Quizás es incoherente pedir que Álvaro Rubio sea simple en sus decisiones y solicitar, a la vez, que los análisis sobre los partidos del Real Valladolid no lo sean. Quizás sí lo es, pero creo que ambas demandas parten de puntos diferentes. Si bien el cuerpo técnico debe tener una visión simple que se acerque, además, a la máxima exigencia y a visiones casi populistas, los duelos del equipo deben tener un análisis más amplio del que marca el resultado, una expulsión o una cuestión de acierto.
Por ello, entender que el Real Valladolid perdió en su visita a San Sebastián por una cuestión de acierto me parece ridículo. El Club, en su objetivo de edulcorar la realidad, resumirá el partido desde el aprovechamiento de las ocasiones generadas. Creo que es un enfoque tan simple como escaso. El Pucela perdió en el Reale Arena por conceptos mucho más importantes y destacados que por el hecho de las áreas. Actualmente, todo se resume en ellas pero no por una participación directa o principal, sino por la secundaria o segunda.
«El Real Valladolid tiene grandes problemas entre líneas y son esos espacios los que le hacen llegar uno o dos segundos tarde a todas las acciones»
Hoy por hoy el fútbol se define por las segundas jugadas y por los resquicios de los duelos individuales. Este deporte avanza hacia batallas individuales y situaciones de marcajes hombre a hombre a campo completo. La concentración para entender las transiciones es capital y, ahí, comienza fallando el Real Valladolid. Para un exigencia total se debe encontrar un clima apropiado y el equipo de Álvaro Rubio no lo tiene. Además, la sensación de una exigencia mediocre en el día a día marcan muchos de los análisis.
En conceptos futbolísticos y del juego, las áreas son definitorias, sí, pero antes que ellas e, incluso, después, están cómo se llegue a ellas. El Real Valladolid no es un equipo compacto. No deja la sensación de ser un equipo trabajado. El Pucela tiene grandes problemas entre líneas y son esos espacios los que le hacen llegar uno o dos segundos tarde a todas las acciones, tanto en ataque como en defensa. Es por ello que llega en inferioridad al área rival y que en pocas ocasiones defiende en superioridad.
Amplio trasfondo
El equipo vive apresurado en acciones que son habituales. No hay cohesión entre las líneas y, por ello, el equipo siempre muestra debilidad en el área, pero no la tiene sólo en ellas. En cualquier zona del terreno de juego, este equipo no es fiable, no es seguro y no es más fuerte y mejor que el rival. Existen muchas carencias en el equipo que parecen verse sólo en el acierto. El equipo necesita mucho para generar una ocasión clara pero, en cambio, con poco se le hace mucho daño. Hay un factor que es la calidad, obviamente, pero éste ha sido un problema que se ha mostrado ante todos los rivales, incluso ante un rival de Primera RFEF que estaba en descenso como el Ourense CF.
«El problema del Real Valladolid llega por cohesión, por trabajo, por lógica, por implicación, por calidad, por ambición, por valentía…»
Todos los equipos han conseguido sacar los colores al Real Valladolid esta temporada. Da igual el contexto, el entrenador, la competición, el momento, la zona del terreno de juego… Este equipo está mostrando una de las peores imágenes que se recuerdan en la historia reciente de LaLiga y no es sólo por acierto. Lo es por cohesión, por trabajo, por lógica, por implicación, por calidad, por ambición, por valentía… Parece que sólo se nota en las áreas, pero en el trasfondo hay más. Mucho más.
