La linterna de Velasco

La linterna de Ángel Velasco, desde el 20 de febrero de 2007 informando y opinando sobre el Real Valladolid

Los partidos, en frío

Masip y los cambios frenan la gran esperanza pucelana

El Real Valladolid llegaba al estreno liguero ante la Real Sociedad con muchos condicionantes. Los de Sergio González vivían el debut en LaLiga Santander sin estar al 100%, algo asegurado por Sergio González, y con una plantilla aún por cerrar, tal y como confirmó el hecho de que el cuerpo técnico no quemase todos los cambios. Con ello, el análisis al duelo iba a estar muy condicionado y sería muy superficial. Habría nombres propios, sí, pero no de una forma categórica.

Por ejemplo, que Míchel Herrero fuese el primer goleador de la temporada no asegura nada o, al menos, no debería hacerlo. Con todos estos condicionantes, el beneficio de la duda está y, por mi parte, el equipo lo tiene porque ha mostrado tener preparado un camino para un tipo de fútbol más necesario a sus condiciones. De la misma forma que no es igual robar que comprar en la vida, aunque puedas obtener lo mismo, no se parece en nada el hecho de defender que el de presionar. Robando puedes conseguir el objetivo diario durante un tiempo pero comprando, te lo aseguras más veces.

Con una idea más acorde a las necesidades y los perfiles del equipo, el Real Valladolid dejó 60 minutos en el estreno liguero de grandes quilates. Los primeros 45 tuvieron todo lo que se puede pedir a un equipo en la primera jornada, tal y como aseguró Sergio sobre el partido. Creyendo en la brillantez del inicio, considero que se puede pedir más al equipo y al propio entrenador tras el empate de la Real Sociedad.

Cambio de guión
El gol de Robeto López mató la tendencia del equipo local. Unos minutos después podría haberlo hecho el condicionante físico pero la realidad es que el gol encajado mató la gran esperanza que había mostrado el equipo en sus mejores minutos, posiblemente, desde la visita al Estadio Santiago Bernabéu en 2018. Perdida la dinámica de transiciones, verticalidad, robos en zonas peligrosas y ocasiones rápidas, Sergio no estuvo bien con los cambios. Sin quemar todas las posibilidades pese a ver jugadores, como en Braga, muy cansados, el Real Valladolid refrescó las zonas más ofensivas del esquema con Pablo Hervías, Shon Weissman y Kike Pérez. 

Buscando la reconstrucción del ataque a la defensa se perdió el control y el juego entre líneas. Sin ellos, el Real Valladolid terminó siendo previsible y preguntándose por qué el error de Jordi Masip le había pesado tanto. Sin cuestionarse que se había hecho mal para no recuperar la dinámica de juego y el atrevimiento mostrados, el análisis se centraba sólo en el error del portero que cambió la tendencia pero no en el empujón que Sergio González no le dio al partido con los cambios.

Negándome a un análisis centrado sólo en el error individual, sí que quiero cuestionarme por qué el equipo no le dio un cambio de tendencia al partido. Pese a ello, la lectura que se puede hacer del partido es totalmente positiva. Los primeros 45 minutos de juego que llegaron a rozar la hora tiene muchos de los condicionantes que llevo pidiendo a Sergio en los últimos 15 meses. Con ellos, el Real Valladolid está en condiciones de crecer, mejorar y sacar todo el juego que tienen los jugadores de su plantilla, que no es poco.

1988. Periodista deportivo y entrenador UEFA PRO que cree que en el fútbol todo tiene el término apropiado y un porqué obligatorio. Por ello, desde 2007 lleva entrenando equipos y escribiendo en este pequeño rincón.