Javi Sánchez y la enorme diferencia entre ser y parecer

La lesión de Kiko Olivas en Éibar queda lejana pero no por ello varía la sensación de que en aquel momento todo cambió para el Real Valladolid. Desde entonces, el centro de la zaga se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Estadio José Zorrilla. Llegadas, salidas, cambios de papeles, sucesión de roles, variación de perfiles… Nada es parecido a lo anterior y ya no a lo de hace dos o tres años sino a lo de hace sólo unos pocos meses. Los cambios son constantes y Javi Sánchez lo puede confirmar.

El central madrileño es, actualmente, una parte básica del engranaje de José Rojo, Pacheta. Lo es tras un duro camino y unos desniveles que le han mostrado las exigencias de un equipo sin regularidad en defensa. Javi Sánchez es el central con más minutos del equipo y desde ellos y por ellos está demostrando la enorme diferencia entre ser y parecer. Él siempre ha sido un gran central. Las condiciones con las que llegó al Estadio José Zorrilla no han cambiado, pero ahora se está viendo y se ha confirmado el jugador que es.

Si bien es cierto que por contextos físicos y técnicos, él no tiene problema en jugar en bloque alto o bajo, la propuesta actual del Real Valladolid le favorece y ha hecho que se confirme el tipo de jugador que es porque está en su mejor momento como blanquivioleta y, posiblemente, de su carrera. Así, nada parece y todo es. Las actuales sensaciones son exigentes y estaban muy lejos del jugador madrileño, pero el descenso del Pucela, su cambio de papel y la apuesta convencida por él han descubierto un nuevo jugador. Javi Sánchez es, ahora, el jugador por el apostó el Real Valladolid y no el que se veía de blanquivioleta.

Reducción del problema
Estando en forma y con confianza, es lo que se esperaba de él y parece, además, que puede llegar a más. A mucho más. Solvente con balón, el ‘5’ es un seguro en espacios abiertos. La lectura de transiciones es capital para entenderle. Con grandes atributos para la salida de balón, el piedel madrileño es destacable. Su pase corto y pase medio son perfectos. Su seguridad para el primer pase tras el robo o en la salida son muy seguros. No ofrece dudas. Ahora, carece de miedos y es esa confianza la que le está llevando a otra dimensión.

Hasta hace unos meses, Javi Sánchez era un jugador que parecía que tenía calidad y que parecía que podía ser diferencial. Había más supuestos que realidades, pero el tiempo ha jugado a su favor y el futbolista ya es una realidad importante para el Club. La principal diferencia entre ser y parecer son los supuestos y, ahora, la actualidad individual del jugador sólo tiene realidades. El supuesto que define ahora al ‘5’ es saber hasta dónde puede llegar. Que tiene atributos, calidad y posibilidades es una afirmación tan innegable como con Jawad El Yamiq y esto demuestra que el poso de la pasada temporada, por fin, se va reduciendo.

Monchu, mucho más que una simple variante al juego

Dos ratos, y pese a un contagio de coronavirus como lastre y protagonista, han valido para saber la calidad y potencial que ha adquirido el Real Valladolid en el mercado de enero con la llegada de Monchu Rodríguez. Rozando la media hora de juego con la camiseta blanquivioleta, el centrocampista balear ha confirmado que José Rojo, Pacheta, ha reforzado con extrema calidad la demarcación. Pese a las bajas en el centro del campo durante el pasado mercado invernal, el ‘8’ ha dado un salto de calidad a la plantilla y, ante todo, a los registros del actual Pucela.

Es cierto que son sólo dos ratos pero, en ambos, Monchu ha confirmado su enorme calidad y las innumerables posibilidades en el estilo de juego blanquivioleta. Vertical, agresivo, dominador del esférico, cómodo en las transiciones… Los 29 minutos oficiales sumados como pucelano le han dejado en un gran lugar. Por sus cualidades pero, ante todo, por lo unido que está su juego con las posibilidades y necesidades del equipo.

Sabiendo que el actual Pucela se define por la unión entre Álvaro Aguado y Roque Mesa, el Real Valladolid ha visto en dos partidos y en un puñado de entrenamientos que lo que ha firmado desde el Granada CF no es un complemento. Es mucho más. Monchu llegaba a Zorrilla arriesgando a nivel personal pero multiplicando las posibilidades pucelanas en el juego, tal y como ha quedado claro en pocos días. Válido para acompañar a Roque Mesa o a Álvaro Aguado, la llegada de un jugador como él abre las posibilidades de un centro del campo reforzar e, incluso, de un nuevo esquema de juego.

Opciones multiplicadas
Formar un centro del campo con los tres no restaría la intención blanquivioleta de vivir en campo contrario y ser ofensivo. Al revés. Con Monchu, el Real Valladolid se asegura ser vertical, profundo, incisivo y constante con balón y, a su vez, exigente en la presión. Las posibilidades que ha ofrecido Monchu en el Estadio José Zorrilla son innegables. Dos pequeños ratos de juego y una baja por coronavirus no han lastrado la confirmación del jugador con el que se hacía el Real Valladolid en enero. Con él se han multiplicado las posibilidades pucelanas en el intento de ser protagonista desde una idea de juego. Con Monchu, la propuesta que tan bien define Aguado y Roque Mesa está más que confirmada y Pacheta lo celebra con fuerza. ¡Normal!

Toni Villa siempre es el reflejo del juego blanquivioleta

Este fin de semana, tras la importante victoria (2-3) ante el Fútbol Club Cartagena, Víctor Jimeno, desde Twitter, aseguraba que nada tiene que ver el buen rendimiento actual de Toni Villa con la llegada de Jon Morcillo. «Veo cero relación entre el rendimiento de Toni y la llegada de Morcillo», aseguraba. Todo llegaba porque en las últimas semanas se viene leyendo sobre el buen momento del ’19’ y la presencia en el equipo de una competencia directa para el murciano. Morcillo llegó al Estadio José Zorrilla para ser un jugador específico en el perfil izquierdo y la realidad es que tras su primera titularidad, el más beneficiado ha sido Toni Villa.

Casualidad o no, la realidad dice que el ’19’ blanquivioleta lleva semanas siendo el mejor jugador del equipo de José Rojo, Pacheta. Desde Zaragoza, concretamente. En aquella visita al Estadio de La Romareda, Morcillo fue titular pero en el descanso fue sustituido por Toni. El murciano disputaba los segundos 45 minutos y lo hacía con una claridad y determinación sorprendentes. En ese momento llamaron la atención. Ahora, no, porque es el nivel de un futbolista que está aportando luz al juego del Real Valladolid.

Desde aquella visita al Estadio de La Romareda, Toni es el jugador más importante del Real Valladolid en contexto ofensivo. Desde esa jornada 24, el atacante suma cuatro titularidades consecutivas y, ante todo, un peso capital en la propuesta blanquivioleta. Toni es la referencia creativa del equipo de Pacheta. Tras robo, el Pucela le busca porque le necesita. A la hora de un pase filtrado, los compañeros saben el acierto con el que cuenta el jugador en las últimas semanas. Está en un buen momento de confianza. Le sale todo.

Para generar, para crear e, incluso, para anotar. Es el momento de Toni Villa. Sabiendo que su principal déficit ha estado siempre en las estadísticas, el jugador firma ya sus mejores cifras ligueras. Cuatro goles y dos asistencias confirman el buen hacer de un jugador beneficiado, como tantos, por el cuerpo técnico y su propuesta de juego y, en tiempos, por qué no, por la llegada de Morcillo, sea o no casual.

Por y para el juego
Enfocando al jugador y preguntándose el porqué de este rendimiento, todo se resume, nuevamente, en el tema principal de la temporada: el modelo de juego. Toni está bien, está creciendo y se está haciendo importante porque la propuesta del equipo le beneficia. Él es uno de los activos que más y mejor se sienten con la propuesta de Pacheta. Por ello, encuentros como el del viernes le sientan bien y hacen que el estilo, por arriesgado que sea, deba ser el de este equipo.

La visita al Estadio de Cartagonova dejó la propuesta más arriesgada del equipo. El Pucela asumió riesgos y lo hizo para firmar un duelo poco controlado pero, a su vez, un encuentro en el que el equipo y el entrenador estaban cómodos. Lo estaban porque saben que desde él se pueden conseguir grande éxitos. Es una pequeña ruleta rusa en la que el vestuario se sabe manejar y desde la que se expone el enorme potencial de un vestuario de talento, descaro y mejora, como demuestra Toni. Él siempre es el reflejo del Pucela. Para lo bueno, como ahora, y para lo negativo, como no hace tanto tiempo.

En momentos de zozobra futbolística en el Estadio José Zorrilla, Toni Villa era criticado con argumentos. Su nivel estaba lejos de lo que podía ofrecer porque, en gran parte, nada invitaba a que rindiera. Ahora, todo ha cambiado y el jugador, con un estilo acorde a su juego y sus necesidades, es determinante como viene quedando claro en las últimas semanas. Siendo la recuperación del ’19’ el último gran éxito de Pacheta, el Real Valladolid está de enhorabuena.

15 años consecutivos para pasar a una nueva dimensión

El confinamiento cambió mi vida en muchos aspectos. Sin él, muy posiblemente, el blog hubiera dado un paso atrás en mis preferencias diarias. Por suerte, estar encerrado más de 50 días me sirvió para actualizar la plantilla y el estilo y, así, poder buscar nuevos retos. Todo me sirvió para reencontrarme con la esencia de lo que cree en febrero de 2007 y que en estos días cumple 15 años. Disfruto interactuando con los lectores, twitteros y aficionados del Real Valladolid pero, ante todo, disfruto escribiendo. Ahí empezó todo y desde ahí sigue todo.

Siempre he disfrutado escribiendo sobre fútbol y el Real Valladolid y la nueva versión del blog hace ya casi dos años me invitó a nuevos estilos, formatos… Fue un refresco importante y el avance hacia una nueva dimensión. Ahora, llega el momento de un paso más. Otro. Cumplir 15 años opinando e interactuando sobre el Real Valladolid merece una apuesta nueva y quiero ir a por ella. Diferentes cambios personales en las próximas semanas me abren posibilidades infinitas de cumplir diferentes objetivos que siempre he tenido y que, por limitaciones propias, no he podido cumplir.

Objetivos y prioridades
Ahora, y celebrando que llevo 15 años disfrutando del Real Valladolid con el blog y de las innumerables puertas que me ha abierto este pequeño rincón, YouTube va a pasar a ser mi gran aliado, pero no será el único. Recuperando la dinámica en un canal que creé hace más de cinco años, la nueva dimensión del blog será viable y disfrutaré mucho con ella. Un pack de entrevistas con los personajes más importantes en el Real Valladolid en estos 15 años de vida es un proyecto muy encaminado que está cerca de ver la luz. ¡Y no es el único! Mostrar el nuevo estilo de las tertulias creadas la temporada pasada, dar trascendencia a Twitter Pucela y ampliar las explicaciones tácticas del Real Valladolid son objetivos que se han convertido en prioridades para este 2022.

15 años merecen la pena y más en un momento tan importante para el Estadio José Zorrilla como el actual: año de ascenso. Temporadas como ésta me han servido para crecer, mejorar y crear nuevas tendencias. En esta ocasión nada va a ser diferente, pero sí más voluminoso. Esta ‘tercera dimensión’ es determinante y lo será para seguir disfrutando con el Real Valladolid, con el blog y con todo lo que ambos me han ofrecido desde 2007.

Un nueva y preocupante versión de Shon Weissman

Qué gran delantero es Shon Weissman y cuánto suma por y para el Real Valladolid. El ‘9’ es un jugador capital y determinante para las aspiraciones del Pucela. Además de ser el máximo goleador del equipo, el israelí es un activo que es vital para entender qué quiere el equipo y cómo lo busca. Este Pucela no es sólo un equipo goleador y esté en área contraria. Sin balón, el Pucela también es un conjunto que tiene registros y que quiere ser protagonista. Con una presión alta y una lectura correcta, el Real Valladolid es temible. Lo es y lo puede ser más.

Puede dar un paso al frente. El Real Valladolid puede ser mejor de lo que es en sus mejores momentos y, sobre todo, de lo que lo es en las últimas dos semanas. Antes de la visita del Girona FC al Estadio José Zorrilla, José Rojo, Pacheta, era cuestionado sobre qué había cambiado en el equipo para acumular más de seis partidos sin encajar. El burgalés señalaba a todos los jugadores y no sólo a Jordi Masip. En ese análisis, los delanteros y Shon Weissman eran protagonistas porque «presionaban» mejor. Más ajustados, los delanteros generaban fiabilidad a un equipo que defendía mejor.

Dos partidos después y, ante todo, tras la victoria (2-3) ante el Fútbol Club Cartagena, esas sensaciones han cambiado y lo han hecho, en gran parte, por las sensaciones que deja Shon Weissman. El ‘9’ blanquivioleta, tan ilustrativo en acciones, gestos y actitudes, no se mostró seguro ni convencido en el duelo en el Estadio de Cartagonova, tal y como define la última acción del duelo. La mala gestión y dirección que el delantero hizo de un contragolpe sin portero rival en el último minuto del partido confirmó lo que el propio jugador ya había dejado claro en los más de 90 minutos anteriores.

Confianza y concentración
La jornada 28 de LaLiga SmartBank demostró una nueva versión del jugador. Ésta fue una imagen preocupante porque si él es en muchas ocasiones el reflejo del equipo, éste no se vio cómodo en Cartagena, todo lo contrario de lo que pareció mostrar el equipo y el entrenador. Pese a conseguir su duodécimo gol de la temporada, Weissman nunca se mostró convencido de sus posibilidades en el partido. A nivel gestual, el encuentro del ‘9’ no es convincente y potencia las dudas que ofrecen sus últimos partidos. Weissman parece estar lejos de su mejor nivel por una cuestión de ajustes, aquéllos que generan la confianza en el juego y la propuesta y la concentración en el partido. 

Una vena comercial que hace crecer al fútbol del Pucela

Siempre he sido de José Rojo, Pacheta. Lo he dicho una y mil veces. Antes, incluso, de llegar al Real Valladolid. Como decía Álvaro Aguado en una entrevista en el canal oficial de LaLiga, el burgalés es un hombre que transmite en todo lo que hace. En sus comparecencias, ya fueran en el Elche CF o en la Sociedad Deportiva Huesca, transmitía y convencía. Lo suyo era y es, en gran parte, una gestión pero, también, hay un fútbol detrás. El actual entrenador pucelano sabe que tiene que estar dentro de tu cabeza para, después, inculcarte las ideas.

Es, en parte, un comercial, pero un vendedor que sabe cómo funciona el fútbol y que está realizando un maravilloso trabajo en el Estadio José Zorrilla. ¿Cuántas veces he asegurado que Pacheta era lo que necesitaba este Real Valladolid? Muchas, pero posiblemente no las suficientes para hacer ver la necesidad y la importancia que tiene el burgalés en el equipo blanquivioleta. Pacheta es protagonista de este Pucela por el magnífico trabajo que ha detrás, tal y como se demostró en la visita vallisoletana al Estadio de Cartagonova.

Los tres puntos ante el Fútbol Club Cartagena tienen diferentes análisis. El gusto por cómo se consiguieron puede ser válido para algunos y problemático para otros. El cómo es muy importante, pero en este caso es más determinante el cómo de convencido se ve al equipo. Pese a que hayan pasado ya 28 jornadas, la herencia de temporadas pasadas sigue estando en el Real Valladolid. El fútbol es costoso. Es, como la vida, muy difícil construir y muy fácil derribar y a Pacheta le ha costado mucho generar, crear y fortalecer. Los pasos para que el Real Valladolid esté al nivel que está no han sido nada sencillos.

Grandes frutos
Puede gustar más o menos el estilo vertical, desenfadado y constante de los pucelanos pero detrás hay un trabajo futbolístico y psicológico impresionante. El Real Valladolid viajaba a Cartagena sabiendo que debía ganar. Tras dos empates consecutivos, los tres puntos en juego era un botín muy necesario. Pronto se pusieron de cara con el gol de Toni Villa pero tan pronto que se adelantó el Pucela se perdió la ventaja. El golpe era importante pero el equipo supo responder. Los de Pacheta tuvieron que responder a los dos tantos locales y lo hicieron con seguridad.

Para generar esa confianza hay un gran trabajo detrás. Lo hay de un entrenador que tiene alma de vendedor, sí, pero que ante todo es entrenador. Alejado durante un tiempo del fútbol, Pacheta trabajó en una empresa de venta de puertas y ahí tomaría ideas para gestionar, motivar y convencer a un grupo. Inicialmente puso la convicción pero sin tardar mucho inyectó las ideas y el juego. Con los conceptos, la insistencia y su carisma, el trabajo da sus frutos y el Real Valladolid es lo que él quiere y que, curiosamente, es todo lo contrario de lo que se encontró.

Sabiendo toda la complejidad del «proceso», el técnico burgalés utilizó todas sus armas. Las de comercial, sí, pero, sobre todo, las de entrenador. Con todas ellas sobre la mesa, el Real Valladolid es ahora un equipo reconocible en los argumentos que el entrenador quiere y en los que activos como Roque Mesa, Toni Villa, Sergio León o Shon Weissman se mueven más cómodos. Así, el estilo gustará más o menos pero es el que este equipo demanda, tal y como ha confirmado y trabajado Pacheta con su vena comercial pero, ante todo, su carisma de entrenador.

Pacheta disfruta mucho en el sufrimiento del aficionado

Viendo, intentando entender y analizando fútbol en las últimas semanas me doy cuenta de la evolución que está teniendo este deporte en los últimos meses. Cada vez se analiza menos a un equipo en función del rival cuando se habla de méritos. Esta temporada, el Real Valladolid de Pacheta, concretamente, me está enseñando que no es cuestión de ser mejor que el rival o generar más ocasiones que él. El actual Pucela se mide desde la facilidad y complejidad que el equipo tiene para llevar el encuentro a sus registros. Conseguir sentirse cómodo, independientemente de lo que haga el rival, es la fortaleza de este Pucela y del fútbol que detecto en las últimas semanas.

Con todo ello, la victoria en Cartagena deja un buen regusto en el equipo pucelano y José Rojo, Pacheta, su entrenador. Ellos se muestran contentos por lo conseguido en el duelo y por las formas en las que lo han obtenido, pero el entorno, posiblemente, no. La jornada 28 de LaLiga SmartBank 2021/2022 ha dejado a sensación de ser un partido que sólo es atractivo para el aficionado neutral. Un encuentro tan abierto como el vivido nunca gusta. Es entretenido de ver pero, a su vez, desesperante. Sin control ni descanso, este Pucela disfruta con un estilo que genera sufrimiento en su afición.

Tras el partido, Pacheta ha confirmado que el duelo había sido un «espectáculo» pero, a su vez, una «locura». El punto de diversión lo ofrecían los mismo registros que la locura. Un término u otro llega por el punto desde el que se viera el encuentro. Un término y otro hablan de conceptos diferentes pero, a su vez, de registros que buscan Pacheta y este equipo. Cuando el actual Real Valladolid se siente cómodo es un espectáculo pero, también, es cierto que para verse acomodado, el Pucela debe estar rodeado de cierta locura en el juego y en el Estadio de Cartagona existió.

Un lujo
Anotar un gol a los 20 segundos del partido pero no ir ganando a los cinco minutos de juego confirma qué tipo de partido se iba a ver en el estreno de la jornada 28. Dos equipos ofensivos, que buscan portería rival y que, ante todo, asumen riesgos querían llegar a sus mejores registros en el juego y, desde ellos, consiguieron hacer un duelo interesante, divertido y completo a la vez que desesperante. Nada parecía estar controlado porque sobre el césped había muchos detalles. Habitualmente, éste es uno de esos partidos que no gusta a los entrenadores, pero Pacheta y Carrión se vieron cómodos.

De la misma forma que Toni Villa, Sergio León, Roque Mesa y Álvaro Aguado vivían felices con un duelo así lo estaban, también, Rubén Castro, Álex Gallar, Mohamed Dauda y Pablo De Blasis. Moviéndose en registros de ataque, espacios y verticalidad, ambos equipos disfrutan. Lo hacen ellos pero, posiblemente, no sus aficiones. En el fútbol actual, tan estudiado, analizado e intervencionista desde la previa, duelos y propuestas como estas alegran el fin de semana y más tras un Real Valladolid tan seco, débil e indiferente como el de los últimos años.

Pacheta detectó cuál era la forma de recuperar a Cristo

Cristo González ha sumado, por sorpresa, tres titularidades consecutivas en las últimas jornadas. Adelantando a Sergio León, el ’23’ ha sido el gran nombre propio de las últimas alineaciones del Real Valladolid. Después de ser capital en la victoria (1-0) ante el Burgos CF, Cristo sumó una aportación muy cuestionable en Zaragoza. La mala elección en momentos puntuales de partido le dejó más en duda que nunca, pero Pacheta respondió como entendió que necesita un jugador como él. El perfil del jugador es muy concreto y necesita de una gestión determinada.

Creyendo que ningún jugador debe ser tratado de la misma forma en el mundo del fútbol, Cristo tiene un perfil concreto y, por lo tanto, necesita una gestión determinada, tal y como ha mostrado Pacheta en las últimas semanas. El tinerfeño es un delantero talentoso. No se puede negar su calidad ni su determinación para actuar lejos de la tensión o exigencia y todo ello debe tener un trato, aquél que muy posiblemente le haya dado el cuerpo técnico en las últimas semanas. Hay perfiles y perfiles y el de Cristo no es el de un jugador que pueda estar toda la temporada en un rol secundario y saliendo desde el banquillo. El ’23’ necesita protagonismo. Vive de él.

Analizando el factor humano a la par que el futbolístico, Pacheta detectó que tras el gol el Burgos CF y la participación en Zaragoza, Cristo demandaba minutos y confianza. Pedía otro papel. De ahí las tres titularidades y la apuesta por una segunda punta con Shon Weissman que no ha dejado un gran poso de goles y rendimiento pero sí de inercia y variantes. Tener claro qué puede sumar Cristo es algo que ha quedado claro tras los tres últimos duelos. Esa vertiente interior y vertical es innegable en las posibilidades del equipo y, ahora, debe confirmarlo en el rol que deba sumar.

Más que dos empates
El empate (2-2) ante el Girona FC le dejó en una mala situación de cara a puerta. Pese a esas tres titularidades, el canario no ha tenido acierto, todo lo contrario que Sergio León. El andaluz sí ha tenido éxito goleador, como se pudo ver en ese último duelo. Pese a ello, las tres titularidades de Cristo han cumplido casi al 100% con los objetivos con los que Pacheta afrontó esta apuesta por él. Esta etapa a nivel de números globales ha ofrecido una victoria y dos empates pero, a su vez, ha valido para saber qué ofrece él realmente, en qué se diferencia con otras variantes del juego y, por supuesto, ha potenciado la mejor versión del jugador.

Un perfil como el del ex del Real Madrid Castilla o Club Deportivo Mirandés, entro otros, necesita de etapas como ésta. Le muestra el apoyo del cuerpo técnico y del Club, le invita a sumar rodaje y posibilidades y le exige en el día a día. Sin entenderlo como una rotación más, Pacheta sabía que Cristo necesitaba minutos y protagonismo y se lo dio cuando la naturalidad le hubiera llevado a una suplencia aún mayor. Esa gestión ha hecho que el Pucela gane a un jugador y Pacheta a un adepto. Dos éxitos que, sin duda, superan los empates en Fuenlabrada y ante el Girona FC.

La apuesta por Fresneda va más allá de la renovación

Iván Fresneda ya no es el gran protagonista de la actualidad del Real Valladolid como lo era hace sólo unas semanas. El joven lateral madrileño ya no es el nombre propio de la actualidad blanquivioleta, pero la suya sigue siendo una situación capital en el seno del Estadio José Zorrilla. Tras debutar en el primer equipo y ser designado por José Rojo, Pacheta, como jugador del primer equipo, la realidad del futbolista ha variado como debe hacerlo. Con acierto, Fresneda ha salido del primer equipo y ha llegado al Promesas. Desde el filial blanquivioleta debe llegar la gran apuesta del Real Valladolid en el jugador.

Apostar, creer y confiar en Iván Fresneda no está sólo en una renovación. Evidentemente es un gran paso pero hay más y debe haber más. La tozudez que Pacheta mostró hace una semanas al asegurar que el jugador «es mío» es contraproducente. El jugador debe estar y debe ‘ser’ de quien más minutos le pueda ofrecer y, ahora, el filial es el que más oportunidades le puede ofrecer y asegurar. Siendo un proyecto interesante para el Club, las intenciones deportivas de la entidad se deben imponer sobre los resultados. 

El Real Valladolid necesita formar a Iván Fresneda desde la competición y desde aquel ritmo de juego en el que más posibilidades tenga ahora. El primer equipo, por el momento, no le puede ofrecer lo que demanda y el filial, en principio, tampoco. Julio Baptista no ha apostado por el jugador durante la temporada. Apenas ha formado en dos convocatorias durante la temporada. La suya es una posición completada en el equipo y sus posibilidades son reducidas, pero en ese punto es donde debe entrar el Club y la verdadera apuesta que el Real Valladolid haga en el jugador.

Prioridad absoluta
Iván Fresneda debe jugar y el Real Valladolid debe buscarlo en cualquier circunstancia. Por ello, su llegada al Promesas debe ser la medida que haga que el jugador acumule minutos y sume todas las participaciones que no ha tenido hasta la fecha. Si bien este pasado fin de semana no pudo debutar en Primera Federación por una inoportuna lesión, las próximas semanas son y debe ser capitales. La apuesta por el joven jugador está en adelantar procesos y asegurar minutos en la formación de un joven que necesita crecer, mejorar y renovar pero, ante todo, jugar, algo que no hace desde hace más de un mes.