El Real Valladolid siempre ha estado desprotegido

La pérdida del central grancanario provoca un amplio hueco y vacío en el estilo de un Real Valladolid que se ve debilitado en muchos de los aspectos que debe mejorar

Perder a uno de los jugadores con más minutos acumulados en la temporada siempre es un lastre. Que rinda más o menos, es secundario. Éste es ya un tema subjetivo. Así, Deivid Rodríguez podía estar gustando o no en su primera temporada en Valladolid pero era indiscutible para un Luis César Sampedro que lo va a perder entre tres y cuatro meses. La baja del ’15’ es una ausencia muy importante para los esquemas del Real Valladolid pero, sobre todo, para las variantes que éste necesita. El conjunto blanquivioleta pierde y ve debilitadas muchas de las cualidades en las que debe crecer. Sin Alberto Guitián en la plantilla y con la obligación de reconvertir y trabajar a Luismi Sánchez o Borja Fernández al eje de la defensa, los de Sampedro pierden en conceptos básicos para su crecimiento. Perder al único jugador posicional del centro del campo genera un efecto dominó que haría volver a dinámicas y situaciones que, tal como demostró la derrota (1-0) en Granada, dejaría a los pucelanos con pocas opciones de llegar a su objetivo.

Deivid Rodríguez, tras el tanto anotado al Real Valladolid | <em><strong>Foto: Ándrés Domingo - ElDesmarque Valladolid</strong></em>
Deivid Rodríguez, tras el tanto anotado al Real Valladolid | Foto: Ándrés Domingo – ElDesmarque Valladolid

La peor noticia posible
Al conocer la lesión de Deivid Rodríguez expresé mi opinión en Twitter. Aseguré que ésta es “con diferencia, la peor noticia que ha recibido el Real Valladolid en toda la temporada”. Lo sigo manteniendo y espero poder argumentarlo y explicarlo en estas líneas. Pese a que considero que el rendimiento del central grancanario no está siendo tan alto como para tener el peso en minutos que ostenta a estas alturas, esta idea no quita para asegurar que perder a un jugador que ha firmado más de 2.000 minutos ligueros sea un gran lastre.

Deivid es un jugador con mucho peso en el equipo. Es el líder de la defensa y uno de los capitanes del equipo pese a vivir su primer año en Valladolid. Su baja lastra mucho al equipo. Lo hace para la primera propuesta táctica pero, sobre todo, para las variantes y argumentos que debe mostrar el Pucela en su ‘versión B’.

Es en ésta en la versión en la que más pierde el Real Valladolid. Ahora sí que se notará la salida de Alberto Guitián. Con la marcha del ‘20’ se mostraron debilidades del equipo que, ahora, con la lesión de Deivid Rodríguez se potencian. De debilidades a problemas hay sólo un paso, el que se ha cumplido con la lesión del ‘15’.

La sombra de Guitián
En la justificación que Miguel Ángel Gómez dio sobre la salida de Alberto Guitián, el director deportivo blanquivioleta argumentó que en esa zona el equipo era “fuerte”. Con tres jugadores específicos y el plus de Borja Fernández y Luismi Sánchez, el Real Valladolid no temía por la posición. Tomando aquellas palabras, el miedo no se debería haber instalado en el Estadio José Zorrilla ahora. Perder a un jugador por lesión es una parte del fútbol. El problema está en que, muy posiblemente, aquellas palabras no fueron sinceras y que el movimiento de salida de Guitián sí se debió a una situación económica por el refuerzo en la zona ofensiva.

Ahora, y como se puede leer en ElDesmarque Valladolid, el Club no descarta fichar. Analiza firmar en una posición para la que se veían “fuertes” hace sólo 15 días. La realidad ha devorado los argumentos porque la opción de ver a Borja y a Luismi como centrales era un parche incomprensible, un argumento que nadie podía comprar y en el queel propio Club no cree, como tampoco lo hace con las variantes del Real Valladolid Promesas.

Simplemente siempre
Retrasar la posición de uno de ellos sería más un lastre que un acierto. El equipo podría llegar a defender bien en la última línea y en el área pero perdería fuerza y empaque en el centro del campo. Sería, como en las derrotas (2-3) ante el Club Deportivo Numancia y (1-0) ante el Granada CF, un equipo largo de dimensiones y sin fuerza ni ideas que ejecutar en los aspectos defensivos más básicos.

El Real Valladolid lleva peleando por ser un equipo compacto toda la temporada, y aún no lo ha conseguido. Es una de las obligaciones que tiene para poder pelear por el sexto puesto que se pone cuesta arriba tras la pérdida de Deivid Rodríguez. Ésta es una lesión que muestra que el Pucela negaba los problemas que sabía que tenía y que salen a relucir tras perder, primero, a una gran variante y, ahora, a una de las bases del esquema.

Sin la primera, se vendió que el equipo era fuerte. Sin la segunda, por el contrario, se ha visto al equipo roto. Curiosamente, el punto intermedio nunca existió en el análisis y la verdad es que ni antes eran fuertes ni, ahora, están rotos. Este Real Valladolid siempre ha estado ‘desprotegido’ en defensa. Simplemente, siempre.

Los centrales del Pucela y el perfil de Sampedro

Los problemas actuales del Real Valladolid comienzan desde su defensa

El Real Valladolid no está en crisis. Tiene dudas, incertidumbre y desconfianza por los últimos resultados y por la sensación de que los «errores» que vislumbraba el entrenador se han convertido ya en problemas. Los pucelanos no están en un buen momento y no lo están porque el entramado defensivo pucelano no está a la altura. Pese que defender no sea sólo un tema de la línea defensiva, sí que es verdad que los centrales blanquivioleta no están a la altura. Si bien es cierto que los cuatro ya han tenido oportunidades a nivel liguero, el debate sobre ellos se centra en la sensación de que no todos están cumpliendo el perfil por el que se les fichó. ¿Más allá del rendimiento, están cumpliendo las cualidades y las expectativas por las que se les firmó? 

Imagen de los cuatro centrales del Real Valladolid para esta temporada 2017/2018 <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Imagen de los cuatro centrales del Real Valladolid para esta temporada 2017/2018 (RealValladolid.es)

La sombra de Alex Pérez
Era apenas el tercer partido amistoso de la pasada pretemporada pero el Real Valladolid ya parecía tener identificado qué quería el cuerpo técnico. Por ello, el empate (2-2) ante el Besiktas JK en Marbella dejaba muy señalado a Alex Pérez. El central madrileño parecía no cuadrar en el estilo de Luis César Sampedro, como así parecía ejemplificar el entrenador gallego en el segundo tanto de los turcos. La pérdida del actual central del Sporting de Gijón en la salida de balón provocó un contragolpe que terminaba en la meta de Isaac Becerra.

En ese momento, con Fernando Calero, Alberto Guitián y Deivid Rodríguez en la plantilla y la información de que Kiko Olivas, antes de su rescisión con el Girona FC, ya estaba apalabrado con el Real Valladolid, Alex Pérez comenzó a verse fuera del Nuevo Estadio José Zorrilla. Su perfil no cumplía las exigencias de Sampedro. El míster gallego quería otros jugadores. Otros defensas centrales. Sampedro buscaba un perfil de mayor dominio de balón. En el objetivo de tener una salida de balón rápida, elaborada y constante, Alex Pérez no pasaba el corte.

Sus detalles de envergadura, corpulencia y aspectos físicos distaban mucho de las condiciones por las que se formó la defensa pucelana. El perfil era concreto. Lo era en su momento. Ahora, tras 13 jornadas ligueras y 16 partidos oficiales, el Real Valladolid tiene la duda de saber si los centrales de los que dispone están cumpliendo las exigencias y las condiciones por las que llegaron. Dejando a un lado el rendimiento, surgen muchas dudas.

¿Es Kiko Olivas el central que se esperaba de él? ¿Tan limitado está Deivid Rodríguez a la salida de balón? ¿Tanta diferencia hay entre los fichajes y Alberto Guitián? ¿Mejora Fernando Calero el perfil del resto?

El ejemplo de Olivas
Resulta muy llamativo ver que los dos defensas centrales que comenzaron la temporada ya no estén en el once titular. La pareja inicial, cambiada a las pocas jornadas, ha sido radicalmente opuesta a la de las dos últimas fechas ligueras. Si Guitián y Deivid formaron en los primeros duelos, Olivas y Calero son los dos centrales de los últimos 180 minutos ligueros. Todos han tenido su oportunidad. La han disfrutado porque, a su vez, todos han fallado. Unos u otros han cometido errores graves.

Los han realizado porque han estado expuesto a situaciones de riesgos, momento delicados que supuestamente estaban capacitados para solventar. Todos han cometido errores y, por ello, parece más una cuestión de problema de esquema que de nombres pero, a su vez, todos esos detalles deben llevar a pensar que, hoy por hoy, la confección no es buena. Se buscó un perfil muy concreto de centrales y se descartó a otro diferente. Se hizo porque se entendía que los elegidos sí cumplían el perfil que se buscaba. Se suponía ya que la realidad está siendo bien distinta y no se está cumpliendo ninguna expectativa.

Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Luis César Sampedro, en la rueda de prensa tras la victoria (4-0) a la Agrupación Deportiva Alcorcón (RealValladolid.es)

El mejor ejemplo de todos estos detales y errores es Kiko Olivas. El defensa central fue la apuesta más fuerte del Real Valladolid para la defensa. Se trabajó por su incorporación durante semanas. Meses, incluso. Se esperó, como con ninguno, hasta el último momento. Se le incluyó en el once titular rápidamente. De una forma un poco brusca, quizás. Se tenía confianza en él. Parecía cumplir todo lo que necesitaba el equipo, pero no. El de Antequera, tras 900 minutos, parece no saber qué se necesita de él. No ha cumplido el perfil por el que se le firmó. Llegaba con un rol muy marcado y aún no ha llegado a él. Quizás porque no lo es.

Pese a ser el único de los cuatro centrales que aún no ha sido ‘castigado’, como si lo ha vivido Alberto Guitián, en la grada el pasado domingo, o Deivid Rodríguez, suplente en las dos últimas jornadas, el defensa central que más parece haber incumplido el perfil por el que se le fichó continúa siendo de la partida. En la semana que terminará con el encuentro con aquel jugador que no valía para este perfil, los centrales pucelanos demuestran que, pese a ser elegidos, tampoco cumplen, de momento, lo que se buscaba de ellos en verano.

Luis César y un estilo definido desde el primer día

La pretemporada 2017 avanza y el Real Valladolid de Luis César Sampedro acumula dos victorias. La última de ellas ante el primer gran rival de entidad del verano. Aunque es cierto que el Athletic Club jugaba el duelo con su segunda unidad, el Pucela logró la victoria y mostró algunos detalles para ser optimistas a estas alturas del mes de julio y con sólo 10 sesiones de entrenamiento en las piernas.

La personalidad de Luis César Sampedro
En las dos últimas temporadas se ha achacado al Real Valladolid, entre otros muchos detalles, que no sabía a lo que jugaba. En concreto, el Pucela de Paco Herrera no pudo o no supo reflejar en el terreno de juego lo que quería su entrenador. El pacense afirmaba en rueda de prensa que quería el balón pero luego no jugaba para tenerlo. No apostaba con todo por su idea. Era un querer y no poder que se tradujo en una indefinición que duró más de tres cuartos de la pasada temporada.

Con la apuesta por Luis César Sampedro, el Pucela se asegura no volver a caer en ese error. El míster gallego apuesta por su idea. Es ciero que para gustos los colores, pero este nuevo Real Valladolid, con dos partidos amistosos y apenas dos semanas de entrenamientos, muestra más personalidad que sumando las dos temporadas anteriores. Sampedro apuesta por tener el balón y para ello lo principal es conseguir recuperar rápido la pelota. Consecuencia: presión alta. La ejecución se lleva a cabo con la defensa adelantada para que el Real Valladolid no se alargue y con la obligación de que no haya distancia entre líneas.

Ésra es la base y la clave para que el estilo triunfe. Cuando se tiene el balón no se rifa. ¡Ni el portero! Los centrales deben estar abiertos, un centrocampista incrustado entre ellos y laterales adelantados. Con un 1-4-2-3-1 muy marcado, el delantero cae a bandas y los tres de la mediapunta y el medio sobrante no paran de moverse. El equipo sabe muy bien su función. Sólo queda engrasar la máquina.

Refuerzos ilusionantes
Bajo esta idea, Luis César Sampedro pudo sacar muchas conclusiones del partido disputado en el Estadio de Las Llanas de Sestao. El choque fue vibrante e intenso, detalles raros para estas fechas. La versión B del Athletic Club llegaba más rodado y eso influyó en que, por momentos, pareciera un partido de competición.

El nuevo míster quiere ser discreto y se guarda sus opiniones en rueda de prensa pero las mías son claras. La primera de todas es que Miguel Ángel Gómez ha firmado a un central de auténticas garantías. Deivid Rodríguez se mostró seguro y, lo más importante, ya empezó a mandar sobre el césped. También quedó patente que este Real Valladolid cuenta con dos laterales con potencial ofensivo, un detalle clave en el estilo pretendido por Sampedro y que era una de las posiciones más débiles de los blanquivioleta.

Además, las bandas parecen estar mucho mejor cubiertas que la temporada pasada. Pablo Hervías, que se mostró muy activo, y Óscar Plano, aunque estuvo algo desaparecido, son dos puntales. Mención especial merece Borja Fernández. El gallego fue el mejor en la primera mitad, cuando más presionó el Athletic. Pese a las críticas sobre su fichaje, va a ser difícil sacarle del once. Otro centrocampista que merece unas palabras es Sulayman Marreh. Tiene un potencial tremendo. Con una planta espectacular y un físico imponente, muestra calidad en sus toques de balón. Sin lesiones, concentración y continuidad, puede ser importante para Luis César.

Compensado a falta de detalles
A falta de tres incorporaciones fijas, central, medio ofensivo y delantero centro, el Real Valladolid tiene un equipo bastante compensado y cuenta con la ventaja de estar casi al completo al principio de la pretemporada. Con ello y la personalidad del entrenador, queda claro que el Real Valladolid de Luis César Sampedro será valiente y buscará que su Real Valladolid sea el protagonista de todo lo que pase en el terreno de juego pero… ¿estamos preparados para «un entrenador osado y valiente»?

Miguel Ángel Gómez y 595 partidos de realismo

Tras siete incorporaciones, el Real Valladolid ha firmado la experiencia de casi 600 partidos de plata a su equipo. Una dosis de realismo que define este nuevo proyecto

23 de junio de 2017 |«Un “perfil bajo” para saber dónde está este Pucela»

Sigo a lo mío. Considero que el Real Valladolid, por fin, sabe dónde está. La llegada de Miguel Ángel Gómez ha dotado, sobre el papel, de una gran dosis de realismo al club blanquivioleta. Éste sabe que es de Segunda división y entiende, a su vez, que para salir de ella tiene que asumirlo y prepararse para tal menester. El primer paso para demostrar que sabes dónde estás es rodearte de jugadores de dicha categoría y el Real Valladolid lo ha hecho ¡Y tanto que lo ha hecho! Tras los primeros siete fichajes realizados, el equipo de Luis César Sampedro ha incorporado a su vestuario la friolera de 595 partidos de plata. Salvo por Sulayman Marreh, sin debutar, y Nacho Martínez, con sólo 11 partidos, el resto superan los 70 partidos.

Miguel Ángel Gómez, junto a Antoñito Regal y Sulayman Marreh en la presentación de ambos <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Miguel Ángel Gómez, junto a Antoñito Regal y Sulayman Marreh en la presentación de ambos (RealValladolid.es)

Desde la finalización de la pasada temporada el Real Valladolid ha variado mucho. Pocos meses para muchas permutas. El Pucela ha cambiado a muchos de sus futbolistas y, entre otros, a sus líderes tanto deportivo como técnico. Las llegadas de Luis César Sampedro y Miguel Ángel Gómez han cambiado al Club. De momento es sólo una variación. El tiempo dirá si es positiva o negativa. Personalmente, y por el momento, el calificativo que creo que hay que señalar es el de «realista». Este nuevo Pucela sabe dónde está y tiene grandes dosis de realismo. El equipo blanquivioleta busca un rendimiento inmediato y para él no existen tiempos de aclimatación.

Sabiendo que el equipo deberá tener un largo periodo de trabajo y adaptación, de ahí, posiblemente, el alto número de partidos amistosos, el Real Valladolid quiere que sólo se viva una etapa de aclimatación. Quiere una adaptación entre los jugadores y al vestuario pero nunca una adecuación a la categoría. Este nuevo Pucela no se quiere hacer a Segunda. Quiere iniciar la temporada siendo de Segunda y, tras los fichajes realizados, va por buen camino. Ese «perfil bajo» que se señaló con la llegada del entrenador se está cumpliendo con los primeros siete fichajes, un número importante de aquellos que formarán el nuevo equipo.

Rendimiento inmediato
La “pereza” que produce el regreso de Borja Fernández al Real Valladolid es contrarrestado por las palabras con las que le definía Luis César Sampedro. El centrocampista gallego es la definición del Real Valladolid o, al menos, eso se busca. Este equipo no quiere patrimonio futuro, ni riesgos exponenciales. Quiere rendimientos tangibles. Una de las palabras más repetidas por Miguel Ángel Gómez es ésa, “rendimiento”.

“El Real Valladolid es una empresa y como tal necesita rendimiento”. Ésta fue una de las definiciones que hizo el andaluz de lo que es su Pucela y para él, el rendimiento actualmente lo hacen los que saben dónde compiten. ¡Los que conocen LaLiga 1|2|3! Sin ir muy lejos en el tiempo, el último Levante UD, pese a ser un recién descendido, se nutrió de jugadores que conocían la categoría. Roger Martí era uno de ellos pero no fue el único. Las bases de ese equipo sabían dónde estaban como lo empieza a hacer este Pucela. La idea quedó clara en ambos casos. Los resultados son otro tema.

Un salto diferencial para la calidad y el liderazgo

Deivid Rodríguez llega al Real Valladolid para cerrar la línea defensiva con un impulso de calidad, carácter y liderazgo que necesita un club como el blanquivioleta

Dicen que los proyectos férreos y seguros deben construirse desde la base y es cierto. El Real Valladolid debe basar su nuevo proyecto desde la defensa, como así lo está haciendo, pero desde un sustento consistente y con hechuras de líder, como lo ha conseguido hacer. Pese a que el equipo blanquivioleta acumula cuatro temporadas en Segunda división, no es un rival más. Posee nombre, historia y trascendencia y estás serán defendidas durante las dos próximas temporadas por la fuerza, la jerarquía, el liderazgo y la calidad de Deivid Rodríguez. Uno de los defensas centrales más respetados de la categoría llega al Estadio José Zorrilla Para dar un salto de calidad al proyecto de Luis César Sampedro y reencontrar, de paso, la estabilidad perdida sólo por una grave lesión esta última temporada en las filas del Córdoba CF.

Presentación LAV de DEIVID RODRÍGUEZ como nuevo jugador del Real Valladolid para las dos próximas temporadas

Cualidades tácticas
Con los refuerzos laterales de Nacho Martínez y Antoñito Regal el Real Valladolid daba un empujón serio a la confección de la zona defensiva. Cualquier proyecto fuerte comienza desde la retaguardia y el equipo blanquivioleta así lo está consiguiendo hacer con los fichajes realizados y la permanencia de estandartes tan importantes como Alex Pérez o Alberto Guitián. Entre ambos forman un estilo definido que se confirma y se ratifica con la llegada de Deivid Rodríguez. El ex del Córdoba CF llega al Estadio José Zorrilla para dar un salto de calidad y liderazgo a una ambiciosa línea defensiva.

Este grancanario de 28 años llega al Real Valladolid con un bagaje muy amplio y con un currículum de relevancia. Su juego, sin gran velocidad en sus movimientos, destaca por una soberbia lectura táctica. Fuerte en la anticipación, ambicioso en el juego aéreo e implacable en las coberturas, Deivid sabe elegir muy bien sus decisiones. No duda cuándo debe actuar y muy pocas veces se equivoca en dichos movimientos. Con una inmejorable colocación, su calidad no queda desguarnecida. Dominador del pase corto y medio, su autoridad con el balón le han valido para adelantar su posición hasta el centro del campo en Primera división. Consciente de sus cualidades y desventajas, Deivid es un futbolista que sabe cuándo actuar.

En sus movimientos elige muy bien las circunstancias del juego. Elaboración, juego directo o intercalar ambos. El nuevo jugador blanquivioleta ofrece muchas alternativas en la salida del balón. Hecho en Segunda división, categoría en la que acumula cuatro de las últimas cinco temporadas, este defensa grancanario es un enorme aliciente para una propuesta de Luis César Sampedro que, sobre el papel, querrá ser dominador del juego y de los partidos sin renunciar a nada pero desde la posesión del balón.

Liderazgo y mando
Ejerciendo como líder de la defensa, Deivid siempre aparece en último lugar. Actuando de libre en movimientos defensivos es un jugador pegajoso en la marca y que tras un robo sabe actuar. No se limita a acciones defensivas. Sabe desenvolverse de una forma completa y, por ello, el Real Valladolid no dudó en aceptar la oportunidad que le dejaba el mercado. Liberado por el Córdoba CF, Luis César Sampedro aprobó su incorporación. Su fichaje colma muchas de sus necesidades y exigencias con el balón y amplia las variantes de un Pucela que, de momento, encuentra su punto diferencial en la zona defensiva y para la salida de balón.

Deivid Rodríguez, junto a Luis Suárez en un partido de la temporada 2014/2015 en el Camp Nou
Deivid Rodríguez, junto a Luis Suárez en un partido de la temporada 2014/2015 en el Camp Nou

la envergadura de Alex Pérez y el dominio del balón y la calidad de Alberto Guitián, ahora hay que sumar el peso de un jugador líder. Deivid Rodríguez es nuevo jugador blanquivioleta en una operación portentosa de la dirección deportiva blanquivioleta que ofrece al Real Valladolid la posibilidad de liderar muchas situaciones del juego. Desde el dominio del balón al carácter de un jugador experimentado y formado para las hechuras que está tomando este proyecto vallisoletano para la temporada 2017/2018.