El Real Valladolid necesita victorias. El Pucela está en un momento que debe ser resultadista. Es comprensible una lectura simple y básica de los partidos pucelanos. Puedo entender una visión puramente definida por el marcador, pero hasta cierto punto. El equipo está arrancando y el entorno viene de lo que vivió la pasada campaña. Guillermo Almada debe ser simple en los análisis exteriores, pero exquisito en los interiores. Él debe saber qué vende y qué analiza. El mundo blanquivioleta lo necesita.
El seno pucelano quiere recuperar sensaciones y lo busca con inmediatez. Por ello, la victoria (0-1) deja una enorme alegría. No se mira qué ocurrió en la segunda parte sino que el equipo supuestamente supo sufrir y se llevó la victoria. La sensación sobre el partido es la del marcador. Lo entiendo. Es lo que se necesita, pero tiene que haber más.
«Guillermo Almada debe ser simple en los análisis exteriores, pero exquisito en los interiores»
El alimento es necesario y capital, pero el fundamento no puede quedar atrás. Guillermo Almada no puede estar nada contento con la segunda parte de su equipo. Los segundos 45 minutos del equipo no tienen fundamento. Sí es cierto que dejan coraje, garra y pundonor, pero poco acierto. El Real Valladolid no supo correr y estuvo sometido grandes fases del partido.
Es verdad que el rival es una de las propuestas más agresivas y valientes del fútbol español, pero, con todo, el preparador uruguayo no supo contrarrestar en nada al Club Deportivo Castellón. Futbolísticamente, el duelo pedía los principios de juego de Almada, pero éste no consiguió ejecutarlos.
La presión del rival le hizo sufrir y el preparador no tuvo otra opción que parchear su idea «en el directo», que diría Sergio González. Asumiendo que su equipo iba a vivir en campo propio, Ibrahim Aldani fue uno de los cambios. Claudicó ante la idea del rival. El Pucela sufrió ante el empuje local y salió victorioso por malas elecciones castellonenses.
El foco de Almada
Nunca se puede elogiar una defensa por acumulación y es lo que tuvo que proponer un Almada que ha firmado dos victorias en dos partidos pero que lo ha hecho con credenciales muy diferentes. La visita al Estadio de Castalia deja tres sabrosos puntos, pero sólo eso. No es poco, es cierto, pero la lectura debe ser más profunda. El mensaje, quizás, debe ser el de la victoria pero la realidad dice que los segundos 45 minutos tienen poco recorrido, de la misma manera que la tenían ciertas victorias insulsas en el Real Madrid en la temporada 2018/2019.
«El mensaje debe ser el de la victoria, pero los segundos 45 minutos tienen poco recorrido»
Aquel año, con Santiago Solari en su primer duelo en el banquillo, los madridistas ganaron al Pucela desde un gol de Kiko Olivas en propia puerta. Pese al ‘autor’ el mundo merengue miró el mensaje y no el fundamento y a aquel gol se le puso la firma de Vinícius. El relato no siempre tiene base, pero sí muestra la necesidad de lo que reclama el receptor y el Real Valladolid, ahora, necesita entender que lo que se demanda son sólo victorias, pero estas tienen un recorrido muy limitado. Ahí debe enfocarse Almada.
