En frío, todo se ve de forma diferente. La sensación va cambiando con el paso de las horas y aquéllo que deja un buen regusto de forma inmediata va tornando en agridulce con el paso de las horas. O al revés. Por ello, y analizando el empate (0-0) del Real Valladolid en Pamplona en un inicio como una oportunidad «desaprovechada», el punto blanquivioleta está teniendo un regusto malo en el mundo blanquivioleta por esa opción que se dejó escapar y por la necesidad pucelana de victorias. Dejando a un lado los resultados de la jornada y de los rivales más directos del Real Valladolid, la digestión de lo conseguido ante el Club Atlético Osasuna es escasa.
Pese a sumar fuera de casa y conseguir ampliar la dinámica positiva de juego del empate (1-1) en Vigo y la victoria (2-1) ante el Getafe, los registros del equipo en Pamplona son buenos pero insuficientes para las necesidades clasificatorias y de ambición del equipo. El Real Valladolid debe ganar y para ello debe arriesgar más de lo que lo hizo ante los de Jagoba Arrasate.
Las credenciales ofrecidas son buenas, sí, pero creyendo que pueden ser más, mirar al calendario más próximo e inmediato del equipo lleva a pensar que los de Sergio tuvieron una gran oportunidad ante los navarros pero que no le sacaron el jugo que la opción ofrecía porque el equipo no está convencido aún de que arriesgando tiene más que ganar que de perder. El Real Valladolid tiene credenciales y posibilidades para hacer de su estilo de juego lo mostrado en la primera media hora ante los de Bordalás y en los últimos 30 minutos en Pamplona.
Partidos determinantes
Independientemente del éxito que tenga esa propuesta y esa intención, la realidad confirma que desde esos registros el Real Valladolid estará cerca de conseguir las victorias que tanto necesita un equipo al que no le vale el término «insuficiente» y que no debe dejar pasar oportunidades como la vivida en Pamplona. En ella están escondidas los objetivos en ediciones como ésta de LaLiga Santander.
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Sabiendo que es «complicado» que Sergio pueda contar con Sergi Guardiola para la convocatoria y que de hacerlo sería con una versión muy baja del ‘7’, la variante del enganche gana sentido y es ella la que puede ofrecer esa «magia» a la que hacía mención el entrenador catalán. Señalado que con el doble pivote ‘defensivo’ se genera «más libertad a la gente de fuera», algo necesario para este partido, el Pucela buscará hacer «daño por dentro» y ahí la presencia de un jugador con calidad y determinación es vital.
«Tenemos la obligación de ir a ganarlo», ha asegurado Sergio. Es un detalle pero, realmente, un matiz muy relevante. Destacando la exigencia como equipo local, para Sergio la obligación ya no es lo mismo que el objetivo. Autocorrigiéndose en la propia comparecencia, el preparador blanquivioleta ha asegurado que el equipo no «debe ganar» sino que «intentará ganar». Poner un listón que no depende de uno mismo es absurdo e innecesario y es un tópico en el fútbol que se debe erradicar.
Aprovechando ese «cambio de actitud» que Sergio ha detectado en el equipo en las últimas cuatro jornadas, algo exagerado pero que puede ser incuestionable por los puntos obtenidos, el Real Valladolid llega a un duelo tan importante como el de Osasuna en mejor estado que en momentos pasados. El equipo ha crecido y, ahora, llega el momento de demostrarlo al saber que las exigencias reales y objetivas del equipo son las que el propio Sergio González destaca y pide a sus jugadores. Desde ellas se ganará éste y otros muchos partidos porque el Real Valladolid confirmará que ha crecido en sus exigencias y «alternativas». ¡Ha llegado el momento de conocer la «magia» de este Pucela!