¿Por qué no se acaban los elogios con Shon Weissman?

Cada semana y cada partido que transcurre, Shon Weissman es más querido, respetado y valorado en el seno del Real Valladolid. Lo es en todos los puntos posibles y por todos los estamentos. A nivel futbolístico y social, el ‘9’ blanquivioleta llega al inicio de la segunda vuelta con elogios desde todos los sectores pucelanos. Nadie puede negar el peso del jugador israelí en el juego y en el día a día del Estadio José Zorrilla y, por ello, no se terminan los elogios hacia el máximo goleador de la primera vuelta de la competición.

Con 10 goles en 18 partidos y un tanto cada poco más de 145 minutos, Weissman es elogiado por todos los sectores. Aquéllos que analizan el contexto futbolístico se quedan con las variantes de juego del delantero y con su potencial para sumar gol y sensación de peligro en el equipo. Sobre Weissman se puede crear un modelo de juego, pero no por sus limitaciones de su juego sino por lo diferencial que es cerca del área. En ella es único en la categoría y capital para un equipo como el blanquivioleta. En datos, el ‘9’ es único, tal y como detalla este lunes ElMundo-Diario de Valladolid. 

«Uno de cada dos remates a portería suyos acaba en gol», asegura dicho artículo. Con ello, la relevancia en el juego y en los números pucelanos está más que descrita, de la misma forma que en el aspecto físico y ‘actitudinal’. Pese a que el «querer» no valga con un termómetro real de análisis, Weissman siempre se marcha del terreno de juego tras confirmar que lo ha dado todo. Por muy exigente que uno quiera ser con él, el ‘9’ nunca deja el análisis de haberse reservado o haber mirado a medio o largo plazo.

Él no gestiona el esfuerzo y busca el 100% en cada partido, cada acción, cada remate… Esa versión por y para el aficionado que tiene el delantero pucelano es la que convence a todo el entorno blanquivoleta. A los exigentes, los persuade; a los futbolísticos, los fascina; a los populistas, los seduce; y a los críticos se los gana.

Ídolo futbolístico.. y social
Ya sea por números o sensaciones, Weissman tiene ganado al mundo blanquivioleta, aquél que se desvive por él. A nivel social, es la base pucelana y el sustento de motivación de muchos frentes. La temporada se mira en muchos aspectos desde él y nadie concibe el éxito de la temporada si no es con el ‘9’ en la plantilla y con el israelí con un peso capital. Shon Weissman es el reflejo blanquivioleta y el jugador que marca muchos de los frentes porque es bueno y lo demuestra.

Es imposible dudar de sus cualidades porque él se encarga de demostrarlo en cada oportunidad. Ya sea en un entrenamiento en un partido o, incluso, en un calentamiento, Shon Weissman confirma la importancia que tiene en el equipo. A nivel futbolístico y a nivel social, además de por sus cualidades, destaca por su carisma. Él es bueno y convence de que lo es en cada acción por la personalidad y la fuerza que posee en sus acciones. Por ello y pese a que se le elogié con insistencia desde su llegada a Valladolid y, por unanimidad, en la última temporada, la principal sensación sobre el jugador es que no se acaban los elogios y que no se terminan de forma justa.

Las cinco salidas invernales que necesitaría Pacheta

José Rojo, Pacheta, fue muy claro en su primer análisis sobre el mercado invernal. El entrenador del Real Valladolid quiere reforzar el equipo con jugadores que lleguen «para jugar». Pese a esa necesidad y ambición, el burgalés sabe que deben salir activos del vestuario blanquivioleta para que, después, otros puedan entrar. Por motivos deportivos, económicos y personales, la primera actuación debe ser de salida.

Siguiendo con la idea del burgalés y de la dirección deportiva, hay cinco jugadores que están señalados y que ayudarían a que Pacheta pudiera tener las variantes y cambios que quiere. El Real Valladolid necesita analizar sus posibilidades para, a su vez, detectar las carencias. Las variantes que, por ejemplo, ofrece Jon Morcillo al Real Valladolid son innegables. El Pucela demanda un jugador como él, todo lo contrario de lo que ocurre con Anuar Tuhami.

El ceutí es centrocampista pero Pacheta no lo está utilizando en su demarcación ni en la zona donde mejor puede rendir. La situación del ’25’ es incómoda. No es beneficiosa para él, como le ocurre a Diogo Queirós. El portugués llegó a Valladolid para unos contextos que no se están dando y ha sumado más minutos en los últimas semanas como lateral que como central. Luso y ceutí deben salir del Estadio José Zorrilla porque lo necesitaban tanto o más que Lucas Olaza. 

Mercados y suplentes
El uruguayo no llegó a Pucela para ser suplente y, ahora, está dos pasos por detrás de Nacho Martínez. La recuperación, además, de Raúl Carnero sitúa al ’21 en una situación crítica. Como en el caso de Queirós y Anuar, seguir en Valladolid no le beneficia y él sería el que más agradecería la salida. Continuar de blanquivioleta debilitará su valor, tanto como a Cristo González y Saidy Janko, aunque ellos con una pequeña diferencia. Unos y otros son opuestos por las posibilidades en su demarcación.

Si bien Jon Morcillo aumentaría las opciones de Óscar Plano como segundo delantero, tener sólo tres delanteros cierra muchas de las puertas de salida de Cristo, igual que el hecho de contar sólo con Luis Pérez como lateral derecho. Estas son situaciones complejas y que se deben analizar desde las posibilidades que ofrece el mercado. En cambio, la de Anuar, Olaza y Queirós son situaciones personales que deben dominar los propios futbolistas ya que su continuidad en Zorrilla no les beneficia. Ni a ellos, ni al Real Valladolid, ni a Pacheta.

Jon Morcillo potenciaría la recuperación de Óscar Plano

Jon Morcillo está cerca, muy cerca, de ser nuevo jugador del Real Valladolid. El atacante vasco del Athletic Club es uno de los grandes señalados por la dirección deportiva blanquivioleta para reforzar el ataque del equipo de José Rojo, Pacheta, en este próximo mes de enero. Las condiciones del de Amorebieta son tan válidas como necesarias para el estilo y el modelo de juego del actual Pucela. Un atacante vertical, zurdo y regateador sumará mucho a la propuesta blanquivioleta y, a su vez, podría potenciar la recuperación de Óscar Plano.

El madrileño es, sin duda, uno de los mejores jugadores de este equipo. Tiene cualidades válidas para categoría superior pero, a su vez, es un jugador que no está bien. Lleva muchos meses lejos de buenos registros y, de la misma forma, suma temporadas muy alejado de la zona donde más y mejor puede rendir. En la victoria (0-2) en el Reale Arena con la que se cerró el año 2021, el ’10’ blanquivioleta regresó a la demarcación en la que mejor ha rendido y aquélla desde la que puede ser capital y desde la que multiplicaría las opciones pucelanas.

Mirando el mercado y asumiendo el débil rendimiento de Cristo González, el Real Valladolid puede analizar la necesidad de reforzar el frente más ofensivo del equipo. Con sólo tres delanteros, un ‘9’ sería un fichaje interesante pero, también, una variante que ya daría la llegada de Jon Morcillo y la reubicación de Óscar Plano. El madrileño está lejos de ser el que fue y más aún de llegar a los niveles que tiene. No está en un buen momento y va a ser difícil que salga de él si no cambia de ubicación en el terreno de juego.

Dominador del juego interior
La mejor forma de recuperar a un jugador es ofreciéndole sus mejores contextos. Plano los necesita y con el fichaje de Jon Morcillo, el Real Valladolid podría potenciar al jugador en el juego interior. El ’10’ no es un gran regateador. Encarar y superar a los rivales no es su mejor virtud. Él no destaca por eliminar líneas rivales desde la individualidad pero sí tiene cualidades para combinar con rapidez y buscar el último pase. Por estos detalles es por los que el propio ’10’ descarta jugar en el carril zurdo y opta por el diestro.

Plano necesita encontrar el juego interior. En él se siente cómodo y con Jon Morcillo en Zorrilla sus opciones de vivir en el juego exterior serían reducidas. Por ello, la llegada de vasco será muy positiva. El actual ’11’ del Athletic Club está con la maleta preparada para llegar al Estadio José Zorrilla y su llegada es algo que celebra Óscar Plano. Con el vasco en Pucela y la recuperación de Pablo Hervías, Pacheta tendría dominadas todas las variantes del juego ofensivo en los costados.

Con Toni Villa y el vasco en el perfil zurdo y el riojano y Gonzalo Plata en el diestro, Óscar Plano se vería reubicado en la zona interior. Devolver al jugador a la zona del ’10’ es la mejor noticia para un madrileño que ganaría muchos de los contextos que invitan a pensar que su recuperación está más cerca. Además, dicho movimiento descartaría la necesidad de un ‘9’ en el mercado de invierno. Así, y con Morcillo de blanquivioleta, todos ganaría pero, ante todo, lo haría Óscar Plano.

La variante que tanto tiempo lleva demandando Zorrilla

Mucho tiene que cambiar la situación del mercado de fichajes para que Jon Morcillo no sea nuevo jugador del Real Valladolid desde el próximo mercado invernal. El jugador del Athletic Club está a un paso o, quizás, a menos de un pie de llegar al Estadio José Zorrilla. La noticia adelantada por Radio Marca Valladolid se ha ido confirmando en las últimas semanas y ya sólo queda la rúbrica final para que este joven extremo izquierdo de pierna zurda sea blanquivioleta por lo que resta de temporada.

Morcillo, de 23 años y natural de Amorebieta, llegará al equipo de José Rojo, Pacheta, para dar un plus al ataque pucelano ya que él es esa variante que necesitaba el mundo blanquivioleta desde hace varios meses. Pese a que el actual Pucela fuera detallado el pasado verano pensando en un sistema con tres centrales y dos carrileros, la temporada ha obligado a que la dirección deportiva refuerce el juego exterior. Los fichajes de Hugo Vallejo y Gonzalo Plata dieron un matiz diferente al Real Valladolid en verano, pero no completaron aquéllo que demandaba este vestuario desde el verano de 2020.

Antes de comenzar la temporada 2020/2021, aquélla que llevó al Real Valladolid a un merecido descenso, el vestuario pucelano necesitaba un extremo izquierdo de pierna zurda. En aquel momento, el mercado llevó a que los pucelanos cerraran la llegada de Jota Filipe. Este año, en una operación similar, llegó Gonzalo Plata. El ecuatoriano es zurdo pero se mueve por registros y contextos muy diferentes a los que demanda el Pucela y, a su vez, a los que ofrece Jon Morcillo. El vasco es un atacante profundo, vertical, regateador y de buen golpeo que siempre busca la parte más exterior del campo. Zurdo y anclado en el perfil izquierdo del ataque, Morcillo detalle mucho de lo que demanda este Real Valladolid.

Más y mejor verticalidad
Este viernes, Chencho Alonso asegura en un artículo en El Norte de Castilla que el Real Valladolid de Pacheta es el equipo más «profundo y vertical» de LaLiga SmartBank. Bajo ese registro, la idea y el modelo blanquivioleta quedan confirmado. Los pucelanos tienen un estilo pero carecen de un jugador que haga más ancha su propuesta. Ni Hugo Vallejo lo potenciaba por su condición de diestro ni Gonzalo Plata ni Óscar Plano lo consiguen generar. La demanda de un perfil como el de Morcillo era capital en el Estadio José Zorrilla y todo hace indicar que el vasco cubrirá esa vacante.

Con el de Amorebieta en el Estadio José Zorrilla, el Real Valladolid gana metros. De anchura y profundidad. Con el estilo de juego marcado y aprobado por el equipo, tener un jugador que sepa ofrecer al equipo profundidad en el carril izquierdo es vital. Lo es para mejorar la velocidad y para ganar la espalda a los defensas pero, también, lo es para potenciar el estilo de Shon Weissman. Con Jon Morcillo, el Real Valladolid ganará metros y registros. Con el actual ’11’ del Athletic, el Pucela multiplicará su estadística de centros al área. Siendo más fuerte y consistente en los últimos metros, el máximo goleador pucelano se sentirá más cómodo y, así, el Pucela será más completo.

Haciendo buenas las declaraciones de Pacheta en las que el de Salas de los Infantes aseguraba que todo fichaje de invierno llegaría «para jugar», Jon Morcillo lo hará porque su juego es capital para este equipo. Tiene muchas de las opciones que ya posee este Pucela pero, a su vez, ofrece varios de los detalles que los blanquivioleta demandan para no ser nunca un conjunto previsible y fácil de defender. La profundidad que Morcillo hará del Real Valladolid un equipo más completo porque él es la variante que demandaba el equipo desde hace dos años.

Una primera vuelta pucelana irregular y llena de titulares

El Real Valladolid ha cerrado la primera vuelta con la victoria (0-2) en el Reale Arena ante el filial de la Real Sociedad. El encuentro ante el equipo de Xabi Alonso resumió «a la perfección» los primeros 21 partidos de LaLiga SmartBank. Fueron 90 minutos muy elocuentes de lo que es y ha sido el equipo de José Rojo, Pacheta. Capaz de lo mejor y de lo peor, el conjunto blanquivioleta es el mismo que «se humilló» en Burgos y que firmó «media hora con la que se podrá ganar muchos partidos». Con el entrenador como protagonista, el Pucela llega al ecuador de la temporada con ideas claras pero muchos ajustes por cerrar.

En una competición en la que «nada puede ser menospreciado», la evolución pucelana ha sido constante. Si bien Pacheta debió conocer «más y mejor» a su plantilla en un principio, el discurso del entrenador ha calado. Tanto que el Real Valladolid, por momentos, se ha divertido «confirmando el proceso» y ofreciendo confirmaciones que «necesitaba». Así, LaLiga no está siendo fácil pero sí evolutiva. Si bien, en un inicio, el problema no era «sólo» de ajustes, estos con el tiempo se han hecho tan visibles como, por momentos, «eternos».

El Real Valladolid ha firmado 11 victorias y 33 goles en las primeras 21 jornadas de Laliga SmartBank 2021/2022

Los detalles son capitales para el equipo blanquivioleta, aquél que «quiere ser ofensivo», que tiene una plantilla «muy interesante» pero que, por momentos, no consiguió levantarse «de la lona». Creciendo «desde la psicología», el equipo ha remontado «por la calidad» y ha eliminado «el negativismo» en una temporada que ha dejado una primera vuelta con mucha irregularidad y un encuentro grabado a fuego.

Bipolar Copa del Rey
La goleada (4-1) recibida ante la Sociedad Deportiva Amorebieta ha dejado un lunar en la temporada que, poco a poco, es cada vez «menos reseñable». La visita a Lezama dejó una «mala lectura de Pacheta», el mismo que dejó escapar una «sublime inercia» en un importante duelo en el Estadio José Zorrilla. Con «ideas concluyentes» en esta mitad de la temporada y sabiendo que una expulsión se define por «excusa o condicionante», la Copa del Rey y Gonzalo Plata han tenido un peso en las últimas semanas.

Si el Pucela sufrió con «el doble filo» de las rotaciones en Marchamalo, se divirtió con el «enfoque relevante» que Pacheta le dio al duelo ante la Unión Deportiva Las Palmas. En ese encuentro ante los grancanarios, Plata ya era noticia. Su error extredeportivo ha sido protagonista destacado en la primera vuelta e «influyó más de lo esperado» en un equipo que ha dejado muchos titulares tras unos primeros 21 encuentros ligueros en los que la irregularidad ha sido más capital que Shon Weissman, máximo anotador del equipo con 10 goles en 18 partidos.

Una idea de juego a la que le faltan detalles y respuestas

El Real Valladolid ha llegado al final de la primera vuelta en una situación que, como describo en ElDesmarque Valladolid, Pacheta «hubiera firmado» en el primer partido de la temporada. El de Salas de los Infantes hubiera apostado por llegar con 37 puntos, en zona de play off, a menos de un partido del ascenso directo y con 11 victorias. Los números son buenos pero el cómo se ha llegado a ellos, no tanto. Estar en la situación que el equipo tiene actualmente es buena en el sentido numérico, pero sólo por ellos. A nivel de juego, la seguridad pucelana es otra bien diferente, tal y como quedó demostrada en la visita al Reale Arena.

En la victoria (0-2) ante el filial de la Real Sociedad el Real Valladolid mostró una idea de juego. Nadie, absolutamente nadie que haya visto jugar a este equipo durante 45 minutos duda de cuál es el modelo de juego y los objetivos de los de Pacheta. El estilo blanquivioleta está claro. Cómo ejecutarlo y matizarlo ya es diferente. El principal problema pucelano durante esta temporada es vivir en registros que no le favorecen. Pese a llevar ya el 50% de la competición liguera y sumar 23 encuentros oficiales, el Real Valladolid sigue siendo endeble y carece de regularidad, seguridad y consistencia.

En el cierre del año 2021 y de la primera vuelta, Pacheta mostró los puntos fuertes y los débiles de su equipo. El Real Valladolid avanza, sí, pero lo hace lentamente y lo hace porque carece de consistencia y credibilidad en 90 minutos. Arturo Alvarado, en su crónica de El Mundo – Diario de Valladolid, aseguraba que saber qué Real Valladolid hay depende del minuto en el que se haga la pregunta. Es cierto y lo es porque el Pucela depende mucho de cómo le exija el rival. En la derrota (3-2) ante la Sociedad Deportiva Huesca se vio. El equipo no tenía argumentos para sostener una propuesta inesperada.

Detalles que son diferenciales
Fuera del guión que quiere el Real Valladolid, el equipo sufre
. Fuera de su idea de juego y el modelo instaurado por el cuerpo técnico y bien aceptado por el grupo, el Pucela no es consistente. Ante la búsqueda de nuevos estilos y nuevas variantes, los pucelanos sufren y lo hacen porque su mayor debilidad está en la reacción a los estímulos, en la lectura de los partidos y en la adaptación a esas novedades que se encuentran en el partido.

Creyendo que un equipo se define por su centro del campo, Álvaro Aguado y Roque Mesa son jugadores muy versátiles pero lo son sólo con el balón y la posesión. En registros en los que sufren o en los que ellos no tienen el balón cómo y dónde quieren, el Real Valladolid llega a ser débil. Lo hizo en San Sebastián y lo ha hecho en múltiples partidos. En demasiados, me atrevería a decir y es que, con todo, se confirma que el «proceso» que Pacheta tanto menciona existe.

Es «proceso» y esa evolución son reales pero están teniendo una ejecución mucho más lenta de lo que el burgalés y el entorno querían. Por eso, el Real Valladolid sólo, que no es poco viniendo de dónde venía el equipo, tiene asimilado el modelo y no las variantes, las respuestas y los detalles que viven alrededor de esa idea y que cada vez tienen más peso en el mundo del fútbol y en la construcción de una identidad que te llevan a ganar partidos.

90 minutos que resumen a la perfección las 21 jornadas

Siempre he entendido y he defendido, por ese orden, que el «proceso» del que tanto habla José Rojo, Pacheta, en esta temporada se conseguirá si se lleva a la práctica desde los partidos. Un equipo que quiere terminar mejor la temporada de lo que lo ha empezado es aquel que termina los partidos mejor de lo que los empieza. Esos son los dos grandes objetivos del actual Real Valladolid y, a su vez, las dos grandes necesidades pucelanas. Son ambiciones pero, también, carencias porque el equipo lo demostró en el último partido del año 2021 y en el cierre de la primera vuelta de la temporada.

El partido ante la Real Sociedad B nunca se puede entender desde la victoria (0-2). Rechazando el análisis resultadista, el Real Valladolid firmó un partido irregular y de grandes altibajos, aquéllos que, a su vez, definen al equipo de Pacheta durante las 21 jornadas disputadas. El actual Pucela no tiene la estabilidad que el entorno quiere ni la que el propio cuerpo técnico demanda. Los pucelanos son un equipo inestable en muchas fases de los partidos y lo son tanto como mostraron en el encuentro en el Reale Arena. 

En San Sebastián se vieron dos caras vallisoletanas y estas fueron dos versiones tan diferentes como las que el equipo ya ha mostrado en la temporada. Capaz de lo mejor y de lo peor, el Real Valladolid fue muy superior al rival en el inicio del encuentro. Los primeros 30 minutos de la jornada 21 de LaLiga SmartBank muestran un Pucela serio, fiable y convencido. Tenía fuerza, era vertical y conseguía encontrar la portería rival con cierta claridad. El partido empezaba muy bien, como lo hizo la temporada.

Buscando fiabilidad
Las primeras sensaciones eran pucelanas pero costó que tuvieran recorrido en el partido, igual que en el inicio liguero. Al primer golpe y las primeras dudas, el Real Valladolid tiembla. Sin conceder grandes ocasiones hasta bien entrada la segunda parte, los de Pacheta fueron un equipo que bajó sus credenciales mucho en el encuentro. El «proceso» se firmó al revés y es lo que no se puede permitir un equipo como el blanquivioleta. Los pucelanos deben ser un conjunto fiable y consistente en 90 minutos y ante los vascos sólo lo fueron en el inicio.

Esos primeros minutos fueron muy buenos. El Real Valladolid generó, creo y superó al rival pero, después, el equipo cayó mucho. Lo hizo porque como ya ha demostrado en la temporada carece de muchas variantes y respuestas. Si este equipo tiene oportunidad de llevar el partido por sus registros, el duelo es favorable. Si, por el contrario, tiene que ofrecer variantes y respuestas inesperadas, el partido se hace largo y cuesta arriba. San Sebastián es el último ejemplo pero no ha sido, ni mucho menos, el único en estos primeros 21 partidos ligueros de la temporada.

En ellos se ha visto un buen Real Valladolid pero, también, una versión blanquivioleta con dudas. El Pucela que se está viendo esta temporada es el resumido en el encuentro del Reale Arena. Capaz de lo mejor pero, también, llegando a ser frágil, el «proceso» vuelve a estar en duda porque duelos así no dejan la seguridad que el Real Valladolid debería ofrecer tras 23 encuentros oficiales, siendo 21 ligueros.

Hay papeles que ya están muy definidos en el Zorrilla

La Copa del Rey no está o, al menos, no debería estar para que los jugadores con menos minutos se ganen protagonismo sino para que esos suplentes tengan herramientas para ser importantes y salir de su situación. José Rojo, Pacheta, tanto en la previa como en el análisis tras el partido, quiso enfocar que en su equipo no hay etiquetas de ‘titulares’ y ‘suplentes’ sino, más bien, confianza y minutos. «En este momento» o «ahora» han sido matices que el burgalés ha querido imponer en sus análisis para enfocar por qué juegan unos y otros no. El quería aprovechar el encuentro ante la Unión Deportiva Las Palmas para potenciar a diferentes jugadores y, al contrario que en Marchamalo, lo consiguió.

Cristo González, protagonista en la previa, salió, por ejemplo, beneficiado del partido. La segunda ronda de la Copa del Rey ha sido productiva para el jugador tinerfeño. Lo ha sido porque ha conseguido sumar desde donde él sabe y desde donde él necesita ahora. Pacheta se ha adaptado a determinados jugadores y no ha regalado nada. O casi nada. Ha aprovechado tendencias individuales y se ha sostenido en papeles y roles actuales para sacar jugo a este segundo partido. Con todo, el Pucela obtiene un beneficio mayor que el de la clasificación por la naturalidad con la que el equipo ha asumido quién es importante ahora y quién no y cómo se pueden aprovechar esos roles.

Como titulaba en la crónica del partido para ElDesmarque Valladolid, Roque Mesa «guió» la victoria y Shon Weissman la «sentenció». Sin uno y sin otro y, obviamente, sin los dos y, muy posiblemente, sin el peso determinado que cada uno tuvo, el Real Valladolid no hubiera sacado el rendimiento que sacó al partido. La confianza de uno y de otro es alta ahora. El ’17’ y el ‘9’ son estandartes para el equipo en las últimas semanas y sobre ellos se sostiene la victoria copera. Es imposible pensar en la victoria sin ellos y pensar en el rol de ambos sin comprender el momento que viven.

Aprovechando inercias
Siendo los dos los sustentos del Real Valladolid en la actualidad, el equipo se contagia. Tener en el terreno de juego a compañeros en un buen momento de forma es capital para aprovechar la inercia del partido. Sin el empuje, el carisma y la forma de Weissman, el equipo no hubiera superado al rival como lo hizo en la última media hora. Los de Pepe Mel bajaron los brazos, sí, pero es importante preguntarse por qué. ¿Qué hizo que los amarillos dieran el partido por perdido? La evolución del Pucela y la confianza individual de muchos jugadores.

Entendiendo esta situación y esa evolución y mejoría durante el partido como un reflejo del «proceso» que quiere Pacheta, el Real Valladolid aprovecha la clasificación copera para dejar claro quiénes son los jugadores importantes y referencia del equipo en este momento y, a su vez, para destacar a muchos más futbolistas de lo que se pudo hacer en el primer encuentro. Marchamalo sentó peor que la visita de Las Palmas a Zorrilla porque el sustento del equipo era peor o porque, posiblemente, en uno hubo liderazgo y en el otro, no. Cuestión de los papeles en el equipo y de la utilización de estos.

Pacheta le da un enfoque relevante a la Copa del Rey

Lo confesé y lo mantengo. No me gustó cómo preparó José Rojo, Pacheta, la primera ronda de la Copa del Rey. La visita del Real Valladolid a Marchamalo estuvo, bajo mi punto de vista, mal gestionada. Rotar tanto como hizo el equipo daba la sensación de regalar minutos. El equipo no gestionó el partido. Miró quién llevaba menos peso, carga y protagonismo en los últimos encuentros y los seleccionó. Más tarde los intentó ordenar. Fue un intento porque, visto lo visto en el césped alcarreño, la prueba no fue productiva. No lo fue para el equipo ni para ninguno de sus jugadores.

Nadie salió beneficiado del primer encuentro copero de la temporada, hecho muy diferente del que ha ocurrido con la clasificación ante la Unión Deportiva Las Palmas. A nivel de nombres, ninguno de los activos utilizados en Marchamalo ganó peso en ese encuentro. No fue sólo por el resultado sino por cómo lo gestionó el cuerpo técnico. Era difícil que alguien pudiera salir beneficiado de aquello. Semanas después pero sólo una ronda más, el Real Valladolid vivió todo de manera diferente porque Pacheta lo gestionó de otra forma.

Si bien es cierto que varios de los jugadores seleccionados en el once titular estaban incluidos casi por obligación, la posición de algunos era llamativa. Ver a Diogo Queirós como lateral derecho o a Raúl Carnero como central zurdo ponía en dudas el planteamiento de un Pacheta que generaba cierta confianza al tener a Roque Mesa y Sergio León en el once titular. Tener activos de renombre en la temporada sobre el terreno de juego genera importancia sobre la Copa del Rey y el burgalés lo consiguió por la presencia de ambos y, ante todo, por la gestión que hizo del encuentro.

Contextos y protagonistas
Dar entrada a Shon Weissman, Toni Villa y Rubén Alcaraz en el minuto 60 fue un gesto de ambición copera que el equipo demandaba y que este vestuario necesitaba. Este movimiento no se valora por la victoria final sino porque es este movimiento el que genera la victoria final. El Real Valladolid dio un paso de cara a la última media hora y fue por ello por lo que el encuentro tomó los tintes con los que se le va a recordar. En un partido de miércoles, Roque Mesa, Shon Weissman, Toni Villa y Sergio León, jugadores con peso en la actualidad, disputaron más de un tercio del partido y hacen del nuevo enfoque copero del equipo un acierto. Desde ellos se creó la victoria y se ayudó a otros activos pucelanos.

Si Pacheta quiere recuperar a Cristo González le debe ofrecer los registros que éste demanda. Si Lucas Olaza debe ser un jugador importante, el uruguayo debe jugar en su posición. Si Kike Pérez y Anuar Tuhami deben tener un peso destacado y no residual, deben sumar minutos de calidad. Si Kiko Olivas tiene que recuperar su tono físico y su confianza plena, debe disfrutar de minutos de liderazgo. Como bien narró Pacheta tras el partido, el encuentro deja el regusto de estar bien gestionado. La victoria amplía esa sensación cuando en realidad es una consecuencia de que el cuerpo técnico haya dado a la Copa del Rey un enfoque importante, ese que tanto necesita este equipo y este Club.