Humildad e ilusión para alcanzar un gran objetivo

Nuevos vientos corren en Pucela. Gaizka Garitano sale del cascarón de Ipurua para coger las riendas de un proyecto ambicioso. Grandes esperanzas, grandes ilusiones

«Gaizka Garitano, nuevo entrenador blanquivioleta», su presentación en el blog •

Vizcaíno, de 1975. Con sólo un equipo en su haber, Gaizka Garitano se ha convertido en el nuevo entrenador del Real Valladolid para la temporada 2014/2015. Opiniones diversas las de una parroquia pucelana con sensaciones encontradas con respecto al preparador de Derio. Los más optimistas creen que con este preparador las opciones de ascender van en aumento mientras que los más pesimistas opinan que el Real Valladolid es un club demasiado grande para el técnico vasco.

Gaizka Garitano en su presentación como nuevo entrenador del Real Valladolid (RV.es)
Gaizka Garitano en su presentación como nuevo entrenador del Real Valladolid (RV.es)

Unas ideas muy claras
Las credenciales de Garitano son claras. Como si de un héroe de película se tratara, con sus órdenes, la Sociedad Deportiva Éibar pasaba de jugar en Segunda División B a codearse con los mejores jugadores en sólo dos años. En tres campañas, firmó dos ascensos de manera consecutiva para convertirse en una institución en esa ciudad que no se creía el sueño en el que estaba inmerso gracias al nuevo entrenador pucelano. Con una idea de juego clara, las virtudes de la pizarra del mister bilbaíno son sencillas: lucha, coraje y entrega para formar un equipo por encima de individualidades. Pueden parecer solamente palabras pero con Gaizka Garitano los hechos superan las palabras. En su casa, el estadio de Ipurúa, esta receta lucía como menú diario.

El único borrón es, por otro lado, el más actual: el descenso a Segunda división. Con los números en la mano, el Éibar ha caído a la división de plata y sólo el descenso administrativo del Elche le dejar en la élite un año más. Con una primera vuelta espectacular, el desastre llegaba en los últimos 19 partidos. Tan sólo dos victorias propiciaron un descenso paulatino de posiciones hasta caer en un descenso irremediable en la última jornada. Tras no haber sabido reconducir el buen camino trazado hasta enero, Gaizka Garitano ponía fin a a su etapa en Ipurúa, una época de éxito y de renombre que, ahora, le lleva hasta el estadio José Zorrilla.

Sinceramente, son muchas dudas son las que genera Garitano. Pese a ser un entrenador bastante bien preparado para devolver al Real Valladolid a su sitio, la tristeza del fracaso de las dos últimas temporadas, lleva a un recelo elevado en el Real Valladolid. Pese a ello, ‘Desde la grada de Zorrilla’ se le debe dar una oportunidad para que construya un proyecto como el azulgrana del Éibar. Con un éxito tal, el Real Valladolid regresará al lugar que dice su historia. ¡Suerte, míster!

Cuando la psicología no equilibraba a la táctica

Sólo una campaña es lo que ha durado Joan Francesc Ferrer en el banquillo pucelano. Mucho ruido y pocas nueces, esa es la impronta que ha dejado el de Vilasar de Mar

«Una metodología perfecta sin una buena ejecución», la marcha de Rubi •

Corría el verano de 2014 cuando arribaba a orillas del Pisuerga el encargado de reflotar un proyecto que había hecho aguas un año antes con Juan Ignacio Martínez en la «Liga de las Estrellas». Precisamente, ya en la última campaña de los blanquivioletas en la élite el nombre del preparador catalán soñaba con fuerza pero, finalmente, Tito Vilanova lo reclutaba para su staff técnico. Con un año de retraso, Braulio Vázquez y Carlos Suárez decidían que Rubi tenía la llave del ascenso.

Con un proyecto, teóricamente, a dos años pero rocambolesco a todas luces, los fichajes para formar un gran bloque fueron llegando uno a uno. Nombres a parte, el optimismo se instalaba en Valladolid y uno de los grandes artífices era el míster. Sus credenciales del casi ascenso con el Girona y las horas observando el juego en el Camp Nou, provocaban que el camino sinuoso de la Segunda División, se tornara una gran línea recta descendente. Primer fallo del curso, menospreciar a una categoría muy difícil en la que los recién descendidos no tienen el billete comprado de antemano para volver a la Liba BBVA. ¡Qué equivocados estábamos todos!

Rubi en el partido ante el Leganés en Zorrilla (RV.es)
Rubi en el partido ante el Leganés en Zorrilla

Rubi 1.0. Primera vuelta
Si algo está claro en esta campaña 2014/2015, es que ha habido dos partes claramente diferenciadas en los resultados del plantel y con ello, en los de Rubi. En los primeros 21 partidos, las opciones de ascenso permanecían intactas. Los encuentros en Zorrilla, quitando una mañana lluviosa en la que Las Palmas se llevaba los tres puntos, prácticamente se contaban por victorias y lejos del José Zorrilla los resultados no eran los más deseados, pero se suplían con los caseros. Los que hemos tenido oportunidad de asistir a algún entrenamiento, podíamos ver a un equipo entregado a su entrenador y viceversa. Eso es vital. La táctica primaba y cuando los partidos se torcían, la madurez con la que los sacaba adelante el de Vilasar de Mar, era incuestionable. La afición sabía que había entrenador.

Girona, Betis, Sporting, Ponferradina, Zaragoza…ninguno podía con el Rel Valladolid y eso también era por el buen hacer de Rubi y los suyos. Carisma, preparación semanal, ganas de luchar todos a una… Rubi formaba con ingredientes vitales para que el guiso del ascenso fuera gestándose. La cocción tenía fundamento pero, lamentablemente, llegó Palamós.

Rubi 2.0. Segunda vuelta
La mentira del proyecto a dos años se consolidaba con los fichajes invernales. Jonathan Pereira, Hernán Pérez y Túlio de Melo no son hombres ni nombres para pasar el rato y trabajar de cara al futuro. Futbolistas de enjundia que hacían del Pucela un señor equipo. Otro fallo de este Real Valladolid: nombres y no equipo. El punto de inflexión, el descenso de posibilidades de éxito, el inicio de malas dinámicas arrancaba frente al Llagostera.

Con esa derrota, la caja de pandora y la caída progresiva de la guillotina que decapitaría la cabeza de Rubi comenzaban su andadura. Con más pena que gloria, los duelos de locales los sacarían adelante, pero la cruda realidad del equipo se viviría en lejos de Valladolid. Un servidor tuvo la oportunidad de ver al equipo en Ponferrada y Sevilla. Maldita la hora en la que compré las entradas. Todo el mundo dice que el partido frente a la Deportiva marca la temporada, yo añadiría más, marca la temporada y el futuro de Joan Francesc Ferrer. El despropósito vivido allí, en Girona, en Sevilla, en Tenerife…y en tantos sitios, incendian Zorrilla. A partir de aquí, viene el gran fallo de Rubi: el trabajo psicológico.

Con un equipo hundido cada vez que actuaba de visitante, con una parroquia cada vez más nerviosa y con unos rivales que no fallaban, el preparador catalán no supo unir al vestuario para remar todos en la misma dirección. La calidad que atesoraba este Real Valladolid le ha valido para meterse en play-off pero nada más. No se ha visto un equipo, un bloque, se han visto rachas de individualidades y así es imposible. «Somos un equipo frío para lo bueno y para lo malo», promulgaba en rueda de prensa el de Vilasar de Mar. Ser frío en el fútbol normalmente sólo trae disgustos. Y así ha sido. La guillotina acababa con Rubi.

Pese a su fin blanquivioleta, Rubi tiene grandes conocimientos futbolísticos. Tiene al alcance de la mano triunfar en los banquillos. En breve, lo veremos entrenando en Primera División. Todo esto y mucho más es lo que puede ofrecer Joan Francesc Ferrer. Cuando equilibre la táctica con la psicología interna de vestuario, cuidado que se viene un gran míster aunque en Valladolid no se haya visto en su plenitud. ¡Mucha suerte en tu camino, Rubi!

El estadio José Zorrilla abre el candado de puntos

El Real Valladolid, pensando en el play-off, vuelve a dejarse puntos en su estadio. Los de Rubi firman un triste partido para que los maños se acerquen a la sexta plaza

«La tristeza del juego golpea la realidad pucelana» | La derrota ante el Real Zaragoza

Día de elecciones en la inmensa mayoría de la geografía española. Mañana para votar y elegir a nuestros representantes y tarde para que los que nos representan en el fútbol, nos dieran la alegría que los que nos gobiernan no nos suelen dar. Pero una vez más, y ya van unas cuantas este curso, el equipo de Rubi lanzaba la moneda al aire y salía cruz. El propio entrenador, el secretario general del equipo, va perdiendo votos jornada tras jornada. La mayoría absoluta con la que contaba a principios del curso se ha esfumado de tal forma que si hubiera una una segunda vuelta, no le valdría ni pactando. La inercia con la que el equipo planteaba la primera parte, acabó con el gol de Óscar desde los once metros. Nada más. Un Real Zaragoza ganando votos a medida que el escrutinio del tiempo pasaba, era una realidad hasta que otra pena máxima servía para colocar las tablas en el electorado. Con la balanza del voto más maña que pucelana, los de Ranko Popovic lograban más escaños en el agregado. Al final, derrota pucelana en el estadio José Zorrilla, colegio dónde se va a tener que jugar, entre semana, uno play-off que no gustan al respetable.

Valiente, ausente ante el Zaragoza (RV.es)
Marc Valiente, gran ausente ante el Zaragoza

Marc Valiente, ¡ya te echamos de menos!
Sin Marc Valiente, lesionado y en un principio para las próximas cuatro semanas, las alarmas se habían encendido en la semana previa al partido ante el Real Zaragoza. Uno de los mejores centrales de la categoría dejaba a su equipo en la parte más importante de la campaña. Las tres últimas jornadas de liga regular y la primera ronda de play-off es una cantidad de partidos abultada para que las dispute el Real Valladolid sin un central de las características del canterano del Fútbol Club Barcelona. Su peso en las formaciones pucelanas hablan de una pérdida que ante el Real Zaragoza ya se notó en exceso.

Con otros nombres, en teoría de garantías, el puesto del ex del Sevilla está bien cubierto. Jesús Rueda y Chus Herrero serían los encargados de suplirlo. El problema viene después. Con Samuel Llorca tomando los mandos de capitán en la defensa, su pareja de baile, Jesús Rueda, no está pasando por un buen momento. La mala dinámica del ‘6’ pucelano se nota en exceso y más sin la disponibilidad de Marc Valiente. Por su parte, Chus Herrero espera su oportunidad en el banquillo. La opción no sería de extrañar que tardara en llegar. La baja de Marc Valiente es una losa muy importante para el equipo y para Jesús Rueda. Todos notan su ausencia en el terreno de juego pero su compañero de línea en las tres últimas temporadas, más. Mucho más.

¿Qué le pasa a Mojica?
Lateral izquierdo con Paco Jémez en el Rayo Vallecano en Primera división. Extremo en este Real Valladolid. Diferentes posibilidades pero que, tristemente, se están acabando por la falta de gasolina de un Johan Mojica que no es ni la sombra de lo que fue de blanquivuioleta. Eso sí, hasta la fecha, sigue siendo indiscutible para Rubi. Contagiado por el alma actual de toda la plantilla, parece que han cambiado al colombiano hasta le punto de preguntarse: ¿Dónde está aquel jugador explosivo del que la parroquia pucelana se enamoró?

Desde la llamada de la selección colombiana, se le ha visto otra cara, otra motivación y, lo peor de todo, un juego del montón. Cuando un jugador de sus características, no puede correr y desplegar su físico, se vuelve vulgar y eso al Pucela le penaliza mucho. Con la mente supuestamente centrada en Chile para disputar la Copa América su rendimiento ha bajado notablemente y es por eso que Pékerman puede olvidarse de él.

Sin ideas para los play-off
Los nombres en un vestuario siempre dicen mucho pero lo que realmente importa en una temporada tan larga como ésta es el bloque, el jugar y competir como un equipo. Desde la grada de Zorrilla se sabe que un futbolista talentoso puede ganar un partido pero, por norma general, los ganan los 11, 12 ó 14 que los juegan. De esto saben mucho en Montilivi y El Molinón. Pocos nombres pero todos a una pueden lograr el objetivo: el ascenso directo. En cambio, a orillas del Pisuerga y en tierras canarias, de esta filosofía saben menos. Con talento puro pero sin juego colectivo se ven relegados a la cuarta y quinta posición. Ese remar en una misma dirección lo dan las ideas de juego. Un plantel que no sabe muy bien qué busca, en este caso hablando del cuadro blanquivioleta, muy difícilmente puede aspirar a cotas tan altas. Un día con bandas y delantero hábil, otro con delantero referecnia, cada día con dos centrocampistas diferentes…

Este Real Valladolid da variedad pero, también, carece de soluciones y estilo fijo. Si en 40 jornadas no se ha visto un guión fijo, será imposible verlo en el último mes de competición. Cuando los once que juegan son uno, las adversidades se superan mucho mejor y los problemas permanecen ocultos pero en este Real Valladolid están a la vista de todos.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)

El milagro del ascenso directo ya se ha esfumado

Empate en otro mal partido blanquivioleta. Con revolución en el once, las ocasiones brillaron por su ausencia y Osasuna pudo ganar el encuentro en el descuento

«La realidad pucelana cierra el ascenso directo» | Crónica del empate ante C.A. Osasuna

«Siete de siete». «Se debe ganar todo lo que queda para subir directos». «Ganando todo, los de arriba fallarán». Estas y otras frases se llevan escuchando en la capital vallisoletana desde el triunfo frente al Club Deportivo Leganés de hace apenas dos semanas. La meta era obtener los últimos 21 puntos o lo que es lo mismo, ganar la friolera de siete encuentros. Para sacar  rendimiento a este hito, los rivales debían pinchar, otro asunto cuanto menos dudoso. Con la victoria en Huelva y el pinchazo de Las Palmas la semana pasada, el Real Valladolid ascendía un puesto en la clasificación. Por ello, en tierras blanquivioletas, se fijaba esta semana clave para dictaminar el objetivo. El futuro estaba en juego y tres partidos en una semana iban a ser el juez de la competición. El problema ha sido que en la primera de las tres etapas, el Real Valladolid pinchaba. Con el empate ante Osasuna, toca pensar en quedar lo más arriba posible para tener ventaja en un play-off que parece ya inevitable. La cuarta plaza es el objetivo más realista. Es lo que el equipo tiene más a mano porque el duelo ante los navarros fue un empate a un gol en  el marcador pero prácticamente un empate a nada en el juego. Miguel Flaño se encargaba de anotar los goles, uno en cada portería, y el línea se Lesma López no concedía un gol legal a Nino en el descuento. El resumen futbolístico, tiene poco más que añadir. Tristemente para los intereses del Real Valladolid.

Rubi, muy cuestionado, antes de un partido (RV.es)
Rubi, muy cuestionado, en el partido ante el Leganés

Revolución en la granja
Muchos fueron las preguntas y dudas que pudieron pasar por la cabeza de cualquier aficionado del Real Valladolid al ver la alineación titular que Rubi disponía para el partido. La sorpresa era tal en función de lo dicho por el propio entrenador en la rueda de prensa previa a la visita de Osasuna. El preparador catalán había mencionado que toda la plantilla estaba en condiciones de jugar. Aseguraba que habían entrenado todos bien y que no había complicaciones. Pese a ello, se caían de la lista Alejandro Alfaro, comprensible tras su larga lesión, y David Timor. Antes del partido, el cuerpo técnico descartaba a Jesús Rueda y a Jeffren Suárez. La sorpresa ya se hacía muy extensible. Demasiadas novedades para un partido en la jornada número 38.

Sorprendentemente, no todo terminaba en la citación. Rubi disponía un once titular con Johan Mojica de lateral izquierdo y Chus Herrero de lateral derecho. Después de varias jornadas en el ostracismo más absoluto, durante el encuentro movía el banquillo con Óscar Díaz como primer cambio. Viendo e intentando analizar todos estos cambios, quedan dos opciones. La primera es pensar que todo el Real Valladolid veía ya como imposible el ascenso directo. Ante esta imposibilidad, los pucelanos habrían empezado a hacer probaturas y Rubi mentiría. La segunda opción está en que parte de la plantilla continuara con molestias y no quisieran forzar. Por lo tanto, otra vez se estaría pensando más en las lesiones de larga duración que en el presente. Ante esta segunda opción, también se miente y se aprecia una mala gestión de Rubi en esta segunda vuelta.

Sustituciones forzadas y sin consecuencia
Con Hernán Pérez, Johan Mojica y Omar Amos en el campo, la velocidad estaba garantizada en el césped del estadio José Zorrilla. Dirigiendo el juego se encontraban Álvaro Rubio y Lluís Sastre, los dos centrocampistas de moda, mientras que para que la magia apareciera, Rubi colocaba a Óscar González y Roger Martí. Casi nada. Pues efectivamente, casi nada mostraron en una tarde aciaga de fútbol. Desarbolados por los cambios, el mejor del encuentro era, nuevamente, Lluís Sastre. Cumplidor de garantías en su parcela.

Con el gol que regalaba Miguel Flaño, todo parecía indicar que el Real Valladolid controlaría la situación pero después del cabezazo del defensa navarro, la falta de ideas se hacía latente. Un gran problema de este campaña es éste, el equipo se desvanece cuando le golpean. En esta ocasión, los balas de Rubi dsde el banquillo golpearon a Chus Herrero, Óscar González y Álvaro Rubio, los sustituidos. Sin los dos últimos, por mucha delanteros que haya en el campo, los balones no llegan al área rival. Para bombear balones, tiene que aparecer Túlio de Melo y ofrecer así otras soluciones. Esas novedades no se dieron y con lo que hay en juego no se puede acabar defendiendo un empate en casa ante un equipo muy inferior a ti.

El José Zorrilla no confía
Prácticamente a la misma hora se jugaban dos partidos vitales en la zona alta de la tabla. Uno, el del estadio José Zorrilla y otro el del Sporting de Gijón en El Molinón. Cuando te enteras de que los asturianos hacen un recibimiento especial a la plantilla y se meten 30.000 personas en su campo y Desde la grada de Zorrilla sólo se ven huecos y la gente está más pendiente de que el equipo falle para pitar es que algo no cuadra. Algo falla para el Real Valladolid. Somos muy fríos, sí, pero también se está gestionando mal por parte del club. La desoladora imagen de ver dos tercios de estadio vacío es culpa de todos. No pongamos excusas. Envidia sana de otros campos en los cuales el ascenso importa desde la primera jornada y no en el primer partido de play-off.

El Zorrilla no ve buen fútbol pero si una victoria

Sin un gran fútbol, el Real Valladolid se impone al Leganés. Pese a este pobre juego, los goles de Álvaro Rubio y Roger Martí provocan la cuarta jornada sin perder

«Superando la crispación, el Real Valladolid gana» | Crónica de la victoria al Leganés

Fecha marcada en rojo en el calendario blanquivioleta. Llegaba la primera de las siete finales que le restan al conjunto de Rubi. Siendo el último combatiente de todos los rivales del ascenso en mostrar sus cartas, el nerviosismo crecía. Las victorias de Girona, Las Palmas y Sporting provocaban que sólo valiera la victoria ante un gran Leganés en entusiasmo, juego y afición. Poco a poco las 18:15 arribaban y el cielo, como de costumbre, se iba ennegreciendo. Curiosidad o capricho, júzguenlo ustedes mismos. Con novedades en la convocatoria, el once de Rubi volvía a ser original. Lluís Sastre y Álvaro Rubio comandarían la nave blanquivioleta. Con alguna que otra ocasión por parte local antes de la media hora, los pepineros empezaron a llevar el ritmo del partido antes del descanso, con gol bien anulado incluido. El que golpearía sería el Pucela. Álvaro Rubio empuja a la red. 1-0 y descanso. Nada más. El segundo acto, más de lo mismo, dominio alterno y de nuevo Óscar en acción para forzar una pena máxima que Roger no perdonaría. Victoria sin brillo pero tres puntos en medio de un buen aguacero.

Javi Varas, estrella del partido (RV.es)
Javi Varas, estrella del partido, tras el final del encuentro

Batalla por retener el esférico
Por norma general, en este fútbol moderno que nos está tocado vivir, hay dos clases de entrenadores que inculcan su estilo a su plantilla. Por un lado, aquellos a los que les gusta tener el balón y, con él, crear todo el juego. Por otro lado están aquellos que no quieren el balón en exceso y así poder mostrar otras armas que les permitan ganar sus encuentros de una forma diferente. Válida pero diferente.

En el duelo ante el Club Deportivo Leganés, se dieron cita dos versiones de la primera opción, aquella que quiere crear su fútbol gracias al balón. Esta versión es de agradecer desde la grada. El dominio alterno se debía, principalmente, a eso. Fases del juego en las que dominaba el Real Valladolid con Álvaro Rubio y Lluís Sastre más presentes, y otras en las que el triple pivote de Asier Garitano con Eraso, Erik Morán y Diamanka superaban a sus homónimos rivales. En ese intercambio de papeles, dos destellos de la calidad blanquivioleta fueron los que marcaron las diferencias en el marcador. Gracias a esta bonita batalla en el centro del campo, el partido vivido en el coliseo vallisoletano tuvo más alicientes de los que puede parecer por juego y resultado. El encuentro tuvo alternativas y el público las agradeció como lo hizo con el planteamiento de los dos entrenadores.

Javi Varas y Óscar González, diferenciales
Después de 36 fechas tachadas en el calendario particular, es obvio la diferencia que existe entre equipos que se manejan entre individualidades y los que lo hacen remando todos como un bloque. Normalmente, los segundos tienen las de ganar aunque siempre hay excepciones. El Real Valladolid es de los primeros. Los 62 puntos no son casualidad. Hay trabajo y sentimiento de equipo pero con esa idea clara de juego no llega y parece que ya no va a llegar. De ahí que las individualidades mantengan al equipo en puestos de play-off.

Ante el Leganés, dos nombres lucían más que el resto: Javi Varas y Óscar González. Al salmantino le vale estar más de una hora deambulando por el campo para que en tres jugadas de una asistencia, combine con Hernán para tener una oportunidad clara y forzar el penalti que sentencie el encuentro. Ni Xavi Hernández hace más en tan poco tiempo. Lástima que no trabaje algo más. Por otra parte, Javi Varas se está convirtiendo en ese portero que todo equipo quiere tener. A la altura de sus buenas campañas en el Sevilla, las intervenciones de los últimos partidos del guardameta hispalense han provocado que Desde la grada de Zorrilla se le ovacione como merece. Portero diferencial para esta división de plata.

Extraños movimientos
Eran más o menos las 17:10 del domingo cuando se daba a conocer el once titular del Real Valladolid. Portero el de siempre, la defensa de casi siempre, Lluís Sastre…¿Sastre? El mallorquín, titular. Nada seguía el guión previsto. En el banquillo los de siempre menos André Leão y Jonathan Pereira. Entraba David Timor. Lesionado. En definitiva, mosqueo total. ¿Cómo entra en la lista un jugador lesionado? Con los motivos expuestos por el club acerca de las bajas del portugués y del gallego, la incertidumbre residía en el valenciano. Y efectivamente, estaba vestido de corto.

A lo largo del encuentro todos calentaron menos el ’22’. La explicación a su incursión en la lista se produjo en el descuento. Como si del más listo de la clase se tratara, el centrocampista lanzaba un balón al terreno de juego. El árbitro se percataba y acto seguido, David Timor era amonestado. El objetivo no era perder tiempo. Nada de eso. Con nueve amarillas y siendo baja por lesión para Huelva, la acción significaba una tarjeta provocada. Así se cumple ciclo con el jugador lesionado y se le libera para las últimas cinco jornadas. Jugada maestra que por una vez no hace que los pardillos sean los de blanquivioleta.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)

«Bienvenido Mr. Play-off», sensación vallisoletana

A pesar de haber cortado la sangría de derrotas fuera del José Zorrilla, el empate del Real Valladolid en Las Palmas le puede alejar definitivamente del ascenso directo

«Un empate con fortaleza para asumir el play-off» | Crónica del empate en Las Palmas

Otro partido en la matinal del domingo fuera de casa. Moneda al aire y la cruz pesaba más que la cara. En frente, un gallo de la Liga Adelante, la Unión Deportiva Las Palmas. Como el plantel pucelano, los canarios no atraviesan su mejor momento y la clasificación así lo corrobora. Con un aroma a quiero y no puedo de Liga BBVA, los dos equipos afrontaban el duelo con la necesidad imperiosa de sacar los tres puntos. Otro tropiezo sería la gota que colmaría un vaso a lleno de desilusiones y piedras mal sorteadas. En definitiva, partido disputado, aguerrido y en el que ninguno querría dar su brazo a torcer. Golpeaban primero los de Rubi con un gol rocambolesco. Con un plantel local un tanto dormido, la sentencia  vallisoletana no llegaba. Otra jugada un tanto extraña, esta vez en el área de Javi Varas, acaba con el balón en el fondo. Contragolpe canario que empataba y dejaba las tablas finales en el marcador. Finalmente, empate que no sabe a nada y que deja a las dos escuadras igual que al comienzo del partido aunque ya empiezan a pensar en preparar con garantías un play-off lleno de emoción.

Roger Martí, goleador pucelano en Las Palmas (RV.es)
Roger Martí, goleador pucelano en Las Palmas

Números de ascenso indirecto
A falta de siete fechas para el final del curso ordinario, todo parece indicar que el Real Valladolid suspenderá la asignatura de «ascenso directo» y tendrá que ir a la convocatoria extraordinaria para poder pasar de nivel. Con un alumno muy aventajado como es el Real Betis, las plazas se agotan de tal manera que sólo puede aprobar otro más en junio. Con el Girona sacando todas las asignaturas con éxito, las posibilidades escasean para otros tres compañeros de clase: Sporting de Gijón, Unión Deportiva Las Palmas y el propio Real Valladolid.

El primero de ellos es un alumno muy constante. Casi todas sus obligaciones las lleva al día. Y el segundo, un tanto vago, tiene potencial suficiente para leérselo dos días antes y poder aprobar. El problema del plantel blanquivioleta es que, aún siendo tan potente o más que sus compañeros de clase, no le gusta nada hacer los deberes fuera de su casa. Y eso le penaliza mucho, obviamente. Con 10 puntos negativos en forma de derrota, resulta muy difícil poder superar cualquier asignatura a la primera. Tocará asumir la convocatoria extraordinaria y comenzar a prepararla lo antes posible. Ahora por mucho que se esfuerce el Real Valladolid no tiene días ni horas para recortar todo el trabajo que sus compañeros sí han hecho.

Equipo perdedor, poco mordedor
Los 59 puntos que tiene el Real Valladolid en su casillero no son casualidad. Y el golpe que está por venir encima de la mesa tampoco. Son muchas las virtudes que deben tener los equipos en esta Liga Adelante pero dos resaltan por encima del resto. Se debe ser un bloque y no se puede perdonar las oportunidades. Al principio de campaña, lo primero parecía un objetivo conseguido. Después del mercado invernal, aún parecía que había más equipo. Poco a poco, nombres como Omar Ramos, Jeffren Suárez, Jonathan Pereira o Túlio de Melo han ido desapareciendo del mapa blanquivioleta.

La segunda premisa es fundamental y los chicos de Rubi carecen de ella a día de hoy. Una prueba evidente de ello fue el duelo ante el Sabadell y la continuación ante Las Palmas. Habiendo aguantado las embestidas de los amarillos y adelantándose en el marcador,  no se pueden fallar las opciones que marraron los vallisoletanos. Es evidente que el que perdona lo paga. Que se lo digan al Real Valladolid.

Otro cambio de fichas
Habrá gente a la que no le guste Rubi y habrá otra gran parte que, por los resultados cosechados, sea muy detractora del preparador catalán. Pese a ello, lo que es innegable es que la preparación de cada partido es exhaustiva. El único pero a este estilo es que muchas veces se adapta a las características del rival  en exceso.

En el día de ayer, saltaba de nuevo la sorpresa en el nombre y posición de Jesús Rueda. Desde la grada de Zorrilla se está acostumbrado a verlo como defensa central., Esta vez su puesto estaba en el centro del campo y con David Timor como acompañante. En definitiva, nuevo cambio de cromos que no saldría mal al obtener al primer hombre de carácter defensivo en la medular y así poder salir al contragolpe con las balas que posee el Pucela por bandas. La idea salió bien hasta el punto de que la sanción de Samuel es una lástima porque relegará nuevamente a Jesús Rueda a posiciones más defensivas.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)

Reencuentro con una victoria llena de sufrimiento

Triunfo tras tres derrotas consecutivas de un Real Valladolid que con dos fogonazos finiquitó el partido. Sufrimiento total para terminar el partido ante el C.D. Mirandés

«Roger crea la inercia para la «victoria psicológica»» | Crónica de la victoria al Mirandés

Después de tres batallas perdidas de manera consecutiva, el sábado amanecía Valladolid con la sensación de que cualquier resultado podía acontecer por la tarde en el estadio José Zorrilla. Tristemente éste es el poso que ha dejado el plantel albivioleta en estas últimas fechas en el entorno del Real Valladolid. Con dos partidos en casa, la oportunidad para volver a enganchar en el tren de cabeza son mayores pero la fiabilidad del equipo en su propio feudo se ha visto relegada a un segundo plano. Rubi lo sabe y estos dos encuentros pueden servir para devolver la confianza perdida a sus chicos o definitivamente para que el preparador catalán haga las maletas y, con un saludo cordial, se l indique cuál es la puerta de salida. Tener una de las mejores plantillas de la categoría permite que con diez buenos minutos o con dos jugadas se acabe el partido. Y así fue, en este caso. Roger Martí, la gran alegría de la tarde, y Óscar González inmediatamente después, distanciaban al Pucela en el marcador. El problema llegó en la segunda mitad. Nada más iniciarse, el Club Deportivo Mirandés recortaba distancias y a raíz de ahí, embotellaría al Pucela el resto del choque. Finalmente, victoria local muy sufrida que se espera que sirva para cambiar la mala dinámica, aunque parece complicado si el camino es éste.

Roger dedicando su tanto al Mirandés (RV.es)
Roger Martí, emocionado, dedicando su tanto al Mirandés

El pistolero ya dispara
La salida de Javi Guerra y Manucho del Real Valladolid el pasado verano dejaba huérfana la parcela ofensiva para este curso. Era obvio que el descenso de categoría del club blanquivioleta desencadenaría una cobarde estampida general muy difícil de suplir. A los mandos Braulio Vázquez y con la confianza que le otorgaba la novedad, los fichajes fueron llegando. Entre ellos, dos delanteros: Roger Martí y Óscar Díaz. Pronto se vería que el primero tendría las de ganar sobre el segundo. Tristemente, una inesperada y fatídica lesión de rodilla en El Molinón a finales del mes de septiembre, lo apartaría de los terrenos de juego más de media temporada. Con épocas en las que se le ha echado mucho de menos, el punta valenciano reaparecía el pasado sábado en Montilivi.

Con poco más de 20 minutos sobre el césped, poco pudo hacer Roger pero frente al Club Deportivo Mirandés ya era de la partida. Se lo había ganado con una puesta a punto indescriptible y llena de coraje. Así, con la pistola bien cargada, al primer intento, conseguía el gol. Disparo certero, previo desmarque en velocidad y Roger volvía a mojar. Mucha calidad pero, sobre todo, sus ganas, su lucha y su intensidad, lo hacen especial. Con su regreso, Óscar Díaz, Túlio De Melo y Jonathan Pereira tienen un problema pero el Real Valladolid una bendición.

Las segundas partes nunca fueron buenas
Al filo del descanso, con un buen marcador a favor, Desde la grada de Zorrilla se frotaban las manos por dos aspectos. El primero, la tranquilidad con la que todo el estadio iba a merendar con ese resultado a favor. El segundo, la posibilidad de que los fantasmas se alejaran y de nuevo, el José Zorrilla, viviera una de esas tardes que acaba con goleada local y por qué no, con la presencia de la siempre ansiada y querida ola pucelana. Desgraciadamente, en el tiempo del bocadillo, los temidos fantasmas se quedaron.

Parece inexplicable como un plantel, supuestamente, de las garantías del Real Valladolid pueda verse tan superado por un rival en su propio feudo, goles incluidos. Uno no da crédito al bajón táctico y físico que experimentan los de Rubi. Si a él, le sumas que los propios jugadores señalan que han sido ellos mismos los que han reculado, la sensación es de mucha preocupación. Quedan pocas jornadas para el final pero con estos problemas en algunas fases del juego, un día puede salirte bien y dos no.

Con la mira puesta en el Sabadell
En este sprint final liguero, jugar dos encuentros consecutivos como local puede auparte a unas posiciones muy ventajosas dentro de la tabla clasificatoria. Si se sacan adelante estos seis puntos, perfecto. El Real Valladolid podrá respirar cómodo. Por el contrario, caer y no conseguir dos victorias puede ser un problema grave en tu estadio y ante tu gente. Por ello, estos dos partidos son dos grandes oportunidades para el Real Valladolid.

Se trata de dos buenas opciones para no perder el tren del ascenso directo. Tres puntos ya están en el zurrón blanquivioleta, ahora falta rematar la faena. El Sabadell será el juez de esta suma global. Con necesidad de sumar para salir del pozo, los de Mandiá no se lo pondrán fácil a los pupilos de Rubi. Ante los catalanes tocará pelear y buscar el ansiado seis de seis puntos en ocho días.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)

El tren del ascenso directo pasa de Campo Grande

La versión visitante del Pucela se traslada al José Zorrilla. Un tempranero gol del Albacete provoca una nueva derrota y asienta unas sensaciones que señalan a Rubi

«La debilidad de no superar un golpe en 90 minutos» | La derrota ante el Albacete

Ganas y esperanza. Las dos palabras que reflejaban el estado de ánimo de todo el público local durante toda la semana tras la derrota de Ponferrada. Salvados por una jornada fantasma y por una mínima franja horaria, el triunfo otorgaba al Real Valladolid la primera plaza a la espera de resultados. Con poco más de 10.000 aficionados en las gradas, el inicio del choque marcaría el desenlace. Un error de bulto de Chus Herrero propiciaba una contra letal que acabaría dentro de las mallas de Varas. El señalado fue el defensa aragonés, pero nada se le puede reprochar cuando siempre ha cumplido fuera de posición. El reproche es para todo el plantel que permite que en el  primer minuto de partido se encaje un gol, jugando lo que se está jugando el equipo. Los más de 90 minutos restantes fueron un sopor aliviados sólo por los cinco minutos antes del descanso en los que casi se consigue el empate. Hecho injusto después del transcurrir del choque. Finalmente, nueva derrota, nueva desilusión y gran mazazo.

Rubi durante el partido (RV.es)
Rubi durante el partido ante el Albacete

Cambio de sistema sin resultado alguno
Hacía bastantes jornadas, cinco concretamente, desde la visita a Tenerife, que Rubi no usaba el sistema sin tres centrocampistas. Con este sistema, el gran perjudicado es Álvaro Rubio, que se queda sin hueco. Sin minutos ante la Sociedad Deportiva Ponferradina, de nuevo el banquillo era el sitio del capitán riojano en el inicio del partido ante el Albacete. Por otro lado, Omar Ramos y Jeffren Suárez sustituían a Hernán Pérez y a Johan Mojica, alejados de Valladolid pero emocionados por sus convocatorias internacionales. Por último, Jonathan Pereira volvía a la titularidad como punta de lanza. La defensa sólo modificada por los laterales. Javi Chica cambiaba al lateral izquierdo y Chus Herrero iniciaba como lateral derecho.

Los dos centrales, los de siempre. Acomodados en el eje, los problemas empezaron por esa zona. Marc Valiente cumple sus funciones, pero Jesús Rueda, centrocampista reconvertido hace unas temporadas, tuvo un día negro en cuanto a la salida del balón e intensidad se refiere. Los capitanes del juego, con serias dificultades para llevar el balón arriba dejaban a Óscar González muy solo para crear peligro. Jonathan Pereira bastante desaparecido y protestón, apenas pudo ejercer presencia en área rival y solamente con lucha en la presión, poco o nada se puede conseguir. Tristemente, Omar Ramos y Jeffren Suárez ya son un caso perdido. Desgraciadamente la participación de ambos fue nula.

Sin bandas cuando se necesitaban
Aquellos somos defensores del trabajo Rubi, nos cuesta reconocer sus errores pero frente al Albacete, la concatenación de los mismos, le dejan en un puesto incómodo. En Ponferada se equivocó con Lluís Sastre y esta semana los problemas aparecían según pasaban los minutos. Así, Desde la grada de Zorrilla los pitos hacia todo el que estuviera en el campo con camiseta blanquivioleta crecían con rotundidad.

Omar Ramos y Jeffren Suárez no aportan nada al juego del equipo. Con una gran oportunidad para reivindicarse tras las ausencias de los internacionales, su partido fue pésimo. Las conducciones abusivas del canario le pierden y el venezolano, directamente, se borró de jugar estando en el campo. Con todo esto, algún  centro se realizaría en la primera parte aunque sin nadie que buscara el remate. Primer fallo de Rubi. Ya en la segunda parte, Rubi prescindió de las bandas para sacar a Túlio de Melo, un futbolista de remate. Otro fallo de Rubi. De estas forma, los centros llegaban desde el medio del campo y, aunque el brasileño los remataba, lo hacía en circunstancias nada propicias para encontrar ese gol que metiera al Real Valladolid en el partido.

Pensando en el play off
La desilusión de la derrota fue tal, que el pesimismo se ha instalado en todo el entorno del Real Valladolid. Los resultados de los rivales no han acompañado en exceso pero el problema no reside ahí. La preocupación se ha instalado en el vestuario y eso ya es grave. Las palabras en rueda de prensa del preparador catalán dejan un regusto muy amargo si se está pensando ya en el play off. Los jugadores, parecen asumir ya el play-off.

No hay duda de que la reacción pucelana tiene que llegar ya. Lo antes posible. El próximo sábado, Montilivi será una plaza en la que se pueda decir mucho. Pese a que el camino hacia Primera División cada día se encuentra más difícil, nadie debe perder la ilusión. Nosotros también somos parte del Real Valladolid y debemos animar desde cualquier grada de la competición para seguir luchando por el ascenso diercto, aunque ahora parezca muy lejano.

«Desde la grada de Zorrilla», por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)

El Real Valladolid se suma al vértigo por ser líder

El Real Valladolid firma en Ponferrada su tercera derrota consecutiva fuera del José Zorrilla. Sensaciones pésimas ante otra oportunidad para comandar la clasificación

«Mal de muchos, consuelo para poco ambiciosos» | Crónica de la derrota en Ponferrada

De nuevo tocaba viaje con el Real Valladolid. En una complicada mañana, más de 200 seguidores nos agolpábamos en la Plaza Colón buscando refugio a la lluvia a la espera de ese ansiado autobús con destino a El Toralín. Tras una parada de rigor, antes del mediodía llegábamos a la ciudad berciana. Con un sol de justicia, el buen ambiente en los prolegómenos del choque hacía presagiar que esta vez sí daríamos un golpe encima de la mesa. Mesa que, por otra parte, lleva ya preparada unas cuantas jornadas. Una hora antes al comienzo del encuentro, los más de 600 aficionados pucelanos fuimos acomodándonos en las gradas de ese estadio coqueto y a la par que inexpugnable. «Esta vez sí», pensábamos. Con el público entregado, arrancaba el partido pero no el Real Valladolid. ¿Otra vez la misma pesadilla? No era el minuto 10 y ya íbamos perdiendo. Espectacular desastre de primera mitad, dónde lo mejor era el resultado. Esperanzados de ver a otro Pucela en el segundo acto, el encuentro empeoró. Tocaba remontada épica pero que sólo se quedaría en un ligero amago. Finalmente lo que podía haber sido una jornada perfecta provocaba que, otra vez, volviéramos a casa con sensaciones de equipo vulgar y que aspira a play-off.

Timor en el duelo de Ponferrada (RV.es)
David Timor pelea un balón en Ponferrada

Cambio de cromos sin efecto
Cada vez que Rubi da su once inicial, aumentan las sorpresas. Con un once tipo en las dos últimas fechas, en El Toralín volvía a sorprender. Es cierto que el 4-3-3 seguía presente pero dos caras nuevas salían a la luz. El primero hombre destacado era Lluís Sastre que entraba por Álvaro Rubio. El mallorquín, fuera de la titularidad prácticamente todo el año, volvía al equipo en un partido importantísimo. Duró sólo 45 minutos y hasta la media hora de juego no tocó balón y lo hizo para cometer una falta y ser amonestado.

Como en otras muchas ocasiones, el Real Valladolid acusaba la falta de Álvaro Rubio sobre el césped berciano. Johan Mojica era la otra novedad. Después de más de un mes fuera, la falta de chispa del colombiano se hizo presente y transformaba al ‘3’ banquivioleta en un futbolista vulgar. Tan triste fue su participación que la banda izquierda estaba huérfana de peligro, al igual que todo el frente de ataque visitante. Rubi apostaba en el inicio por caras nuevas. Se trataban de cambios para sorprender al rival pero que, seguramente, hicieron que al final del partido fuera él mismo el más sorprendido de toda la expedición blanquivioleta. Ningún punto de su plan había salido y el Real Valladolid volvía a casa con una derrota más pero, en esta ocasión, con las críticas sobre el trabajo del cuerpo técnico más feroces que nunca.

Esquema descompensado
El 4-3-3 era el dibujo elegido por el preparador catalán, nuevamente. Este sistema ha dado grandes resultados al cuadro pucelano pero tomando los fundamentos del mismo. En busca de la posesión, no puedes regalar nada y debes evitar que tus centrales sean los que tengan más durante más tiempo el esférico. Con tres hombres adelantados, tiene que existir mucha movilidad y la pasividad de hombres como Óscar González, el cual no se encuentra cómodo de ‘9’, hace nula la profundidad de juego. Si a todo esto le sumas que los hombres de banda no conectan con el área, el resultado es el que fue: una película de terror.

En los segundos 45 minutos se mejoró, pero sin resultado. Con la salida de Túlio de Melo y Jonathan Pereira, cada vez menos eficaz, el cambio a un sistema más directo, embotellaría a la Ponferradina. Ahora sí que los centros por banda tenían destinatario. El brasileño probaría suerte en más de una ocasión con disparos potentes pero sin colocación. Con un Hernán Pérez haciendo de las suyas y un Omar Ramos participativo, el gol pucelano rondaba la portería local de igual forma que la sentencia definitiva se podía producir en un contragolpe.

El ejemplo de David Timor
Es cierto que la última media hora de Hernán Pérez fue muy buena pero no le dio para ser el mejor del Real Valladolid. Los 90 minutos de David Timor fueron fantásticos. El ex del Girona no se quiso contagiar del espíritu de sus diez compañeros en la primera mitad y, en los segundo 45 minutos, el centro del campo fue totalmente suyo. Recuperó balones, salió con la pelota jugada, hizo continuos cambios de orientación, llegó al área contraria… Intensidad, ganas y entrega son las señas de identidad de un futbolista que cada día que pasa, es más indispensable para Rubi y Desde la grada de Zorrilla se aplauden estas actitudes.

Si hace unos mese el fijo era André Leão, las tornas pueden ir cambiando y David Timor puede ser perfectamente el jefe de los maquinistas de este tren llamado Real Valladolid. Los líderes también tienen que serlo también fuera del campo y el centrocampista se comportó como un señor al ir el primero a saludar y pedir perdón a toda la parroquia pucelana desplazada hasta Ponferrada y posteriormente, antes de subir al autobús, atendiendo a los que allí se encontraban. De ’10’, David Timor.

‘Desde la grada de Zorrilla’, por Enrique Álvarez Herrero (@EnriqueAH10)