La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Preguntas

¿Por qué el discurso cambia de una forma tan brusca?

El titular de estas líneas no es un gancho. No tengo la respuesta a por qué el Real Valladolid ha esperado hasta este martes para dar una dosis de realidad a su entorno. Después de elevar la exigencia desde la presentación de la nueva propiedad y tras las elevadas expectativas que Víctor Orta ha tenido desde su llegada es difícil entender los tiempos que se han elegido. No hay respuesta y tampoco justificación.

No es lógico porque analizando al 100% las declaraciones de Víctor Orta este martes en la no presentación de Mohamed Jaouab él no esconde que la propiedad y él supieran de los problemas pucelanos. Conociéndolos, es imposible elevar las expectativas tal y como ellos lo hicieron. No es lógico hablar en los términos que se hicieron para crear, ahora, este vuelco. Siempre se había esperado que la realidad estuviera mucho más enfocada hacia esta dureza que hacia los parámetros dibujados hace unas pocas semanas.

El lastre de la anterior propiedad era elevadísimo y el peaje era palpable. Por ello resulta complejo de entender que perfiles experimentados en el fútbol marcasen objetivos tan ambiciosos desde el primer día. Se habló de «ascenso» desde el primer instante. Incluso, se marcó el objetivo de «asentar» a la entidad en la élite. La ambición era alta porque nunca se hablaba de ir poco a poco. El crecimiento progresivo no era un objetivo. El Club quería el máximo y se veía capacitado para ello el 1 de julio.

Contextos y limitaciones
Menos de 40 días después, el Real Valladolid, en voz de Víctor Orta, bajó la ilusión de golpe. Un sopapo de realidad que era esperado, sí, pero no ahora. Que el Club estaba mal era una realidad que nadie podía negar pero que desde la entidad evitaron confirmar. No lo dijeron, pero no lo negaron. Viene a ser lo mismo. Ahora, en el momento en el que el equipo se muestra debilitado tras una dura derrota en pretemporada, el mensaje no es de ilusión ni de seguridad. El discurso, ahora, es de contextos y limitaciones.

«El discurso el 1 de julio era de exigencia y ambición. Menos de 40 días después es de contextos y limitaciones»

Víctor Orta ha optado, a menos de dos semanas de comenzar con la exigencia deportiva, por un discurso comedido, sensato y relejado. Nada tiene que ver con falsa humildad. Es un mensaje realista. Es el que todos esperábamos y necesitábamos, pero que nadie quiso hacer en sus primeras semanas. ¿Por qué? Por asuntos internos, seguro. Coincidir con el final de la campaña de abonados es pura casualidad, por ejemplo, pero debe existir un motivo real para un cambio tan brusco e injustificado sobre una realidad que todos conocíamos. Dentro y fuera del Club.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte