El Real Valladolid no tiene nada sobre lo que sostenerse

Lo escribí tras la victoria (2-4) y clasificación del equipo en Ávila. Superar a un equipo de Segunda Federación pareció tener brotes verdes, pero, realmente, los vimos por lo sencillo y facilón que es un aficionado al fútbol. En aquel momento se quiso enfocar la victoria a la irrupción de Marcos Andrés. El brasileño era el foco del equipo en aquel momento, pero ésta fue una mirada simple. El problema del Real Valladolid era y es enorme. Se vio en aquel partido, quedó claro en la victoria (1-0) ante el Valencia CF y se confirmó ante el Girona FC. La llegada de Diego Cocca no ha sumado nada al Real Valladolid. No ha dado ningún plus, tal y como él ha confirmado en la rueda de prensa tras la eliminación copera de este domingo.

Ronaldo Nazário ha sido analizado siempre con «luz corta». Ourense demuestra que el equipo y su concepto futbolístico, también

Caer (3-2) ante un equipo de Primera Federación ha demostrado el momento del equipo. La rueda de prensa posterior de su entrenador, la errónea apuesta por él. Pese a las críticas por el rendimiento del equipo, Cocca se ha mostrado tranquilo porque han crecido sus conocimientos de la plantilla. La Copa del Rey no es un sustento vital para el equipo, pero la imagen, sí. El Real Valladolid se ha devaluado aún más en el Estadio de O Couto porque no existe conocimiento del entrenador con sus jugadores, entre otros factores. El principal problema del Real Valladolid no es su preparador, ni mucho menos. Cocca tiene responsabilidad, sí, pero el que menos de todos.

Nadie le ha apoyado ni le apoyará porque el Club está en un momento de egoísmo máximo. Nadie quiere que este declive le salpique y todos quieren pasar de puntillas por la actual situación. Con todo, el vestuario suma una nueva muesca en el ridículo de su temporada. Esto es insalvable. No hay nada a lo que agarrarse, como tampoco lo hubo en Ávila ni ante el Valencia. Analizándolo en frío, esas victorias tuvieron dos factores ajenos al Pucela que invitaron a pensar en que el resultadismo daría frutos, pero nunca lo da. Ni los dará.

Nada de nada
Fue poco y ha sido por muy poco tiempo pero esas dos victorias hicieron pensar que el equipo tenía algo sobre lo que agarrarse, pero no. No hay fútbol, no hay recursos, no hay alma, no hay coraje, no hay ambición, no hay liderazgo, no hay figuras emergentes… ¡No hay nada! Sólo hubo dos victorias que se produjeron por la diferencia de categoría ante el Real Ávila y por la dinámica de autodestrucción que vivía el equipo de Rubén Baraja. Por el propio Real Valladolid, nada. La culpa del Club, de los jugadores, de los entrenadores y del entorno.

Este golpe copero llega por la exigencia al equipo de ganar un duelo ante un Primera Federación, por los brotes que quisimos hacer verdes tras dos insulsas victorias y por el supuesto efecto del nuevo entrenador. Con estos tres ingredientes se exigía una presencia en octavos de final de la Copa del Rey que, indudablemente, venía grande al equipo y a la entidad. Se daba por hecha por una diferencia de categoría que debían imponerse cuando, realmente, ha vuelto a imperar la «luz corta» con la que se ha analizado al equipo y al Club en los últimos tres años.

Nadie se lo va a poner fácil a Diego Cocca en Valladolid

La situación del Real Valladolid ha aumentado su crispación este domingo en Ourense. El duelo copero era un encuentro trampa. Se trataba de unos de esos partidos en los que los pucelanos tenían mucho que perder. Fuera en un sector y otro, el equipo iba a salir perjudicado. Ya fuera por un mal partido, como ocurrió en Ávila, por rendimiento individuales, por potenciarse las carencias del equipo o, por qué no, por una eliminación ante un equipo dos categorías inferior. El duelo no iba a ser nada fácil para un conjunto tan débil como éste pero, sobre todo, para su entrenador. Diego Cocca está viviendo una situación muy compleja en sus primeras semanas en Valladolid y su segundo partido confirma que esta etapa será breve pero, ante todo, espinosa y compleja.

Diego Cocca no tiene ningún tipo de red de la que fiarse en estos momentos en el Real Valladolid

Nada ni nadie va a ayudar a Diego Cocca en su etapa blanquivioleta. Sin esa ayuda, su paso por el Estadio José Zorrilla será muy breve y lo va a ser porque, inicialmente, el nivel de la plantilla se está devaluando partido por partido. Ésta es una situación de exigencia individual y parece ser que ésta no existe en el vestuario. El el Estadio de O Couto se pudo intuir desidia por parte de los jugadores. Esta mentalidad, obviamente, no ayuda al entrenador argentino. De la misma forma no le van a ayudar los resultados. Derrotas duras como la vivida en Gerona y eliminaciones como ésta hacen que su camino se vaya haciendo muy pedregoso. De igual forma, ante una dinámica de resultados mala y una tendencia negativa en el vestuario, el Club está a la deriva.

La principal sensación, surgida por el discurso de Domingo Catoira, es que el Real Valladolid está más pendiente en este mercado de invierno de dar salida da jugadores que de reforzar el equipo. Cocca aseguraba en la previa del duelo copero que el equipo necesita un lateral izquierdo puro. Ésta es una necesidad clara y manifiesta que se conoce desde septiembre. El Club ha tenido tiempo para prevenir y solucionar este tema, pero, abierto el mercado, ni ha llegado ni ha sonado ni se ha filtrado ningún nombre para esa posición. El Real Valladolid se está desintegrando y Diego Cocca va a ser un daño colateral más. Ahora, en un mes o en tres. Da igual el tiempo. Nada ni nadie va a evitar el fracaso de su etapa por España.

De oportunidad a pesadilla
Desconozco si es un entrenador que tiene cualidades para estar en LaLiga, pero sí sé que nadie le está ayudando. Este domingo, tras el partido, aseguraba que tenía «preocupación» por el juego y por la situación. Obviamente hay motivos. El Club no tiene sustento para agarrarse futbolísticamente a nada, pero él tampoco. Diego Cocca no tiene red a la que sujetarse en estos momentos. ¡Y sólo lleva dos partidos en Zorrilla! Creo firmemente que nadie ha respetado al entrenador argentino desde su llegada. ¡Ni el Club! La situación pucelana invita a pensar en ello de la misma forma lleva a creer que no de ser así, Cocca no estaría ahora en España. La oportunidad le llegó por la crueldad de la situación y, por ello, esa opción europea será muy pronto una pesadilla para él. La desidia del Real Valladolid de Ronaldo devora a cualquiera y Cocca no va a ser uno menos

Una imagen copera a la altura de la entidad pucelana

La imagen del Real Valladolid en la derrota (0-5) ante el Club Atlético de Madrid se llevó a un entrenador por delante. De forma merecida, por juego, resultado, tendencia y sensaciones. El equipo tocó fondo en el encuentro ante el equipo rojiblanco, pero el Club, no. La entidad ha firmado dos días desde el paso colchonero por el Estadio José Zorrilla de total vergüenza. La entidad que preside, pero que dejó de liderar Ronaldo Nazário ha mostrado todas sus carencias entre el domingo y el lunes. Con mensajes ridículos, puestas en escena patéticas y mensajes, oficiales y extraoficiales, tremendamente peligrosos, Álvaro Rubio debutaba en el banquillo blanquivioleta en un duelo de Copa del Rey que aparecía secundario pero que obligaba al equipo.

Los pucelanos debían ganar al Real Ávila en su visita al Estadio Adolfo Suárez. ¿Por qué? Por muchos conceptos, pero sobre todo por orgullo y dignidad. Esos conceptos tan subjetivos en el mundo del deporte están muy alejados de la realidad del Real Valladolid en las últimas semanas. A nivel institucional y deportivo, el Pucela ha dejado de ser competitivo y competente. Con esta presentación visitar a un equipo de Segunda Federación no es sencillo. Con esta previa no es sencillo nada, pero mucho menos tener que llevar la responsabilidad y la manija de un partido. Este equipo no está preparado actualmente para liderar ni mandar y ante un equipo de tres categorías menos era una obligación que, realmente, no se ha conseguido.

La victoria pucelana en tierras abulenses se debe a calidad. El concepto ‘profesional’ que se acuña a LaLiga EA Sports y LaLiga Hypermotion es lo que ha hecho que el Real Valladolid consiguiera el mínimo que debía conseguir en un día como éste. El debut de Álvaro Rubio no iba a dar opción a valorar nada, más allá de conceptos subjetivos y bélicos. El aficionado iba a pedir garra, lucha, pasión… y estos no han visto, pero, realmente, nadie los esperaba. La debilidad mental del equipo y la crispación del entorno iban a hacer que lo que uno ofreciera fuera insuficiente para la exigencia del otro. Así, y con las alarmas encendidas a todo volumen en el mundo blanquivioleta, el paso por Ávila no sirve de nada, más que de una insulsa clasificación.

Equipo y Club. Club y equipo
Anotar cuatro goles no supone nada. Es más llamativo, obviamente, tener que disputar un prórroga. Un concepto u otro no salva ni mata al equipo ahora. El problema pucelano no está solo en el campo, tal y como han demostrado los dirigentes en las últimas 72 horas. Desde la finalización del encuentro ante el Atlético de Madrid, el Real Valladolid ha demostrado por qué está como está. El equipo no tiene respuestas en el campo porque el Club no las tiene en las oficinas. El juego es improvisado porque las decisiones también lo son. Con todo, pasar por Ávila iba a suponer alguno sonrojo y algún pequeño destello de ilusión, pero el equipo sólo tenía la obligación de cumplir con el mínimo y éste era conseguir la victoria.

Nada de lo que se pudiera obtener en el terreno de juego iba a sacar de pobre al equipo, como así se ha demostrado tras un duelo que será recordado por el debut de Álvaro Rubio en el banquillo del primer equipo. El riojano era el titular en la previa y él es el titular tras el partido. Un mensaje claro de lo que supone este partido para la mejoría, evolución o ilusión de un equipo que muy posiblemente ha demostrado estos últimos días estar un poco por encima de sus dirigentes.

La simple y enorme diferencia actual con el Real Betis

Una derrota debilita y una eliminación pone en muchas dudas a los protagonistas de ambos ‘fracasos’, por tildarlo de una forma radical y contundente. De esta forma, el Real Valladolid vive malas horas tras la visita del Real Betis al Estadio José Zorrilla. El viaje del equipo de Manuel Pellegrini al feudo pucelano supuso, primero, la eliminación. Después, valió para el señalamiento de algunos de sus jugadores. Por último, generó dudas. En el presente y en un hipotético futuro. Perder siempre es duro pero en fútbol como entiendo que cualquier otro deporte, todo debe verse analizado por los contextos.

Braulio Vázquez, ex director deportivo del Real Valladolid, analizaba todo desde los contextos. Para él eran capitales, como demostró el encuentro ante el Real Betis. Creo que nunca hay que justificar una derrota y, ni mucho menos, dejarla pasar. Nunca hay que hacer «borrón y cuenta nueva» con un partido porque siempre he pensado que todo se analiza y se mira desde el encuentro anterior. No hay que ignorar la derrota y la eliminación copera pero, tampoco, dramatizar con ella.

Perder es duro pero no hacer una lectura correcta es contraproducente cuando ésta no llega en una final. Por mucho que no superar al Real Betis sea decir adiós a un sustento importante para cualquier equipo competitivo, la obviedad dice que los frentes del Real Valladolid son, ahora, otros. Los grandes objetivos pucelanos están en LaLiga SmartBank y, por ello, hay que analizar los contextos previos al partido y, su vez, los posteriores. En la previa, la diferencia de uno y de otro era de una categoria. Una categoría completa. Del tercero de LaLiga Santaner al tercero de LaLiga SmartBank.

Una larga categoría de diferencia
¿Por qué uno es tercer en la élite y el otro no? Por una cuestión de calidad. El cómo se llega a esa calidad es secundario pero ésta en sí, no. El Real betis es un equipo más completo que el Real Valladolid y, por ello, sus rotaciones se notan menos. La recuperación de jugadores que necesita hacer el Real Betis o que debe hacer el Real Valladolid son muy diferentes. Asumiendo que, para muchos entrenadores, la Copa del Rey es la oportunidad para dar minutos y hacer que las diferencias entre titulares y suplentes sean menores, Pellegrini jugó con ventaja.

Así, el duelo fue como fue. Pese a que el inicio, según Pacheta, fue más que digno del Real Valladolid, la realidad hacía ver a un equipo infinitamente superior al rival. El Pucela estaba dos o tres pasos por debajo del Real betis. En ritmo, velocidad, variantes… Los andaluces eran superiores y lo eran por lo determinante que es la calidad en el fútbol. El Real Betis la tuvo y el Real Valladolid, no. No al menos como pedía la situación. Con jugadores fuera de forma, física y psicologicamente, los de Pacheta fueron superados por el rival. En todo lo que marca la diferencia de categoría entre unos y otros.

La doble lectura para una merecida eliminación copera

No todas las derrotas duelen igual. Obviamente, perder un duelo siempre debilita pero siempre hay momentos y momentos y, también, personas y personas. La contundente derrota que el Real Betis ha endosado al Real Valladolid en el tercer duelo copero de la temporada señala a muchos jugadores y lo hace en un complicado momento. Siempre que uno pierde, las primeras horas valen para señalar a jugadores y criticar rendimientos muy específicos. De esta forma, en el Estadio José Zorrilla son muchos los jugadores que pasan la noche de Reyes con dudas e incertidumbres.

Las dudas llegan por la derrota y los rendimientos que han llevado a ellas. La incertidumbre por el hecho de que el mercado de fichajes esté abierto. Ver, por ejemplo, el rendimiento de Diogo Queirós le señala y explica, para algunos análisis, por qué juega tan poco. En otro sentido, Kiko Olivas ha quedado retratado por no saber solventar situaciones de repliegue. Estas dudas sobre el ‘5’ y el ‘4’ generan incertidumbre en el entorno, aquél que pide un central para el mercado de invierno.

Haciendo buena la frase de Miroslav Djukic en la que aseguraba que uno es «tan bueno o tan malo como demuestra en el último partido», muchos de los jugadores son «malos» y, por ello, parecen estar en el mercado por el momento en el que no han estado a un buen nivel o por confirmar las malas tendencias en las que están. Tras verse superado como lo ha hecho el Real Valladolid en el encuentro, el cuerpo pide fichar un lateral derecho, un nuevo central, un centrocampista y un delantero. ¡Como poco! Y no pide un extremo izquierda porque ya ha llegado Jon Morcillo.

En frío… y en caliente
Anuar Tuhami ha quedado señalado. Cristo González, incluso, has ridiculizado. Lucas Olaza, en dudas. Y así muchos de los 11 titulares. Salvo Shon Weissman y Roque Mesa, por lo que son y han dado, y Víctor Narro e Iván Fresneda, por venir de dónde viene, los titulares no han rendido y sin hacerlo en el mes de enero, la tendencia te parece invitar al mercado. Ahora, y esperando un análisis frío, Fran Sánchez, primero, y Pacheta, después, deben darle una vuelta al equipo. 

Este Real Valladolid tiene muchas posibilidades pero las debe tener en sus objetivos. Personalmente, creo que el análisis del partido se centra en la diferencia de categoría. El tercer clasificado de LaLiga Santander visitó al tercer clasificado de LaLiga SmartBank. Una categoría completa de diferencia es mucho salto. En todos los sentidos. Aunque duela, porque lo sigue haciendo, la realidad actual del Real Valladolid es de Segunda división, tal y como ha demostrado el Real Betis. El análisis en frío es el que llevará a ver la importante diferencia que existen entre el tercer mejor equipo de cada categoría. En caliente, el examen es otro y es aquel que sitúa en el mercado a varios de los titulares en el encuentro.

Hay papeles que ya están muy definidos en el Zorrilla

La Copa del Rey no está o, al menos, no debería estar para que los jugadores con menos minutos se ganen protagonismo sino para que esos suplentes tengan herramientas para ser importantes y salir de su situación. José Rojo, Pacheta, tanto en la previa como en el análisis tras el partido, quiso enfocar que en su equipo no hay etiquetas de ‘titulares’ y ‘suplentes’ sino, más bien, confianza y minutos. «En este momento» o «ahora» han sido matices que el burgalés ha querido imponer en sus análisis para enfocar por qué juegan unos y otros no. El quería aprovechar el encuentro ante la Unión Deportiva Las Palmas para potenciar a diferentes jugadores y, al contrario que en Marchamalo, lo consiguió.

Cristo González, protagonista en la previa, salió, por ejemplo, beneficiado del partido. La segunda ronda de la Copa del Rey ha sido productiva para el jugador tinerfeño. Lo ha sido porque ha conseguido sumar desde donde él sabe y desde donde él necesita ahora. Pacheta se ha adaptado a determinados jugadores y no ha regalado nada. O casi nada. Ha aprovechado tendencias individuales y se ha sostenido en papeles y roles actuales para sacar jugo a este segundo partido. Con todo, el Pucela obtiene un beneficio mayor que el de la clasificación por la naturalidad con la que el equipo ha asumido quién es importante ahora y quién no y cómo se pueden aprovechar esos roles.

Como titulaba en la crónica del partido para ElDesmarque Valladolid, Roque Mesa «guió» la victoria y Shon Weissman la «sentenció». Sin uno y sin otro y, obviamente, sin los dos y, muy posiblemente, sin el peso determinado que cada uno tuvo, el Real Valladolid no hubiera sacado el rendimiento que sacó al partido. La confianza de uno y de otro es alta ahora. El ’17’ y el ‘9’ son estandartes para el equipo en las últimas semanas y sobre ellos se sostiene la victoria copera. Es imposible pensar en la victoria sin ellos y pensar en el rol de ambos sin comprender el momento que viven.

Aprovechando inercias
Siendo los dos los sustentos del Real Valladolid en la actualidad, el equipo se contagia. Tener en el terreno de juego a compañeros en un buen momento de forma es capital para aprovechar la inercia del partido. Sin el empuje, el carisma y la forma de Weissman, el equipo no hubiera superado al rival como lo hizo en la última media hora. Los de Pepe Mel bajaron los brazos, sí, pero es importante preguntarse por qué. ¿Qué hizo que los amarillos dieran el partido por perdido? La evolución del Pucela y la confianza individual de muchos jugadores.

Entendiendo esta situación y esa evolución y mejoría durante el partido como un reflejo del «proceso» que quiere Pacheta, el Real Valladolid aprovecha la clasificación copera para dejar claro quiénes son los jugadores importantes y referencia del equipo en este momento y, a su vez, para destacar a muchos más futbolistas de lo que se pudo hacer en el primer encuentro. Marchamalo sentó peor que la visita de Las Palmas a Zorrilla porque el sustento del equipo era peor o porque, posiblemente, en uno hubo liderazgo y en el otro, no. Cuestión de los papeles en el equipo y de la utilización de estos.

Pacheta le da un enfoque relevante a la Copa del Rey

Lo confesé y lo mantengo. No me gustó cómo preparó José Rojo, Pacheta, la primera ronda de la Copa del Rey. La visita del Real Valladolid a Marchamalo estuvo, bajo mi punto de vista, mal gestionada. Rotar tanto como hizo el equipo daba la sensación de regalar minutos. El equipo no gestionó el partido. Miró quién llevaba menos peso, carga y protagonismo en los últimos encuentros y los seleccionó. Más tarde los intentó ordenar. Fue un intento porque, visto lo visto en el césped alcarreño, la prueba no fue productiva. No lo fue para el equipo ni para ninguno de sus jugadores.

Nadie salió beneficiado del primer encuentro copero de la temporada, hecho muy diferente del que ha ocurrido con la clasificación ante la Unión Deportiva Las Palmas. A nivel de nombres, ninguno de los activos utilizados en Marchamalo ganó peso en ese encuentro. No fue sólo por el resultado sino por cómo lo gestionó el cuerpo técnico. Era difícil que alguien pudiera salir beneficiado de aquello. Semanas después pero sólo una ronda más, el Real Valladolid vivió todo de manera diferente porque Pacheta lo gestionó de otra forma.

Si bien es cierto que varios de los jugadores seleccionados en el once titular estaban incluidos casi por obligación, la posición de algunos era llamativa. Ver a Diogo Queirós como lateral derecho o a Raúl Carnero como central zurdo ponía en dudas el planteamiento de un Pacheta que generaba cierta confianza al tener a Roque Mesa y Sergio León en el once titular. Tener activos de renombre en la temporada sobre el terreno de juego genera importancia sobre la Copa del Rey y el burgalés lo consiguió por la presencia de ambos y, ante todo, por la gestión que hizo del encuentro.

Contextos y protagonistas
Dar entrada a Shon Weissman, Toni Villa y Rubén Alcaraz en el minuto 60 fue un gesto de ambición copera que el equipo demandaba y que este vestuario necesitaba. Este movimiento no se valora por la victoria final sino porque es este movimiento el que genera la victoria final. El Real Valladolid dio un paso de cara a la última media hora y fue por ello por lo que el encuentro tomó los tintes con los que se le va a recordar. En un partido de miércoles, Roque Mesa, Shon Weissman, Toni Villa y Sergio León, jugadores con peso en la actualidad, disputaron más de un tercio del partido y hacen del nuevo enfoque copero del equipo un acierto. Desde ellos se creó la victoria y se ayudó a otros activos pucelanos.

Si Pacheta quiere recuperar a Cristo González le debe ofrecer los registros que éste demanda. Si Lucas Olaza debe ser un jugador importante, el uruguayo debe jugar en su posición. Si Kike Pérez y Anuar Tuhami deben tener un peso destacado y no residual, deben sumar minutos de calidad. Si Kiko Olivas tiene que recuperar su tono físico y su confianza plena, debe disfrutar de minutos de liderazgo. Como bien narró Pacheta tras el partido, el encuentro deja el regusto de estar bien gestionado. La victoria amplía esa sensación cuando en realidad es una consecuencia de que el cuerpo técnico haya dado a la Copa del Rey un enfoque importante, ese que tanto necesita este equipo y este Club.

Planificación copera para ‘conocer’ a Cristo González

Cristo González es un auténtico desconocido para el Real Valladolid. El delantero tinerfeño es un jugador al que le está sentando mal el mundo blanquivioleta. A nivel futbolístico, Zorrilla le está devaluando. Parece un jugador con menos argumentos y posibilidades que cuando llegó. Sin minutos y lejos de las posibilidades de quitarle protagonismo a Shon Weissman y Sergio León, asentados en el ataque pucelano, el ’23’ necesita de minutos pero de partidos y oportunidades condicionadas y concretas. Encuentros como el de la victoria (0-1) en Marchamalo no ayudan al jugador para ser lo que realmente es.

El delantero pucelano, como cualquier otro jugador, necesita de unos condicionantes que le inviten a mostrar sus cualidades, aquéllas por las que llegó a Valladolid y, a su vez, por las que, por ejemplo, el Real Madrid se fijó en él. Con todo, duelos como la visita de la Unión Deportiva Las Palmas al Estadio José Zorrilla son importantes para el jugador. Lo son si se le ofrecen los condicionantes que el jugador necesita. No es cuestión de que él se cree los contextos y salga del ostracismo porque sí. Cristo, ahora, no necesita ser el ‘9’ pucelano.

El de Santa Cruz de Tenerife necesita aprovechar el duelo copero de Zorrilla de este miércoles y debe hacerlo desde unos registros que le inviten a formar como acompañante de un delantero y no como la referencia ofensiva. Siendo un jugador de espacio, conducciones y dominio del juego fuera del área, salir de la referencia en el juego es una ventaja para que Cristo vea viable volver a ser él. Necesitado de un ambiente propicio para su juego, el Real Valladolid necesita recuperarle. Por perfil, condiciones y número de efectivos, en el segundo encuentro copero de la temporada están muchas de las posibilidades de Cristo de recuperar su camino.

Un desconocido
Sin minutos, confianza ni registros positivos, el jugador no va a salir del ostracismo que obviamente vive con partidos como el de Marchamalo. Cristo necesita ser acompañante para, desde ahí, convertirse en referencia. Ignorando este paso, el jugador se devalúa y el Real Valladolid pierde un activo interesante. Cristo tiene mucho para ofrecer al conjunto de Pacheta y no es sólo una cuestión de minutos sino de qué minutos y en qué circunstancias. Actuando como acompañante de un ‘9’ en Copa, el Pucela estará cerca de recuperar el delantero que firmó en verano y que aún no ha conocido.

Pacheta determina para qué quiere esta Copa del Rey

La Copa del Rey ha comenzado para el Real Valladolid y no lo ha hecho de la mejor manera. Podría haber sido peor, sí, pero la clasificación (0-1) ante el CD Marchamalo señala a muchos jugadores. El análisis sencillo y más directo sería aquel que dice que los suplentes son ‘suplentes’ por motivos que confirmaron en Guadalajara. Dado el rendimiento del equipo en tierras alcarreñas se entiende por qué Kiko Olivas está cómo está, por qué Diogo Queirós no juega, por qué Nacho Martínez ha superado a Lucas Olaza, por qué Álvaro Aguado es titular por encima de Rubén Alcaraz o por qué Cristo González no pone en duda las titularidades de Sergio león y Shon Weissman.

Tras el partido y analizando la diferencia de ideas y ejecuciones entre lo visto ante el CD Marchamalo y por ejemplo, la victoria (2-0) ante el Fútbol Club Cartagena, el rendimiento del equipo señala a José Rojo, Pacheta. El entrenador del Real Valladolid ha dictaminado desde el primer partido para qué quiere esta edición de la Copa del Rey. Hay tres formas de utilizar un torneo secundario y el burgalés ha elegido la más arriesgada. Obviamente, el Pucela vive de LaLiga pero el torneo copero es una buena opción para tomar o mantener inercias. La cuestión es cómo.

Una opción como ésta se puede asumir buscando, supuestamente, el máximo y enfocando todo desde los jugadores más en forma. Hay equipos que afrontan la Copa desde el prisma de darle trascendencia y utilizar a los mejores jugadores del momento. Otros, en cambio, buscan un híbrido y quieren, dentro de la inercia del día a día, incluir a futbolistas que pueden y deben ser importantes. En este enfoque entraría la titularidad de Raúl García Carnero. El zurdo, lesionado de gravedad, está quemando las últimas etapas de su recuperación. Él, dentro de una dinámica con jugadores con rodaje, hubiera vivido un regreso mejor, pero Pacheta ha determinado que la Copa está esta temporada para recuperar jugadores e, incluso, regalar minutos.

Cómo ganarse el puesto
Así, me resultan incomprensibles partes de la gestión que el Real Valladolid hizo del duelo en Marchamalo. El equipo se ha asentado en un esquema de juego y parece que, ahora mismo, esquema a ideas son sinónimos. Es imposible que el equipo proponga y encuentre lo mismo con Gonzalo Plata y Toni Villa en los extremos que con Kike Pérez y Carnero. Es imposible pensar en el mismo Pucela si el sustituto de Sergio León es Anuar Tuhami. No es una cuestión de calidad o rendimiento y sí de estilo individual. Pese a ello, Pacheta buscó lo mismo. Quiso lo mismo y se equivocó en el enfoque de la Copa del Rey.

El primer partido copero del Real Valladolid 2021/2022 deja un equipo en dudas y a muchos jugadores señalados cuando, en realidad, lo cuestionado debe ser la forma en la que el cuerpo técnico afrontó el duelo. Regalar minutos no es productivo para ningún jugador porque los contextos en los que se hacen les señalan más. Es imposible que Kike Pérez rinda fuera de puesto o que Anuar Tuhami se gane minutos desde una demarcación muy alejada de la suya. Gonzalo Villar, ese jugador «Champions» al que Pacheta señalaba en la previa al duelo, se ganó el puesto porque se le invitó a hacerlo en los registros en los que él podía rendir y no en los que otros jugadores habían hecho crecer al equipo. La diferencia es sustancial, tal y como se vio en La Solanera de Marchamalo.