Lo «jodido» que es remontar en Segunda división

El Real Valladolid firma dos años sin remontar un partido en una categoría que promedia más de una por jornada. Mientras, el Pucela lleva 91 partidos sin hacerlo

[quote style=»3″] Ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada. Es muy jodido remontar en Segunda división
Pau Torres, portero del Real Valladolid, tras la derrota (1-0) ante el Real Oviedo en el Estadio Carlos Tartiere[/quote]

El Real Valladolid tiene un problema grave. Una situación que lejos de ser un análisis curioso deja al club blanquivioleta con la duda de saber qué ocurre en una entidad que acumula más de dos años sin remontar un encuentro. El equipo, ahora entrenado por Paco Herrera, no da con la tecla para afrontar unas dificultades que siempre se superan en Segunda. En esta temporada son ya 23 remontadas las que se han producido mientras que en el Real Valladolid no lo ha hecho en los últimos 91 partidos, en los cuales ha tenido la oportunidad en 42. Por el contrario, en esta campaña los pucelanos han sido remontado en dos ocasiones. 

Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Once titular del Real Valladolid en el reciente duelo ante el Real Oviedoen el Carlos Tartiere (RealValladolid.es)

¿Qué es una remontada?
Hace varios años debatía con un amigo qué es remontar en el fútbol. Él, tras ver cómo el Real Valladolid pasaba de una abultada derrota (3-0) en El Sadar a un valioso empate (3-3), me aseguraba que eso no era una “remontada”. Para ser tal debían conseguirse los tres puntos. Siguiendo el criterio de la RAE, ‘remontada’ es una “superación de un resultado” y hacer de una dolorosa derrota un valioso empate, sí lo considero una remontada. Por ello, en el fútbol, en mi fútbol, entiendo entre remontada y ‘remontada total’. Como dicen que “sumar siempre es bueno” en el fútbol, un empate es positivo y, por lo tanto, sí lo considero como remontada.

Con todos estos ingredientes, el Real Valladolid lleva sin hacer una ‘remontada completa’ dos años. Lleva consiguiendo pequeñas y contadas remontadas con los últimos cinco entrenadores pero sin conseguir esa gran satisfacción que es ganar tras ver que el rival se pone por delante en el marcador. Esa muestra de potencial, hechura de gran equipo y ráfaga de madurez no existe en el equipo de Paco Herrera, como tampoco ocurrió en la parte final de Rubi ni con Miguel Ángel Portugal, Gaizka Garitano o Alberto López.

En el seno pucelano no ocurre y no porque no exista en la categoría ni contra los pucelanos. En la actual edición de ‘LaLiga 1|2|3’ se han vivido, en las 22 jornadas disputadas, 23 remontadas totales. Más de una por jornada. De igual forma, el equipo blanquivioleta se ha visto superado tras adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Tanto en la derrota (1-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca como en la jornada siguiente, perdiendo (3-2) ante el Levante UD en el Ciutat de Valencia, el Pucela ha visto cómo ocurrió todo aquello de lo que él adolece. Esa seguridad, confianza y potencial desde el banquillo del equipo de Juan Antonio Anquela y de Juan Ramón López Muñiz no existe en el seno blanquivioleta. El Pucela no tiene la fuerza de superar los obstáculos que aparecen en sus partidos.

23 ‘jodidas’ remontadas
Decía Pau Torres, tras perder (1-0) ante el Real Oviedo, que remontar en Segunda es muy “jodido”. Que ya lo decía Pepe Bordalás la temporada pasada cuando estaba en el Deportivo Alavés con él. Hacer dos goles a un equipo que está con el marcador no es tarea fácil pero este año lo han conseguido ya 14 de los 22 conjuntos de la categoría. Salvo el Real Valladolid y siete conjuntos más, todos han mostrado fuerza para superar un gol en contra.

Listado de las 23 remontadas que se ha producido esta temporada en LaLiga 1|2|3

Desde la primera jornada, se han dado remontadas y en la última, también se produjo. No es fácil. De los 242 partidos disputados hasta la fecha en Segunda, sólo se ha producido en 23 de ellos. Es decir, sólo en un 9,5%. Parafraseando al portero pucelano, sí que es “jodido” remontar pero no tanto como para ponerse la venda por no haberlo conseguido desde hace 91 partidos y después de tener la oportunidad en 42 de ellos.

Los datos de la vergüenza
Desde aquella victoria en Mallorca, el Real Valladolid ha disputado casi 100 partidos. Tras Rubi, autor desde el banquillo de aquella victoria en Son Moix, el Pucela ha tenido cuatro entrenadores más y ninguno ha conseguido materializar una remontada. Han podido estar más cerca o más lejos pero tras ponerse con el marcador en contra, el Real Valladolid sólo ha obtenido siete puntos. Siete de 114 puntos puestos en juego ya que de esos 42 partidos con opciones de remontada hay tres de Copa del Rey y uno del play-off de ascenso del año 2015.

Datos de las ‘no remontadas’ del Real Valladolid en las tres últimas temporadas. 91 partidos sin remontar

Los datos son de vergüenza. No hay otro término que lo pueda explicar. El Real Valladolid no tiene fuerza mental para superar un bache. Se ampara en lo “jodido” que es remontar en Segunda, que lo es, pero esta temporada es junto a Agrupación Deportiva Alcorcón, Reus Deportiu, Real Zaragoza, Córdoba CF, Real Club Deportivo Mallorca, Real Oviedo y Rayo Vallecano el único equipo que aún lo ha hecho. Otros 14 equipos de la categoría lo han conseguido. Por qué ellos sí y el Pucela no es un tema para un nuevo artículo.

Nosotros estamos destruyendo al Real Valladolid

El actual Real Valladolid mantiene el declive vivido en las últimas temporadas. No encuentra el lugar para el que es diseñado durante todos los veranos. ¿Por qué?

Las elevadas exigencias que se viven  desde el entorno: «¿Por qué tenemos que sacar tantas conclusiones?»
Protagonista principal en la actualidad blanquivioleta: «Una renovación sobre la que aún cuelga un lastre»
La mucha tranquilidad que otorga el actual míster: «Si Paco Herrera no fuese el entrenador pucelano…»

La situación del Real Valladolid es preocupante. Que éste no haya encontrado su lugar en la categoría y que viva en tierra de nadie por segunda temporada consecutiva obliga a depurar responsabilidades entre todos los que ‘forman’ el club blanquivioleta. Señalando a Carlos Suárez, al recién renovado Braulio Vázquez, al nuevo vestuario, radicalmente opuesto al de hace un año, o, quién sabe, si a Paco Herrera, eximido de responsabilidades hasta la fecha, la sensación es que entre todos estamos haciendo del Real Valladolid un muñeco de frustraciones, una liberación semanal que aumenta nuestra penas y disminuye las alegrías.

Los jugadores pucelanos celebran el tanto de Raúl de Tomás en Soria el pasado sábado (RealValladolid.es)
Los jugadores pucelanos celebran el tanto de Raúl de Tomás en Soria el pasado sábado (RealValladolid.es)

“He venido a ganar”
El pasado sábado, tras el nuevo varapalo de la derrota (2-1) del Real Valladolid en Soria, me puse a ver el partido del West Ham United con mi hermano, del que él es gran seguidor. Una forma de ahogar las penas, supongo. Después de ver como el equipo de Slaven Bilic se adelantaba, por dos veces, en el marcador, terminó perdiendo el partido ante el Tottenham Hotspur. Inmediatamente después de que el equipo de Mauricio Pochettino hiciera el tercer y definitivo tanto, mi hermano, preso de la rabia, me dijo que “no se puede ser de ningún equipo”. “Vaya asco de deporte”, aseguraba tras la séptima victoria hammer de la presente temporada.

Y es cierto. El fútbol es un deporte ingrato. Pierden todos. Es un juego en el que se pierde mucho más de lo que se gana y en el que el inconformismo vive constantemente instalado. Nada es suficiente, el rival es mejor, falta ambición, no tenemos carácter… Son muchos y diferentes argumentos que se escuchan fin de semana tras fin de semana cuando el equipo del que uno es aficionado no cumple las expectativas. “Yo he venido a ganar” parecen decir todos y cada uno de aquellos entornos. El fútbol no se hizo para sufrir pero se ha convertido en una tortura que nos destruye y con la que nosotros destruimos lo que más queremos de aquello que «no se quiere».

Siguiendo por la frase que asegura que el “el fútbol es lo más importante de todos aquellos temas que no son importantes”, el fútbol es vital para la vida de un alto porcentaje de la sociedad. Nos da y en lo que respecta al Real Valladolid, los de Paco Herrera nos deben dar mucho más. Si no es así, yo tampoco le doy. El fútbol es recíproco. Si el equipo me da, yo le doy. Si él no gana, yo le doy la espalda. Un ejemplo sencillo, un equipo con derrotas no tiene una gran masa social. Un equipo de éxito, sí. Hay pequeñas y contadas excepciones porque las derrotas no alimentan a nadie. No gustan. No interesan. No tienen una lectura positiva.

El caso blanquivioleta
Actualmente, tras una temporada para olvidar, el entorno blanquivioleta mira al pasado con pena y, posiblemente, cargo de conciencia. Ya no por lo conseguido hace décadas, que también, sino con lo que ruborizan las críticas y el estado de nervios que se vivió en la temporada 2014/2015 con Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, como entrenador. Ahora, tras un coqueteo más que interesante con el descenso hace unos meses y una actualidad llena de penumbras, el Real Valladolid entiende que aquella campaña no fue tan mala como se hizo ver en ese momento.

El tiempo ha hecho madurar. Ha enseñado que aquello no fue tan malo y que todo puede empeorar, como la relación vallisoletana con el gol. Antes de hablar de miedo ante los ex y la repercusión que estos tienen en sus primeros duelos ante el Real Valladolid, es vital analizar si a éstos se les trató con justicia y sensatez en su momento blanquivioleta. No es lógico el éxito total de todo aquel que sale, como tampoco es normal que los últimos tres entrenadores que han empezado la temporada en Valladolid, su siguiente parada estuviera en la élite. Con mayor o menor éxito los tres pisaron Primera cuando en Valladolid fueron desprestigiados por su trabajo.

Firmarlos, mantenerlos o no destituirlos fueron medidas que, supuestamente, destrozaron al Real Valladolid. Por suerte Paco Herrera no está en esa terna. Se ha ganado al entorno desde el primer minuto tras su llegada. Está exento de muchas de las críticas que sí vivieron sus antecesores. Los que no están libres son los jugadores, los periodistas y los trabajadores de un club que parece no tener freno en su caída libre pero sobre el que todos eximen su culpa en lo que se puede denominar como una soberbia irresponsable.

Manu del Moral celebra el tanto anotado al Real Valladolid este pasado sábado <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Manu del Moral celebra el tanto anotado al Real Valladolid este pasado sábado (RealValladolid.es)

Soberbia irresponsable
¿Por qué Manu del Moral triplica en Soria sus goles de la temporada pasada?
 ¡Suerte!, dirán ¿Por qué Omar Ramos, Lluís Sastre y David Timor están en Primera si en Valladolid no valían? ¡Casualidad!, gritarán ¿Por qué Gaizka Garitano está en Primera si en Pucela sólo duro diez partidos? ¡Ayuda de su representante!, asegurarán. Quizás muchos pucelanos no lo vean, seguro que otros tantos no lo entiendan y, muy posiblemente, otros no lo quieran ver pero el Real Valladolid no quiere saber bien de su realidad. No la quiere conocer.

Las casualidades no existen y en el mundo del fútbol ya se sabe que el Real Valladolid es una trituradora por su conocimiento irreal de la realidad. Nadie destruye al Pucela pero es cierto que, de igual forma, ninguno fortalece las uniones que podían hacer crecer al Real Valladolid. Así todos debemos mejorar. ¡Todos! El club blanquivioleta no está siendo derruido pero no está siendo fortalecido por nadie y está pagando todos los egoísmos y aumentando su debilidad porque sin realidad no hay futuro.

La salida de Gaizka Garitano, el comienzo del fin

La temporada del Real Valladolid, afortunadamente, ya ha terminado. El análisis en frío de la campaña lleva a señalar a Gaizka Garitano como el gran ‘culpable’ 

En frío y con la ventaja de no tomar decisiones, la temporada ha demostrado que la salida de Gaizka Garitano fue un error mayúsculo para el Real Valladolid. La clasificación tras la jornada nueve es demasiado elocuente •

Con el final de la temporada llegan los análisis del año y en el caso del Real Valladolid, todos son negativos. La dureza de la campaña ha dejado muy tocado a todos los que han formado parte de él. Cualquier profesional vinculado con este Pucela queda debilitado. Unos más que otros, es obvio. Entre todos, el que menos culpa tiene del resultado final del Pucela es Gaizka Garitano, el entrenador que comenzó la temporada. El preparador vasco fue destituido cuando sólo se llevaban nueve jornadas. En el momento de la destitución del de Derio, Girona y Leganés sumaban sólo uno y dos puntos, respectivamente, que el Pucela. Ellos tuvieron paciencia en sus proyectos. Braulio Vázquez no y ahí comenzó a verse superado por la temporada blanquivioleta.

Carlos Suárez con Gaizka Garitano en la presentación de éste en el estadio José Zorrilla (ElDíadeValladolid)
Carlos Suárez con Gaizka Garitano en la presentación de éste en el estadio José Zorrilla (ElDíadeValladolid)

La clasificación el 18 de octubre
Cualquier análisis en verano tiene una gran parte de ventajismo. Con el resultado final en la mano es más fácil hacer un examen sobre la situación y llevar la razón. Se pueden coger los argumentos que uno quiere y evitar aquellos que no respalden la opinión. En mi caso y tras ver cómo ha avanzado la temporada que ya ha terminado, el problema de la temporada estuvo en la salida de Gaizka Garitano.

La pieza angular del proyecto 2015/2016 duró sólo nueve jornadas. Fue destituido cuando el equipo caía en puestos de descenso a Segunda división B. En aquel momento parecía una tragedia. La temporada ha demostrado que alrededor de esos puestos estaba el lugar del Real Valladolid. Quienes no han estado deambulando por la categoría han sido dos equipos que partían en desventaja con el Pucela pero que han terminado en otra zona, aquella que quería Braulio Vázquez y el Real Valladolid.

«Una ocupación sin preocupación muy insuficiente», la despedida de Gaizka Garitano •

Girona y Leganés, equipo de play-off y conjunto recién ascendido, respectivamente, vivían muy cerca del Real Valladolid tras esa novena jornada. El pasado 18 de octubre el Pucela llevaba nueve puntos. Dos victorias y tres empates. El conjunto de Pablo Machín sólo sumaba un empate más que los pucelanos. Mientras tanto, el exitoso proyecto de Asier Garitano firmaba en aquel momento dos empates más que el Pucela. En nueve partidos, el Pucela, los catalanes y los pepineros sumaban las mismas victorias. Tras la salida de Garitano, los pucelanos sumaron 10 victorias, por las 15 catalanas y las 20 madrileñas. En el mismo camino, sin el vasco, los pucelanos perdieron 11 partidos más cuando Girona y Leganés sólo cayeron en siete y seis partidos, respectivamente.

Las diferencias han sido abismales y los éxitos y los fracasos ejemplificantes. La paciencia ha dado resultados en aquellos que han confiado en sus entrenadores. La igualdad ha sido total en esta categoría y aquel que no ha debilitado su propio proyecto ha conseguido el éxito o, al menos, ha estado cerca de conseguirlo. El Real Valladolid murió por sus nervios y por el pensamiento de ser más que el resto de los equipos. Pese a estar convirtiéndose en un fijo en la categoría de plata y haciendo de Segunda su lugar, el Real Valladolid ha demostrado esta temporada no saber cómo funciona la llamada ‘Liga adelante’.

El Pucela es uno más
No lo ha sabido o no lo ha querido conocer. En el mundo del fútbol nos cansamos de repetir que hay que tener humildad para crecer pero el Pucela no ha sido capaz. “Un equipo como el Pucela no puede estar en descenso a Segunda división B”, se decía tras la derrota (3-1) en Llagostera. Es cierto que las sensaciones aquel día fueron horribles pero no peores de las que pudieron tener Leganés o Girona días antes.

Ellos conocían la categoría. Sabían de la dificultad de encajar todas las piezas que habían cambiado en verano. El Real Valladolid, no. Braulio Vázquez, criticado por muchos aspectos lejos de su jurisprudencia, no ha sido enjuiciado por la poca calma y templanza de nervios que mostró. A la primera oportunidad cargó contra el entrenador. Lo señaló y exterminó para buscar un balón de oxígeno.

Tristemente, el remedio fue pero que la enfermedad. El Pucela perdió una «ocupación insuficiente” en lo que a resultados se refiere para dar entrada a un ego que ha crecido en las últimas semanas tras su salida del Real Valladolid. Sin mencionar en exceso el trabajo de Miguel Ángel Portugal, el tiempo y un análisis en frío y con grandes notas de ventajismo deja a Gaizka Garitano como el gran ‘culpable’ de la temporada. Su salida no mejor nada y sí demostró que el Real Valladolid no es consciente de su realidad ni de cómo funciona una categoría en la que ha convivido en cuatro de sus últimas seis ediciones. Afirmo sin opción de pillarme los dedos que con la salida de Gaizka Garitano el Pucela firmó su sentencia. Braulio usó al vasco para intentar convencerse de que había confeccionado una mejor plantilla, hecho que nunca pudo corroborar.

Una sufrida demarcación para este Real Valladolid

La posición de mediapunta para este Real Valladolid carece de protagonismo. Sus estadísticas hasta la fecha arrojan debilidad en un puesto que parecía determinante

Óscar González, Pedro Tiba y Manu del Moral han formado como ’10’ en el Real Valladolid. Ninguno ha firmado una actuación sobresaliente y desde esa zona no se ha firmado ninguna asistencia y sólo se ha conseguido un gol •

Mediapunta, segundo punta, engranaje ofensivo… Hay muchas formas de llamarlo pero en este Real Valladolid, todas son negativas. Cualquier término que se refiera al jugador que juega por detrás del delantero centro no es positivo en la actualidad. No lo es porque esta demarcación es la demostración de los problemas que posee el proyecto de Miguel Ángel Portugal y que comenzó hace casi cuatro meses Gaizka Garitano. Desde esta posición se maneja el fútbol ofensivo y hasta la fecha no se ha conseguido tal éxito en el Pucela. Ni Pedro Tiba, ni Manu del Moral ni, sobre todo, Óscar González han conseguido ser determinantes en el juego blanquivioleta. Desde la posición de ‘10’, el Real Valladolid firma un gol y ninguna asistencia y lo más preocupante, los inquilinos de esta posición sólo consiguen realizar el 14,8% de sus pases en el último cuarto de campo, donde deben marcar el juego.

Pedor Tiba, Óscar González y Manu del Moral, los tres '10' que ha utilizado el Real Valladolid hasta la fecha (RealValladolid.es)
Pedor Tiba, Óscar González y Manu del Moral, los tres ’10’ que ha utilizado el Real Valladolid hasta la fecha (RealValladolid.es)

Irrelevantes
Las cifras de juego de los tres hombres que han iniciado el partido en la demarcación de mediapunta son pobres. Tan paupérrimas que les convierten en jugadores irrelevantes para el juego. No tienen peso en la construcción del tipo de fútbol que quiere el Pucela. No han intervenido en exceso en ese último pase que se les pide. Por posición y zona de juego deben tener un punto más en los últimos metros. En esta función están desaparecidos. De los 363 pases que se han dado desde la demarcación de mediapunta, sólo 54 han sido en el último cuarto de campo. Es decir, de toda la intervención de juego del ‘10’, ni el 15% se produce en la zona en la que debe marcar las diferencias.

La estadísticas de los jugadores del Real Valladolid que han actuado como mediapunta en los 11 primeros partidos ligueros

En este Real Valladolid el mediapunta no crea pero tampoco dispara ni anota ni asiste. En los 11 partidos disputados, sólo se ha anotado un gol y no se ha dado ninguna asistencia. Son cifras preocupantes pero no muy bajas viendo la relevancia de esta posición de cara a puerta. En 903 minutos, sólo han disparado en siete ocasiones y tan sólo han sido capaces de crear ocho ocasiones. Su relevancia es mínima y lo es hasta el punto de que sólo han recibido 16 faltas. Es decir, una falta cada 56 minutos. Este registro demuestra la fuera de juego que vive esta posición para el Real Valladolid 2015/2016.

¿Estilo o momento de forma?
El mediapunta no tiene peso en el juego. Hasta la fecha parece inamovible pero su rendimiento lo hace cuestionable. Sin ser capital, es importante saber por qué este mínimo peso. Es cierto que el estado de forma de Óscar González, el jugador que más minutos ha jugado como ‘10’, no es bueno. Su momento es débil y lo es, posiblemente, porque el juego del Pucela no necesita de una unión entre delantero y centro del campo. Este Real Valladolid es más directo de lo esperado. Se trata de una versión blanquivioleta de transiciones rápidas en las que el dominio del balón es secundario en las zonas en las que se mueve Óscar como pez en el agua o en las que han estado actuando Manu del Moral y Pedro Tiba. Por ello, la incomodidad y los resultados que se producen en los jugadores de la mediapunta se deben más al estilo de juego que al estado de forma de los jugadores. Un tema lleva al otro y, finalmente, la solución parece suprimir tal posición en el futuro más inmediato.

El momento propicio para cambiar
Suprimir, alternar el esquema o dar entrada a un perfil de jugador que busca otro tipo de fútbol más acorde con la situación blanquivioleta. De una forma u otra, lo cierto es que este fin de semana el Real Valladolid no tendrá ‘10’ y no solamente por la baja de Óscar González. Miguel Ángel Portugal, que ha confesado que “hemos trabajado toda la semana con dos delanteros», realizará el cambio de esquema ante el Club Deportivo Leganés el sábado y suprimirá en la propuesta inicial al mediapunta.

La plaga de lesiones obliga a ello pero antes, quizás, la idea parecía estar ya clara. El momento que vive este Real Valladolid no invita a la entrada de un jugador que necesite el balón para generar juego. En esa demarcación se necesita un futbolista con mayor facilidad para las transiciones, mayor velocidad y más adaptable al juego directo. En estos momentos, la unión Diego Rubio y Rodri Ríos parece provechosa y sólo queda esperar que el partido ante el Leganés, además de los tres puntos, regale una posición más provechosa y menos incomoda y sufrida para este Real Valladolid que la que demuestran las estadísticas sobre la mediapunta.

Una «transición dulce», por Miguel Ángel Portugal

La creación del Real Valladolid de Miguel Ángel Portugal, poco a poco

Miguel Ángel Portugal se definió en su presentación como entrenador del Real Valladolid como “un conductor de los jugadores”. Con este término que repetirá en varias ocasiones, el burgalés demuestra que sabe que el fútbol es de los jugadores y no de los entrenadores. Por ello, en sus primeros días en el estadio José Zorrilla no ha querido salirse del patrón marcado por el anterior cuerpo técnico. Sabe que, pese a los malos resultados, el trabajo de Gaizka Garitano había sido bueno y para su primer partido se ha quiso basar en un alto porcentaje en él. Portugal no ha buscado resetear a los jugadores. En sus primeras sesiones lo que ha buscado ha sido una mejora de los defectos más que un inicio total. Así podrá inculcar a los jugadores sus ideas pero paulatinamente. Como diría su buen amigo, y espejo en muchas ocasiones, Vicente del Bosque, el nuevo cuerpo técnico del Real Valladolid busca una “transición dulce” entre las ideas del anterior equipo de trabajo y las suyas. Las brusquedades no son buenas consejeras y la experiencia así se lo ha demostrado al ex de Bolívar o Racing de Santander.

Miguel Ángel Portugal junto a Rubén Albés y Gonzalo Abando antes del inicio del partido ante el Mirandés (RealValladolid.es)
Miguel Ángel Portugal junto a Rubén Albés y Gonzalo Abando antes del inicio del partido ante el Mirandés (RealValladolid.es)

La transición en España
Tras el fracaso del pasado Mundial de Brasil, Vicente del Bosque analizó la situación de la Selección española y se dio cuenta de lo que ya era innegable. El combinado necesitaba una regeneración. Era el momento de cambiar muchos nombres. Para él, tal cambio era una “transición dulce” que el propio seleccionador debía liderar sin perder la perspectiva. No era el momento de romper con todo. El equipo se merecía un respeto y la mejora no se conseguía reiniciando todo lo que se había creado en los últimos años.

En una situación similar se encuentra ahora mismo Miguel Ángel Portugal en el Real Valladolid. Recién llegado al estadio José Zorrilla, el burgalés debe realizar cambios en el equipo pero haciéndolos con lógica y mesura. El club no necesita y, posiblemente, no se pueda permitir ahora mismo un reseteo completo. En estos instantes lo que urge es la localización de los mayores errores y su minimización. Obviamente, éstos no van a desaparecer de un día para otro y es posible que algunos se mantengan durante toda la temporada. Por ello, el equipo debe avanzar sobre la base que quiera disponer Miguel Ángel Portugal, una transición entre lo creado por Gaizka Garitano y sus ideas que debe hacer crecer al equipo y aprovechar qué se ha hecho mal y por qué.

[quote style=»3″] Tenemos que aprovechar todo lo bueno que han hecho estos tres meses con Gaizka.
Miguel Ángel Portugal, en la rueda de prensa previa al partido ante el Club Deportivo Mirandés [/quote]

Poco a poco, Portugal inculcará sus ideas pero todas estarán sujetas a la idea de juego y preparación física de Gaizka Garitano. El vasco diseñó el estilo y la temporada con el trabajo en la fase más importante de creación: la pretemporada. Esas fechas ya no pueden volver y Portugal deberá avanzar sobre ese trabajo que se realizó en verano. No es un diseño malo, ni mucho menos, pero sí diferente al que él hubiera realizado. Por ello, pasar de lo creado a su idea es imposible y más en pocas semanas. La inteligencia y la tranquilidad que caracterizan el perfil de Portugal juegan en favor de ver un crecimiento paulatino para que la imagen de la primera parte ante el Club Deportivo Mirandés sea la base de este nuevo Real Valladolid que siempre tendrá tintes de Gaizka Garitano.

Un “reinicio” mental
Miguel Ángel Portugal tiene dos trabajos en esta nueva andadura. Por un lado está esa “transición dulce” que le lleve a ver que el Real Valladolid es cada semana más suyo porque paulatinamente va adquiriendo esos detalles del juego que él busca y, por otro lado, un trabajo de reseteo mental. En este segundo punto el Real Valladolid to tiene claro y así lo expresaba en la previa al debut del burgalés. En sus primeros días, Portugal hizo “más hincapié en lo mental que en lo futbolístico” porque era “evidente que los jugadores tienen un bloqueo mental que no les permite alcanzar su nivel”, según la web oficial.

[quote style=»2″] Vamos a intentar dar algunos puntos para que el equipo tenga siempre calma. [/quote]

En esta fase, la libertad es máxima. Conseguir que los jugadores salten al campo sin la presión y las ataduras que han tenido en el último mes y, sobre todo, en los duelos ante Real Oviedo y Llagostera es capital para el preparador y el proyecto. Ahí el trabajo es suyo. Sólo suyo. Avanzar en el juego y en los resultados, ayudará, obviamente, pero ambos son trabajos paralelos. En la cabeza se debe dar un reseteo completo. En el juego, no. Resulta imposible poder cambiar el estilo y las ideas de juego del equipo en unas semanas. Así, Garitano estará presente en toda la temporada y más en estas primeras semanas en las que la “transición” vive sus primeros movimientos.

[quote style=»2″] Tratamos de recuperar anímicamente al equipo para que juegue como sabe. [/quote]

De momento, en el primer paso contra el Mirandés, se ha conseguido un avance altísimo. En el segundo, en la semana que terminará en Almería, la obligación de avanzar es la misma. Para ello, ganar tres puntos y crecer en la confianza son los objetivos actuales del Pucela. Tras salir del Estadio de los Juegos del Mediterráneo y ver la respuesta y el resultado del equipo a estos dos trabajos, será el momento de marcar unos plazos nuevos. Hasta entonces, el cuerpo técnico de Portugal tiene mucho trabajo por delante y con un único horizonte: la Unión Deportiva Almería, un equipo en una situación muy similar a la blanquivioleta.

Una ocupación sin preocupación muy insuficiente

Gaizka Garitano es destituido del banquillo del Real Valladolid tras 10 partidos 

• Gaizka Garitano es el séptimo entrenador cesado por Carlos Suárez tras obtener nueve puntos en nueve partidos y, posiblemente, tras pagar la paciencia del club con Juan Ignacio Martínez y Rubi •

Tras perder en Palamós (3-1) y, sobre todo, después de que el Real Valladolid entrara en los puestos de descenso a Segunda división B, la estancia de Gaizka Garitano en el banquillo blanquivioleta parecía insostenible. El entrenador vasco tenía los dos pies fuera del estadio José Zorrilla en el momento en el que Juanto hizo el tercer gol catalán el pasado domingo. En ese momento, Carlos Suárez y Braulio Vázquez debieron compartir pensamientos y tras unas horas de reflexión, negociaciones y búsqueda de un sustituto, el histórico entrenador de la Sociedad Deportiva Éibar hace las maletas y cierra su primera aventura en los banquillos fuera de Ipurúa tras sólo diez encuentros. Después de nueve encuentros ligueros, con dos tristes victorias, y la eliminación copera en el Carlos Tartiere, la etapa del preparador de Derio en Valladolid finaliza con la sensación de siempre.

Gaizka Garitano da instrucciones durante el partido ante el Real Oviedo en su último partido en el José Zorrilla (RealValladolid.es)
Gaizka Garitano da instrucciones durante el partido ante el Real Oviedo, su último duelo en el José Zorrilla (RealValladolid.es)

Una ocupación sin resultados
Tras perder (2-3) ante el Real Oviedo, Gaizka Garitano ya estaba casi sentenciado. Una nueva derrota u otro mal partido le dejaría fuera del estadio José Zorrilla de forma definitiva. Daba igual que fuera ante el Llagostera, como tristemente fue, o una o dos semanas más tarde. La realidad es que tras perder en casa, la cabeza del entrenador de Derio se sostenía sobre un hilo muy fino. Pese a que él era consciente de esta situación, Garitano no quiso perder tiempo en excesivas e inservibles preocupaciones.

Su frase en la rueda de prensa posterior al partido ante los asturianos en la que aseguraba estar “ocupado” pero no “preocupado” dejaba marcado su patrón en estos apenas tres meses que ha convivido en la ciudad del Pisuerga. Consciente de que llegaba a un entorno mucho más exigente que el vivido en la Sociedad Deportiva Éibar, Garitano se quiso alejar de aquello que no era su trabajo. Quería estar ocupado en la actividad diaria del equipo para dejar de lado las preocupaciones que generaba una situación negativa. Desde el primer encuentro liguero se veía que el equipo no arrancaba y el preparador hacía oídos sordos para poder limar los muchos detalles negativos que dejaba el arranque del equipo.

Esa ocupación, demostrable en los entrenamientos y en el diseño de los partidos, no ha sido suficiente. En muchas ocasiones el buen trabajo no da frutos y Gaizka Garitano, pese a dar todo por reflotar su barco en Valladolid, debe asumir el fracaso y hacer las maletas. La ocupación que ha vivido en este tiempo no ha sido suficiente y pese a no perder tiempo en preocupaciones, la situación del equipo invitaba desde hace varios días a pensar en la destitución al ver el enojo de un entorno que ha forzado y ha solicitado un cambio. Obviamente, el primero en la cadena del fútbol es el del entrenador. El tiempo dirá si es suficiente.

Un apoyo tan inservible como ‘lógico’
Tras la derrota ante el Real Oviedo fue Álvaro Rubio, primer capitán, el que ofreció su apoyo al entrenador. Bajo la teoría “los culpables somos los jugadores”, el ‘18’ blanquivioleta mostraba públicamente su confianza sobre el entrenador vasco. Hace unas pocas horas era el turno de Óscar González. El salmantino, peso pesado del vestuario y para el entorno, aseguraba que el problema era de un “bloque mental” del grupo. Excluía de la quema a un entrenador que recibía el apoyo del vestuario. De cara al exterior, el grupo estaba con el entrenador.

Posiblemente no era más que el apoyo lógico de dos voces autorizadas del vestuario que simplemente buscaban restar importancia a una situación preocupante. Su discurso público, lógico en estas situaciones, no ha servido. La decisión estaba tomada y el fracaso era ya una realidad. Gaizka Garitano hace las maletas como el séptimo entrenador destituido por Carlos Suárez. En su caso, nueve puntos en nueve partidos, cifras muy similares a las ofrecidas en el inicio de su ascenso con el Éibar, no le han valido para permanecer mucho tiempo en Valladolid, su sueño confesado el pasado viernes en rueda de prensa.

Unos números armeros que no convencieron nada

Gaizka Garitano se marcha tras firmar sólo nueve puntos en las primeras nueve jornadas. Pese a rozar los números de su S.D. Éibar 2013/2014, ha sido destituido

• Gaizka Garitano, tras nueve puntos en nueve partidos, deja al Pucela en puestos de descenso a Segunda B.
• Estos números, muy similares a los que firmaría en el inicio con la S.D. Éibar en 2013, no ha sido suficientes.
• El cese se produce también tras la eliminación copera vivida en septiembre en el Carlos Tartiere de Oviedo.

«Una ocupación sin preocupación muy insuficiente», especial sobre la destitución •

Gaizka Garitano se marcha del Real Valladolid con el equipo en puestos de descenso a Segunda división B. La mayor realidad y crudeza de la situación actual del equipo deja muchos detalles para analizar. Cifras o estadísticas que han cavado la tumba del cuerpo técnico en el que también están integrados Patxi Ferreira, Julio Hernando, José Luis Ribera y José Manuel Santisteban. Esas cifras que, hace sólo dos temporadas en la Sociedad Deportiva Éibar, fueron la base sobre la que se sustentó el equipo armero para ascender a Primera división, no han valido en el estadio José Zorrilla para ganarse la paciencia, el respeto en el trabajo y el tiempo necesario para engrasar la máquina pucelana y dejar que la evolución del equipo y de sus muchos fichajes se formara. En definitiva, los resultados no han dejado que las fases de un equipo nuevo se cumplieran. Los resultados han vuelto a poder con todo. Con nueve puntos en nueve jornadas, la destitución parece lógica. Los entresijos que hayan llevado a esos puntos parece ser secundaria. «Ley del fútbol», dicen.

GAIZKA GARITANO en Valladolid

Dos victorias en 10 partidos
¡El Real Valladolid es decimonoveno clasificado en Segunda división! Ahí está la mayor deficiencia que ha llevado a Carlos Suárez y a Braulio Vázquez a tomar esta drástica decisión de cambiar al entrenador. Saber cómo se ha llegado a ella es sencillo. En el fútbol mandan las victorias y este Real Valladolid sólo ha conseguido dos en 10 partidos. Ésta es una cifra muy pobre que muestra muchas de las carencias del equipo. En el fútbol, y como bien sabe la historia reciente blanquivioleta, los empates te dan de comer pero es, como dice el refrán, “pan para hoy y hambre para mañana”. Un equipo, y más del calibre pucelano en Segunda división necesita ganar y con sólo dos victorias, muy pobres ellas en el juego, también es cierto, la clasificación es lógica y natural.

Sin ganar, y al menos en el inicio liguero, los empates te mantiene vivos. Con ellos, Gaizka Garitano afrontó la visita del Real Oviedo con la perspectiva e ilusión de sumar cinco semanas sin perder. Así se podrían olvidar las derrotas iniciales en Córdoba y Ponferrada. Tristemente no fue así. No se encadenaron semanas sin perder porque se sumaron dos jornadas consecutivas perdiendo. Dos derrotas dolorosas que han dejado a Gaizka Garitano fuera del estadio José Zorrilla.

La sensación, más allá del juego desplegado por el equipo en estos diez partidos, es que el Real Valladolid de Garitano ha fallado en el momento crucial. Cuando dos victorias hubieran catapultado el proyecto en la clasificación y en la motivación, se falló y se erró de forma brusca. Por imagen, goles encajados – seis en los últimos dos partidos -, debilidad defensiva y puntos, en el momento crucial, el Pucela ha fallado y se ha sentenciado al cuerpo técnico. La sentencia ha sido definitiva para un cuerpo técnico marcado por la poca evolución del equipo pero que ha sido sentenciado por estas dos últimas derrotas.

Decimosexto entrenador de Suárez. Séptimo cese

Gaizka Garitano, decimosexto entrenador desde que Carlos Suárez llegó al Real Valladolid en 2001, es el séptimo preparador que el leonés cesa de su actividad

• Garitano se suma a una lista que empezó Vázquez en 2004 y con nombres como Mendilibar, Onésimo o Kresic.
• El entrenador que se había destituido tras menos jornadas fue Antonio Gómez en el 2010. Sólo 14 partidos.
• Gaizka Garitano rompe todos los registros de Suárez. El más tempranero y tras un partido fuera de Zorrilla.

«Una ocupación sin preocupación muy insuficiente», especial sobre la destitución •

Gaizka Garitano es historia del Real Valladolid. Repentinamente, tras sólo diez jornadas, pero el preparador de Derio ha tenido que adoptar el mismo camino que desde mayo del 2011, momento en el que llegó Carlos Suárez al Real Valladolid, han tenido que asumir otros seis entrenadores. Desde que Fernando Vázquez fue destituido en abril del año 2004 hasta la marcha del ex entrenador de la Sociedad Deportiva Éibar, otros cinco preparadores han visto como su proyecto finalizaba antes de los previsto y deseado. Además de esos siete entrenadores, otros nueve entrenadores han liderado los diferentes proyectos que Carlos Suárez ha diseñado como presidente o, desde 2011, como máximo mandatario del club vallisoletano. Cifras que sin ser devoradoras, sí muestran poca paciencia y una tendencia nerviosa en los despachos del estadio José Zorrilla, plaza que siempre había tenido la última palabra.

De Fernando Vázquez a Gaizka Garitano. Los siete entrenadores destituidos por Carlos Suárez desde su llegada al Real Valladolid
De Fernando Vázquez a Gaizka Garitano. Los siete entrenadores destituidos por Carlos Suárez desde su llegada al Real Valladolid

Casi cinco años sin destituciones
Fernando Vázquez fue el primero de la era Suárez y hasta que Gaizka Garitano ha sido relevado tras la derrota en Palamós, la última destitución fue el 29 de noviembre del año 2010. Aquel día y tras perder en casa ante el Fútbol Club Cartagena de Juan Ignacio Martínez, Antonio Gómez fue despedido. Desde entonces el Real Valladolid no había cambiado de entrenador durante una temporada. Miroslav Djukic, Juna Ignacio Martínez y Rubi, de mejor o peor forma, comenzaron y terminaron sus proyectos. 

Ellos pudieron. Carlos Suárez les dio la opción, algo que no pudieron asegurar Marcos Alonso o Sergio Kresic que se unieron de forma consecutiva a la salida de Fernando Vázquez en 2004. Durante tres temporadas consecutivas la inestabilidad se instaló en el banquillo del Real Valladolid. Hasta que José Luis Mendilibar convenció a Carlos Suárez, el Pucela daba bandazos incontrolados por encontrar un perfil que encontraría en el actual entrenador de la Sociedad Deportiva Éibar. Durante tres temporadas y media, Mendilibar fue el líder del equipo. Hasta que Roberto Olabe quiso el Real Valladolid fue fiable. Durante tres años se consiguió y en uno se perdió totalmente. Dos destituciones en 2010 que debilitaron al club y a dos de sus grandes activos sin evitar el descenso de categoría tras tres temporadas tuvieron la culpa.

Todas las destituciones en el banquillo bllanquivioleta desde el año 2001, momento en el que Carlos Suárez llegó al Real Valladolid

Esa estabilidad e ilusión que consiguió Mendilibar se perdió durante casi dos años. Tras el vasco pasaron por el vestuario del estadio José Zorrilla cinco entrenadores. Onésimo Sánchez, Javier Clemente, Antonio Gómez, Javier Torres Gómez y Abel Resino. Cinco preparadores en poco más de un año. Sin Mendilibar se llegó a la desesperación. Un clima de tensión que curaría la llegada de Miroslav Djukic, un entrenador que avanzó con el equipo hasta que las prisas y los malos consejeros le hicieron comerse etapas de su formación. Sin ellas, él no avanzó al contar sus equipos por destituciones de igual forma que el club perdió la categoría que él recuperó.

Los platos rotos de JIM y Rubi
Tras el serbio llegaría Juan Ignacio Martínez. Un entrenador de nombre y de reciente éxito al pisar el estadio José Zorrilla. El alicantino no dio con la tecla. Pese a su gran bagaje, el equipo terminó en Segunda. Con él, se aguantó. Pese a que estuvo en el alambre gran parte de la temporada el club tuvo paciencia. Marcó un camino muy similar al de Rubi un año después. Ambos, grandes entrenadores y de reciente éxito, fueron devorados por un ambiente enrarecido que hasta hace pocas semana sólo sabía señalar al banquillo.

Ahora, con el fracaso de Garitano, que ha sido cesado de forma prematura y con el recorrido más corto desde que Carlos Suárez es presidente, el Real Valladolid se juega mucho y no solo el presidente. El club ha arriesgado al pagar con el proyecto del entrenador vasco la paciencia que se tuvo con sus dos antecesores. Rubi y JIM aguantaron en su puesto ante muchas dificultades y debilidades. El vasco ha caído con el proyecto sin hacer y con el equipo en obvia formación. Es cierto que el equipo está en descenso a Segunda B pero también es verdad que restan 33 partidos hasta el final de la temporada. Tiempo para sumar hasta 99 puntos y tiempo para que un equipo cambie una dinámica pero no suficiente para que un proyecto cambie la estructura débil de un club con problemas en la base y no en el punto principal, el primer equipo.

Gaizka Garitano y la tecla que quizás no encuentre

En los primeros nueve partidos de Gaizka Garitano con el Real Valladolid no ha repetido once titular. El de Derio busca una tecla que quizás no existe con sus ideas

Hasta el duelo ante el Real Oviedo, David Timor, Kepa Arrizabalaga y Mario Hermoso eran los únicos fijos.
• En los ocho partidos ligueros disputados, el Real Valladolid ha dispuesto cinco líneas defensivas diferentes.
• En los cuatro puestos más ofensivos, Gaizka Garitano no ha dado con la tecla. Nunca ha repetido disposición.

Gaizka Garitano ante el Real Oviedo (Rv.es)
Gaizka Garitano en Zorrilla ante el Real Oviedo (RV.es)

Ante el Real Oviedo, el Real Valladolid de Gaizka Garitano disputaba su noveno partido de la temporada. Llegando a la decena de encuentros, los blanquivioleta tiene el mismo número de onces titulares. Ya sea por lesiones, sanciones o decisiones técnicas, el proyecto no encuentra una estabilidad en sus jugadores. Actualmente, David Timor es el único jugador que ha disputado todos los minutos ligueros y hasta el pasado domingo, Mario Hermoso y Kepa Arrizabalaga eran, junto al valenciano, los únicos futbolistas que contaban sus partidos por titularidades. Ante los asturianos, todo cambió. El cuerpo técnico blanquivioleta dispuso su sexta línea defensiva diferente de la temporada y el noveno engranaje ofensivo. Las entradas de Manu del Moral y Ángel García en el costado zurdo del equipo firmaban un nuevo vaivén en el equipo que Garitano intentaría solucionar en el tiempo de descanso.

La entrada de Samuel Llorca y Pedro Tiba intentaba formar un Real Valladolid más acorde a la realidad de los ochos partidos anteriores y de la idea de fútbol que tiene Gaizka Garitano. Por desgracia, nada cambió y el equipo ya tenía marcada una dinámica en el partido que le llevaría a la derrota. En ella, debutaría Erick Moreno en liga. El colombiano era el último hombre ofensivo en estrenarse y uno de los últimos movimientos que le quedaban por hacer al cuerpo técnico en la búsqueda de una tecla que dé con el éxito. Quizás ésa sea una tecla con la que nunca den. Según El Mundo, Gaizka Garitano tiene dos semanas de margen. En ellas se juega el todo por el todo y lo hará con la obligación de dar con su Real Valladolid o con hacer las maletas y asumir el fracaso de su primer proyecto como entrenador fuera de Ipurúa.

Mario Hermoso, fijo hasta ahora
Para Gaizka Garitano, los laterales son jugadores imprescindibles en su idea. El ejemplo de Yuri Berchiche en el Éibar y el segundo tanto conseguido ante el Real Oviedo lo demuestran. Para el de Derio, éstos son perfiles ofensivos que deben tener protagonismo. Por ello, Mario Hermoso había sido titular en los siete primeros partidos de liga. Con un rendimiento irregular y una aclimatación al fútbol profesional aún en duda, el madrileño era imprescindible hasta que Ángel García le robó el puesto el domingo. De esta forma, el supuesto titular perdió la posición, hecho que ya había ocurrido en el otro lateral. Pese al cartel de Javi Chica, Javier Moyano le ha robado el puesto desde la tercera jornada en el encuentro en Ponferrada.

Las seis diferentes líneas defensivas que ha dispuesto Gaizka Garitano en sus primeros nueve partidos con el Real Valladolid

Ambos, con un nivel de juego similar, no rotan y en las últimas seis jornadas, el ex del Tenerife lo ha jugado todo. 540 minutos consecutivos. Ese perfil de indiscutible que posee el jienense ahora, también lo tiene Marcelo Silva. Pese a un cuestionable estado de forma, el uruguayo tiene un puesto fijo. Después, hasta tres acompañantes ha tenido el ex de Las Palmas: Juanpe, Samuel o Timor. Tres perfiles muy diferentes pero que han marcado un mismo camino, el de las dudas. En esta zona, tan importante en la categoría y básico para el ascenso de Garitano en 2014, el Real Valladolid hace aguas y no es por la falta de opciones ni de intentos del cuerpo técnico.

Soñando con Pedro Tiba
Si en la línea defensiva Gaizka Garitano ha probado con todas las opciones de las que dispone, en el centro del campo, no. Ni mucho menos. Pese a que éste sea uno de los principales problemas del equipo por la falta de creación, las opciones están muy reducidas aquí más aún cuando Pedro Tiba sólo ha sido de la partida en esta zona en Copa del Rey. David Timor y André Leão parecen estar un escalón por delante del resto. Álvaro Rubio, en un segundo plano, busca aportar su experiencia para que el equipo encuentre desde la parcela más importante del equipo la tecla que le haga abandonar los puestos más bajos de la clasificación.

Las dudas ofensivas
Si en la portería y en el centro del campo el Real Valladolid es previsible y en la línea defensiva se guarda alguna sorpresa, Gaizka Garitano enloquece en la preparación de cada partido para dar con la clave ofensiva que mejore a su equipo. El dato que mejor lo demuestra es ver que este Pucela suma nueve opciones de ataque diferentes para nueve partidos. Desde un esquema base con Óscar González como media punta hasta la opción de dos delanteros vista en Copa del Reya ante el Real Oviedo, pasando por Pedro Tiba como engranaje ofensivo y por los múltiples vaivenes en los carriles ofensivos. Las opciones probadas han sido tantas que Juan Villar ha variado de punta a extremo y Manu del Moral, Guzmán Casaseca y Alejandro Alfaro han iniciado partidos en los dos carriles.

Las nueve opciones ofensivas que ha dispuesto Gaizka Garitano en sus primeros nueve partidos con el Real Valladolid

Es obvio que Gaizka Garitano no ha dado con la tecla de éxito en su Real Valladolid pero no se puede negar que no lo intenta. No vive encerrrado en una idea. Pese a que alguna decisión es cuestionable y algún cambio, sobre el papel, ilógico, en este constante cambio de jugadores se ve una intención clara de un buen entrenador de revertir la situación. El vasco es un hombre que no pierde tiempo en estar “preocupado” sino “ocupado” para buscar la tecla que dé con el Pucela que él quiere y que espera poder ver en el estadio José Zorrilla ya que el ultimátum que parece haber recibido no debería ser ejecutado.