¿Por qué no ha explotado Gonzalo Plata en Primera?

El fútbol son detalles, pequeñas fracciones. Como diría Tony D’Amato, personaje de Al Pacino en ‘Un domingo cualquiera’, el fútbol es jugada a jugada. Su histórico «pulgada a pulgada». Una jugada puede cambiar un análisis, una sensación y un futbolista. Un detalle cambia todo y Gonzalo Plata puede ser el último gran ejemplo en clave del Real Valladolid. El ecuatoriano ha salido por la puerta de atrás. Del Estadio José Zorrilla, de LaLiga y de Europa. Todo, muy posiblemente, hubiera sido diferente si su disparo en el último minuto del duelo ante el Getafe CF hubiera terminado en gol.

Si el ecuatoriano hubiera firmado el gol de la salvación blanquivioleta, todo sería ahora diferente, incluso el análisis de su rendimiento en el Real Valladolid. Sería muy oportunista y resultadista pero, en parte, tendría hasta sentido. Ese gol hubiera dotado al jugador de parte de fuerza sobre una de las grandes deficiencias que ha tenido en su etapa en Zorrilla y en España. Gonzalo Plata deja de ser blanquivioleta tras haber anotado siete goles, uno de ellos en la élite, y tras conseguir 12 asistencias, siete de ellas en los últimos 12 meses.

Los números no son buenos, pero tampoco son desastrosos. En muchas ocasiones toca mirar más allá de esas cifras y entender qué significaron esos registros y cuánto obtuvo el Real Valladolid con ellos. En el caso del ecuatoriano, sus dígitos han sumado poco. Cierto es que de sus pies salen asistencias para victorias de la pasada temporada contra el Elche CF, el RCD Espanyol y el Girona FC en el Estadio José Zorrilla. Esos días, cinco asistencias dieron ocho puntos al Real Valladolid, entendiendo la subjetiva importancia de una asistencia de gol por su intencionalidad y relevancia directa. Más allá de aquéllo, Gonzalo Plata no ha sumado de forma diferencial en el Real Valladolid.

Recuerdo una vez como un exjugador del Real Valladolid me habló de Vladimir Manchev. «¡Qué importante fue en el ascenso de 2007!», le dije. «¡Qué pocas veces hacía el gol definitivo o el 0-1!», me contestó. Desde aquel día me gusta mucho ver la trascendencia de los goles. Pensando en la importancia que tienen los números y no sólo en los números, Plata ha tenido poca relevancia de blanquivioleta. Siempre se la ha supuesto una calidad que, indudablemente, tiene, pero no siempre ha conseguido que ésta fuera diferencial para el equipo. Ni en el juego ni en los números.

Fracaso
Mencionado ya el incumplimiento de las expectativas generadas, éstas no han llegado al nivel medio esperado porque, principalmente, Plata no ha conseguido sumar de forma diferencial ni en los momentos decisivos. El jugador ‘estrella’ del equipo tiene que sumar volumen o momentos y el ecuatoriano no ha sabido hacerlo en ninguno de los dos  aspectos. Este hecho ha debilitado de forma paulatina al jugador. Sin ser diferencial, no era intocable. Ser serlo, no se sentía ‘protegido’ ni ‘cuidado’. Era uno más. Nunca consiguió sumar más de tres partidos completos de forma consecutiva. No era el plus diferencial del equipo y, por ello, su confianza se fue devaluando.

Las derrotas del equipo y un rol futbolístco con poco peso y pocas acciones en superioridad numérica para poder encarar rivales le privaban de tener relevancia y ganar confianza. Así, en muchos momentos, su peso se limitaba a acciones de contragolpe. En esos momentos, en pocos segundos, la confianza marca diferencias y Plata no la ha tenido en toda la temporada.

La fue perdiendo o la fue quemando. Depende. La inercia social y de Club con la que comenzó la temporada fue desapareciendo de forma paulatina y eso que a inicios de noviembre había partido sólo en nueve partidos y cinco de ellos habían sido victorias, pero ni en ese momento Plata supo demostrar liderazgo y personalidad, razones por las que ha fracasado en Valladolid. ‘Fracasar’, sí. Indudablemente.

Gonzalo Plata: un enorme fracaso blanquivioleta

Gonzalo Plata es historia del Real Valladolid. Lo es de una forma triste y no sólo por su pobre rendimiento en la temporada 2022/2023 ni, tampoco, lo es solamente por el incumplimiento de las expectativas generadas tras su fichaje del pasado verano. La marcha del ecuatoriano es un golpe duro para su imagen y señala como un fracaso importante su estancia en el Estadio José Zorrilla. Pese al rendimiento en su primer año como blanquivioleta y a la ilusión alojada en su fichaje definitivo, la salida del jugador, en formas y destino, señala un descalabro innegable.

La etapa blanquivioleta del extremo ecuatoriano es mala. Lo es porque ha cumplido en muy pocas de las exigencias básicas que debía tener y porque en los últimos 12 meses, posiblemente, no ha cumplido con ninguna de sus expectativas. Hablar de Gonzalo Plata siempre significa señalar al jugador que incumplió de forma categórica el régimen interno del Club y los principios de profesionalidad de un futbolista. Pese a ello, el Club miró por su calidad y potencial, parámetros que no ha sabido cumplir en su segunda temporada.

El análisis al rendimiento de un jugador siempre llega por dos cuestiones: calidad atesorada y supuesta, y el desembolso realizado por él. En ambos, Gonzalo Plata ha fracasado. La inversión en plantilla que el Real Valladolid pudo hacer hace justo un año estuvo muy condicionada por la apuesta en jugadores que habían estado cedidos en el Club meses antes. Monchu Rodríguez y Gonzalo Plata, principalmente, fueron jugadores sobre los que recayó una parte importante del desembolso de la vuelta a la élite.

Cuestión de expectativas
Se creía en ambos y se hizo un esfuerzo importante, sobre todo por el ecuatoriano. Pese a actos de indisciplina, oficiales y extraoficiales, el Real Valladolid apostó por él. Invirtió en él basándose en la calidad y, obviamente, sumó una importante dosis de exigencia en él. La exigencia futbolística, social y de análisis ha devorado a un jugador que cierra su etapa en el Real Valladolid mal en todos los sentidos. En el deportivo, en el social, en el incumplimiento de las expectativas, en el aspecto económico, en la forma de devaluarse… Nada de lo que ha envuelto a Gonzalo Plata en la temporada 2022/2023 ha sido positivo, como, posiblemente, y hablando en frío, poco positivo dejó la 2021/2022.

En la ahora llamada LaLiga Hipermotion, un jugador como el ecuatoriano debe tener mejores estadísticas de las que él firmó. ¡Mucho mejores! Seis goles y cinco asistencias son números discretos para un jugador de su calidad y potencial. El ascenso nubló la vista o, quizás, esa visión sobre el jugador era simplemente errónea y las expectativas no es que hayan sido ahora exageradas o incumplidas, sino, más bien, irreales. Así se entendería muchos contextos de un jugador que con 22 años no ha explotado en Europa y que se diluye hasta un equipo como Al Sadd.

Gonzalo Plata está entre la capacidad y la preparación

El fichaje de Gonzalo Plata por el Real Valladolid fue una locura. En todos los sentidos. El ecuatoriano generó una ilusión y emoción en el seno blanquivioleta que no recuerdo. Ningún jugador había generado tanta expectación. Frenada dicha fuerza, llega el momento de analizar el clima y las exigencias creadas. ¿Está preparado Gonzalo Plata para llegar a los techos que se le han impuesto con los análisis de su fichaje? Honestamente, creo que no. El fichaje es buenísimo, pero el enfoque que se ha hecho de él, no.

Se han elevado las expectativas de forma desmesurada. Twitter es un canal que me tiene enamorado pero que, en múltiples ocasiones, exagera la realidad. Repito, Gonzalo Plata es un gran jugador pero, por el momento, es imposible conocer hasta qué nivel puede llegar y cuál será su techo. El del ecuatoriano es un «melón por abrir», como se dice vulgarmente. Gonzalo Plata tiene un potencial descomunal. Ahí las redes sociales no exageran. En la seguridad de que vaya explotar, sí. El ecuatoriano ha demostrado mucho en Valladolid. Bueno y malo. Entre lo negativo está la irregularidad.

En LaLiga SmartBank y en un equipo como el Real Valladolid de la pasada campaña los picos de rendimientos se perdonan. Se llegan a olvidar si todo termina en ascenso. LaLiga Santander es otra exigencia y más tras un desembolso como el que va a tener que realizar el Club por su fichaje. El Pucela ha hipotecado parte de su futuro por un jugador de enorme calidad pero de incierto rendimiento. ¿Qué tal se adaptará a la nueva categoría? ¿Cómo asumirá el entorno pucelano un rendimiento irregular de un jugador que, seguro, tendrá picos elevados de rendimiento? ¿Cuánto se le exigir en relación al desembolso económico? Estas son preguntas relevantes y necesarias.

Irreal
Pese a ellas y su desconocida respuesta, el movimiento es acertado, mucho, pero el futuro a corto plazo es incierto. El Real Valladolid debe ar un salto de categoría muy exigente y Gonzalo Plata, también. Él está capacitado para sumar en la élite del fútbol español, pero lo importante es saber si está preparado para ello. Capacidad no es lo mismo que preparación y más en un jugador ciertamente influenciable y al que le crecen tanto las exigencias y la presión. Por el momento sólo se puede mirar al presente y al impacto de su fichaje. ¿Mirar a una venta futura? Totalmente irreal.

Pacheta es el responsable de la expectación por Plata

Gonzalo Plata es nuevo jugador del Real Valladolid. Lo de ‘nuevo’ atiende al concepto de propiedad que ha adquirido el club pucelano sobre él. El atacante ecuatoriano es blanquivioleta y lo es gracias a José Rojo, Pacheta. Repasando las redes sociales y las interacciones con el Club, ningún fichaje en los últimos 10 ó 12 años había generado tanta expectación. Ni Shon Weissman en 2020, y ya es decir. El ecuatoriano ha multiplicado la ilusión por el ascenso blanquivioleta y todo es gracias al entrenador burgalés.

Pacheta no ha apostado económicamente por el jugador pero sí que ayudó, y mucho, a que el futbolista pudiera explotar y, sobre todo, que no fuera juzgado en exceso pese a merecerlo. La temporada del ’12’ va a ser recordada por el gol en la victoria (3-0) ante el Sociedad Deportiva Huesca y por un final de campaña de gran nivel. Ahora, el Real Valladolid apuesta por ese jugador, el mismo al que el cuerpo técnico le dio la oportunidad de rendir cuando nadie lo hubiera hecho.

Antes de dicho rendimiento, Plata fue exigido, expuesto y protegido. A partes iguales. Todo por el bien del equipo y el suyo propio. El Real Valladolid supo jugar sus cartas tras un acto de indisciplina del ecuatoriano muy grande. El Club supo cómo liderar aquella compleja situación porque su entrenador mostró el carisma y el liderazgo que le caracteriza y que tanto necesitaba aquel momento. Otro hubiera tomado el camino fácil. Pacheta apostó por el jugador, el convencimiento y el trabajo.

Cuando la operación de fichaje estaba acerca de cristalizar, realicé un pequeño hilo de opinión en Twitter sobre el jugador, aquél que está totalmente ligado a Pacheta. La realidad intangible sobre Gonzalo Plata en el Real Valladolid es que aquel accidente de trafico en el mes de diciembre fue la gota que colmó el vaso. De muchos. De parte del Club, de un gran sector de la afición, de una sección del vestuario y de, incluso, parte del cuerpo técnico. Era la acción más dura pero, también, la confirmación de una etapa irregular en el rendimiento y en la predisposición del jugador.

Esta situación, casi límite, llegó en el mes de diciembre y el Club tenía la opción de negociar su salida. Quizás era lo mejor. Económicamente el Real Valladolid iba a perder en la situación, pero el beneficio del grupo podría ser muy alto. El Club lo valoró, seguro, pero Pacheta arriesgó. Apostó por el jugador y le exigió. Le negó dos partidos. Probó su respuesta y, de paso, le protegió del clima. Dos encuentros sin jugar en el Estadio José Zorrilla llevaron al futbolista a valorar todo de otra forma.

Así, y con el apoyo del burgalés, Plata cerró el 2021 con una titularidad en San Sebastián. Haber jugado ese partido como visitante ayudó para crear una tendencia de la que tirar y con la que cerrar aquel acto de indisciplina. Con la victoria (0-2) en el Reale Arena y el parón de Navidad, la crispación descendió y el jugador tuvo la opción de responder y cumplir con lo que pedía Pacheta.

Impecable gestión
Antes, incluso, del incidente extradeportivo su rendimiento era malo. Estaba en su peor momento de la temporada, pero Pacheta supo guiar, liderar, gestionar y reconducir la situación. Tocó fondo par resurgir. En ese mes de diciembre, el entrenador pucelano estuvo muy exigido. La tensión y el estrés eran elevados pero él quiso apostar por el jugador. No fue una decisión sencilla ni compartida, pero sí convencida y su seguridad, convenció.

Como en la consecución del objetivo del ascenso, Pacheta convenció desde la palabra. Se ganó al jugador e hizo que éste, poco a poco, se ganara al resto. Compañeros, Club y afición, por ese orden, volvieron a creer en un futbolista que, ahora, es visto como el mejor fichaje posible para el regreso a LaLiga Santander. Nunca nadie ha negado el talento del jugador. Es imposible. Gonzalo Plata es, en todo su esplendor, un lujo, pero siempre ha necesitado alguien que le ayude a explotar.

Nunca he compartido ese dicho de «pulir» jugadores. Son ellos los que se pulen, detallan y mejoran. Siempre desde las herramientas, la confianza y la seguridad el entrenador. Todo aquello que Gonzalo Plata se encontró en diciembre en la mano de Pacheta es lo que quiere y necesita un jugador para llegar a su mejor versión. Así, el ecuatoriano es lo que es ahora y genera la ilusión que genera. Por él, indudablemente, pero también porque alguien confió en él cuando nada invitaba a ello y eso es el liderazgo de Pacheta y el que ha propiciado la expectación actual por el ecuatoriano.

Pacheta aún tiene mucho trabajo con Gonzalo Plata

El año 2021 se cerró con la importante victoria (0-2) del Real Valladolid en el Reale Arena ante la Real Sociedad B. Aquel duelo, además de por los tres puntos, se recuerda por el regreso de Gonzalo Plata al equipo. Aquellos fueron los primeros minutos del atacante ecuatoriano tras el accidente de tráfico y la sanción que le impuso el Club por aquel acto de indisciplina. El Real Valladolid como institución y José Rojo, Pacheta, como entrenador, apostaron por el jugador. Primero, para protegerle y, después, para recuperarlo sobre el terreno de juego.

Lejos del Estadio José Zorrilla, Gonzalo Plata volvió a sentirse futbolista y lo hizo en un duelo que dejó sensaciones tan contrapuestas como similares a las de este domingo ante el Club Deportivo Leganés. El primer regusto que ha dejado el partido de Gonzalo Plata en su regreso a Zorrilla ha sido la de un jugador que quería contentar al aficionado. Lo antes posible, el ’12’ buscaba resarcirse de lo hecho con un gol, una jugada diferencial o un pase determinante. Con ansiedad en el juego y poca claridad para la toma de decisión, Gonzalo Plata estuvo cerca del gol al estrellarse contra el palo, sí, pero firmó una participación muy lejana de lo que puede ofrecer.

Siguiendo con los argumentos de Pacheta para dejar al jugador en los dos últimos encuentros del año 2021 como local, Gonzalo Plata no está para ser diferencial. Por el rendimiento ofrecido en el duelo de la jornada 22 y por los gestos que le han llevado a no sumar en diferentes acciones ventajosas, el ecuatoriano ha confirmado que necesita trabajo y que el Real Valladolid y su cuerpo técnico tienen aún mucho que hacer y conseguir para que el atacante sea tan diferencial como lo era antes de aquel acto injustificable de indisciplina de principios del mes de diciembre.

Su recuperación
Plata es un jugador con un juego muy concreto. No ha necesitado muchos partidos para confirmar quién es y cómo puede sumar. Con  todos sus registros, el jugador no ha estado a su mejor nivel en el regreso al Estadio José Zorrilla. Tras sumar sus primeros minutos en San Sebastián, la del duelo ante el Club Deportivo Leganés era una prueba de fuego para él y para Pacheta. El futbolista se jugaba mostrar en qué momento está y qué puede sumar y, desde ese punto, Pachate entendería qué debe hacer tras saber cómo estaba el jugador.

Con 90 minutos en las piernas, Plata está peor de lo que se esperaba y, por lo tanto, el cuerpo técnico tiene más trabajo del esperado porque si algo hay claro en toda esta situación es que Pacheta y el Club quieren contar con él. Quieren o deben, nunca se sabrá al 100%, pero sabiendo que el jugador estará en Zorrilla hasta el 30 de junio lo mejor es saber cómo está, qué necesita y, así, recuperarle. Por su bien pero, también, por el del equipo. Ante todas esas necesidades, el Pucela tiene mucho trabajo por delante.

El enorme lastre futbolístico que genera Gonzalo Plata

Nadie en el Real Valladolid quiere dar más trascendencia de lo que ya tiene lo vivido por Gonzalo Plata. Obviamente, lo sucedido tiene un carácter grave pero nadie quiere que el atacante ecuatoriano tenga más protagonismo de lo que ya tuvo durante la semana pasada. El ’12’ lastró al Pucela en su victoria (2-1) ante el Real Oviedo. Le condicionó mucho durante la semana y le dejó debilitado durante el partido. Pese a que José Rojo, Pacheta, se ganase al grupo con la decisión de no contar con el ecuatoriano para el partido, la pérdida del jugador es un enorme lastre para el Pucela. Lo es por una cuestión futbolística.

Sin el, obviamente, el equipo se debilita y lo hace en recursos en los que está muy condicionado esta temporada. La planificacicón pucelana era una pero la competición le ha llevado a otra y, ahí, el equipo está necesitado de jugadores que dominen el juego exterior. Sin Pablo Hervías y sin Hugo Vallejo, el Real Valladolid no anda sobrado de posibilidades para la velocidad, la transición y el juego exterior. En esa demanda, Gonzalo Plata era un jugador capital pero su ausencia condiciona mucho a un equipo que se puede convertir en previsible en acciones ofensivas.

Sin él, el Real Valladolid puede llegar a ser un conjunto vulgar en variantes y alternativas y no sólo por su calidad sino por lo diferente que es sobre el terreno de juego. Actualmente, el Pucela se limita al individualismo de Toni Villa. Es cierto que el ’19’ ha ganado en personalidad pero carece de esa regularidad en el juego que tanto demanda el equipo. El murciano necesita ser más regular para tener el peso que Gonzalo Plata se había ganado sobre el terreno de juego. Sin Plata, y sólo con Toni Villa como un jugador de posibilidades individualistas, el equipo está condicionado sin más de un jugador con capacidad para desbordar, encarar y superar una línea de presión rival con balón.

Importantes cambios
La carencia que generó la programación pucelana con el lastre de Pablo Hervías se amplió muy pronto con la lesión de Hugo Vallejo. La grave lesión de rodilla del granadino hizo saltar por los aires la propuesta ofensiva del Real Valladolid y debilitó, a su vez, a jugadores que debían ser importantes como Anuar Tuhami y Kike Pérez. Anclados en funciones de extremos por la falta de variantes del equipo, uno y otro se ven señalados y perjudicados por la evolución de la temporada y el cambio de la planificación blanquivioleta.

El Real Valladolid lleva semanas actuando lejos de lo que se diseñó y dibujó en verano. La propuesta era una y la realidad está siendo otra. Ahora, con lo sucedido con Gonzalo Plata, el Pucela vive una nueva fase de adaptación. Sin el ecuatoriano o con él lejos de su mejor nivel y de su concentración máxima, el conjunto de José Rojo, Pacheta, conoce cuál está siendo el verdadero lastre de todo lo vivido. Lejos de la pérdida de imagen del jugador y del condicionante que supuso antes y durante el duelo ante el Real Oviedo, el lastre por lo vivido con Gonzalo Plata está en la limitación futbolística que genera en el juego exterior del equipo. Siendo el gran perjudicado durante todo la temporada, los últimos actos debilitan aún más una de las grandes carencias de juego de este Real Valladolid.

El liderazgo Pacheta se ganó al grupo, pero no la batalla

José Rojo, Pacheta, entrenador del Real Valladolid, confía mucho en el equipo y, también, en él. Esta semana, tras lo vivido con Gonzalo Plata, el burgalés ha mostrado dos caras porque parecía estar más enfadado y dolido por lo sucedido con el ecuatoriano tras el partido que en la previa. En frío y con el tema bien reposado, el entrenador blanquivioleta estaba más enfadado, que no resignado. Lo estaba porque pese a la confianza que tiene en que su discurso es bueno para el grupo y que su estilo influye en los jugadores, el partido resultó negativo.

En la previa, Pacheta estaba convencido de llevar al equipo a un camino en el que lo sucedido extradeportivamente no iba a influir en el equipo, todo lo contrario de lo que ocurrió. Nada más lejos de la realidad. Gonzalo Plata fue uno de los grandes protagonista del duelo. Lo fue en varias fases y desde el principio. Sin estar entre los once elegidos, Pacheta mostró personalidad y gestión de grupo. Dejándolo fuera de la lista, el burgalés, muy posiblemente, se ganó al grupo. La gestión del entrenador fue buena y, además, sensata.

Dándole una argumentación de no ver al jugador centrado, tener a Gonzalo Plata en el banquillo hubiera invitado a usarle durante el partido. En la preparación del duelo, la baza del ecuatoriano en el banquillo era golosa. Con el partido iniciado, más aún porque que el equipo necesitaba un perfil como el suyo. Con todo, Pacheta arriesgó y lo hizo por el grupo, aquél al que se le vio afectado y condicionado desde el primer instante. Pese al gol de Shon Weissman en el inicio del partido, el equipo estaba ciertamente descontrolado y descentrado.

Dos versiones de Pacheta
Pese a gestionar bien la sensación de peligro del rival, el Real Valladolid no fue él y no lo fue por el peso de lo vivido con Gonzalo Plata y la batalla perdida por Pacheta en esa gestión.
Las dos caras del de Salas de los Infantes sobre el tema son claras. En la previa se le veía de resignado y contrariado. Tras el partido, enfadado. El cambio, muy posiblemente, llegó al ver el peso que todo lo vivido había tenido en el grupo. Al Real Valladolid se le vio afectado porque una semana como ésta afecta pese a que su entrenador se mostrara convencido de saber gestionar la situación.

Así, y tras el duelo, se confirma que Pacheta gestionó bien al equipo al mostrar personalidad y carisma. A largo plazo se podrá palpar qué peso tiene esta gestión. A corto, la batalla estuvo perdida porque Gonzalo Plata fue protagonista y el equipo estuvo debilitado. De ahí que Pacheta mostrara dos caras en este asunto y que el enfado llegara no por el hecho y sí por la repercusión que ese hecho tuvo en el equipo y en su juego.

¿Qué aporta Gonzalo Plata al juego del Real Valladolid?

Gonzalo Plata no viajó a Bilbao para la dura derrota del Real Valladolid (4-1) ante la Sociedad Deportiva Amorebieta. El atacante ecuatoriano no estuvo en la expedición pucelana en Lezama y, por ello, en estas líneas no voy a hablar del mazazo sufrido en tierras vascas ni voy a ignorar lo vivido en aquel duelo por la última victoria (3-1) ante el Club Deportivo Mirandés. Analizando el juego del atacante ecuatoriano, lo vivido en tierras vascas no suma porque él no estuvo y porque él no viajó el equipo, muy posiblemente, tuvo esas pocas ideas en ataque.

El principal problema que detecté en el encuentro ante el equipo de Íñigo Vélez no fueron los cuatro goles encajados y sí la falta de lucidez del Pucela para generar en la segunda parte. El Real Valladolid fue inofensivo en los segundos 45 minutos con balón porque no tuvo claridad, variantes, frescura ni liderazgo. Estos cuatro condicionantes son, entre otros, los que resumen el juego que Gonzalo Plata está sumando en el Estadio José Zorrilla. El ecuatoriano está ofreciendo mucha claridad a la propuesta del equipo de Pacheta. Pese a partir del juego exterior, su presencia interior es constante y el ’12’ es una salida de balón clara y constante.

Siendo visto como un activo para el pase de seguridad tras el robo, Plata genera verticalidad y ambición ofensiva. Recibe un balón y siempre busca superar una línea. Para ello usa registros diferentes y es por eso por lo que, actualmente, es un jugador tan importante para la propuesta pucelana. Ya sea en conducción pase o regate, Plata conecta con la zona más ofensiva del equipo. Así, su presencia en el campo genera una buena transición y una unión clara entre el centro del campo y esa dupla ofensiva que forman Shon Weissman y Sergio León.

El qué y el cómo
Con un esquema de dos delanteros, dos extremos y dos centrocampistas, el Real Valladolid quiere ser vertical, que no directo. Busca transiciones rápidas y ataques veloces. Sabe que tiene dos referencias ofensivas de diferente estilo pero que, antes de ellas, posee una segunda línea y un jugador para ganar segundas jugadas y decidir tras ellas. Gonzalo Plata suma mucho a las variantes ofensivas de la propuesta pucelana y es por ello que, ahora, se le ve como un jugador muy necesario en la idea del Real Valladolid.

Con variantes de juego muy amplias, Plata también mejora al Real Valladolid por cómo lo hace y no sólo por lo que hace. Respuestas rápidas, salidas ofensivas de enorme potencia, lectura de verticalidad tras el robo y una gran capacidad para buscar puerta son registros que añaden frescura y dinamismo a un Real Valladolid que ya le necesita. Aclimatado al juego y a la propuesta, Plata ofrece mucho, pero lo mejor del ’12’ no es qué propone sino que en las últimas semanas lo asegura. Su presencia en el equipo supone el convencimiento de tener un desequilibrio para el último cuarto de campo.

Con esa seguridad de conectar con la referencia y de ganar superioridad, el Real Valladolid necesita a Plata para muchas de sus variantes de juego y, por ello, su aportación es cada vez más necesaria y segura. Él ofrece y asegura rendimiento y el equipo se ha adecuado a su estilo vertical, individualista y finalizador. Con todo, Pucela tiene una nueva referencia y Pacheta ha encontrado una liberación para su juego en momentos de zozobra.

La propuesta de Pacheta no dice que no a la verticalidad

José Rojo, Pacheta, aseguró en su rueda de prensa de presentación que su Real Valladolid iba a ser un equipo «vertical y ofensivo». Queriéndose adaptar a las condiciones que se fuera a encontrar en el vestuario, el burgalés tenía y tiene muy claro ser dominador del juego y vivir, el mayor tiempo posible, en campo contrario. El objetivo estaba claro y el nuevo preparador lo ha conseguido. La victoria (0-2) en Lugo confirma las formas del Pucela pero, también, ciertas necesidades y demandas.

En cualquier equipo, la verticalidad, el desequilibrio y el uno contra uno nunca sobran. Para todos es bienvenido, pero para este Real Valladolid, más. Por ello, la llegada de Gonzalo Plata es una buena noticia para el Estadio José Zorrilla porque el jugador se va a encontrar con un ambiente positivo para él. El nuevo Real Valladolid es un conjunto que sin apostar, por ahora, con un sistema en el que el ecuatoriano se defiende bien, él sí que tiene los rasgos que el entrenador y el equipo piden para tener variantes, ser vertical, mostrar atrevimiento y vivir el mayor tiempo posible en campo contrario.

Hablar del atacante ecuatoriano es hacerlo de un jugador que ha llamado la atención de muchos equipos y que lo ha hecho en diferentes etapas de su carrera. El Fútbol Club Barcelona llamó a su puerta cuando aún era menor de edad. Diferentes detalles de su salida de Ecuador le llevaron a Portugal y no al Camp Nou y desde el Sporting de Portugal ha llamado la atención de múltiples conjuntos del nivel del blanquivioleta. Cádiz CF, Granada CF o RCD Espanyol han tanteado de una forma o de otra su fichaje y lo han hecho prendados de las cualidades de conducción, regate y disparo de un jugador polivalente en funciones ofensivas.

Con gestos individualistas, Gonzalo Plata es uno de esos jugadores a los que no les pesa la responsabilidad. Es un perfil de ataque que siempre busca encarar, sacar un buen disparo o generar una enriquecedora jugada. El nuevo activo pucelano muestra detalles de un jugador que aún debe hacerse al ritmo europeo. De enormes cualidades y de un futuro único, la irregularidad es uno de sus grandes problemas. Con conexiones y desconexiones al juego y a exigencias de equilibrio y movimiento defensivos, Pacheta tendrá un tira y afloja con él.

Ambición y potencial
Si el entrenador burgalés quiere ser potente, vertical, protagonista y ofensivo, Gonzalo Plata le sumará y lo hará desde registros y variantes que, hoy por hoy, no existen en el Estadio José Zorrilla. Con potencia, piernas y cualidades físicas similares a Hugo Vallejo, el juego del granadino y el ecuatoriano son diferentes pero llegan para sumar lo mismo o similar. En un equipo sin grandes variantes para el juego exterior y con la duda de Pablo Hervías, el cuerpo técnico pedía y necesitaba perfiles y rasgos como los que de Gonzalo Plata. 

Con ellos sobre la mesa, el Real Valladolid y, sobre todo, su entrenador deberán aclimatar al jugador a las exigencias grupales. Sabiendo en qué contextos se moverá bien Gonzalo Plata y en cuáles no, Pacheta y sus ayudantes deberán trabajar un potencial enorme pero unas cualidades que deben ser detalladas y adecuadas a las exigencias y ambiciones de un jugador con pocos minutos al máximo nivel y en Europa. Pese a ello, nada le resta para querer ser protagonista desde la enorme ambición que muestra en todos sus retos y partidos.