El Real Valladolid va a consumar más pronto que tarde el descenso a LaLiga Hypermotion. «Desde ese momento o, quizás, desde ya, el Club se debe forjar para conseguir el ascenso la próxima temporada». Ésta es la reflexión habitual y, posiblemente, la más exigente, pero ésta está muy lejos de ser la mirada que deba tener el Club y el aficionado. La entidad blanquivioleta debe cambiar su visión y el aficionado, a su vez, tiene que variar la mirada hacia los objetivos y las obligaciones deportivas.
«Ronaldo Nazário ha cambiado al Real Valladolid y su impacto va a ser palpable en la próxima década»
Con tres descensos en cinco años, el mundo blanquivioleta debe cambiar la forma en la que mira, analiza y exige al Club y a sus jugadores. Los objetivos pucelanos deben ser los mismos, sí, pero de forma más pausada. Tristemente, Ronaldo Nazário ha cambiado al Real Valladolid. Su paso o estancia va a cambiar el tiempo de las exigencias en el Estadio José Zorrilla. Considero que la mirada pucelana debe variar y se debe ampliar para las próximas temporadas. El impacto del brasileño va a ser duro en la próxima década.
Ha cambiado el Club y va a obligar a una regeneración absoluta. Con ello, la próxima temporada marca un nuevo estilo y desde él se podrá ver si el Club puede conseguir unos mínimos. Sin tener una certeza absoluta de la realidad económica y deportiva del Real Valladolid, éste no puede tener el objetivo de ascender la próxima temporada. Es más, creo que éste no debe ser un férreo objetivo para la temporada 2026/2027. No es una cuestión de falta de ambición y sí de dura realidad.
Creo que el Real Valladolid está más cerca de ser un equipo que pase penurias en la categoría de plata a que pueda ser visto como una entidad con potencial, agresividad y ambición. Bajo esta dura sensación, el Real Valladolid no debe planificar a corto plazo y sí a medio. El Pucela pide seguridad y fortaleza para tener estabilidad ante un posible ascenso. La realidad actual está definida por las carencias que se taparon por volver a la élite.
En el Estadio José Zorrilla se creyó que llegando a LaLiga EA Sports todo estaba conseguido, y nada más lejos de la realidad. El último regreso blanquivioleta a Primera ha sido el palo más duro que ha podido tener la entidad. El Real Valladolid no estaba preparado ni formado para poder obtener beneficio de la categoría. La realidad es que la élite ha superado al Club en todas sus facetas. El proyecto deportivo no tenía ningún tipo de sustento y, por ello, el golpe futbolístico va a ser de grandes dimensiones.
Seguridad
Ahora no es cuestión de hablar de proyecto y sí de ganar seguridad y respeto. Para ello se debe mirar a medio plazo. A un recorrido de dos temporadas. ¿Dónde puede estar el Real Valladolid dentro de un año? Actualmente, la sensación lleva a pensar más en una décima posición que en un rotundo segundo puesto. Utilizando un símil de boxeo, el Real Valladolid está en la lona. Se debe levantar y, para ello, debe tener plazos. Los tiempos de recuperación son costosos y el Pucela los debe afrontar con serenidad y seguridad.
«El gran objetivo deportivo del Real Valladolid debe estar centrado para la temporada 2026/2027»
El Club no debe tener prisas. Con ellas, el objetivo devorará aún más a la entidad. La grieta creada esta temporada es amplia y va a tener un peaje muy alto. El Club no estaba preparado para la realidad que se ha encontrado y éste es un error que debe hacer pensar, recapacitar y entender que la actualidad, ahora, pasa por variar la forma en la que se analiza al Real Valladolid.
El Club no puede mirar temporada a temporada. Tristemente no tiene ni va a tener esa capacidad. Debe acoplarse una visión más real de su realidad y ésta dice que el objetivo, que no la obligación, está en poder luchar por volver a Primera en la campaña 2026/2027. No antes. Sin prisas ni exigencias.
El Club se debe reconstruir y formar para tener una base y una estructura. La necesidad pucelana no es ascender, es conseguir una permanencia en Primera y para ello hay que crear una idea y fortalecerse sobre ella. Por desgracia y por Ronaldo, ambas demandas están muy lejanas a la realidad de un Club a la deriva. Ahora y en la próxima temporada en Segunda. Por ello, la temporada 2025/2026 es aquella en la que la entidad debe reducir el impacto de su nula planificación y no aquella que deba devolver al Club a la élite.
