Una ambición que debe ir acompañada de cautela

Ronaldo Nazário ha presentado las bases del Real Valladolid para potenciar las ideas de su proyecto, aquél que obliga a un análisis desde la cautela y la mesura

No hay nadie que quiera y sienta al Real Valladolid que rechace la opción de crecimiento que, teóricamente, ha supuesto la llegada de Ronaldo Nazário al Estadio José Zorrilla. Pese a que el brasileño aún debe responder muchas preguntas y dudas sobre el camino de su proyecto, la exposición de este miércoles sobre las ideas globales del nuevo Pucela deben ser analizadas y estudiadas desde la cordura de un análisis cauteloso y expectante. Ilusión, toda pero desde una mesura máxima.

Ronaldo Nazário, en la presentación del proyecto blanquivioleta en las oficinas de Madrid | Foto: RealValladolid.es

Un proyecto muy comercial
La ambición es determinante en el fútbol. Es uno de los rasgos que marcan cualquier proyecto que pretende crecer pero, con ella, deben estar intrínsecos otros términos tales como el realismo, la cautela y la expectación, aquéllos que, ahora, parecen estar lejos del Real Valladolid. El club blanquivioleta ha presentado los nuevos rasgos del proyecto que firma Ronaldo Nazário con toda la expectación posible, la misma que se ha comido determinadas fases y etapas de la realidad blanquivioleta.

Queriendo que éste sea el gran espaldarazo del Real Valladolid para poder crear un nuevo Club, la verdad marca, desde las frases firmadas por el máximo accionista, cierto desconocimiento de la historia. Queriendo cuidar los detalles, la ambición ha podido costar cara. Por ejemplo, el brasileño quiere que el Pucela deje de ser “regionalista” para ser “nacional e internacional”. ¿En qué contexto se busca tal requisito? ¿Sólo en el ambiente futbolístico? ¿Es un tema más enfocado a la cuestión de negocio que al tema deportivo?

Estas son preguntas determinantes para el crecimiento pucelano. Está claro que el Real Valladolid quiere crecer en el contexto de la marca y de la imagen pero no debe olvidar que nada o muy poco será posible sin unos resultados deportivos. Es necesario crecer e, incluso, nacer en ámbitos sociales, comerciales y de marca pero sabiendo que sin un éxito deportivo es imposible tener vida. Por muy populista que pueda sonar, éste es “al final, un club de fútbol”, como dijo Ronaldo Nazário, y en él manda el juego y los resultados. Sin dotar al primer equipo de activos y opciones de crecimiento y resultados, la nueva versión del Real Valladolid quedará inutilizada.

El punto de partida
Pese a que en la rueda de prensa se confirmara que el proyecto presentado es viable tanto en Primera como si se produce un descenso, el futuro está supeditado a la realidad. Si el Real Valladolid mantiene la categoría, podrá ser ambicioso pero si la pierde, todo se irá al traste. Por ello es importante saber dónde está el Club y entender qué pasos son prioritarios y cuáles no. El Real Valladolid debe tener unas prioridades de crecimiento. Para ser internacional, primero debe ser nacional y todo tras ser una institución ‘regional’, término que se da por hecho pero, posiblemente, no sea real en ningún contexto. Ni deportivo, ni social, ni de cantera ni comercial.

Por ello, y pese a la innegable ilusión que conlleva ver al Real Valladolid moverse en los parámetros que se pretende conseguir, la realidad parece más lejana de lo que se asume en la entidad. Actualmente el Club debe saber desde dónde parte y no a dónde quiere llegar. Ahí se mostrará la realidad, la mesura y el realismo del ambicioso e ilusionante proyecto de Ronaldo Nazário pero que, por ahora, crece en palabras y no en hechos.

Dudas razonables ante una elevada expectación

El Real Valladolid ha dado un giro a su historia. Carlos Suárez deja de ser el máximo accionista del Club tras la llegada de Ronaldo Nazario al Estadio José Zorrilla

• El cambio que supone la llegada de Ronaldo Nazario al Real Valladolid genera mucha expectación pero ésta debe ser controlada hasta conocer y valorar los primeros pasos tangibles que pueda dar este proyecto •

La noticia llevaba muchos meses sobrevolando en seno del Real Valladolid. La opción de que Ronaldo Nazario, histórico delantero, se hiciera con el club blanquivioleta era cada día más insistente. Desde que un medio brasileño informó de las negociaciones, la expectación crecía y crecía y la opción de que el exfutbolista llegase a Valladolid parecía imparable. Todo hasta que este lunes se ha hecho oficial la llegada de Ronaldo al Club tras hacerse con el 51% de las acciones. Confirmada su llegada, la expectación es total. Imparable. El ambiente en Valladolid y sobre la entidad blanquivioleta es de elevado optimismo aunque todo debe fluir por el camino de la pausa, paciencia y evolución. Cumpliendo las patrones de crecimiento, estabilidad y continuidad que se han marcado en la rueda de prensa, el Real Valladolid tendrá un futuro mejor. Hasta entonces, pausa y mesura.

Carlos Suárez y Ronaldo Nazario, en la rueda de prensa tras el cambio en la propiedad del Club | <em><strong>Foto. RealValladolid.es</strong></em>
Carlos Suárez y Ronaldo Nazario, en la rueda de prensa tras el cambio en la propiedad del Club | Foto. RealValladolid.es

Tiempo al tiempo
Este lunes, en el Ayuntamiento de Valladolid, se vivió un día histórico para la historia del Real Valladolid. Carlos Suárez anunció que Ronaldo Nazario, “a título personal”, se hacía con el 51% de las acciones de la entidad blanquivioleta para así ser el máximo accionista del club blanquivioleta. En ese momento la emoción y la expectación saltaron. Un nuevo Real Valladolid nacía y éste está lleno de ilusión.

Obviamente no comparto esta opinión. Inicialmente no lo hago porque tengo muy claro que todo este clima se vive, en gran medida, por las ganas de muchos sectores pucelanos de ver fuera del Club a Carlos Suárez. Sin ser yo una de estas voces, mi opinión principal sobre el cambio de propietario en el Real Valladolid es inexistente. No tengo opinión porque no tengo hechos con la que formarla. Son sólo ellos los que marcan una opinión como ésta. No las sensaciones, ilusiones y, ni tan siquiera, las informaciones o filtraciones.

Ahora la llegada del exfutbolista brasileño son sólo palabras. Ojalá se concrete todo lo que él quiere imponer pero, hasta ese momento, no emitiré una opinión. Después lo haré y la firmaré, ante todo, sobre las palabras de Ronaldo este lunes. Hay determinados detalles que me hacen tener dudas razonables sobre este proyecto pero, a su vez, hay otro que me hacen estar seguro de que éste es un proyecto futbolístico, sin nada más detrás.

Soy escéptico porque me faltan datos y tiempo pero estoy convencido de la originalidad del proyecto porque no hay duda de que Ronaldo Nazario es un hombre de fútbol. En esta situación es importante saber elegir la preposición que acompaña a esta unión de Ronaldo y el Real Valladolid.

Un “hombre de fútbol”
Hablar de este cambio accionarial y pensar en equipos como el Racing de Santander, Real Zaragoza o Málaga CF es lógico y natural. No es pesimismo. Es memoria. Son diferentes cambios presidenciales que se vivieron en el fútbol español y que tuvieron consecuencias negativas para esos equipos. Cómo y para qué llegaron esos cambios accionariales son las cuestiones prioritarias en mi análisis inicial sobre el cambio pucelano.

Los nefastos proyectos mencionados tuvieron un objetivo muy diferente. En Santander, Zaragoza o Málaga se quiso hacer negocio del fútbol. Por el contrario, Ronaldo remarca la imagen d que llega para hacer negocio con el fútbol. El matiz es tan importante como determinante. Ninguno de los empresarios que llegaron a las ciudades anteriormente citadas tenía base ni estructura en este deporte. Ronaldo, sí. Es su vida. Todo lo que él tiene es desde el balón y desde el juego y no va a perderlo, en materia económica y social, por el propio fútbol.

La confianza de saber que Ronaldo está bien asesorado, que no se va arriesgar en la compra de un equipo de fútbol y que su buena imagen y prensa es una muestra incomparable para un entidad como el Real Valladolid reducen, y mucho, las dudas razonables que tengo, en la actualidad, sobre este cambio accionarial. Dudas como entender por qué su inversión ha sido con el Real Valladolid o por qué no ha tenido trascendencia en la confección de la plantilla, siendo ésta última pregunta la duda más razonable que me suscita este histórico cambio en el Estadio José Zorrilla a tras pocas horas desde su oficialización.

El miedo al fracaso vence al de la responsabilidad

A falta de ocho jornadas para el final, Luis César Sampedro ya no es el entrenador del Real Valladolid. El gallego ha sido destituido tras la derrota (1-0) en el Nou Estadi de Tarragona. Este final llega, muy posiblemente, tarde y confirma el miedo que ha tenido de la dirección deportiva a asumir la responsabilidad total de la planificación del equipo. En las últimas semanas, el entrenador era el parapeto perfecto para un Miguel Ángel Gómez exento de crítica desde su llegada a Valladolid. De los reproches a Sampedro se ha pasado, directamente, a los de Carlos Suárez. Nadie se ha centrado en el sector del Club que confeccionó el equipo, lo retocó y que ha programado una plantilla desnivelada, desorganizada e inocente. 

Responsabilidades
Salvo en el caso de un jugador, en el mundo del fútbol prima más la experiencia que la calidad o el buen hacer. Se valora, y mucho, el currículum; lo tangible. A su vez, el fútbol obliga a equivocarse. Son muchas las decisiones que se deben tomar y no siempre se puede acertar. Ni en un alto porcentaje se hará. Con todo ello, y en esta ocasión, es importante señalar que la gestión del Club y de Miguel Ángel Gómez sobre la destitución de Sampedro ha sido horrible y lo ha sido, posiblemente, por culpa de la inexperiencia en el cargo del andaluz. La falta de experiencia la he ha hecho fallar en la decisión más importante desde que llegó a Valladolid.

Luis César ha fracasado en el Estadio José Zorrilla y, por consiguiente, también lo han hecho aquellos que lo firmaron en verano y, ante todo, los que no supieron destituirle cuando peor estaba la situación y cuando sí se suponía que había margen para el cambio y la evolución de esa permuta. Obviamente, el primer señalado en este aspecto debe ser Miguel Ángel Gómez, director deportivo del Real Valladolid desde este pasado verano.

Entendiendo que sólo el tiempo sabrá si la salida de Luis César puede solucionar los problemas de este equipo, lo que muy queda claro es que el único responsable ya no es el entrenador y es ahí donde entra el puesto de Gómez. Ahora ya no será al entrenador al que se le pueda responsabilizar de todas las decisiones. Ya no es el gallego el único señalado por la rápida entrada por Chris Ramos y su actual desaparición, de la salida de jugadores como Álex Pérez y Alberto Guitián o de la mala gestión de la línea defensiva.

Una apuesta por la plantilla
Como ya he defendido en alguna ocasión, la permanencia de un entrenador en el banquillo suele cubrir las espaldas de un director deportivo, un puesto muy difícil de evaluar. El resultado de ese preparador cubre y potencia el trabajo del máximo responsable deportivo del Club. Un único inquilino en el banquillo no daña la imagen de un director deportivo pero tampoco la respalda siempre. Por ello es importante saber cuándo hay que romper con la situación y asumir la responsabilidad que un puesto como el de Miguel Ángel Gómez obliga.

Luis César estaba “sentenciado” hace semanas pero nadie se había atrevido a destituirle. Sin él, las miradas van a los despachos y estos dejan de estar cubiertos por la única culpabilidad del entrenador. La responsabilidad se divide con el agravante de que el entrenador ya no está. Una destitución mira a los jugadores y a su rendimiento más inmediato y, posteriormente, a su calidad. En ese punto se mira y señala ya el creador de la plantilla.

Un director deportivo nunca va a dudar de su trabajo. Es subjetivo. Cuando peor está la situación y, sobre todo, cuando pierde la confianza en el entrenador en el que él ha creído, premia la confianza sobre la plantilla que él ha diseñado. Puede, incluso, instar a la entrada de ciertos jugadores y apuestas y esperar a que la situación dé un cambio por la respuesta de esos jugadores, sus apuestas por encima del entrenador.

Considero que éste ha sido el punto de Gómez en las últimas semanas. Confió en lo que él tenía y apostó por los jugadores por encima del entrenador. Creía que ellos podrían con la situación y solventarían la pérdida de confianza sobre Sampedro. Sin llegar ese cambio, se ha terminado apostando por la destitución. Una ejecución tardía de una decisión meditada, tomada y asumida hace semanas. Con la natural confianza sobre su plantilla, Gómez eludió parte de la responsabilidad de su cargo, aquélla que asume cuando parece que el equipo ha cerrado ya su temporada tras perder en Tarragona.

La confirmación de que este ‘proyecto’ está verde

Este martes, en el videoblog de ElDesmarque Valladolid, aseguro que la situación del Real Valladolid es surrealista. Lo es como jamás lo podía imaginar y es rotunda porque el equipo blanquivioleta acumulará este domingo, ante la Unión Deportiva Almería, el tercer partido consecutivo con un entrenador ‘destituido’ en su banquillo. Pese a que aún no se haya hecho oficial, sigo manteniendo que Luis César Sampedro está sentenciado desde hace semanas, incluso meses, y que su perfil ya no es el que necesita el equipo. De igual forma que el Club no le ve como el entrenador idóneo, él parece no querer estar en el Estadio José Zorrilla. Pese a todo este entorno, el gallego sigue en el Pucela porque no se ha dado con un sustituto. El Real Valladolid no sabe qué quiere porque este ‘proyecto’ aún está muy verde.

Una cimentación muy rápida
En el fútbol las buenas sensaciones te vienen tan pronto como se te van. Puede ser que pienses algo con rotundidad un día y que, tras dos victorias o dos resultados positivos, todo cambie. Los resultados mandan tanto en el fútbol como para no poder tener personalidad. En mi opinión sobre el caso del ‘proyecto’ del Real Valladolid no es así. Desde hace varias semanas llevo viendo al Club, desde diferentes puntos, muy verde. Esta reflexión no quita para seguir creyendo que la llegada de Miguel Ángel Gómez es una de las mejores noticias que ha tenidoel Estadio José Zorrilla en los últimos años. La confianza sobre lo que se está cociendo es rotunda y total pero no quita para ver que la situación actual está superando a la dirección deportiva.

Desde el exterior al Real Valladolid se ve que la confianza en Luis César Sampedro ya es nula. Posiblemente ésta muriera antes de lo que se expuso a los medios de comunicación. La primera gran batalla oficial del entrenador fue en Barcelona pero, internamente, quizás, fue mucho antes. Luis César fue una apuesta compartida entre Miguel Ángel Gómez y Carlos Suárez para poner la primera piedra del nuevo proyecto pucelano. Una base de experiencia en una cimentación tan ilusionante como rápida.

No es cuestión de poner excusas ni vendas pero este Real Valladolid está montado y diseñado con demasiada rapidez. Es una obviedad innegable. La llegada de Miguel Ángel Gómez a Pucela se hizo oficial el 16 de junio, momento en el que muchos conjuntos ya tenían confeccionado un gran porcentaje de su planificación. El Real Valladolid partiría en desventaja a la hora de confeccionar y, durante toda la temporada, se ha visto que está un paso por detrás del resto de los equipos de la categoría.

Miedo a las decisiones
Además de ese importante hándicap del tiempo, el Real Valladolid tiene una importante brecha en la apuesta que se realizó con Miguel Ángel Gómez. Éste es el primer año del andaluz al frente de una dirección deportiva y la toma de decisiones se está viendo resentida. Parece que le cuesta asumir la responsabilidad a la hora de decisiones espinosas. Estoy seguro que él ya no confía en Luis César pero, como escribí hace unos días, tiene miedo a que los problemas técnicos del Real Valladolid se conviertan en deportivos.

Ahora Sampedro es el culpable de todo y nadie mira hacia otro punto del Club. El gallego es culpable de que Javier Ontiveros no termine un partido, de que Kiko Olivas no esté a su mejor nivel o de que Luismi Sánchez haya perdido rendimiento. Todo pasa por el filtro técnico. Si viene otro entrenador y no mejora los registros del gallego, el culpable ya no estará en el banquillo y será el Club. De un problema de entrenamiento y rendimiento, se pasará a una cuestión deportiva y de calidad. Ahí puede estar el miedo del actual Real Valladolid, un Club con un patrón, un estilo y un fundamento pero al que le falta mucha madurez.

Una marca de inmadurez
En resumen y ampliando lo expuesto este martes en ElDesmarque Valladolid, la sensación que está dejando la gestión de la salida de Luis César Sampedro del Estadio José Zorrilla es muy mala. Deja marcado al Club y a este proyecto de Miguel Ángel Gómez. No se está sabiendo atajar una crisis por el miedo a la decisión dura.

De la misma forma que un entrenador está para tomar decisiones, aunque nunca acertará en todas porque es imposible, vive un director deportivo. Están en el mismo papel. Éste debe tomar decisiones y más cuando su trabajo y su idea pueden irse a pique, como es este caso y como son estas tres semanas que el Real Valladolid ha ‘regalado’ a un entrenador en el que él no cree.

Lo vivido es inaceptable: ‘Real inacción Valladolid’

El Real Valladolid se fundó en 1928. 42 temporadas Primera, 35 en Segunda y 10 en tercera. un detalle que, pasado el esperpento de Pamplona, bien cabe recordar

Otra versión de la situación | «Miguel Ángel Gómez sí representa el ‘XII Pucela'»

Nunca imaginé que el equipo de nuestros amores pudiera tener tanta inacción y tan poca defensa, tanto dentro como fuera del terreno de juego, como durante las 48 horas que vivió el equipo blanquivioleta en tierras navarras. El Real Valladolid se dejó llevar, sin dar explicaciones, sin levantar la voz, sin esbozar tan siquiera una mínima protesta por todo lo que rodeó al aplazamiento. Luego, en el campo, los resultados pueden tapar muchas problemas pero, en este Real Valladolid que todavía dirige Luis Cesar Sampedro, eso no va a ocurrir por motivos que, partido tras partido, salen a relucir a borbotones y que no hace falta volver a explicarlos.

Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez, en la presentación de éste | <em><strong>Foto: Andrés Domingo - ElDesmarque Valladolid</strong></em>
Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez, en la presentación de éste | Foto: Andrés Domingo – ElDesmarque Valladolid

Si de verdad nos tenemos que conformar con la publicación de Instagram que Miguel Ángel Gómez realizó el sábado, es que desde las altas esferas del Club, como son Carlos Suárez o los nuevos José Moro y José Luis Losada, están tensando demasiado la cuerda. La paciencia de los aficionados va mas allá de acertar con los fichajes, incluso mucho más lejos de si la pelota entra o no y de si los resultados partido tras partido son buenos o malos. Lo que, definitivamente, nadie soporta es que exista tal desidia, inacción e incompetencia, como se vio durante este pasado fin de semana.

Lo vivido es inaceptable. No se puede permitir. Es inadmisible que el Club Atlético Osasuna manejara a su antojo todos los elementos que se pusieron en escena para sacar ventaja y jugar cuando él quiso. Por el contrario, el Real Valladolid ni tan siquiera alzó la voz o reivindicó su nombre, que, a estas alturas de la película, igual es lo único que nos queda por defender.

Luego pediremos que el equipo en el campo defienda mejor, que con Luis César Sampedro es complicado, pero si desde arriba, desde los despachos, se muestra esta desidia, en el césped no se puede esperar algo distinto. Toca reaccionar y, si tanto queremos ver triunfar el tan publicitado y afamado ‘XII Pucela’, los altos cargos deben defender al club sea contra quien sea. No sólo de puertas para adentro.

¿Por qué todos abandonan este Real Valladolid?

La salida de Braulio Vázquez desestabilizó a un Club que no debe empezar de cero

• Triste reflexión de la realidad de este Real Valladolid: «¿Dónde está el proyecto? ¡A ver, que yo lo vea!»
• Las grandes dificultades de esta última temporada: «Un mes para construir una estructura competitiva»
• Ilusión, esperanza y mucha emoción hace sólo un año: «El Real Valladolid cambia. El Real Valladolid gusta»

Hace unas pocas semanas Braulio Vázquez, de forma brusca e inesperada tras firmar la renovación meses antes, salía del Real Valladolid. El director deportivo hacía las maletas agotado de la realidad de un proyecto que, en su tercera temporada, ofrecía dudas. El gallego huía del Estadio José Zorrilla desmontando todo el trabajo que, bien o mal, tenía una base y un patrimonio adjudicado a la entidad blanquivioleta. Tras él y sobre todo en las últimas horas con el final de la temporada, han ido cayendo los máximos responsables pucelanos. Actualmente sólo queda Carlos Suárez. Paco Herrera seguía a Braulio y a Rubén Albés, entrenador del Promesas que se marchaba unas pocas horas antes. Con ellos lo hará Jose Antonio Prieto, ‘Cata’, como director de cantera. El Real Valladolid queda como un solar y todos los pucelanos se preguntan por qué. ¿Qué ocurre en este Real Valladolid para que nadie quiera estar? ¿Tan mal se ha hecho? Quizás, no y, quizás, es ese el problema.

Braulio Vázquez, en su presentación como director deportivo de CA Osasuna <em><strong>(Iñigo Alzugaray | ElNavarra.com)</strong></em>
Braulio Vázquez, en su presentación como director deportivo de CA Osasuna (Iñigo Alzugaray | ElNavarra.com)

Realidad en caliente
En su última rueda de prensa tras un partido, Paco Herrera fue claro. Vislumbraba que la salida de Braulio Vázquez había sido un mazazo importante para el proyecto y para él. Pese a que en la despedida oficial del entrenador pacense, Carlos Suárez quiso matizar dichas palabras, el análisis en caliente de Paco Herrera parecía muy real y nada apresurado. La lectura del experimentado entrenador estaba muy ajustada desde una versión muy analizada. Perder a la cabeza visible de este equipo y al eslabón más fuerte para el máximo accionista se produjo en el peor momento posible de la temporada y, por lo tanto, hizo mucho daño al equipo.

Este Real Valladolid estaba creado por Braulio Vázquez. Los retoques los había dado el propio director deportivo. Era un equipo con claros toques de identidad del ahora responsable de Club Atlético Osasuna. Su espantada despertó las dudas ya levantadas y creó otras diferentes. Paco Herrera se vio desguarnecido y desprotegido. El Real Valladolid perdía estabilidad en el peor momento de la temporada y el equipo no lo pagaba en los resultados pero sí en detalles propios para ese largo plazo adquirido con la renovación de la dirección deportiva. El proyecto, sí que sí, moría desde sus creadores y las consecuencias se están viendo en este momento.

La salida del responsable de la llegada de todos y cada uno de los trabajadores ha desatado el efecto domino y el crecimiento de todos en sus respectivos puestos. Tras el fin de temporada, la pregunta más socorrida en las redes sociales es saber por qué nadie quiere seguir en el Real Valladolid y la respuesta parece sencilla. Porque no está Braulio Vázquez dentro del organigrama deportivo del equipo blanquivioleta.

Evoluciones individuales
Cuando el gallego llegó al Estadio José Zorrilla en 2014 tenía la idea clara. Buscaba diseñar su propio Real Valladolid. No quería tener ninguna vinculación con el Pucela anterior y, así, fue amasando sus oficinas y sus cuerpos de trabajo. Ahora, sin él, todos abren la puerta de Valladolid y abandonan la ciudad para mejorar en sus puestos y responsabilidades. El primero, incluso antes que Braulio, fue Domingo Catoira. La salida de la mano derecha del gallego crearía las primeras dudas. El exdirector deportivo perdía un importante apoyo. El más decisivo. Sin Catoira, Braulio se sintió tan solo como Herrera sin Braulio.

Su regreso al Valencia CF suponía un importante paso para él. Un crecimiento, una ilusión y una evolución en su trabajo. Estos tres puntos se los reparten los otros dos responsables técnicos que se han ido o se irán en las próximas horas. Rubén Albés abandonaba el Real Valladolid para llegar a su tierra y vivir una pequeña pero importante evolución en su carrera en los banquillos. El técnico gallego llegó de la mano de Braulio y fue él el que le otorgó la doble oportunidad del Promesas y la aventura de formar parte del primer equipo la pasada temporada. Ahora evoluciona. En proyecto, en ilusión y en sentimiento.

Carlos Suárez y Braulio Vázquez tras una reunión con la plantilla el año pasado <em><strong>(ElDíadeValladolid)</strong></em>
Carlos Suárez y Braulio Vázquez tras una reunión con la plantilla el año pasado (ElDíadeValladolid)

Si Albés vive un sueño al llegar al club del que es aficionado, José Antonio Prieto, ‘Cata’, masculla un sueño en su posibilidad de llegar al Albacete Balompié como director deportivo. Un equipo que lucha por llegar a Segunda división es una plaza soñada para el actual director de cantera pucelana. El gallego era uno de los grandes referentes del proyecto diseñado por Braulio y, ahora, es otro de los que hace las maletas tras la salida de su ‘jefe’, aquél que rompió todo el entramado diseñado y que, a nivel de trabajo, no ha dado mal resultado o, al menos, no ha sido mal valorado fuera del Estadio José Zorrilla.

El Pucela ha tenido unos buenos responsables en los últimos tres años. Eso parece porque, por encima de los resultados obtenidos por la primera plantilla, todos ellos evolucionan en sus puestos y ambiciones mientras que el Pucela busca unos nuevos responsables que aprovechen las raíces dejadas por Braulio y el legado de Paco Herrera. No todo termina en Braulio ni en Herrera y menos si el Real Valladolid sabe aprovechar la inercia de una temporada mejorable pero con un sustento que ahora parece invisible pero que no se debe borrar ni menospreciar.

Todo sobre el resumen de la temporada 2016/2017 en el Real Valladolid | La linterna de Ángel Velasco
Todo sobre el resumen de la temporada 2016/2017 en el Real Valladolid | La linterna de Ángel Velasco

¿Dónde está el proyecto? ¡A ver, que yo lo vea!

Con Paco Herrera a un mínimo paso de salir del Real Valladolid, Carlos Suárez parece encaminado a perder a Braulio Vázquez, su pieza más importante para la estabilidad

• La situación y la alta crítica al entrenador pacense: «¿Tan responsable es Paco Herrera de la situación?»
• Un puesto muy exigente y complicado de analizar: «La difícil tarea de evaluar a un director deportivo»
• Gesto de responsabilidad y apoyo la pasada temporada: «Ayudando a Braulio, Carlos Suárez asume el peso»

En las últimas semanas se da por hecho que Paco Herrera no seguirá en el Real Valladolid. El pacense no quiere vivir lo que ya tuvo que soportar Joan Francesc Ferrer, ‘Rubi’, y el entrenador blanquivioleta parece sentenciado. Saldrá del Estadio José Zorrilla y lo hará tras firmar sólo un año de contrato. La primera incongruencia del proyecto se ve multiplicada con la más que posible salida de Braulio Vázquez del Real Valladolid. El director deportivo pucelano parece tener clara su idea de abandonar Pucela después de firmar su renovación hace sólo unos meses. La situación es clara. El proyecto se rompe con facilidad porque nunca llegó a existir cómo se comentó, se ofreció y se vendió. Quizás nunca existió para sus creadores.

Carlos Suárez y Braulio Vázquez tras una reunión con la plantilla el año pasado <em><strong>(ElDíadeValladolid)</strong></em>
Carlos Suárez y Braulio Vázquez tras una reunión con la plantilla el año pasado (ElDíadeValladolid)

Sin paciencia. De nadie
Tras los últimos resultados y el aumento de las críticas al Real Valladolid, a Paco Herrera y a muchos de los jugadores, se ha ampliado la versión de que en el seno blanquivioleta no existe paciencia para confeccionar un proyecto “a largo plazo”. “En Valladolid no hay paciencia para dejar trabajar y ver que no siempre el mejor camino es el rápido”, se afirma. Puede ser cierto. Son muchas las ocasiones en las que Carlos Suárez ha afirmado que subir a Primera no es lo único que importa. No es el único objetivo. Hacerlo con una base y un fundamento es lo realmente trascendental para el Club. Lo que necesita el Real Valladolid no es sólo subir. Exige hacerlo y mantenerse en la élite unas temporadas. Llegar para quedarse aunque, actualmente, no todo parece poder cumplirse.

Para conseguir tal ambición se debe forjar una identidad, aquélla que no se ha conseguido en las últimas temporadas. Se trata de una batalla perdida en el terreno de juego y en los despachos. El Real Valladolid no ha mantenido una línea en muchas de las elecciones y, lo que es peor, sus protagonistas no han querido sostenerla. La más que posible salida de Braulio Vázquez muestra cobardía en lo creado y escasa confianza en lo trabajado. Es cierto que el éxito de resultados del gallego no es alto pero sí lo es en lo que a ideas y trabajo se refiere.

Sobre el papel, que es cuando considero que se debe evaluar el trabajo de director deportivo, Braulio Vázquez ha hecho grandes apuestas de jugadores. Este verano, sin ir más lejos, ha dotado al Real Valladolid del perfil de jugadores que necesita el Club y al que la economía pucelana deja acceder. Muchos de los futbolistas elegidos son apuestas que los diferentes resultados del equipo han matado. A la luz pública y, por consiguiente, a ojos de Braulio Vázquez. Como el entorno, el gallego perdía la paciencia. Después la esperanza y, más tarde la ilusión. Así, necesita salir de Valladolid como supuestamente ha pedido.

Cada derrota era un paso atrás
Seguramente, uno de los motivos que han llevado a Braulio Vázquez a pedir su salida es lo que afirmaba Arturo Alvarado en la tertulia de Radio Marca Valladolid este martes. Para él, el gallego es una persona a la que le “afectan mucho las críticas”. De esta forma, y provocado por los resultados del equipo, Braulio Vázquez rompe con todo aquello que había creado con mimo en verano pero que tras cada derrota dejaba síntomas de no existir.

Siempre pensé que si se vende un proyecto a tres años, el primero en tener ese seguro y unión es el entrenador. Sería el primer sustento y Paco Herrera no lo tenía. Contractualmente, se pueden imponer muchos detalles que liberen a Club y entrenador de múltiples ataduras. El Real Valladolid no los creó y pese a la renovación de Braulio Vázquez en el mes de noviembre, cada derrota blanquivioleta, y han sido 14 hasta la fecha, alejaba al equipo de su ansiado proyecto. Las ideas estuvieron en el aire, los jugadores seguirán pero los creadores, no.

Braulio Vázquez, Paco Herrera y Carlos Suárez, en la rueda de prensa de presentación del pacense <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Braulio Vázquez, Paco Herrera y Carlos Suárez, en la rueda de prensa de presentación del pacense (RealValladolid.es)

Paco Herrera lleva semanas afirmando y dejando claro con detalles y actuaciones que no seguirá en Valladolid. Su ruptura con el proyecto y la dura derrota (6-2) ante el Sevilla Atlético pudieron desencadenar su salida del Estadio José Zorrilla. Finalmente se apostó pero su continuidad, por la tranquilidad en el equipo y por la fuerza para hacer un buen final de temporada y así, tomar impulso e inercia de cara a la próxima temporada.

Mínimamente se creía en el proyecto y en el segundo año de éste. Había un resquicio y éste lo ha tapado Braulio Vázquez. El gallego ha roto todas las opciones de un proyecto que, con perspectiva, parece que nunca ha existido porque si lo ha hecho, que alguien me diga en qué y cuándo. ¡Qué yo lo vea, por favor!

De Luarca… al cielo: la agonía económica en 2007

En el Real Valladolid siempre se recuerdan los graves problemas económicos que tuvo el equipo blanquivioleta en su último ascenso. Carlos Suárez tuvo que pelear, luchar y sufrir en exceso en el año 2012 cuando el equipo de Miroslav Djukic consiguió el ascenso de categoría. La agonía era casi total en el club blanquivioleta. Aquella temporada es recordada por las dificultades económicas para que el vestuario pudiera cobrar pero, en palabras del propio presidente, la temporada 2006/2007 fue igual de dura «o más».

El Real Valladolid estaba al límite económica en aquel momento. El ascenso parecía prioritario, pese a la propuesta de un proyecto a dos años, y, por suerte, el proyecto liderado por José Luis Mendilibar conseguía, hace ya más de diez años, ser de Primera división. El equipo y la ciudad lo celebraban mientras el Club, por fin, respiraba.

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Carlos Suárez y la agonía económica en el año 2007

El peso de José Luis Pérez Caminero
Recordar aquella temporada es sinónimo de hablar de Josñe Luis Mendilibar, de la unión entre Víctor M. Fernández y Joseba Llorente o de fichajes de gran resultado como Álvaro Rubio, Iñaki Bea, Borja Fernández o Sisi González. Destacando merecidamente su papel, el de José Luis Pérez Caminero, director deportivo de aquel equipo y que firmó aquel proyecto, queda en un segundo plano. Por ello, y durante su entrevista, Carlos Suárez destaca el peso y el trabajo de exjugador pucelano.

Tras pagar «un poco la inexperiencia» la temporada anterior, en la que el equipo vallisoletano casi llegó a pelear por no perder la categoría tras formar un grupo que, inicialmente, parecía estable y con calidad, José Luis Pérez Caminero tuvo su peso importante para que los protagonistas del día a día pudieran firmar esta temporada. 

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Carlos Suárez y el peso de José Luis Pérez Caminero en aquel equipo

El Real Valladolid cambia. El Real Valladolid gusta

El Real Valladolid ha cambiado el estilo de sus fichajes. Busca estabilidad y futuro pero no solamente en el terreno de juego sino también en el aspecto económico

• Braulio Vázquez y Paco Herrera han cambiado el estilo del proyecto en el Real Valladolid con las últimas incorporaciones. Ahora estos fichajes buscan un proyecto y un trampolín que antes era impensable •

El fútbol es muy caprichoso. Recuerdo mi entrada en el primer curso de entrenador y una frase que nos dijo el profesor que nunca se me olvidará. “Este deporte nos quita tantas horas de sueño porque hacer las cosas bien no nos asegura conseguir resultados pero hacerlas mal, siempre nos valdrá para tener malos resultados. Así lo difícil en el fútbol está en calibrar cuándo las hacemos bien y cuándo mal”. Ésta es una tarea individual y que, obviamente, se debe hacer al final de temporada. Ahora en el Real Valladolid, antes de los resultados, todo parece haber cambiado. La mecánica para la confección de plantilla es muy diferente y parece haber gustado. Normal. Hay una base.

Braulio Vázquez, Paco Herrera y Carlos Suárez, los tres pilares institucionales del nuevo Pucela (Andrés Domingo | RV.es)
Braulio Vázquez, Paco Herrera y Carlos Suárez, los tres pilares institucionales del nuevo Pucela (Andrés Domingo | RV.es)

Proyecto
Ante un proyecto, al principio, todos somos positivos. Gusta serlo aunque no siempre sea posible. Uno de las ediciones recientes del Real Valladolid más lamentables, dejando a un lado la última, es la que dejó al equipo en Segunda división en 2010 tras ver pasar a tres entrenadores. Un equipo con muchas estrellas pero poco jugador de fútbol y con una inversión faraónica a sus espaldas fracasó después de que el entorno blanquivioleta diera el visto bueno. ¡Se consiguió el récord en el número de abonados! No existía mejor respuesta al proyecto de Carlos Suárez y Roberto Olabe. Ese Pucela parecía funcionar. La idea gustaba. El resultado fue bien distinto.

Con este preámbulo que sirve más que nada para defender una creencia afirmo que estoy convencido de que el Real Valladolid está firmando un gran proyecto. Es cierto que aún faltan muchas piezas y que esta idea tiene que tener una base final pero las incorporaciones realizadas hasta la fecha cumplen un patrón desconocido en el estadio José Zorrilla en las últimas temporadas.

Trampolín blanquivioleta
No quiero ir a las dudas que pueden ofrecer los jugadores cedidos o la supuesta seguridad que ofrecen aquellos con un contrato de, por ejemplo, cinco temporadas. El debate podría ser largo y espeso y nadie llegaría a un acuerdo. En este sentido las ideas son personales e intransferibles. Dejando a un lado ese debate, la oportunidad que está regalando el Real Valladolid a sus nuevos jugadores es importante. El Pucela se define en las carreras de Isaac Becerra, Alberto Guitián, Luismi Sánchez y Jaime Mata, principalmente, como un escaparate y un trampolín.

No se puede esconder que al Pucela le interesa vender jugadores al final de cada temporada. Colocar a sus jugadores en el mercado por un buen montante económico es sinónimo de éxito. Si un jugador es traspasado es porque éste lo ha hecho bien y porque, por lo tanto, ha dado puntos y rendimiento al Pucela. Con todos estos ingredientes, el Pucela gana. Obtiene un resultado y un éxito deportivo y con ellos, un pellizco económico.

En los últimos años, por ejemplo, uno de los jugadores de mayor éxito en Valladolid ha sido Pedro León. El extremo murciano estuvo sólo un año. Llegó, jugó, destaco, triunfó y se marchó dejando más de cuatro millones de euros en el estadio. El Pucela necesita jugadores así y éstos pueden ser algunos de los recién llegados por el momento de sus carreras y lo que se espera de ellos.

En crecimiento
Salvo Markel Etxeberría, que llega cedido y con el aval de una temporada en el Bilbao Athletic en Segunda división, y Luismi Sánchez, que firma por el Real Valladolid tras una renovación que no le fue muy fructífera en la primera plantilla del Sevilla y una grave lesión que frenó su carrera, los otros tres fichajes son jugadores de un perfil ilusionante. Para el proyecto y para ellos. Lo mejor que te regala el fútbol en este sentido es el rendimiento mutuo y aquí, todos pueden ganar. Club y jugadores.

La evolución que muestran las carreras de estos jugadores parece vivir un momento decisivo. La elite está a un paso. Ya no por un posible ascenso en el campo sino por el interés de otros equipos. Tanto Isaac Becerra, como Jaime Mata y Alberto Guitián fueron vinculados con equipos de Primera antes de llegar al Pucela. Nadie se atrevió a dar el paso. Ahora, con una vinculación en Valladolid y con el foco de un club, entorno y estadio de renombre en la categoría, el Pucela apuesta por su futuro. Por el de ambos.

Con contratos de dos o tres temporadas Braulio Vázquez inyecta patrimonio al club. Son activos de experiencia, con margen de mejora, opciones de crecer, ideas que asentar y mucho fútbol que dar. Las carreras de estas primeras incorporaciones del Real Valladolid 2015/2016 ya no son la base del proyecto de Paco Herrera. Tienen la opción de ser la base y el fundamento de un cambio en el Real Valladolid que gusta. Antes de conocer los resultados, aquellos que marcan todo en el fútbol y en la vida, el nuevo Pucela convence, ilusiona y se ha vinculado con un término tan complicado como es el de proyecto. Veremos cómo quedan todas estas ideas en 2017.