No era oro todo lo que relucía en el Real Valladolid

El Real Valladolid volvió a tocar fondo (4-1) en un partido en el que el Mirandés le superó en todo. Miguel Ángel Portugal, gran señalado durante y tras el partido

El Real Valladolid tenía una oportunidad inmejorable de Anduva. Ganar al Mirandés hubiera fortalecido la candidatura blanquivioleta para el ascenso pero el equipo de Miguel Ángel Portugal falló. Lo hizo estrepitosamente y firmaba una dura derrota que era “previsible”. O al menos eso se entiende después de escuchar la rueda de prensa del entrenador burgalés. Tras la comparecencia del preparador pucelano se entiende que no era oro todo lo que relucía en el equipo blanquivioleta. La situación no era tan buena como parecía desde fuera.

[quote style=»3″] Esto puede ocurrir. No pensaba que tan contundente peo sí pensaba que podíamos perder.
Miguel Ángel Portugal en la rueda de prensa tras el partido disputado en Anduva ante el Mirandés [/quote]

Nunca se podrá calcular la desinformación que existe de un equipo de fútbol. El entorno conoce un porcentaje muy bajo de lo que genera el club. Los medios de comunicación muchas veces están desinformados o no pueden contar todo lo que ven y lo que saben. El fútbol es la máxima expresión periodística que asegura que un buen profesional «es mejor por lo que calla que por lo que cuenta». Lo cierto es que el Real Valladolid no estaba tan bien como decían sus últimas victorias. No tenía tan buen cara porque de ser cierta esa gran mejoría, lo ocurrido en Anduva no tiene explicación.

Un equipo competitivo, asentado y seguro no da los bandazos que está firmando el Real Valladolid. Se pasó de la nada al todo de Huesca a Oviedo y se ha vuelto a caer en picado tras la victoria ante el Llagostera con la derrota en Anduva. El Real Valladolid no es ese proyecto que se esperaba porque, entre otros asuntos, su entrenador no sabe cómo vender su idea. El míster blanquivioleta ha cambiado mucho su discurso en las últimas semanas. Ese desconcierto al que somete al entorno puede estar instalado en el vestuario y, obviamente, los jugadores lo notan. No son excusas pero si condicionantes. Grandes lastres.

J.31 | La triste derrota (4-1) del Real Valladolid ante el Mirandés en el estadio de Anduva de Miranda de Ebro

Desastroso
La lectura es mala y lo es porque el partido es horrible. El Pucela no estuvo sobre el terreno de juego de Miranda de Ebro. Lo intentó y tuvo la primera ocasión del partido con un disparo tímido de Juan Villar. Tras él, el equipo se rompió. Se quedó aislado en tres líneas y el centro del campo se superó. Borja y Tiba jugaban en clara inferioridad. El reparto equitativo que hacía Carlos Terrazas de sus jugadores superaba al Real Valladolid.

Como decía Juan Carlos Amón, periodista de la Cadena COPE en la rueda de prensa de Portugal, daba la impresión de que el Mirandés tenía mucho mejor estudiado al Real Valladolid que al revés. Los burgaleses tenían una idea más seria y clara de qué hacer y cómo hacer frente al Pucela.

Los locales tenían controlado el partido. Antes del resultado y, obviamente, después. Sólo tuvieron un mal rato, aquel que se alargó durante los primeros 10 minutos de la reanuadciónn. El resto del partido, durante casi 80 minutos, tuvo un dominador claro. En defensa, en ataque, en intensidad, en tensión, en juego combinativo, en juego directo… El Mirandés ganaba el partido porque era mejor en todas las facetas del juego. Una vez tras otra, los de Portugal se vieron superados. Lo peor no llegó al ver que los locales eran mejores sino ver la nula capacidad de reacción del equipo blanquivioleta y de un cuerpo técnico que vuelva estar señalado. En los dos últimos partidos se salvaron de la quema pero tras un varapalo tan fuerte como éste, no

Vaivenes de discurso
Antes de viajar a Tarragona, Portugal dejó su primer gran titular. El Real Valladolid jugaba “una final” en el Nou Stadi. No se podía fallar pero se falló. Automáticamente se borró el término final. Era un duelo importante pero había que reponerse y pensar en el siguiente. El discurso cambiaba. El primer órdago salía mal y tocaba rectificar.

Tras otro varapalo, Miguel Ángel Portugal utilizó la última baza que tiene un entrenador. Agitar la botella, que diría Paco Jémez, tras perder ante la Sociedad Deportiva Huesca. Señaló a sus jugadores en intento por convencerlos y, también, por quedarse a un margen. Esa opción sirvió, al menos, en resultados pero en Anduva se confirmó que no fue algo meditado ni consensuado.

Tras la dura derrota en Miranda de Ebro, Portugal ha mostrado su verdadera cara. La versión tranquila, sosegada y carente de personalidad ha aparecido. Las críticas y la vehemencia del discurso tras el Huesca debían haber sido acompañado tras la derrota ante el Mirandés. Tal fuerza no llegó y el último vaivén de discurso ha llegado. Portugal quiere llegar a sus jugadores pero no sabe cómo hacerlo. Quiere utilizar las ruedas de prensa y todas sus exposiciones pero no lo consigue. No sabe si ser él o ser lo que necesita el equipo y en esa decisión, el equipo pierde fuerza, personalidad y, sobre todo, puntos.

El equipo sigue teniendo opciones de conseguir el play-off y “llegar arriba”, el objetivo que el entrenador ha vendido desde su llegada, pero con una fuerza débil y un equipo tocado que lejos de buscar alternativas en Miranda fue devorado por sus propias virtudes pero, también, por la exposición clara de ellas. Terrazas las sabía y ha demostrado que el Real Valladolid no es oro, es triste realidad.

Este Pucela se comienza a despedir del objetivo

El Real Valladolid pierde su primera «final» al empatar (1-1) en el Nou Estadi de Tarragona. Vincenzo Rennella, que empató, hizo su primer gol como blanquivioleta

Juan Villar, tras empatar ante el Numancia, puso la noticia. “Tarragona es una final”, dijo el onubense. El guante que lanzó el máximo goleador blanquivioleta fue recogido por Miguel Ángel Portugal que determinó que el encuentro del Nou Estadi de Tarragona era “la primera final de la temporada”. El burgalés daba una trascendencia elevadísima al partido ante los de Vicente Moreno. Los pucelanos jugaban la primera final de la temporada y no la ganaron. Haciendo propias las palabras de Marcelo Bielsa, que aseguraba que “las finales no se juegan sino que se ganan”, el actual Real Valladolid parece que tiene que comenzar a despedirse del objetivo.

[quote style=»3″] Tarragona es una final, una final importante. Ahora cada partido va a ser una final.
Miguel Ángel Portugal en la sala de prensa de Zorrilla en la previa del partido en Tarragona [/quote]

Ya sea por la pérdida de dos puntos, que eleva la distancia con el play-off, o por el hecho de que se confirma que este proyecto y este vestuario no está capacitado actualmente para una nivel de exigencia tan fuerte y elevado como el que lleva el término “final”, la realidad es que bajo estos parámetros tan estresantes, el Real Valladolid tendrá mucho más difícil el objetivo. En un partido que tuvo detalles muy ventajosos para el conjunto vallisoletano, los pucelanos no supieron ganarlo. No tuvieron la fuerza, el coraje y la personalidad de hacerlo suyo.

La falta de lectura del equipo sobre el césped, debilitó las opciones pucelanas de conseguir una victoria que hubiera sido trascendental. La imagen no fue mala pero pudo y debió ser mejor por los condicionantes del partido. Éstos señalaban a una victoria pucelana, una consecución de puntos que no se dio por detalles que aseguran que este Real Valladolid no puede admitir el ritmo de esas “finales” que detecta su experimentado entrenador. Portugal, conocedor del fútbol y sus entresijos como nadie en el club pucelano, puede estar pidiendo a sus jugadores algo que no están capacitados para dar. Exigiéndoles aquello que, quizás, no son capaces de conseguir, el objetivo se escapa y lo hace, posiblemente, de forma irremediable. Tristemente, este Real Valladolid sigue en construcción aún estando llegando al mes de marzo. Un equipo asentado sus piezas no tiene “finales” tiene etapas.

J.27 | El empate (1-1) del Real Valladolid ante el Gimnàstic en el Nou Estadi de Tarragona con el estreno goleador de Rennella

La ‘suerte’ de los rebotes
Mucho se lee en el fútbol que los rebotes son suerte. Sobre todo cuando benefician al equipo rival pero en Tarragona valieron para firmar dos goles y por mérito de sus autores. Los tantos fueron de los jugadores más inteligentes de cada equipo. El hecho de que Emana se viera beneficiado por un rebote no es casual. Es rapidez, fuerza y anticipación. De igual forma que el hecho de que Vincenzo Rennella se aprovechara de un rebote e indecisión en el área no es fortuito.

La inteligencia del ex del Real Betis ha quedado patente en sus primeros meses en Valladolid y en el Nou Estadi valió para sumar un punto y para que su estreno goleador como blanquivioleta conseguira ayudar al equipo a reaccionar tras el tanto inicial de los catalanes. Los de Vicente Moreno se adelantaron en el marcador tras un inicio muy fuerte de su juego. Presión adelantada, velocidad de juego adecuada y profundidad por las bandas.

Aquello para lo que está creado este Real Valladolid desde las incorporaciones del mercado de invierno lo consiguió el rival. El Gimnàstic de Tarragona demostró por qué está colocado en zona de play-off. Su fuerte inicio le generó una ventaja merecida pero una reacción pobre tras el empate de Rennella. Devuelta la igualdad, y hasta el tiempo de descanso, el Real Valladolid dominó entre la igualdad. Los visitantes imponían más su ritmo y sus intenciones aunque sin un gran dominio sobre el césped y, obviamente, sobre el marcador.

Un correcalles contraproducente
Viendo cómo transcurriría la segundad parte, el final del primer acto sí se puede considerar como un dominio blanquivioleta. El momento de mayor superioridad vallisoletana. Los de Portugal tenían el balón y pese a que los locales también, éstos disfrutaban de la posesión en zonas poco peligrosas para la meta de Kepa Arrizabalaga. En el segundo acto, la tardanza en los cambios de Portugal dejaba roto el partido. Líneas muy superadas en los visitantes que pedían permutas pero que no llegaron hasta el minuto 80.

Sin cambios y sin engranaje entre el centro del campo y la línea más ofensiva de los pucelanos, el partido se convirtió en un correcalles que valía al equipo que menos tenía que perder: el Gimnàstic de Tarragona. Los de Vicente Moreno no tienen el déficit de puntos de su rival y sí un gran colchón para la consecución de sus objetivos. A los catalanes les podía interesar un encuentro movido. Al Real Valladolid, no. Los pucelanos necesitaban tener el dominio, ser superiores numéricamente en el centro del campo y fortalecer sus debilidades, aquellas que, en los espacios, estaban aprovechando Luc y Naranjo.

Esa reconstrucción que pedía a gritos el devenir del partido por parte del bando blanquivioleta llegó tarde pero cerca estuvo de darle resultado al cuerpo técnico. Un movimiento inteligente y de un jugador con libertad como Óscar González pudo dar la victoria en el tiempo de descuento. El travesaño repelió ese disparo y el Pucela se quedó sin premio, un botín que hubiera sido excesivo por el juego desplegado y las ocasiones generadas pero tremendamente bien valorado por los pucelanos. Con el tanto que el larguero evitó a Juan Villar, el Real Valladolid hubiera superado con un buen resultado la primera prueba de presión que puso Portugal en la previa. Aunque el juego ha demostrado que este Pucela no está capacitado para asimilar esta exigencia en lo que resta de temporada. Así, y con el término “final” persiguiendo a los pucelanos, el objetivo se comienza a alejar del estadio José Zorrilla.

San Mamés, la opción de otro punto de inflexión

Un gol de Roger Martí provoca la victoria (0-1) blanquivioleta en San Mamés. La nueva versión pucelana encuentra un punto de partida para cambiar la temporada

El nuevo Real Valladolid arrancaba en San Mamés. La versión pucelana con los cuatro fichajes invernales sobre el césped y con el cambio de sistema que se llevaba anunciando varias semanas pero ahora ya con los protagonistas para los que fue creado, comenzaba ante el Bilbao Athletic. Los vallisoletanos iniciaban una nueva etapa y lo hicieron con una costosa victoria. Los tres puntos obtenidos en Bilbao son un premio de gran relevancia. La dificultad de la plaza, la intensidad del rival y la fortaleza defensiva de la que viene haciendo gala el equipo convierten a esta jornada 25 en un nuevo punto de inflexión que tiene que convertir Miguel Ángel Portugal en la base de partida para ver al Real Valladolid que se lleva esperando desde el comienzo de la temporada.

[quote style=»3″] Nosotros sólo tenemos un objetivo que es estar arriba y lo cumpliremos.
Miguel Ángel Portugal en la sala de prensa de San Mamés trs ganar [/quote]

La versión blanquivioleta que se busca, desde la creación del proyecto en verano y con los diferentes matices que se han ido dando durante la temporada es la de un equipo con fuerza, con personalidad y que sea el líder del partido. Con más balón o con menos, el Pucela tiene que ser el visto en San Mamés. Ahora su base es la velocidad, el contragolpe y la verticalidad. Con ella tiene que explotar la velocidad de jugadores como Roger, Mojica y Juan Villar y la buena lectura que hace Rennella del fútbol. Explotando los brillantes movimientos del delantero francés y el desparpajo de los jugadores de último cuarto, San Mamés será el inicio del Pucela más ilusionante de la temporada.

Con solvencia ofensiva, el Pucela no tendrá techo ya que se encuentra en un momento único a nivel defensivo. El potencial pucelano en la zona de Kepa Arrizabalaga es brillante. Si no es por el portero vasco es por el crecimiento de los centrales y el acompañamiento del resto del equipo. El trabajo en defensa del equipo es total. Es la base actual del equipo para, con ella, haber creado en la Catedral del fútbol español un nuevo punto de inflexión. Con él, el equipo debe hacerse fuerte. Debe utilizarlo como no hizo con otras opciones que ha tenido en la temporada. Ésta es la tercera base sobre la que crear el nuevo Real Valladolid en los últimos dos meses y si es cierto que “a la tercera va la vencida”, el mejor Pucela de la temporada está por llegar.

J.25 | La victoria (0-1) del Real Valladolid ante la Bilbao Athletic en el estadio de San Mamés gracias al gol de Roger Martí 

Con paso firme
Dentro de ese objetivo que Miguel Ángel Portugal puso al equipo a su llegada y que no era otro que estar arriba, el método para conseguirlo es el mismo con el que se consiguió la victoria. Tras un mal inicio de partido y de temporada, con paso firme y seguro el equipo se acercó hacia la victoria y se espera que, ahora, hasta los puestos altos de la clasificación. El paso de los minutos sentó bien a los de Miguel Ángel Portugal. Le asentó en su idea, le hizo ganar el balón y le llevó hasta la portería rival.

En ese enfrentamiento ante Remiro, Roger salió ganador. Es su primer tiro entre los tres palos, el valenciano hacía el que fue el tanto de la victoria. Con él, el Real Valladolid se encontró cómodo sobre el campo. Muy cómodo. Dominó el juego sin paliativos y encerró al rival en su área. En ese tramo del partido, sólo en ese, apareció esa “actitud” que el presidente quería tras el empate ante la Sociedad Deportiva Ponferradina.

Llegó el mejor momento de juego y con él, supuestamente, esa actitud necesaria para luchar por los objetivos más ambiciosos. En ese tramo que llevó desde el gol de Roger hasta el descanso, el Real Valladolid creó un buen fútbol. Posiblemente mejor que el del primer tiempo ante el Córdoba. Menos tiempo pero más calidad, más dominio y más ocasiones. Los de Portugal conseguían encauzar el partido y lo hacían mientras firmaban un posible punto de inflexión. La intensidad, el ritmo y la calidad de esos minutos obligan a la ilusión. Hace creer en una opción de pelear por el objetivo. Nueva oportunidad que el Pucela debe agarrar como no hizo con las otras.

Mucho más que mejorar, que fichajes que celebrar

El Real Valladolid empata (0-0) ante una débil Ponferradina en un triste duelo. Los pucelanos no mostraron nada de aquello que ilusionó en el último partido en casa

En las últimas semanas el Real Valladolid ha vivido en una burbuja. La ilusión por el fichaje de Vincenzo Rennella y la satisfacción de ver el regreso de Roger Martí ilusionaban a un club que parecía haber firmado aquello que necesitaba para asaltar los puestos altos de la clasificación. Tristemente, los dos últimos partidos han matado esa ilusión. La realidad del equipo de Miguel Ángel Portugal es que tiene mucho más que trabajar, mejorar y encauzar que celebrar. El equipo aún tiene mucho margen de mejora pero, cada vez, con menos jornadas por delante.

Tras los dos últimos empates del equipo blanquivioleta, el Pucela vuelve al nerviosismo y a la crispación de semanas atrás. Después de la ilusión que se creó tras la victoria ante el Córdoba, el entorno blanquivioleta vuelve a no comprender cuál es el camino que ha tomado le equipo y cuál es su objetivo real para la temporada.

Intentando acoplar a esos fichajes y buscando potenciar las mejoras que necesita el equipo, el cuerpo técnico de Portugal se debe basar en la mejora defensiva del equipo que aumentar los 360 minutos sin encajar y poder superar los problemas que se han creado al ver que el Pucela no es capaz de anotar en los últimos 260 minutos. Al equipo le falta frescura, fuerza y convencimiento como se demostró en el partido ante la Ponferradina. Ante un rival vecino con menos coraje que el Pucela y que se conformaba el empate desde el descanso, el equipo blanquivioleta no mostró capacidad para llegar a la portería rival y hacer el que hubiera sido el tanto de la victoria y de la tranquilidad en el entorno. Sin él, las dudas regresan y el Real Valladolid vuelve estar en el punto de mira.

J.24 | El empate (0-0) del Real Valladolid ante la SD Ponferradina en el estadio José Zorrilla de Valladolid

Un cambio de sistema sin éxito
La noticia del partido estuvo en el nuevo empate a nada del Real Valladolid. Es parte es buena noticia. Lo es por el hecho de acumular minutos sin encajar pero es muy negativo por ver cómo el equipo sumaba su segundo encuentro sin anotar. Un equipo que quiere el éxito más grande de la categoría no puede fallar en la creación ofensiva. Hacerlo es perder segundos de su éxito y más si se produce en su propio estadio.

Además, para más críticas, Miguel Ángel Portugal estrenaba para el partido un nuevo sistema. Con los fichajes y sin Juan Villar en el equipo y sin Óscar González en plenitud física, el esquema con dos delanteros se ponía en liza. Pero el gol no llegó. Pese a jugar con cuatro jugadores muy ofensivos y un centro del campo de escaso corte defensivo, el Real Valladolid no es que no anotara, es que tampoco creó grandes ocasiones para conseguirlo. El Real Valladolid cambió su estilo para ser más directo y vivir más tiempo en el área rival pero nada. 

Ni la referencia de Rodri, ni los movimientos de Rennella, ni la profundidad de Mojica, ni la libertad de Manu del Moral, ni, tan siquiera, el refresco de Roger Martí. No era el día del gol, ni del juego, ni del convencimiento. El Real Valladolid dio tres pasos atrás al verse impotente en su bagaje ofensivo. Sin él en el tramo en el que los pucelanos fueron superiores, llegaba el momento de sufrir. La Ponferradina iba a tener sus oportunidades y el Pucela tendría que apretar los dientes y basarse en el acierto de Kepa Arrizabalaga.

Nuevamente Kepa
En una semana especial para él, al recibir a su ex equipo y con la mente puesta en el viaje a Bilbao, el portero vasco volvió a ser determinante. Hacía muchas semanas que no lo era, y el Real Valladolid lo agradecía. La calidad del cancerbero relució para salvar un punto en el estadio José Zorrilla. Dentro de lo pobre del premio, el Pucela consiguió sumar por el portero del Athletic Club.

Kepa Arrizabalaga, portero del Real Valladolid y ‘el personaje’ ante la Ponferradina [CLICK PARA LEER EL ARTÍCULO]

El Real Valladolid tuvo su momento durante el partido y no lo aprovechó para generar grandes ocasiones. Por el contrario, la Ponferradina tuvo menos opciones y durante menos rato pero sí que generó más peligro. El partido se cerró sabiendo que el equipo local tenía un gran portero en su marco pero sin saber qué tipo de cancerbero había en el visitante. Los bercianos, ante sus opciones, probaron al vasco. Lo consiguieron y muy cerca estuvieron de llevarse el partido en el tramo final.

Con esas opciones claras de la Ponferradina de llevarse los tres puntos y cerrar su racha de siete encuentros sin ganar, el Real Valladolid regresa al miedo y a las dudas. Lo hace tras un periodo de fichajes que había aumentado la ilusión en el entorno pero la realidad blanquivioleta pasa más por el trabajo y la mejora del juego que por la celebración. Aún es pronto para ilusionarse por muy buenos jugadores que haya firmado el Real Valladolid. Las pruebas así lo dicen.

El Real Valladolid crece en un partido de Segunda

El Real Valladolid suma un punto tras el empate (0-0) en Alcorcón en el partido del debut de Roger Martí y Borja Fernández. Solvencia defensiva del plantel de Portugal

Los desniveles de rendimiento que vive el Real Valladolid durante la temporada condicionan los análisis que se pueden hacer sobre el equipo. Tras partidos de escaso nivel, como el disputado en Mallorca, llegan recitales de juego y fútbol ofensivo como el realizado ante el Córdoba. Vaivenes inexplicables. Los picos de rendimiento generan desconocimiento sobre cómo analizar al equipo. Tras una victoria tan solvente como la última, la exigencia sobre el equipo de Portugal era altísima. Podría parecer que todo lo que se alejara de aquel partido era un fracaso pero nada más lejos de la realidad. El equipo no jugó a ese nivel pero demostró un crecimiento en su juego.

[quote style=»3″] El año pasado teníamos una plantilla de Primera. Ahora, un buen equipo de Segunda
Braulio Vázquez, director deportivo del Real Valladolid, en ‘Directo Marca Valladolid’ el 7 de octubre [/quote]

En Alcorcón, el Real Valladolid puntuó en un partido que se desarrolló bajos los parámetros de la Segunda división. En este tipo de encuentros sumar siempre es positivo y más si se hace fuera de casa y en un estadio como el alfarero. Son encuentros muy parejos, sin excesivas ocasiones y en el que el fútbol no tiene mucha brillantez. Ambos equipos se pelean por el balón en una lucha igualada en la que cualquier resquicio de una defensa es determinante. El centro del campo es protagonista pero sin la calidad del juego que se desea. El llamado ‘centrocampismo’ es el protagonista. No el balón.

En esa intensa pelea, los pucelanos no mostraron sus huecos a los de López Muñiz. Los blanquivioleta obtuvieron premio de su visita a Alcorcón gracias al gran bagaje defensivo. El punto débil del proyecto en los primeros meses de competición ha cambiado en las últimas semanas. El Real Valladolid es fiable, es seguro y no concede muchas ocasiones. Kepa es ahora un jugador más del equipo, no la estrella absoluta. Con el cancerbero sin tanto trabajo, el equipo se ha hecho a la categoría. Ese equipo de Segunda que veía Braulio Vázquez en verano ha conseguido hacerse a las exigencias de Segunda con la competición avanzada. Ha sido tarde, pero con margen para poder construir un sueño.

J.23 | El empate (0-0) del Real Valladolid ante la AD Alcorcón en el estadio de Santo Domingo en un partido sin grandes ocasiones

Sin ocasiones que llevarse a la boca
En un encuentro que define la Segunda división las ocasiones no se cuentan por decenas. Con los dedos de una mano se pueden resumir los grandes acercamientos a las porterías. En Alcorcón fue así. En los primeros 45 minutos, solamente un remate local en un saque de esquina fue el bagaje ofensivo de ambos equipos. El resto del tiempo, intentos exteriores y conducciones interiores para llegar al área rival.

Se intentaba, con una buena intensidad en el juego, pero no se conseguía generar buenas ocasiones. La calidad existente en ambos equipos para los últimos metros estaba contrarrestada por un encuentro de gran trabajo defensivo. Si los pucelanos estuvieron acertados en las inmediaciones de su área, los alfareros, igual. Ni los cambios de perfil en el ataque fue introduciendo Miguel Ángel Portugal cambiaron la fortaleza rival. El partido no pasaba por la calidad ofensiva sino por la intensidad defensiva.

Nuevas opciones ofensivas
Con un ‘9’ fijo como Rodri Ríos y un jugador entre líneas como Manu del Moral, el Real Valladolid mostraba en Alcorcón una propuesta acorde a sus últimos partidos. El paso de los minutos demostraba que ninguno estaba acertado de cara a puerta ni en condiciones de generar ocasiones. El cuerpo técnico blanquivioleta pensó en variar el estilo para encontrar las cosquillas del rival. La entrada de Rennella y Roger cambiaba el estilo pucelano pero no mejoraría su bagaje.

En un partido de Segunda división como éste, el equipo se conformó con el empate. Lo hizo en una muestra de cualidades y en un ejemplo de variantes ofensivas. Pese a que ni Rodri, ni Manu del Moral, ni Rennella ni Roger consiguieron aquello con lo que sueña un delantero, ver a los cuatro en un mismo partido alimenta la petición del cuerpo técnico de tener variantes y opciones diferentes en el banquillo.

Vincenzo Rennella, reciente fichaje y ‘el personaje’ ante el Alcorcón [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

Los minutos de unos y de otros muestra que el Real Valladolid tiene un equipo compensado en el último cuarto. Opciones de calidad y que se pueden unir en cualquier momento. Lo visto en Alcorcón, sin gol ni grandes ocasiones, es que el ataque pucelano es envidiable. Ver un ‘9’ fijo, un jugador de segunda línea diferencial, un tirano de los espacios y un jugador determinante en las segundas jugadas resulta lo más positivo a nivel ofensivo en el Real Valladolid. Tras el punto, la visualización del potencial blanquivioleta resulta lo más ilusionate del cuarto encuentro consecutivo en el que el equipo de Portugal no pierde.

Detalles de ilusión
La racha del equipo crece y el Real Valladolid puede seguir ilusionando a su entorno. Tras un recital de juego como el desplegado ante el Córdoba, en el último partido pucelano se pudo apreciar las mejoras defensivas de un equipo que ha visto ampliadas sus variantes ofensivas. Con un trabajo en defensa que muestra el crecimiento del equipo y la muestra de las variantes ofensivas del equipo, el Pucela ejemplifica su crecimiento.

Además de por no perder, el equipo está en buena racha porque ha conseguido el golaveraje con dos conjuntos que están por encima de los pucelanos en la tabla. Tanto alfareros como el Córdoba pierden en un supuesto empate a puntos con los pucelanos. El Real Valladolid está en crecimiento y va consiguiendo detalles para potenciar su candidatura de alternativa al ascenso.

El Real Valladolid lució la energía que se esperaba

El equipo de Miguel Ángel Portugal supera (2-0) al Córdoba en el mejor partido de la temporada. Manu del Moral y Marcelo Silva fueron los tempraneros goleadores

La victoria en Mallorca no dejó un gran regusto en el entorno. Pese a la importancia de los tres puntos, el juego blanquivioleta seguía ofreciendo dudas. El equipo no carburaba como se esperaba de él y mostraba una versión débil a pesar de la trascendental victoria. Esta imagen tenía que cambiar ante el segundo clasificado de la categoría, el Córdoba Club de Fútbol. No sería fácil aunque Gonzalo Abando, preparador físico de Miguel Ángel Portugal, veía muy bien al equipo en el entrenamiento previo. El experimentado preparador vasco animaba a los jugadores pero pidiéndoles dejar toda la energía para el día del partido. Las sensaciones eran buenas aunque quizás no tan positivas como marcaría el juego del primer partido de la segunda vuelta.

[quote style=»3″] Estamos fantáticos pero tenemos que dejar toda la energía para el partido de mañana.
Gonzalo Abando, preparador físico pucelano, en el entrenamiento previo al partido ante el Córdoba [/quote]

Esa energía se guardó y el Real Valladolid firmó ante el Córdoba uno de los mejores partidos de la temporada, sino el mejor. Con un inicio de juego brillante y un dominio total del balón y del partido durante muchos minutos, el equipo superó al Córdoba ampliamente. El marcador ya se decidió en los primeros 10 minutos. El Real Valladolid, consciente de cómo tiene que comenzar la segunda parte, aplicó esa teoría para el inicio del partido. Con una presión asfixiante y un dominio perfecto del balón, el Real Valladolid sí se mostró como el candidato a estar en los puestos altos de la clasificación que quiere ser.

A nivel individual y grupal el equipo estuvo en su pico más alto de la temporada. La magnífica lectura del juego de Álvaro Rubio, la movilidad de Manu del Moral, la explosividad del mejor Johan Mojica, la determinación de Juan Villar… Todos sumaron para crear un total magnífico. El espejo del Real Valladolid ya existe. Es propio y ante uno de los mejores equipos del primer tramo de la temporada. Casi nada. Ahora, todo parce estar de cara para crear ese esperado perfil blanquivioleta que sea ganador.

J.22 | La victoria (2-0) del Real Valladolid ante el Córdoba, en el estadio José Zorrilla, con goles de Manu del Moral y Marcelo Silva

Un inicio definitivo
Calificar como «bueno» el inicio del partido del Real Valladolid no se debe sólo a los dos goles anotados en los primeros 10 minutos. El equipo blanquivioleta fue tan superior al Córdoba en el inicio del partido por la cantidad de ocasiones creadas y el dominio tan fuerte que se hizo sobre un equipo del potencial del que dirige José Luis Oltra. Si ya tiene mérito conseguir un inicio así en la categoría, firmar una neutralización de cualidades en el rival como se hizo ante el segundo clasificado habla, también, de la mejoría defensiva del equipo.

El Real Valladolid mostraba en el inicio de la segunda vuelta todas las mejoras que ha realizado con trabajo y tiempo. La mesura de Portugal daba sus frutos. Todos esos detalles mejorados que deben hacer crecer al equipo estuvieron sobre el césped del estadio José Zorrilla. Es cierto que en el inicio se forjó la victoria y que en él se decidió el partido pero, también es cierto, que con el marcador en ventaja, los de Miguel Ángel Portugal leyeron bien el partido y supieron trabajar con él.

Los pucelanos, con un gran bagaje inicial, no vivieron durante el resto del encuentro de él. Trabajaron por ampliar el marcador y buscaron mejorar el juego. Querían seguir creciendo. No se conseguiría en relación al marcador pero sí sobre las sensaciones y la emoción del estadio. El juego había sido brillante y esa energía que se pedía en el entrenamiento previo relucía en el juego. El Real Valladolid mostraba su potencial y el entorno se lo agradecía. Ovación cerrada en el tiempo de descanso para premiar a un equipo que tiene base, calidad y fundamento. Ahora sólo falta eliminar los altibajos y los picos de rendimiento.

Álvaro Rubio
Con la llegada del descanso, el estadio José Zorrilla se puso en pie. El mejor juego realizado por el Real Valladolid en las últimas tres o cuatro temporadas no pasaba desapercibido para el aficionado. Éste premiaba al equipo como lo haría en el minuto 78 sobre un jugador concreto. Con el partido en el tramo final, Miguel Ángel Portugal optó por dar descanso al capitán de su juego. Álvaro Rubio era sustituido y el estadio se volvía a poner en pie. El sustituido lo merecía por su historia pero, sobre todo, por cómo había manejado al equipo en el partido.

A sus 36 años, Álvaro Rubio había sido el mejor jugador del partido. No había tirado a puerta y, ni mucho menos, había conseguido un gol pero el riojano había sostenido el juego pucelano durante casi 80 minutos. A nivel defensivo había ayudado en todas las salidas del balón y en el bagaje ofensivo, había mostrado calidad en el último cuarto. De sus botas habían salido asistencias que podían haber sentenciado el partido. Su unión con Juan Villar hacía estragos sobre Domingo Cisma. El experimentado lateral sufría los movimientos del riojano y los desmarques del onubense. Todo hasta el minuto 78.

Álvaro Rubio, capitán blanuivioleta y ‘el personaje’ ante el Córdoba [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

En 12 minutos se demostró la importancia que tiene actualmente el capitán pucelano en el equipo. Su calidad es diferencial y su lectura del partido, única. Sin él, el Pucela se rompió y el Córdoba llegó a la meta de Kepa Arrizabalaga con más claridad que en todo el partido. En 12 minutos, tres acercamientos visitantes. Sin el protagonismo de Álvaro Rubio apareció la calidad del portero. El cancerbero vasco del Real Valladolid quería su protagonismo el Markovic o Florin se lo dieron. Tres intervenciones de mérito para sostener el resultado y mantener intacto el cambio de las sensaciones del entorno.

Energía y brillantez
Con Álvaro Rubio sobre el campo o sin él. Con una actuación más brillante de Kepa Arrizabalaga o sin ella, el Real Valladolid comienza la primera vuelta con sensaciones positivas, con mucha energía y con una brillantez insólita. El equipo de Miguel Ángel Portugal mostraba ante el Córdoba parte de lo que se espera de él. Carisma, fuerza, personalidad, bagaje ofensivo y crecimiento defensivo. Todo estuvo presente en el partido ante los blanquiverde.

En definitiva, todo el entorno blanquivioleta vio ante el Córdoba lo que se le debe exigir a un equipo que quiere ser aspirante a entrar en los seis primeros puestos de la clasificación. Esa brillantez del juego debe estar en el nuevo caminar del equipo. Por exigencia de plantilla debe permanecer, por la necesidad de seguir creciendo debe aparecer aunque en este aspecto es más importante y resolutiva la eficacia goleadora de los primeros minutos del partido. Con ella, se podrá aspirar a los objetivos que Braulio Vázquez marcó en verano.

El análisis de los partidos del Real Valladolid [4/6]

Las crónicas LAV entre las jornadas 22 y 28. Cuarto tramo de la temporada

La victoria (2-0) con gran juego sobre el Córdoba de José Luis Oltra, el empate (0-0) ante el Alcorcón en Santo Domingo, la triste igualada (0-0) ante la Sociedad Deportiva Ponferradina en el José Zorrilla, la necesaria y valorada victoria (0-1) blanquivioleta en San Mamés ante el Bilbao Athletic…

J.25 | La victoria (0-1) del Real Valladolid ante la Bilbao Athletic en San Mamés [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER LA CRÓNICA]

JORNADA 25 | Necesaria victoria en San Mamés ante el Bilbao Athletic
Con la confirmación del nuevo estilo y esquema del Real Valladolid, el equipo obtuvo una importante victoria en San Mamés ante el filial del Athletic Club. Pese a la posición clasificatoria del equipo de Ziganda que tras el partido se quedó como último clasificado, los pucelanos tuvieron que sufrir mucho para hacer bueno el tanto de Roger Martí en la primera parte. El valenciano, que hizo su primer gol tras su regreso a Pucela, ya suma puntos para el equipo vallisoletano.

J.24 | El empate (0-0) del Real Valladolid ante la SD Ponferradina en el José Zorrilla [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER LA CRÓNICA]

JORNADA 24 | Triste igualada ante la Ponferradina en Valladolid
El Real Valladolid conseguía ilusionar tras los últimos partidos pero ante la Ponferradina llegó un mazazo. En un derbi regional ante un equipo muy tocado y que llegaba sin entrenador tras la destitución de Manolo Díaz, los de Portugal no fueron capaces de ganar. Sin grandes ocasiones firmadas por el equipo, Kepa tuvo que lucirse en los últimos minutos del encuentro para salvar un punto insuficiente pero que, al fin y al cabo, suma para seguir creciendo.

J.23 | El empate (0-0) del Real Valladolid ante la AD Alcorcón en Santo Domingo [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER LA CRÓNICA]

JORNADA 23 | Importante empate en Santo Domingo de Alcorcón
Tras la solvente victoria ante el Córdoba, el Real Valladolid necesitaba confirmar esas grandes sensaciones y pese a que no se ganó en el estadio de Santo Domingo de Alcorcón, los de Miguel Ángel Portugal mostraron una solvencia defensiva necesaria para la categoría. Por tercer encuentro consecutivo, Kepa Arrizabalaga dejó su portería a cero y el equipo vallisoletano regresó a Pucela con un punto y la ilusión del debut de Borja y Roger.

J.22 | La victoria (2-0) del Real Valladolid ante el Córdoba en el estadio Zorrilla [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER LA CRÓNICA]

JORNADA 22 | La victoria de gran juego ante el Córdoba
Era una cita importante y el Real Valladolid no podía fallar. El equipo necesitaba ganar y lo hizo con una solvente victoria en juego ante el segundo clasifiación. Los dos goles anotados en los primeros 10 minutos de partido asentaron el juego de un equipo que comienza la segunda vuelta por la puerta grande. Ahora, queda asentar esas buenas sensaciones en el largo camino que tendrá el equipo de Miguel Ángel Portugal.

Juan Villar tapa urgencias pero no las carencias

Un tanto de Juan Villar en el minuto 89 provoca una importante victoria (0-1) en Mallorca. Los pucelanos no firmaron un gran partido pero vuelven con tres puntos

Miguel Ángel Portugal hablaba en la previa del partido de que el Real Valladolid tenía “urgencias”. El término era grave y éste sólo se solventa con victorias. Con puntos. El Pucela no está en una situación en la que le deba importar el juego y sí los puntos. La situación del club no es para despreciar puntos por muy mal que se pueda jugar al fútbol. En este deporte profesional, aunque se quieran vender otras teorías, se valora y se premia al que gana. Es cierto que se vitorea al que gana jugando un fútbol que, estéticamente, es bonito pero nunca se premia a aquel que juega bien pero que no gana.

[quote style=»3″] Nos urge ganar en Mallorca. El partido del domingo es lo más importante ahora mismo.
Miguel Ángel Portugal en la rueda de prensa previa al partido que se ha disputado en Mallorca [/quote]

En este deporte en el que “juega bien aquel que gana”, según palabras de Fabio Capello, el Pucela necesitaba ganar no vivir otro partido como ante el Elche en el que su dominio del balón, su superioridad sobre el rival y sus grandes ocasiones sólo valieron para un gol en el último minuto de partido. Esta vez con un juego menos exquisito y con un número menor de ocasiones, el equipo de Miguel Ángel Portugal se volvió con tres puntos. Un botín exquisito. Un premio sobre el que se debe sustentar el equipo. Un encuentro que debe generar tranquilidad y estabilidad en un equipo que necesita mucha tranquilidad y pocos sobresaltos.

Un partido como el que ha firmado el Real Valladolid en el Iberostar es un encuentro que sólo se mantiene por los puntos. Es verdad. Pero este pequeño éxito puede generar confianza en el grupo. El descenso ya no estará tan cerca y la presión ya no será tan alta. En unas pocas semanas, este mal juego del Pucela puede ser valorado como el comienzo de un nuevo Pucela. Esta visita a Mallorca puede ser como aquel partido en Huelva que cambió al Real Valladolid del 2011. Aquel día tampoco se jugó bien pero se ganó y se comenzó una gran escalada.

J.21 | La victoria (0-1) del Real Valladolid ante el RCD Mallorca en el Iberostar Estadio gracias al gol de Juan Villar en el minuto 89

Buen inicio. Mala primera parte
El Real Valladolid sabía que se jugaba mucho en este cierre de la primera vuelta. Los de Portugal reconocían que tenían un partido exigente en el que no podían fallar. Estaban al corriente en qué circunstancias estaba el rival y cómo debían actuar. Un comienzo fuerte y un aprovechamiento de los espacios que el rival dejara en sus momentos ofensivos. El club local está en una situación límite y con un cambio de propietaritos. Todos tienen que agradar y todos quieren contentar al entorno.

En parte, consiguieron estos objetivos. Ilusionaron al aficionado mallorquín. Mostraron una versión de juego alta. Con un buen nivel hasta llegar al área. En sus momentos de dominio consiguieron encerrar al Real Valladolid en su campo pero sin crear grandes ocasiones. La falta de mordiente del equipo mallorquín preocupa a una afición que se contentó con la reacción local tras el buen inicio blanquivioleta.

Los de Gálvez despertaron tras el buen inicio blanquivioleta. El dominio del balón del Real Valladolid fue muy alto. Los pucelanos fueron fuertes en la presión y activos en el intento de generar ocasiones. La idea fue perfectamente ejecutada en el inicio del partido pero con el avance del encuentro, las carencias salieron a la luz. El mal momento de algunos jugadores y la mala ejecución del cambio de sistema dieron alas a un Mallorca que merecía un tanto, un premio que no consiguió en la primera parte y, por supuesto, tampoco en el tramo final cuando el Pucela vivió su mejor momento.

Mismas carencias
Con el encuentro en el tramo antes del descanso, el Pucela vivió las mismas malas sensaciones ante el Girona. Aquel juego del que el equipo se quiere alejar se vivió en los últimos 20 minutos del primer tiempo. En ese espacio, el Mallorca fue superior a los pucelanos a un nivel asombroso. Por mérito local o demérito visitante, los de Gálvez se marchaban al descanso con la sensación de haber generado todo para conseguir un marcador beneficioso.

No lo consiguieron. El Real Valladolid llegaba al descanso vivo después de vivir un tramo del partido con un escaso nivel técnico, una nula demostración del trabajo semanal y un estado de forma individual preocupante. En definitiva, se repetía todo lo que lastró al equipo en Gerona. Por suerte quedaban 45 minutos más, tiempo para mejorar un nivel paupérrimo.

Gol salvador
Ese nivel de juego no creció tras el paso por vestuarios. Tuvo que tener una evolución en el partido. El Mallorca siguió siendo superior en el juego hasta que Portugal utilizó sus tres bazas. Johan Mojica entraba en el terreno de juego por Pedro Tiba en la mejor sustitución realizada por el burgalés desde su llegada al estadio José Zorrilla. La entrada del colombiano generó al Real Valladolid velocidad y presencia ofensiva.

Johan Mojica, extremo blanquivioleta y ‘el personaje’ ante el Mallorca [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

Por fin, y tras muchos meses sin verlo, Mojica explotaba sus cualidades. Con ellas, el Real Valladolid se metió en el partido. Consiguió una salida de balón que antes no tenía y potenció al ‘3’. Con él, el resultado es imprevisible pero esta vez fue brillante ya que asistió a Juan Villar en el minuto 89 para el tanto de la victoria

Juan Villar puede avisar pero no falla en dos ocasiones. Minutos antes del gol ya había superado al meta mallorquín. Su gol, bien anulado, no subía al marcador pero el peligro ya estaba rondando la meta local. Cuando más duele, llegó el gol. Potencia de Mojica en la banda y llegada de Juan Villar en el segundo palo. Brillante muestra de cualidades de ambos que tapa muchas de las carencias que se vieron en el equipo pucelano. Éstas siguen siendo grandes pero pueden quedar en pequeñas si el equipo consigue generar confianza tras esta victoria. Ahí está el nuevo objetivo blanquivioleta. Obtener resultado del brillante premio de Mallorca.

Rodri salva un punto pero no cambia la sensación

El Real Valladolid empata (1-1) ante el Elche en un partido de buen juego pero de escaso acierto. Rodri, autor del tanto, cerró una mala racha de casi tres meses

El fútbol siempre da segundas oportunidades. Y terceras. Y cuartas. El fútbol, tristemente, no tiene mucha memoria y, como aseguraba Miroslav Djukic, “uno vale lo que ha hecho en su último partido”. Por esta frase, el Real Valladolid saltaba al estadio José Zorrilla en la visita del Elche con fuerza y personalidad. La obligación de ganar era alta, la de olvidar el mal partido en Montilivi, mucho más. El Pucela no podía dejar en una semana dos sensaciones tan nefastas como la del pasado lunes y los de Miguel Ángel Portugal ofrecieron un buen nivel de juego. Estilo definido con muchas ocasiones creadas pero nada de gol.

Hasta el minuto 90, cuando el árbitro ya se llevaba el silbato a la boca para finalizar el partido, los locales no fueron capaces de superar a Javi Jiménez. El ex portero blanquivioleta salvaba en varias ocasiones a su equipo. El bando ilicitano, claro en su planteamiento, se veía superado en muchas fases del encuentro por un Real Valladolid que dominaba pero que no hacía daño. Los pucelanos eran mejores pero no lo demostraban. No dejaban a efectos de marcador sus grandes ocasiones. Ni Juan Villar, ni Alejandro Alfaro ni Marcelo Silva o Javi Chica conseguían anotar el tanto en los primeros 45 minutos y no por falta de opciones.

Por un detalle u otro, el Real Valladolid veía como se le escapaban los puntos. No tenía fuerza ni pegada. El juego cambiaba la imagen de Gerona pero no la sensación. Los pucelanos siguen pagando sus carencias en exceso. No consiguen una regularidad y todo aquello que hacen bien en un encuentro, se vuelve en su contra a los pocos días. El equipo debe encontrar una línea de juego en todas las vertientes para ser una alternativa. Sin ese punto de partida, la sensación será la misma y la incertidumbre seguirá apoderándose del equipo y del entorno.

J.20 | El empate (1-1) del Real Valladolid ante el Elche en el José Zorrilla gracias al gol final de Rodri Ríos

Sin locuras. Poco a poco
En la previa, Miguel Ángel Portugal ya había avisado que no haría grandes cambios en relación al partido de Gerona. No hizo locuras y el equipo las agradeció. Le costó adaptarse al partido y superar el mal juego de Montilivi pero creció poco a poco y dejó atrás un inicio de partido con dudas en el que tuvo que hacer frente a la fuerza y a la presión del Elche. Los de Rubén Baraja salían con fuerza y personalidad. Con dos delanteros definían ese juego directo del que había hablado el burgalés en la previa. Querían hacer daño al Real Valladolid en la salida de balón y, en un inicio, lo conseguían.

Asustaban al Pucela hasta que Manu del Moral explicó por qué tiene el currículum que tiene. Recuperado de su lesión, el ex internacional se colocó en un segundo plano en el inicio del partido y cuando el Elche perdió fuerza, apareció. Tomó galones e hizo jugar al Real Valladolid a su ritmo. Sin locuras, sin un ritmo de juego brutal, el jienense comenzó a mover al partido para encontrar los espacios y asociarse con los jugadores del último cuarto del Pucela. Entre él, Juan Villar y Alejandro Alfaro llevaron todo el peligro sobre la meta de un Javi Jiménez que se marchaba al descanso como el mejor del partido. Una brutal intervención sobre Juan Villar y una de gran mérito ante Rodri Ríos demostraban la calidad innegable de un portero con más sombras que luce en sus últimos años.

Un fallo grave, un gol recibido
Con el riojano como el jugador más destacado del partido, comenzaba una segunda parte que depararía un nuevo empate pero con muchos más nervios en el equipo local y un buen sentido del juego en el visitante. Mientras los pucelanos veían pasar el tiempo y seguir necesitando un gol, los ilicitanos esperaban su oportunidad sin prisas.

Los de Rubén Baraja sabían que tendrían una oportunidad y ésta llegó a falta de 20 minutos para el final. Una pérdida de Álvaro Rubio en la salida de balón y una buena presión del centro del campo del Elche dejó unos espacios que no dudó en aprovechar Sergio León. El máximo goleador de la categoría no apareció mucho en zonas finales pero sí en movimientos y constantes sensaciones de peligro.

Rodri Ríos, ‘el personaje’ del partido ante el Elche [CLICK EN LA IMAGEN PARA LEER EL ARTÍCULO]

Un desmarque del andaluz tras la pérdida del capitán pucelano supuso el primer tanto. El pase de Sergio León era rematado por Álvaro en un fallo en cadena del equipo local. el equipo se vio superado y no supo cerrar líneas ni romper la jugada. Primer fallo grave del partido y la ansiedad aumentaba. El equipo debía luchar ante la presión y el marcador sabiendo que el punto negativo de su juego estaba siendo el ofensivo. Pese a la creación de grandes ocasiones, el balón no entraba y con el tanto visitante, la victoria se antojaba complicada. 

La liberación del gol
A falta de 20 minutos, el Real Valladolid tenía mucho que conseguir para no ver como las dos victorias del final del 2015 se difuminaban. Los puntos ante Albacete y Tenerife podían ser contrarrestados por dos derrotas consecutivas. La hemorragia podía ser amplia pero Rodri Ríos la taponó. El soriano, incansable en el trabajo pero desacertado de cara a puerta, se encontraba con el premio del gol en la última ocasión del duelo. Al borde del tiempo de añadido, el ‘9’ anotaba su cuarto gol de la temporada.

Un remate de cabeza tras la enésima intervención de categoría de Javi Jiménez rescataba un punto. Un punto, un empate y un gol que liberaron al Real Valladolid. Le quitan muchas de las ataduras con las que ha comenzado el 2016. Con el tanto se olvidó la derrota en Montilivi, las ocasiones perdidas por Rodri y la mala imagen del último partido. En definitiva, se dejaba la esperanza de un nuevo Pucela aunque como siempre, tal sueño será devorado por los altibajos de un proyecto sin regularidad. Demasiados picos de juego que truncan la evolución de un equipo que está abonado a la mediocridad y ya van 20 jornadas.