No tengo seguro al 100% que la buena actuación y, sobre todo, las dos o tres intervenciones de mérito de Jordi Maisp en el tramo final de la derrota (1-0) ante el Deportivo Alavés hayan salvado a Sergio González González de la destitución. Puede considerarlo en gran parte pero con la actualidad real nada me hace confirmarlo al 100%. No lo tengo seguro pero sí que tengo muy claro, por otro lado, que el Club no necesitaba las declaraciones del portero catalán que éste realizo este lunes. El mensaje mandado no es aquel que necesitaba el Real Valladolid ni el que pedía Sergio. El Club y el vestuario debían defender a su entrenador, sí, pero no como lo hicieron.
Además de que las declaraciones tienen poco fundamento y están vacías y llenas de tópicos, el poco mensaje que se pueden obtener de ellas no muestra un cambio en el Real Valladolid y sí la continuidad de la tendencia que ha llevado a que el equipo no mirase la dinámica de juego y resultados como un problema por estar fuera de la zona de descenso. Para Sergio y los suyos, la realidad no era capital porque el equipo no estaba entre los tres últimos clasificados. Ahora, que sí lo están, el resumen se centra en la importancia del duelo de Ipurúa y la poca distancia que hay entre estar dentro y fuera del descenso.
El conformismo es total y es lo que confesaba Jordi Masip este lunes en la sala de prensa del Estadio José Zorrilla. El error de que el Real Valladolid venda, ahora mismo, el discurso del portero catalán no es sólo del propio futbolista. El mundo blanquivioleta sabe de la personalidad del jugador y del enfoque que iba a dar de la situación. Pese a ser el segundo capitán, el entorno vallisoletano no necesitaba un discurso vacío y que no viera ésta como una situación dramática. Obviamente, no hay que hacer «dramas» porque es fútbol pero eso no quita para ver y saber que la actual es una situación, una tendencia y un momento dramático para un equipo en caída libre pero, sobre todo, un grupo sin mentalidad para salir de esta realidad que vive en el campo y fuera de él.
Saber «trabajar»
Este lunes, escuchando el podcast de @SPsomospucela, me quedé con una frase que se preguntaba, en relación a estas declaraciones de Masip, si el «trabajo» que está haciendo el equipo es el correcto. «Queremos que se den resultados y trabajamos para ello. Buscamos salir de ahí a base de trabajo», aseguraba uno de los capitanes del equipo. El problema, quizás, es ese. Creer que lo que se está haciendo y cómo se está haciendo es suficiente para cambiar la dinámica.
Trabajar no asegura el éxito. Ni en el fútbol ni en la vida. Hay que saber cómo trabajar y, ante todo, qué cambiar, qué detallar y cómo adaptarse ante la realidad que exista tras ese trabajo. El Real Valladolid ha visto cambiada su situación y, ahora, debe entender que lo realizado no vale porque no ha sido suficiente. Ni en el césped ni fuera de él. Los pucelanos deben ofrecer soluciones, todo lo contrario de lo que han conseguido y han firmado en las últimas semanas.
Desde la derrota (0-1) ante el Valencia CF el equipo ha trabajado, no tengo dudas, pero muy posiblemente no lo ha hecho en el camino y en los contextos que se necesitan porque, por otra parte, el equipo no tiene el discurso que debería. Ni su entrenador ni uno de sus capitanes dice lo que la situación requiere y así, las comparecencias públicas del equipo generan un problema tal como los partidos ante el Deportivo Alavés o la Sociedad Deportiva Huesca.
