La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Linternazos

El rol de este Real Valladolid, por suerte, ha cambiado

Siempre me ha gustado Óscar Cano. Es un entrenador que tiene una idea clara y que la expresa con claridad y rotundidad. Teniendo la suerte de poder acudir a una de sus charlas, el ahora ex entrenador del Club Deportivo Castellón me dejó una impresión muy grata. En las últimas horas, tras su salida del Estadio de Castalia, han aparecido en redes sociales muchos documentos sobre el granadino. Dada su facilidad para la comunicación he visto archivos que me han gustado mucho. Entre tantos destaco uno en el que habla de los «roles» de los equipos en la categoría.

Para él, el CD Castellón no está a la altura institucional del Real Zaragoza, por ejemplo. «Ellos han ganado una Recopa y nosotros hemos estado en Tercera», aseguraba. Creyendo que es un ejemplo algo exagerado, Cano aseguraba que «esto no quiere decir que haya algún equipo más importante que el Castellón» pero «hay una circunstancias y unas experiencias previas» que para el ya exentrenador castellonense son determinantes.

Escuchando ese fragmento de una rueda de prensa del preparador he extrapolado esa situación con el Real Valladolid y el debate de este martes en Radio Marca Valladolid y por qué Sergio González se dio cuenta que el partido ante el Valencia CF era una «oportunidad perdida» cuando el propio duelo ya había pasado. En ese instante se dio cuenta que había preparado el partido en relación a la historia y el escudo del rival y no por el momento que vivía.

En esa participación radiofónica semanal hablé de que me niego a pensar que el Real Valladolid sea un equipo que deba conformarse en LaLiga Santander y no sólo por una cuestión de creer que en este equipo hay mucho más de lo que se piensa y de lo que pregona Sergio González. Siempre he considerado que en el fútbol la exigencia es cada vez mayor y que los condicionantes cuando dejan de ser tales son excusas. Tener, actualmente, los mismos argumentos para sostener la realidad que hace dos años es preocupante, ciertamente.

El Real Valladolid ha evolucionado, como todos los equipos, y su rol ha variado. Todo ello al entender ‘rol’ como un sinónimo de papel o de actuación y en ningún momento como objetivo. Así, el equipo blanquivioleta debe marcarse el mismo objetivo que ha tenido a lo largo de su historia en Primera pero el cómo es muy diferente. No es cuestión, tampoco, de jugar «bonito», es hacerlo bajo las condiciones que mejor definen los jugadores que el equipo tiene. Este Pucela es diferente al de años anteriores y, por lo tanto, su búsqueda de los resultados es diferente. En juego y motivación.

Este Real Valladolid tiene otro perfil de jugadores al de años anteriores. En aspectos psicológicos y futbolísticos, el estilo de Luis Pérez es diferente al de Antoñito Regal y el de Shon Weissman al de Enes Ünal, por ejemplo. Este Real Valladolid tiene otros rasgos, pero es mejor, seguro. Ha mejorado puesto por puesto y, por fracciones, ha conseguido rendir mejor. Necesita regularidad, sí, pero su papel es otro al de años atrás.

Con todo, hay un error y, para mí, es el discurso. Sergio propaga una idea que hace pensar y analizar que el Real Valladolid es pobre, que tiene que dar por buenos todos los empates, que debe celebrar como tremendos éxitos las victorias y que se niega a ver que ha evolucionado. Todo ello, pidiendo perdón, incluso, por jugar en LaLiga Santander.

Desde el discurso
El problema no es que desde dentro se limite o niegue una parte de la evolución, que también. El principal problema que veo es que se compre al 100% esa idea del entrenador. Como dijo Braulio Vázquez en su etapa de Zorrilla, «no se puede ser más papista que el papa» y en esta ocasión, no se puede ser «más sergista que Sergio». Es cierto que él conoce más que nadie a su equipo y que entiende hasta dónde puede llegar la entidad, pero hay matices.

Ese punto me lo creo pero, también, considero que se ha estirado en exceso. Sergio González quiere el bien del Real Valladolid porque será el suyo pero si a ese ‘bien’ se le suma un tinte de mediocridad y pobreza, lo conseguido se convierte en éxito y la imagen del que lo firma se multiplica con fuerza.

Con todo, y sin querer participar en una batalla a favor o en contra de Sergio, algo que nunca he hecho más allá de analizar mis sensaciones sobre una gestión que este año el catalán no tiene controlada, creo que al entrenador blanquivioleta le favorece un clima sobre el equipo que este año no es admisible. En la tercera temporada consecutiva del Club en LaLiga Santander, el objetivo del Real Valladolid es el mismo pero las formas, aquéllas que llevan a la explosión del talento que este año es casi al 100% propiedad del Club, no. Sacar lo mejor de ‘tus’ jugadores es sinónimo de una variación de rol y de un signo de crecimiento, aspectos innegables para aquellos que seguimos el día a día de la entidad, la misma que está en el mejor momento de su historia.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.