Agridulce: El mal regusto con el empate en El Sadar

En frío, todo se ve de forma diferente. La sensación va cambiando con el paso de las horas y aquéllo que deja un buen regusto de forma inmediata va tornando en agridulce con el paso de las horas. O al revés. Por ello, y analizando el empate (0-0) del Real Valladolid en Pamplona en un inicio como una oportunidad «desaprovechada», el punto blanquivioleta está teniendo un regusto malo en el mundo blanquivioleta por esa opción que se dejó escapar y por la necesidad pucelana de victorias. Dejando a un lado los resultados de la jornada y de los rivales más directos del Real Valladolid, la digestión de lo conseguido ante el Club Atlético Osasuna es escasa.

Pese a sumar fuera de casa y conseguir ampliar la dinámica positiva de juego del empate (1-1) en Vigo y la victoria (2-1) ante el Getafe, los registros del equipo en Pamplona son buenos pero insuficientes para las necesidades clasificatorias y de ambición del equipo. El Real Valladolid debe ganar y para ello debe arriesgar más de lo que lo hizo ante los de Jagoba Arrasate.

Las credenciales ofrecidas son buenas, sí, pero creyendo que pueden ser más, mirar al calendario más próximo e inmediato del equipo lleva a pensar que los de Sergio tuvieron una gran oportunidad ante los navarros pero que no le sacaron el jugo que la opción ofrecía porque el equipo no está convencido aún de que arriesgando tiene más que ganar que de perder. El Real Valladolid tiene credenciales y posibilidades para hacer de su estilo de juego lo mostrado en la primera media hora ante los de Bordalás y en los últimos 30 minutos en Pamplona.

Partidos determinantes
Independientemente del éxito que tenga esa propuesta y esa intención, la realidad confirma que desde esos registros el Real Valladolid estará cerca de conseguir las victorias que tanto necesita un equipo al que no le vale el término «insuficiente» y que no debe dejar pasar oportunidades como la vivida en Pamplona. En ella están escondidas los objetivos en ediciones como ésta de LaLiga Santander.

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El Real Valladolid y Sergio pueden y deben ofrecer más

La visita del Real Valladolid a Pamplona dejó clara la sensación de que Sergio González puede estar contento. El entrenador catalán puede estar orgulloso de la evolución del equipo. La victoria (2-1) ante el Getafe CF dejaba una buena oportunidad en el calendario, aquélla que los blanquivioleta no consiguieron pero sobre la que dejaron grandes «sensaciones». Para el preparador blanquivioleta, los 90 minutos en el Estadio El Sadar tienen mucho de lo que él busca y propone. Pese a ello, el Real Valladolid no ganó en Pamplona y el plan de Sergio González se queda corto.

Es insuficiente para conseguir una victoria y, por ello, el análisis no se debe centrar sólo en que el acierto de Fabián Orellana hubiera decantado la victoria y que el cambio de Luis Pérez demuestra la lectura del partido de Sergio. Creo, como siempre, que hay que leer más y, en este caso, entender que aunque Sergio pueda estar contento, el plan de su modelo de juego se queda corto para este equipo.

Como se vio en los últimos 30 minutos del partido, este Real Valladolid se siente más cómodo con mayor libertad y un ritmo de juego mayor. La plantilla pucelana ha cambiado mucho y los blanquivioleta puede y deben vivir los encuentros bajo otros registros de las temporadas pasadas. Se ratificó en Pamplona pero, también, se vio ante el Getafe CF. Éste es otro Real Valladolid y el entrenador debe entenderlo y tiene que buscar el éxito de la propuesta y los contextos que más y mejor sientan a esta plantilla.

Más, que no mejor
Con jugadores como Jota Filipe o Toni Villa, que han disputado 37 y cero minutos en los últimos cinco partidos, la realidad blanquivioleta confirma que el equipo tiene para más. No para mejor pero sí para jugar y buscar durante más tiempo aquéllo que le hacen sentirse más cómodo, más liberado y más ofensivo. Queriendo, como Sergio pide últimamente, ser «positivo» y ver «el vaso medio lleno y no medio vacío», la visita pucelana a Pamplona deja el buen regusto de la evolución pucelana en el duelo.

Si ante el Getafe CF fue la propuesta inicial blanquivioleta la que se impuso al juego, ante el Club Atlético Osasuna se vio el mejor momento de juego del Real Valladolid durante el partido. Los de Sergio González se adecuaron al duelo que se encontraron, aquél en el que los registros de unos y otros hacían pensar en la victoria blanquivioleta como una posibilidad real. Viendo, asumiendo y confirmado esa sensación, el resultado se queda corto porque siendo cierto que el equipo hizo para ganar, la realidad también habla de que los de Sergio González y el propio entrenador pucelano pudieron hace más para buscar la victoria.

Desaprovechar: Cuando los registros te invitan a ganar

En la previa de la visita del Real Valladolid a Pamplona calificaba, para ElDesmarque Valladolid, el partido como una «oportunidad de oro» para los de Sergio González. Conseguir dos victorias consecutivas sería un plus diferencial para un equipo que sólo ha conseguido cinco a estas alturas de la temporada. Por ello, buscarla y dar todo por los tres puntos era el objetivo prioritario del equipo blanquivioleta en una opción que no es que se haya perdido sino que se ha desaprovechado. Para la RAE, «desaprovechar» es «no obtener el máximo rendimiento de algo» y es la sensación que deja el duelo en El Sadar.

Pese a que los pucelanos fueron inferiores a los locales en la primera hora de juego, la sensación global es que el punto es insuficiente porque los blanquivioleta pudieron dar más, conseguir más y arriesgar más. Sabiendo que los encuentros tienen diferentes fases, la visita vallisoletana a Pamplona deja la idea de que el Real Valladolid nunca estuvo incómodo y que cuando quiso dar el paso al frente, lo dio y se hizo superior al rival. Los de Sergio cuando lo buscaron maniataron al rival y es por ello que la oportunidad está desaprovechada.

Creyendo que la primera hora de juego se entiende desde ese plan de juego que tanto y tan bien define a Sergio González, la calculadora con la que el catalán diseña los encuentros fue insuficiente en un duelo en los que los pucelanos sí tuvieron un plan alternativo pero que ejecutaron con demasiada tardanza. Jugando siempre a marcadores bajos y con un ritmo lento, el Real Valladolid estuvo más cómodo ante un nivel de exigencia mayor. Cuando vio que la victoria era posible y aumentó el ritmo quizás fue tarde y es por ello que los registros se quedaron pobres.

Comodidad y seguridad
Aunque Fabián Orellana tuvo dos ocasiones claras, la propuesta y la intención por ir a por la victoria es la que define un buen o mal partido y el del Real Valladolid en Pamplona no es ni bueno ni malo, pero sí insuficiente. La oportunidad ante el Club Atlético Osasuna no está perdida pero sí desaprovechada. El partido dejó a un Pucela cómodo y seguro que no terminó de crecer en el duelo como debía ni como le obligaba un encuentro que dejaba contextos y detalles para conseguir una victoria que hubiera sido determinante.

Dos victorias consecutivas, dos encuentros de tendencia ganadora y una evolución en los registros de muchos jugadores por y para el equipo hubieran sido una inyección completa para un equipo al que le sigue confianza, seguridad, consistencia y regularidad. Desde estos contextos se entiende y se define que la oportunidad de oro que se tenía en Pamplona no es que se haya perdido pero sí que se ha desaprovechado. Quizás no todos pero sí muchos de los registros del encuentro llevaban a ver la sexta victoria de la temporada del Real Valladolid.

Cómo: La doble importancia de una victoria como ésta

En el fútbol mucho se recuerdan aquéllas históricas palabras de Luis Aragonés en las que el histórico entrenador hablaba de que lo importante en el fútbol es «ganar, ganar ganar y volver a ganar». La versión resultadista es la que más se achaca al histórico preparador sin mencionar la segunda parte de sus ideas. Para el que fuera seleccionador y entrenador del Atlético de Madrid, el rival tenía mucho peso y los partidos no eran cuestión sólo de uno mismo. Había que «ganar» pero no «ganar por ganar». Había un por qué y un cómo que, en esta ocasión, señalan al Real Valladolid.

El equipo de Sergio González conseguía este viernes una trascendental victoria (3-2) ante el Club Atlético Osasuna. El catalán, lejos de mirar sólo a la victoria, señaló en la previa la necesidad de dar todo por la victoria. Lo importante no era ganar, era todo lo que se iba a hacer por ganar y cuánto se iba a trabajar por ganar. Así, y con los tres puntos en el bolsillo, lo conseguido por los blanquivioleta es mucho más que una victoria. Es un nuevo punto de inflexión para su credibilidad, confianza y posibilidades de un grupo que aún no ha tocado techo y que, posiblemente, aún no sepa cuál es su máximo nivel.

La aportación de Shon Weissman, con dos importantes y cruciales goles, es la nueva versión de crecimiento del equipo. Si Marcos André fue el ‘descubrimiento’ hace unas semanas y Roque Mesa lo fue en el Wanda Metropolitano, el ‘9’ vivió este duelo ante Osasuna como su gran confirmación. El jugador se descubrió pero en su caso tampoco es sólo el qué sino el cómo. Confirmando todas las cualidades que tiene y los contextos en los que mejor se maneja, la tercera victoria de la temporada dice mucho del Real Valladolid y de sus jugadores.

Doble victoria
El potencial del equipo es alto. Existen muchas cualidades por explotar y muchos jugadores por presentar. Para conocer a este Real Valladolid en todo su esplendor hay que mirar al qué se consigue pero, también, al cómo se busca porque nadie, absolutamente nadie, puede negar que victorias como la de Osasuna saben doble por cómo se han firmado y cuánto pueden dar en el futuro.

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Sergio González consiguió todas las exigencias previas

Siempre he creído que las ruedas de prensa previas son determinantes para poner el foco en el partido y, en esta ocasión, más aún porque Sergio González dejó muchos detalles pero, sobre todo, muchas exigencias sobre las que mirar al cuerpo técnico y al equipo en los 90 minutos. Entre todas, destacaba una: la intención del Real Valladolid de ir a por el partido siempre. El equipo debía «intentar» conseguir los tres puntos en cualquier fase del duelo. La exigencia no era el resultado, era dar todo por el resultado, como así fue. Tras una mala primera parte, el equipo no mostró control sobre el partido pero sí intención para ir a por él y lo hizo desde diferentes aspectos que se le venían pidiendo al grupo.

El partido debía tener ingredientes y exigencias futbolísticas constantes para el Pucela y, sabiendo que las habría, el equipo consiguió responder ante ellas. Dando espacio a diferentes interpretaciones, el hecho de que el Real Valladolid remontase es capital. Nuevamente, el paso por vestuarios sentó bien al equipo. No sé qué quiere decir Sergio con un descanso «duro» ni qué supone «mirarse a la cara y decirse cuatro cosas», pero sigo teniendo claro que el equipo cree en lo que dice Sergio. No tanto en sus decisiones durante el partido, pero sí en lo que dice y en cómo lo dice.

Ésta no es una sensación nueva, ya existía cuando en los parones para la hidratación el equipo daba un paso al frente. Sergio convence al equipo con sus palabras pero no tanto con sus intervenciones, aunque en este caso una decisión suya sí fue capital para entender la segunda parte, la remontada blanquivioleta y la importante victoria conseguida. Cuando todo llevaba a pensar en cambios en el descanso, el Pucela no hizo ninguna sustitución. Se arriesgó, sí, pero se decidió. Se leyó una motivación en el grupo de la primera parte, aquél que necesitaba una «revancha», según Sergio pero, también una dosis de confianza.

Sergio arriesgó, pero ganó
Al igual que Shon Weissman, último fichaje del verano, que se ha hecho determinante para un buen resultado, el grupo necesitaba una nueva oportunidad para resarcirse. Fue compleja, pero decidida por Sergio. Nada se puede reprochar al cuerpo técnico. Fue una gestión de vestuario que salió bien. Obligamos a pensar que las decisiones son buenas en relación al resultado pero no que el resultado se consigue por esas medidas, como es este caso. El Real Valladolid ganó en «alternativas» en la segunda parte desde una buena lectura del cuerpo técnico.

Sergio González participó a su manera en el encuentro, pero intervino con una decisión que nadie más hubiera tomado en el descanso. Creyendo que en muchas ocasiones el catalán se mueve por decisiones ‘populistas’, en esta ocasión se exigió para llevar al equipo a exigencias mayores y a dar todo por la victoria desde sus ideas. Adelantando líneas, refrescando al equipo con activos de nivel y necesidad, el Pucela supo estar al nivel y consiguió llevar a la práctica todo lo que el propio entrenador había anunciado y exigido en la previa.

Creciendo en el partido, asimilando golpes recibidos y moviendo el banquillo para las peticiones del duelo, el Real Valladolid firmó la tercera victoria de la temporada, una tan necesaria como las dos anteriores. Sumar de tres en tres es vital para el equipo pero hacerlo con los registros y éxitos conseguidos en el duelo ante el Club Atlético Osasuna añaden valor a todas las exigencias y necesidades de un equipo con mucho potencial y margen de mejora que buscar. En el campo, en el banquillo y, muy posiblemente, en la grada de suplentes.

Calidad: El talento también necesita dosis de confianza

Recuerdo unas palabras de Pep Guardiola en las que aseguraba que la cantera del Fútbol Club Barcelona no era mejor que la del resto. «Lo que nos diferencia de otros es que nosotros los ponemos», aseguró el exentrenador culé cuando estaba en el Camp Nou. El contexto de aquellas son palabras son muy válidas para la realidad del Real Valladolid. El equipo de Sergio González ha ganado un encuentro muy importante ante el Club Atlético Osasuna después de una gran aportación de Shon Weissman, fichaje más caro de la historia blanquivioleta y ‘9’ de gran necesidad para este equipo. Ha sido determinante porque se ha apostado y creído en él.

En su cuarta titularidad con el equipo, el delantero israelí ha anotado un doblete que deja atrás cualquier análisis posible. El Real Valladolid ha sumado una victoria importante gracias a la adaptación a los contextos del partido. Futbolísticamente, la visita navarra al Estadio José Zorrilla tiene muchas lecturas pero, en caliente, la primera señala al delantero blanquivioleta. Dos acciones y dos goles marcan la calidad de un futbolista que necesitaba el equipo. El grupo le pedía a él y él, confianza.

Debutando en la visita al Real Madrid, jugando los primeros 20 minutos ante el Deportivo Alavés y participando 90 minutos ante el Villarreal CF, la realidad del ‘9’ no era buena. La dinámica no era positiva para un futbolista que no había participado en ninguna de las dos victorias de la temporada. La sensación sobre el jugador no invitaba a pensar en seguridad del cuerpo técnico en él, aquél que necesitaba una dosis de confianza, como Marcos André en su momento o Roque Mesa en los dos últimos partidos.

Tras 315 minutos en 12 jornadas
Bajada la efervescencia de la victoria llegará el momento de analizar la mala primera parte del equipo, la evolución de la segunda parte, el cambio tras el paso por los vestuarios, los ingredientes de la remontada y el buen papel de los cambios. Se cumplieron muchos, por no decir todos, los ingredientes de la previa. La clave estuvo muy presente para el equipo de Sergio González y por ello se consiguió ganar un partido muy importante. La lectura fue buena, pero Shon Weissman fue capital.

Ya fuera por el momento elegido, el rival seleccionado para la apuesta o los contextos y detalles concretos, la realidad es que el israelí ha demostrado este viernes tener gol y cualidades para sumar más de los 315 minutos que había acumulado en las 12 jornadas sumadas por el equipo y en las 11 en las que había estado disponible. Con él y su partido se sigue confirmando que el Real Valladolid tiene calidad, cualidades, potencial y posibilidades pero que, como siempre, todo ello necesita de una dosis de confianza.

Marcos André, ahora, es básico e indiscutible tras vivir una titularidad en las primeras siete jornadas. No es la única estrella a la que le costó y que no explotó hasta tener confianza y verse importante. Jaime Mata, por ejemplo, se consagró en una temporada en la que empezó como suplente y a la que llegó tras un año para olvidar. Fue, como para todo, una cuestión de confianza y de sentirse querido e importante. Como sentirá Shon Weissman. Sin «leyendas urbanas» y con minutos y titularidades.

La clave de despreciar una igualada no es resultadismo

El Real Valladolid y, sobre todo, Sergio González aprendieron mucho de lo mal que enfocaron el calendario y las exigencias tras la dura derrota (1-2) ante la Sociedad Deportiva Éibar. Se habló de «finales» en el mes de octubre. Un error futbolístico y para este equipo, un grupo que por aquel entonces no estaba preparado para esas dificultades. Analizando todo desde la presión total, el Pucela cayó y fue derrotado merecidamente por una nefasta gestión. Un «atajo» incomprensible. Ahora, ya sea por caer ante el Atlético de Madrid o por la dinámica de resultado anterior, el Pucela afronta el duelo ante el Club Atlético Osasuna con otro aire.

Sabiendo cuáles son sus exigencias y que un objetivo no es lo mismo que una obligación, los blanquivioleta se miran sólo a ellos para este importante encuentro ante los de Jagoba Arrasate. Las peticiones y demandas propias son aquellas que van a hacer crecer a los de Sergio en esta fase de la temporada. Con ellas, el Pucela ganará partidos importantes y duelos más allá de los directos. Ante Osasuna, la mentalidad es capital y tirando de las declaraciones de Sergio González, el equipo se debe exigir ganar el partido, algo muy diferente a «ganar por ganar».

Los pucelanos viven un encuentro «muy importante», todo lo que es un partido ante un rival con un punto más tras 12 jornadas disputadas. Es un encuentro capital pero no definitivo. Por ello, la exigencia es tan importante como el resultado. ¿Se debe ganar? Sí. ¿Se debe hacer todo por ganar? Más aún. Los pucelanos deben entender que su exigencia no es conseguir un resultado, es dar todo por un resultado. Así, la petición es futbolística y no resultadista. El Real Valladolid no se puede conformar con un empate en ningún momento y desde el campo y desde el banquillo se debe dar todo para ello.

Dar todo por ganar
La lectura del partido, que no la propuesta, pasa por ofrecer todos los ingredientes que necesita un equipo que debe ganar. El Real Valladolid necesita la victoria y debe darlo todo por ello. La obligación blanquivioleta para el duelo es que el encuentro termine y nadie pueda dudar de que los pucelanos han dado todo por la victoria. Con esa sensación global, producida por el juego, el aprovechamiento del banquillo y la adaptación a la dinámica del partido, el Pucela estará muy cerca de su tercera victoria de la temporada.

La exigencia de renegar de un empate no es resultadismo, ni mucho menos. Se trata de ambición, aquélla que pide un equipo que vive en zona de descenso y que recibe la visita de un rival que suma un punto más. Con sólo 10 puntos en 12 partidos, la mejora del Real Valladolid está en saber afrontar duelos como el de este viernes con el coraje de ir a por la victoria hasta el último segundo. Así se conseguirán más victorias que aquéllas que son necesarias en partidos importantes, pero en duelos que no son «finales» y que no hay que «ganar por ganar» sino «ganar para crecer» y «ganar para creer» desde la constante intención de ganar. Intención es la palabra determinante.

Cómo planteará Sergio un duelo como el de Osasuna

La rueda de prensa de Sergio González antes de la «importante» visita del Club Atlético Osasuna al Estadio José Zorrilla fue muy buena porque dejó muchos detalles de lo que se puede esperar el equipo para el duelo. El catalán últimamente juega con la información, tal y como demostró al ofrecer la convocatoria ante el Atlético de Madrid. La presencia de Sergio Benito en la lista fue una maniobra de distracción que el catalán quiso ofrecer para hacer dudar sobre el esquema de juego del Wanda. En esta ocasión, y de cara al importante duelo ante los navarros, Sergio divagó sobre jugar con uno o dos delanteros pero sí que mostró su plan de juego, algo que puede ofrecer muchas claves del once titular.

Pidiendo «sencillez» en el juego y ser «prácticos» en campo propio, la propuesta pucelana invita a ver un doble pivote de los que Sergio puede considerar como ‘defensivo’. Querer evitar «filigranas» es un concepto que entienden muy bien Fede San Emeterio y Rubén Alcaraz. Sergio no quiere errores en el centro del campo ni en campo propio. Quiere sencillez para ganar seguridad y, de paso, liberar a los cuatro jugadores más ofensivos.

Anunciando que «buscaremos jugar más por fuera», Sergio parece decantarse para este duelo por extremos abiertos, jugadores con capacidad de encarar para ampliar la profundidad del juego. Queriendo buscar «la espalda de los laterales», Óscar Plano es un fijo en la banda izquierda y Pablo Hervías casi que debería serlo, también, en la derecha. El juego de Fabián Orellana es muy diferente al del ’11’ y una propuesta como la que se espera para este duelo invita a ver, por fin, a Hervias en su posición. Él pide el balón por detrás del lateral. Orellana, por delante.

De la «sencillez», a la «magia»
Con el riojano en visión ofensiva, la opción de ver la segunda titularidad de Saidy Janko en el lateral derecho ganaría muchas opciones. El constante debate de estos meses en el Estadio José Zorrilla viviría un nuevo capítulo con la evolución que invita la potenciación del juego exterior del carril derecho. Dando por hecho que ’10’ y ’11’ son los jugadores actuales del Pucela que más daño pueden hacer en «campo contrario» para buscar «la espalda» de los laterales y potenciar el juego exterior, la «magia» y las «alternativas» que Sergio González mencionaba en la previa parecen señalar a un enganche y no a un doble delantera.

Sabiendo que es «complicado» que Sergio pueda contar con Sergi Guardiola para la convocatoria y que de hacerlo sería con una versión muy baja del ‘7’, la variante del enganche gana sentido y es ella la que puede ofrecer esa «magia» a la que hacía mención el entrenador catalán. Señalado que con el doble pivote ‘defensivo’ se genera «más libertad a la gente de fuera», algo necesario para este partido, el Pucela buscará hacer «daño por dentro» y ahí la presencia de un jugador con calidad y determinación es vital.

Para esa demarcación, la lógica hablaría de Toni Villa. Pese a que Kike Perez fue el mediapunta blanquivioleta en la derrota (2-0) en el Wanda Metropolitano, la «magia» y la exigencia de hacer daño habla de un perfil diferente. El del ’19’ cuadra mucho, tanto como el de Fabián Orellana. Sin tener el chileno ese perfil para el juego que se puede esperar de un extremo diestro que actúe y potencia la espalda del lateral rival, el condicionante físico que le hizo perderse el encuentro ante el Atlético de Madrid le llevaría, con la lógica por bandera, a ser suplente de Toni en el duelo ante Osasuna. Todo, interpretando los contextos futbolísticos a los que Sergio dio peso en la rueda de prensa previa al duelo y que tienen sentido con las posibilidades de juego del equipo.

Sergio no esconde la gran exigencia del Real Valladolid

El Real Valladolid perdió dos puntos en el empate (1-1) ante el Levante UD. En caliente no lo parecía pero el paso de las horas lo confirmó y el de los días, lo ratificó. La seguridad por lo perdido fue mayor aún tras el paso por el Wanda Metropolitano. Haber sumado ante el Atlético de Madrid hubiera dado fuerza a la igualada ante los granotas pero nada más lejos de la realidad. Perder (2-0) ante los de Diego Pablo Simeone ha devuelto al Pucela a la zona de descenso y ha potenciado los nervios antes del encuentro de este viernes ante el Club Atlético Osasuna.

La distancia entre ambos equipos en la clasificación puede hacer pensar que ésta sea una «final» pero Sergio González no ha querido afrontar este duelo de la misma forma que hizo con el encuentro ante la Sociedad Deportiva Huesca. Leyendo en el discurso del entrenador catalán en la previa, existe, para mi gusto, una evolución importante sobre las exigencias y los objetivos que se debe marcar el Real Valladolid para este partido. Si antes de viajar al Estadio de El Alcoraz, el catalán habló de «ganar como sea», en esta ocasión la exigencia ha sido otra. Más real y más necesaria para los blanquivioleta.

«Tenemos la obligación de ir a ganarlo», ha asegurado Sergio. Es un detalle pero, realmente, un matiz muy relevante. Destacando la exigencia como equipo local, para Sergio la obligación ya no es lo mismo que el objetivo. Autocorrigiéndose en la propia comparecencia, el preparador blanquivioleta ha asegurado que el equipo no «debe ganar» sino que «intentará ganar». Poner un listón que no depende de uno mismo es absurdo e innecesario y es un tópico en el fútbol que se debe erradicar.

Con todo, el Real Valladolid va a jugar un partido muy importante ante el Club Atlético Osasuna. Sabe que necesita ganar y marca su exigencia en estar en situación de hacerlo durante los 90 minutos. Este detalle en la previa define a un equipo que nunca puede dar por buena una igualada, por ejemplo. En la exigencia de buscar siempre la victoria está la mayor exigencia de un entrenador que debe crecer en las lecturas de los partidos o, como él dice, en las «alternativas» o «magia del fútbol». Para Sergio, el Real Valladolid debe «ser fuerte en lo básico y crecer en las alternativas». Esos detalles son diferenciales para una mentalidad como la que ha marcado en catalán: «sólo pensamos en ganar a Osasuna».

La «magia» del Real Valladolid
Para la decimotercera jornada, el Real Valladolid debe crecer en la fase determinante de los partidos, aquélla en la que los pucelanos no han estado acertados en cuatro de sus últimos partidos. Escogiendo sólo los últimos cuatro duelos, aquéllos en los que los blanquivioleta han sumado siete puntos de 12, los pucelanos deben ser más fuertes y tener más ideas. En esta ocasión, la exigencia se centra en tener un fútbol «práctico y sencillo» en campo propio. El Real Valladolid no se puede permitir «filigranas» en la creación de juego. Ahí, el rival puede hacer daño, como el Pucela sabe que lo hará con un juego exterior fuerte y vertical y en el que se gane la «espalda» de los laterales.

Aprovechando ese «cambio de actitud» que Sergio ha detectado en el equipo en las últimas cuatro jornadas, algo exagerado pero que puede ser incuestionable por los puntos obtenidos, el Real Valladolid llega a un duelo tan importante como el de Osasuna en mejor estado que en momentos pasados. El equipo ha crecido y, ahora, llega el momento de demostrarlo al saber que las exigencias reales y objetivas del equipo son las que el propio Sergio González destaca y pide a sus jugadores. Desde ellas se ganará éste y otros muchos partidos porque el Real Valladolid confirmará que ha crecido en sus exigencias y «alternativas». ¡Ha llegado el momento de conocer la «magia» de este Pucela!