Luis César, el fútbol y las ideas que más le definen

Luis César Sampedro es el nuevo entrenador del Real Valladolid desde hace 19 días. El 23 de junio firmaba su nuevo contrato con el Real Valladolid para, tres días después, ser presentado en el Estadio José Zorrilla. El gallego llega a tierras pucelanas en el proyecto más ambicioso de su larga trayectoria en Segunda división. Con un perfil muy detallado y una serie de ideas que le definen como entrenador, motivador, estratega y exigente, ‘El senado blanquivioleta’ valora, a pocas horas de su primer entrenamiento en los Anexos, cómo ven su fichaje, qué piensan de sus ideas y cómo ven su perfil unido junto al del Real Valladolid.

Miedos, dudas e ilusiones
A pocas horas de que el Real Valladolid comience su etapa en el césped, dónde se deben marcar las diferencias, Luis César Sampedro genera diferentes sensaciones en el primer debate de la temporada 2017/2018. Cerrada con un suspenso la anterior, ésta comienza con dudas, miedos e ilusiones en el perfil del nuevo entrenador. Comenzando por el discurso dubitativo, éste pertenece a Javier Valverde, creador de ‘AupaPucela.com’. El estilo del entrenador le genera dudas para la categoría por el fútbol que éste practica.

No soy nada pesimista con su llegada, le veo un perfil parecido al de Mendilibar y Djukic
Javier Valverde (AupaPucela.com) y sus primeras sensaciones sobre Luis César Sampedro

“Así como en la máxima categoría no me cabe duda que jugando bien tienes más posibilidades de ganar, en Segunda tengo mis dudas”, afirma. Para él “la diferencia de calidad entre los equipos no es tan grande y comprobado está que con un juego más rudo y directo, con jugadores que dominen el llamado ‘otro fútbol’ y con una mayor capacidad competitiva y de astucia, hay más frutos». Por ello, cuestionado sobre si Sampedro es el perfil del Real Valladolid, él cree que el perfil debe asemejarse “al de la categoría”. De sus dudas se avanza a los miedos de un Enrique Álvarez descontento por la situación blanquivioleta.

La llegada de Sampedro no le genera ninguna ilusión pero no por él sino por el Real Valladolid. “Poco me genera ilusión de cara a la nueva temporada”, asegura. “Es muy triste decirlo pero empezar un cuarto año en Segunda me deja muy indiferente”. Necesitando tiempo para saber qué ocurre con el entrenador gallego, Javier Barrocal cambia el tono del debate. “Tiene buena pinta su llegada”, afirma. Su ilusión se debe al “buen recuerdo” que dejó en Albacete y que es “un entrenador que se no case con nadie” y que “parece tener muy bien fijas sus ideas”.

Sampedro como entrenador
Dejando a un lado las sensaciones personales, el debate varía su idea. Sin gustos, es importante saber qué opinión se tiene sobre el entrenador. Qué recuerdos o ideas ha dejado en ‘El senado blanquivioleta’ antes de llegar al Real Valladolid. Enrique, el más crítico con la situación blanquivioleta, aprueba sus ideas. “Lo conozco poco”, reconoce “pero sus ideas, en principio, atraen”. Su gusto por la pelota, el saber hacer y el estilo “más ofensivo que defensivo”, convencen pero le generan una duda. “¿Todo esto vale para Segunda División?”.

Poca genera ilusión de cara a la nueva temporada. Es muy triste decirlo pero es así
Enrique Álvarez (@EnriqueAH10) resume la dura sensación que tiene sobre la actualidad blanquivioleta

El poso dejado por Javier Valverde al inicio del debate se recupera en una visión del creador de ‘AupaPucela.com’ que afirma que el fichaje de Sampedro no es ni “ilusionante” ni “mediático” pero, siendo sincero, cree que el Real Valladolid, ahora, no necesita nada de eso. Debe ser más práctico y el gallego lo es porque “con el tiempo ha evolucionado, adaptándose al perfil de jugadores que tiene y de la categoría donde se encuentra”. Pese a seguir en Segunda, el nuevo entrenador pucelano está, como Javier Barrocal asegura, “ante el reto de su vida, y como tal, eso es lo que nos debe ilusionar más”.

Cuestión de plantilla
Luis César Sampedro tiene muy claro qué tipo de equipo quiere. Cuáles deben ser sus jugadores y qué estilo quiere practicar. Las llegadas de Nacho Martínez, Antoñito Regal y Óscar Plano definen cuál puede ser su Pucela pero éstos son sólo retoques. “Ahora hay que darle una plantilla compensada”, con “jugadores competitivos”. Consiguiéndolo “y si arriba hay calidad y definición podremos soñar con algo grande”, como cree Javier Valverde. Con un nuevo tema sobre la mesa, Javier Barrocal expone una de sus grandes ilusiones y motivaciones. “Lo que puede ilusionar más es la nueva dirección deportiva”, cree. “En Sevilla han debido aprender mucho de Monchi y si ponen en práctica la mitad de lo aprendido es garantía de éxito seguro”.

Lo que puede ilusionar más es la nueva dirección deportiva pero habrá tener paciencia
Javier Barrocal (@JavierBarrocal) asegura que la dirección deportiva es lo que más ilusión le genera

Para tal menester hay que “tener paciencia y en Valladolid no sobra precisamente”. Pese a ello, la confianza en los nuevos responsables deportivos es total y así, Sampedro podrá tener una plantilla compensada y equilibrado para su mayor reto. Además de por ser en el Real Valladolid, por la obligación que tiene de generar “equipo, equipo, equipo”, como pide Enrique. Una receta «simple» que necesita este Pucela.

Sampedro y los beneficios tras una inferioridad

Dentro de su brillante exposición futbolística durante ciertas de sus ruedas de prensa, Luis César Sampedro, nuevo entrenador del Real Valladolid, ofreció a finales de noviembre de 2015 una brillante exposición de qué beneficios tiene jugar en inferioridad numérica. Apuntado siempre como una desventaja en el mundo del fútbol, una expulsión genera que el equipo que juega con diez regale «la iniciativa» al rival para saber qué hace éste. Así, el partido toma unos condicionantes inesperados. Todo cambia y nada resulta «fácil» para el equipo en superioridad porque hay un equipo que, según el entrenador gallego, renuncia «al ataque organizado y posiciones» para no «desgastarse». Siendo un equipo al que no le pueden «contragolpear», el partido pasa a ser «engañoso» en una recomendable exposición del entonces entrenador del Albacete Balompié.

La exigencia, del rival
Era la decimocuarta jornada de la pasada temporada y el Albacete Balompié recibía al Elche CF de Rubén Baraja. El equipo manchego, fuera del descenso, debía ganar para eliminar cualquier miedo. Tras dos derrotas consecutivas las primeras visiones críticas se estaban instalando en el Estadio Carlos Belmonte. El equipo de Luis César Sampedro no podía fallar en un duelo que al comienzo de la segunda parte se iba a poner en contra. A los 57 minutos de partido, Miguel Núñez era expulsado. Un encontronazo en el centro del campo dejaba en inferioridad al equipo local y con ella, el partido pasaba a manos del equipo ilicitano.

Aquélla sería una mala noticia para el equipo de Rubén Baraja, como bien se comprobaría tras el pitido final y, sobre todo, tras la comparecencia de Luis César Sampedro, nuevo entrenador del Real Valladolid. El míster gallego narraba lo difícil que es superar a un equipo con 10 futbolistas pese a que la teoría diga todo lo contrario. Desde la expulsión “nosotros renunciamos al juego de ataque y descansamos”, aseguraba Luis César. La exigencia ya no era manchega. Con uno menos, el exigido por la victoria era el rival. El Albacete Balompié, en palabras de su entrenador, “sólo” tenía que colocarse en su campo y “esperar qué sabe hacer el rival” para, después, “contragolpear” tras perder, intencionadamente, la presencia en el área.

Estando en inferioridad, como cualquier otro equipo, éste puede y debe adoptar un plan más conservador, como explicaba Sampedro. “Cuando te quedas con 10 tenemos que hacer menos en ataque. Nuestra estructura defensiva empieza a funcionar y queremos que el juego derive en defensa organizada y contrataque». Lo que queremos es que nos nos hagan daño”, afirmaba. El objetivo cambiaba. El equipo en inferioridad no quiere una posesión larga. Busca muchas pero cortas. Transiciones rápidas y eléctricas Todo lo contrario que el rival.

Detalles ofensivos
Mientras el equipo en inferioridad quiere hacer el partido lento sin balón, el rival debe abusar del esférico, llevarlo de un lado a otro y esperar que el rival, preso de una ambición que jamás debe tener, cometa un fallo y regale un espacio. Aquel día el Albacete no los regaló y encontró, en el minuto 86, un hueco en la defensa del Elche CF. Una gran jugada personal de Samu Delgado ofrecía una victoria recordada en tierras manchegas. Como afirmaba Sampedro tras el final del partido, el objetivo se había conseguido pero no por un juego “bonito”.

Éste “no será un partido que pase a la historia por su juego” pero “sí por la épica”. El Albacete se hizo superior porque, al contrario que el día que “regaló el balón al Real Oviedo, supo atacar todos los detalles. El plan estuvo igual de ejecutado. El entrenador intervino en el juego pero gracias a la “solidaridad” de los jugadores y de lo que “hemos corrido”, según el míster, los manchegos se llevaban una victoria importante. Tristemente, la penúltima de Luis César Sampedro como entrenador del Albacete Balompié.

El día que Sampedro ‘regaló’ la posesión al rival

Luis César Sampedro, nuevo entrenador del Real Valladolid, siempre ha sido un entrenador muy vinculado a un sistema de juego muy concreto, sobre todo en el Estadio Carlos Belmonte. El gallego parece estar etiquetado por el fútbol de toque y elaboración pero rebuscando en el baúl de las ruedas de prensa aparece una comparecencia brillante del técnico gallego. Una rueda de prensa que se produjo tras perder una victoria que parecía estar en la mano pero que no cerró la exposición de Sampedro. En ella afirmaba haber «regalado» el balón al Real Oviedo. Lo hizo de una forma meditada porque «no quería el balón», como él aseguró. En aquellos segundos 45 minutos, el Albacete  Balompié «quería ocasiones» y «quería espacios para correr». Estos no llegaron y la victoria se escapó pero el nuevo míster pucelano demostró lo partícipe que quiere ser del juego de su equipo. Ante los buenos resultados y ante los que no lo son tanto, como aquel 6 de febrero.

Participar en el equipo
Dentro del resumen que he realizado en estas líneas de la temporada 2016/2017 en el Real Valladolid, han sido varias las ideas que he querido plasmar. Por ejemplo, tras una dura temporada en el seno blanquivioleta, creo que Paco Herrera deja un importante legado en el Estadio José Zorrilla. Ha creado una base sobre la que se puede trabajar. Él llegó con el equipo vacio y ha conseguido dotarle de un sustento. A nivel de nombres, calidad e imagen, el pacense ha dejado su poso. A nivel de fútbol, no. Pese a que pueda ser llamativo, creo que, a nivel táctico y futbolístico, Juan Ignacio Martínez dejó más su sello en la temporada 2013/2014 que Herrera en la pasada. Sí. Tal cual. No me he vuelto loco. Es más, lo aseguraría con rotundidad.

Pese al descenso, el planteamiento táctico del alicantino en la histórica victoria (1-0) del Real Valladolid ante el Fútbol Club Barcelona es el último duelo en el que se ha visto una intervención directa del entrenador en el juego y en el estilo del equipo. Aquel día, con varios retoques de jugadores y movimientos de pizarra, Juan Ignacio Martínez fue determinante en la que es la última gran victoria blanquivioleta.

Ese día, el míster participó como nunca en el planteamiento y le salió bien. Una semana después, en la visita al Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, también lo hizo pero nada se parecería a lo anterior (4-1). Intervino en el juego y participó del equipo. Bajo esta idea, han sido muy pocos los detalles que han dejado al Real Valladolid de Paco Herrera como un equipo con detalles de su entrenador. Realmente, el pacense influyó poco del juego.

Los detalles, en contra
Rebuscando en las decenas de comparecencias vistas de Luis César Sampedro tras su fichaje por el Real Valladolid he visto varias interesantes. Una de ellas fue el 6 de febrero del año 2016. En ella, y tras perder una renta de dos goles ante el Real Oviedo, el gallego explicó por qué habían transcurrido los segundos 45 minutos por el camino que se había visto. Una explicación muy clara de lo que el gallego participa en el juego de su equipo.

Marcado como un entrenador de fútbol de toque y constante elaboración, aquella tarde, y tras llegar al descanso con un favorable marcador (2-0), Sampedro explicaba su planteamiento para la segunda parte. “El partido se nos ha puesto bien”, aseguraba y por ello “hemos optado por entregarle el balón al Real Oviedo a ver qué sabía hacer”. Bajo este patrón, hemos buscado “agruparnos en nuestro campo” y “explotar los nos iba a dejar” el rival. La idea era clara: “robar y contragolpear”. Aquella segunda parte, el Albacete Balompié no quería el balón, en palabras tan llamativas como tajantes de su entrenador.

La idea salió. En líneas generales se cumplió el plan. Viendo aquel partido se aprecia que esa llamativa variante del equipo manchego tenía sentido. El Real Oviedo, salvo dos ocasiones muy puntuales y en fallos claros del Albacete, dominaba donde Sampedro quería. Afirmando que “nada ha ocurrido por nuestros posicionamiento de repliegue”, el nuevo entrenador blanquivioleta confirmaba, sin tapujos, que no había querido el balón.

“Les hemos entregado el balón” y no fue por ello por lo que no consiguió la victoria. Estaba cerca el tercer gol manchego pero “no robe dónde quería” y “me faltó fuerza para contragolpear”, aseveraba. “Faltaron cosas”, aseguraba Sampedro en una comparecencia que demostraba todo lo que el gallego participa en su equipo. Sampedro es mucho más que balón. Es compresión del juego y de las necesidades de partido, salgan bien o no en el análisis que se realiza tras el pitido final.

Un entrenador «fiel» de gran recuerdo en Albacete

Con 53 partidos en Segunda división B y 71 en Segunda, el bagaje del nuevo entrenador del Real Valladolid tiene mucho fundamento en el Estadio Carlos Belmonte de Albacete. El míster, que ascendió al equipo manchego a la categoría de plata en 2013, es definido como «demasiado gallego» desde ‘Queso mecánico’. Recordado por Juan Luis García como un entrenador que impuso «un tipo de juego como hacía tiempo que no se veía en el Carlos Belmonte», la definición más elocuente sobre Sampedro llega al afirmar que en «lo personal» y en «las distancias cortas» es «alguien que merece mucho la pena». Con el inolvidable ascenso y el juego de su equipo. Luis César Sampedro mantiene un gran nombre en tierras manchegas pese a no terminar la última temporada.

Un gran recuerdo
El Albacete Balompié es, recientemente, club de Segunda división. El equipo manchego, tras perder la primera eliminatoria, ha conseguido llegar hasta el último partido y firmar el ascenso de categoría. Este pasado domingo, en la pertinente celebración en el Estadio Carlos Belmonte, muchos se acordarían del nuevo entrenador del Real Valladolid ya que Luis César Sampedro fue el último en conseguir el ascenso. Éste es un éxito que no se olvida en tierras manchegas, como bien recuerda Juan Luis García desde ‘Queso mecánico.com’.

“Luis César siempre será bienvenido en Albacete”, asegura porque “no hay que olvidar él el que sacó al Albacete del pozo de la Segunda División B” pese a su “cabezonería”. Con diferencia a lo ocurrido en su reciente etapa en el Club Deportivo Lugo, Sampedro sí que es recordado por un estilo de juego trabajado, definido y casi obsesivo. Esa “cabezonería” llegaba por su interés en jugar “con la pelota jugada desde atrás en una categoría como la Segunda División en la que hay que ser más práctico”. Pese a ello, Luis César consiguió exhibir “un tipo de juego como hacía tiempo que no se veía en el Carlos Belmonte”.

Ideas muy definidas
Con un estilo definido y un “inmovilismo”, como definen desde Albacete en sus ideas, “la afición guarda buen recuerdo de él”. Luis César Sampedro nunca será pitado en una tierra en la que se le recuerda como un hombre tremendamente “fiel” a un estilo. “Independientemente de la situación clasificatoria”, el futbol era el mismo Él quería que así fuera. Siempre desde el dominio del partido. Así, “ofreció un muy buen fútbol de toque de balón que desde luego no es lo habitual en ninguna de las dos categorías”. En las que entrenó.

En su etapa el Albacete se olvidó “por completo” del “juego directo o de patadón”. En los aquellos 124 partidos se definió como “un entrenador al que le gusta jugar y cuidar la pelota”. Dándole una relevancia destacada a los jugadores, desde el entorno del Estadio Carlos Belmonte se ve que este estilo “depende muy mucho de los mimbres que le den y de la paciencia y exigencias de la afición blanquivioleta”. Esperando un buen vestuario, los aspectos del entorno parecen más complicado de encontrar en la cuarta temporada de plata del Real Valladolid.

Un tipo que “merece la pena”
Ese carácter “fiel” de Sampedro con su estilo de juego define cómo es él. Para conseguir este estilo se debe ser concienzudo y él lo es. Sin duda. Juan Luis García le define como “una persona muy trabajadora y rigurosa en su trabajo y, quizás abusando del tópico, demasiado gallego”.

Ese gen de su tierra es definido desde ‘Queso Mecánico.com’ “ya que en ocasiones transmite, de manera probablemente intencionada, cierta lejanía con respecto al entorno y la plantilla”. Independientemente “en lo personal y en las distancias cortas”, Luis César Sampedro “es alguien que merece mucho la pena” y que en Valladolid será recordado por lo que consiga. En Albacete firmaría dos éxitos y, por ello, nunca se le pitará cuando viajé hasta la que fue su casa. Pese al descenso de 2016.

El sabor «agridulce» que Sampedro deja en Lugo

Preguntar a Borja García, de ‘Lugoslavia’, por el recuerdo que deja Luis César Sampedro, nuevo entrenador del Real Valladolid, en el Estadio Anxo Carro es hacerlo por una sensación «agridulce». Pese a los buenos registros obtenidos, la ilusión rota que existió por llegar al play-off rompe muchos de los análisis ante un entrenador sobre el que flota una mala relación con el vestuario. Marcado su regreso a Galicia por la marcha de Alfonso Pedraza en el mercado invernal, desde Lugo se ve a Sampedro como «un tipo duro, tranquilo, meticuloso, que piensa sus decisiones y que sabe lo que hace». Pese a esa imagen, la sensación no es la propia del que, a nivel de clasificación, es el mejor entrenador de la historia del Club Deportivo Lugo.

Entre dos aguas
Sí y no. Bien y mal. Agradecimiento y decepción. Luis César Sampedro ha dejado su imagen entre dos aguas en el entorno del Club Deportivo Lugo. El no querer renovar con el equipo gallego y una “nefasta relación” con el vestuario, como así la denominan en tierras gallegas, restan mérito al autor de la mejor temporada clasificatoria de la historia del equipo lucense. Ese noveno puesto es el mejor dato del Club Deportivo Lugo pero no engrandece el paso del nuevo entrenador del Real Valladolid por el Estadio Anxo Carro.

El poso que deja Luis César es “agridulce”, como narra Borja García desde ‘Lugoslavia.gal’. “Por un lado consiguió la mejor clasificación histórica del club. Aunque no sea 100% significativo, en toda la temporada el equipo no tocó puestos de descenso en ninguna jornada y, a pesar de una crisis de resultados en la segunda parte de la liga, la salvación fue relativamente holgada”. Firmó una buena temporada pero en su contra deja “una mala gestión de los cambios, una neutralidad excesiva en su discurso y una nefasta relación con el vestuario”.

Indagando sobre el aspecto negativo, Borja cree que “se le criticaba tener el mismo discurso en las ruedas de prensa y la falta de reacción en los partidos debido en gran parte a que los cambios eran siempre los mismos”. Esta última situación llamaba mucho la atención del espectador gallego “sabiendo que es un estudioso del fútbol”, como le denomina Borja. Todo lo que englobaba Luis César en Lugo tuvo su punto de caída en el mercado invernal. La salida de Alfonso Pedraza comenzó a “diluir el demoledor inicio de liga” mientras “se estropeaba la relación entre cuerpo técnico y jugadores”.

El estilo de Sampedro
Cuestionar sobre Luis César Sampedro es hacerlo siempre sobre su fútbol. Borja García afirma que éste ha sido “especialmente un fútbol de posesión”. Era un juego “de inicio de juego desde atrás y armando las jugadas con paciencia”. Era el estilo base “aunque bien es cierto que disponer de jugadores incisivos como Alfonso Pedraza en alguna ocasión se ha practicado el fútbol directo”. Su Club Deportivo Lugo era más vertical que el Albacete Balompié pero claro, la pérdida del estandarte de ese estilo rompió muchas de las variantes del equipo.

El juego cambió, Sampedro no tanto. ¿Qué perfil ha tenido el gallego en su regreso a su tierra? Borja García es tan sincero como contundente. “La imagen que da de cara a la galería es la de un tipo duro, tranquilo, meticuloso, que piensa las cosas y que sabe lo que hace”. Pese a todo, “personalmente, me ha descolocado esa ruptura con el vestuario y me ha hecho dudar de su capacidad de gestión de los jugadores”.

Pese lo negativo que ha englobado a la etapa de Luis César Sampedro en el Club Deportivo Lugo, que no ha sido poco, Borja García, como representante de ‘Lugoslavia”, le ve con opciones de llevar al Real Valladolid a ese ansiado play-off “que de no haber tenido los problemas en el vestuario el club podría haber alcanzado” en Lugo.

Quizás Luis César Sampedro no quiso decir nada

Siempre he afirmado que me gustan las ruedas de prensa. Por ejemplo, y sin exagerar, desde que Luis César Sampedro es el nuevo entrenador del Real Valladolid habré visto 20 ó 25 comparecencias del entrenador gallego. Su presentación en el Albacete Balompié y en el Club Deportivo Lugo y decenas de análisis tras los partidos disputados en un equipo y en otro. Por ello, entendiendo o, como poco, sabiendo cuál es su estilo, su presentación en la sala de prensa del Estadio José Zorrilla me dejó muy frío. En ella, o Sampedro no dijo nada o no quiso decir nada. En los más de 12 minutos en los que duraría la comparecencia del gallego, no habló de ningún jugador y no dijo claramente qué quería o esperaba del equipo. No dijo con rotundidad nada pero sí que dejó sobre la mesa muchas de sus ideas y principios para esta ambiciosa aventura.

¡Maldita hemeroteca!
Dentro de esas 20 ó 25 comparecencias que he visto de Luis César Sampedro le he visto asegurar de todo. Vi como afirmaba que el Bilbao Athletic “no tendría problemas para salvar la categoría” o que su Albacete Balompié “no descendería” cuando lo hizo ya sin él en el banquillo. Ese discurso “fuerte, directo y sincero” que se encuentra en el gallego tuvo un punto álgido en su presentación en el Club Deportivo Lugo. En ella afirmó que tenía unos objetivos muy definidos. Esas afirmaciones le salieron caras durante la temporada. Fue un boomerang muy similar al que Paco Herrera sufrió en su objetivo y ambición de “volar” en las últimas diez jornadas.

¿Cuántas veces fue cuestionado el exentrenador blanquivioleta sobre si estaba consiguiendo su objetivo? Es más, ¿en cuántas ocasiones se llegó a pensar en el fracaso de Herrera por no conseguir uno de sus grandes objetivos de la temporada? En muchas ocasiones, el mundo de fútbol no se mide sólo por los resultados sino en lo que se consigue desde las expectativas que se han puesto. Por ejemplo. Isaac Becerra y Alex López han fracasado en esta última temporada. ¿Tan mal año han hecho? No ha sido bueno pero no un fracaso. Ha sido una frustración por las esperanzas e ideas que se vendieron con sus llegadas. La culpa, en gran parte, por las ilusiones pero, también, por la hemeroteca. Ese doloroso arma para los entrenadores.

No asegura. Deja caer
De esta forma, con más de 15 años en los banquillos, y tras haberlo vivido “todo”, como él afirmaba, Luis César Sampedro no se quiso mojar en la presentación. Es curioso pero no dio un solo nombre propio, salvo el de sus compañeros de banquillo. No mencionó un futbolista. Ni de la primera plantilla ni del Real Valladolid Promesas. No especificó nada de forma individual. No era el día para dar grandes titulares.

Bajo ese camino, no dio el sistema de juego ni el estilo que quiere proponer en esta etapa. No dio detalles pero sí dejo grandes pistas. En el aspecto base del juego se gustó. Sin hablar de qué estilo va a tener el equipo, sí afirmó que éste será un equipo de variantes y alternativas que busque merecimientos para “merecer ganar”. Su filosofía radica en el merecimiento y en ganar, pero no de cualquier manera.

Explicando pero sin detallar, Sampedro narraba que su equipo no será un conjunto conservador ni un equipo tremendamente defensivo. Su Real Valladolid será un equipo “que sepa cómo ganar al rival”, con un “fútbol definido” y con un estilo para “neutralizar a los rivales”. Esa base crecerá durante la temporada. Sampedro no genera expectativa. No quiso adelantar nada. “Lo iréis viendo”, aseguraba antes de llegar al punto que más le define. Para él “no es cuestión de ganar de cualquier manera, aunque es lo que quiere todo el mundo”. Ganar. Lo más importante en el fútbol. Lo más difícil y, a veces, lo más sencillo.

Cuestión de merecimiento
Una vez leí en el libre ‘Saber perder’, de David Trueba, que el fútbol es para “humildes” porque es “el único oficio en el que puedes hacerlo todo bien en un partido y perderlo y hacerlo todo mal, y ganarlo”. Sobre este estilo se centraba la parte final de la presentación de Sampedro. Aquella comparecencia en la que quedaba claro que lo importante son los puntos y en la que “para ser bueno en junio, tengo que ser bueno todos los meses” porque “el fútbol se trata de acumular méritos” y esas opciones también se deben acumular en los partidos.

Un entrenador quiere sentirse valorado y premiado. Para ello, debe ganar y para conseguir victorias debe, inicialmente, merecerlo. Convencido de que dispondrá de buenas herramientas, las mejores en su “carrera deportiva”, Luis César Sampedro abandonaba este lunes la sala de prensa del Estadio José Zorrilla. Lo hacía dolorido por la reciente operación vivida pero convencido de que había vendido todo lo que quería vender. No dejaba mensajes para pillarse los dedos pero sí ideas sobre las que basar sus comparecencias. En ellas, como en el campo, su Real Valladolid irá evolucionando hasta darse a conocer por un estilo identificativo.

Así define Luis César Sampedro cómo es su fútbol

Hablar de Luis César Sampedro, nuevo entrenador del Real Valladolid, es hacerlo de un fútbol combinativo. Pese a que él niega cualquier tipo de etiqueta, el gallego las tiene y pese a que las regatee, la suya habla de un entrenador al que le gusta el fútbol de toque y evolución aunque él define el estilo que busca en «un equipo completo que juegue y que no deje jugar». Para el ex el Club Deportivo Lugo o Albacete Balompié, su obligación es «crecer en el partido desde el manejo del balón con criterio pero no sólo desde la posesión». Al equipo se le debe exigir mucho más y, sobre todo, desde «saber entrenar». Con esa base, Luis César Sampedro tiene muy claro que «a mis equipos le duran los partidos 90 minutos». Sea cuál sea el camino del partido. Su personalidad le hace imposible desaprovechar minutos, oportunidades y trabajo.

Una filosofía bien marcada
“Llega el domingo, es el día de los futbolistas, y llega el momento de poner en práctica nuestra manera de jugar, conseguida mecanizando, automatizando e interiorizando las aptitudes de todos para alcanzar un objetivo común: facturar tres puntos en este partido”. Así comienza la narración de Luis César Sampedro en una de las entradas que ha realizado en su blog. Ésta de la más recientes, data del pasado 9 de febrero y muestra el estilo que posee el nuevo entrenador del Real Valladolid. Exigente, realista de sus funciones, ganador y consciente de que el fútbol y la evolución del juego llegan desde el entrenamiento.

Su versión moderna, aquélla que la hace afirmar que “aprovecho las tecnologías para saber en qué pueden mejorar mis jugadores y detectar las debilidades de los rivales”, y su estilo trabajador, el que le lleva a anunciar que “me sigo formando día a día porque el fútbol es efímero y los éxitos se diluyen en poco tiempo”, ya demuestra qué tipo de entrenador ha firmado el Real Valladolid para esta temporada. Un preparador que resume su filosofía en que “se juega para superar los malos hábitos de nuestra mente que dificultan la demostración de nuestro potencial”.

Exigente y realista
“Los partidos duran con mis equipos siempre 90 minutos. Puede venir como sea el partido que los partidos duran 90 minutos». Así definía Luis César el carácter de su Albacete Balompié. Pese a que fue un equipo que coqueteó con el descenso y que perdería la categoría, ya sin él en el banquillo, aquella versión manchega llenaba de orgullo al técnico gallego. Ese equipo era lo que él buscaba, en entrega y coraje. Un conjunto intenso pero consciente de dónde está el juego. “Se necesita rebajar la estimulación y no pensar”, afirma. Para él, la mente del futbolista debe estar “en calma y en silencio” para que se centre “en el aquí y en el ahora en sintonía con la acción a realizar”.

En su versión más psicológica, Sampedro cree que “la concentración en el juego no se logra mirando fijamente algo”. Considera que “se trata de algo que sucede de forma relajada sin esfuerzo prácticamente” y “sin necesidad de control”. El nuevo entrenador blanquivioleta entiende que “las mayores pérdidas de concentración siempre surgen cuando dejamos que nuestra mente imagine lo que va a ocurrir o recuerde lo que ya sucedió” pero “esa mente viajera jugará con el contrario y será un enemigo más”.

La exigencia debe ser propia pero, también, consecuente. El fútbol de Sampedro es arriesgado. Quiere jugar y no dejar jugar al rival pero siempre dentro de un ámbito de unión con el balón. Una presión elevada y un dominio del esférico para evolucionar sobre el terreno de juego. Luis César Sampedro busca un “equipo acosador”, un conjunto que no tenga una sola etiqueta. El técnico gallego no quiere ataduras.

Adaptación total
Tener etiquetas, todo lo que rechaza Luis César Sampedro, evita, por ejemplo, que su Real Valladolid sea diferente al Club Deportivo Lugo. Con una etiqueta definida, uno y otro deberían ser copias de juego y jugadores pero Luis César rechaza tal situación. La niega porque “me adapto a los equipos que dirijo”. Como exigencia está que “procuro que tengan un estilo de juego reconocible”. Así, su proyecto gallego era mucho más “vertical”, como él lo llegó a definir, que su Albacete Balompié, por ejemplo.

El estilo de Luis César Sampedro está tan definido como por definir. El Real Valladolid y, ante todo, la plantilla que se pueda conformar dictaminarán qué tipo de Pucela se puede ver en los próximos meses. Con un estilo o con otro, éste tendrá la innegable exigencia de ser “mejor en la segunda vuelta que en la primera”. El fútbol de Sampedro crece desde el entrenamiento y desde la impepinable obligación de que “tenemos que merecer ganar”. Ésta es la petición que Sampedro hace a sus jugadores antes de todos los partidos y que, con un estilo u otro, hace de sus equipos una propuesta ganadora que como él defiende “no siempre sale bien”.

Luis César y un discurso fuerte, directo y sincero

El 13 de diciembre de 2015, tras perder (0-1) ante el Real Valladolid de Miguel Ángel Portugal, Luis César Sampedro ejemplificaba cómo es su discurso, aquél tan importante y mirado en el fútbol moderno. Señalado y criticado tras una dolorosa derrota como local, la prensa manchega pudo recordar de qué pasta está hecho el nuevo entrenador blanquivioleta ante los micrófonos. Un discurso directo, sin censura y osado en algunos momentos demostraba, también, como es un entrenador hecho en Segunda división pero que no olvida su procedencia. Un hombre con memoria que explicará todo lo que se le requiera ante los medios de comunicación y que, como lo ha hecho Paco Herrera en esta última temporada, dejará muchos titulares. Muchos.

Directo y futbolístico
Tras ser ‘presentado’ por Rubi en la etapa del catalán en el Real Valladolid, Luis César Sampedro me había llamado la atención y veía muchas de sus comparecencias tras los partidos. Una de las que más me sorprendio y, a su vez, convenció fue la que realizaba la pasada temporada tras perder (0-1) ante el Real Valladolid. El Pucela de Miguel Ángel Portugal ganaba en el Carlos Belmonte gracias a un gol de Juan Villar y Luis César Sampedro explotaba en la sala de prensa al entender una presión desmedida y exagerada tras los últimos resultados. El equipo no estaba todo lo bien que él quería pero sí estaba dentro de los parámetros para los que estaba creado.

Aquella comparecencia era muy similar a la que Juan Antonio Anquela realizaba tras la penúltima jornada del pasado campeonato. En ella se sorprendía por la desmedida exigencia y presión ejercida por el entorno. Igualmente, ese 13 de diciembre de 2015, Luis César Sampedro mostraba su discurso, aquél que no deja indiferente a nadie por lo directo, osado y sincero que es. Un estilo muy claro y contundente que no deja de tener un contenido futbolístico, como cuando de forma brillante explicaba qué es la “falta de concentración” en el deporte de élite. Una muestra de conocimiento.

Similar a Paco Herrera
Cuando hace algo más de un año Paco Herrera llegaba al Real Valladolid, el estilo que defendía el pacense será similar. Denominado como “un discurso claro y sin tapujos para comunicarse”, la expresión de uno y de otro son muy similares. La claridad, la contundencia y la sinceridad en los discursos de ambos son parejos. Por ejemplo, aquellas declaraciones del actual entrenador del Sporting de Gijón en el Estadio Carlos Tartiere sobre José Arnáiz son propias del estilo de los dos últimos preparadores pucelanos. Rubi o Miguel Ángel Portugal, por ejemplo, no las hubieran firmado y menos de una forma natural.

Sampedro y Herrera dirigen el equipo, también, desde sus comparecencias. Dan la importancia de sus mensajes al comunicarlos al entorno. Muestran qué quieren del equipo y cómo se lo exigen. Esa ambición de pedir al equipo marca su estilo y la forma de expresarlo. Exigente en el día a día, Luis César Sampedro no perdona una. Quiere que todo salga a la perfección pero sin olvidar de dónde viene, dónde está y que tiene entre manos.

Bajo este conocimiento de la realidad, el nuevo entrenador blanquivioleta expresaba en aquella rueda de prensa de diciembre de 2015 que no olvida de dónde viene. “Vengo de Segunda división B” decía al referirse al ascenso manchego desde la categoría de bronce. Ahora, todo cambia. Viene de una gran temporada en Lugo.

Llega de crear la mejor versión del equipo gallego de su historia y será exigido como tal porque, posiblemente, por ello firme por el Real Valladolid. Además de por estar en una entidad como el Real Valladolid, Sampedro variará matices de su discurso. Sabe que ha crecido, en nivel, en exigencia y en objetivos. Su procedencia, ahora, es diferente. Su estilo, no. Es el mismo y su discurso directo, sincero y osado llega al Real Valladolid. Mantiene el estilo de Paco Herrera pero cambia conocimientos. Inyecta su estilo propio. Bienvenido sea.

Valladolid necesita un entrenador osado y valiente

Luis César Sampedro será el encargado de dirigir al Real Valladolid. En su haber el ascenso del Gimnàstic de Tarragona a Primera, del Albacete Balompié a Segunda o la mejor temporada del Club Deportivo Lugo de su historia. En su debe, el descenso del equipo manchego. Como fortaleza tiene su juego agresivo y al ataque y como debilidad, su fragilidad defensiva. Así podríamos encasillar o etiquetar al nuevo entrenador blanquivioleta.

Luis César es uno de esos entrenadores modernos. Aunque ya es veterano es uno de esos preparadores de perfil apasionado por el fútbol y que disfrutan de cada sesión de entrenamiento. Se podría decir incluso que contagia su pasión por este mundillo a muchos de sus jugadores que, tras ser entrenados por el gallego, inician su carrera en los banquillos. Sus equipos gozan de una gran personalidad, con laterales muy abiertos que ejercen de carrileros, mucho movimiento en la parcela ofensiva y juego de posición.

Aunque se le etiquete como un entrenador de toque y más toque, sus conjuntos destacan por ser agresivos y hacer una presión alta, sin la cual sería imposible tener el control de la posesión y desarrollar ese juego combinativo y de dominio que busca. En definitiva, Sampedro es un entrenador valiente con las ideas muy claras. El problema está en que toda esa personalidad puede transformarse en ciertos riesgos en zona defensiva, perdidas peligrosas y en un sistema que necesita funcionar a la perfección.

El perfil de sus jugadores
Luis César Sampedro necesita disponer de jugadores de un perfil muy concreto. Por ejemplo, Alberto Guitián parece haberse formado para jugar a sus órdenes, mientras que Álex Pérez puede tener problemas. Miguel Ángel Gómez tiene el duro trabajo de encontrar ese tipo de jugador que se adapten a ese estilo. No abundan en el mercado y conformar una plantilla acorde a las necesidades del nuevo míster es gran parte del triunfo futuro. El éxito estará en el equilibrio que el entrenador gallego consiga finalmente y en su capacidad de adaptación.

Por norma general, al gallego se le achaca que con ese juego bonito en Segunda división no se triunfa y nada más lejos de la realidad. Lo difícil es conseguir que el equipo encaje para conseguir jugar como él desea y lo cierto es que ya lo ha conseguido en equipos más modestos. Ahora habrá que ver si la presión de un histórico vuelva a convertirse en un hándicap para todo el que llega al Estadio José Zorrilla y si el Valladolid, como ciudad y afición, está capacitada para un entrenador tan atrevido y valiente como el gallego.