El doble e histórico ascenso de su inmortal Éibar

En dos años, el Éibar de Gaizka Garitano pasó de Segunda B a Primera división. Pese a las dificultades económicas, los armeros consiguieron dos ascensos históricos

• En dos años, el Éibar de Garitano pasó de jugar ante el Noja, Izarra o Teruel a visitar el Santiago Bernabéu.
• En el 2013 quedaron segundos, tras el Alavés, y ascendieron tras ganar a Alcoyano, Real Oviedo y Hospitalet.
• En el 2014 se hicieron con el campeonato de Segunda división tras obtener 71 puntos, dos más que el Dépor.

 Garitano con la camiseta del Éibar (DiarioVasco)
Garitano con la camiseta del Éibar

El 26 de agosto de 2012 Gaizka Garitano tenía poco más de 37 años y debutaba como primer entrenador en un equipo de Segunda división B. Viajaba hasta Zaragoza. Allí, en una ciudad histórica del fútbol español no esperaba el primer equipo maño, ni mucho menos. Lo hacía su filial. En el duelo de proyectos a estrenar, no ganó ninguno. Maños y vasco empataron (1-1) pero la temporada les traería diferentes resultados. Mientras los aragoneses caerían a Tercera división, los de Gaizka Garitano comenzaron a escribir su inimaginable historia.

De los primeros 19 partidos en Segunda B, sólo una derrota, la cosechada en el estadio del Tudelano. El inicio fue esperanzador pero la realidad le costaría algún disgusto al nuevo entrenador del Real Valladolid. La exigencia de la categoría de bronce es alta y como en todos los proyecto las dudas se agolparon sobre el equipo de Ipurúa en algunas fechas. El equipo armero parecía alejarse del play-off, hecho que no se consumaría finalmente. Tras 38 partidos, los vascos quedaron en segundo lugar, sólo por detrás del Deportivo Alavés y accedieron al play-off. Primer éxito del proyecto que estaba gestando Gaizka Garitano y que nadie esperaba que fuera de las dimensiones que adquirió con el paso de las temporadas.

Exigente play-off en Segunda B
Tras quedar segundos clasificados, el objetivo de Segunda división estaba detrás de tres eliminatorias. Tres rondas de clasificación de gran envergadura. La primera ante un recién descendido, el Club Deportivo Alcoyano. El valor doble de los goles daría el pase a los de Garitano. El peso de dos tantos anotados en Alcoy les enfrentaría ante el Real Oviedo. La segunda eliminatoria, la de más nombre, se saldó con doble victoria.

• «Gaizka Garitano, nuevo entrenador blanquivioleta», su perfil completo •

La victoria (1-2) en el Carlos Tartiere acercaba el sueño de Segunda. Para conseguirlo, sólo quedaba el Hospitalet. La ronda final sería la más sencilla en lo que al marcador se refiere. La contundente victoria (3-0) en Ipurúa hacía que el ascenso estuviera en la mano. Pese a ello, los de Garitano aseguraron todo con una nueva victoria (0-1) en tierras catalanas. Un tanto de Ander Capa en la última eliminatoria del play-off consumaba el ascenso. El plan del entrenador vasco ya tenía un paso conseguido, el más costoso y el más obligado ya estaba en el zurrón.

Los miedos de Segunda
En Segunda división B, el Éibar era uno de los conjuntos favoritos para los primeros puestos pero hasta la llegada de Gaizka Garitano no lo había demostrado. Tres campañas por debajo de lo exigido que hicieron que el proyecto de plata comenzara con dudas y miedos. Esos interrogantes se fijaron en el vestuario cuando el Girona se imponía en Ipurúa (0-3) de una forma contundente. El cambio iba a ser duro. Garitano lo sabía pero no renunciaba a nada.

Con trabajo, constancia y buenos resultados, su Éibar de plata se fue asentando. Con un sistema “férreo y seguro”, el equipo terminaría consiguiendo lo inimaginable. Más allá del ascenso, el Éibar se hizo con el campeonato liguero. 71 puntos tuvieron la culpa para que el hoy nuevo entrenador pucelano consiguiera entrar en la historia eibarresa. Lo hacía con méritos propios y todo gracias a un doble ascenso de una edición el Éibar que siempre será analizada como inmortal.

Un cerebro de fútbol de pobre bagaje en Primera

Gaizka Garitano, futbolista creativo en su etapa de jugador, se retiro tras disputar sólo 50 partidos en la élite. Nunca pudo vivir un ascenso sobre el terreno de juego

• El 27 de agosto de 2005 en San Mamés y con 30 años, Gaizka Garitano debutaba por fin en Primera división.
• Hasta llegar a la élite, Gaizka Garitano disputó 315 partidos en Segunda división y 105 en Segunda división B.
• Tristemente, su bagaje en Primera se reduce a 50 partidos con la Real Sociedad y sólo tres goles anotados.

Gaizka Garitano como capitán del Éibar (TintaAmarilla)
Gaizka Garitano como capitán del Éibar

El 18 de junio de 2005 a Gaizka Garitano se le escapaba sobre el césped de Ipurúa una oportunidad única. En aquella tarde, el empate (1-1) ante el Racing de Ferrol privaba al Éibar de conseguir el ascenso a Primera división. El hito que hubiera adquirido tintes históricos se escapaba en el último momento. La oportunidad de ser un futbolista histórico en el equipo armero se resbalaba de las manos cuando parecía que ya estaba conseguido. La tristeza por no conseguir aquel sueño era grande. Garitano quería debutar en la élite con el equipo que más alegrías le había aportado pero, por tristeza, no pudo ser. Pese a no llegar a ese éxito, la Primera división le esperaba y cerca de casa, en San Sebastián.

Después de debutar en Segunda división con 18 años, en las filas del Bilbao Athletic, la oportunidad de pasar ese límite se haría esperar hasta los 30. 12 años entre Segunda B y Segunda división en los que el nuevo entrenador blanquivioleta disputó 391 partidos y anotó 52 goles. Esos más de diez años hasta llegar a la élite dejaron en el centrocampista vasco muchas experiencias. Comenzando por el filial rojiblanco, pasando por una cesión al Lleida, otra al Éibar, un paso de dos años por Ourense y tras un regreso de cuatro temporadas a Ipurúa, la puerta de Primera división esperaba a un Garitano maduro, consciente de sus posibilidades pero, seguramente, ya muy mermado a nivel físico. El desgaste sufrido no le dejaba aprovechar su gran oportunidad a plenitud de facultades. Molestias en los pies le privaron de un buen nivel en sus últimas cuatro temporadas como futbolista. Desgraciadamente, dos de ellas fueron en Primera división, en su sueño, y en las filas de la Real Sociedad.

50 soñados partidos
Con una foto en un balcón de Ipurúa pasados dos días desde el mencionado empate ante el Racing de Ferrol, Gaizka Garitano y José Luis Mendilibar decían adiós a su temporada juntos en el Éibar. En ese momento, ambos partían camino pero los dos compartían un sueño que por muchos momentos fue pesadilla. En lo que a aquel futbolista se refiere, la dureza fue alta ya que el sueño no fue completo. Pocos partidos y un traumático descenso con la Real Sociedad.

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En su primera campaña sólo disputó 19 partidos. En la segunda, por el contrario, la cifra aumentaría hasta los 31. Tristemente, en esa segunda campaña, la Real Sociedad descendía y Gaizka Garitano regresaba a Segunda división de la peor forma posible, sobre el campo. Más allá de los 50 partidos disputados en esas dos temporadas, quedaba la sensación de que el nuevo entrenador pucelano no pudo demostrar en Primera la calidad y visión de juego que poseía. En sólo dos años y en una de las etapas más duras del equipo vasco, Garitano tuvo que trabajar por mantener al equipo en la élite o, en su último año, por el ascenso. Para su desgracia, en sólo una de las temporadas, el objetivo se consiguió.

Garitano como jugador del Alavés
Garitano como jugador del Alavés

Triste retiro en Vitoria
Tras ese periplo de tres temporadas en la Real Sociedad, Gaizka Garitano estaba ya cerca de la retirada. Con sólo 32 años pero con muchos kilómetros sobre las piernas, el hoy entrenador pucelano aceptaba la propuesta del Deportivo Alavés como una última oportunidad de vivir el fútbol de élite. Por desgracia, el proyecto vitoriano haría aguas desde un inicio. Con tres entrenadores y un club desestructurado, Garitano formó parte de un Alavés que descendió a Segunda división B. Es cierto que participó en él pero también es verdad que no lo hizo en plenitud de facultades. Aquel año resultó una tortura para él como profesional  pero, sobre todo, para su físico.

Cada entrenamiento y cada partido eran un castigo para sus pies, como él mismo ha confirmado en varias ocasiones. De esta forma, con un descenso y sin un rendimiento alto, Gaizka Garitano dijo adiós a su carrera profesional. Un final inesperado y también, por qué no decirlo, injusto. Tras su bagaje de gran jugador, le llegó la oportunidad de Primera división. Su sueño llegaba pero no podía imaginar que era para comenzar el declive que le llevaría a colgar las botas en junio de 2009.

Gaizka Garitano, parte del escudo armero de Éibar

Gaizka Garitano ha defendido al Éibar en 302 partidos oficiales. El nuevo entrenador pucelano es parte vital de la historia del equipo armero como pocos profesionales

• En sus dos etapas como jugador del Éibar, Gaizka Garitano defendió la camiseta azulgrana en 167 ocasiones.
• En su última etapa en el club de Ipurúa, la de entrenador, Gaizka Garitano ha dirigido al equipo en 135 veces.
• El entrenador bilbaíno es parte única de la historia armera al convivir en ocho temporadas y en 302 partidos.

Mencionar el nombre de Gaizka Garitano en las inmediaciones de Ipurúa no es hablar de uno de los capitanes que estuvo cerca de conseguir el ascenso del año 2005 como tampoco es hablar del entrenador que llevó al equipo desde Segunda B hasta Primera. Hablar del nuevo entrenador del Real Valladolid en la localidad de Éibar es mucho más. Muchísimo más. Cualquier calificativo sobre el preparador bilbaíno se queda corto ya que no es un atrevimiento calificarle como parte del escudo armero del equipo. Siempre se dice que el club está por encima de todos los profesionales que pasan por él pero también es verdad que hay algunos en concreto que tienen un puesto reservado y Garitano es, sin duda, uno de los privilegiados del humilde club vasco.

Gaizka Garitano es, sin duda, sinónimo de la palabra Éibar. Juntos han vivido más de 300 encuentros juntos (ABC)
Gaizka Garitano es, sin duda, sinónimo de la palabra Éibar. Juntos han vivido más de 300 encuentros juntos (ABC)

El gran capitán
En ese histórico Éibar que casi llegó a Primera división había un jugador con orden y mando sobre el campo. Además de seguir el liderazgo que desde la línea de tras imponía Antonio Karmona, unos metros más adelante estaba Gaizka Garitano. Con el ‘9’ a la espalda y el brazalete de capitán en el brazo izquierdo, el nuevo entrenador pucelano sabía liderar a su Éibar. Se le vía manera de líder y de entrenador. Tenía una jerarquía incalificable. En la segunda etapa en Ipurúa se ganó a todos los estamentos. En la primera, realmente, no tuvo opción. Una lesión de larga duración le tuvo fuera de los terrenos de juego durante más de cinco meses y con ella se esfumaron las posibilidades de empezar a dejar su seña en el Éibar.

En esa primera oportunidad fue difícil. En la segunda dos años después, Garitano empezó a marcar su camino junto al del Éibar. Cuatro años juntos. Cerca de 150 partidos unidos que comenzaron a grabar el nombre del preparador vasco en el escudo local. Su personalidad, la capacidad para liderar el proyecto y el éxito deportivo dejaron el nombre del entrenador pucelano en una pequeña parte del escudo armero.

El paso definitivo
La unión que Garitano dejó en el 2005 en el Éibar fu muy alta. Tanta que cuando peor lo estaba pasando, tras el descenso del Alavés y sus problemas físicos, la llamada se produjo de forma inmediata. En aquel momento, con el equipo eibarrés en Segunda B, la unión se necesitaba. A ambos les urgía unirse y el vasco así lo aceptó. Inicialmente como segundo entrenador. Después como entrenador del filial y más tarde como entrenador del primer equipo. Durante ese avance, la leyenda del vasco se aumentaba hasta que en 2012 llegó al momento crucial con su llegada al banquillo del primer equipo.

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En ese tiempo como entrenador, la historia ya es sabida. Dos ascensos consecutivos y el estreno del equipo en Primera división. Un hecho histórico que deja al nuevo inquilino del estadio José Zorrilla con un status en Éibar imborrable. Como jugador se ganó el cariño y el respeto de todo el entorno azulgrana. Como entrenador confirmó esos adjetivos adquiridos para convertirse en un hombre único en la historia del club. Tal fue el poder ganado que nadie duda que el segundo entrenador de la era de Braulio Vázquez es parte del escudo armero del Éibar. Es una parte vital de la historia del Éibar.

Gaizka Garitano, la versión moderna de Mendilibar

El nuevo entrenador pucelano posee similitudes con uno de los últimos ídolos del club. Tanto en el terreno de juego como fuera de él, Garitano recuerda a Mendilibar

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José Luis Mendilibar y Gaizka Garitano en un charla reciente (AS.com)
José Luis Mendilibar y Gaizka Garitano en un charla reciente

La unión profesional entre Gaizka Garitano y José Luis Mendilibar, presente y pasado del banquillo del Real Valladolid, sólo fue de una temporada. En la campaña 2004/2005 ambos compartieron equipo en la Sociedad Deportiva Éibar y esa unión fue vital para ambos. Juntos, tras una campaña casi histórica para el club armero, tanto el entrenador como el futbolista dieron el paso que tanto soñaban. En caminos diferentes pero ambos llegaron a Primera división. Mendilibar hizo el camino para llegar hasta San Mamés mientras que Gaizka Garitano lo hizo hacia Anoeta al firmar por la Real Sociedad. Pese a la ilusión del entrenador de seguir la vinculación, el entonces futbolista se decidió por el rival geográfico.

Esa gran campaña en Ipurúa no pasó desapercibida en el País Vasco y los dos equipos fuertes de la zona fueron a pescar hasta la pequeña localidad vasca. Allí, el entrenador llamaba la atención de igual manera que el dorsal ‘9’. Ese supuesto delantero centro era el hoy nuevo entrenador pucelano. Gaizka Garitano gracias a 39 encuentros ligueros conseguía el salto a la élite, un sueño perseguido pero muy difícil de realizar hasta que el camino de Mendilibar y el suyo se cruzaron. Tantos años buscando la Primera división sin éxito generó que aquella campaña fuera imborrable para el bilbaíno. Con Mendilibar creó una vinculación especial y con sus toques personales, el nuevo entrenador blanquivioleta comenzó a gestar su personalidad de entrenador sobre la base de Mendilibar. El perfil del preparador vasco, con personalidad, garra y fuerza regresa al Real Valladolid pero lo hace con una versión algo más moderna. El tiempo pasa y todos se actualizan. Gaizka Garitano no ha sido menos y le ha dado una vuelta de tuerca a ese estilo vasco.

Caminos encontrados
“Mendilibar es un entrenador de los buenos. De esos que mira a la cara”. Estas declaraciones no pertenecen a Garitano. Son firmadas por Patxi Puñal cuando el preparador de Zaldívar llegó a El Sadar en febrero de 2011. Esa personalidad del nuevo entrenador armero se asemeja mucho a la llegada que se produce en el Real Valladolid. BRaulio e hace con un hombre fuerte, con personalidad y que no baja la mirada ante un momento de tensión o nerviosísimo. Siempre se mantiene erguido y con fortaleza y creencia en lo realizado.

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Para entrenar al Real Valladolid, Gaizka Garitano debe tener esa personalidad y esa fortaleza que mostró Mendilibar a su llegada. Debe ser único y con ello mostrar cuáles son sus ideas. Ésta es el único método de triunfar en la ciudad del Pisuerga. Mendilibar lo sabe. Se lo habrá transmitido, seguro. Ambos habrán hablado de qué plaza es Valladolid y cómo queda el Éibar tras este salto que ha dado con Garitano en el banquillo. Ambos se cruzan las carreras y lo hacen buscando el éxito que necesitan. Uno necesita regresar al status que se ganó en Valladolid mientras que el otro debe mostrar que su proyecto no se cierra a un único equipo. El método de Garitano, aquel de Mendilibar que conoció en 2004 aunque modernizado, tiene cabida en el estadio José Zorrilla y en cualquier lugar alejado de su casa y del nombre que tiene en Ipurúa, donde es “parte del escudo armero del equipo”.

Un entrenador que transmite. Y no sólo en vasco

Garitano es un entrenador que siempre transmite fútbol. En sus entrenamientos, en sus ruedas de prensa… Siempre se conoce cómo piensa el nuevo míster pucelano

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Garitano en una rueda de prensa en Ipurúa (AS.com)
Garitano en una rueda de prensa en Ipurúa

“A ellos les da igual jugar. Sólo quieren ganar. No quieren. Sólo sangre y sudor. Ganar. Compiten y quieren ganar. Tened esa mentalidad. Son unos hijos de puta”. Así de contundente analizaba Gaizka Garitano, nuevo entrenador del Real Valladolid, al Atlético de Madrid durante el pasado mes de agosto en un entrenamiento previo a visitar el Vicente Calderón. La forma de motivar a sus jugadores aquella mañana ejemplifica cómo es el nuevo inquilino del banquillo del estadio José Zorrilla. Un hombre riguroso, a la vez que dialogante, que afronta con exigencia todos los retos a los que debe hacer frente. No se llega a definir como un “hombre duro” pero sí como un entrenador que afronta todo con energía.

Ese ímpetu le definió hace unos meses cuando abandonaba la sala de prensa del estadio de los Juegos del Mediterráneo al no dejarle contestar a una pregunta en vasco. Aquel plante ante la prensa local le hizo noticia y le dejó como un entrenador egoísta, para algunos, y con personalidad, para otros. De una forma o de otra, aquella tarde en Almería se pudo presenciar que Braulio se ha hecho para la próxima temporada con un entrenador de fuerte carácter. Con personalidad y fortaleza para no decaer antes las críticas. Aquel día, Gaizka Garitano demostró quién era en toda su definición y es que si el Real Valladolid se ha fijado en él no es para quedar bien con nadie. Más bien, todo lo contrario. Ahora se busca personalidad en el vestuario y este bilbaíno, la tendrá.

Expresividad ante un micrófono
Muchas veces cuando un entrenador sale de la sala de prensa, muchos se pregunta qué ha querido decir con una afirmación o qué buscaba exactamente con aquella frase. En el caso del nuevo entrenador del Real Valladolid, nada es así. Gaizka Garitano se muestra cómo es. Si él considera que para ganar en el Camp Nou hace falta ser más “agresivo”, lo dice. En su visita de la pasada campaña a Barcelona, el entrenador vasco afirmó que “hemos sido un equipo demasiado limpio porque si quieres puntuar aquí debes rascar un poquito más”.

Estas declaraciones no son fáciles de realizar en un estadio como el Camp Nou igual que tampoco es sencillo afirmar a pocos minutos de consumar un descenso que no seguirá por «decencia». Tras ver que su Éibar se iba a Segunda división, el entrenador vasco afirmó que “un entrenador que desciende no tiene potestad para seguir”. Esa personalidad tras ver cómo su proyecto caía tras una meritoria temporada demuestra cómo es. Se trata de una idea diferente a la presente en la última campaña en el campo pero, sobre todo, fuera de él.

Cercano entre las barreras
En esa comparecencia tras ganar (3-0) al Córdoba pero decir adiós a la categoría de oro el fútbol español se pudo ver qué tipo de entrenador es el nuevo míster blanquivioleta ante los micrófonos pero, también fuera de ellos. Durante el día a día busca separar al equipo del entorno pero no hacerlo con unas barreras muy altas. En aquella última presencia en Ipurúa se pudo entender que entre Garitano y aquellos que conviven con él hay una distancia y unas barreras pero nunca trabas que eliminan una comunicación correcta.

En aquel momento duro se demostró que entre ambos hay una buena relación. Garitano sabe que necesita al entono del equipo y no pelea contra él. En Ipurúa ya los tenía ganados pero en Valladolid deberá trabajar para que las barreras lógica entre el equipo y el entrono sean eso, las lógicas, pero nunca un impedimento para el buen funcionamiento del equipo.