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La madurez como receta ante una compleja resaca 

La experiencia adquirida la pasada campaña y la fuerza de ese grupo tan mencionado por el entorno son las claves para superar el peor momento de esta temporada

Tras una derrota (3-0) o un golpe como el vivido por el Real Valladolid en Vitoria, lo mejor es volver a competir para que el equipo se pueda sacar la espina y recupere su esencia. En esta ocasión, la lectura que puede hacer el equipo de Sergio González es diferente. Tras las dos últimas derrotas, no tan diferentes por cómo afrontó el equipo las previas, el Pucela necesita un tiempo de descanso y desconexión para digerir esta dura resaca. Lo vivido en Vitoria necesita de tiempo para olvidarse y superarse. Si el éxito llega al Estadio José Zorrilla tras aquello será por la madurez y las hechuras adquiridas por el vestuario en los últimos meses.

El análisis en frío de la derrota (3-0) del Real Valladolid en Vitoria

Los jugadores pucelanos, tras el gol de Sandro Ramírez en la victoria sobre el RCD Mallorca | Foto: RealValladolid.es

Mucho más que un “mal día”
El golpe vivido en Vitoria fue muy fuerte. El Real Valladolid mostró carencias y dejó detalles de juego más allá de un “mal día”. Este tipo de fecha se cumplió pero con detalles tan conocidos y recientes como propios. El Pucela no perdió sólo por un acierto del rival. Hubo una parte importante de ello pero también existió una connotación relevante en lo que al juego blanquivioleta se refiere. El Pucela y la propuesta de Sergio quedaron tocados y el parón liguero debe servir para recuperar el camino perdido y para confirmar la madurez adquirida.

El Real Valladolid está más hecho en la élite. Ya sabe cuál es el camino y cómo debe actuar. La temporada pasada fue un gran máster para todos los integrantes del “bloque” que tanto destaca Sergio. Por ello, la lectura que se debe hacer del golpe sufrido es determinante en un momento crucial y exigente de la temporada. Antes de cerrar el año 2019 y ante un calendario con rivales como Sevilla FC, Real Sociedad o Valencia CF, la hechura de equipo fuerte y consistente adquirida por el Real Valladolid en los últimos meses debe florecer.

La exigencia de ver a un equipo experimentado ya existía antes de Vitoria. Con un puntaje idéntico al de pasada campaña, el futuro a corto y medio plazo del equipo debe llevar, no a mejorar los registros de la temporada pasada, sino a ver que el equipo afronta su realidad de una forma más ‘real’. La experiencia es un grado que ya existe y el “endulzamiento” que la temporada pasada se vivió tras visitar el Santiago Bernabéu no llega ahora.

La realidad del día a día
La realidad del Real Valladolid es la de un equipo debilitado, que ha perdido parte de sus credenciales y que no consigue mejorar las prestaciones que tanto necesita. Todo este análisis puede parecer exagerado pero, parafraseando a Miroslav Djukic, uno es tan bueno o malo “como marca su último partido” y el Real Valladolid, actualmente, es visto como el equipo vulnerable, sin ideas ni carisma que se vio ante el Deportivo Alavés.

El golpe es duro pero, también, permitido. En una campaña larga los días malos siempre están y nadie elige cuándo son. El Real Valladolid ha tenido el suyo y no se le calibrará por él sino por la respuesta que tenga tras él y ésta debe llegar en las próximas semanas. Con un parón que es aceptado por el duro golpe que vivió el equipo, éste debe responder a la mayor brevedad posible con la madurez y la experiencia adquirida.