La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

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Pedro Porro debilita el modelo de Sergio González

Pedro Porro, ex jugador del Real Valladolid en la temporada 2019/2020, ha necesitado menos de un año para salir de Zorrilla, donde era suplente y residual, y ser citado por Luis Enrique de cara a un debut con la selección española absoluta. La definición de este cambio, desde mi punto de vista, señala a Sergio González. Partiendo de la seguridad de que Pedro Porro es el mismo jugador, la diferencia está en el rendimiento. Es una obviedad que en muchas veces se ignora, como ocurre actualmente en el Estadio José Zorrilla con jugadores como Saidy Janko, Jawad El Yamiq o Luis Pérez.

Son sólo tres ejemplos de la actualidad pucelana y de la poca productividad que se tiene cuando importa más el modelo que el jugador. La adaptación y, sobre todo, los contextos son los que están privando esta temporada al equipo de atacar diferentes frentes, incluso en el balón parado, y, también, que evitaron que los pucelanos obtuvieran hace sólo 12 meses el mejor rendimiento de un jugador que, ahora, es el defensa más destacado del solvente líder de la liga portuguesa.

Analizando la diferencia de rendimientos del Pedro Porro del año pasado y éste, la responsabilidad se divide entre el propio jugador y el cuerpo técnico, creyendo que es el grupo de trabajo de Sergio González el más señalado por no saber sacar el rendimiento de un jugador que tras salir de Zorrilla ha mostrado mucho más de lo que ya se esperaba cuando llegó a Valladolid. Tras su incorporación se hablaba de un gran golpe pucelano en el mercado. Cuando se marchó, casi ni se habló de él. En ese momento no hubo lamentos. Ahora, sí, y llegan no porque se vislumbre el actual Pucela con él sino por todo lo que el equipo no aprovechó del futbolista la temporada pasado. ¡La pasada!

Debilitar argumentos
¿Por qué el staff es el responsable? Por los mismos motivos por los que a Fabián Orellana le está contando ser un jugador diferencial y regular en la presente temporada. El propio Sergio aseguró hace unos días que ha tenido «obcecación» en jugar con el chileno en la banda derecha. De igual forma la tuvo el año pasado para no potenciar las cualidades de un jugador al que se le vía diferente. La calidad y potencial de Pedro Porro se podía comprobar en cualquier entrenamiento. En ellos se le veía diferente y único. Era un plus que había que potenciar con cierta paciencia y mucha dedicación. Necesitaba una adaptación que no se le dio pese a saber que aumentaba el nivel y las posibilidades del equipo.

Mirando desde el cuerpo técnico más por el modelo que a la plantilla, Porro pasó sin pena ni gloria por el Estadio José Zorrilla. Jorge de Frutos vivió algo similar. Quizás no fue tan dramático ni destacado como lo del extremeño porque lo vivido con el ahora jugador del Levante UD fue, simplemente, una cuestión de confianza. Ahí se puede fallar, en potenciar dónde se sabe que rinden mejor los jugadores, no. Los errores se perdonan; la obcecación, no.

Sergio González falló en la gestión de Pedro Porro. Es innegable y es indefendible, independientemente de que el equipo consiguiera el objetivo. Aquel Pucela tenía algo más, siempre y cuando se dieran las credenciales para hacer que un futuro internacional se viera cómodo y pudiera rendir. Ahora pasa algo parecido y es ello lo que rasga los argumento, el modelo de juego y la figura del entrenador que ha conseguido un ascenso y dos salvaciones con el Real Valladolid.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte