El Real Valladolid está inmerso en el mercado de invierno y desde el club blanquivioleta se valora qué debe reforzar el equipo para mejorar sus prestaciones grupales. Si bien una derrota como la vivida (0-3) ante el Real Betis pone en la rampa de salida a muchos jugadores, tres puntos como los sumados con la victoria (1-0) ante el Burgos CF estabiliza muchas situaciones. Analizando todo desde el resultadismo o, como poco, del rendimiento más inmediato, el Pucela necesita que el mercado se cierre lo antes posible. Vaivenes constantes generan inseguridad y hasta peticiones incomprensibles.
Tras la derrota copera y dado el rendimiento de Diogo Queirós y Kiko Olivas en el duelo, el cortoplacismo del fútbol hacía pensar en la necesidad de fichar un central. ¡El sexto! Viendo al Real Valladolid con un esquema de juego con cuatro defensas y no con cinco, como en agosto, es impensable que un entrenador pida un defensa central más. Ni Pacheta ni cualquier otro lo haría. Sin dudar de informaciones que señalen interés en un central, como asegura el Diario As con el posible fichaje de Josema Sánchez, sí que dudo de que un entrenador pida tener seis jugadores para dos puestos.
Viendo que Joaquín Sánchez no es visto por el actual cuerpo técnico como centrocampista al tener un perfil muy diferente al de Roque Mesa o Álvaro Aguado y muy similar al de Fede San Emeterio, recién llegado al Cádiz CF, el Real Valladolid debería reducir su número de centrales y no aumentarlo. Contar con seis jugadores específicos para dos puestos es ilógico. Lo es tanto como convivir con cinco. La gestión en los últimos meses no ha sido nada fácil, seguro. Viajar con más centrales en el banquillo que titulares es limitar las posibilidades del equipo y las variantes del juego.
Buscando lógica
Con todo, firmar un central porque sí es ilógico. Cualquier entrenador sabe que no tiene sentido convivir con el triple de posibilidades que de posiciones. Dando, primero, salida a activos que no tienen minutos o que no defienden el estilo de Pacheta y que, incluso, tiene menos tiempo de vinculación con Zorrilla que el burgalés, se abriría la ventana de los fichajes. Se haría para reforzar, mejorar y detallar el equipo. En cualquier orden, las variantes serán interesantes pero siempre que antes se dé salida a ciertos activos y se haga de los centrales una gestión lógica y no mutitudinaria.
