La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Los partidos, en frío

Ahora, la principal debilidad del Pucela no es futbolística

Este domingo no pude ver el partido del Real Valladolid en directo. Sí lo vi por la noche y lo hice tras un doble error muy importante. Analicé el encuentro sabiendo cómo había quedado y con información sobre él desde Twitter. Con la constante opinión que generan las redes sociales, la expectativa antes de ver el encuentro era de oportunidad perdida y de vuelta a la irregularidad del equipo de José Rojo, Pacheta. Con la exigencia de leer e interpretar comentarios tan directos y breves como los de Twitter, la sensación que me hice del partido pucelano ante el Club de Fútbol Fuenlabrada fue errónea. 

Como digo, la expectativa era una y, después, la realidad fue totalmente diferente porque el encuentro no me dejó, bajo ningún concepto, una sensación negativa de fútbol, pero sí de falta de madurez competitiva. No ganar a un equipo en zona de descenso es un pequeño fracaso pero, a su vez, es la confirmación de lo exigente de la competición y, también, de la meritoria dinámica con la que llegaba el Real Valladolid al Estadio Fernando Torres. Lejos de números, juego y estadísticas, el partido sí que deja el aspecto negativo de ver la escasa sensación de dominio y control del Real Valladolid.

El Pucela está creciendo mucho en las últimas semanas. Se está asentando y está comenzando a ser un conjunto equilibrado en todos los aspectos del juego. El de Pacheta ya no es un equipo al que se pueda analizar sólo por un aspecto y sí por varios. El blanquivioleta es un equipo con varios frentes e ideas pero que sigue necesitando un contexto concreto de juego para ser dominador del encuentro. En duelos lentos, de pocas ocasiones y sin espacios, los de Pacheta sufren. Pese a tener potencial y variantes para la adaptación a otros registros, tal y como se demostró ante el Burgos CF, éste es un equipo que debe estar en un estilo concreto de juego para sentirse totalmente cómodo.

Un estilo poco acorde
Sin él, sufre y en Fuenlabrada, sin él, llegó e enloquecer por momentos. Ante un rival con un estilo determinado y con rasgos del otro fútbol que el Pucela no tiene y no busca, los blanquivioleta no pudieron dominar el encuentro porque no lideraron todos los detalles del partido. El debe del Real Valladolid estuvo en la gestión del partido para que éste no estuviera trabado y lento. Ahí, el rival se mueve mejor y en esos contextos, el equipo madrileño tiene jugadores que saben dominar las situaciones con más acierto.

El fútbol del Real Valladolid, pese a estar en mejoría y con pequeños retoques, es ese en el que la velocidad es protagonista. Con ella, los de Pacheta se lucen y generan contextos en los que el rival sufre. Sin esa velocidad ni exigencia, los vallisoletanos se hacen vulnerables e, incluso, hasta vulgares. Sin tener el encuentro en la dinámica que más les favorece, los pucelanos se ponen nerviosos y firman partidos como el de Fuenlabrada. Lo visto en el Estadio Fernando Torres no es la peor versión blanquivioleta, ni mucho menos, pero sí es un estilo pucelano que no controla la situación y, así, sufre para conseguir victorias.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte