El Real Valladolid va dando pasos hacia el cambio que necesita el Club, el entorno, los trabajadores y la dinámica autodestructiva que se ha vivido en las últimas temporadas. Se preparan cambios en el Estadio José Zorrilla. Será múltiples y muy variados, pero, entre todos, el más comentado es el de la dirección deportiva. Quizás no es la variación más importante que se vaya a vivir, pero sí la más llamativa. Conocer quién será el sustituto de un Domingo Catoira desbordado y utilizado parece capital y, ante ello, hay dos nombres sobre la mesa.
Utilizando la información ofrecida por Radio Marca Valladolid, Nico Rodríguez y Chema Aragón son los mejores posicionados para liderar el nuevo Real Valladolid. El Club, sin poder señalar aún a sus dirigentes, se debate entre ambos. Uno y otro son perfiles muy diferentes. En forma de gestión, en el enfoque y en la experiencia. Su punto de partida no es el mismo y su experiencia, tampoco. Siendo muy dispares, los dos son perfiles que tienen un amplio bagaje en LaLiga Hypermotion. Siendo ésta una buena presentación para aterrizar en Valladolid, los perfiles les hacen ser muy diferentes y creo que Nico Rodríguez es la mejor opción.
«Nadie puede olvidar quién es el Real Valladolid, pero, de la misma forma, nadie debe ignorar cómo está el Club y es esta segunda parte la que más pesa en la actualidad»
No lo es por su currículum o su perfil sino por las desventajadas, pudiendo llamarlo así, que tiene el perfil de Chema Aragón en Valladolid. Creo, tal y como ya expresé este martes en Radio Marca Valladolid, que el vallisoletano tiene un estilo que el entorno blanquivioleta no va a entender. Él es un perfil de director deportivo que apuesta por el talento. Éste puede brotar como desesperar. Él no cree en perfiles contrastados. Él apuesta por el ojo y no por los datos. Es un perfil arriesgado, pero, de la misma forma, concienzudo. Escuchar una entrevista con él es aprender en saber cómo apostar, cómo arriesgar y cómo detectar.
Capitalizar el Club
Para mí, es un perfil muy interesante para un proyecto a medio plazo. Chema puede conseguir un Real Valladolid de futuro en apenas dos o tres años. Con él se puede crear un vestuario que ascienda y se mantenga. Él no va a buscar inmediatez en el núcleo fuerte del vestuario. Él quiere dotar de talento. Él buscaría «capitalizar» el Club. Recordando mucho ese termino de «descapitalizar» la entidad que tanto se utilizó este mercado de invierno, Chema Aragón será un estilo opuesto.
Marcado por el estilo definido en el Club Deportivo Mirandés, estoy convencido que ante una hipotética llegada a Zorrilla, él apostaría por el mismo perfil. Su olfato se centra en jugadores jóvenes, activos que él tiene visualizados desde etapa juvenil y desde competiciones como la UEFA Youth League. Así trabajaba en Miranda y así firmaba para el Estadio de Anduva. Esos contratos, ahora, serían diferentes. El poder vallisoletano es mayor que el burgalés y podría hacer apuestas mayores.
La lógica dice que su proyecto no puede ser el mismo, pero su idea sería idéntica. Formar un grupo de inmediatez no sería su objetivo. Sin olvidar las exigencias de un lugar como el Estadio José Zorrilla, la mirada de Chema Aragón estaría más en la confección de un vestuario y un músculo a medio plazo que en perder el horizonte por un ascenso inmediato. Nadie puede olvidar quién es el Real Valladolid, pero, de la misma forma, nadie debe ignorar cómo está el Club y esta segunda parte es la que más pesa en la actualidad.
«El perfil de Chema Aragón no es aquel que entendería un entorno exigente en recuperar a la mayor brevedad todo lo perdido en el último lustro»
Desde este punto se debe analizar todo el futuro del Real Valladolid y es por ello que creo que el mundo blanquivioleta, falto de realismo sobre el presente pucelano, no está preparado para un perfil como Chema Aragón. Si él asegura que el objetivo es a medio plazo, la crítica llegará al señalar que no sabe dónde está, que no conoce el Club y que Zorrilla no es Anduva. Su perfil es increíble pero, seguramente, no sea aquel que puede entender un entorno exigente en recuperar a la mayor brevedad todo lo perdido en el último lustro.
