La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Opiniones pucelanas

La situación de Pablo Hervías ya se vivió con Sampedro

La semana pasada, antes de la derrota (0-2) del Real Valladolid ante el Deportivo Alavés, escribí en ElDesmarque Valladolid sobre la situación extraña que vive Pablo Hervías. No entiendo qué ocurre con el riojano. Este martes, en la tertulia de Radio Marca Valladolid, quise expresar, nuevamente, mi opinión sobre el ’11’ al no sumar tampoco minutos ante el equipo vitoriano. Con todo, me quedé con ganas de expresar una opinión más amplia y contundente sobre lo extraño que veo en la gestión de un jugador que, con sus cualidades y defectos, siempre ofrece aquéllo que necesita el equipo ahora.

Tras el partido de este domingo en Zorrilla vi a un Pucela tocado anímicamente. Desde el concepto individual, el Real Valladolid está muy débil. Ningún jugador tiene atrevimiento y nadie está cerca de su mejor versión. Nadie se atreve a tener una jugada individual que desperece al equipo y que invite a dar un paso al frente. Al equipo le falta confianza y descaro en el concepto global. Creyendo que esa carencia sólo se soluciona desde individualidades como la que ofrece Pablo Hervías, su rol en el equipo está temporada es incomprensible.

Pese a que Sergio González está buscando la base de su equipo, Hervías no entra en esas constantes rotaciones. Con una única titularidad en toda la temporada y fuera de puesto, es imposible que el riojano encuentre su mejor nivel y pueda recuperar el puesto que hace años tuvo y que llevaron a celebrar su regreso en enero de 2019 como la mejor noticia posible. Pese a no estar en su mejor momento, Hervías sigue siendo descarado, atrevido e individualista. En determinados contextos no son herramientas positivas pero en el actual, sí. Indudablemente.

Datos incomprensibles
Así, que el riojano haya sumado sólo 12 minutos desde su titularidad como lateral derecho ante el Real Madrid y en los últimos 270 minutos es una incongruencia. Repitiendo la afirmación de esta semana en estas mismas líneas cre0 que Sergio, «como ya ocurriese en el final de Luis César Sampedro, toca piezas. Lo hace con un sentido y una idea pero sin una lógica competitiva». Así no se entiende cuál es el rol de Pablo Hervías ni cómo se está gestionando su situación de la misma forma que era incomprensible lo que el entrenador gallego hizo Nacho Martínez.

El ’22’ estuvo totalmente aislado en momentos concretos de la etapa de Luis César Sampedro en Valladolid. Era incoherente que el expreparador buscara soluciones y se olvidase del lateral izquierdo, igual que ocurre ahora. Sergio no tiene una base, posee un «déficit» en el once titular, como él ha reconocido, no tiene equilibrio ni regularidad. El Pucela tiene muy poco a lo que agarrarse y su entrenador mueve piezas pero sin tocar aquella a la que ya le sacó rendimiento.

Actualmente, el cuerpo técnico que lidera Sergio prefiere mover posiciones que dar naturalidad. Igual que hizo Luis César con Nacho Martínez, cuando prefirió variar la posición de Javi Moyano en lugar de apostar por aquel jugador que ya había sido titular. Fue raro e incongruente porque había algo más. Como ahora con Sergio y Pablo Hervías. Algo de información falta o, quizás, es una demostración del bloqueo y la ausencia de ideas que tiene el entrenador catalán, como le ocurrió al gallego.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.