realidad es que el duelo crea un precedente que el Real Valladolid debe agarrar con fuerza. Con el cambio de dinámica, protagonistas y tendencia del equipo, el Real Valladolid sale muy fortalecido.

La victoria hubiera hecho a Sergio González el gran victorioso del encuentro pero el tanto final de Jorge Molina deja en ‘sólo’ una gran acción el movimiento y la agitación del vestuario. El término “sólo” aumentará con el paso de los días y dejará un poso muy positivo en las filas de un Real Valladolid en el que Sergio González se ha vuelto a destacar como el gran líder.

Tras pasar su semana más dura desde que llegó al Real Valladolid, el entrenador blanquivioleta da el golpe de timón necesario para cambiar la dinámica del equipo. Debía tomar la situación por la raíz del problema y lo hizo. Con la entrada de Enes Ünal, el regreso a un esquema propio para el juego directo y de transiciones que necesita el equipo ahora, y, sobre todo, la titularidad de Yoel Rodríguez, Sergio se corona como el líder del equipo en el mejor momento posible. En el más necesario.

Fútbol de áreas
Hablando puramente de fútbol y del encuentro y como viene siendo habitual en el fútbol moderno, el Real Valladolid tiene problemas al no estar cumpliendo else camino. Para ganar actualmente en el fútbol hay que ser contundente en las áreas y no importa cómo llegues a ellas. Así, y por la falta de seguridad y fuerza en ellas, el Real Valladolid perdió dos puntos. Oficialmente lo hizo con el penalti sobre Hugo Duro pero, antes, con ciertos detalles, comenzó a forjar un insuficiente empate.

Cuando la clasificación no es lo más determinante

Real Valladolid 0 – 2 Sevilla FC | El Pucela toca fondo en sensaciones

Un buen inicio y una más que solvente primera media hora de juego hicieron que el Real Valladolid elevase la ilusión por ver su reacción pero la realidad fue dura y el equipo de Sergio González tocó fondo ante los de Joaquín Caparrós. En sensaciones, creación de ocasiones y cuestiones futbolísticas, el Pucela rebaja su caché en un partido tan preocupante que deja la clasificación como un aspecto secundario. Que actualmente el Real Valladolid no esté entre los tres últimos puestos es un mero formalismo porque la sensación, la tendencia y la dinámica son de caer en ella y no salir. El fútbol se impone a la clasificación.

· La CRÓNICA de la derrota (0-2) ante el Sevilla FC, para ElDesmarque Valladolid ·

Fernando Calero, junto a Rubén Alcaraz y Daniele Verde, tras el segundo gol del Sevilla | Foto: LaLiga

El camino de la temporada
El Real Valladolid evoluciona mal. En los partidos y en la temporada. En esta ocasión, nuevamente, el avance de los minutos sentó mal al equipo de Sergio. Con el transcurso del partido, al Pucela se le fue poniendo la misma cara que en la temporada. Ante el Sevilla FC lo importante para los 15 últimos minutos no era el resultado sino la tendencia, igual que la temporada. Actualmente lo importante no es la clasificación sino la sensación que hay.

El partido tomaba tintes negativos por la respuesta que comenzaba a dar el equipo. Como en las últimas fechas y como resumen de la temporada, el equipo se quedaba sin respuesta y las sustituciones no generaban cambios ni mejoras. Como en la dinámica de la temporada, en el inicio se vio a un Pucela convencido y líder. Con un plan establecido, el equipo parecía fiable. Teniendo que enfrentarse a la respuesta del rival, Sergio y los suyos se perdían en la evolución del partido.

Sin respuestas, el equipo más fiable y con más orden se llevaría el duelo. No fue sólo cuestión de calidad sino de respuestas, lectura de partido y ejecución del partido. Sergio González señaló la calidad como parte determinante del análisis pero antes que ella hay detalles de lectura y de banquillo. El gol de Roque Mesa está marcado por la calidad pero su entrada al partido, no. El cambio que dio el equipo hispalense con el centrocampista fue determinante para conseguir el gol, la victoria y la nueva decepción futbolística para el Pucela.

Mandan las sensaciones
Con el mazazo en este nuevo partido, el que debía tener una buena respuesta pucelana tras el duro golpe sufrido ante el Club Deportivo Leganés, el Real Valladolid tiene problemas mucho más grandes que la clasificación. Los de Sergio no están en descenso pero no lo están por pequeños detalles que no deben nublar la realidad blanquivioleta. El equipo tiene tantas carencias como limitaciones y ausencias de respuestas. Con todo ello, el problema no es estar en descenso, es dejar la sensación de que estás en él o, incluso, descendido, sin estar en ello. Nuevamente, las sensaciones pueden a una realidad que no es nada boyante.

Una dura sanción hasta para una triste propuesta

CD Leganés 1 – 0 Real Valladolid | Justicia a la pobre imagen blanquivioleta

Perder en el tiempo de añadido siempre es duro. Hacerlo cuando se ha ampliado el tiempo de prolongación, más. Así, la sensación que deja la dura derrota del Real Valladolid en el Estadio de Butarque es muy dolorosa. Los de Sergio González vieron volar un importante punto en los últimos de un partido que dejó una pobre y triste imagen pucelana. La intención vallisoletana fue impropia de un equipo con cierto carisma e intención. Los blanquivioleta firmaron una segunda parte pobre, sin ambición y sin personalidad. Por ello, la derrota, además de dura por cuándo se produce es, también, justa por la intención y capacidad pucelana.

· La CRÓNICA de la derrota (1-0) ante el CD Leganés, para ElDesmarque Valladolid ·

Sergi Guardiola se lamenta en Leganés de una ocasión fallada en el primer tiempo | Foto: LaLiga

Por un puñado de segundos
Se puede interpretar de muchas formas pero el gol del Club Deportivo Leganés llegó de forma legal. Sobre el añadido se puede añadir y Cuadra Fernández lo hizo por la sustitución que dio la entrada de Javi Moyano en el partido. Pasados los 95 minutos, Guido Carrillo marcó un gol merecido por la tendencia que había tomado el duelo. En él, el Real Valladolid consiguió ‘copiar’ gran parte de la ejecución ý juego del empate (1-1) ante la Real Sociedad. La parte positiva y la negativa.

Ante los vascos, el equipo de Sergio comenzó siendo mejor. Dominó, creó y generó cierto peligro. Fue superior al rival pero el avance del partido le sentó mal. Sin llegar a incordiar mucho la meta de Jordi Masip, el campo se inclinaba hacia el área pucelana. El rival crecía y el Pucela parecía achantarse. Perdía fiabilidad, coraje y ambición a la vez que el rival se iba sintiendo más cómodo sobre el campo.

El duelo no tenía grandes ocasiones, algo que sí consiguieron ambos equipos en el primer tiempo pero la balanza era pepinera. Lo era porque los de Pellegrino parecían querer buscar de alguna forma el marco rival. No sabían muy bien cómo llegar pero parecían quererlo. Buscaban intentarlo. Así, los 20 últimos minutos se vivieron en el campo pucelano y, claro, el final fue traumático dejando a un lado el minuto en el que se produjo.

Un final real y temido
Tristemente el problema de la visita del Real Valladolid al Estadio de Butarque no está en el gol ni, posiblemente, en cuándo se produjo. El verdadero problema del partido estuvo en ver que la acción era real y temida. El tanto madrileño se veía venir por la pobre propuesta pucelana que sólo queda empañada por el dolor y el enfado por recibir un gol como el que encajó el equipo blanquivioleta. En tiempo y forma.

A la propuesta pucelana le sigue faltando solidez

Real Valladolid 1 – 1 Real Sociedad | Más allá del VAR hubo un partido

Obviamente, el protagonista del partido fue el árbitro y el uso del VAR. Alberola Rojas anuló un gol de Kiko Olivas en el tramo final del encuentro que pudo dar la victoria al equipo blanquivioleta. Sin duda, la anulación del tanto marca la actuación pucelana ante el equipo vasco pero más allá de él hay un partido, unos detalles y unos errores que condenan la propuesta blanquivioleta. Cerca de la victoria, por merecimientos y creación de ocasiones, quitando el gol anulado, fueron los visitantes los que tuvieron la ocasión más clara en un partido al que el Pucela le pudo pasar lo que él consiguió en Éibar.

Alberola Rojas, tras anular el gol de Kiko Olivas ante la Real Sociedad | Foto: LaLiga

Cerca de ganar; cerca de perder
Considero que el resumen más sincero sobre el partido del Real Valladolid ante la Real Sociedad es que el VAR no le dejó ganar el partido, tras anularle el gol de Kiko Olivas, pero que fue el propio Pucela el que pudo perder el partido por el videoarbitraje. De la misma forma que la acción del penalti a Óscar Plano en el Estadio de Ipurúa desconcentró a los armeros, la acción del gol anulado desesperó a los blanquivioleta este domingo.

La impotencia por la acción anulada sacó del partido a los pucelanos, que vivieron un tramo final de partido de desesperación. Pocas dudas existen de que en un duelo de cinco o diez minutos más, la Real Sociedad hubiera generado ocasiones y sensaciones de peligro para llevarse con solvencia el partido. El VAR privó al Pucela de ganar pero, después, la gestión del equipo pudo costar una derrota que hubiera sido durísima.

La ocasión que la Real Sociedad marra en el tiempo de añadido pudo ser un golpe durísimo para un Real Valladolid que firmó un partido justo de propuesta y solidez y con muchos altibajos. Tras la victoria (2-1) en Éibar era el momento de ver la mejor versión pucelana. Llegaba el momento de presenciar ese punto de inflexión del que tantas veces se ha hablado esta temporada. Los de Sergio necesitaban un “gol de fortuna” como el de Ipurúa para confirmar su camino pero éste no llegó porque ciertos detalles del juego no sonrieron y porque otros no tuvieron la respuesta que merecía la situación.

Débil personalidad
Honestamente, tras importante victoria de Éibar, me esperaba ver a un Real Valladolid dominador, contundente y con personalidad pero el paso al frente no llegó y, posiblemente, no llegará como se esperaba y deseaba porque el tanto anulado a Kiko Olivas devuelve al Real Valladolid a las dudas sobre el VAR y a la poca consistencia sobre el campo. Debilitado por muchos detalles, la fortaleza blanquivioleta no llega ante los problemas del rival. El Pucela sigue lastrado por sus propios errores pero no se ve reforzado por los del rival.