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¿Y qué más se le podría exigir al Real Valladolid? 

El Real Valladolid vive lejos de la zona de descenso y lo hace con la sensación de enormes posibilidades para el crecimiento, la mejora y la evolución de su juego

Tras la victoria (0-2) en el RCDE Stadium, el Real Valladolid respira tranquilo. Con los tres puntos en Barcelona, los de Sergio González regresan a la senda del triunfo después de semanas complicadas y dos visitas complejas al Estadio José Zorrilla. A nivel clasificatorio, al equipo blanquivioleta no se le puede pedir más pero en cuestión de juego, sensaciones, dominio de partidos y respuesta de juego, sí. Con un importante margen de mejora, el Pucela afronta un momento de análisis y comprensión de hasta dónde está su potencial.

Sergio González y su cuerpo técnico, antes del encuentro en Zorrilla ante el CA Osasuna | Foto: RealValladolid.es

Exigencia desde la victoria
Pese a que el Real Valladolid ganase al Real Club Deportivo Espanyol este domingo, la realidad es que es más importante el cómo que el resultado. Pese a que esto sea fútbol profesional y “alto rendimiento”, como asegura Miguel Ángel Gómez, la exigencia real del Pucela es mejorar sus prestaciones semana a semana y marcar un estilo y un proceder. Dentro de unas carencias de propuesta y respuesta que son innegables, el Real Valladolid está rindiendo bien. Tiene buenas fases de juego y, a su vez, consigue resultados.

Con todo, al equipo se le puede exigir mucho más. En contexto de juego, el Pucela tiene margen de mejora y debe atacarlo en las siguientes semanas. Aprovechando el inminente parón de selecciones, los de Sergio pueden crecer en propuesta y no sólo ante las limitaciones que el equipo muestra en los partidos como local.

Estoy seguro que al Real Valladolid se le puede pedir y demandar más que el año pasado. Creo que es una obligación hacerlo y yo, personalmente, voy a hacerlo. Mis expectativas en el qué y en el cómo han crecido y voy a pedirle al equipo en base a ello y no por una cuestión económica sino futbolística. Todos creemos que el Real Valladolid es mejor. Tiene más cualidades, posibilidades y alternativas. A su vez, el vestuario pucelano ha ganado en peso y hechuras de Primera, principal punto de debilidad que se señalaba la temporada pasada.

Considerando que para crear expectativas es importante saber desde qué punto parte el equipo y no el entorno o la categoría, al Pucela se le puede y debe pedir más. Dentro del estilo que quiera o que pueda realizar por diferencies detalles o connotaciones, el Real Valladolid debe intentar ser más dominador. Tiene jugadores para varias propuestas y debe explotarlas todas.

La exigencia siempre es bien recibida
En el contexto ofensivo, en el que más carencias parece tener el equipo y sobre el que menos se le exige a Sergio González, el Real Valladolid tiene de casi todo. Salvo un extremo izquierdo vertical y con posibilidad de dar amplitud el juego, el cuerpo técnico maneja una plantilla de calidad y variantes. La segunda de menor presupuesto, sí, pero de gusto y buen pie. Verticalidad, dominio posicional, juego interior, fútbol combinativo… El equipo puede tener protagonismo en muchas propuestas y detalles porque el Real Valladolid tiene potencial para que se le pueda exigir y pedir más

Lo bueno y lo más bonito del fútbol es que siempre se puede crecer en ambición, coraje e, incluso, en propuesta. Si al Real Madrid, después de tres Champions League seguidas, se le pidió más con fundamentos reales y al Fútbol Club Barcelona, después de crear nuevos estilos de fútbol, se le detalló parte de su juego, a este Real Valladolid, pese al ascenso y a la salvación, se le puede y debe pedir más en cuestión de juego. Se puede y debe demandar porque sin exigencia no hay evolución y sin evolución comienza el final. La diferencia entre estancamiento y fracaso en el fútbol es mínima.