La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos

Desgranando un bochorno: 14 días de patético silencio

Este jueves se cumplen 14 días desde que el Real Valladolid consumó su descenso a LaLiga Hypermotion. Son dos semanas desde la derrota (5-1) ante el Real Betis. Los análisis por el regreso del equipo a la categoría de plata han existido, pero no han sido pormenorizados. No se ha puesto el foco en buscar las causas de un nuevo descenso porque éste era un drama que se venía asumiendo desde hace muchos meses. Desde el entorno se daba por hecho una pérdida de categoría que ha confirmado, nuevamente, el principal problema de la entidad estos meses: el oscurantismo.

Si en el proceso del fracaso se ha visto a un club alejado de su realidad, tras él no ha sido menos. Es más, tras saber que el Club volverá a Segunda, la distancia es mayor y todo apunta a que se ampliará en las próximas semanas. Si cuando la situación podía tener solución el Club se escondía, ahora más. Mucho más. Son dos semanas en las que la entidad quiere dejar pasar el tiempo. Necesita que la situación se enfríe y que la dura realidad parezca que se aleja.

Desconocimiento
Los dirigentes del Real Valladolid siguen sin saber dónde están, qué club manejan y cuáles son las necesidades reales e inmediatas del entorno. Una entidad seria no debe estar centrada en actuar hacia el entorno, pero este Pucela, sí. Con un poco de inteligencia y liderazgo, el Club se hubiera puesto en manos de su masa social y no en forma de reuniones presenciales e individuales vacías. El Real Valladolid debía haber tenido una gestión carismática desde el primer instante.

Con el récord absoluto de abonados, la obligación era centrarse en ellos. Existía una inercia que se ha perdido y que, tristemente, se ha vuelto en contra. Cuando más masa social existía, menos se ha trabajado por ella. Cuando más volumen de sentimiento existía, menos se ha trabajado por él. Cuando más información se demandaba, más oscurantismo ha existido. Las altas instancias pucelanas no han sabido liderar la situación. Nunca. No ahora, tras el descenso. Este Real Valladolid ha vivido alejado de su realidad.

Cuando el Club estaba más fuerte alrededor del césped y del Estadio José Zorrilla, más se ha desprotegido. Cuando todo era más fácil, menos se ha hecho por trabajar desde la lógica, que no desde el populismo. El Club no ha sabido liderar esta temporada desde sus inicios. Ha faltado carisma y líderes y, sin ellos, el declive ha sido tal que nadie se ha atrevido a hablar en 14 días.

Una triste y elocuente publicación de la realidad pucelana ha demostrado que el Real Valladolid está en las peores manos posibles. Ahora, hace nueve meses e, incluso, un año. Tras el ascenso, esta sensación queda ratificada pero las ganas de volver a Primera nublaron una realidad que, ahora, nadie puede negar ni, sobre todo, silenciar. Pese a que desde el Club se quiera negar desde el oscurantismo.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte