Las cientos de preguntas sin hacer a sus protagonistas

Todos los que forman parte del fútbol aseguran que éste es un deporte de los futbolistas. Es comprensible. Muchos entrenadores, por su procedencia de esta etapa, también lo creen. De esta forma se protege y cubre mucho a los jugadores. Actualmente tenemos un gran ejemplo con esos «privilegiados». Son ellos los que parecen dictaminar cuál será el futuro del fútbol. Pese a mi rechazo a esa situación y los supuestos intereses, no podría negar el peso que ellos tienen, como lo poseen los árbitros. Sin unos u otros, no habría fútbol, como bien lo recuerdan los colectivos y estamentos que los defienden.

Dándoles su cuota de protagonismo, mayor o menor en relación a quién la señale, sí que debo cuestionar la pobre relevancia que se da a los entrenadores en el fútbol. Confirmando esta sensación en los procederes de los últimos acontecimientos, la desprotección del entrenador en este deporte es altísima. Nadie mira por él, pocos le valoran en su medida y, ahora, no se pide su opinión para el ‘nuevo’ fútbol que se espera tras la crisis del coronavirus. Señalando al entrenador como algo capital en la compresión de este deporte, poco peso se le está dando ante los acontecimientos presentes y, sobre todo, de cara al futuro que nos espera.

Cuestiones determinantes para el futuro
¿Qué opinan los entrenadores de cómo puede influir jugar sin público para su equipo? ¿Qué peso están teniendo en el día a día de sus jugadores ante esta situación? ¿Qué contacto mantienen con sus plantillas estas semanas? ¿Qué tipo de trabajo realizan ellos en un etapa en la que sólo parece mirarse el contexto físico? Nada de lo que engloba al fútbol está mirando a la opinión y perspectiva de los entrenadores en esta situación pero, lo que es peor de todo, nadie está buscando su opinión para los supuestos cambios que se esperan.

¿Qué opinan los entrenadores sobre la posibilidad de que haya cinco cambios en los partidos? ¿Qué trabajo van a diseñar realizar en las primeras sesiones de las próximas semanas? ¿Qué gestión prevén hacer con el estrés de sus jugadores? Estas y otras muchas son preguntas para la actualidad y para el futuro del fútbol pero no las leo, no las cuestionan porque, posible y tristemente, no interesen. La opinión de los entrenadores no es valorada en un deporte en el que se está desprestigiando nuevamente una figura determinante para el día a día y, ahora, para la vuelta a la normalidad competitiva.

Reflexiones interesadas ante el posible regreso al fútbol

No veo unión en el hecho de que, tristemente, haya alrededor de 300 muertos diarios con que se vuelva a plantear la opción del fútbol. Es más, y siendo lo más sincero posible, veo esto como una excusa deportiva. Son muchas las ideas que me vienen a la mente para ver que hay intereses deportivos en las declaraciones y en las negativas de muchos por volver a la competición. La evolución de esta situación es constante y el ejemplo lo mostró la pasada semana Javier Tebas. El presidente de LaLiga, con sus cuestionables formas, pero dando en el clavo de la situación, dejó en el aire la exigencia competitiva que debe tener la vuelta a la normalidad.

Una pequeña ventana y una gran puerta
Abrió una pequeña ventana al no regreso del fútbol pero abrió de forma amplia la puerta de saber, con rotundidad, que LaLiga Santander no tendrá la próxima temporada 22 equipos. Descartando por completo dicha opción, el fútbol español parece obligado a competir y alguno, quizás, está hasta asustado por ello. Cuando sea, sí, pero ya todos saben que el máximo dirigente del fútbol no acepta que nadie vaya a sacar tajada deportiva de una situación así. Con todo, y pese a que no esté al 100% con los intentos de regate que el Real Valladolid está haciendo al posible regreso a la competición, la versión oficial del Club es de un equipo dispuesto a no sacar tajada. Bajo mi punto de vista y analizando hechos y palabras, no todos pueden decir lo mismo.

Creo, sinceramente, que las palabras mencionadas de Javier Tebas son merced al posible aprovechamiento que determinados equipos podrían haber hecho al filtrar los positivos de coronavirus entre sus jugadores, algo que el Pucela descartó. De igual forma, Tebas se ha podido ver obligado a imponer el objetivo de LaLiga al leer algún comunicado en el que se llegaba a mencionar la situación clasificatoria pero se rechazaba la opción de que esa fuese la realidad de la negativa a volver. LaLiga, como «asociación deportiva de carácter privado» y que «tiene personalidad jurídica propia y goza de autonomía para su organización interna y funcionamiento» ha podido decir basta a ciertos intentos de aprovechamiento deportivo que se han leído en las últimas semanas cuando es el propio organismo el que tiene la potestad para marcar los plazos que quiera en la competición.

Javier Tebas, centrado en la imagen y en el producto, no va a poner en riesgo a sus trabajadores. Entiendo que su criterio es el mismo que SEAT con sus 15.000 trabajadores o Naturgy con 16.000 test. Buscando el regreso a la normalidad, ni el organismo que rige el fútbol ni cualquier empresa privada va a permitir una utilización de esta situación. Tristemente, cada vez se escuchan más afirmaciones o actuaciones que suenan a excusa e intento de aprovechamiento. Por ello entiendo esas últimas palabras de Javier Tebas y el posible enfado al ver que los argumentos de ‘gozar’ de lo que otros no tienen es sinónimo a negarse a ayudar a España a recuperar su normalidad cuando creo que no hay mayor demagogia que señalar la situación social para evitar el regreso a la competición.

Los mismos que hablan de esa «locura» no son, siendo demagógico al 100%, los que señalan las malas condiciones sociales en muchos puntos de cada ciudad española como impropios con el aspecto económico del fútbol. Esa no es una situación que esté unida como, tampoco, lo está la actual crisis con el fútbol. Con las garantías que va a tener el deporte profesional en las próximas semanas, negarse me suena como una excusa interesada para obtener un rédito deportivo fuera del terreno de juego. Javier Tebas no cree en ello. Yo, tampoco.

Pucelano anónimo 7 | Edición Especial cuarentena

Séptima semana de confinamiento y nueva carta de Pucelano anónimo, la 117 de la historia de este juego que se escucha en Directo Marca Valladolid y que se lee en La linterna de Velasco. En esta ocasión y tras André LeãoSantiago Aragón, Renzo ZambranoMario Álvarez, José Luis Pérez Caminero y Alberto López, un nuevo protagonista de la historia del Real Valladolid participa en este repaso semanal a la historia blanquiovioleta.

PISTA 1 | 27/abril/2020 – Pese a que no nací en Valladolid, siempre pude decir con orgullo que esa ciudad es aquella que me lo dio todo y a la que me sentí muy orgulloso de defender.

PISTA 2 | 28/abril/2020 – Una etapa de blanquivioleta de más de 10 años, con ascensos y descensos, marcó mi nombre en la historia del Club pero, sobre todo, la del Real Valladolid en mi corazón y vida.

PISTA 3 | 29/abril/2020 – Orgulloso de formar parte de una etapa histórica del Club, el fútbol y Pucela me dieron la oportunidad de confirmar grandes amistades y formar otras grandes uniones.

PISTA 4 | 30/abril/2020 – Han pasado muchos años desde mi etapa en el Real Valladolid pero mi paso por allí no se olvida como tampoco pude yo olvidar todos y cada uno de mis partidos como defensa del mi gran Club.

PISTA 5 | 30/abril/2020 – Hasta mi fallecimiento en 2006, no hubo un día que no agradeciera a Paco Lesmes su recomendación para fichar por el Pucela. Por él forme parte de El Muro de Pisuerga, fui internacional por España y conocí Valladolid y al Real Valladolid.

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El fútbol debe ayudar para recuperar la normalidad

Me voy a meter en un charco, posiblemente, en un río y, quién sabe, si hasta en un mar. Pese a todo, creo que debo opinar sobre la actualidad del mundo del fútbol. Sin partidos desde hace más de un mes ni actividad futbolera en el Real Valladolid, más allá de la posible no renovación de Miguel de la Fuente, todos los debates, noticias y opiniones están centradas en el posible regreso a los entrenamientos, a los partidos y a la situación habitual antes del estallido de la crisis por el coronavirus.

Con la necesidad de recuperar la competición y, sobre todo, la normalidad, el camino que se debe llevar parece marcado. En un país como España, en el que inicialmente siempre damos poca trascendencia a asuntos relevantes para, posteriormente, darle una extensión exagerada, la actualidad es espinosa. Tengo mi opinión sobre ella y quiero expresarla en base a una opinión profesional del fútbol. Hace semanas ya comenté en estas líneas la visión de que la temporada debía terminar, cuando fuera, en el terreno de juego y la sigo manteniendo. Bajo ese camino hago mías, como suele ser habitual, las palabras de José Rojo, ‘Pacheta’, entrenador del Elche CF.

El fútbol, un motor
El burgalés habló de la vuelta del fútbol, con las pertinentes medidas y seguridades de Sanidad, pero pidiendo que el fútbol fuera uno de los primeros en impulsar el regreso. Los jugadores de fútbol se llenan mucho la boca estas semanas hablando de lo «privilegiados» que son. Es cierto. Mucha gente les envidia y, en gran parte, por ello, creo que deben aprovechar las oportunidades que les da LaLiga para regresar al fútbol. El fútbol es un negocio, una ‘empresa’ que genera dinero, actividad y movimiento. Por todo ello, el fútbol debe ser uno de los impulsores de ese regreso. En situaciones de crisis, los privilegiados son los que deben dar un paso al frente porque, como dice Pacheta, tienen «una responsabilidad de trasmitir ilusión y emoción». Son «privilegiados» y, en algún momento, podrían estar exigidos por la sociedad, como ahora.

El entrenador ilicitano confirma que «el fútbol es un motor de ilusión importante y un espectáculo y nos debemos a la afición». Ese entorno quiere fútbol y posiblemente, necesite fútbol. Por ello, las facilidades que se pueden dar a los profesionales no deben ser una excusa y sí una motivación. Sabiendo que se va a mirar por la seguridad de los profesionales y que se estudiará su «salud» más allá del posible contagio, el fútbol debe volver. Cuando sea seguro, sí, pero sin que nadie de ese mundo torpedee el inicio de la bendita normalidad que antes no valorábamos como ahora y para la que todos debemos sumar.

Un grupo que siempre transmitió personalidad y fuerza

Alberto López, Pedro López, Iñaki Bea, José Antonio García Calvo, Alberto Marcos, Borja Fernández, Álvaro Rubio, Sisi González, José Luis Capdevila, Víctor Fernández y Joseba Llorente. Mucho se habla, y siempre se hará, del peso de José Luis Mendilibar en el Real Valladolid de la temporada 2006/2007 pero no fue el único protagonista. Obviamente tiene relevancia por el convencimiento que hizo sobre ese once inicial que nadie olvidará en el mundo blanquivioleta pero, también, sobre todos y cada uno de los jugadores que estuvieron en aquella plantilla. Eran jugadores de calidad, sí, pero futbolistas que supieron desde el primer momento tener el camino definido.

El entrenador diseñó esa ruta pero fueron los integrantes de aquel vestuario los que ejecutaron su plan a la perfección. El modelo de juego de presión, verticalidad, de vivir en campo contrario y de ser fiable con el marcador a favor estaba claro en la cabeza del cuerpo técnico. En las buenas y en las malas. Muy posiblemente fue esa seguridad en transmitir la idea por parte del entrenador lo que llevó a que el equipo plasmara perfectamente lo que Mendilibar quería. La ejecución fue perfecta y no sólo por los hombres importantes y con más minutos. Óscar Sánchez, Mario Suárez, Toché, Álvaro Antón, Chema Jiménez, Asier Arranz… Todos supieron plasmar la propuesta del entrenador y, con ella, enganchar a un entorno debilitado y dolido para cambiar la vida y la percepción de muchos.

Un poso de 13 años
Reconociendo al Real Valladolid de aquella temporada como el suyo y el que ellos querían, el aficionado se sintió reconfortado tras tres temporadas muy duras. El placer no sólo por el éxito final sino por el transcurso de la temporada. Las victorias llegaban, la racha aumentaba y el ascenso parecía cada vez más seguro. El éxito estaba cerca y lo estaba porque el equipo creía en ello. Lo hacía demostrando fuerza, seguridad y personalidad.

Ese Real Valladolid enganchó, como demuestra lo mucho que se sigue hablando de aquel grupo y aquellas señas de identidad por encima de cualquier resultado. Mendilibar marcó un camino, los jugadores lo entendieron y el grupo hizo grande una historia que comenzó por el sentimiento que transmitió. Más allá de números, victorias y evolución, aquel Pucela sigue dejando un poso pasados 13 años por el éxito y por cómo consiguió convencer a una ciudad debilitada, triste, alicaída y hasta asqueada.

Desgranando al Real Valladolid: la unión por excelencia

Reflexionando sobre las sinergias y parejas que hay en el fútbol de Sergio González, el análisis me llevó, indudablemente, a la defensa, su gran prioridad. La importancia que tiene el equilibrio para el entrenador se demuestra en el peso que da a la pareja de centrales. Desde su llegada al Estadio José Zorrilla ha apostado por una y sólo ha cambiado por la obligación o la salida del club de uno de ellos. Con Kiko Olivas como eje central, el Real Valladolid busca un equilibrio en las funciones de esa pareja. Como en el doble pivote, uno y otro tiene funciones muy concretas que se demuestran en el campo y en la compenetración de ambos.

No me considero un gran admirador de Kiko Olivas porque creo que condiciona mucho el juego y la propuesta de Sergio González pero no escondo la enorme responsabilidad que tiene en que sus dos compañeros de zaga hayan sido diferenciales. Que Fernando Calero y Mohammed Salisu estén o hayan estado en el mercado es responsabilidad del cuerpo técnico y del ‘4’. Un líder excepcional que tiene unas cualidades muy concretas. Su experiencia le hacen saber esconder sus carencias y explotar las virtudes que tiene. Eso, junto a la confianza y el liderazgo que se le otorga, hacen del de Antequera el líder perfecto para la sinergia y la pareja que marca el juego, el estilo, la propuesta y los resultados del actual Real Valladolid.

Muchas veces en el fútbol no se trata a un portero como un jugador más. Se le mira como una pieza intocable por la necesidad de que ofrezca seguridad. De igual forma puede ocurrir en los centrales o, al menos, eso se ve en este Real Valladolid. Para Sergio han sido más indiscutibles los centrales que el portero y así entiendo la reflexión que hacía en estas líneas. Bajo este enfoque del entrenador catalán «se entiende la apuesta por Mohammed Salisu, el peso de Kiko Olivas, el rendimiento de Fernando Calero, el cambio de posición de Joaquín Fernández y el poco éxito de Javi Sánchez, por ejemplo». El actual Pucela no regala los cambios y el cuerpo técnico ve que desde los centrales puede ofrecer la seguridad que su modelo de juego tanto necesita.

División de funciones
Por ello, Olivas es fijo y, con él, Salisu como lo fue Calero. El resto de centrales ni asustan la pareja. Ni Joaquín Fernández la temporada pasada ni Javi Sánchez ésta. Es más factible un cambio de posición, como ha ocurrido con el almeriense o con Fede Barba, a una suplencia de uno de esos centrales. Se busca la seguridad y el mejor estado de ambos desde la confianza y la compenetración. La cobertura constante que ejerce el ‘4’ sobre la espalda de su compañero, facilita para que Salisu, ahora, y Calero, hasta este verano, asuman protagonismo en la salida de balón. Las mejores dotes técnicas y de salida del ‘central zurdo’ de esta propuesta ayudan al equilibrio y compenetración de la pareja y la unión que este Real Valladolid cuida por encima del resto. La importancia del eje central de la defensa calibra el momento del equipo y desde él se busca crecer en el juego y en esa propuesta de sinergia, uniones…

El ascenso que cambió totalmente mi vida futbolística

Pensar en la temporada 2006/2007 me emociona. Aquella temporada cambió mi vida y no sólo futbolística. En el titular añado este matiz pero es sólo eso, un matiz. Lo vivido aquel año me hizo ser otro y mirar todo de una forma dsitinta. Supongo que por la edad y los cambios que viví en aquel curso, el ascenso fue más determinante, pero gracias a aquel Real Valladolid todo fue diferente. Lo ocurrido con aquel ascenso y la firma que tuvo José Luis Mendilibar me hizo ver todo de otra forma.

Una nueva vida
Actualmente no entiendo mi día a día sin escribir en estas líneas y sin diseñar sesiones de entrenamiento, por ejemplo. Estos dos aspectos capitales para una semana normal en mi vida no existirían si no fuera por el éxito de aquella temporada ni todo lo que me transmitió el entrenador de aquel equipo. Profesional, futbolístca y socialmente, aquellas 42 jornadas ligueras me llevaron a ver todo desde otros prismas. El sentimiento de orgullo de aquel equipo y la posibilidad en el primer curso de periodismo de crear un blog me llevaron a crear este rincón del Real Valladolid y, a la vez, a sentirme llamado para entrenar y vivir el fútbol de otra forma.

Marcado por el perfil de José Luis Mendilibar, los entrenamientos, la creación de tareas, el análisis más allá del sentimiento y centrarme en el juego comenzaron a prevalecer en mi día a día. Ese éxito cambió parte de mis prioridades y me llevó a crear diferentes especiales de lo vivido en aquella temporada y, sobre todo, en esa inolvidable celebración en el Pisuerga y en la Plaza mayor. Cumplidos cinco años desarrollé un especial de entrevistas que me dio la oportunidad de conocer diferentes opiniones de lo vivido. El contacto con aquel grupo tan especial fue importante y, cinco años después, quise ampliar mis conocimientos sobre esa temporada 2006/2007. Así, me lancé al proyecto más fuerte que jamás he diseñado para La linterna de Velasco.

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‘De Luarca…al cielo’, el recuerdo imborrable la temporada 2006/2007

Viajando  a Éibar, San Sebastián, Burgos… pude dar con la voz, la imagen y el contacto de muchos de los protagonistas de aquel ascenso. ‘De Luarca… ¡al cielo!’ supone un recuerdo que siempre tendré con el Real Valladolid y con aquel grupo de la temporada 2006/2007 que cambió mi vida y que, como he escrito en ElDesmarque Valladolid, devolvió al Club a esa afición que parecía escondida pero que salió a la ciudad a celebrar el éxito y a demostrar su amor por el blanco y el violeta.

Desgranando al Real Valladolid: sinergias futbolísticas

El Real Valladolid tiene aspectos muy interiorizados. Es innegable que Sergio González ha conseguido que el equipo tenga aspectos intrínsecos a su juego y propuesta. Su idea ha calado en el equipo y sus principios innegociables, también. Creyendo que el catalán obliga a sus jugadores a muchos aspectos globales, la idea del entrenador está bien ejecutada en las propuestas iniciales de los partidos. El equipo dispone lo que él quiere, y como a él le gusta lo que ve, cambia lo justo de partido en partido.

«Si hay algo que funciona es mejor no tocarlo», ha confirmado Sergio en varias ocasiones. El catalán tiene esa idea definida dentro de su metodología y la cumple. Forma uniones, parejas o sinergias que definen muy bien qué es lo que busca. Buscando en su once titular básico, el Real Valladolid actual tiene cinco o seis parejas que dan sentido y fuerza a su estilo y propuesta. Iniciando por la sinergia entre Jordi Masip y Kiko Olivas de defender el área y cubrir sus carencias, el equipo se va definiendo hasta llegar a la dupla ofensiva, la que definen, en la base, Sergi Guardiola y Enes Ünal.

El pie dominante de cada uno y la ‘mirada’ que hacen sobre el terreno de juego define el frente ofensivo de la misma forma que lo hace el centro del campo. Rubén Alcaraz y Míchel Herrero marcan muy bien qué es lo que quiere Sergio González para el centro del campo. Los perfiles y los rasgos de cada uno quedan muy bien entendidos tras la explicación de Sergio González de lo que es para él el doble pivote. Ellos definen lo que busca el entrenador o Sergio encontró en ellos lo que quiere. Está la duda pero, también, la sinergia más clara del juego del equipo. De una forma similar ocurre esta temporada en los extremos. Toni Villa necesita el juego interior y Óscar Plano, también. La propuesta ofensiva se define gracias a ellos y a los perfiles contrarios de los laterales. En la base, Nacho Martínez y Javi Moyano definen el desequilibrio y el equilibrio, respectivamente. Uno aguanta para que el otro llegue y ese otro tiene libertad porque el otro le equilibra.

Trabajando la memoria
Las sinergias son constantes en un equipo definido y remarcado casi de carrerilla
. Los cambios y las variaciones son contadas buscando un equipo con ‘memoria’. Puede haber modificaciones, sí, pero siempre desde los patrones que Sergio busca. El equilibrio del centro del campo, la unión entre líneas, el juego interior… Todos se marca desde las uniones de los diferentes jugadores. Suelen ser los mismos pero los cambios llegan para detallar y nunca para romper esas sinergias de juego a los que el cuerpo técnico pone nombre y apellidos.

Waldo Rubio, Pedro Porro, Sandro Ramírez… El potencial suplente del equipo es real pero ningún cambio llega para desproteger las diferentes uniones en un terreno de juego en el que Sergio González quiere tenerlo todo controlado desde el área propia y desde su pareja de centrales. La sinergia más importante para Sergio González no está ni en el doble pivote, ni en los extremos buscando el juego interior, ni en el ataque. Su sinergia por excelencia es la pareja de centrales. Así se entiende la apuesta por Mohammed Salisu, el peso de Kiko Olivas, el rendimiento de Fernando Calero, el cambio de posición de Joaquín Fernández y el poco éxito de Javi Sánchez, por ejemplo.

Pucelano anónimo 6 | Edición Especial cuarentena

Sexta semana de confinamiento y nueva carta de Pucelano anónimo. Tras André LeãoSantiago Aragón, Renzo ZambranoMario Álvarez y José Luis Pérez Caminero, con las próximas cinco pistas queremos encontrar y recordar una pequeña parte de la historia del Real Valladolid en un juego que cumple ya 116 cartas que comenzaron con Iván Hernández en agosto del año 2011. Ahora, en una situación especial, puedes volver a este juego y recordar la historia pucelana. Todo ello, en Radio Marca Valladolid y La linterna de Velasco.

PISTA 1 | 20/abril/2020 – Diariamente recuerdo mi carrera como jugador profesional y mi etapa en el Real Valladolid. Siempre que lo hago rememoro algún detalle por el que emocionarme y sentir nostalgia del pasado.

PISTA 2 | 21/abril/2020 – De blanquivioleta firmé dos etapas muy importantes en mi carrera y dejé la semilla para vivir el momento que actualmente tengo y del que disfruto mucho.

PISTA 3 | 22/abril/2020 – Aquellas 10 temporadas  como jugador pucelano me sirvieron para cumplir el sueño de aquel niño que siempre quiso ser futbolista. Pese a vivir esa gran emoción, en esos años comencé a desarrollar el perfil que ahora tengo.

PISTA 4 | 23/abril/2020 – Preparándome para la vida después de colgar las botas, algo que hice en una ciudad cercana al José Zorrilla, podía imaginar una nueva fase de mi vida pero siempre vinculada al club que me dio la oportunidad de debutar en Primera con 21 años.

PISTA 5 | 24/abril/2020 – Con todo, ahora me siento muy orgulloso ayudando a los jugadores del Real Valladolid y, a la vez, contándoles algunas de las historias que viví en los casi 300 partidos que fui futbolista blanquivioleta.

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SOLUCIÓN: Alberto López | GANADOR: David Villalobos

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