El Real Valladolid consolida su fuerza y su oportunidad

Un 8 de abril de 2018 el Real Valladolid visitó Tarragona para enfrentarse a un Gimnàstic que quería alejarse de los puestos de descenso. Los blanquivioletas no lograban engancharse a la lucha por las posiciones de play off y tampoco lo harían en el Nou Stadi porque la derrota (0-1) les situaría en undécimo puesto. Luis Cesar Sampedro fue cesado y la llegada de Sergio González provocó un cambio radical de forma y fondo. Tal fue así que en tres meses pasamos de hincar la rodilla contra los más débiles a codearnos con los más grandes.

Y en esas sigue el Real Valladolid, un club que se va asentando en LaLiga Santander y que centra todo su éxito en el bloque, donde los jugadores que han cobrado más relevancia son los defensas. Mohammed Salisu ha tirado la puerta abajo desde la primera jornada de la temporada y muy cerca está de convertirse en la venta más cara que haya hecho el club blanquivioleta en su historia, superando a Fernando Calero, otro central, traspasado al RCD Espanyol el pasado verano. Junto al ghanés, Kiko Olivas y Joaquín Fernández han tenido un excelente desempeño durante todo el curso. Sin fisuras y con mucha personalidad, tanta que hasta fueron los protagonistas de la salvación virtual del equipo con la victoria (1-0) sobre el Deportivo Alavés.

Kiko Olivas apareció en ataque y forzó un falta peligrosa que Joaquín Fernández remató con la cara interna de su pie izquierdo al fondo de las mallas. El gol que hacía sumar 39 puntos en la clasificación y que permitía vivir tranquilo estas últimas jornadas de campeonato, hecho que hay que aprender a valorar.

Una gran oportunidad
Con todo es importante destacar que sí, que el juego del equipo este año no ha sido de lo más vistoso, pero también es cierto que los fichajes de este año apenas han aportado demasiado. Es lógico, el bloque es tan sólido que, lejos de mostrar indicios de ruptura por esta situación, ha consolidado su fortaleza. Ahora, con la salvación en la mano, le toca a la directiva, dirección deportiva y cuerpo técnico mejorar ese bloque con jugadores que aporten ofensivamente y borren las carencias de ataque del equipo. Toca hacerlo, sí, pero sin locuras que desmonten los fuertes cimientos que con tan buen trabajo se ha conseguido. Estamos en Primera y somos de Primera y, con ello, estamos ante una gran oportunidad para seguir creciendo. ¡Aprovechémosla como merece!

Los números de Sergio González son incuestionables

Sergio González forma, desde hace ya diez jornadas, parte del Top 10 de entrenadores que más partidos llevan al frente del Real Valladolid. Superando a Antonio Barrios, que dirigió al Pucela en tres etapas distintas entre los años 1947 y 1969, el catalán es una parte importante de la historia blanquivioleta y ya no sólo por el ascenso del 2018 y la permanencia de 2019. Su legado ya es, también, en partidos ligueros en el banquillo.

En este vertiginoso reinicio de la temporada, Sergio superará a un Miroslav Djukic que, actualmente, ha dirigido dos encuentros más que él. El serbio estuvo al frente del Pucela entre 2011 y 2013, firmando un ascenso y una permanencia sin grandes agobios que le sirvieron para ser el último gran referente en los banquillos hasta la llegada del entrenador catalán. Djukic comunicó que no continuaría en el Club antes de finalizar la temporada 2012/2013 y la imagen e, incluso, la labor en esa temporada quedó un poco deslucida. Vivir tranquilo las últimas jornadas parecía tener poco valor en aquel momento. Meses después se consumó el descenso de categoría con Juan Ignacio Martínez al frente.

Volviendo a este Top 10 y a los números que estos preparadores ofrecen, cabe destacar que tras el empate (1-1) del Estadio Sánchez-Pizjuán, Sergio González se ha convertido en el entrenador con el ratio más alto de partidos empatados, superando a Pepe Moré. Sobre el catalán sobran las presentaciones. Cuatro distintas y breves etapas hasta que en la campaña 2001/2002 se le brindó la oportunidad de liderar un proyecto. Dos temporadas enteras con un honroso duodécimo y decimocuarto puesto no fueron suficientes para continuar al frente del equipo y el Club buscó dar un salto de calidad con la llegada de Fernando Vázquez. Tristemente, nada fue más lejos de la realidad soñada porque lo que se dio fue un salto al vacío con el descenso del año 2004.

Sergio está asegurado
Ahora es cierto que no parece que Sergio vaya a dejar de ser entrenador del Real Valladolid a final de temporada, pero sí que es verdad que una parte del entorno blanquivioleta parece cuestionarle el juego que ofrece el equipo. Dejando a un lado ese debate, lo que son incuestionables son los números y el hecho de que la calculadora de Sergio funciona a la perfección. La proyección de puntos de esta temporada con respecto al descenso mejora por el momento a la anterior y las últimas jornadas tienen pinta de ser más tranquilas que el agobio final de la temporada pasada. Valorar esto y tener los pies en el suelo puede servirnos para crecer un poco más y con unos cimientos más fuertes. Hay detalles que mejorar, por supuesto, pero también hay contextos muy acertados que no se deben tirar a la basura.

Hasta ahí puedo leer, que diría Maira Gómez Kent

Sólo los números sostenían deportivamente a Luis Cesar Sampedro como entrenador del Real Valladolid. Haciendo siempre la goma, sin descolgarse de la lucha de los puestos de play-off y recibiendo cada vez menos goles. Y ya. Hasta ahí puedo leer, como decía Maira Gómez Kent, de la etapa del gallego en el Real Valladolid.

De lo futbolístico nada que rescatar. El equipo se sostiene por los 26 goles de Mata, ¡Vaya! Otra vez ha salido a relucir las matemáticas. Y es que, desde principio de temporada, no se ha corregido ningún defecto. Se ha defendido igual de mal y se recibe algún gol menos, solamente por acumulación de jugadores en zona defensiva y no por mejorar en el posicionamiento o en las ayudas. No sólo no se ha corregido ninguno de los múltiples defectos que el equipo cometía desde la primera jornada si no que, a mayores, y para más inri, se han ido reduciendo las virtudes con las que nacía la temporada.

Nos faltará tiempo
Con todas estas realidades, el relevo llega tarde, muy tarde. Excesivamente tarde. Carlos Suárez ha esperado demasiado y en ocho jornadas toca remar, reorganizar el equipo y tocar la tecla idónea a la primera, sin margen de error. Como aquel año cuando llegó Javier Clemente y nos faltó tiempo para a salvación.

Ahora le toca a la plantilla dar un paso hacia delante y demostrar que Luis Cesar los tenía encorsetados y desordenados. A la ayuda y al rescate llega un Sergio González que, salvo por los 16 meses que entrenó al RCD Espanyol en Primera división, afronta el reto más importante de su corta trayectoria en los banquillos. ¡Suerte!

Lo vivido es inaceptable: ‘Real inacción Valladolid’

El Real Valladolid se fundó en 1928. 42 temporadas Primera, 35 en Segunda y 10 en tercera. un detalle que, pasado el esperpento de Pamplona, bien cabe recordar

Otra versión de la situación | «Miguel Ángel Gómez sí representa el ‘XII Pucela'»

Nunca imaginé que el equipo de nuestros amores pudiera tener tanta inacción y tan poca defensa, tanto dentro como fuera del terreno de juego, como durante las 48 horas que vivió el equipo blanquivioleta en tierras navarras. El Real Valladolid se dejó llevar, sin dar explicaciones, sin levantar la voz, sin esbozar tan siquiera una mínima protesta por todo lo que rodeó al aplazamiento. Luego, en el campo, los resultados pueden tapar muchas problemas pero, en este Real Valladolid que todavía dirige Luis Cesar Sampedro, eso no va a ocurrir por motivos que, partido tras partido, salen a relucir a borbotones y que no hace falta volver a explicarlos.

Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez, en la presentación de éste | <em><strong>Foto: Andrés Domingo - ElDesmarque Valladolid</strong></em>
Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez, en la presentación de éste | Foto: Andrés Domingo – ElDesmarque Valladolid

Si de verdad nos tenemos que conformar con la publicación de Instagram que Miguel Ángel Gómez realizó el sábado, es que desde las altas esferas del Club, como son Carlos Suárez o los nuevos José Moro y José Luis Losada, están tensando demasiado la cuerda. La paciencia de los aficionados va mas allá de acertar con los fichajes, incluso mucho más lejos de si la pelota entra o no y de si los resultados partido tras partido son buenos o malos. Lo que, definitivamente, nadie soporta es que exista tal desidia, inacción e incompetencia, como se vio durante este pasado fin de semana.

Lo vivido es inaceptable. No se puede permitir. Es inadmisible que el Club Atlético Osasuna manejara a su antojo todos los elementos que se pusieron en escena para sacar ventaja y jugar cuando él quiso. Por el contrario, el Real Valladolid ni tan siquiera alzó la voz o reivindicó su nombre, que, a estas alturas de la película, igual es lo único que nos queda por defender.

Luego pediremos que el equipo en el campo defienda mejor, que con Luis César Sampedro es complicado, pero si desde arriba, desde los despachos, se muestra esta desidia, en el césped no se puede esperar algo distinto. Toca reaccionar y, si tanto queremos ver triunfar el tan publicitado y afamado ‘XII Pucela’, los altos cargos deben defender al club sea contra quien sea. No sólo de puertas para adentro.

Luis César Sampedro, NO | ‘Un relevo, por favor’

Parece complicado explicar que después de 17 jornadas y teniendo a Jaime Mata, el máximo goleador de la categoría, y a Jordi Masip, uno de los mejores porteros de la categoría, el Real Valladolid vaya undécimo y con unas sensaciones de caída libre y desconfianza total. Bueno, quizás no es tan complicado ya que en el banquillo hay un técnico que se centra en exponer todos los defectos que tiene el equipo.

El ‘cromo por cromo’ no funciona, la línea defensiva, tan criticada, ha cambiado una y mil veces para terminar obteniendo el mismo resultado. Primero Javi Moyano arrancó como lateral derecho titular, poco duró y Antoñito Regal se ha adueñado del puesto. Nacho Martínez pasó de titularísimo, a la grada, y de la grada a titularísimo. Ángel García, de la grada a ser alabado y defendido en rueda de prensa para, posteriormente, ni ser citado aún sin disponer el equipo de ningún jugador en su posición. Todos los centrales han rotado e incluso Alberto Guitián ha sido adelantado en el centro del campo.

Con todo es imposible defender que el sistema y la idea sea la correcta y que el equipo pierde, falla y se cae por errores individuales puntales. Estoy totalmente convencido que hay futbolistas que no están disfrutando de jugar al fútbol en este Real Valladolid teniendo siempre que vivir en el alambre y sin ningún compañero en 20 metros que le ayude si le superan. Los centrales no pueden vivir en esa tesitura. En ese duelo único con su marca, cual púgil de boxeo, siempre recibes. Los laterales no pueden seguir recorriendo la banda sin mirar atrás y sin tener responsabilidades por lo que dejan detrás.

Por favor…
Dicho esto, los jugadores son más victimas que victimarios. Están encorsetados en una tozuda idea que se derrumba. Luis Cesar Sampedro  ha tenido tiempo para rectificar y todo ha quedado en tiempo perdido. El cambio parece inevitable. ¡Un relevo por favor! ¿Quieren nombres? Le tomo la mano a la propuesta que me comentaba un amigo tras esta última jornada. Tiremos de mística con Jorge da Silva, técnico con un currículum aseado y con mucho recuerdo blanquivioleta como exjugador.

Alex Pérez, alto perfil bajo para el reflejo pucelano

Alex Pérez se ha convertido en el fiel reflejo de lo que quiere este Pucela

Corría la novena jornada liguera y el Real Valladolid estaba sumido en una crisis de cinco derrotas consecutivas. Para colmo, sus dos zagueros titulares no podían ser de la partida. Rafa López, por lesión, e Igor Lichnovsky, por ser citado con el seleccionado chileno, se perdían el compromiso importante ante la Agrupación Deportiva Alcorcón. Era un duelo determinante para un equipo necesitado de puntos, juego y sensaciones. En ese difícil escenario le tocó debutar como titular a Alex Pérez y, lejos de amilanarse, convenció a Paco Herrera y a todos para ser una pieza fundamental de los blanquivioleta en esta temporada.

Alex Pérez celebra, junto a Míchel Herrero, el importante gol anotado este sábado al Getafe CF <em><strong>(RealValladolid.es)</strong></em>
Alex Pérez celebra, junto a Míchel Herrero, el importante gol anotado este sábado al Getafe CF (RealValladolid.es)

En el mejor momento
«Hay córner a favor del Real Valladolid, a ver si llega el gol con el cabezazo de Álex Pérez» ¿Quién no lo ha pensado jornada tras jornada? Y por fin llegó este pasado sábado. No en un centro buscando ese remate, pero si en un rechace tras un lanzamiento de falta ejecutado por Jordán. El ’24’ entró con todo, Vicente Guaita dejó la pelota suleta y viva dentro del área y el pensamiento de todos los aficionados pucelanos se convirtió en realidad, llegó el cabezazo y en el mejor momento.

Álex Pérez llegó a prueba este verano y poco tardó en convencer a Paco Herrera para ser el cuarto central de la plantilla. En dos meses y medio ya era el central más sobrio y seguro. Con su perfil bajo y su elevada estatura, es el fiel reflejo de un Real Valladolid que este año, lejos de brillar durante toda la temporada, ahora ,en el tramo final de la misma y en el más importante, irrumpe con fuerza.

Quedan por disputar dos partidos más de liga y esperemos y soñamos que, también, el play-off de ascenso. Con todo, y con el recuerdo de la victoria (1-0) ante el Getafe CF, seguimos pensando que, en un balón parado, puede volver a llegar otro cabezazo y otro gol de Álex Pérez.

Estamos en Segunda porque somos de Segunda

El Real Valladolid pierde la categoría por merecimiento propio. Ahora sólo queda asimilar el fracaso y saber que nadie, por historia o pasado, nos va a regalar nada

Imagen de El Norte de Castilla
La visión del descenso, por Javier Barrocal

Estamos en Segunda división porque somos de Segunda división y única y exclusivamente partiendo de esta base es cuando el Real Valladolid y todo su entorno podrá crecer para salir de este descenso. Mientras el pensamiento sea que tenemos que regresar a Primera división porque somos de Primera, porque tenemos una buena historia detrás y porque somos el Real Valladolid, mal vamos. Muy mal.

Al analizar la situación que se le viene al Pucela en estos momentos recuerdo a aquella Real Sociedad que se curtió durante tres largos años en la categoría de plata y que ahora pasea su nombre por Europa. Sí, con más dinero que nosotros y todos los condicionantes que queráis, pero también con más modestia, más trabajo y más fútbol. Éste no es el único ejemplo e incluso, probablemente, podamos entrar a discutir si es el mejor o no pero, obviamente, es un proceso con unos cimientos bien asentados, una idea de juego creada y una filosofía que engancha. Vamos, que tienen todos los condicionantes para triunfar como lo están haciendo.

Oportunidad para empezar de cero
En Valladolid, con este descenso, tenemos una oportunidad fantástica para poder hacer este plan. Sin prisas por ascender con el “sea como sea” por bandera y sin prisas por exigir nada más que un proyecto estable porque, no nos llevemos a engaño, si esta temporada hubiera habido tres equipos peores que nosotros, hubiera sido pan para hoy y mucha hambre para mañana.

Por todo eso, ahora no es el momento de exigir resultados sino ideas. Debemos ver los recursos que tenemos, cuantificarlos bien y explortarlos al máximo. Trabajar la cantera como Dios manda y cuidarla y mimarla. Sentar bien las bases en todos los estamentos del club y delegar en gente profesional las áreas correspondientes. Sé que todo esto es mucho pedir, pero, si al menos, se tiene la intención llegaremos a mejor puerto. Seguro.

¡Aupa Pucela!

Humberto Osorio, la nueva versión de Kaviedes

Humberto Osorio firmó un gol trascendental el miércoles. El colombiano, secundario toda la temporada, puede ser protagonista de la salvación como Kaviedes en 2001

Kaviedes ejecutando el gol anotado ante el FCB
Kaviedes ejecutando el gol anotado ante el FCB

En las grandes fiestas deportivas siempre suelen colarse protagonistas que parecen no estar invitados. Uno de los ejemplos más destacados de la historia reciente blanquivioleta fue el Real Valladolid de la temporada 2000/2001. La situación del club había sido complicada durante todo el año pero todo terminó, afortunadamente, en alegría después de las tres últimas jornadas que, sobre el papel, se tildaban de muy complicadas con duelos ante Deportivo de la Coruña, Fútbol Club Barcelona y Real Madrid. El calendario guardaba una sorpresa para el Real Valladolid en el tramo final que los pucelanos supieron afrontar para conseguir la permanencia.

La alegría que el vestuario blanquivioleta tuvo al final de aquella temporada no fue sencilla porque todo hacía indicar el descenso del Real Valladolid. Los pucelanos llegaban a los tres últimos partidos con dos puntos sobre el descenso pero con la obligación de ganar, como poco un duelo, del calendario que el enfrentaría ante el líder, el segundo clasificado y el equipo culé, que pese a estar en el quinto puesto, contaba por aquella época con jugadores del nivel de Pep Guardiola, Rivaldo, Patrick Kluivert o Luis Enrique. En definitiva, pese al margen con el descenso, el Real Valladolid era el máximo candidato para perder la categoría junto a Racing de Santander y Numancia, abocados desde semanas atrás.

Cambio de entrenador
El equipo dirigido por Pepe Moré enderezó un rumbo que se torcía y que se había dejado por el camino a un entrenador, Francisco Ferraro. En esa fiesta que se iba a convertir el final de temporada y que en principio tenía pinta de funeral, cobró protagonismo un delantero olvidado y que pocos contaban con él: Jaime Iván Kaviedes.  El ecuatoriano había gozado por aquel entonces de muy pocos minutos y se ponía bastante en duda su implicación dentro del grupo. En un golpe de timón, a falta de tres partidos, el técnico pucelano contó con el ecuatoriano para sacar algo positivo ante el Deportivo de la Coruña y el delantero de la tricolor no defraudó. Kaviedes rebañó un balón dentro del área para cobrar un gol decisivo en la victoria (1-2) que se conseguiría en Riazor.

Cortada la racha que llevaba Kaviedes de siete meses sin marcar, el ‘9’ volvió a ser protagonista en el siguiente partido. Esta vez su víctima fue nada más y nada menos que el Fútbol Club Barcelona. Su golazo de chilena dejó la fotografía perfecta para conseguir un empate que a la postre fue suficiente y vital para lograr una permanencia que se cerraría una semana después en el Santiago Bernabéu. Pese a la derrota (2-1) ante los blancos los resultados de otros campos favorecieron a un Real Valladolid que consiguió el objetivo de la permanencia pese al duro calendario. Aquel día, en Madrid,  Kaviedes gritó un nuevo gol. No valió de mucho ya que los blancos se llevaron la victoria, pero de nuevo dejó su impronta y aumentó una racha trascendental para que el Pucela estuviera en la élite.

En la actualidad, Humberto Osorio ha iniciado el mismo camino que en 2001 recorrió Iván Kaviedes. El colombiano, con su gol ante el Real Madrid, fue el protagonista principal y ojalá sea el invitado inesperado de una nueva fiesta pucelana que deje al Real Valladolid en la élite del fútbol español una temporada más.

Si quieres recordar estos tres goles consecutivos Iván Kaviedes, pincha aquí:
Gol (0-1) ante Deportivo de la Coruña en Riazor en la jornada 36
Gol (1-1) ante el Fútbol Club Barcelona en el José Zorrilla en la jornada 37
Gol (1-1) ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu en la jornada 38

El Pucela despierta y rescata un valioso punto

El Real Valladolid despertó a falta de media hora para el final y rescató un empate en un partido que se escapaba.  A la postre, el empate fue vital para la salvación

Ogbeche celebra el tanto del empate final (Marca)
Ogbeche celebra el tanto del empate final

Sonó tarde el despertador del Real Valladolid en el Reyno de Navarra, pero terminó sonando. Aquel día los pupilos blanquivioletas de José Luis Mendilibar se comportaron como aquel estudiante que retrasa el estudio de un examen al último día. Pese a hacerlo, puede terminar aprobando. Es cierto que no es la receta más idónea, pero alguna vez al tirar la moneda sale cara. Osasuna, mientras el Pucela dormía, sacaba a relucir todas sus virtudes. Hasta tres situaciones de peligro generaron los locales en el primer cuarto de hora de partido. Y tanto fue el cántaro a la fuente, que Dady terminó por marcar gol tras un buen centro de Nacho Monreal.

Mendilibar veía tan apático al equipo que decidió realizar el primer cambio a la media hora de juego. Entró Henok Goitom al campo para tener más presencia arriba junto a Víctor en detrimento de Haris Medunjanin. Pero ni con esas consiguía mejorar el Real Valladolid, ya que Osasuna seguía campando a sus anchas y recogiendo nuevos frutos en el minuto 42. Al borde del descanso, Nekounam superó a Justo Villar tras una falta ejecutada por Patxi Puñal. Tras el descanso parecía que los blanquivioletas querían despertar. Pero nada más lejos de la realidad porque Dady conseguía hacer el tercer tanto en una jugada que sacaba a relucir todas las vergüenzas defensivas del Pucela.

A renglón seguido apareció, por fin, el ataque blanquivioleta. Henok Goitom saltaba al rescate del equipo para reducir diferencias en el marcador. Faltaba media hora de partido y el miedo se instauró en el equipo de José Antonio Camacho. Los blanquivioletas pasaron, en un abrir y cerrar de ojos, de dominados a dominadores. Cada llegada pucelana era un verdadero suplicio y, como reflejo dicha presión, Miguel Flaño marcaba en propia portería y acercaba más al Real Valladolid en el marcador. El partido estaba loco y el guante de Pedro León puso otra pelota en el área para que Ogbeche empatara el partido. Media hora de locura donde el Pucela conseguía descontar tres goles en contra y arañar un punto de fe, que finalmente sería vital para la agónica salvación conseguida ante el Real Betis.

Esa fe que mostró aquel Real Valladolid en la media hora final, puede y debe ser la clave para que en el presente se consiga la ansiada permanencia. Pelear por cada punto es una obligación y puede tener un premio incalculable. El ejemplo está en este partido. Cuando Dady marcaba el 3-0, nadie podía imaginar que en este partido los de Mendilibar conseguirían un punto trascendental para seguir un año más en Primera división

La ficha de aquel partido, disputado el 7 de diciembre de 2008.
La ficha de aquel partido, disputado el 7 de diciembre de 2008.

Alineación blanquivioleta: Justo Villar; Pedro López, Garcia Calvo, Luis Prieto, Marcos; Vivar Dorado, Haris Medunjanin (Henok Goitom, m. 34), Pedro León, Jonathan Sesma (Ogbeche, m. 76); Cannobio (Javi Baraja, m. 60), Víctor.

Vídeo/reportaje sobre la remontada en Pamplona