Un mes para construir una estructura competitiva

Tres semanas con la base del plantel son un buen plazo de trabajo para Herrera

Con la llegada de Igor Lichnovsky al conjunto pucelano, el director deportivo Braulio Vázquez proporcionaba a Paco Herrera las herramientas y el tiempo necesario de más de tres semanas para formar un equipo perfectamente competitivo, que llegue a la primera de la ahora denominada ‘Liga 1|2|3’ con todas las garantías. No obstante, la plantilla pucelana requiere todavía de la llegada de uno o dos hombres de ataque.

Paco Herrera durante un charla al equipo en la estancia de pretemporada realizada en Melgaço (RealValladolid.es)

Defensa y media completadas
Debería ser lógico que a menos de un mes para el inicio de una liga y teniendo en cuenta que la pretemporada está pensada para trabajar el equipo, táctica y físicamente para toda la temporada, las plantillas de los equipos estuvieran, por lo menos, prácticamente formadas. No obstante, como se ha cansado de enseñarnos el Real Valladolid los últimos años, conseguirlo es una ardua tarea. Debido a la dependencia económica de los equipos de Segunda respecto a los de élite, la llegada de refuerzos se demora hasta finales de agosto.

A finales de la pasada campaña, Braulio Vázquez prometía que cambiaría la dinámica y que daría a Paco Herrera la oportunidad de trabajar con el 90% del equipo durante este periodo de pretemporada. Y lo ha cumplido. A falta de alguna posible incorporación en forma de sorpresa positiva como podría ser la llegada de Míchel desde China, la línea defensiva, además de la portería y la medular, están completas.

Potencial de trabajo
Los entrenamientos tácticos para una pretemporada suelen centrarse en la coordinación y la idea defensiva del proyecto. Así, Paco Herrera ha tenido más de un mes para evolucionar en ese objetivo. Ha conseguido además, contar con dos perfiles de centrales bien claros. Dos hombres con salida de balón y calidad, como Rafa López y Alberto Guitián, estando este último algo por debajo de lo esperado en este inicio, y dos jugadores más potentes y con mejor juego aéreo como Igor Lichnovsky y Álex Pérez, con el que cuenta el entrenador catalán y que se encuentra a la espera de firmar definitivamente con el Real Valladolid.

En los laterales también se ha buscado tener dos jugadores por costado con características diferentes, aunque la demarcación deja más dudas. Javi Moyano mostró limitaciones el curso pasado, aunque está realizando una gran pretemporada al mostrarse mucho en ataque y convirtiéndose en el líder espiritual del equipo. Por su parte, a Markel Etxeberría, llamado a ser el puntal ofensivo por el carril derecho, le está costando adaptarse a su primera aventura fuera del Bilbao. En la izquierda, con Luciano Balbi y con Ángel García se confirma la misma fórmula.

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Hasta los primeros partidos oficiales no se confirmará si este año se ha dado con la tecla y si se consigue formar una zaga de garantías, base para ser un aspirante al ascenso a Primera. Eso sí, durante estos partidos de preparación el equipo ha estado muy sólido, lo que supone un comienzo prometedor.

Eje innegociable para Herrera
Braulio Vázquez ha plagado la plantilla de centrocampistas de perfil central. El ex entrenador del Celta o Las Palmas, entre otros, se caracteriza por dar prioridad en su estructura táctica a este tipo de jugadores y en Pucela no ha sido diferente. Como él mismo ha expresado, el Real Valladolid cuenta con una media muy potente y con jugadores, potencialmente, de Primera y que, en su mayoría, llegan con hambre de demostrarlo.

Los blanquivioletas, de partida, van a formar con un medio del campo en rombo, con un pivote formado por Luismi Sánchez o André Leão, aunque éste último, no reúna las características propias de ese puesto. En las demás posiciones se alternarán jugadores de la calidad de Joan Jordán, Álex López o Sergio Marcos, entre otros, que ilusionan a la parroquia pucelana. La medular es definitivamente el punto fuerte del nuevo proyecto. El Real Valladolid lleva años jugando con un marcado 1-4-2-3-1 con extremos puros. Este año, por fin, se adapta a un sistema más flexible y moderno que permitirá canalizar la idea combinativa del entrenador y equilibrar al equipo.

Necesidad de hombres de ataque
Braulio Vázquez ha manifestado la intención de la secretaría técnica de fichar un nuevo delantero centro pero el Real Valladolid necesita, mínimo dos hombres de ataque ya que, actualmente, son únicamente cuatro los que componen la delantera y la carencia es numérica y cualitativa. Es notoria la falta de hombres de banda. Juan Villar es un extremo atípico. Con llegada y con un perfil más de segundo delantero, como el propio Herrera le utiliza. Ibán Salvador, la sorpresa positiva de la preparación, se puede adaptar también al nuevo esquema pero es un jugador que se mueve con libertad por toda la zona de ataque. Y por último, José Arnáiz. un jugador prometedor que no puede convertirse en el único jugador específico en esa demarcación. Por último, como delantero centro puro solamente se cuenta con Jaime Mata.

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Aunque la idea inicial de Paco Herrera es utilizar dos delanteros muy móviles, la temporada es larga y las necesidades altas. El cuerpo técnico debe tener variantes porque para crear un ‘plan B’ es fundamental contar con jugadores definitivos en la ofensiva. En las últimas semanas de mercado se resolverán las dudas y se verá si Braulio sorprende con un delantero ilusionante que complete la plantilla y confirme al Pucela como aspirante para conseguir el ascenso a Primera división.

Este Pucela marcha en desventaja con sus rivales

El Pucela ha variado el perfil de sus fichajes, disminuyendo la ilusión del entorno

El Real Valladolid inició el mercado de fichajes a toda velocidad y con contrataciones serias y rápidas. Alberto Guitián, Isaac Becerra o Jaime Mata elegían Valladolid por delante de otros clubes, incluso de Primera. Con ello, la ilusión crecía en el entorno pucelano. En las últimas fechas, la maquinaria ha perdido ritmo y fuerza. La dirección deportiva parece no tener los objetivos tan definidos para completar la plantilla y dar un salto de calidad.

Braulio Vázquez y Carlos Suárez hablan con Jaime Mata en su presentación como blanquivuioleta (RealValladolid.es)
Braulio Vázquez y Carlos Suárez hablan con Jaime Mata en su presentación como blanquivuioleta (RealValladolid.es)

Los rivales dan miedo
Por todos es sabido que los análisis prematuros de las plantillas de Segunda división son peligrosos. En esta categoría tan igualada los jugadores que se presuponen estrellas no marcan las diferencias como en otras ligas. Los detalles técnicos y anímicos acaban convirtiéndose en cruciales. Aún así, la calidad de los equipos recién descendidos y el cartel del resto de equipos que componen la categoría de plata presuponen una temporada 2016/2017 tan apasionante como peligrosa para los intereses pucelanos.

Levante, Rayo Vallecano y Getafe, recién descendidos, parten con una ventaja económica y por tanto, futbolística, considerable. La subida presupuestaria tan importante de Primera división, unida a la ayuda por descenso, provoca que los tres equipos mantengan el grueso de su plantilla y firmen a aquellos jugadores más deseados del mercado de la llamada ‘Liga 123’.

Por ejemplo, el Rayo Vallecano tendrá una columna vertebral formada por Zé Castro, Trashorras, Embarba, Javi Guera o Miku, el Getafe contará, entre otros, con Scepovic, Jorge Molina o Fuster y el Levante, en otros sentido, con Morales, Verza o Roger. Una pequeña muestra de su potencial que les confirma como absolutos candidatos por el ascenso porque aún sin una gran estructura táctica serán capaces de sacar muchos partidos.

Respecto el resto de equipos aspirantes, parecido. Mientras el Real Zaragoza ilusiona, en Girona remata su plantilla para apuntalar una nueva etapa y el Mallorca, entre otros, inicia la primera temporada completa de su ambicioso proyecto. Este grupo de candidatos parte en igualdad de condiciones. Son muchos los que tienen en su objetivo luchar por el ascenso y ante ellos el Real Valladolid está en desventaja si atendemos a los jugadores capaces de marcar diferencias de forma individual.

El optimsimo de Paco Herrera
Pese a todas estas limitaciones, el nuevo entrenador blanquivioleta se muestra alegre y moderadamente optimista con su equipo. La idea del Real Valladolid desde que empezó a confeccionar el nuevo proyecto es muy clara. Construir un bloque solido y un equipo sin referencias claras. No parece preocupar en las oficinas del José Zorrilla la teórica superioridad individual del resto de equipos. En temporadas anteriores era el Real Valladolid el equipo que partía con mejores individualidades y equipos como Sporting de Gijón o Deportivo Alavés quienes lograban el objetivo. Los últimos éxitos de la categoría han cambiado la idea de la secretaría técnica.

No obstante, el Real Valladolid necesita ahora varias incorporaciones. Y que sean importantes. La secretaría técnica se encuentra en el punto clave para encontrar los nombres que den el salto de calidad a la plantila. Es el momento definitivo para no adquirir sólo descartes porque el miedo a repetir errores empieza a instalarse en el ambiente. O el Pucela está escondiendo sus cartas o está recomponiendo su lista de objetivos.

¿Candidato?
Con todo ello, nadie se ha pronunciado sobre el objetivo pucelano. Paco Herrera dijo en su presentación que en el inicio de la pretemporada le gustaría tener el 80-90% del equipo. También prometió que con tal circunstancia podría contestar a la pregunta de si el Real Valadolid está capacitado para marcarse como objetivo el ascenso. Siendo benévolo y considerando el inicio del stage en Portugal como punto de partida, numéricamente la plantilla puede cumplir el objetivo pero en términos de importancia, rotundamente no. El Real Valladolid ha hecho buenas incorporaciones pero no las suficientes y a estas alturas el club blanquivioleta no puede ser calificado como uno de los claros candidatos para subir a reciente estrenada ‘Liga Santander’.

Rafa López, el orgullo de la casa como fortaleza

Rafa López regresa a Valladolid para comandar el proyecto de Paco Herrera

Rafa López, defensa natural de Peñafiel y formado en los Anexos, vuelve, procedente del Paderborn 07 alemán, a la que fue su casa como una pieza clave del nuevo proyecto que está configurando desde el lunes Paco Herrera. Su calidad y liderazgo han convencido al Real Valladolid para ofrecerle un contrato de tres temporadas y otorgarle la condición de líder del equipo a sus 31 años y pese a vivir una última temporada sin minutos.

Rafa López durante su presentación como nuevo jugador blanquivioleta tras ocho años (RealValladolid.es)
Rafa López durante su presentación como nuevo jugador blanquivioleta tras ocho años (RealValladolid.es)

Figura determinante
A priori, Rafa vuelve al estadio José Zorrilla para ser un jugador clave del proyecto dirigido por Paco Herrera. El club blanquivioleta ya se había interesado en el zaguero en los últimos mercados de fichajes y su regreso a la capital castellana era cuestión de tiempo. El propio jugador ha reconocido en la rueda de prensa de presentación que ya quiso regresar hace un año pero que su club no se lo permitió. Tal impedimento acabó influyendo en su relación y rendimiento con el S.C. Paderborn 07.

El hecho de que el vallisoletano se pasara la temporada pasada prácticamente en blanco en Alemania, crea dudas sobre el estado del central. Sobre tal tema Rafa ha salido al paso sobre su condición afirmando que dicha situación fue consecuencia de problemas personales y no futbolísticos, conflictos que parecen no suponer ningún problema dado que regresa al equipo que le vio crecer y le formó como futbolista. Parte con ventaja porque en condiciones normales, Rafael López Gómez es un autentica garantía. Colocación, calidad, salida de balón y precisión en el corte son sus atributos más destacados. 

Afición ilusionada
La exigente hinchada vallisoletana está necesitada de ilusión y de alegrías. Suele darse el fenómeno de que tras malas campañas, el entorno tiende a ilusionarse con mayor facilidad. Con un mínimo de trabajo bien hecho, todo es más fácil. El Real Valladolid ha conseguido contentar a los suyos con los primeros movimientos pero, especialmente, con este último.

· #BienvenidoRafaLópez todo el especial sobre el regreso del vallisoletano al Pucela ·

El entorno ha protestado en las últimas fechas por la falta de vínculos entre la plantilla y la historia del club. Se achacaba que ante falta de presupuesto y de jugadores de calidad, el sentido de pertenencia podía marcar ciertas diferencias o, por lo menos, reflejar otras sensaciones de orgullo en el ambiente. Dicho y hecho, la secretaría técnica sigue dando pasos para buscar el espíritu de equipo y su necesaria conjunción con la afición.

La afición está deseosa de ver en el club a jugadores de la cantera, en cierta medida por la escasa salida de jugadores del filial en la última época y por la aparente falta de compromiso en la plantilla. Con todo ello, la llegada de Rafa, a pesar de salir en su día hacia Getafe con cierta polémica, cumple sus expectativas.

Brazalete o capitán en espíritu
En general, todos los equipos de este perfil, y en especial el Real Valladolid sueñan con la vuelta de los jugadores que han rendido bien en etapas anteriores. Si bien se muestra de la decadencia que vive el club ya que antes volvían jugadores como José Luis Pérez Caminero o Eusebio Sacristán, la llegada de ex supone inyectar personalidad al equipo y recordar a la plantilla la dimensión del club.

El retorno de jugadores pocas veces resulta negativo, aún cuando su rendimiento en el campo no sea el mejor. Tiran del carro, hacen vestuario y representan los valores de la entidad, más visibles en etapas de bonanza. Rafa viene con la vitola de ser el jugador que debe comandar al equipo hacia el ascenso desde el centro de la defensa. Ya lo dijo «este club no puede luchar por otro objetivo que no sea subir a Primera». Pronto o no, para afirmarlo el primer mensaje a la plantilla le llega muy claro.

Pau Torres, en busca del alma y carácter perdidos

Pau Torres cerraba la portería del Real Valladolid por dos temporadas

El Real Valladolid cerraba hace unos días su portería con la contratación de Pau Torres para, en principio, ser segundo portero del equipo blanquivioleta. Grandes actuaciones en el Lleida Esportiu de Segunda división B le sirvieron a este cancerbero sobrio y contundente para ganarse un sitio en el Deportivo Alavés, donde se caracterizó por su fuerte personalidad y una gran labor de grupo. Ahora intentará repetir el éxito vitoriano en Pucela.

Pau Torres durante un partido en su etapa con el Lleida Esportiu en Segunda división B (GolCat.com)
Pau Torres durante un partido en su etapa con el Lleida Esportiu en Segunda división B (GolCat.com)

Condición de segundo portero
Este guardameta catalán llega a orillas del Pisuerga con la etiqueta clara de desempeñar la labor de segundo portero, por detrás de Isaac Becerra. Desconocido para el gran público, Pau Torres es elegido por Braulio por su seriedad bajo palos y su profesionalidad fuera de los terrenos de juego, donde sobresale su gran personalidad. 

Pese a las típicas declaraciones futbolísticas en las que un jugador asegura llegar a un equipo para luchar por la titularidad, la llegada del barcelonés al estadio José Zorrilla se articula precisamente en la seguridad de que Pau Torres va a asumir su condición de suplente, con la misión de mantener la estabilidad del grupo y buscar, por encima del resto, el bien común. Todo sumado con haber participado en el reciente ascenso del Deportivo Alavés.

Julio Iricibar
Con la llegada de Pau Torres existe el debate sobre si Julio Iricibar podría haber desempañado el papel de segundo portero durante la presente temporada. Jugador de la casa y deseoso de tener un sitio en el primer equipo, parecía el jugador ideal para ocupar dicha demarcación, destacanado que la pasada campaña el vallisoletano ejerció prácticamente como tal tras la planificación con Bruno Varela y Kepa Arrizalabaga. Sin tener un gran debut, se marcó un partido memorable en la Romareda que supuso la primera victoria de la temporada fuera de casa y el inicio de la mejor etapa del Real Valladolid 2015/2016. Demostraba su potencial y pedía una oportunidad.

· #BienvenidoPauTorres todo el especial sobre la llegada del catalán al Real Valladolid ·

El vallisoletana soñaba con una gran oportunidad pero el club se la negó. Recientemente, Braulio Vázquez declaró que tras una reunión se decidió que Julio Iricibar no daba el perfil y que Pau Torres debía ser el elegido. Posiblemente la experiencia y el carácter del catalán decantaron la balanza en la secretaría técnica pucelana para elegir un puesto que, esta temporada, sí estará equilibrado.

En busca de un grupo con carácter
Los análisis del papel realizado por el Real Valladolid la pasada temporada dispararon en todas direcciones pero la diana estaba focalizada en la falta de carácter del grupo. Influido por el entorno, Braulio ha dado la vuelta a su enfoque y ha cambiado drásticamente su política de fichajes para buscar el alma perdida del equipo. El club también intenta rescatar ese sentimiento en la grada con su campaña de abonados para recuperar a una afición contagiada por ese ambiente. ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Qué será antes: la ilusión o los resultados?

En definitiva, a la espera de fichajes de última hora que puedan dar un salto de calidad a la plantilla, el Real Valladolid busca ese perfil concreto de jugador de equipo, que inyecte garra y personalidad para lograr que todo el grupo vaya de la mano hacia el objetivo. Pau Torres tendrá un papel secundario en el campo pero protagonista, fundamental y decisivo en el vestuario y en el día a día.

Jaime Mata, primera incorporación para el ataque

Jaime Mata llega a Valladolid como el delantero que quería Braulio Vázquez

Llega al estadio José Zorrilla uno de los delanteros más deseados por Braulio Vázquez en las últimas fechas. Jaime Mata es uno de esos futbolistas que se han hecho a si mismos y que a base de trabajo y pasito a pasito se han ido ganando el estatus y la admiración rival desde las categorías inferiores. Lucha, oportunismo y, sobre todo, carisma son los adjetivos que definen al ex delnatero del Girona o Lleida, entre otros.

Jaime Mata celebra un gol que anotó en el Mini Estadi en mayo del 2015 (El Periódico de Aragón)
Jaime Mata celebra un gol que anotó en el Mini Estadi en mayo del 2015 (El Periódico de Aragón)

Constancia y oportunismo
Las buenas campañas y el juego alegre del Girona han calado en el resto de equipos de Segunda división, que se han ido a la caza de sus jugadores. Desmantelando, en cierta medida, su bloque. Así Jaime Mata llega a orillas del Pisuerga tras cuajar unas muy buenas temporadas en el equipo catalán, donde ha sido uno de los jugadores importantes de la plantilla que se quedó, por dos ocasiones a las puertas de hacer historia y ascender por primera vez en su historia a Primera.

Debemos tener en cuenta que Mata no ha sido un delantero muy goleador en Girona. Su media goleadora está en torno a un gol cada cuatro partidos. Estamos ante el típico delantero difícil de definir, que no presenta un perfil concreto porque no es lento pero no destaca por su velocidad, porque puede proteger el balón y ser un incordio para la defensa rival, pero tampoco tiene el perfil de «tanque». En definitiva Jaime Mata es un ariete de momentos. Un complemento para abrir huecos a jugadores de más calidad o aprovecharse de las marcas a otros jugadores, en principio, más resolutivos. El primer ‘9’ del nuevo proyecto es, sobre todo, un futbolista muy oportunista que siempre está en el lugar correcto y con la actitud idónea para arrastrar al grupo.

Expectativas desbordadas
Jaime Mata ha sido también, un delantero muy constante en las últimas campañas. Se ha ganado un nombre en Segunda y, en especial, entre la afición pucelana porque ha sido capaz de marcar goles importantes con su equipo en medio de una lucha por el ascenso. Pese a ello no es el delantero estrella que marca diferencias.

· #BienvenidoMata todo el especial sobre la llegada del madrileño al Real Valladolid ·

Es habitual que la masa social de un club, en momentos complicados achaque las derrotas a la falta de lucha y de compromiso. De igual forma cuando se cuenta con un jugador de esas características, la misma afición quiere más. En conclusión, sólo vale ganar y la victoria marca todo tipo de análisis. Me refiero al tipo de jugador que se va a encontrar la hinchada.

Puede que el madrileño empiece la temporada enchufado y se convierta en el nuevo Javi Guerra y que, como el malagueño, explote en el estadio José Zorrilla. La ilusión es una, la realidad, otra. Lo normal es que Mata ayude al equipo a ser mejor con sus movimientos y trabajo y que, a la vez, su función no sea tan vistosa. Rodri Ríos ha sido el ejemplo durante esta temporada recién terminada. El ex del Girona debe ser un atacante importante del Real Valladolid 2015-16 pero no el delantero con mayúsculas. Se necesitan más arietes de importancia.

Deberes adelantados
El fracaso de la pasada temporada se empezó a gestar con el no ascenso del año anterior. Todo el trabajo de Braulio se había basado en la máxima de conseguir el éxito. Todos sus movimientos estaban dirigidos a jugadores dispuestos a venir a Valladolid, exclusivamente, para jugar en Primera. El varapalo de Las Palmas truncó los planes del director deportivo, que tuvo que tirar a la basura sus esfuerzos para iniciar una plantilla de cero y con el tiempo justo. Las consecuencias son conocidas. 

Por el contrario, este año, Braulio, al que no se le puede negar absoluta dedicación, dio el ascenso por perdido en marzo y desde aquel momento se puso manos a la obra para confeccionar la plantilla. Así están recalando en los Anexos jugadores que de haber esperado al final de temporada, no hubieran llegado. Precontratos, llamadas e interés que permiten al Real Valladolid contar con los jugadores deseados. Aunque queda todavía la mitad del trabajo por hacer, los resultados, en el mes de junio son impecables. ¡Que el ritmo no pare!

Luismi, el modelo de centrocampista necesario

Luismi Sánchez inyecta savia joven y de calidad al centro del campo del Pucela

Luis Miguel Sánchez, ‘Luismi’, aterriza en Valladolid como un jugador desconocido en el panorama nacional pero con un potencial enorme que enseñar y unas cualidades muy reseñables a la espalda. Potencia física, equilibrio y colocación táctica son las señas de identidad que le definen y que le convierten en el ansiado modelo de centrocampista que el Real Valladolid ha echado de menos durante las últimas temporadas.

Luismi Sánchez, a la derecha con chichonera, durante un partido con el Sevilla Atlético ante el Marbella (Marca)
Luismi Sánchez, a la derecha con chichonera, durante un partido con el Sevilla Atlético ante el Marbella (Marca)

Incógnita e ilusión
La contratación de este centrocampista gaditano despierta sensaciones contradictorias. Por una parte es innegable que Luismi es una incógnita. Los escasos minutos disputados la pasada temporada en Sevilla, debido en parte, a la competencia que tiene un club tan importante son un handicap. A nivel profesional no ha disputado minutos suficientes que proporcionen la seguridad de que su potencial se va a acabar convirtiendo en una realidad. Por último está el miedo de la lesión craneal que sufrió. Aunque parezca superada, siempre arroja ciertas dudas. Es cierto que el ex sevillista promete mucho pero le queda todo por demostrar en la capital vallisoletana.

En el lado positivo, siendo moderadamente optimistas, su potencial ilusiona. La misma necesidad de demostrar lo que vale le convierte en un jugador con hambre y deseoso de mostrar sus aptitudes futbolísticas. Luismi tiene calidad para jugar en Primera divisón y convertirse en un jugador reseñable en la categoría de plata esta temporada. Si bien es cierto que aquella lesión frenó su progresión, su lucha y esfuerzo le volvieron abrir las puertas del fútbol profesional. Posee unas cualidades que no se limitan al físico y a la capacidad defensiva señaladas con anterioridad. El centrocampista no está exento de calidad. Es seguro en el pase, tiene un buen desplazamiento en largo e impone orden táctico.

Modelo ansiado por el Real Valladolid
Las plantillas conformadas por el Real Valladolid en los últimos años han tenido múltiples problemas aunque si hubiera que señalar el principal inconveniente, éste ha sido no encontrar el equilibrio en el centro del campo. La base de esta carencia es la falta de un mediocentro defensivo específico. El llamado «pivote». El Krichowiak del Real Valladolid, salvando las distancias. Ahora ese perfil de jugador está, sin lugar a dudas, en Luis Miguel Sánchez.

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Esta figura es vital. Esconde problemas tácticos, da alternativas y disimula errores. Sin este perfil de jugador cada error es demasiado castigo y se necesita de una perfección en el juego demasiado elevada para lograr los objetivos que acaba desgastando. El Real Valladolid no ha sido capaz en las últimas temporadas de mostrarse como un equipo solido y constante y, en parte, la base del problema se encuentra en la falta del perfil que te proporciona este poso. El Pucela ha necesitado jugar grandes partidos para ganar ya que su fragilidad fisica y táctica penalizaban cualquier mínimo error.

Durante el pasado mercado de invierno, Lusimi fue una pieza deseada por múltiples equipos y es que el nuevo fichaje desprende que puede ser ese jugador que domine la zona media del juego en Segunda división. Con él, Braulio sigue demostrando que lleva muchos meses preparando el nuevo proyecto y que quiere resarcirse con la afición pucelana de la mala gestión y confección de plantilla llevada a cabo la pasada campaña.

El compañero perfecto
Que el Real Valladolid no haya tenido esta clase de medio las últimas temporadas no quiere decir que no lo haya buscado. De hecho, a su manera, Álvaro Rubio lo fue. Con menos físico y siendo más Sergio Busquets que Grzegorz Krichowiak, el riojano fue el ancla del centro del campo del club durante una década. El entrenador dentro del campo. Pero en estos momentos, siendo todavía aprovechable, no puede comandar la nave blanquivioleta con regularidad y constancia.

En André Leão se quiso encontrar también ese estilo pero el luso ha demostrado que no es el tipo de jugador que nos hemos empeñado en pedir que fuera. En parte, ha decepcionado por ello. En Valladolid se pretendía que se convirtiera en el jefe del medio, que sujetara al equipo y le diera personalidad y no ha resultado posible porque  el portugués no es un centrocampista defensivo y obligarle a serlo ha limitado sus mejores cualidades. Con un escudero como Luismi a su lado, André podrá desplegar todo su potencial. Podrá descolgarse en ataque y enseñar su versión más ofensiva, aquella por la que fue el primer fichaje de Braulio en Valladolid.

Si se da bien su incorporación, Luismi puede ser un jugador de futuro en el Real Valladolid. Un proyecto de jugador para varios años en un club que necesita estabilizarse ya sea con la permanencia de jugadores o con la venta de aquellos que sobresalen. El club pucelano está sorprendiendo para bien con estas primeras incorporaciones y parece haber cambiado el rumbo hacia un modelo mucho más sostenible.

Markel Etxeberría, cesión para asentar un puesto

Markel Exteberría se une a Javi Moyano para cerrar el puesto de lateral derecho

Con el fichaje de Markel Etxeberria, el Real Valladolid asienta el lateral derecho para convertirse en la primera demarcación cubierta de la plantilla 2016/2017 que liderará Paco Herrera. Considerado como una de las joyas defensivas de Lezama, el jugador vasco destaca por su calidad con el balón, capacidad ofensiva y buen golpeo de balón, mientras que es su madurez defensiva la que deja más dudas antes de emprender esta etapa que puede marcar su futuro profesional y su sueño de ser el ‘2’ de San Mamés.

Markel Etxeberría durante un entrenamiento con el Bilbao Athletic en Lezama (CanteraAthletic)
Markel Etxeberría durante un entrenamiento con el Bilbao Athletic en Lezama (CanteraAthletic)

Alternativas para Herrera
La idea de la dirección deportiva del Real Valladolid es clara respecto a la composición del lateral diestro para la próxima temporada. Un defensa veterano etiquetado como defensivo, Javi Moyano, y otro joven con proyección ofensiva, Markel Etxeberría. Uno de los problemas del equipo blanquivioleta la pasada temporada fue no tener jugadores de distinto perfil en toda la línea defensiva, que permitieran utilizar diversas variantes. Ahora, todo hace indicar que Braulio Vázquez sigue con la intención de no repetir errores y completa el lateral con dos jugadores que proporcionan a Herrera diferentes alternativas.

El ya ex jugador del Bilbao Athletic llega al estadio José Zorrilla con 21 años y cedido pero, esta vez, en un préstamo de un jugador con la experiencia de haber disputado una cifra cercana a la treintena de partidos en Segunda división. Nueva visión. A pesar de ser catalogado en Bilbao como jugador de futuro para el Athletic lo cierto es que ni Marcelo Bielsa ni Ernesto Valverde han acabado de confiar en él debido, posiblemente, a la juventud y sus lagunas defensivas. Pese a ello, la evolución del lateral  ha sido enorme a lo largo de la temporada y el Athletic no quiere frenar su progresión devolviéndole a Segunda B.

Desde las oficinas de San Mamés no quieren frenar sus opciones porque en el aspecto ofensivo Markel Etxberría no deja dudas. Es un lateral agresivo y con capacidad para recorrer la banda. Posee un buen golpeo de balón y calidad en los pies para dominar el juego. Si duda es un jugador con un futuro muy interesante que deberá confirmar de blanquivioleta durante esta próxima temporada.

Lucha por la titularidad
El futuro dictaminará sentencia pero estas alturas resulta imposible determinar quien será el lateral derecho titular de Paco Herrera. Como la mayoría de los refuerzos de la temporada pasada, Javi Moyano llegaba a última hora para reforzar la defensa y si bien es cierto que tuvo continuidad, no acabó de hacerse con el puesto de titular. No obstante, su seriedad y profesionalidad provocaron que fuera uno de los pocos jugadores nombrados por la dirección deportiva para continuar en el proyecto del Real Valladolid y cumplir, así, su contrato.

· #BienvenidoEtxeberría todo el especial sobre la llegada del vasco al Real Valladolid ·

En ese primer año Moyano demostró tener problemas con el balón en los pies y un nula capacidad ofensiva. Es cierto que defensivamente tuvo partidos correctos pero tampoco fue el cerrojo que se esperaba de él. No obstante, pienso que cualquier análisis individual visto el último año, está sesgado. La nefasta organización deportiva, las pocas ayudas tácticas en el campo y el mal ambiente hicieron de todos peores jugadores. El recuerdo no es bueno pero el poso, ilusionante. Así y ahora, la experiencia luchará contra la juventud y la seriedad defensiva de un jienense luchar contra el desparpajo ofensivo de un vasco. 

Cesiones necesarias
Mientras Moyano es propiedad blanquivioleta, Etxeberría, no. Pese a los recelos que generan las cesiones, equipos como el Real Valladolid no tienen más remedio que alimentarse de ellas. De hecho, el Pucela ha demostrado ser a lo largo de su historia un club que se aprovechaba de los préstamos de grandes equipos. Del Real Madrid, por ejemplo. Tristemente, la aparición de equipos madrileños más atractivos para los jóvenes jugadores merengues cerraron esta vía de oxígeno y acrecentaron el problema de encontrar jugadores de gran calidad a bajo coste.

Sin querer ser repetitivo, la necesidad de buscar causas al curso pasado puso el foco en los jugadores cedidos. Y esa luz se focalizó, por ejemplo, en Mario Hermoso. El problema de esta operación se encuentra en las características de los jugadores que llegan cedidos, no en la cesión como tal. Esas cualidades deben estar claras. Futuro activo del club de procedencia, cualidades innegables y profesionalidad con un alto porcentaje de realidad. En éstos rasgos se acomoda Markel Etxeberría. Es un activo importante de la cantera del Athletic y llega al Real Valladolid como último paso para convertirse definitivamente en jugador del primer equipo.

En definitiva, la mezcla de jugadores con contratos medianamente largos y cedidos es un hecho para todos los equipos de Segunda división. Acertar con la proporción es un aspecto clave para el funcionamiento del equipo porque marca a diferencia entre alabar esta figura contractual o convertirla en el centro del problema. Etxeberría marcará la nueva sensación que se tenga en Zorrilla.

Isaac Becerra, un seguro para varias temporadas

Isaac Becerra se convierte en la primera pieza de renombre del nuevo proyecto

Con Isaac Becerra llega al Real Valladolid el mejor portero de Segunda división durante las dos últimas temporadas. Con el reciente premio ‘Zamora’ incluido en el bolsillo, el Pucela apuesta sobre seguro. El cancerbero ex del Girona lo tiene todo. Reflejos, mando, buen juego de pies, sobriedad y una gran personalidad. Así, el Pucela se ha convertido en la envidia de la categoría.

Isaac Becerra saluda en el recibimiento que el Girona tuvo antes de la final del último play-off de ascenso a Primera (LFP)
Isaac Becerra saluda en el recibimiento que el Girona tuvo antes de la final del último play-off de ascenso a Primera (LFP)

Fichaje de renombre
El fichaje del cancerbero catalán por el Real Valladolid ha situado al club blanquivioleta en el punto de mira de Segunda división. El portero más deseado de la categoría de plata, que ha manejado ofertas, incluso, de Primera, llega a orillas del Pisuerga como consecuencia del trabajo bien hecho. Braulio Vázquez demuestra que había adelantado la planificación durante el final de la temporada pasada. De no ser por esas negociaciones, Becerra no hubiera recalado en Pucela y no se hubiera demostrado que el proyecto blanquivioleta tiene un fundamento.

La tarjeta de presentación de Isaac Becerra es muy completa. Posiblemente, su personalidad en el área es su mayor cualidad. Un aspecto vital en un portero. El catalán es capaz de mantener concentrada y bien situada a la defensa. Bajo palos es ágil y rápido, lo que le lleva a realizar paradas inverosímiles, que levantan a todo un equipo. Además de por sus reflejos, destaca por un buen juego de pies, heredado de su formación inicial en el Fútbol Club Barcelona. En algunos momentos, se le ha achacado alguna debilidad en el juego aéreo, aunque no creo que presente defectos en ese aspecto.

Regularidad bajo palos
Aunque es cierto que durante la promoción de ascenso de la temporada que acaba de concluir, Isaac Becerra no ha tenido sus mejores actuaciones, su nivel reciente es altísimo. El guardameta se mostró excesivamente nervioso, quizás por la situación de ansiedad que vivía la plantilla y el entorno del Girona tras su no ascenso hace dos temporadas. El trauma tras la derrotas ante el Club Deportivo Lugo y el Real Zaragoza estuvo presente en sus últimos duelos en Montilivi y como jugador del Girona Fútbol Club.

· #BienvenidoBecerra todo el especial sobre la llegada del catalán al Real Valladolid ·

No obstante un puñado de partidos no debería empañar una trayectoria impecable durante los últimos años del portero. El calificado por muchos en Girona como «el mejor portero de su historia» y ‘Zamora’ en esta temporada 2015/2016 recién finalizada, al recibir 28 goles en 42 partidos, es una auténtica garantía para defender la portería blanquivioleta los próximos tres años.

Golpe de efecto
El fichaje de un futbolista tan cotizado como Isaac Becera supone dar un golpe encima de la mesa de la categoría. Unido a Alberto Guitián, ya son dos los jugadores que eligen al Real Valladolid entre las muchas opciones que han tenido. Teniendo en cuenta la situación económica del club blanquivioleta, otros factores han tenido que desequilibrar la balanza en favor del Real Valladolid. Ya sea por la capacidad de convencimiento del director deportivo, por un proyecto interesante o por un entrenador contrastado, el Real Valladolid vuelve a estar de moda.

Las últimas contrataciones pueden provocar un efecto dominó para el fichaje de más jugadores. El equipo se ha revalorizado tras el pobre final de liga y jugadores, reacios a aterrizar en el estadio José Zorrilla, pueden valorar con otros ojos jugar en Valladolid. Los próximos días serán decisivos para tener la plantilla prácticamente conformada para el inicio de la pretemporada, ese primer objetivo que se marcó Paco Herrera en su presentación. Hasta entonces, los primeros pasos son convincentes y en el caso de Isaac Becerra, ilusionantes.

Alberto Guitián, la línea defensiva como prioridad

El ex del Real Zargoza refuerza la base para cualquier equipo de Segunda división

El Real Valladolid ha confirmado al defensa Alberto Guitián como primer fichaje del nuevo proyecto blanquivioleta que dirigirá Paco Herrera, gran culpable de la llegada del cántabro. Centrocampista defensivo, reconvertido a central, posee una buena salida de balón, un gran marcaje y un dominio táctico. Llega al estadio José Zorrilla a sus 25 años para firmar un contrato por las tres próximas temporadas.

Alberto Guitián durante su rueda de prensa de presentación con el Real Zaragoza <strong>(Dani Marzo | ElDesmarque Zaragoza)</strong>
Alberto Guitián durante su rueda de prensa de presentación con el Real Zaragoza (Dani Marzo | ElDesmarque Zaragoza)

Aval zaragocista
No se puede esconder que Alberto Guitián, este central natural de Corrales de Buelna, es una apuesta fuerte y arriesgada de la entidad blanquiviovioleta ya que el cántabro ha jugado sólo 21 partidos como profesional y era un jugador desconocido hasta hace apenas seis meses. De la cantera del Racing de Santander, pasando por Gijón, llegaba a Zaragoza para cubrir la baja de Jesís Vallejo, capitán e insignia maña, sin apenas credenciales.

No obstante, este final de temporada en  La Romareda le ha valido al central para ser uno de los jugadores más deseados de la Segunda división. En este corto periodo, jugó todos los partidos con el Real Zaragoza y se convirtió en una figura fundamental del equipo que se ganó a una afición casi más exigente que la vallisoletana.

Futbolísticamente destaca por una gran salida de balón desde atrás. Posee sobriedad en el corte y una fuerte personalidad para comandar el centro de la defensa. Como muestra un detalle. La confianza en su juego a la hora de sacar el balón es tal, que en ocasiones, la grada no sabe si saltar de júbilo o de pavor ante regates y pases comprometidos en zona peligrosas. A todo estos ha que sumar que ha mostrado capacidad goleadora en jugadas a balón parado, faceta del juego de gran importancia en esta categoría.

Salto de nivel para la zaga
La temporada que acaba de terminar ha sido un desastre a todos los niveles en el Real Valladolid. Pese a todo, si alguna parcela del juego es señalada con mayor intensidad, esa es la defensa. Alberto Guitián, sobre el papel, supera el nivel de los últimos jugadores de esa zona. Incidiendo en su capacidad técnica con el balón en los pies, como buen centrocampista defensivo reconvertido, el cántabro tapa, posiblemente, el mayor defecto de la línea defensiva del pasado curso. La defectuosa salida del balón del equipo provocaba pérdidas rápidas, transiciones del rival y nula capacidad para crear juego. A lo mejor, el origen del problema pucelano 2015/2016.

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Respecto al juego aéreo y la contundencia, fundamentales para un defensa y más en Segunda, Guitián no muestra tantas virtudes pero ha demostrado conocer sus limitaciones. Una combinación con un perfil de defensa más férreo y marcador, puede ser la clave para el nuevo Real Valladolid. Marcelo Silva podría ser aprovechable en un contexto diferente, con funciones más definidas y menos responsabilidad con balón. Más dudas deja su capacidad como líder. Su poca experiencia en la categoría, no ha sido un hándicap para que el cántabro haya mostrado personalidad en su juego. 

Cambio de rumbo
Con este fichaje se confirman muchas de las sensaciones para la nueva temporada. La nefasta gestión de la temporada 2015/2016 y la llegada de Paco Herrera han cambiado, sin duda alguna, el rumbo de la dirección deportiva pucelana. El primer cambio supone que el entrenador sea el protagonista en la confección de la plantilla, aspecto fundamental para conseguir los objetivos. El segundo es priorizar la defensa. Empezar la casa por los cimientos es vital para construir un bloque solido. Un ascenso se consigue desde la seguridad defensiva y esa ha sido la intención de Herrera, empeñado con la contratación de Guitián, como hombre clave para el nuevo proyecto. Sin su insistencia, la llegada del central hubiera sido misión imposible.

Braulio Vázquez ha destacado siempre por una confianza extrema en si mismo. Excesiva en ocasiones y que le ha llevado a repetir errores. Fichar jugadores que no son acordes a la filosofía del entrenador, convertir en estrellas a jugadores con cuestionable calidad, fichar jugadores contrastados pero en busca de un último contrato o infravalorar la parcela defensiva. Ahora parece que los acontecimientos han llevado al gallego a ceder protagonismo en sus funciones para convertirse en el ejecutor de los fichajes que quiere Paco Herrera. Guitían inicia el cambio. Toca esperar para ver quién lo continúa.