Al Real Valladolid se le va a exigir el máximo en la temporada 2025/2026. La crispación de la pasada temporada y el descenso de categoría no han evitado que el Estadio José Zorrilla vaya a tener más de 20.000 personas durante todas las jornadas. El equipo de Guillermo Almada va a tener una presión alta durante la temporada. Su techo va a estar enfocado en ganar y estar en posición de ganar todos los partidos.
Con dicha exigencia y necesidad, el vestuario debe estar preparado y, para ello, las conclusiones deben estar medidas y compensadas. Elevo el foco a esta situación por la encrucijada a la que se puede llegar con una zona de la defensa blanquivioleta que genera ilusión pero que, a la vez, ofrece cierta desconfianza e inseguridad: los laterales. No es cuestión de edad ni de bagaje, sino de maduración y momento. Sin minutos para Guille Bueno ni Álvaro Pérez, Trilli, en la estancia en Chile, la emoción se desborda por dos jugadores con pasado en el Promesas.
«El modelo de juego de Guillermo Almada invita a perfiles de jugadores como los laterales del Real Valladolid, pero…»
La doble titularidad de Koke Iglesias e Iván Garriel han elevado la expectativa sobre el peso del filial pero, a su vez, han creado una ilusión exagerada viendo quiénes son los otros dos compañeros de los laterales. La exigencia a la que se va a enfrentar el Real Valladolid esta temporada es muy alta y puede, incluso, superar a jugadores jóvenes. Bien es cierto que la agresividad y verticalidad que pide el juego de Almada invita a muchos esfuerzos y, ahí, pueden ser muy buenos.
Un mes para definir
Un perfil joven puede sumar y destacar en un modelo del juego como el del uruguayo, pero, también, quedar expuesto. La agresividad en la presión, en duelos y en visión ofensiva a la que quiere exponer Almada a sus jugadores es elevada. Esto exige de una potencia física y una mentalidad segura y ganadora. Jugadores sin bagaje de élite y con un factor de riesgo elevado en el fútbol de alto rendimiento conlleva un riesgo al doblar apuestas arriesgadas en una misma demarcación.
«Agosto debe definir qué debe hacer el Real Valladolid con los laterales y asumir si el proyecto puede arriesgar»
El potencial de Guille Bueno es alto, la opción de Trilli es buena, la potencia de Koke es innegable y las variantes de Garri son jugosas. Analizando desde la mejor versión de cada uno, tal y como siempre pedía Sergio González, la situación está controlada, pero mirar sólo desde esa posición y tras una pretemporada que, por el momento, es irreal genera una situación desnaturalizada y forzada. El mes de agosto aún debe definir qué debe hacer el Real Valladolid con los laterales y asumir si el proyecto está para arriesgar doblando perfiles en posiciones tan concretas y similares.
