¿Cuál es el momento más decisivo en el año 2020?

Tras el empate (0-0) en Cádiz, Sergio González aseguró que el partido del Real Valladolid hubiera cambiado totalmente si Shon Weissman hubiera anotado en el primer minuto del partido. El partido hubiera sido totalmente distinto, según el entrenador blanquivioleta. No lo dudo aunque también es cierto que es una suposición, como se podría hacer con el gol de Enes Ünal en la victoria (1-2) en el Estadio de Butarque del pasado 13 de junio. De la misma forma que el partido en el Estadio Ramón de Carranza hubiera sido otro con el gol del israelí, el devenir del Pucela la temporada pasada y en el 2020 podría haber sido otro sin aquel gol del actual delantero del Getafe CF.

Tras el parón por el coronavirus, el Real Valladolid regresaba a la competición en el duelo ante el equipo pepinero. Sin tiempo para saber cómo iba a responder el equipo al nuevo fútbol, Enes Ünal abrió el marcador. Aquel partido se vio de una forma muy diferente gracias al exjugador blanquivioleta. Los de Sergio llegaban a ese duelo con la incertidumbre de saber qué se iban a encontrar pero, también, exigidos por la clasificación y los resultados.

La derrota (1-4) ante el Athletic Club antes del confinamiento generó una dura resaca en los blanquivioleta. Además de por ese duro golpe, los pucelanos llegaron agobiados al duelo en Butarque tras sumar cuatro puntos de 15 y con sólo dos victorias en los últimos 15 partidos. Entre la duda deportiva y la exigencia social, Enes Ünal abrió el camino de la victoria, aquélla que, muy posiblemente, más haya celebrado Sergio González. El pitido final hizo que el entrenador catalán mostrase toda su alegría. Sabía lo importante que era ganar y lo necesario que era conseguir esos tres puntos. Sin ellos, la situación se hubiera puesto peliaguda y sin el gol de Ünal, la victoria, muy posiblemente, no hubiera sido real.

Iniciando el regreso a la competición con la victoria en Butarque, el horizonte se veía más claro. El análisis de aquel encuentro estuvo centrado en el gol de Enes Ünal, un delantero que siempre pareció secundario en su etapa de dos temporadas en el Real Valladolid pero que sumó en momentos clave. Cuando el equipo tuvo un problema serio con los penaltis, él asumió el protagonismo. Cuando nadie sabía cómo iba a ser la vuelta al fútbol, Ünal anotó el primer gol del regreso en un momento justo para ganar ese partido.

Sin ese tanto del turco, estoy seguro que el futuro del Real Valladolid hubiera sido muy diferente en aquel duelo. Ese momento en el que el turco aprovechó la indecisión pepinera marcó la victoria. Posteriormente, estoy convencido que ese duelo facilitó el regreso al fútbol y la salvación en LaLiga Santander. Por todo y por ello, y de la misma forma que Sergio cree que el duelo de Cádiz hubiera sido otro si Weissman anota en el primer minuto, yo creo que el 2020 del Real Valladolid hubiera sido otro de no ser por el gol de Enes Ünal a los dos minutos del duelo de Butarque.

2020: Más y mejor evolución institucional que futbolística

A nivel numérico, tal y como he analizado en ElDesmarque Valladolid, el año 2020 es malo, muy malo. El Real Valladolid sólo ha ganado nueve encuentros oficiales, siendo ocho ligueros, y apenas ha conseguido un 34% de los puntos en juego. Pese a la salvación en LaLiga Santander, la dinámica de los últimos 12 meses no es positiva para el equipo de Sergio González. Pese a creer fielmente que un análisis futbolístico no tiene sentido hacerlo de forma anual y más en este Pucela en el que tanto han cambiado sus protagonistas este verano, la realidad numérica dice que los pucelanos no están bien. 

El Real Valladolid no está bien ni, tampoco, lo ha estado. Ocho victorias es un bagaje muy pobre para un Club que ha dado un importante salto económico e institucional en los últimos 12 meses. Guiados, muy posiblemente, por la salvación del equipo de Sergio González en la élite del fútbol español, desde el Estadio José Zorrilla se han diseñado nuevas estrategias y caminos que muestran el buen momento del Club como institución.

Es cierto que ese buen momento del Real Valladolid se debería corresponder con una mejor situación deportiva del primer equipo pero una gran parte del camino ya está hecho porque, actualmente, da la sensación de que el Real Valladolid no depende del día a día. Con la exigencia del aspecto deportivo siempre presente, el momento institucional, social y económico de la entidad es bueno. El miedo a un descenso existe, es indudable, pero lo que éste generaría ya no sería de tanto calado como en otros momentos.

Un techo… ampliable
El Real Valladolid tiene otro nombre y el Estadio José Zorrilla desprende otro aura. El Club tiene un camino, un estilo y unos objetivos. Estos se han cumplido por momentos en el año 2020 pero, es cierto, que los últimos 12 meses debían haber ido acompañados de mayor ambición, coraje y respuestas sobre el terreno de juego. Los conseguido en el juego ha sido el sustento pero, también, parte del freno para creer en que el Real Valladolid no ha tocado techo y creer que el 2020 está entre lo intachable y lo mejorable.

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Portería a cero: Una necesaria doble lectura del ‘éxito’

Sergio está convencido de que desde la portería a cero su equipo va a crecer. Tiene sentido porque ha sido la base desde la que ha conseguido las dos salvaciones que acumula con el equipo en LaLiga Santaner pero, sinceramente, no creo que éste deba ser un punto para estar contento por el agrio empate (0-0) firmado ante el Cádiz CF. Los blanquivioleta firmaron un pobre encuentro en el Estadio Ramón de Carranza y nada de lo ofrecido sobre el césped gaditano va a hacer crecer al equipo vallisoletano.

Sin evolución en el juego, sin ocasiones de gran calado, sin una buena gestión de la figura de delantero y sin una muestra de seguridad en el equipo, el duelo no puede ofrecer registros de ilusión ni esperanza. Conseguir dejar la puerta a cero es motivador, sí, pero el cómo se consiguió, no. Yo no vi en Cádiz a un Real Valladolid sólido ni con ideas y objetivos claros. En cambio, sí vi imprecisiones, desajustes y un equipo muy largo en el terreno de juego. No creo, honestamente, que los de Sergio González consiguieran el principal objetivo del entrenador por méritos de la propuesta.

Los méritos del Real Valladolid en el partido no fueron para conseguir dejar la portería a cero. En otros encuentros, muy posiblemente, el equipo haya hecho más méritos para conseguir este importante objetivo que siempre ha marcado Sergio. Por ello, y viendo el partido del Pucela en Cádiz al completo, el resultadismo no debe ser la receta que marque la lectura de este duelo, aquél que deja más aspectos negativos y para crecer que éxitos y puntos para celebrar.

Insuficiente
El partido en Cádiz, como ante el Fútbol Club Barcelona, fue malo. Los últimos 180 minutos del año 2020 no dejan en buen lugar al Real Valladolid ni, obviamente, a su entrenador y sólo la lectura que demanda la situación del equipo blanquivioleta mostrará que lo conseguido en el Estadio Ramón de Carranza es insuficiente.

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El Pucela y Sergio han pisado el freno de la evolución

Tras el empate (1-1) ante el Sevilla FC, el Real Valladolid estaba en un gran momento. El equipo de Sergio González tenía todo lo que debía tener. Llegando al duelo en el Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán tras una gran victoria (3-2) ante el Club Atlético Osasuna y después de un duelo con doble sabor a victoria, los últimos dos encuentros han frenado la evolución pucelana y la confianza que se habían ganado el vestuario y el entrenador durante las últimas semanas. El equipo estaba en evolución pero ésta se ha visto frenada en los últimos 180 minutos.

Intentando dejar a un lado el análisis de la oportunidad perdida ante un Fútbol Club Barcelona, el empate culé (1-1) ante la Sociedad Deportiva Éibar multiplica la mala sensación que dejaron los blanquivioleta en el penúltimo partido del año 2020 y que se multiplicó en este último. En los últimos dos partidos lo único positivo que llevarse a la boca del Real Valladolid ha sido la portería a cero, un objetivo demasiado caro si para él se deben debe firmar encuentros con tan poco bagaje, tan mala lectura y tan pobre en evolución como el firmado en el Estadio Ramón de Carranza.

Pese a ese gran objetivo conseguido para Sergio González, nada de lo mostrado en Cádiz genera ilusión ni esperanza. En cuestión de lectura, intervención y evolución, la última jornada del 2020 ofrece más dudas que esperanzas y más para un equipo con el déficit de puntos que tiene éste. Sin comprar ninguno de los argumentos que Sergio González señaló en la rueda de prensa posterior al duelo y en los que señalaba que el equipo no leyó bien los últimos 20 minutos del partido por la «presión» y «la situación clasificatoria», el Real Valladolid se puede y se debe exigir más.

Existen contextos y detalles muy globales y subjetivos sobre los que se centran el acierto del equipo pero no una exigencia clara ante la falta de lectura y evolución de un equipo que debe ganar partidos. Tras 16 jornadas, el Real Valladolid no está en una situación límite pero sí que puede llegar a ella si no consigue imponerse en momentos cruciales y determinantes, como era la visita a Cádiz. Un duelo como éste debía ofrecer una lectura ambiciosa y futbolística del Real Valladolid. El equipo debía ofrecer su mejor cara e intención, y no consiguió mostrarla.

Dinámica perdida
Sumó y consiguió un reto primordial para su entrenador pero estos son objetivos menores para un equipo en zona de descenso y, muy posiblemente, para el conjunto que salió del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. En Sevilla se vio un Real Valladolid ambicioso y que evolucionó mucho en la segunda parte. Ante los de Julen Lopetegui, el Pucela mostró todo aquello que venía defendiendo en las últimas jornadas. Leyendo bien los cambios y potenciando los contextos de cada jugador, el Pucela sumó un justo e importante punto. Con la enorme alegría y la motivación del gol de Raúl Carnero se afrontaban los últimos 180 minutos del año que, finalmente, resultaron decepcionantes.

Sabiendo que ante el Fútbol Club Barcelona se perdió una gran oportunidad y que no se estuvo a la altura de un rival en horas bajas, el duelo ante el Cádiz CF muestra que los pucelanos han perdido la estela de su crecimiento. Los 180 minutos firmados en los últimos dos partidos del año 2020 son impropios de un equipo que tiene argumentos para salir de la zona de descenso y que firmó, de forma consecutiva, los duelos ante CA Osasuna y Sevilla FC.

Incoherente: La gestión en Cádiz con el delantero centro

La titularidad de Sergi Guardiola en el duelo ante el Cádiz CF fue incomprensible. Para mí, personalmente, genera un antes y un después en este equipo. Que un jugador que no está «para 90 minutos», en declaraciones de su entrenador, sea titular lo rompe todo. Como bien dijo Roberto Jiménez tras su incomprensible suplencia, con medidas así la competitividad en el día a día «se resiente». Lo hizo en la portería y lo hace, ahora, en el frente ofensivo. El golpe y el mazazo para ciertos jugadores es alto pero la gestión que se ha hecho posteriormente es tan incomprensible como su titularidad.

Condicionar el planteamiento del duelo como hizo Sergio en Cádiz al poner a los dos delanteros disponibles es algo incomprensible; tomar «riesgos», como él mismo ha asegurado tras el partido, injustificable. Unas horas después de que el propio entrenador confirmase que la baja de Marcos André puede ser a largo plazo, Sergi Guardiola fue al límite. Con todo, la gestión del Real Valladolid en el duelo en el Estadio Ramón de Carranza ha sido, para mí, inaceptable, tanto como para dejar a un lado un encuentro en el que nada ni nadie destacó.

Sin comprender que el Real Valladolid y Sergio González llegasen a límites de exigencia tales como los que el entrenador mencionó en la rueda de prensa, pese a contar con la aprobación del propio Guardiola, el encuentro, cierta y tristemente, no tuvo riesgos futbolísticos. El equipo quiso crecer durante el encuentro, sí, pero no lo consiguió. Pese a que Jota Filipe y Toni Villa son dos jugadores que el partido necesitaba, la mala gestión de la referencia ofensiva privó al equipo de ocasiones de calidad.

Riesgo vs apuesta
El propio Sergio González aseguraba que el equipo gestionó mal las dos ocasiones de Toni Villa. Tan real como cierto. El equipo no estuvo bien en esas dos acciones, como él tampoco acertó en arriesgar con Sergi Guardiola y no apostar por Shon Weissman. Resulta difícil de entender que dados los contextos del duelo, la apuesta no fuera por ayudar a que el único delantero al 100% y capacitado para los 90 minutos tuviera un clima acorde a su juego y sus rasgos. Rechazando esa posibilidad, el cuerpo técnico apostó por Sergi Guardiola, un jugador extremandamente condicionado.

El ‘7’ no está bien físicamente. Ésa era la novedad en la previa porque es innegable que su momento futbolístico es pobre. Pese a ello, Sergio tomó varias decisiones y medidas que no juegan en el beneficio del Real Valladolid por apostar por el de Jumilla. Hay que tomar riesgos, sí, pero, también, hay que saber gestionarlos, y eso fue todo lo contrario de lo que ha parecido tener la situación de Sergi Guardiola en un duelo de pobre y agrio empate que no deja más que el insuficiente premio de no haber encajado en gol. El hecho es positivo pero centrar en él el partido del Pucela, un error que parece tapar el riesgo y el error de la gestión sobre el puesto de delantero centro en el último duelo del 2020.

La clave de estar atrevido y seguro sobre la posesión

Es indudable, tal y como Sergio González narró en su rueda de prensa previa. El Cádiz CF es un equipo que condiciona mucho los partidos y los planteamientos del rival. Los de Álvaro Cervera son el equipo que menos posesión tienen de la categoría. Ha ganado este año partidos con menos de un 20% del control del balón. Defendiendo en bloque bajo o, incluso «muy bajo», como narró Sergio, los gaditanos buscan el contragolpe desde muy atrás. Potenciando los fallos del rival y sabiendo dónde correr y cómo hacerlo, el Real Valladolid sabe qué exigencias va a tener en y para el último duelo del año 2020 y que no son otras que aquellas que se centran sobre el balón.

En la previa, Álvaro Cervera aseguraba que el blanquivioleta es un equipo que «sabe» qué hacer con el balón. La lectura del experimentado entrenador habla de las cualidades pucelanas con el esférico, hecho por el que se le exigirá a los pucelanos. Sabiendo que van a tenerlo más que el rival y más que en otros partidos, los pucelanos deberán mostrar las cualidades que tienen para él y lo protegidos que deben ser tras y sobre él. La calidad que el Real Valladolid muestra con el balón es capital para ganar el partido pero la seguridad que se muestre sobre él, más aún.

Sobre la posesión
El Pucela debe y quiere tener el balón en el Estadio Ramón de Carranza pero debe hacerlo con la seguridad y la contundencia que un rival como el Cádiz CF exige. Sabiendo que ellos se mueven bien en las transiciones, la principal lectura pucelana estará con el balón y sobre él. No es cuestión de tener la posesión, es una exigencia de saber qué hacer y cómo actuar al recuperarlo y al perderlo. En un encuentro de cambios de ritmo, el duelo estará definido en esos cuatro o cinco segundos que pasen desde que el Pucela robe y tras los que el Real Valladolid pierda.

Esa exigencia tan moderna en la lectura de los partidos va a exigir mucho al Real Valladolid en un duelo que no va a ser nada fácil. Álvaro Cervera y Sergio González tienen ideas similares de juego pero formas muy diferentes de buscarlas. El duelo será una exigencia de saber quién gana al otro en propuesta y en convencimiento para atacar esas fracciones de juego que definen el juego del Cádiz CF. La propuesta amarilla es clara y rotunda, tanto como para obligar al Pucela a adaptarse a esas exigencias.

El del Cádiz CF es un fútbol diferente. Es innegable que te deja el control del partido desde la posesión pero que, de la misma forma, te exige una buena lectura y seguridad con el balón. La respuesta que se tenga a la posesión es capital. El Fútbol Club Barcelona tuvo mucha más posesión que él en el duelo que les enfrentó hace unas semanas pero los amarillos ganaron (2-1) porque exigieron mucho al equipo culé en acciones sin balón, de transición y de presión tras pérdida.

Las lecturas que ocurren sobre la posesión y no con la posesión son aquellas en las que el Cádiz CF es determinante, casi único, y son las que definen la clave para que el Real Valladolid haga un buen partido en el Estadio Ramón de Carranza y cierre el año 2020 con una sonrisa deportiva que entierre el mal duelo ante el Fútbol Club Barcelona y la enorme oportunidad perdida ante los de Ronald Koeman.

Sergio sabe sus exigencias y muestra sus necesidades

El Real Valladolid cierra el año 2020 con un importante duelo ante el Cádiz CF. Los de Sergio González viajan al Estadio Ramón de Carranza para medirse a un rival sobre el que se puede marcar un antes y un después en la temporada. Actualmente, la distancia entre ambos es de cuatro puntos en favor de los de Álvaro Cervera. Una derrota pucelana aumentaría la distancia a más de dos partidos. Una victoria blanquivioleta reduciría la distancia a sólo un punto. Lo datos son elocuentes y hablan de la necesidad que el Real Valladolid tiene de ganar en Cádiz.

Mirando a esos números, Sergio fue claro en la rueda de prensa previa porque pese a que ambos equipos llegan en un mal momento, la temporada dice que el Cádiz es y está mejor que el Pucela. «La tabla y los puntos demuestran que están mejor que nosotros», aseguró el entrenador blanquivioleta en una rueda de prensa que se marcó en tres aspectos y que centran las exigencias y las necesidades del equipo vallisoletano. Hablando de necesidades, la principal que tiene el Real Valladolid es la de hacer olvidar la derrota (0-3) ante el Fútbol Club Barcelona.

El partido ante los culés fue malo. Se trató de una oportunidad perdida por los blanquivioleta de la que se arrepentirán. Desperdiciaron una gran opción. Mejorando esa imagen, la victoria estará más cerca. Con la mala propuesta y la nefasta ejecución pucelana en el duelo del pasado martes, el Cádiz CF superará a los pucelanos con claridad. Con otro estilo, sí, pero con rotundidad. Sergio lo sabe y es por ello que ha dejado muy claro que el estilo gaditano es muy personal y que va a exigir mucho a su equipo.

Tras un nuevo «reseteo» del equipo tras la dura derrota ante los catalanes, el Real Valladolid debe conseguir una victoria que temple los nervios propios por estar en la zona de descenso. Los pucelanos dudan en momentos de malos resultados, todo lo contrario que su próximo rival. La personalidad del Cádiz CF es total y lo es porque, como asegura Sergio, «es un equipo que cree todo lo que dice su entrenador». Álvaro Cervera es el líder del próximo rival del Pucela y es la confianza que tiene en su propuesta la que hace que los gaditanos puedan distanciarse del Pucela en más de dos partidos antes de cerrar el año 2020.

‘9’: Expectación o necesidad
Con esta presión, la exigencia pucelana está en saber qué tipo de partido se van a encontrar y qué limitaciones van a tener. Sobre estos dos aspectos, Sergio fue rotundo en la previa. Asegurando que «tenemos muy claro cómo nos va a jugar el Cádiz», el equipo viaja con la importante baja de Marcos André. Sabiendo que el brasileño es el faro ofensivo del equipo, sus problemas físicos se han agudizado en las últimas semanas y están exigiendo ya una respuesta del Real Valladolid en lo que al mercado de fichajes se refiere.

Sergio, que siempre es muy reservado en sus necesidades y en sus demandas públicas, fue rotundo este lunes en la sala de prensa del Estadio José Zorrilla. Para seguir el camino que debe tener el equipo y cumplir con las exigencias actual y las futuras, el Real Valladolid necesita «sí o sí» un delantero. Marcos André está mal y su baja puede ser muy prolongada. Se exigen respuestas.

El equipo necesita propuestas y ante la apertura del mercado invernal, el Pucela y Sergio demandan un delantero. Se gane, se empate o se pierda en Cádiz, el Real Valladolid sabe que su principal necesidad ahora es un ‘9’. Tras la dura e importante batalla que se disputará en el Carranza, el debate del fichajes se acrecentará. La expectación o la necesidad sobre ese delantero se marcará con la visita a Cádiz y el resultado que se obtenga.

A vueltas con el «trabajo defensivo» del Real Valladolid

15 jornadas de LaLiga Santander después, siguen existiendo dudas sobre el Real Valladolid. Es cierto que su partido ante el Fútbol Club Barcelona fue muy flojo y que, ciertamente, fue impropio de un equipo que llegaba al duelo cómo llegaba. Sergio González planteó muy mal ese partido y perdió una oportunidad que lamentará mucho esta temporada. El equipo pudo dar un cambio de tendencia determinante en ese encuentro pero no lo hizo porque no supo entender qué necesitaba, pero no porque defendieses mal. Creo honestamente que se está haciendo una mala lectura de la situación blanquivioleta y, sobre todo, de por qué el equipo está en descenso.

El Real Valladolid está entre los tres peores equipos de una edición de LaLiga Santander condicionada por los partidos disputados de unos y de otros. No se puede analizar desde un contexto habitual la situación clasificatoria. Pese a ello se obtienen muchas conclusiones por detalles que, personalmente, veo erróneos o como poco mal enfocados. El Real Valladolid no ha sumado 14 puntos en 15 partidos por variar su idea de años atrás. El equipo no ha ganado sólo tres partidos por mirar mas en ataque. Los de Sergio no han encajado 24 goles por ‘adelantar’ las líneas. Creo, sinceramente, que el análisis debe ser más profundo y no tan constante hacia el pasado.

Este jueves, en una entrevista en el diario AS, Miguel Ángel Gómez aseguró que el Real Valladolid no fue él en la derrota (0-3) ante el Fútbol Club Barcelona por perder «nuestra seña de identidad». Cuestionado a qué se refería, el director deportivo pucelano aseguró que el equipo necesita «trabajo en bloque, poca distancia entre líneas, contundencia en duelos individuales y constancia y compromiso en el trabajo defensivo». Me parece un error resumir esto en volver al estilo de campo propio de temporadas atrás.

Puedo volver a asegurar, siendo algo ya evidente, que este Real Valladolid no tiene los jugadores de temporadas atrás. El vestuario blanquivioleta ha cambiado el perfil de muchos de sus futbolistas. El estilo que más se adecua a los nuevos jugadores no es el de bloque junto, el de los pocos metros entre líneas y en de los duelos individuales en campo propio. El dónde es el detalle capital del análisis. Esas credenciales que mencionaba Miguel Ángel Gómez son básicas para cualquier equipo que quiere salvarse en la categoría y no el sinónimo del Real Valladolid de los dos últimos años. Club Atlético Osasuna, por ejemplo, lo hizo el año pasado. Fue su punto fuerte, como el del Real Valladolid de Sergio González

Credenciales y lugares
Los navarros defendían fuerte, ganaban duelos individuales y tenían pocos metros entre líneas. Así podían presionar alto, no defender cerca de su área. Los de Arrasate vivían en campo contrario con una fuerza tal alta como la Sociedad Deportiva Éibar de Mendilibar. La cuestión es dónde querían estar juntos, dónde buscaban ganar los duelos individuales y dónde iban a defender. Ese «compromiso en el trabajo defensivo» que mencionaba Miguel Ángel Gómez no es un sinónimo de vivir en campo propio ni cerca de su área. Hacerlo sería un error, tanto como el planteamiento del duelo ante el Fútbol Club Barcelona.
Ante los culés se perdió y se hizo con merecimiento porque nadie tuvo peso ni acierto para actuar fuera del bloque y entre líneas.

Creyendo firmemente que Real Valladolid no debe vivir constantemente en campo rival pero, ni mucho menos, en el propio, las credenciales que se le presuponen y piden al Pucela son las de cualquier equipo que busca la salvación en LaLiga Santander. La cuestión no es el qué ni el cómo debe hacer el Real Valladolid su juego, sino dónde. Ese proceso es largo y costoso y la paciencia para la adaptación puede haberse terminado. ¿Por qué? ¿Quién es el responsable de que tras 15 jornadas el Real Valladolid no haya conseguido su adaptación? Ahí están las razones para que el Real Valladolid haya ganado tres partidos, haya sumado 14 puntos y haya encajado 24 goles.

El mal momento deportivo y de rendimiento de Joaquín

Es muy difícil que no haya discrepancia con determinados jugadores y sobre determinados equipos. En el Real Valladolid y en cualquier otro. En el contexto profesional y en cualquier otro. Ni los propios protagonistas se ponen siempre de acuerdo ni, por supuesto, el entorno. Hay muchas diferencias en las opiniones. Sobre el Estadio José Zorrilla, por ejemplo, hay opiniones muy diferentes sobre Jordi Masip. Ciertas voces lo ven como insustituible mientras que otras, como la mía, lo vemos como un jugador de picos de rendimiento y de excesivo papel protagonista.

Es imposible tener una voz consensuada para todo aunque sí para ciertos contextos, como aquél que dice que Joaquín Fernández es uno de los mejores potenciales que tiene el Real Valladolid y uno de esos futbolistas que todos quisieran tener en su equipo. El almeriense tiene la aprobación del entorno y del Club blanquivioleta, aunque últimamente no esté nada bien. La realidad del jugador es la de inseguridad, errores de bulto y falta de confianza. El ’24’ no está siendo ese jugador fiable y seguro de temporadas atrás. A nivel de juego y rendimiento, la realidad dice que el jugador no está bien.

La demostración de que el jugador no vive sus mejores momento es analizar sus tres últimas participaciones y ver que en contextos globales y puntuales, su actuación no es la mejor. En el empate (1-1) ante el Levante UD, él firmó la acción del penalti que valdrían el tanto de José Campaña. Posteriormente, en la victoria (3-2) ante el Club Atlético Osasuna, el defensa central no estuvo bien. Fallos groseros y de nivel definieron su actuación durante los 90 minutos.

¿Cuestión física?
Tras no estar disponible en el empate (1-1) ante el Sevilla FC, su regreso se produjo ante el Fútbol Club Barcelona. La placentera victoria (0-3) culé no le dejó en buen lugar. Errores de bulto en acciones en las que siempre se ha defendido bien resumieron su penúltimo encuentro del año 2020 pero, sobre todo, ratificaron su mal momento de forma y rednimeitno. Creyendo, como todos los frentes y sectores pucelanos, que Joaquín es un jugador diferencial para el presente y el futuro pucelano, su momento no es bueno.

Un mal momento físico, su principal hándicap en estas temporadas, le puede llevar a no estar con la confianza plena que necesita un defensa central y, ante todo, un jugador que está notando, por fin, la confianza de la titularidad. Joaquín está siendo una apuesta de Sergio González en su demarcación aunque quizás no siempre en las mejores condiciones físicas, como, posiblemente, ocurrió ante el Fútbol Club Barcelona, duelo que disputó cuando tres días antes no pudo ni entrar en la lista de convocados. Ése, quizás, es el motivo para el innegable mal momento futbolístico y de rendimiento de Joaquín.