Un riesgo elevado ante una ilusión exagerada y forzada

Al Real Valladolid se le va a exigir el máximo en la temporada 2025/2026. La crispación de la pasada temporada y el descenso de categoría no han evitado que el Estadio José Zorrilla vaya a tener más de 20.000 personas durante todas las jornadas. El equipo de Guillermo Almada va a tener una presión alta durante la temporada. Su techo va a estar enfocado en ganar y estar en posición de ganar todos los partidos.

Con dicha exigencia y necesidad, el vestuario debe estar preparado y, para ello, las conclusiones deben estar medidas y compensadas. Elevo el foco a esta situación por la encrucijada a la que se puede llegar con una zona de la defensa blanquivioleta que genera ilusión pero que, a la vez, ofrece cierta desconfianza e inseguridad: los laterales. No es cuestión de edad ni de bagaje, sino de maduración y momento. Sin minutos para Guille Bueno ni Álvaro Pérez, Trilli, en la estancia en Chile, la emoción se desborda por dos jugadores con pasado en el Promesas.

«El modelo de juego de Guillermo Almada invita a perfiles de jugadores como los laterales del Real Valladolid, pero…»

La doble titularidad de Koke Iglesias e Iván Garriel han elevado la expectativa sobre el peso del filial pero, a su vez, han creado una ilusión exagerada viendo quiénes son los otros dos compañeros de los laterales. La exigencia a la que se va a enfrentar el Real Valladolid esta temporada es muy alta y puede, incluso, superar a jugadores jóvenes. Bien es cierto que la agresividad y verticalidad que pide el juego de Almada invita a muchos esfuerzos y, ahí, pueden ser muy buenos.

Un mes para definir
Un perfil joven puede sumar y destacar en un modelo del juego como el del uruguayo, pero, también, quedar expuesto. La agresividad en la presión, en duelos y en visión ofensiva a la que quiere exponer Almada a sus jugadores es elevada. Esto exige de una potencia física y una mentalidad segura y ganadora. Jugadores sin bagaje de élite y con un factor de riesgo elevado en el fútbol de alto rendimiento conlleva un riesgo al doblar apuestas arriesgadas en una misma demarcación.

«Agosto debe definir qué debe hacer el Real Valladolid con los laterales y asumir si el proyecto puede arriesgar»

El potencial de Guille Bueno es alto, la opción de Trilli es buena, la potencia de Koke es innegable y las variantes de Garri son jugosas. Analizando desde la mejor versión de cada uno, tal y como siempre pedía Sergio González, la situación está controlada, pero mirar sólo desde esa posición y tras una pretemporada que, por el momento, es irreal genera una situación desnaturalizada y forzada. El mes de agosto aún debe definir qué debe hacer el Real Valladolid con los laterales y asumir si el proyecto está para arriesgar doblando perfiles en posiciones tan concretas y similares.

La demanda de Chuki para poder dar un salto definitivo

Iván San José. Chuki. El vallisoletano es el nombre propio de la temporada 2025/2026 en el Real Valladolid. Lo es o, mejor dicho, debe serlo. El atacante blanquivioleta está en el momento más importante de su carrera deportiva. Tras el descenso y con el final de temporada firmado en LaLiga EASports, éste es un momento vital para él. Es una fase crucial para su carrera y para que ésta crezca tiene una necesidad determinante.

En Chile, fase de la pretemporada que ha dejado pocas seguridades en el equipo pero sí mucho nombre propio, Chuki ha tenido un papel secundario, pero determinante. No ha sido titular en ninguno de los dos partidos pero ha sumado con solvencia y determinación en ambos. No ha tenido un peso llamativo, pero sí una presencia destacada para el equipo en el nivel de lo mostrado. Bajo este peso se analiza qué papel debe tener en la temporada sin analizar, de forma concreta, cuál debe ser su posición.

«La aportación de Chuki en el segundo partido ante de Colo-Colo demuestra su gran problema en el primer equipo pucelano»

En la victoria (0-1) ante Colo-Colo, Chuki entró al descanso y sumó mucho volumen al juego. Entró con fuerza, pero se fue diluyendo con el paso de los minutos y la variación de su posición. No se pudo asentar en unos objetivos individuales y se perdió. Esta sensación es la que está teniendo en el primer equipo y la que le está lastrando para encontrar su techo.

Él ha conseguido sumar en el primer equipo, pero nunca de forma diferencial. No ha dejado nunca la sensación de sentirse protagonista e importante. No se ha sentido porque, principalmente, no lo ha sido. Se considera que es relevante ser polivalente, pero un jugador como Chuki se asienta desde la apuesta en una demarcación.

Una apuesta sincera y directa
Tener un puesto es la única forma de sentirse titular y no verse como un suplente utilizado en momentos de carencias o necesidades. Él está en la segunda fase y para salir de ella debe confirmarse en una zona del campo. Su apuesta debe llegar en ese sentido y no en minutos o titularidades. Él no necesita ser un jugador de rotación. Por perfil de juego necesita ser protagonista o, al menos, una variante concreta en el juego.

Centrocampista con libertad ofensiva, enganche, segundo punta, fijado en el juego exterior para crecer desde la recepción del balón… Son muchos los frentes a los que se ha enfrentado Chuki en el primer equipo y en ninguno se le ha visto su verdadero potencial. Es cierto que ha dejado detalles y gestos concretos, pero nada de forma regular y sostenible. No lo ha conseguido porque no se ha creído de forma férrea en él. Creer o apostar. Lo mismo es.

«Chuki no puede perderse en una polivalencia que, para sus necesidades, es absurda»

Así, no se le puede recriminar que haya disputado más de 700 minutos la pasada temporada y que, con ellos, no haya tirado la puerta. Con sólo un año más de contrato con el Real Valladolid, el momento de Chuki es éste. En el Real Valladolid se puede definir como una alternativa o como un jugador de segunda línea, conocedor del último pase y dominador del último cuarto de campo.

Pudiendo ofrecer grandes números en goles y asistencias, el vallisoletano no puede perderse en una polivalencia absurda. Para él y para el Club. La apuesta, si llega, debe ser de verdad. Sincera, honesta y directa y no vacía de fundamento futbolístico para un jugador que necesita sentirse importante y protagonista. Lo necesita porque es su perfil.

Chile sólo deja cuatro seguridades en el Real Valladolid

No recuerdo qué periodista era el que aseguraba que no se puede opinar desde la objetividad, pero ésta es una frase que siempre me ha gustado. «No existe la objetividad. Debemos analizar desde la honestidad», decía. Esa mención me parece importante para entender y analizar el fútbol y, actualmente, el Real Valladolid. El equipo blanquivioleta ha firmado una estancia en Chile muy de Club pero quizás no tanto de equipo y de fútbol.

Guillermo Almada, en Radio Marca Valladolid, confirmó que futbolísticamente el viaje a Santiago de Chile no era la mejor idea. Por momento y fase. El cuerpo técnico se adaptó y aceptó una etapa de dos partidos y nueve entrenamientos lejos del Estadio José Zorrilla que debe ser analizada desde la mayor honestidad posible. Intentando esa búsqueda, mi sensación es que el Real Valladolid regresa a España con muchas menos rotundidades de las esperadas.

«La estancia en Chile ha supuesto mucho al Real Valladolid como Club, pero no tanto en sus exigencias y necesidades futbolísticas»

Todo parte de la seguridad de que al equipo le faltan piezas clave y determinantes. Con la plantilla actual, el Real Valladolid no tiene muchos argumentos y es por ello que las sensaciones deben ser muy controladas. Parto de la idea de que lo menos importante es el nulo protagonismo de jugadores como Guille Bueno, Pablo Tomeo o Julien Ponceau, entre otros. La ansiedad por ver nuevos jugadores y crear expectativas es habitual en una pretemporada, pero el análisis debe partir de saber que lo vivido en Chile es temporal.

Tal es la sensación de eventualidad de muchos movimientos que creo que hasta Stipe Biuk puede ver muy variada su situación con el avance de las semanas y el cierre del mercado. Como él, otros tantos. Amath Ndiaye, por ejemplo. Si bien los dos extremos pueden ver variados sus roles y papeles, otros jugadores pueden verse desplazados directamente con el avance de la pretemporada y el crecimiento de la exigencia competitiva. 

Cuatro nombres propios
Bajo este prisma, Chile apenas ha dejado un puñado de seguridades. Creyendo que Tamas Nikitscher o Iván Alejo no son una de ellas porque dudo de su rol como defensa central y lateral derecho, respectivamente, los duelos ante Colo-Colo dejan la rotundidad de los puestos y papeles de Guilherme Fernandes, Stanko Juric, Marcos André y Juanmi Latasa

La realidad chilena apenas deja cuatro nombres propios. David Torres, destacado protagonista en los dos duelos, no va a tener el peso de esta estancia. El canterano puede verse desplazado con el mercado. Él y los laterales. Koke e Iván Garriel. El zurdo es una de las grandes noticias de la estancia. La asistencia a Juanmi Latasa en la victoria (0-1) en el segundo duelo le deja en un buen lugar, pero sabiendo cuál es el contexto de los partidos disputados.

«Lo vivido en Chile es testimonial para el duelo ante la AD Ceuta y puede ser residual para el resto de la temporada»

Con Guille Bueno lejos de las demandas de Guillermo Almada, Garriel ha podido aprovechar la oportunidad de demostrar que con espacios, llegada y verticalidad es un lateral que puede ofrecer mucho. En amplitud, en combinación y en centros al área. Buscando conocerle en otros contextos, Víctor Orta estará analizando el mercado de laterales zurdos. El madrileño sabe que apostar la temporada en el lateral zurdo con dos jugadores de riesgo alto es un peligro que no se ha confirmado en Chile, pero que existe.

Ver ganar al Real Valladolid es importante. Hacerlo tras la temporada 2024/2025, más. Pese a esas demandas, la realidad dice que aún queda mucho y que lo vivido y ganado en tierras chilenas es testimonial. Poco va a decir para el debut ante la AD Ceuta y nada dirá para el resultado final de la temporada.

Guillermo Almada quería vivir la competición en Chile

La semana que el Real Valladolid está viviendo en Chile ha servido como fase de trabajo, adaptación y conocimiento. Ganar los dos duelos ante Colo-Colo han supuesto cierta alegría en el grupo y en el entorno. Hacerse con el Desafío Centenario-Copa Jetour supone un reto para la historia del Club, pero no amplía en exceso le mejoría y adaptación del equipo de Guillermo Almada en su objetivo del encuentro ante la AD Ceuta del 15 de agosto.

Lo vivido en tierras chilenas ha sumado más por lo trabajado fuera de los dos partidos disputados que por los 180 minutos de juego realizados. Las dos victorias ante el equipo local muestran más ideas generales del modelo de juego de Guillermo Almada que la confirmación de momentos y estados en la plantilla. El entorno blanquivioleta necesita victorias reales que llevarse a la boca, pero Chile no las genera. Pese a ello, la estancia en Santiago de Chile deja la sensación rotunda de que su entrenador conoce la entidad.

Guillermo Almada ha gestionado dos movimientos principales en la estancia en Chile que confirman que sabe qué necesita la entidad. Por el pasado reciente y el futuro más cercano. Pese a que lo vivido hasta la fecha no hayan sido más que tres amistosos, el uruguayo comprende que el equipo y el entorno necesitan victorias. Por lo vivido la pasada campaña, el Real Valladolid demanda ganar. Como sea y donde sea. El mundo blanquivioleta quiere ver ganar a su equipo. En Chile lo ha conseguido.

Conocimiento del entorno
El momento del rival, los condicionantes locales para los dos partidos y los jugadores utilizados en ambos partidos son rasgos claros del jugo futbolístico que se puede obtener de los duelos. Pese a que ese rendimiento sea reducido, Almada sabe que muchos de sus jugadores necesitan ganar.

«El Real Valladolid de Almada necesita ganar y, para ello, el uruguayo ha definido los roles de forma muy directa»

Juanmi Latasa o Marcos Andre, por ejemplo, demandan momentos como los de los goles anotados. Esa necesidad por sentirse fuerte, de jugadores y del equipo, hace que el técnico uruguayo se centre en el primer duelo de la temporada 2025/2026. 

Por ello y para ello, los roles están muy definidos actualmente. Ya sea por carencias en la plantilla y por diferencias entre los jugadores presentes, los dos duelos ante Colo-Colo han dejado claro que, actualmente, el Real Valladolid tiene muy definidos titulares y suplentes. La mirada del uruguayo está fijada al 100% en cómo debe llegar el equipo al primer encuentro liguero de la temporada.

«Almada quería vivir y sentir la competición en Chile y no conocer a todos sus jugadores dentro de la competición»

Bajo este prisma, Marcos André y Latasa juegan un volumen alto de minutos juntos, Guilherme Fernandes no se despega de la titularidad, Stanko Jurik se ha afincado en el centro del campo o Amath Ndiaye y Stipe Biuk son fijos para el entrenador. La plantilla pucelana tiene una buena base, pero le faltan muchos detalles. Es por ello que Almada se agarra a los que ve con capacidad de ser titulares en la primera jornada. Él no viajó a Chile para conocer a los jugadores en competición. Él quería vivir la competición que permitía los dos encuentros ante Colo-Colo y lo ha conseguido.

Guillermo Almada nada tiene que ver con Paco Herrera

Lo confieso. En el primer partido del Real Valladolid ante Colo-Colo me fijé más en los movimientos, gestos e indicaciones de Guillermo Almada que en el partido. A estas alturas de la pretemporada creo que es más importante saber qué busca y qué pide el entrenador que en la ejecución de los jugadores. La interpretación de los movimientos que demandaba el uruguayo son muy generales. Hay detalles a la imaginación, pero con todo queda la sensación clara de que Almada quiere un equipo agresivo y vertical. En ese orden.

No es cuestión sólo de ver qué pide y cómo, que ahí sí que se puede interpretar, sino analizar cómo son su reacciones tras diferentes acciones del equipo. Lo relevante no es enojarse tras una pérdida o una mala acción técnica, lo importante es detectar que exige al equipo una presión alta, un punto de partido elevado de los laterales, una intención clara de superar líneas rival es forma rápida y evitar, ante todo, pases atrás.

Reinar en el desorden
Viendo cómo reaccionó Almada en un par de acciones en las que los jugadores pucelanos ejecutaron pases atrás, principalmente hacia la posición de Guilherme Fernandes, me acordé de Paco Herrera. En su etapa en el Estadio José Zorrilla, el experimentado entrenador pacense justificó por qué se buscaba en exceso al portero en momentos de la salida de balón. «Es el inicio de una nueva jugada», aseguró. En esta ocasión, Almada no busca eso. Él no quiere una jugada limpia y creativa. Él quiere ser vertical, que no directo, en todas sus acciones y, para ello, el equipo debe tener ambición.

«Almada no quiere un Real Valladolid limpio y creativo. Él busca un equipo agresivo y vertical. Quiere un equipo que domine en el desorden»

No hay mayor exigencia para tener respuesta que ser ambicioso. La mejor propuesta posible debe estar cerca del área rival. Ahí es donde más y mejor beneficio se puede obtener. En esa búsqueda de ser ganador de duelos y exigente en las segundas jugadas, Almada entiende que su equipo no debe reiniciar jugadas.

El pase de seguridad conlleva un orden. Propio y ajeno. Él no quiere atacar a un equipo ordenado y ajustado. Él quiere reinar en cierto desorden y, para ello, buscar hacer un equipo que tenga una buena respuesta en el inicio de las transiciones, tanto ofensivas como defensivas.

«Almada hace muy énfasis en la capacidad de respuesta que tenga el equipo para iniciar las transiciones. Ofensivas y defensivas»

El nuevo Real Valladolid no va a desplegar «un fútbol de Walt Disney», como aseguró Renato Paiva, entrenador de Botafogo en el pasado Mundial de Clubes. El Pucela de Almada va a ser insistente en buscar el campo rival, atacar el espacio y saltar a la presión tras la pérdida. Este equipo va a defender junto y buscando, casi siempre, hacerlo en campo rival. Para eso se necesita valentía y entender dónde está el riesgo y cuánto se puede jugar con él y desde él. Almada lo tiene claro. Ahora lo debe transmitir al equipo.

Así está, realmente, Guilherme Fernandes para sumar

Ya no es cuestión de saber quién es un jugador. En el fútbol de rendimiento inmediato lo importante es saber cómo está. Ningún futbolista llega por sorpresa. Todos son anunciados días antes de la firma. Actualmente importa más el estado que el perfil. Destaca más el rendimiento que el potencial. Todo ello se potencia en este Real Valladolid tan necesitado de ilusión y tan desconocido con las victorias. Por ello, y cumplidos 15 días desde la llegada de Guilherme Fernandes al Estadio José Zorrilla, la sensación del brasileño es que va a ser el portero titular.

«En sus primeras 15 días en Valladolid, Guilherme Fernanades ha ratificado la sensación de ser el portero titular de la temporada»

Hasta la fecha, por perfiles, experiencia, bagaje, momentos y explosión, el Real Valladolid ha hecho una buena base para su plantilla. Víctor Orta aseguró la semana pasada que había que hacer un «mercado de mínimos». El vestuario tiene un principio, pero lo cierto es que nada hace pensar que el Pucela se vaya a mover con muchos de los activos firmados en un rol destacado y principal. Sobre el papel, Pablo Tomeo, Álvaro Pérez, Trilli, y Guille Bueno, por ejemplo, son tres jugadores con un factor riesgo que el club debe entender.

Pueden ofrecer un rendimiento diferencial en la temporada e, incluso, inmediato, pero existe también la posibilidad de que no sea así. Ellos se tienen que ganar un puesto en el equipo y lo harán con una competencia feroz que, quizás, no tenga Guilherme Fernandes. Ésta no es una crítica a Álvaro Aceves, ni mucho menos. Es un análisis claro y rotundo del perfil que ha adoptado el portero brasileño desde su llegada al Estadio José Zorrilla.

El ex del Real Betis llegó cedido al Estadio José Zorrilla por los criterios de seguridad, solvencia y estabilidad que ofrecía en el filial verdiblanco. La sensación de dominio y control del área le daban una importante ventaja en Primera RFEF y le obligaban a un salto de categoría. El Real Valladolid aprovechó esta demanda. Verdiblancos y futbolista buscaban un destino que le asegurara un rol destacado a Guilherme y ha sido fue un Real Valladolid que, en apenas 15 días, ha conocido a un portero que va a ser muy difícil sacar de la titularidad.

Primeras impresiones
La etiqueta con la que llegó el brasileño le señalaba como el ‘1’ de la nueva temporada. Esa sensación se ha multiplicado en las dos siguientes semanas. 15 días como blanquivioleta han valido para saber que el exbético va a empezar como titular la temporada y que va a ser muy complicado poder arrebatarle ese puesto. Es más, la confirmación inicial de las sensaciones previas a su fichaje obligan a dar una nueva visión a dos movimientos de mercado.

«Las primeras impresiones siempre son importantes y las de Guilherme Fernandes han sido diferenciales»

Aceves quizás tiene que darle una vuelta a su futuro de la misma forma que Víctor Orta debe valorar qué hacer ante la necesidad de un nuevo portero. La portería parecía cubierta, pero ante unos roles muy definidos desde el primer día, quizás, no. Guilherme ha necesitado poco tiempo para demostrar que va a ser titular. Por condiciones y carisma, el brasileño no ha necesitado más de 15 días para ratificar lo que se esperaba de él. La temporada puede cambiar su rol, pero seguro que no será con la rapidez con la que ha ganado esa sensación de seguridad.

Ahora, nada hace pensar que el portero titular del debut liguero ante la AC Ceuta no vaya a ser él. Ese estatus lo tiene bien adquirido y va a ser tremendamente difícil arrebatárselo, al menos en los primeros meses de competición. Las primeras impresiones son determinantes y las suyas han sido diferenciales. 15 días de consagración.

Así está, realmente, Iván Alejo para sumar en el Pucela

Ya no es cuestión de saber quién es un jugador. En el fútbol de rendimiento inmediato lo importante es saber cómo está. Ningún futbolista llega por sorpresa. Todos son anunciados días antes de la firma. Actualmente importa más el estado que el perfil. Destaca más el rendimiento que el potencial. Todo ello se potencia en este Real Valladolid tan necesitado de ilusión y tan desconocido con las victorias. Por ello, y cumplidas dos semanas desde la llegada de Iván Alejo al Estadio José Zorrilla, la sensación del vallisoletano es idéntica a la de su llegada.

«En sus primeras dos semanas en Valladolid, Iván Alejo ha confirmado el perfil que tiene y el rol que va a sumir en esta nueva etapa blanquivioleta»

El ex del Cádiz CF regresaba al Estadio José Zorrilla en un trato que beneficiaba a las dos partes. Víctor Orta estuvo rápido en analizar la situación del pucelano y en dar un movimiento lógico con puntos populistas. Un Real Valladolid huérfano de liderazgo, personalidad y arrojo se hacía con un jugador de sentimiento y carisma. El primer fichaje de la nueva era no llegaba por un análisis exhaustivo de su perfil, condiciones y momento. Alejo regresó a Zorrilla hace dos semanas por una cuestión sentimental.

Detrás de su sentimiento hay cuestiones futbolistas, obviamente. Valiente sin balón y agresivo en la búsqueda de la verticalidad, Alejo suma en las dos fases ofensivas del equipo. Guillermo Almada se encontró con un jugador de variantes que va a ser fundamental para la nueva temporada. Con 30 cartulinas amarillas en sus dos últimas temporadas completas en España, el pucelano es atrevido y, por ello, válido para el estilo del entrenador uruguayo. En mayor o menor manera, ambos se van a entender. Ven el fútbol de una forma similar.

Un perfil transparente
La visión es la misma y el momento, también. Es la fase en la que se debe arriesgar. Uno para transmitir, y otro para demostrar. Alejo no tiene que convencer de qué tipo de jugador es. No hace falta. Él debe confirmar en qué momento está. Tras dos semanas desde su regreso, la ambición que ha tenido y que ha demostrado son las esperadas. Físicamente estable, el ex del APOEL de Nicosia tiene margen de mejora pero ya ha demostrado, en el día a día y en el partido disputado, que viene para lo que se esperaba.

«Alejo no va a ser un jugador diferencial en números, pero sí en intensidad y en argumentos alejados de las estadísticas»

Positiva o negativamente, Alejo es transparente. Lo ha sido siempre y no lo va a dejar de ser ahora en la que considera su casa. Futbolísticamente, él llegó con unas credenciales y estas van a quedar claras durante toda la temporada. Tendrá más o menos acierto de cara a la verticalidad o, incluso, de cara a puerta, pero Alejo está mostrando todo aquello que se esperaba de él y aquello que le ha definido durante tantos años en la élite.

Sus estadísticas no van a ser diferenciales. No va a rozar la decena de goles ni la de asistencias. Alejo no va a ser un jugador diferencial en números, pero sí en intensidad y en argumentos alejados de las estadísticas. No por su presentación, pero el sentimiento que el jugador está poniendo a esta etapa muestra de forma clara cuál va a ser su papel y su protagonismo. Alejo llegó con unos credenciales que no han cambiado en sus primeras dos semanas en Zorrilla y que, seguramente, no vayan a cambiar en ningún momento. Él es transparente, así lo ha demostrado y lo seguirá siendo siempre.

Amath y un verano para esconder su sombra pucelana

Las pretemporada son momentos para nuevas oportunidades y nuevos resquicios de esperanza e ilusión. En muchas ocasiones son pensamientos ilógicos, pero que generan mucho debate en los meses de verano. Tras una temporada tan nefasta como la que viene de firmar el Real Valladolid, el listado de jugadores por recuperar o sobre los que generar ilusión es amplia. Marcos André, Juanmi Latasa, Víctor Meseguer… y Amath Ndiaye.

El extremo senegalés es, ahora mismo, uno de los futbolistas más analizados. Por el Club y el entorno. Si la temporada pasada fue dura para la entidad, lo fue mucho más aún para el ex del RCD Mallorca o Getafe CF, entre otros. Amath cerró la 2024/2025 con apenas 330 minutos ligueros. Que Darwin Machis le doblara en juego, que Antonio Candela le triplicara o que Joseph Aidoo le superare fueron registros duros para él. Ahora todo ha cambiado y el atacante tiene una oportunidad inmejorable.

La suya es una demarcación exigente. Para el rendimiento y la contratación. Por ello, Amath está en un momento determinante para su carrera y no sólo para su estancia en el Estadio José Zorrilla. Apenas ha sumado 36 titularidades en los últimos cuatro años y, con ellas, muestra la carencia de regularidad que tanto le ha estado definiendo en las últimas temporadas y, obviamente, tras su regreso a Valladolid. Amath, en su plenitud de facultades y confianza, es un jugador de enorme nivel para la categoría y la entidad.

Riesgo positivo
Sabiendo de sus cualidades y conociendo, también, el modelo de juego que quiere Guillermo Almada para la próxima temporada, éste es el momento de Amath. Es la fase mas determinante de su carrera. Es el momento en el que debe arriesgar y no me refiero al trabajo ni tampoco al sacrificio. El que fuera canterano pucelano está ante una gran oportunidad, aquélla en la que debe destacar para definirse como un activo de relevancia para Almada.

«Las cualidades de juego de Amath Ndiaye cumplen a la perfección con la demanda que Guillermo Almada tiene para su modelo de juego»

Acciones individuales, verticalidad, conducción, agresividad en la presión… Las cualidades que Amath tiene y que ha demostrado en su mejor versión son todas y cada una de las que Almada solicita a los jugadores más ofensivos. En un Real Valladolid que está reiniciando todas sus parcelas, Amath empieza de cero. De nada vale lo que vivió o sufrió la pasada campaña. La sombra que tenía, de momento, está escondida.

Tres razones para creer en el fichaje de Julien Ponceau

Julien Ponceau es nuevo jugador del Real Valladolid. El francés, con un contrato de tres temporadas, llega al Estadio José Zorrilla en un gran momento de su carrera y, sobre todo, en un punto de madurez y posibilidades que hace pensar que está en el momento clave para encontrar su techo. Con 24 años y un alto bagaje en situaciones parecidas a las que va a vivir como blanquivioleta, el suyo es el fichaje más ilusionante que puede tener el entorno vallisoletano. Ahora y, muy posiblemente, en toda la temporada.

El Real Valladolid necesita situaciones para ilusionarse. Tras lo vivido en la última temporada, el entorno pucelano necesita ilusión, pero debe tener control. Pese a la demanda de un equilibrio en las emociones, el caso de Julien Ponceau tiene varios ingredientes para que la expectativa sea tan alta como lo es actualmente.

«El centrocampista francés es el fichaje más ilusionante que va a tener el Real Valladolid en toda la temporada»

Pese al cambio de país y la llegada a una competición en la que no tiene experiencia, el francés sabe a qué se va a enfrentar esta temporada. Llega de conseguir un ascenso con un equipo recién descendido. Conoce a la perfección la exigencia de volver a construir sobre algo inexistente. Él se cayó con el equipo, pero supo construir para firmar un regreso a la élite. Esos contextos de tener que ser ambicioso en una competición y algo más reservado en otra, demandas muy presentes en Zorrilla, son situaciones que Ponceau ha vivido.

Él sabe y recuerda qué es tener que liderar a un equipo fuerte de la competición. Lo ha hecho en la pasada campaña. Entiende cuál es la necesidad de la entidad y dónde va a estar su exigencia. Nada va a ser un escenario novedoso para alguien de calidad y potencial. El nuevo jugador blanquivioleta es un buen jugador. No es un tiro al aire. Él ya tiene un bagaje sobre el que crear unas expectativas y estas pueden ser altas. Pueden e, incluso, deben serla

Atributos y posibilidades
Deben serlas porque se trata de un jugador de gran conducción, con posibilidades para la construcción, con último pase y determinación para el inicio de las transiciones. Ponceau va a sumar mucho al Real Valladolid en una propuesta de control, dominio y juego combinativo pero, también, en pequeñas fracciones del juego. Tiene capacidad y determinación para sumar en transiciones.

Es ese perfil de variantes que necesita el Real Valladolid para una temporada en la que los jugadores que lleguen al último cuarto deben atreverse a pedir el balón de forma constante. Ponceau tiene esa personalidad para atacar el espacio y para crearlo. Ahí está su variante para el juego y el atractivo de un fichaje que, muy posiblemente, pidiera un cambio.

«Julien Ponceau sabe qué debe conseguir en el Real Valladolid. El fin no es nuevo para él. Los medios, sí»

Tras una vida ligada al FC Lorient, Ponceau se marcha del equipo francés con la entidad en la élite. Con picos de rendimiento y fracciones de desencuentros, como es habitual, el nuevo jugador blanquivioleta abre un nuevo horizonte en su carrera y en su vida. El atractivo de encontrarse una nueva realidad multiplica los esfuerzos que deberá realizar, dejándole como un activo de enorme expectativa para el nuevo Real Valladolid.

Vinculado al Estadio José Zorrilla de una forma segura, Ponceau llega con un bagaje contrastado y un techo por conocer. El nuevo pucelano sabe qué puede dar y qué debe conseguir. El fin no es nuevo para él, los medios para conseguirlos, sí. Esa mezcla entre la exigencia y lo demostrado le hacen un activo interesante. Para la competición y para el seno blanquivioleta.