Inicialmente, los relatos de Víctor Orta hacían pensar en un Real Valladolid campeón. El objetivo del Club era muy claro a principios del mes de julio. Las expectativas estaban en todo lo alto pero, poco a poco, la narración disminuyó su ilusión para tener una elevada dosis de realidad. Sin una gran base de declaraciones de Guillermo Almada, la pretemporada pucelana se ha movido por el camino esperado.
Era imposible, sabiendo de dónde se venía y qué se tenía para poder atacar el mercado, esperar que el Real Valladolid tuviera una plantilla de excelso nivel para la temporada 225/2026 y, obviamente, que ésta estuviera cerrada en el mes de agosto. El Pucela tiene que esperar mucho para saber cuál es su lugar. Ya nadie lo puede negar. Los diferentes acontecimientos del verano han confirmado que el Pucela no tiene ninguna ventaja sobre el resto. Es más, va a existir mucho lastre.
«El Real Valladolid ha arriesgado en los perfiles seleccionados para reforzar el equipo en este verano»
El verano ha confirmado que el Pucela es un proyecto de apuestas. La situación es complicada y Víctor Orta ha tenido que arriesgar por perfiles a medio plazo. La seguridad del rendimiento individual en las primeras 10 jornadas no existe. Ni Pablo Tomeo puede confirmar que su nivel será excelso antes de Navidad. La adaptación va a ser el principal protagonista en un equipo que ha vivido un verano convulso.
Los partidos ante Colo-Colo, la ausencia de un rival de LaLiga EASports y el empate (2-2) ante el Burgos CF han demostrado que había pocos ingredientes sobre los que sustentar la realidad pucelana. Chile, futbolísticamente, dijo poco. La vuelta a España, tampoco. Quizás ha sido lo mejor. Este equipo no está para una exigencia muy alta. El avance del verano no deja seguridades y sí dudas e incertidumbres.
Realidad
Esos miedos eran los esperados al inicio de pretemporada. Nadie podía pretender, por muy ambicioso que fuera el discurso en la presentación de la nueva propiedad, que el Real Valladolid fuese a ser un equipo fiable y asentado en el estreno liguero. Antes de él se debían de tomar muchas decisiones que no han llegado o que no se han podido determinar. De esta forma, y con una preparación cuestionable, el Real Valladolid ha ratificado sus problemas y dificultades.
«Se esperaba un verano complicado y éste no ha podido ser más elocuente de los problemas y las dificultades»
Se esperaba un verano complicado y éste no ha podido ser más elocuente de los problemas y dificultades a las que se va a enfrentar el equipo y la entidad en esta temporada. Queriendo evitar la etiqueta de «año de transición», el Pucela ha firmado un verano más propio de la creación de un proyecto, del conocimiento de la entidad y de calibrar las verdaderas posibilidades que de ser una entidad con capacidad de atacar y exigir a cualquier rival. Era lo esperado y desde ese punto se le puede exigir al equipo.
