Desgranando al Real Valladolid: la unión por excelencia

Reflexionando sobre las sinergias y parejas que hay en el fútbol de Sergio González, el análisis me llevó, indudablemente, a la defensa, su gran prioridad. La importancia que tiene el equilibrio para el entrenador se demuestra en el peso que da a la pareja de centrales. Desde su llegada al Estadio José Zorrilla ha apostado por una y sólo ha cambiado por la obligación o la salida del club de uno de ellos. Con Kiko Olivas como eje central, el Real Valladolid busca un equilibrio en las funciones de esa pareja. Como en el doble pivote, uno y otro tiene funciones muy concretas que se demuestran en el campo y en la compenetración de ambos.

No me considero un gran admirador de Kiko Olivas porque creo que condiciona mucho el juego y la propuesta de Sergio González pero no escondo la enorme responsabilidad que tiene en que sus dos compañeros de zaga hayan sido diferenciales. Que Fernando Calero y Mohammed Salisu estén o hayan estado en el mercado es responsabilidad del cuerpo técnico y del ‘4’. Un líder excepcional que tiene unas cualidades muy concretas. Su experiencia le hacen saber esconder sus carencias y explotar las virtudes que tiene. Eso, junto a la confianza y el liderazgo que se le otorga, hacen del de Antequera el líder perfecto para la sinergia y la pareja que marca el juego, el estilo, la propuesta y los resultados del actual Real Valladolid.

Muchas veces en el fútbol no se trata a un portero como un jugador más. Se le mira como una pieza intocable por la necesidad de que ofrezca seguridad. De igual forma puede ocurrir en los centrales o, al menos, eso se ve en este Real Valladolid. Para Sergio han sido más indiscutibles los centrales que el portero y así entiendo la reflexión que hacía en estas líneas. Bajo este enfoque del entrenador catalán «se entiende la apuesta por Mohammed Salisu, el peso de Kiko Olivas, el rendimiento de Fernando Calero, el cambio de posición de Joaquín Fernández y el poco éxito de Javi Sánchez, por ejemplo». El actual Pucela no regala los cambios y el cuerpo técnico ve que desde los centrales puede ofrecer la seguridad que su modelo de juego tanto necesita.

División de funciones
Por ello, Olivas es fijo y, con él, Salisu como lo fue Calero. El resto de centrales ni asustan la pareja. Ni Joaquín Fernández la temporada pasada ni Javi Sánchez ésta. Es más factible un cambio de posición, como ha ocurrido con el almeriense o con Fede Barba, a una suplencia de uno de esos centrales. Se busca la seguridad y el mejor estado de ambos desde la confianza y la compenetración. La cobertura constante que ejerce el ‘4’ sobre la espalda de su compañero, facilita para que Salisu, ahora, y Calero, hasta este verano, asuman protagonismo en la salida de balón. Las mejores dotes técnicas y de salida del ‘central zurdo’ de esta propuesta ayudan al equilibrio y compenetración de la pareja y la unión que este Real Valladolid cuida por encima del resto. La importancia del eje central de la defensa calibra el momento del equipo y desde él se busca crecer en el juego y en esa propuesta de sinergia, uniones…

El nombre propio de la actualidad blanquivioleta

Con la lesión de Deivid Rodríguez, todas las miradas del Real Valladolid se centran en Fernando Calero. El ‘5’ blanquivioleta tiene ante él la oportunidad que siempre soñó

13 de febrero de 2018 | “El Real Valladolid siempre ha estado desprotegido”

La lesión de Deivid Rodríguez ha dejado al Real Valladolid con sólo dos centrales puros. Kiko Olivas y Fernando Calero son los nombres más destacados de la actualidad blanquivioleta. Con ambos, Luis César Sampedro se va a jugar la temporada. Ésta es una gran oportunidad para ambos. Para el de Antequera lo es por la opción de demostrar todas aquellas cualidades que le llevaron a ser un central muy reputado en la categoría, mientras que, en el caso del de Boecillo, lo es por la inmejorable oportunidad que tiene ante sí. El ‘5’, que acumula minutos en los últimos cinco partidos ligueros, disfrutará de aquel sueño que siempre quiso vivir y es, por ello, el nombre más comentado en la última semana en el seno del Estadio José Zorrilla.

Fernando Calero, en el duelo ante el CD Toledo en la pretemporada de 2016 | <em><strong>Foto: RealValladolid.es</strong></em>
Fernando Calero, en el duelo ante el CD Toledo durante la pretemporada de 2016 | Foto: RealValladolid.es

Con contrato hasta el año 2021, Calero es una importante apuesta del club blanquivioleta. Se cree en él y se ha apostado mucho por unir su futuro con el del Club. Ahora le llega el momento de demostrarlo. Contando sus oportunidades hasta la fecha por fracciones muy determinadas de juego, la lesión de Deivid deja la oportunidad de poder verle en acción en un tiempo medianamente largo.

Luis César Sampedro le ha confirmado en el puesto por lo que el canterano blanquivioleta podrá demostrar todo de lo que es capaz en una oportunidad amplia y contrastada. Es decir, aquélla que rehúye todos los condicionantes unidos a la exigencia inmediata y a los resultados contrastados en las primeras semanas.

Necesaria oportunidad
En tiempo de crisis, como el que vive el Real Valladolid a nivel defensivo, cualquier circunstancia que se produce es, pensándolo en frío, una buena oportunidad. Ver la situación en la que queda el conjunto blanquivioleta invita, ahora, a ponerse en lo peor. Es lógico. La situación es similar a la temporada pasada cuando Igor Lichnovsky estaba concentrado con Chile y Rafa López, lesionado. Es cierto que aquel era un ‘parche’ para mucho menos tiempo que el actual pero el respeto que generaba en el entorno blanquivioleta la unión de Alberto Guitián y Álex Pérez es similar a la situación que se vive actualmente

En aquel momento se tuvo que dar confianza al trabajo de Braulio Vázquez. Paco Herrera no había contado con ninguno de los actuales jugadores del Sporting de Gijón pero el tiempo demostró por qué ambos estaban en la plantilla. Ahora, la falta de confianza es, a grandes rasgos, diferente pero en muchos puntos, similar.

Supuestamente se creía en Fernando Calero y se confiaba en Kiko Olivas. Repito: supuestamente. Se quería que ambos fueran importantes pero como aún no lo han sido, las dudas han crecido en el ambiente. Ese poco bagaje hace que el de Boecillo sea el protagonista de la semana. Por ilusión ante la oportunidad que va a vivir pero, también, por escepticismo del peso que debe asumir, hecho que confirma esa sensación de que la ilusión inicial sobre él era de que tuviera un puesto en el equipo, no en el once titular.

Algo muy bueno se está cocinando en el José Zorrilla

Anuar Tuhami, Fernando Calero, Toni Villa y Luismi Sánchez eran durante la pasada pretemporada grandes incógnitas. La realidad es que ninguno tenía el puesto asegurado en el equipo. Luis César Sampedro iba a tener mucho peso en decidir qué iba a ocurrir con ellos y, pasada la mitad de la temporada, la relevancia de todos ellos está siendo destacada. Salvo en el caso de Calero, son indiscutibles y sólo el de Boecillo no tiene un rol destacado. Pese a ello, la confianza sobre él es alta. Por el actual entrenador y por parte del Club. Tanto es así que se le han renovado su contrato como a los otros tres compañeros. Es pronto para saber qué camino y peso tendrán en el futuro del Real Valladolid pero queda muy claro que Miguel Ángel Gómez está consiguiendo formar lo que en el mundo del fútbol se considera como un ‘proyecto’.

El peso de Luis César Sampedro
Luis César Sampedro no tiene un proyecto del Real Valladolid entre sus manos pero sí que puede estar empezando a forjar uno. Para empezar, y en esa poca claridad para definir qué es un ‘proyecto’ en el mundo del fútbol, considero que para tener uno de ellos, el entrenador debe tener más de un año de contrato y una relevancia superior a la que marcan los resultados. Luis César no tiene ni uno ni otro. Su contrato termina este mes de junio y hace sólo unas semanas tuvo un pie fuera del equipo por no estar en la zona de play off. Obviamente, él no es una pieza fundamental del proyecto blanquivioleta pero sí que está forjando las bases de éste.

Puede parecer una incongruencia pero analizando la temporada del Real Valladolid es así. Es elogiable, a la par que destacable, que Miguel Ángel Gómez haya conseguido renovar a cuatro jugadores de la primera plantilla y, a su vez, al futbolista del Promesas que más futuro se le presupone. Esas renovaciones llenan al Real Valladolid de activos y jugadores de futuro. Que tres jugadores de menos de 23 años hayan renovado con el club pucelano es una noticia destacable ya que forma una pieza fundamental en cualquier proyecto.

Este miércoles, cuando reflexionaba sobre este tema en Twitter, Marco Antonio Méndez me respondió que “que amplíen su contrato para varios años no significa que no puedan cambiar de aires” porque “los ‘proyectos’ en fútbol son, frecuentemente, ‘alterados’”. Es verdad. En el Real Valladolid hay casos muy recientes. Braulio Vázquez renovó para dar una espantada pocos meses después de estampar su firma. Su caso fue llamativo pero no único. Cuestión de fútbol pero, también, detalles e incógnitas que hace unos años no existían en el Real Valladolid. No existían porque los pucelanos no conseguían renovar a sus productos.

Una hoja de ruta
Hace unas temporadas, no muchas, pese al ofrecimiento del Club por renovar, muchos jugadores preferían esperar. Querían saber dónde iba a estar el equipo el año siguiente para valorar la propuesta pucelana por su presente. No por su futuro. Ahora, cuatro jugadores han cambiado esa dinámica y no quieren esperar. Ven en el Real Valladolid futuro. Creen que el club blanquivioleta tiene parte de lo que ellos necesitan en las próximas temporadas. A mí, por el momento, ese cambio me llena de orgullo y emoción.

Cuando un jugador y, sobre todo, su entorno y sus representantes renuevan un contrato por dos o tres temporadas es porque ven en ese club una base, una estructura y un orden. Vislumbran un futuro en él. Entienden que en la ambición de crecer de todo futbolista, el equipo que le ofrece ese contrato se lo puede asegurar. El Real Valladolid, ahora, ofrece ese futuro o, al menos, lo parece enseñar. La idea de Miguel Ángel Gómez y todo su equipo de trabajo es convincente. En el Nuevo Estadio José Zorrilla se han firmado cinco renovaciones en apenas tres meses. Es un mérito histórico y, personalmente, la muestra de que en el Real Valladolid se cuece algo positivo. Llamémoslo ‘proyecto’, estabilidad, confianza o ambición mutua. Con todo, lo que está claro es que el Real Valladolid ha cambiado su hoja de ruta porque “la llegada de Miguel Ángel Gómez es la mejor noticia en Valladolid desde la regreso de Óscar en 2010″.

Los centrales del Pucela y el perfil de Sampedro

Los problemas actuales del Real Valladolid comienzan desde su defensa

El Real Valladolid no está en crisis. Tiene dudas, incertidumbre y desconfianza por los últimos resultados y por la sensación de que los «errores» que vislumbraba el entrenador se han convertido ya en problemas. Los pucelanos no están en un buen momento y no lo están porque el entramado defensivo pucelano no está a la altura. Pese que defender no sea sólo un tema de la línea defensiva, sí que es verdad que los centrales blanquivioleta no están a la altura. Si bien es cierto que los cuatro ya han tenido oportunidades a nivel liguero, el debate sobre ellos se centra en la sensación de que no todos están cumpliendo el perfil por el que se les fichó. ¿Más allá del rendimiento, están cumpliendo las cualidades y las expectativas por las que se les firmó? 

Imagen de los cuatro centrales del Real Valladolid para esta temporada 2017/2018 <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Imagen de los cuatro centrales del Real Valladolid para esta temporada 2017/2018 (RealValladolid.es)

La sombra de Alex Pérez
Era apenas el tercer partido amistoso de la pasada pretemporada pero el Real Valladolid ya parecía tener identificado qué quería el cuerpo técnico. Por ello, el empate (2-2) ante el Besiktas JK en Marbella dejaba muy señalado a Alex Pérez. El central madrileño parecía no cuadrar en el estilo de Luis César Sampedro, como así parecía ejemplificar el entrenador gallego en el segundo tanto de los turcos. La pérdida del actual central del Sporting de Gijón en la salida de balón provocó un contragolpe que terminaba en la meta de Isaac Becerra.

En ese momento, con Fernando Calero, Alberto Guitián y Deivid Rodríguez en la plantilla y la información de que Kiko Olivas, antes de su rescisión con el Girona FC, ya estaba apalabrado con el Real Valladolid, Alex Pérez comenzó a verse fuera del Nuevo Estadio José Zorrilla. Su perfil no cumplía las exigencias de Sampedro. El míster gallego quería otros jugadores. Otros defensas centrales. Sampedro buscaba un perfil de mayor dominio de balón. En el objetivo de tener una salida de balón rápida, elaborada y constante, Alex Pérez no pasaba el corte.

Sus detalles de envergadura, corpulencia y aspectos físicos distaban mucho de las condiciones por las que se formó la defensa pucelana. El perfil era concreto. Lo era en su momento. Ahora, tras 13 jornadas ligueras y 16 partidos oficiales, el Real Valladolid tiene la duda de saber si los centrales de los que dispone están cumpliendo las exigencias y las condiciones por las que llegaron. Dejando a un lado el rendimiento, surgen muchas dudas.

¿Es Kiko Olivas el central que se esperaba de él? ¿Tan limitado está Deivid Rodríguez a la salida de balón? ¿Tanta diferencia hay entre los fichajes y Alberto Guitián? ¿Mejora Fernando Calero el perfil del resto?

El ejemplo de Olivas
Resulta muy llamativo ver que los dos defensas centrales que comenzaron la temporada ya no estén en el once titular. La pareja inicial, cambiada a las pocas jornadas, ha sido radicalmente opuesta a la de las dos últimas fechas ligueras. Si Guitián y Deivid formaron en los primeros duelos, Olivas y Calero son los dos centrales de los últimos 180 minutos ligueros. Todos han tenido su oportunidad. La han disfrutado porque, a su vez, todos han fallado. Unos u otros han cometido errores graves.

Los han realizado porque han estado expuesto a situaciones de riesgos, momento delicados que supuestamente estaban capacitados para solventar. Todos han cometido errores y, por ello, parece más una cuestión de problema de esquema que de nombres pero, a su vez, todos esos detalles deben llevar a pensar que, hoy por hoy, la confección no es buena. Se buscó un perfil muy concreto de centrales y se descartó a otro diferente. Se hizo porque se entendía que los elegidos sí cumplían el perfil que se buscaba. Se suponía ya que la realidad está siendo bien distinta y no se está cumpliendo ninguna expectativa.

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón (RealValladolid.es)

El mejor ejemplo de todos estos detales y errores es Kiko Olivas. El defensa central fue la apuesta más fuerte del Real Valladolid para la defensa. Se trabajó por su incorporación durante semanas. Meses, incluso. Se esperó, como con ninguno, hasta el último momento. Se le incluyó en el once titular rápidamente. De una forma un poco brusca, quizás. Se tenía confianza en él. Parecía cumplir todo lo que necesitaba el equipo, pero no. El de Antequera, tras 900 minutos, parece no saber qué se necesita de él. No ha cumplido el perfil por el que se le firmó. Llegaba con un rol muy marcado y aún no ha llegado a él. Quizás porque no lo es.

Pese a ser el único de los cuatro centrales que aún no ha sido ‘castigado’, como si lo ha vivido Alberto Guitián, en la grada el pasado domingo, o Deivid Rodríguez, suplente en las dos últimas jornadas, el defensa central que más parece haber incumplido el perfil por el que se le fichó continúa siendo de la partida. En la semana que terminará con el encuentro con aquel jugador que no valía para este perfil, los centrales pucelanos demuestran que, pese a ser elegidos, tampoco cumplen, de momento, lo que se buscaba de ellos en verano.