Los números avalan el ascenso a Primera… y la victoria

El gol del alfarera Giovanni Zarfino a la Sociedad Deportiva Éibar es historia del Real Valladolid, pero sólo a medias. El tanto del jugador uruguayo hizo que el Pucela confirmase su ascenso a LaLiga Santander. Sin él, los de José Rojo, Pacheta, hubiera conseguido el ascenso de igual manera. Hubiera sido oficial de la misma forma porque los blanquivioleta habían conseguido su victoria. Habían hecho sus deberes. ¡Y de qué manera! Los habían conseguido en un partido con evolución en el juego y con la muestra de todo lo que ha trabajado el equipo en la temporada.

El encuentro fue lo que el cuerpo técnico siempre ha querido y prometido que iba a sería el equipo. Si a las ideas se suman los números, el éxito llega y es lo que ha ocurrido con este Real Valladolid. Es cierto que no son todo cifras pero tener un goleador de que marca 20 goles ayuda a conseguir el objetivo. Obviamente, un ‘9’ llega a las dos decenas de dianas si se genera un estilo de juego acorde al suyo. Sin él, imposible llegar a las cifras conseguidas. De igual forma, el objetivo está más cerca si el equipo tiene una segunda línea con gol. Tener extremos con seis y cinco goles ayuda, tanto como creer en ellos. Tener laterales con llegada y gol, suma, tanto como el acierto de los centrales en balón parado. Todo se trabaja y se potencia. De la propuesta a los resultados.

La sucesión de datos que ayudan a entender el ascenso del Real Valladolid son constantes, pero lo son por una idea y la comodidad del equipo dentro de esa propuesta. Cómo ha jugado el equipo en la temporada 2021/2022 es capital para entender que el Pucela haya sido el más goleador de la categoría. Por calidad pero, también, por concepción e idea, el Real Valladolid ha conseguido merecidamente el ascenso a LaLiga Santander.

Desde ellos
Sin los dos empates consecutivos de la Unión Deportiva Almería en las dos últimas jornadas, el ascenso pucelano no hubiera sido real. Sin ellos ni el pinchazo de la Sociedad Deportiva Éibar en Alcorcón, el Pucela no estaría de vuelta a la élite. La realidad dice eso tanto como que sin las cuatro últimas victorias consecutivas de los de Pacheta, el ascenso pucelano no sería real. El Real Valladolid no ascendió gracias a los pinchazos de los rivales sino al aprovechamiento que los vallisoletanos hicieron de ellos. Por ellos y por los números, el Pucela está merecidamente en LaLiga Santander. 81 puntos son imposibles de tapar.

Iván Sánchez es la firma escondida del juego pucelano

Iván Sánchez llegó el pasado mercado de invierno al Estadio José Zorrilla para dar un toque diferencial al Real Valladolid. José Rojo, Pacheta, conocía al jugador y aprovechaba la oportunidad de mercado del jienense para reforzar al equipo. Seguramente, ni pensó el ofrecimiento. Recibido, lo traslado al Club y se ejecutó. El ’21’ tiene unas cualidades que inicialmente podían llamar la atención al no tener las demandas pucelanas, pero el burgalés, conocedor de sus posibilidades, no dudó. Esas pocas dudas se debían a las variantes que Iván está consiguiendo ofrecer en las últimas dos jornadas.

Pequeñas aportaciones en sus primeras semanas de blanquivioleta confirmaban que el jugador no estaba bien. Una temporada marcada por una lesión de pubis definía al jugador, pero Zorrilla y, ante todo, Pacheta han devuelto al jugador al estatus que dejó en LaLiga SmartBank al marcharse a Inglaterra. Tras el ascenso del Elche CF, Iván se marchó y lo hizo con la vitola de un jugador descarado y polivalente. Encorsetado en el juego exterior, la visita de la Unión Deportiva Almería al Estadio José Zorrilla confirmó cuál debe ser el lugar del jugador y el peso que debe tomar en las próximas semanas.

Si bien en el empate (2-2) en el Estadio de La Rosaleda, Iván inicio como extremo, la entrada de Gonzalo Plata le llevó a zonas interiores en las que destacó por la capacidad de asociación y de aglutinar vigilancias y marcas rivales. Málaga ofreció un resquicio de juego, variantes y posibilidades que Pacheta aceptó para el encuentro más importante de la temporada. La visita del equipo de Joan Francesc Ferrer, Rubi, a Valladolid no fue fácil en la gestión. Ya no en el duelo, que también, sino en la previa.

Sinergia con Pacheta
Sentar a Álvaro Aguado para un duelo de este nivel no es fácil pero Pacheta lo hizo para dar el juego entrelíneas que el Real Valladolid necesitaba para ser superior a la UD Almería en campo rival. Aceptando ese reto y dicha demarcación, Iván Sánchez destacó porque hizo «jugar» al equipo y a Gonzalo Plata. Narrado por el entrenador pucelano en la rueda de prensa tras el partido, el gran objetivo del ’21’ era «activar» al extremo ecuatoriano y lo consiguió. El buen hacer del ’12 y de Luis Pérez en los primeros 45 minutos tiene la firma escondida pero protagonista de Iván Sánchez.

Aprovechando la lesión de Óscar Plano y utilizando su mejora física de las últimas semanas, Pacheta ha situado a Iván Sánchez en ese rol diferencial que estaba preparado para asumir cuando salió del Estadio Martínez Valero. En aquel verano del año 2020 no se dudaba de la capacidad del jugador en asumir el peso y el rol que tiene, ahora, en Zorrilla. Desde aquel momento todo ha cambiado mucho, salvo su unión y entendimiento con Pacheta.

Jawad El Yamiq explica por qué es capital en el Pucela

El Real Valladolid explicó en el empate (2-2) ante el Málaga CF por qué es tan importante Jawad El Yamiq para el equipo blanquivioleta. Es más, el central marroquí confirmó su importancia en el estilo de José Rojo, Pacheta, con un partido en el que no estuvo sobre el terreno de juego. Analizando la visita vallisoletana al Estadio de La Rosaleda el duelo se va a recordar por los problemas defensivos del Pucela a la espalda de los centrales y, ante todo, en las transiciones defensivas. 

¿Qué peso tienen hoy por hoy las transiciones en el fútbol? Altísimo, casi determinante y, por ello, Jawad El Yamiq es tan importante para el equipo. El ’15’ tiene muchas cualidades para el fútbol de las transiciones. Tanto ofensivas como defensivas. Lo ha demostrado en muchas ocasiones y Málaga fue simplemente la confirmación de su importancia en el equipo y en la idea de juego de Pacheta. El Yamiq hace bueno al equipo porque saca lo mejor de muchos de sus compañeros y demarcaciones sobre el terreno de juego. Con él, Jordi Masip sufre menos, por ejemplo. Los centrocampistas, a su vez, están más liberados.

El Yamiq es un jugador con buena respuesta en pocos metros y pocos segundos. Es un devorador en ambos aspectos y, por ello, el Real Valladolid notó tanto su ausencia en el partido de La Rosaleda. Cuando uno de los partidos en los que un jugador más destaca es uno en el que no está es porque es muy bueno o porque el equipo está hecho para él. El Yamiq, en parte, cumple los dos conceptos. Teniendo grandes cualidades para el fútbol, su estilo es el de este Pucela y el que quiere Pacheta y, por ello, Málaga ha sido tan determinante para confirmar que su estilo es el del equipo y el cuerpo técnico.

Su Pucela 
Devorando las transiciones, siendo vertical siempre con balón y agresivo al corte, Jawad El Yamiq confirmó en Málaga que en un Pucela que quiere ser protagonista, vivir en campo contrario y recuperar pronto el balón, él es capital. Un equipo que quiere se dominador del balón, ya sea con posesiones cortas o largas, se define por lo pronto que recupera el balón y, ahí, El Yamiq es básico. Lo ha sido siempre pero lo confirmó en Málaga, partido en el que no estuvo. Todo porque en el fútbol no existen las casualidades. Hace tiempo que dejaron de existir.

Todo blanquivioleta quiere a Anuar en el campo, pero…

Anuar Tuhami fue de lo mejor de la victoria (4-1) ante el Club Deportivo Lugo, pero… El ceutí siempre cambia los partidos saliendo desde el banquillo, pero… El canterano es el jugador que todo entrenador quisiera en su equipo, pero… Semana tras semana y partido tras partido, el ’25’ del Real Valladolid recibe elogios pero de forma muy discreta. El polivalente jugador ha asumido cuál es su rol. Está creciendo desde él y está sumando mucho está temporada en un papel secundario. Pese a ello, cuesta verle como titular y cuesta verle como un jugador importante para José Rojo, Pacheta.

En muchas ocasiones el jugador «polivalente» termina no siendo capital en ninguna posición y, en el caso del ceutí, no se le termina valorando por el peso que en realidad tiene. Con todo, Anuar firmó un buen partido en la jornada 34 de LaLiga SmartBank aunque su partido sigue dejando peros. Muchos peros. En muchos de los análisis posibles a la victoria ante el equipo de Rubén Albés, Anuar es un jugador protagonista y con un peso destacado pero siempre con un matiz, aquél que ha generado la explotación que Pacheta hace de él.

Lesionado Óscar Plano en la jugada del primer gol blanquivioleta, el entrenador burgalés optó por la entrada del ceutí. Pese a tener a Iván Sánchez, Gonzalo Plata e, incluso, Jon Morcillo en el banquillo, el cuerpo técnico optó por Anuar. Una decisión complicada de entender pero que tuvo resultado. El rendimiento del ’25’ fue bueno. Tanto en dicha demarcación como en las variaciones que sufrió durante el partido, Anuar dio nivel y llegó a ser diferencial para el resultado final pero con un problema grande: no deja la sensación de ganarse la titularidad.

Pero…
Siendo éste el gran pero e inconveniente a la temporada de Anuar, el futbolista asume que su papel está en el banquillo y, dentro de él, en ser segunda o tercera opción para diferentes demarcaciones. Pese a que, por ejemplo, ofrece una posibilidad interesante para el nuevo centro del campo blanquivioleta, el ’25’ del Real Valladolid siempre va a estar definido por un pero y por un matiz que siendo justo, subjetivo o irreal define su temporada, sus aportaciones y su rendimiento. Sabiendo que siempre ofrece el máximo, no hay partido en el que no parezca que lo puede hacerlo mejor. Ya sea en una posición u otra, siempre parece que se le puede pedir un rendimiento mejor, que no mayor, y ahí comienzan los peros a su rendimiento y a su presencia en el campo.

Pacheta no sabe jugar con tres centrocampistas

No me considero muy de esquemas. Es más, detesto los números para analizar un partido. No entiendo poder comprender un partido por un simple matiz numérico. Para mí, no es cuestión de números y sí de zonas y superioridades. En las últimas semanas existía el análisis sobre el Real Valladolid de José Rojo, Pacheta, de la inferioridad en el centro del campo. Parecía que el problema que generó la derrota (0-1) ante la Unión Deportiva Las Palmas estaba en ser uno menos en el centro del campo. Por ello, y sólo por ello, puedo entender la formación del Pucela en El Estadio de Santo Domingo.

El entrenador burgalés compró esa teoría para visitar a la Agrupación Deportiva Alcorcón e hizo que el equipo perdiese parte del equilibrio que había ganado desde que comenzó a jugar con dos centrocampistas y dejó atrás el esquema tres centrales y dos carrileros. El Real Valladolid de Alcorcón me recordó mucho a la versión pucelana de las primeras jornadas, aquél que estaba descontrolado. En las primeras semanas de competición, el Pucela era un equipo desequilibrado y que no tenía controlada la situación, tal y como ocurrió en la jornada 33 de LaLiga SmartBank.

El partido no deja nada bueno ni positivo ni, tampoco, esperanzador para los pucelanos porque éste no estuvo controlado por el Pucela. Es cierto que Pacheta no quiere un duelo encorsetado y dominado desde una posesión inerte, pero sí que busca una propuesta que tenga en situación de ventaja a su equipo, algo que no consiguió al confirmar que este equipo o, quizás, él no saben jugar con tres centrocampistas. Da igual dentro de qué esquema, la realidad es que este Pucela se convierte en un equipo descontrolado cuando dispone su centro de campo desde la presencia de tres jugadores.

Triple problema
Esa libertad para moverse, realizar desmarques, romper líneas contrarias en conducción y generar superioridades desde el centro del campo ha hecho identidad en el Pucela. Si tu doble pivote son Roque Mesa y Álvaro Aguado, el estilo del juego es el del Pucela durante toda la temporada. Con cierto descontrol, el Real Valladolid ha sido desde la instauración del doble pivote un equipo dominador y controlador, todo lo contrario de lo que ocurrió este domingo. Evitar la superioridad numérica en el centro del campo ha hecho que los de Pacheta perdieran parte del control del juego que suelen tener en sus partidos.

El estilo de control y dominio del Real Valladolid no se centra en superioridades númericas globales sino presenciales y, por ello, el duelo ante la AD Alcorcón no deja nada positivo en los pucelanos. El Real Valladolid estuvo descontrolado porque su estilo no entiende que tener tres jugadores en el centro del campo sea sensación de mayor dominio y control sino mayor desorden y desajustes, tal y como se confirmó al inicio de temporada y se ha ratificado en Alcorcón. Todo porque un sistema así demanda unos criterios que Pacheta no quiere, que el Pucela no tiene y que los jugadores propuestos no pueden ofrecer.

El porqué de la errónea intervención de Pacheta

José Rojo, Pacheta, se llevó grandes elogios en su primer partido como entrenador del Real Valladolid en el Estadio José Zorrilla. La victoria (2-0) ante el Real Zaragoza en el mes de agosto llevaba su firma. El burgalés realizó un diseño de partido y una apuesta por Sekou Gassama que no salió bien. Pese a la victoria, el de Salas de los Infantes no se dejó llevar por el marcador e intervino con éxito en el tiempo de descanso. La tendencia del juego obligaba a buscar alternativas y un plan B en el equipo que se consiguió con un cambio llamativo.

Pese a la exigencia con la que Pacheta quería y quiere estar en el Estadio José Zorrilla y los objetivos y obligaciones que ha definido para el equipo en los duelos como local, aquella intervención fue tan llamativa como necesaria. Fede San Emeterio sustituía al mencionado Sekou Gassama y el Real Valladolid comenzaba a tener controlado el duelo y el juego. El partido fue otro tras el descanso y esa necesaria intervención de Pacheta. En aquel momento llegaron los elogios para el burgalés, todo lo contrario de lo que pasó este domingo con la visita de la Unión Deportiva Las Palmas.

El encuentro ante los grancanarios tiene similitudes con el de aquella segunda jornada liguera. Se parecen por detalles que obligaban a una intervención rápida del cuerpo técnico que no llegó. Pese a que el encuentro llegaba al descanso con el empate inicial, el juego mostraba las carencias pucelanas para dominar los tiempos y las necesidades del partido. Sin ver a un rival extremadamente superior al Pucela, los primeros 45 minutos sí que dejaban una tendencia en la que los de García Pimienta eran mejores y, ante todo, en la que se encontraban más cómodos.

El descanso era el momento de cambiar la dinámica y buscar una inercia que hiciera que los pucelanos se metieran en el partido. El Real Valladolid necesitaba equilibrar el juego y saber vivir entre líneas. Sin ser placentero, el duelo de Las Palmas era cómodo y esa fue la gran debilidad del Pucela. Ante ella, Pacheta estuvo mal y lo estuvo por el recelo y la falta de seguridad de intervenir en el duelo. En agosto era más sencillo para él intervenir en el juego y variar al equipo en el descanso o, incluso, antes de él.

Inercia perdida
Con un puñado de entrenamientos y sin tener bagaje liguero, el vestuario pucelano no tenían definidos los estatus y los roles tanto como ahora. Sin creer que actualmente existan jugador que juegan por decreto, sí que creo que este Real Valladolid se rige por unas ‘normas’ que estuvieron muy presentes en el encuentro ante Las Palmas. Que Monchu Rodríguez sea suplente tras sus últimas participaciones es incomprensible, por ejemplo. Lo es tanto como que Álvaro Aguado fuera sustituido antes que Roque Mesa o Sergio León que Shon Weissman.

Este Real Valladolid esta bastante definido y eso, en parte, es un problema. En duelos como éste, la intervención de José Rojo, Pacheta, debía ser directa y sin mirar el bagaje o peso que cada jugador había tenido en el duelo. No es sencillo. Los papeles se obtienen tras muchas semanas y no se puede perder por un partido pero sí se deben gestionar durante un encuentro, algo que Pacheta sí ha hecho en determinados momentos pero no en la jornada 32. Éste fue un error que condenó al Pucela a la derrota y, ante todo, a perder gran parte de su inercia de juego y superioridad.

El Yamiq ejemplifica la gran debilidad blanquivioleta

En muchas ocasiones se dice que el primer paso para superar un problema es confesarlo y asumirlo. El Real Valladolid, en voz de José Rojo, Pacheta, aseguró en la rueda de de prensa tras la victoria (5-1) ante la Sociedad Deportiva Amorebieta que el equipo tenía desconexiones que le hacían ser vulnerable y débil. El actual Pucela es un conjunto exigente cuando está exigido. Es serio cuando está dentro del partido. Sin esos principios, los de Pacheta son fácilmente superables, tanto como ejemplifica Jawad El Yamiq, uno de los nombres propios de la contundente victoria (1-4) en Tenerife.

El central marroquí demuestra cuáles son las virtudes del equipo pero, también, cuáles son sus problemas y debilidades. Estar o no conectado y concentrado hace que el ’15’ sea un central de enormes garantías o un jugador tremendamente débil, tal y como se confirmó en el Heliodoro Rodríguez López. El Yamiq firmó un encuentro brillante en los primeros 65 minutos. Junto a Javi Sánchez, supo sostener al equipo en el momento en el que el Club Deportivo Tenerife más exigía y apretaba. La fuerza inicial de los de Luis Miguel Ramis fue contenida con seguridad y lo fue gracias a la potencia defensiva y física del marroquí.

Lideró la propuesta blanquivioleta hasta que se relajó. Ejemplificando todo lo que Pacheta narró en esa rueda de prensa en el Estadio José Zorrilla, El Yamiq se desconectó y se destensó, tal y como marcaron varias acciones del encuentro pero, ante todo, como definió el gol del equipo local. Un mal movimiento de marcaje y una repliegue sin vigilancia condenó al Real Valladolid a sufrir durante unos segundos. El tanto de Andrés MArtín hizo dudar durante unos pocos segundos al Pucela y no precisamente por el resultado.

Problema detectado
Los de Pacheta, tras el 1-3, no vieron peligrar la victoria pero sí que volvieron a demostrar cuál es su problema. En la figura de Jawad El Yamiq se confirmó lo débil que es el equipo blanquivioleta cuando desconecta de los partidos, cuando no vive con tensión y cuando cree tener conseguido el objetivo de la victoria. La solvencia del Pucela en la primera parte ante la SD Amorebeitea llevó al equipo a ciertas desconexiones que el burgalés criticó. De la misma forma ocurrió ante el Club Deportivo Tenerife. Ambas son fracciones muy cortas de tiempo pero momentos que confirman dónde está la principal debilidad del Real Valladolid tras 30 jornadas ligueras disputadas.

Un nueva y preocupante versión de Shon Weissman

Qué gran delantero es Shon Weissman y cuánto suma por y para el Real Valladolid. El ‘9’ es un jugador capital y determinante para las aspiraciones del Pucela. Además de ser el máximo goleador del equipo, el israelí es un activo que es vital para entender qué quiere el equipo y cómo lo busca. Este Pucela no es sólo un equipo goleador y esté en área contraria. Sin balón, el Pucela también es un conjunto que tiene registros y que quiere ser protagonista. Con una presión alta y una lectura correcta, el Real Valladolid es temible. Lo es y lo puede ser más.

Puede dar un paso al frente. El Real Valladolid puede ser mejor de lo que es en sus mejores momentos y, sobre todo, de lo que lo es en las últimas dos semanas. Antes de la visita del Girona FC al Estadio José Zorrilla, José Rojo, Pacheta, era cuestionado sobre qué había cambiado en el equipo para acumular más de seis partidos sin encajar. El burgalés señalaba a todos los jugadores y no sólo a Jordi Masip. En ese análisis, los delanteros y Shon Weissman eran protagonistas porque «presionaban» mejor. Más ajustados, los delanteros generaban fiabilidad a un equipo que defendía mejor.

Dos partidos después y, ante todo, tras la victoria (2-3) ante el Fútbol Club Cartagena, esas sensaciones han cambiado y lo han hecho, en gran parte, por las sensaciones que deja Shon Weissman. El ‘9’ blanquivioleta, tan ilustrativo en acciones, gestos y actitudes, no se mostró seguro ni convencido en el duelo en el Estadio de Cartagonova, tal y como define la última acción del duelo. La mala gestión y dirección que el delantero hizo de un contragolpe sin portero rival en el último minuto del partido confirmó lo que el propio jugador ya había dejado claro en los más de 90 minutos anteriores.

Confianza y concentración
La jornada 28 de LaLiga SmartBank demostró una nueva versión del jugador. Ésta fue una imagen preocupante porque si él es en muchas ocasiones el reflejo del equipo, éste no se vio cómodo en Cartagena, todo lo contrario de lo que pareció mostrar el equipo y el entrenador. Pese a conseguir su duodécimo gol de la temporada, Weissman nunca se mostró convencido de sus posibilidades en el partido. A nivel gestual, el encuentro del ‘9’ no es convincente y potencia las dudas que ofrecen sus últimos partidos. Weissman parece estar lejos de su mejor nivel por una cuestión de ajustes, aquéllos que generan la confianza en el juego y la propuesta y la concentración en el partido.