La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Reflexiones de fútbol

El Real Valladolid tiene un problema de individualismo

Hacía muco tiempo que no me sentaba delante de la televisión a ver un partido del Real Valladolid con tranquilidad. Tras el cambio de año me obligué a hacerlo para ver el duelo ante el Real Club Deportivo Mallorca como años atrás. Es uno de mis grandes objetivos para el 2023: vivir el fútbol como antaño. Quiero disfrutar del Pucela como lo hacía de pequeño y adolescente: en el sofá de casa de mis padres y con mi padre como único acompañante. Tenemos formas muy diferentes de ver el fútbol pero su visión siempre me ayuda a ver los partidos con sosiego y perspectiva. Aprendo de hacer un enfoque más madurado.

Aunque él siempre vive en una visión negativa y «sintiera» el gol de Abdón Prats antes, incluso, del minuto 80, ver un partido con él me recuerda a cuando veía al Pucela porque era el Pucela y no parte del trabajo. Siendo sincero, disfruté del partido del pasado sábado por cómo lo viví pero no lo por lo que vi. Lo que sentí del juego me preocupa y no por el gol en el tiempo de añadido. Siempre he querido ver el fútbol lejos de un resultado y sí por las sensaciones que deja el duelo. Siendo un «friki», como me denomina un amigo, de escuchar hablar de fútbol, el Real Valladolid me preocupó en Mallorca porque «expuso poco», que diría Paco Jémez.

Para él, un partido se mide por «cuánto estás dispuesto a hacer para ganar» y el Real Valladolid y sus individuos ofrecieron poco en su visita al Estadio de Son Moix. Viendo el duelo pensé en unas declaraciones que tengo grabadas a fuego de Jorge D’Alessandro. Son unas palabras del argentino en 2013, momento en el que era entrenador y no una especie de showman. El 8 de junio de 2013, tras firmar el descenso de la Sociedad Deportiva Huesca a Segunda división B, acusó a Sergi Barjuán, entrenador del Recreativo de Huelva, de «exceso de celo deportivo». Me costó entenderlo pero supuse que criticaba que un rival quisiese ganar un partido de esos en los que, teóricamente, no se juega nada, por venderse u ofrecerse. Es decir, aprovecharse del momento del rival para sacar tajada individual.

De Feddal a Roque Mesa
El sábado recordé aquellas declaraciones porque el Real Valladolid me dejó la sensación de ser un equipo de mucho individualismo y de un intento de aprovechamiento de la situación. La relativa comodidad de la clasificación puedo liberar el ego individual de ciertos jugadores. Siempre he creído que el individualismo es necesario. Todo equipo necesita un jugador atrevido, pero sólo eso: atrevido. La línea entre atrevimiento y egoísmo es muy fina y los pucelanos la superaron en muchos momentos del duelo. Este problema no es nuevo y ya se vio en el duelo copero ante el Deportivo Alavés. 

Cuando un jugador mira sólo por su liderazgo, su foto, su autoridad o su superioridad, se olvida del resto. Pasó en el Estadio de Mendizorroza con Zouhair Feddal y ocurrió en momentos y decisiones en Mallorca. Roque Mesa firmó dos o tres acciones, intervenciones y decisiones que dejaban ver, nuevamente, su carácter. Él es así. Siempre lo ha sido. El Real Valladolid lo fichó siendo así y, en parte, lo fichó por ello. El Pucela quería ese atrevimiento e individualismo, pero un equipo sólo puede soportar un estilo como éste, y en Mallorca se juntaron varios. ¡Hasta Iván Fresneda firmó detalles de individualismo peligroso para el duelo!

Cuando un jugador mira sólo por su liderazgo, su foto, su autoridad o su superioridad, se olvida del resto. Pasó en Mendizorroza con Feddal y en decisiones en Mallorca

Robert Kenedy, por su parte, firmó tres o cuatro acciones que dejaron ver su perfil de juego pero, también, su propuesta, intención y momento. Más centrado en situaciones individuales que lógicas, ya no grupales, el brasileño quedó señalado, pero no fue el único. La falta que cometió el brasileño y que provocó la derrota fue un golpe definitivo, pero no el más importante.

Momentos
De la misma forma que el partido del Real Valladolid no estaba siendo bueno antes del gol de Abdón Prats, la situación del juego pucelano no explotó por esa situación del ’19’. Son ya varios partidos en los que se ven detalles poco productivos para la seguridad de un equipo. Sintiendo eso, recuerdo una charla a la que pude asistir de Óscar Cano, actual entrenador del Deportivo de la Coruña, en la que aseguró que el término que más se escucha en un entrenamiento de un equipo filial es «otra».

Todos los jugadores, antes de dar un pase, ya están pensando en cómo y cuándo le van a devolver el balón. Un filial es, muchas veces, un trampolín y un alto porcentaje de la plantilla busca protagonismo desde el individualismo. El Real Valladolid, aunque no es un filial, puede estar en esa fase o, al menos, esa sensación dejaron los jugadores por los que apostó Pacheta en la dura derrota (1-0) ante el RCD Mallorca. Cada jugador tiene su momento y el del Real Valladolid pasa por una elección diferente de sus protagonistas.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte