Hace unas semanas, tras la disputa de la Copa del Rey de baloncesto en la que el FC Barcelona se impuso al Real Madrid, Twitter ofreció una unión de tweets de enorme envergadura. Si bien la explicación que Pablo Laso, entrenador blanco, sobre la importancia de los detalles es recomendable, la interpretación que Pep Mari hizo del tiempo muerto del equipo es, aún, mejor. El entrenador aseguraba que los detalles importan y el psicológo, desde su cuenta personal, confirmaba que son estos los que «decantan la balanza». Para ganar o para generar un halo de esperanza.
«Si buscas la excelencia, debes obsesionarte por los detalles», aseguraba ejemplificando que «unos zapatos sucios arruinan el mejor traje». Extrapolando, como siempre, al Real Valladolid, los detalles y la consecución de estos es uno de los principales problemas del equipo de Sergio González pero, también, parte de la prudente ilusión que presiento tras el empate (1-1) en Vigo.
Lo vivido en el Estadio de Balaídos es insuficiente para los intereses pucelanos pero, también, mínimamente ilusionante. La visita del Getafe CF al Estadio José Zorrilla el próximo sábado marcará muchos de los análisis y de esos posibles brotes verdes que se vieron en pequeños detalles y fracciones de Vigo. Queriendo ser positivo pero no irreal, el Real Valladolid estuvo cerca de la victoria y si lo estuvo es porque hizo aspectos del juego bien. Me gustó la llegada de Saidy Janko a campo rival y el equilibrio de Lucas Olaza, vi interesante la intensidad de Óscar Plano, considero viable la unión entre Sergi Guardiola y Shon Weissman e, incluso, me generó seguridad la presencia de Roberto Jiménez.
Detalles, que no es poco
Con todo, y pese al mazazo del gol encajado y la debilidad que muestra por cómo se recibe el tanto de Jeison Murillo, lo obtenido es menos que lo ofrecido y es por ello y por los detalles que el equipo queda debilitado en lo que al resultado se refiere pero, también, reforzado e ilusionado por lo generado. Con un margen de mejora tan alto como el que tiene este equipo, partidos como el de Vigo dejan un resquicio de ilusión que marcan ciertos detalles individuales y grupales. Detalles. Sólo eso, aunque no es poco.
——

Volviendo a la acción del gol, Óscar Plano prolonga el balón, Roque Mesa regatea y conduce buscando campo rival y Shon Weissman participa para encarar la portería rival y busca la finalización, igual que un Fabián Orellana que ataca la portería gallega en busca de una posible segunda jugada. La confianza y las cualidades con balón se mostraban en dicha acción que define la evolución de juego del Real Valladolid en un partido en el que, quizás, no mostró mejores ideas pero sí más que en partidos pasados.


Asegurando que el Real Valladolid debe «conseguir la victoria de la forma que sea», Sergio sabe de la importancia del cómo. «Trabajando» y «jugando» por la victoria, los pucelanos estarán más cerca de conseguir tres puntos que de llegar lo harán con la metodología de la temporada pasada y de la anterior. El catalán sigue creyendo que, pese a tener un vestuario diferente al de temporadas atrás, su estilo es el mejor para este equipo. Él lo sigue creyendo y, por ello, se aferra a las «sensaciones» de la derrota
Con todo, y sin tener un punto clasificatorio estable ni una base de juego fiable, el Real Valladolid visita el Estadio de Balaídos convencido de que el equipo ha encontrado las formas y el proceder y que sólo queda seguir dando pasos hacia «delante». Aunque parece difícil ser tan optimista como lo es el entrenador catalán y hacer una lectura tan positiva de lo conseguido por el equipo en las últimas semanas, los pucelanos asumen que todo llegará, si llega, por una línea «continuista». Desde ella se suprimirán unos problemas que se han creado con ella. Ciertamente incongruente.



El Real Valladolid, como cualquier otro equipo de la competición, debe tener el mayor número posible de activos disponibles porque no es cuestión de lo que uno quiera sino de lo que uno necesite. Si por tercera jornada consecutiva el equipo no va a poder completar la convocatoria con jugadores profesionales, la realidad es que el plantel se está quedando corto. Por ello es importante que Sergio González haya cambiado su discurso y sepa qué es lo que necesita él y el equipo.
En una previa marcada por la confirmación de que Shon Weissman no estará en el duelo por motivos personales y religiosos, el nombre propio de la comparecencia de Sergio es el de