La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos

Mi sensación es que el Real Valladolid está nervioso

Últimamente disfruto de las redes sociales. Este fin de semana leía a @AlbertoSelby recordar el importante uso de estas y saber que en ellas uno encuentra lo que busca dependiendo de a quién siga. Me parece una idea básica que, por mi parte, cumplo. En mis redes está quien yo quiero que esté y leo a quien, de una forma u otra, me aporta. Sin bloquear a nadie con relación al Real Valladolid, Twitter me ofrece variantes e interpretaciones muy interesantes. Si sabes dónde elegir tienes mucho que leer.

Esta sensación la tuve ayer después de la rueda de prensa de David Espinar. El portavoz institucional del Real Valladolid siempre ha sido correcto y siempre ha sabido decir lo que debía decir. Ha cumplido con su posición de una forma perfecta, pero ayer se equivocó. Lo hizo, muy posiblemente, como Ronaldo Nazário en su última comparecencia. Ambos son activos relevantes en el día a día del Real Valladolid y, a su vez, personas responsables de que la entidad viva uno de los mejores momentos de su historia. A nivel institucional, el Real Valladolid tiene una base y un sustento de gran calado. Ronaldo es responsable de ello y David Espinar, también.

El buen hacer desde su llegada al Estadio José Zorrilla está muy alejado de sus últimas comparecencias. En las últimas ruedas de prensa de uno y de otro, el Real Valladolid ha vendido un discurso nervioso y a la defensiva. Ronaldo no estuvo bien el pasado mes de diciembre, como tampoco estuvo acertado este martes David Espinar. Principalmente, no fue una buena comparecencia porque, como escribió en Twitter @supersetting, utilizar el término «desapego» es totalmente «desacertado».

Sin querer ser populista y decir que muy pocos aficionados al fútbol y a sus equipos están viviendo la situación actual con desapego porque éste es uno de los mundos que menos ha cambiado por la pandemia y uno de los que más facilidades ha encontrado para seguir por un camino similar al anterior, el discurso populista podría crecer y sería erróneo. Muchos han perdido sustentos y entretenimientos para su día a día pero el fútbol sigue y la vida del Real Valladolid continua de una forma cercana a su realidad. Sin querer centrarme más en esa vía de análisis, creo que el término de «desapego» es totalmente erróneo.

¿Ausencia de interés?
Entendiendo por «desapego», como bien define la RAE, como una «falta de afición o interés», la crítica que tan mal parece llevar el Club está muy lejos de ser desapego. Se pueden enjuiciar las formas de las críticas y, quizás, un discurso demasiado agresivo, pero no se puede dudar del canal elegido. En diciembre, Ronaldo instó a que todo aficionado pudiera ponerse en contacto con el Club desde la vía de ‘Conecta’. Este enlace se ha visto multiplicado en las últimas semanas hasta recibir más de un centenar de mensajes.

116 consultas en una entidad con más de 22.000 socios y con un más de 350.000 seguidores en Twitter son cifras más elevadas que las de otros momentos pero, muy posiblemente, insuficientes para centrar una comparecencia. Creyendo que el discurso de David Espinar llegaba por las críticas y los mensajes recibidos en dicho canal, la situación pucelana me lleva a cuestionarme el porqué de tal reacción.

Lo escuchado este martes fue la prolongación de las palabras de Ronaldo Nazário el 1 de diciembre y me llevan a dudar de si el Real Valladolid no está capacitado para seguir creciendo. Quizás, y sin saberlo en el exterior, el Club ha llegado a su techo o, quizás, también, el nerviosismo se ha instalado en el Estadio José Zorrilla al ver que a los actuales dirigentes se les empieza a valorar por sus actuaciones y no por la comparativa con Carlos Suárez. Ronaldo Nazário llegó a Valladolid con un club en LaLiga Santander, sí, pero con un margen de crecimiento altísimo que fue atacado pero que, ahora, quizás se ha visto frenado.

La situación social y económica ha limitado parte de esa evolución pero no tenía por qué cambiar el discurso, aquél que fue tan fiable y convincente en diferentes momentos. Ahora, el Club debe vender seguridad y confianza en Sergio González. Es lo mínimo. Pese a que, futbolísticamente, no parezca tener las ideas y la fuerza para cambiar la situación, la entidad debe defender a un entrenador con el que tiene vinculación hasta el año 2022. Se le podía y se le debía defender pero sin la necesidad de desviar la atención como se hizo y sin utilizar términos muy alejados de una situación crítica pero no desapegada. Si critico es porque me interesa. El desapego, entonces, no es sobre quién opino sino a quién ignoro.

𝟭𝟵𝟴𝟴. 𝘗𝘦𝘳𝘪𝘰𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘺 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘜𝘌𝘍𝘈 𝘗𝘙𝘖. Creo que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 llevo entrenando equipos y escribiendo sobre cómo entiendo este deporte