En la actual sociedad se incumple con cierta facilidad la presunción de inocencia. Dependiendo del delito se ignora que «toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad». Éste es un tema muy complejo que se vulnera con cierta facilidad. De igual forma pasa en el mundo laboral con ciertos criterios que se vulneran por el gusto o las fobias de ciertos sectores y éste es un principio que creo que está ocurriendo actualmente con Diego Cocca en el Real Valladolid. El nuevo entrenador blanquivioleta no empezó con buen pie su etapa en España, pero antes incluso de ello ya se dudaba de su perfil, estilo, experiencia y profesionalismo.
Los tres puntos ante el Valencia CF fueron el mejor aliado para la llegada de Cocca y ahora no puede ser el principal arma contra el argentino.
Su llegada no es sencilla. El clima del Estadio José Zorrilla es complejo. El momento que vive Ronaldo Nazário en el mundo vallisoletano centra toda la actualidad y el argentino es visto como el preparador por el que ha apostado el club que dirige el brasileño por encima de un cuerpo técnico formado por gente de la casa. Que Cocca sea el entrenador por delante de Álvaro Rubio sumaba críticas y cierta crispación antes de su primer partido oficial o, incluso, antes de diseñar la primera sesión de entrenamiento.
Es cierto que el Real Valladolid no tiene tiempo y que al entorno blanquivioleta se le ha terminado la paciencia hace semanas pero, con todo, Diego Cocca merece un respeto que no se la está concediendo. Dudo de que sea el perfil de entrenador que necesite el equipo, tengo claro que no era el estilo que demandaba la situación y sé que nunca va a ser aprobado por el momento y la firma con la que llega, pero todo necesita de un tiempo, una aclimatación y una adaptación. Sergio González, por ejemplo, necesitó de todo. Su debut en el Estadio José Zorrilla tuvo una firma muy similar a la que venía haciendo Luis César Sampedro. Demandó unas pocas semanas y consiguió sus objetivos. Ahora, Cocca está en una situación similar, tal y como confirmó en la rueda de prensa en el Estadio de Montilivi.
Unos mínimos
«Me dejo llevar por las cosas que dice el Club», aseguró el argentino en tierras catalanas. Pese a que llama la atención que con más de una semana presente en Zorrilla tenga que recurrir a voces externas al vestuario, Cocca necesita un tiempo de aclimatación con el que de forma gradual se le podrá exigir. Él debe tener parte de la solución, pero sabiendo que la plantilla no puede variar en exceso en pocas semanas. No puede ser otra en conceptos, mentalidad y variantes porque los protagonistas son los mismos y las posibilidades, igual de escasas que con Paulo Pezzolano.
Cocca necesita un tiempo para hacer se al Club y el vestuario, otro, para hacerse a él. Desde esas pequeñas victorias, el objetivo final estará más cerca, pero, para ello, se debe ver una firma del nuevo cuerpo técnico que no es sencilla por el momento pero que, ante todo, no se debe exigir porque Álvaro Rubio consiguiera una importante victoria (1-0) ante el Valencia CF.
Esos tres puntos fueron importantes y relevantes para la llegada del preparador argentino y nunca se deben convertir en arma contra su llegada y aclimatación. Al menos de momento. Pese a no tener tiempo, el ex de Atlas FC, entre otros, merece ser respetado por la presunción que, como poco, tiene de experiencia y profesionalidad.

