Lo confieso. En el primer partido del Real Valladolid ante Colo-Colo me fijé más en los movimientos, gestos e indicaciones de Guillermo Almada que en el partido. A estas alturas de la pretemporada creo que es más importante saber qué busca y qué pide el entrenador que en la ejecución de los jugadores. La interpretación de los movimientos que demandaba el uruguayo son muy generales. Hay detalles a la imaginación, pero con todo queda la sensación clara de que Almada quiere un equipo agresivo y vertical. En ese orden.
No es cuestión sólo de ver qué pide y cómo, que ahí sí que se puede interpretar, sino analizar cómo son su reacciones tras diferentes acciones del equipo. Lo relevante no es enojarse tras una pérdida o una mala acción técnica, lo importante es detectar que exige al equipo una presión alta, un punto de partido elevado de los laterales, una intención clara de superar líneas rival es forma rápida y evitar, ante todo, pases atrás.
Reinar en el desorden
Viendo cómo reaccionó Almada en un par de acciones en las que los jugadores pucelanos ejecutaron pases atrás, principalmente hacia la posición de Guilherme Fernandes, me acordé de Paco Herrera. En su etapa en el Estadio José Zorrilla, el experimentado entrenador pacense justificó por qué se buscaba en exceso al portero en momentos de la salida de balón. «Es el inicio de una nueva jugada», aseguró. En esta ocasión, Almada no busca eso. Él no quiere una jugada limpia y creativa. Él quiere ser vertical, que no directo, en todas sus acciones y, para ello, el equipo debe tener ambición.
«Almada no quiere un Real Valladolid limpio y creativo. Él busca un equipo agresivo y vertical. Quiere un equipo que domine en el desorden»
No hay mayor exigencia para tener respuesta que ser ambicioso. La mejor propuesta posible debe estar cerca del área rival. Ahí es donde más y mejor beneficio se puede obtener. En esa búsqueda de ser ganador de duelos y exigente en las segundas jugadas, Almada entiende que su equipo no debe reiniciar jugadas.
El pase de seguridad conlleva un orden. Propio y ajeno. Él no quiere atacar a un equipo ordenado y ajustado. Él quiere reinar en cierto desorden y, para ello, buscar hacer un equipo que tenga una buena respuesta en el inicio de las transiciones, tanto ofensivas como defensivas.
«Almada hace muy énfasis en la capacidad de respuesta que tenga el equipo para iniciar las transiciones. Ofensivas y defensivas»
El nuevo Real Valladolid no va a desplegar «un fútbol de Walt Disney», como aseguró Renato Paiva, entrenador de Botafogo en el pasado Mundial de Clubes. El Pucela de Almada va a ser insistente en buscar el campo rival, atacar el espacio y saltar a la presión tras la pérdida. Este equipo va a defender junto y buscando, casi siempre, hacerlo en campo rival. Para eso se necesita valentía y entender dónde está el riesgo y cuánto se puede jugar con él y desde él. Almada lo tiene claro. Ahora lo debe transmitir al equipo.
