En una temporada que comenzaba siendo un sueño para Paços de Ferreira, André Leão estuvo cerca de despedirse de Mata-Real con el descenso de categoría
• Paços de Ferreira, que comenzaba disputando Champions League, terminó la campaña como último clasificado.
• En una dura eliminatoria ante Desportivo Aves, A. Leão colaboró para evitar un duro descenso de categoría.
• El nuevo jugador pucelano cerró su época en Mata-Real con una participación que duró dos minutos escasos.

La temporada 2013/2014 pintaba histórica para Paços de Ferreira. Después de que el equipo entrenado por Paulo Fonseca se clasificara para la ronda previa de la Champions League, todo era alegría en el humilde y coqueto estadio de Mata Real. Jugadores, afición y cuerpo técnico celebraban el mayor éxito de la historia del club mientras los dirigentes hacían cuentas. La clasificación para el máximo torneo europeo suponía un empujón a sus arcas, algo que aumentaría con la venta de alguno de sus jugadores más destacados, entre los que estaba André Leão, nuevo jugador del Real Valladolid.
Todo era alegría en el entorno del Paços de Ferreira a la hora de afrontar una campaña que muy pronto devolvería a la realidad a todos sus integrantes. Con la pérdida de jugadores vitales y, sobre todo, con la marcha de su entrenador la alegría se fue tornando en un escepticismo que, rápidamente, se terminaría convirtiendo en tragedia. Con la eliminación de la ronda previa, a manos del Zenit de San Petersburgo, no llegaba el mayor mazazo de la temporada sino la vuelta a una realidad que fue mucho más allá, hasta el punto de dejar al club al borde del descenso de categoría.
Lucha por el descenso
La eliminación de Champions League, que fue afrontada con normalidad en el entorno portugués, no afectó al club pero el comienzo liguero si, y además mucho. Comenzar el campeonato con cuatro derrotas consecutivas hizo saltar las alarmas y centró todas las críticas sobre el entrenador, el ex jugador Costinha. El ex del Atlético de Madrid, entre otros, no duraría mucho tiempo en el cargo. Tras la jornada siete, con una victoria, un empate y cinco derrotas, el portugués era despedido en el primer intento de solventar una temporada que nunca cambiaría su signo.
Pese al cambio en el banquillo, todo iría a peor. André Leão y sus compañeros no conseguían cambiar el tono de la temporada. Con goleadas increíbles y partidos en los que Paços de Ferreira parecía no estar en el terreno de juego, nadie reconocía al equipo ni a ninguno de sus jugadores. Tal fue el despropósito de temporada que el club se lo jugaría todo en una eliminatoria. Si ganaba todo quedaría en un mal sueño. Si perdía, descendía de categoría.
Ese ser o no ser ante el Desportivo Aves fue positivo para los intereses del nuevo jugador del Real Valladolid. Con una victoria (3-1) en Mata-Real, Paços hizo bueno el empate (0-0) del primer partido y conseguía salvar el cuello en un año muy triste y difícil de olvidar porque pese a que la temporada pintaba muy positiva para el club, y para André Leão, la realidad fue muy diferente. Mientras recordaban la Champions y competían en Europa League, el día a día les estaba llevando a perder la categoría. Todo formó un estado bipolar que pudo haber cambiado la despedida de un André Leão que llega al estadio José Zorrilla con la medalla de ser partícipe del mejor Paços de Ferreira de la historia y no de aquel que terminó descendiendo.


